¡Saludos! Bueno, como pueden ver, aquí está la continuación que había prometido para Los Manantiales Misteriosos (y vaya que me tardé con ella... de nuevo, mil discupas por ello. Y aunque los primeros capítulos puede que sean algo tontos y aburridores... prometo que los capítulos siguientes serán mejores). Y como pueden ver, decidí ampliar un poco más el repertorio de música para los Opening, Ending y música de fondo, así que espero que disfruten de la experiencia. ¡Ahora, sin más preambulos comencemos con este viaje!
Nota: para los diálogos usaré la misma notación que usé en la segunda versión de mi fic "Los Manantiales Misteriosos" (si no lo han leído, por favor vayan, si no, se perderán de algunos detalles importantes de la historia). Dicha notación es la siguiente: los diálogos entre " " son hablados, mientras que los diálogos entre ' ' son pensamientos.
Inuyasha: Cruce de Destinos ~ Dragonia
Capítulo 1:
Un viaje sorpresivo:
(Opening: Butterfly - Kouji Wada)
No era la primera vez que estallaba una discusión en la residencia Gallucci; y todo siempre por la misma razón:
- "¿¡Ah, rayos, por qué tenemos que ir!" - preguntó Gerardo muy molesto. - "¡Ya saben muy bien que detesto ir a ese tipo de fiestas!" -
El que hablaba era un muchacho que tenía el cabello corto en forma de casco y de un castaño tan oscuro que parecía negro; y tenía los ojos de un castaño brillante. También era alto, delgado y llevaba gafas.
-"Porque nos invitaron a todos a esa fiesta de disfraces" - lo reprimió su padre, que cuando se enfadaba de verdad daba tanto miedo que parecía un youkai. - "Sí no vamos todos, vamos a quedar mal". -
Su padre tenía un poco menos de altura que él; cabello negro corto, y ambos tenían rasgos muy similares, pero su padre siempre tenía la última palabra en una discusión.
- "Lo siento, hijo" - le dijo su madre, quién era más baja que él; y tenía el cabello rubio oscuro y los ojos azules - "Pero esta vez, tu padre tiene razón" -
- "Sí, hermano" - dijo su hermana menor, Gabriela, quién le llegaba a su hermano a la mitad de su altura y tenía su mismo color de ojos, pero el cabello le llegaba hasta la cintura; y lo tenía en un tono de castaño más claro - "¡Deberíamos llevar los disfraces que tanto te has querido probar!" -
- "¿Te refieres a nuestros disfraces de Dragonia?" - suspiró profundamente - "Bueno, ya que no me queda otra opción..." -
Tanto Gerardo como Gabriela se pusieron sus disfraces (el de Gerardo consistía en un kimono azul completado con una espada y funda; y el de Gabriela, un kimono similar al que llevan las Miko, solo que completamente blanco, adornado con una tiara dorada, la cual sostenía un velo blanco transparente) y fueron con sus padres a la fiesta.
Mientras tanto, en el mundo de Inuyasha...
- "¿¡Por qué siempre me tienes que impedir el regreso a casa!" - le gritó Kagome.
- "¡Porque te necesito para que busquemos los fragmentos de la Perla que tiene Naraku, so tonta!" - le gritó Inuyasha de vuelta.
- "¡A ver si te enteras que tengo una vida al otro lado del pozo, Inuyasha!" -
- "¡Cómo si eso mi importara, además, perdimos mucho tiempo con lo que nos ocurrió por esa agua extraña!" - dijo Inuyasha como si no quisiera recordarlo.
- "¡Pero dijiste que lo habías disfrutado; y que te gustaría repetirlo en otra ocasión! ¡Y no cambies el tema!" -
- "Parece que no dejarán de pelear nunca" - dijo Miroku en tono de resignación.
- "Es cierto, Houshi-sama. Pero es bueno saber que todavía se aman" - dijo Sango en un tono alegre.
- "Sí, pero Inuyasha aún sigue siendo un tonto" - dijo Shippou.
- "¿¡Cómo me dijiste, enano del demonio!" - gritó Inuyasha furioso mientras corría hacia él.
- "¡Aaaah! ¡Kagome, ayúdame! ¡Inuyasha me va a matar!" - gritó Shippou.
- "Inuyasha... ¡ABAJO!" - dijo Kagome; y enseguida el rosario de Inuyasha lo arrojó al piso.
- "¿¡Por qué hiciste eso, bruja! ¡Ni siquiera llegué a tocarlo!" - dijo Inuyasha enfadado.
