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Más Allá De Las Estrellas by Serenity1089

Anime » Sailor Moon Rated: T, Spanish, Romance & Drama, Usagi T./Serena/Bunny/Sailor Moon & K. Seiya/Sailor Star Fighter, Words: 110k+, Favs: 57, Follows: 59, Published: 8-6-10 Updated: 12-25-12
144 Chapter 17: Decisiones

¡Hola, chicas!

Deseamos que se encuentren muy bien. Lamentamos tardar un poco en actualizar, pero las actividades diarias de la escuela y el trabajo son a veces muy absorbentes. Pero aquí les traemos este capitulo que deseamos que les guste como a nosotras. Sabemos que es mucho tiempo de suspenso, pero creemos que es parte de leer una novela.

También cabe destacar que hay una canción un tanto nueva que se llama "Dejame Ir" de Reik. Esta canción es todo lo que se puede decir de lo que es dejar ir a la persona que se ama. Y esta canción se escogió con el único fin de saber lo que se siente. Así que, chicas, es recomendable tener un pañuelo a su lado porque si nosotras lloramos, estamos seguras que ustedes también.

Ahora nos despedimos deseando que tengan una buena noche de desvelo quienes se desvelan y quienes mañana se pondrán a leer.

Adios cuídense mucho y muchas gracias por sus comentarios.


Capitulo 14

Decisiones

Yaten regreso al departamento de los Kou, aun pensando en la conversación que había tenido con Serena esa tarde. No pudo evitar sentirse mal al ver a Serena así y más porque comprendía perfectamente el porqué estaba decidida a casarse sin amar a Darién. Su deber y el hacer felices a los demás pesaban más que los deseos de la rubia. Pero la apreciaba demasiado como para permitir que ella y su hermano sufrieran al estar separados.

–¡Tío Yaten!

–Hasta que apareces, Yaten –dijo Seiya que estaba sentado en el comedor con Estrella ayudándole a hacer la tarea –¿Dónde estabas?

–Fui a ver a alguien…

–En otras palabras, a buscar a Mina. ¿Qué tal te fue esta vez?

–No fui a ver a Mina, estaba con… –Yaten se detuvo estando a punto de nombrar a Serena ¿Pero de que serviría que nombrara a la rubia? Sabía que Seiya no lo escucharía por más que lo intentara y solo esperaba que ella buscara pronto a su hermano –Olvídalo ¿Y Taiki?

–Se fue hace un rato al hospital a buscar a Ami. Dijo que quería sorprenderla invitándola a cenar.

–¡Hola! ¿Hay alguien en casa? –grito Taiki al llegar al departamento de los Kou.

–En el comedor –dijo Seiya.

–¡Hola, tío Taiki! –saludo Estrella al verlo sentarse.

–Hola a todos.

–Esa sí que fue una cita demasiado rápido para gusto, Taiki –dijo Yaten -¿Qué paso? ¿Te peleaste con Ami?

–Claro que no. Ella tenía un compromiso esta noche.

–¿Un compromiso? –pregunto Yaten.

–Algo así… hoy es la despedida de soltera de Serena.

–¿Una despedida de soltera? ¿Qué es eso? –pregunto Estrella.

–Es una fiesta que hacen las personas de la Tierra antes de casarse –respondió Yaten.

–¿Tu no dices nada, Seiya?

–¿Y qué quieres que diga, Taiki? Es lógico que Serena quiera esa fiesta si se va a casar.

–Pues quien sabe si realmente quiera una fiesta. Ami me conto que será una fiesta sorpresa y ella y las demás esperan verla contenta, dice que Serena ha estado muy rara últimamente, pero cree que son nervios prenupciales –dijo Taiki –Aunque honestamente no creo que ella este así por los nervios.

–Yo tampoco lo creo. Serena está deprimida, o al menos me dio esa impresión cuando la vi esta tarde.

-¿La viste? ¿Dónde? –pregunto Taiki sorprendido.

–La fui a visitar a su consultorio, pero no se veía bien y todos sabemos por qué. .

–¿Podríamos hablar de otra cosa? –replico Seiya molesto, mirando de reojo a Estrella. No quería que sus hermanos hablaran de eso, mucho menos frente a su hija.