- "¡Porque ibas a golpear a Shippou!" - dijo Kagome igualmente furiosa.
- "Bien hecho, Shippou, ahora empeoraste la situación" - dijo Miroku, mientras su mano se acercaba a la parte posterior de
Sango.
¡BOFETADA!
- "¡Y usted también, Excelencia!" - dijo Sango ruborizada y enfadada.
De vuelta al otro mundo...
- "Vaya, esta fiesta está fatal..." - dijo Gerardo después de una aburrida hora en la fiesta - "¡No puedo creer que accedí a venir aquí!" -
- "Hermano, yo también estoy fastidiada" - dijo Gabriela con una voz cansina. - "¿Podemos escuchar música?" -
- "Bueno, no veo porque no, por suerte me traje mi MP3, pero mejor vamos afuera, que aquí no podremos escuchar nada" - dijo Gerardo mientras se ponía en pie.
Una vez fuera...
- "Bueno, al menos tenemos una noche estrellada" - dijo Gerardo un poco más animado mientras él y su hermana escuchaban música mientras miraban las estrellas (la melodía Ubawareta Chikara de Popolocrois, para ser más precisos)
- "Sí, es una noche hermosa" - dijo Gabriela - "Pero me gustaría más estar jugando o viendo televisión..." -
- "A mí igual, pero preferiría hacerle honores a mi disfraz y poder tener esos maravillosos poderes con los que he estado soñando, o viajar a otros mundos que tienen cosas más emocionantes que nuestro aburrido e insulso mundo..." - dijo Gerardo con los ojos brillantes de emoción - "Lástima que eso sea imposible..." -
- "¿A cuáles mundos te gustaría viajar, hermano?" -
- "A varios, comenzando por el mundo que siempre veo en mis sueños; y luego..."
- "¿Al mundo de Inuyasha?" - lo interrumpió Gabriela
- "Sí, a veces envidio a Kagome por la suerte que tiene de poder vivir aventuras en otra época, el lado malo sería que se me haría difícil estar al corriente con mis clases" - respondió riéndose.
- "Yo pienso lo mismo, onii-chan" - dijo Gabriela, pues Gerardo estaba estudiando japonés y le enseñaba a su hermana todo lo que aprendía (menos escritura).
- "Lástima que eso sea un sueño imposible, imouto-chan" - dijo Gerardo con una voz triste.
Entonces, el cielo se oscureció y todo alrededor de ellos dos se disolvió en un remolino de púrpura.
- "¿Que está pasando?" - dijo Gerardo mientras miraba alrededor.
- "Hermano, tengo miedo" - dijo Gabriela mientras abrazaba a su hermano.
- "No te preocupes, Gabriela. Te protegeré sin importar lo que ocurra" - dijo mientras la abrazaba para tranquilizarla. Ambos sintieron que los halaban hacia abajo, y quedaron inconscientes.
En el mundo de Inuyasha...
- "¡Ya dejen de pelear ustedes dos!" - dijo Sango al fin, harta ya de la interminable discusión.
- "¡No se metan en esto!" - gritaron Inuyasha y Kagome.
- "Sango, tratar de detenerlos mientras pelean es como querer detener la marea" - dijo Miroku
Luego, una burbuja púrpura y negra rodeó a Kagome e Inuyasha.
- "¿¡Que está pasando aquí!" - gritó Inuyasha.
- "¡Inuyasha, ten cuidado! ¡Siento un gran poder proviniendo de esta burbuja!" - dijo Kagome, mientras sentía como ambos eran halados hacia abajo.
En medio de la nada...
- "Qué extraño... siento como si estuviéramos volando a toda velocidad a través de un túnel" - pensó Gerardo.
- "¿Quién viene por allí? ¿¡Uuh!" - vio pasar frente a él a una gran figura roja y plateada, sujeta de otra blanca y verde. - "No pude distinguirlos bien, pero creo que los conozco..." -
Poco después todo estaba oscuro…
- "¿Dónde... dónde estoy?" - pensó Gerardo. Se sentía muy pesado como para siquiera abrir los ojos.
- "¿Cómo y dónde estará Gabriela?" -
- "Despierta" - escuchó la voz de un hombre - "Por favor, despierta" -
- "¿Quién... quién me estará llamando?" -
- "¡Despierta, por favor!" - escuchó otra voz, en esta ocasión la de una mujer.
- "Por favor, déjenme descansar. Me siento muy pesado" - pensó Gerardo.