–¿Por qué no descansas de la tarea un rato y vas a ver la televisión, Estrella? –dijo Taiki.

–Mi princesita tiene que terminar con sus deberes primero antes de ver la tele.

–Pero si ya termine, papá –dijo la niña cerrando las libretas –¿Puedo ir a ver caricaturas?

–Claro que si, hija. ¿Saben qué? Yo también tengo ganas de ir a ver caricaturas.

–Tú te quedas, Seiya –dijo Yaten impidiendo escapar a su hermano mientras la niña se iba corriendo a la sala para ver el televisor –Esta conversación aun no termina.

–Para mí si sí piensan seguir hablando de Bombón.

–Lástima porque tienes que escuchar esto –dijo Yaten con firmeza –Serena no ama a Darién. Ella me lo dijo.

–Si es así, entonces ¿por qué se va a casar con él?

–Porque es lo que todos a su alrededor esperan de ella –respondió Yaten –¿Se te olvida que es una princesa y tiene un deber que cumplir?

–Claro que no lo olvido… pero nuestras vidas son muy diferentes y ella ya tomo una decisión.

–No por gusto. Serena está sufriendo. No es la misma que vimos en Kinmoku

–¡Basta, Yaten! –grito Seiya alterado –¡No quiero saber más!

–Dijiste que no intervendrías en la vida de Serena si ella era feliz con su decisión ¿y adivina qué? No lo es. Ella está sufriendo tanto como tú porque te ama y la están obligando a tener una vida que no quiere. Ve por ella y sean felices de una buena vez.

–Fue lo mismo que me dijo Mina el día que la vi –musito el pelinegro angustiado.

–Espero que con lo que te acabo de decir, esta vez me hagas caso y vayas a ver a Serena para que tú mismo compruebes que todo lo que te estoy diciendo es verdad.

Seiya había usado toda su fuerza de voluntad para no ir a buscar a Serena después de hablar con Mina, a pesar de las ganas que tenia de verla. Y ahora al escuchar a su hermano, su decisión de no verla se fue a la basura. Necesitaba ver a su Bombón y saber cómo estaba. Estaba desesperado por verla una vez más.

–Préstame las llaves de tu auto, Yaten –pidió Seiya ansioso –Si me doy prisa, puedo ver a Bombón antes de que se vaya de su consultorio.

–Quizás ya no la halles ahí, recuerda que hoy es su despedida de soltera –le recordó Yaten. Él y Seiya voltearon a ver a Taiki

–¿En donde será esa fiesta?

–No estarás pensando ir a hablar con ella ahí, Seiya

–No voy a esperar un día más para verla cuando falta tan poco para la boda ¡Dime donde, Taiki!

–Sabes lo que va a pasar si el resto de las chicas se enteran de tu relación con Serena.

–¡No me importa! ¡Dime donde será esa fiesta! –grito Seiya alterado

–Tranquilízate, Seiya

–Fue su idea que buscara otra vez a Bombón, y si no me quieren decir donde localizarla, bien. Llamare a Ikuko para que ella me lo diga… Me da igual si tengo que meterme dentro de un pastel, disfrazarme de stripper, o lo que sea que se haga en las despedidas de soltera con tal de lograr verla.

–Esperemos que no tengas que llegar a esos extremos. Iré contigo para evitar que hagas una locura –dijo Yaten tras lo que miro al castaño –¿Ahora si nos dirás donde será la fiesta, Taiki?

–En la cafetería de Lita –dijo Taiki con un suspiro –Más les vale que no hagan algo que me vaya a traer problemas con Ami por culpa de mis tontos hermanos.

–Descuida, Taiki. Y cuida de Estrella –dijo Seiya –Volveremos más tarde.

Rápidamente Seiya y Yaten se dirigieron en el auto del peli plateado a la cafetería de Lita. Al llegar, Yaten se estaciono detrás de un auto deportivo amarillo, a unos metros de la entrada principal. Vieron que Michiru y Haruka se encontraban allí conversando

–Con ellas ahí, dudo que logremos cruzar la puerta –dijo Yaten.

–Debe de haber una forma de entrar –musito el pelinegro –Quizás si vamos por detrás, logremos entrar.

Los hermanos se bajaron del auto, sin que la pareja se percataran de su presencia y caminaron por el callejón que estaba a un costado de la cafetería a la entrada trasera del establecimiento. Allí, vieron que había un camión por el que varios hombres bajaban varias cajas y caminaban con ellas hacia la cocina.

–¡Hey! ¡Ustedes! –grito uno de los hombres a Yaten y Seiya –¡No sé queden allí y ayuden a terminar de llevar esto!

–Vamos, esta es nuestra oportunidad –dijo Seiya arrastrando a Yaten aprovechando que pensaban que trabajaban allí. Caminaron al camión y cada uno tomo una caja, las cuales llevaron hasta la puerta trasera de la cafetería.

Entraron a la cocina de la cafetería y vieron el gran bullicio de gente que había allí. Varios chefs preparando las bandejas con bocadillos, meseros vestidos con uniformes negros y antifaz, y un par de empleados a los que siguieron hasta el almacén en donde dejaron sus cajas.

Uno de los meseros, creyendo que los Kou eran un par de empleados más, les dio un antifaz y uniforme a cada uno. Al ver entrar a Lita, no tuvieron más remedio que ponerse el antifaz y el uniforme sobre sus ropas para evitar que los reconociera antes de ver a Mina y Serena.

–¡Señores! ¿Podrían prestarme atención, por favor? –grito Lita haciéndose escuchar en la concurrida cocina – Saben que esta fiesta es muy importante y es nuestra responsabilidad que todo salga a la perfección. Las invitadas están llegando y dentro de poco llegara la novia, así que ya pueden empezar a repartir los bocadillos y las bebidas. ¡La noche comenzó!

Mezclados entre los meseros, Yaten y Seiya tomaron una charola de bocadillos y salieron al salón principal de la cafetería. Estaba decorado con globos, un pequeño karaoke y una esfera de espejos que complementaban la decoración del lugar. En el lugar ya había muchas chicas, algunas disfrazadas con pelucas de colores en lo que parecía una especie de fiesta de disfraces. Los Kou reconocieron a algunas de ellas de sus antiguas compañeras de preparatoria, y entre ellas estaban el resto de las sailors conversando con Ikuko. Yaten vio a Mina conversando con un par de chicas que no reconoció, mientras que Seiya no veía a Serena por ninguna parte

–¿Y ahora qué? Bombón aún no ha llegado –susurro Seiya a su hermano

–Ella ya no debe de tardar, habrá que esperar

–Cuando eso pase, me cubrirás la espalda para que pueda hablar con Bombón sin meternos en problemas con las demás

OoOoO

Serena se encontraba sola en su consultorio, su secretaria se había marchado unos minutos antes y ella le había dicho que se encargaría de cerrar el lugar. Pero lo cierto es que la rubia se encontraba recostada en su diván, sosteniendo la azulea que le había dado Seiya mientras pensaba en la conversación que tuvo con Yaten.

Una parte de ella quería mandar todo al diablo y correr a los brazos de Seiya. Pero no podía hacerlo, ya había intentado huir de su destino y no había servido de nada. Además, no podía defraudar a Darién y las chicas que estaban ilusionadas por su boda. El futuro Tokio de Cristal se acercaba a ellos y Serena no podía hacer nada para evitarlo.

–¿Hola? ¿Gatita? –la voz de Haruka se escuchaba desde la recepción de la consulta. Serena guardo la azulea en el bolsillo de su saco apenas un momento antes de que la puerta de su oficina se abriera

–¡Haruka!

–Hola gatita. Creí que ya te habías ido cuando no me respondiste

–No, pero ya estaba por irme a casa ¿Pasa algo?

–Bueno, es que como has estado tan ocupada desde que volviste con tus pacientes y los últimos detalles de la boda, quería invitarte a salir para platicar un poco

–Te lo agradezco, Haruka, pero hoy fue un día muy largo y lo único que quiero es irme a mi departamento a descansar

–Por favor, gatita. Solo un rato –dijo Haruka –¿Qué te parece si vamos a cenar a la cafetería de Lita? Después te llevare a casa. Y sabes que no te aceptare un no como respuesta

–Bien, pero solo un rato, Haruka

Ambas salieron del consultorio y se dirigieron a la cafetería en el auto deportivo de Tenoh. Cuando se estacionaron al llegar a la cafetería, notaron que desde afuera, el lugar estaba a oscuras.