- "¡Levántate!" - Escuchó la voz de un niño; y en esta ocasión, sintió que algo pesado y peludo le caía en la cara.
- "¡YA BASTA!" - Gerardo abrió los ojos y se levantó. Y empezó a mirar alrededor extrañado.
- "¿Dónde estoy? ¿Qué ocurrió?" - Luego se fijó en quienes lo estaban llamando. Eran Sango, Miroku y Shippou. El corazón de
Gerardo empezó a acelerarse de la emoción, tanto que casi se desmayó de nuevo.
- "¿Mi... Miroku? ¿San... go? ¿Shippou?" - dijo lentamente - "¿Cómo puede ser esto posible?" -
Los demás se shockearon cuando lo escucharon pronunciando sus nombres.
- "¿Cómo nos conoces?" - preguntó Miroku.
- "Bueno... es un poco difícil de explicar..." - pensando en qué clase de respuesta les daría Kagome si le preguntaran lo mismo.
- "Y más importantemente" - interrumpió Sango - "¿Qué pasó con Inuyasha y Kagome? ¿Y por qué tú y esa niña llevan las ropas de ellos?" -
- "¿De qué hablan?" - Pero luego se fijó en sus manos; y vio que en vez de las mangas del kimono azul que él llevaba, tenía dos mangas rojas y largas que le caían hasta la cintura. Luego se miró hacia abajo y vio que cargaba el kimono completo de Inuyasha, el rosario en el cuello; y además la Tessaiga en la cintura, guardada en su funda. Su hermana estaba inconsciente a su lado, envuelta en un bulto de telas que se supone era el uniforme de Kagome.
- "¿Qué fue lo que pasó aquí? ¿Cómo es que llevo puesto el kimono de Inuyasha y además tengo sus cosas?" - Se tocó la cara y sintió un par de cristales. - 'Bueno, al menos aún tengo mis gafas' - pensó.
- "Bueno, mi nombre es Gerardo; y mi hermana pequeña es Gabriela... aunque esto me extraña tanto como a ustedes... no sé dónde podrían estar ellos ahora..." - respondió la pregunta.
- "No lo sabemos, desaparecieron en el mismo lugar en el que aparecieron ustedes. Aunque tu hermana tiene un cierto parecido con Kagome..." - dijo Shippou.
Gerardo simplemente tomó a su hermana en sus brazos - "Al menos... puedo seguir protegiéndola..." -
- "Veo que le tienes mucho afecto a tu hermana..." - dijo Sango poniéndole una mano en el hombro.
- "La misma clase de afecto que le tienes a Kohaku" - dijo Gerardo volviéndose para mirarla a los ojos.
- "Veo que sabes mucho sobre nosotros" - dijo Miroku en su típica pose de sabihondo - "A ver, ¿Que sabes sobre mí?" -
- "Que Naraku le puso una maldición a tu abuelo que consiste en un agujero en la mano derecha que se ha transmitido desde su generación hasta la tuya; y por supuesto que eres un depravado" - dijo como respuesta poniendo una cara desagradable al final.
- 'Vaya que sabe...' - pensó Miroku con la cara que pondría cualquiera si le pasase una desgracia.
- "Y créeme que no saldrás vivo si le pones un dedo encima a mi hermana" - dijo mientras le mostraba una mirada amenazante, tan filosa como una daga.
Miroku se puso a reír nerviosamente.
- "No te preocupes, me aseguraré de que no intente nada" - dijo Sango.
Gabriela empezó a despertarse...
- "¡Gabriela! ¿Estás bien?" - dijo su hermano mayor.
- "¿¡Uh! ¿Hermano?" - lo miró al rostro; y lo abrazó - "¡Hermano! ¡Estás bien!" -
- "Si, Gaby. No te preocupes, estás a salvo" - dijo acariciándole la cabeza para tranquilizarla.
- "Pero... ¿Por qué estás vestido como Inuyasha?" - le preguntó Gabriela.
- "Por la misma razón que estás vestida como Kagome..." - le dijo Gerardo.
- "¿Qué?" - entonces se miró y se llevó un susto, porque el uniforme de Kagome no le quedaba para nada. - "¿Y qué le pasó a mi vestido?" -
- "Mejor olvídalo por ahora" - dijo y luego se volvió hacia los demás - "¿Nos ayudarían a buscar una forma de volver a nuestro mundo, por favor?" -
- "No tenemos problema en hacerlo, ya que así puede que hallemos a Inuyasha y a Kagome también..." dijo Sango.