–Qué raro… ¿Se les habrá ido la luz en la cafetería?

–Es posible, gatita. Vamos a ver

Las dos salieron del auto y caminaron hacia la puerta. Al entrar, las luces se prendieron y un enorme grito de "¡Sorpresa!" recibió a Serena que vio allí a las chicas, su madre, Molly y algunas amigas de sus años de estudiante, así como amigas con las que estudió en la Facultad de Psicología, así como Penny y demás colegas suyas.

–¿Qué es todo esto?

–¡Tu despedida de soltera, Serena! –dijo Lita acercándose a ella junto con Ami, Rei, Mina, Michiru y Hotaru

–No creías que a tan pocos días de tu boda nos íbamos a olvidar de algo tan importante como esto, Serena tonta –dijo Rei

–Y aun falta lo más importante –dijo Michiru sacando una tiara de juguete y un pequeño velo. Se acerco a la rubia y se los coloco en el cabello –Princesa, ahora si pareces toda una novia

–No sé qué decir, chicas… –dijo Serena tratando de mantener su sonrisa. En verdad no sabía que decir. Lo que menos quería era una despedida de soltera

–Sabes que solo queremos lo mejor para ti, Serena –dijo Ami

Serena quiso llorar al escucharlas, pero se limitó a mantener su sonrisa mientras las chicas se acercaban a abrazarla. Cuando se acercó Mina, la rubia le susurró al oído –¿Por qué no me avisaste de la fiesta? No me siento de ánimos para esto

–Lo siento. Todas lo hicieron con tal de verte sonreír, Serena –murmuro Mina separándose de su amiga, notando que se esforzaba por sonreír, pese a que en su mirada se reflejaba lo triste que estaba.

Mientras tanto, del otro lado del restaurante, Seiya por fin logro ver a Serena y el corazón se le encogió. Las sonrisas que la rubia les regalaba a sus amigas al felicitarla, no eran ni la sombra de las que ella le dio cuando estuvieron juntos en Kinmoku. Su mirada era tan triste, pese a la alegría que trataba de demostrar, que lo único que quería era llevársela lejos de allí para que no sufriera más.

Yaten y Mina tenían razón en todo lo que le dijeron sobre Serena. Y ahora, Seiya solo esperaba la oportunidad para hablar con ella, arreglar las cosas entre ellos y convencerla de que no se casará.

OoOoO

Seiya seguía observado a Serena desde la distancia, tal como lo había hecho toda de la noche ya que no lograba encontrar una oportunidad de hablar con su Bombón. Y cada vez parecía más difícil de lograr, ya que siempre estaba rodeada de sus amigas. La fiesta estaba en pleno apogeo y todas parecían divertirse, menos la futura señora Chiba.

Si las amigas de Serena se reunían a su lado para conversar, ella solo asentía a lo que le decían sin realmente formar parte de la charla. Si todas se reían por algún chiste, Serena solo sonreía. Si le ofrecían algo de comer o beber, lo aceptaba sin realmente disfrutar de la comida. Cuando las chicas comenzaron a cantar en el karaoke, todas cantaban a todo pulmón mientras ella solo tarareaba.

Serena era como un robot que solo actuaba para complacer a los demás. Fue entonces que Seiya se dio cuenta que la mujer que estuvo su lado en Kinmoku había desaparecido. Su bombón no era más que los restos de lo que alguna vez fue y odiaba verla en ese estado.

–Y ahora, es el turno de la novia para que nos deleite con su voz –dijo Molly a través del micrófono del karaoke. Serena negó con la cabeza querer cantar –¡Vamos, Serena! ¡Una canción! ¡Chicas, ayúdenme a traerla al escenario!

–¡Anda, Serena tonta! ¡Vamos!

Ami, Rei, Lita y Mina la levantaron de su asiento y Serena no tuvo más remedio que hacer caso a sus amigas y seguirlas hasta el pequeño escenario donde las esperaba la pelirroja. Molly escogió el tema que iban a cantar todas, momentos después se empezaron a escuchar los primeros acordes de una canción que Yaten y Seiya reconocieron inmediatamente.

–¿Recuerdas esta canción, Serena? –le pregunto Molly –Era tu favorita en la preparatoria

Mina se dio cuenta de que Serena se puso pálida al escuchar Nagareboshi He. Recordó a Seiya al escuchar esa canción. La Diosa del Amor tenía que actuar rápido por el bien de su amiga

–Mejor vamos a escoger otra canción más animada ¿Qué les parece esta? –dijo Mina rápidamente seleccionando otra canción.

Los acordes de Girls Just Want To Have Fun de Cindy Luper inundo la cafetería. Serena agradeció con la mirada a Mina por el cambio de melodía.

Mina comenzó a cantar y pronto se unieron a ella las demás cantando a coro, excepto Serena, que trataba de enviar el recuerdo de Seiya lejos de su mente

I come home in the morning light / Llego a casa, en la luz de la mañana
My mother says / Mi madre dice
When you gonna live your life right? /¿Cuando vas a vivir tu vida correctamente?
Oh mother dear / Oh madre querida
We're not the fortunate ones / Nosotras no somos de las afortunadas
And girls they want to have fun / Y las chicas, ellas quieren divertirse
Oh girls just want to have fun
/ Oh las chicas solo quieren divertirse

– Vamos, Serena. ¡Canta con nosotras! –dijo Lita poniendo el micrófono frente a ella.

Serena lo tomo, respiro profundamente y comenzó a cantar. Esa era su fiesta y tenía que demostrar que se estaba divirtiendo

The phone rings in the middle of the night / El teléfono suena a la mitad de la noche
My father yells / Mi padre grita
What you gonna do with your life? /¿Que vas a hacer con tu vida?
Oh daddy dear you know you're still number one / Oh papá querido tu sabes que sigues siendo el número uno

But girls they want to have fun / Pero las chicas, ellas quieren divertirse
Oh girls just want to have / Oh las chicas solo quieren divertirse

Serena siguió cantando con las chicas a coro mientras comenzaban a bailar, hasta que se empezó a tambalear y se sujeto de Mina para no caer al suelo

–¿Serena? ¿Serena, que tienes? –pregunto Rei preocupada

–Solo me maree un poco. No es nada. Estaré bien

–¿Quieres comer algo? ¿Un vaso con agua? –pregunto Ami preocupada

–No, solo quiero salir a tomar un poco de aire fresco.

–Vamos. Te acompaño –dijo Mina

Serena camino hacia la cocina junto con Mina y ambas salieron por la puerta trasera de la cafetería hacia el callejón. La calma de aquel callejón la hizo relajarse al dejar atrás el bullicio de la fiesta.

–¿Quieres hablar de lo que paso? ¿Fue por la canción…?

–Por favor, Mina, no quiero hablar de eso… Solo quiero estar sola un rato antes de volver a la fiesta

–Bien. Te veo adentro –dijo Mina entrando nuevamente a la cafetería

Serena se apoyó en la pared mientras cerraba los ojos al sentir el aire frio de la noche sobre su rostro. Ya no quería volver a entrar a la fiesta. Lo único que deseaba era irse a su departamento, meterse en su cama y no salir nunca. Era cada vez más difícil fingir ser la novia perfecta. Serena no estaba my segura de cómo lo lograría el día de la boda….

En ese momento, y más que nunca antes, deseo con todas sus fuerzas volver a ver a Seiya…

OoOoO

–¿Dónde está Bombón, Mina? –pregunto Seiya mientras se quitaba el antifaz al llegar a la cocina. Ahí solo se encontraba la Diosa del Amor.

–¿Seiya? –musito ella sorprendida –¿Qué haces aquí? ¿Cómo hiciste para entrar en la fiesta?

–Eso no importa, necesito hablar con Bombón

–Vaya momento que elegiste para hacerlo ¡Haruka y las demás están a solo unos metros de aquí!

–Oye, tú fuiste la que insistió en que viera a Bombón ¿o no? Pues aquí estoy.