- "Además, sin ellos perderíamos buena parte de nuestra fuerza..." - dijo Miroku.
- "¡Oh, no!" - se espantó Gerardo - "¡Si ellos dos están en mi mundo, esto podría terminar siendo un gran desastre!" -
- "Hermano..." - dijo Gabriela.
- "¿Qué sucede?" - le preguntó Gerardo.
- "Eh, bueno... ¡Abajo!" - le dijo con una sonrisa.
Enseguida el rosario brilló y tiró a Gerardo al piso.
- "¡Maldición, siempre era cómico ver eso, pero no tiene nada gracioso experimentarlo! ¿Por qué me lo hiciste?" - dijo después de escupir un poco de tierra; y por suerte, las gafas no se le rompieron.
- "Quise ver si funcionaría" - dijo riéndose.
- "¡Rayos! Espera un segundo..." - se puso a pensar - "Si el rosario funciona, entonces... ¡Tessaiga también!" - dijo lleno de felicidad.
{Cambio de mundo}
- "Ughh... ¿Dónde estoy?" - dijo Inuyasha cuando por fin estaba despertando. - "¿Kagome?" -
Se fijó en la figura inconsciente que tenía al lado: cabello negro y llevaba un traje de miko blanco y un velo transparente blanco sujetado por una tiara dorada.
- "Kagome, ¿Eres tú?" - preguntó - "¡Vamos, despierta ya!" -
- "¿Uh... Inuyasha?" - preguntó Kagome despertándose - "¿Dónde estamos? ¿¡Y por qué vas vestido así!" -
- "¿De qué rayos hablas? Tú eres la que viste extraño..." - enseguida se dio cuenta de que ya no llevaba su kimono, ya que ahora era de un color diferente. - "¿Qué pasó con mi ropa; y dónde está mi espada?" -
- "Y ahora que me doy cuenta... ¡Ya no llevas el rosario!" - dijo Kagome asustada.
- "¡Keh! ¡Perfecto! ¡Así no podrás seguir diciéndome 'Abajo'!" - dijo con una sonrisa desagradable.
- "Bueno, ¿pero dónde estamos? ¿Y qué pasó con nuestras ropas?" - luego notó que su descomunal mochila estaba a su lado.
- "Todavía tengo aquí mis cosas, pero no creo que sean muy útiles aquí..." -
- "¡Gerardo! ¡Gabriela! ¡Hora de irnos!" - gritó una voz a lo lejos.
- "Me preguntó a quién estarán llamando..." - dijo Kagome, luego se volvió hacia Inuyasha
- "¿No sería mejor que nos escondiéramos?" -
- "Creo que sí, pues lo último que quiero es que se me queden viendo, entre otras cosas" - dijo Inuyasha con una cara de mal humor. Pero entonces Inuyasha gritó, porque notó que sus garras y colmillos desaparecieron, al igual que sus orejas; y su cabello y ojos se volvieron oscuros. - "¡Maldición, teníamos que llegar a este lugar cuando es luna nueva!" -
- "¡Mejor haz silencio!" - le dijo Kagome; y luego se ocultó tras un árbol porque alguien ya había visto y escuchado a Inuyasha.
- "¿Gerardo?" - se escuchó la voz de una mujer; y luego la madre de Gerardo y Gabriela, la señora Gallucci, se acercó. - "Espera no eres mi hijo, ¿verdad?" -
- "Escuche señora, no sé de quién está hablando, ni sé quién es usted, pero yo no soy ese tal Gerardo..." - replicó Inuyasha de mal humor.
- "Hmm... cuando te vi de lejos, pensé que eras él, pues como llevas su misma ropa... ¿Puedes decirme tu nombre, por favor?" - le preguntó la Sra. Gallucci.
- "Bueno, mi nombre es Inuyasha" - le dijo con un tono de voz más calmado.
La señora Gallucci casi se cayó de la impresión; y cuando pudo hablar dijo - "¿Inuyasha? ¿El protagonista del programa del televisión que tanto le gusta a mis hijos?" -
- "¿Quiere decir que aquí me muestran como uno de esos dibujos que se mueven en esa caja mágica?" - preguntó Inuyasha atónito.
- "Bueno, si esa es tu forma de decirlo... Por cierto mi nombre es Janet, Janet Gallucci" - le dijo mientras miraba alrededor - "¿Y no has visto a ninguno de mis dos hijos?"-
- "No, lo siento mucho, señora, pero sólo estamos aquí Kagome y yo..." - le dijo Inuyasha un tanto extrañado.