–Bueno, más vale tarde que antes de que se vuelva vieja

Seiya arqueo una ceja confundido –Creo que así no va ese dicho, Mina

–Como sea, entendiste lo que quise decir. Ahora no hay el tiempo que perder, debes convencer a Serena de que no siga con esta locura –dijo la rubia empujándolo hacia la puerta trasera de la cafetería –Es más te doy mi permiso para que hagas lo que tengas que hacer con tal de que sean felices. Yo los cubriré para que nadie los detenga y tengan su "felices para siempre".

Mina abrió la puerta, y prácticamente echo a Seiya al callejón antes de volver a cerrar la puerta. Allí el pelinegro vio a Serena recargada contra la pared con los ojos cerrados, parecía que no se había dado cuenta de que había alguien más con ella, y si se dio cuenta de ello, pareció no importarle mucho.

–Te dije que quería estar sola, Mina…–dijo ella sin abrir los ojos –Por favor, aun no estoy lista para volver dentro

Seiya vio como una lágrima resbalaba por el rostro de ella.

–De hecho, lo último que quiero es que vuelvas a la fiesta, Bombón…

Serena abrió los ojos sorprendida al escuchar su voz. Volteo y lo vio frente a la puerta, a solo unos pasos de ella, vestido con el uniforme de los meseros de la fiesta.

–¿Seiya? –susurro ella sin creer que lo tenía frente a ella. Había deseado tanto volver a verlo y ahora allí estaba. Había imaginado tantas veces ese momento, quería decirle tantas cosas al pelinegro pero no sabía por dónde empezar.

–¿Estás bien?

–Yo… si –logro decir ella –¿Cómo sabias que estaba aquí?

–Te seguí. Vi que te mareaste y quise saber cómo estabas –respondió él.

Serena comprendió porque iba vestido así. Seiya se había disfrazado de mesero para poder colarse en la fiesta. Toda la noche él había estado allí. Finalmente había ido a buscarla

–Es peligroso que estés aquí, Seiya. Alguien podría verte.

–A mi no me importa que me vean contigo. Aunque claro, olvidaba que a ti no te gusta que nos vean juntos –dijo él con tristeza – Una princesa como tú y un guerrero como yo solo se pueden ver en secreto. Eso es lo que hemos hecho siempre

–No digas eso. No es verdad. Pero Haruka está allí adentro y si te ve aquí… no quiero que te haga nada.

–No me importa lo que pase… vine a verte para hablar contigo.

–Yo también quiero decirte muchas cosas, Seiya…. Perdóname. Estoy consciente de que he cometido muchos errores. El mayor de ellos fue lastimarte al ocultarte la verdad. Solo te pido que me perdones, por favor… Jamás quise hacerte daño

–Pero al final, lo hiciste. No te imaginas el inmenso dolor que he sufrido con todo esto.

–Lo lamento tanto… –dijo ella derramando un par de lagrimas –Si tan solo me dejaras explicarte.

–¿Qué más tienes que explicar? Lo dejaste claro hace ocho años cuando elegiste a Darién, cuando lo volviste a elegir ahora… y los cabos sueltos se completaron con tu carta.

–¿Leíste mi carta? –dijo ella sorprendida. Había creído que esa carta jamás había llegado a sus manos.

–Sí. Pero quiero que me respondas algo… ¿Es cierto lo que está escrito en esa carta?

–Cada palabra escrita allí es cierta.

–¿Incluyendo la parte donde dices que me amas?

–¿Por qué me preguntas eso?

–Porque si es así, no entiendo porque dejas que tu futuro sea más importante que lo que realmente quieres, Bombón

–Así es como debe de ser. Mi destino es casarme con Darién, tener a Rini y convertirme en la Neo Reina Serena de Tokio de Cristal.

–¿Y en tu destino estaba escrito que fueras a buscarme a Kinmoku? ¿Qué hicieras que me enamorara aun más de ti?

–Seiya… Por favor –pidió ella tratando de no llorar.

–Respóndeme. ¿Por qué fuiste a buscarme sabiendo cual era tu destino?

–Te lo suplico. Por favor… No hagas esto.