- "¿Es tu novia?" - le preguntó suspicazmente, del modo que Gerardo más odiaba que le preguntaran.
- "¡No, sólo somos amigos!" - dijo Inuyasha, luego pensó irritado - 'Lo último que necesito es que también se enteren en este extraño lugar de lo que hay entre nosotros' -
- '¿¡Por qué Inuyasha tiene que ser un tonto tan grande!' - pensó Kagome enfurecida, luego gritó - "¡ABAJO!" -
Inuyasha se espantó cuando oyó esa palabra, pero como ya no tenía el rosario, no le hizo efecto.
- "¿Quién anda allí?" - preguntó la señora Gallucci.
- "Solamente yo" - dijo Kagome mientras salía desde detrás del árbol.
- "¿Tú eres Kagome?" - le preguntó la señora Gallucci, a lo cual Kagome asintió como respuesta - "¡Vaya, te pareces a mi hija Gabriela! Sólo que ella todavía es una niña..." -
- "¡Eso no importa! ¿Qué se supone que hagamos ahora?" - dijo un Inuyasha ya muy enfadado.
- "Deberías aprender un poco más de modales, Inuyasha..." - dijo Kagome.
- "Bueno, creo que podrían quedarse con nosotros, pero tendríamos que decirle a mi esposo que ustedes son amigos de mis hijos, y decirle que Gerardo se fue a quedar en casa de ustedes, aunque no sé qué haríamos respecto a mi hija, ya que no puede quedarse a dormir fuera de la casa..." - le dijo la señora Gallucci mientras la miraba de reojo.
- "Creo que tengo la solución... Solo denme un momento" - dijo Kagome; y empezó a escarbar dentro de su mochila - "¡Ah, aquí están!" - dijo mientras sacaba de la mochila un medallón plateado y una botella llena de un líquido rosado brillante.
- "¿Qué son esas cosas?" - preguntó la señora Gallucci mientras las miraba con interés.
- "Kagome, no pensarás..." - dijo Inuyasha con cautela
- "No tenemos otra opción, Inuyasha, necesitamos donde quedarnos hasta que encontremos como regresar" - dijo Kagome, luego ella se puso el medallón sobre el cuello, destapó la botella y bebió un poco del líquido rosa.
- "¡Kagome, no!" - gritó Inuyasha.
En ese instante, Kagome empezó a brillar con una luz blanca que cegó a los dos; y cuando pudieron mirar de nuevo, una niña de alrededor de ocho años se encontraba donde Kagome había estado hacía un instante, con el kimono ajustado perfectamente a ella.
- "Todavía recuerdas todo, ¿verdad?" - le preguntó Inuyasha con cautela.
- "Sí, recuerda que la memoria no se borra mientras tengas el medallón puesto" - le dijo Kagome - "¿Y cómo es que este traje se ajusta al cuerpo de quien lo usa?" -
- "Eh... bueno, respecto al vestido, lo compré para mi hija en una tienda para que ella lo usase como disfraz; pero no sabía que tuviese cualidades como estas" - dijo la señora Gallucci y empezó a verla con interés -"Así que eso era una pócima rejuvenecedora" -
- "No es tan bueno como parece, pues si no se lleva este medallón puesto, la memoria de quien bebe esa pócima se borra" - dijo
Kagome con una cara llena de seriedad.
- "Pero ahora te ves idéntica a mi hija, creo que no habrá ningún problema" - les dijo la señora Gallucci sonriendo.
- "Será mejor que nos vayamos, que mi esposo nos está esperando; y recuerden que ahora estamos actuando como si Inuyasha fuera un amigo de mi hijo, y Kagome fuera Gabriela" -
- "Si, no se preocupe, ya sabemos" - dijo Inuyasha mientras las seguía a ambas - 'Esto no va salir nada bien' -
{Fin del Capítulo}
(Ending: Honey - chihiro)
Bueno, espero que lo hayan disfrutado; y que estén interesados en continuar leyendo esto.
Copyright
Inuyasha; y todo lo relacionado a dicha serie está bajo copyright de Rumiko Takahashi y Sunrise, y las canciones mencionadas en la historia están bajo copyright de sus respectivos cantantes, compositores, arreglistas, escritores y sellos discográficos. Nada en esta historia me pertenece, excepto por el escenario, los personajes originales, y todo lo relacionado al mundo de Dragonia (que aparecerá más adelante). Cualquier similitud con personas reales, vivas o muertas solo es simple coincidencia.

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