–No. Tú no hagas esto –dijo él acortando la distancia entre ellos. Tomo el rostro de Serena en sus manos – No te das cuenta de que tu destino está acabando contigo, con tu esencia…Está desapareciendo tu luz. No quiero que te destruyan de esa forma, Bombón. No quiero perder nuevamente a la mujer que amo…

–Seiya…

Serena comenzó a llorar sin poder apartar su mirada de la de él. Ella no quería perderlo ahora que estaba allí frente a él.

Seiya le limpio las lágrimas e inclino su rostro para besarla. Ella no rechazo la calidez de sus labios y dejo que la llenara el dulce sabor de su boca. Le rodeo el cuello con sus brazos al pelinegro para profundizar el beso mientras él la estrechaba aún más a su cuerpo. Serena se sentía nuevamente viva a su lado. No quería que aquel momento terminara nunca… pero termino más pronto de lo que la rubia quería cuando sus pulmones empezaron a exigirle el aire que necesitaba.

Seiya noto como los ojos celestes de ella volvían a brillar, tal como lo hicieron innumerables veces en Kinmoku. Su corazón rebosaba de alegría. No podía dejarla ir otra vez.

–Vámonos de aquí, Bombón.

–¿Irnos? ¿A dónde? –pregunto ella sorprendida.

–Lejos. Tal como en la historia que te conté sobre Parcio e Imali. Ella también creía que estaba destinada a casarse con alguien que no amaba, pero al final fue feliz con su verdadero amor.

Serena estaba por responder que sí, pero el peso de la realidad llego con tanta fuerza que nuevamente comenzó a llorar.

–Realmente quisiera irme contigo, Seiya, pero no puedo. No puedo dejar la Tierra y vagar por el Universo contigo.

–Entonces entrare en la cafetería y les diré a todos la verdad sobre nosotros.

–¡No puedes hacer eso!

–Dime qué quieres y lo haré. Lo que sea. Pero no me pidas que renuncie a ti otra vez.

Serena respiro profundamente mientras pensaba que hacer. Una parte de ella quería quedarse al lado de Seiya por siempre. Pero otra parte de ella sabía que tenía un deber que cumplir al casarse con Darién. Y eso era algo que no podía ignorar…

OoOoO

Mina se había quedado dando vueltas en la cocina. Ya había pasado varios minutos desde que Seiya se descubrió ante ella y fuera a reunirse con Serena en el callejón. Y mientras, ella se aseguraba que nadie saliera por la puerta trasera y los descubriera. Rezaba para que su amiga se diera cuenta del error que pretendía cometer al casarse y se arrepintiera de aquella locura

Demasiado nerviosa ante lo que ocurría, Mina reviso que hubiera por allí una botella de vino abierta para servirse una copa, pero no había nada. Viendo cómo se acercaba solo un mesero a la cocina, la rubia camino al almacén en busca de una botella. Saco una botella de una caja cuando escucho la puerta cerrarse tras ella, volteo sorprendida al ver quien estaba allí

–¡Hola Mina!

–¿Qué haces aquí, Yaten? –grito Mina alterada

–Vine a la fiesta. Nada mal, aunque no vi a la novia muy animada que digamos

–Tú no tienes nada que opinar al respecto. Para empezar, y por si no lo sabías, ¡a las despedidas de soltera no asisten hombres!

–Algo había escuchado al respecto

–Bien, pues espero que te hayas divertido porque voy a hacer que te saquen de aquí –dijo Mina tratando de salir, pero Yaten se colocó frente a la puerta impidiéndole el paso

–Lo siento, pero no te dejare ir de aquí tan fácilmente hasta que hablemos

–No tengo nada que hablar contigo. Si mal no recuerdo, te deje muy claro todo la última vez que nos vimos

–No todo. Aun no he conseguido que me perdones

–Ni aunque pasen mil años lo conseguirás

–¿Ni siquiera me darás una oportunidad?

–¿Para qué me destroces otra vez el corazón? No, gracias

–¿Y lo que me estás haciendo tu, que? También me estas rompiendo el corazón con tu rechazo

–¡Ah! ¡Por favor! –grito Mina molesta –No tengo tiempo para esto. Tengo cosas más importantes en que pensar que en ti

–Mientras que yo siempre pienso en ti

–Ya estoy harta de esto. Hasta nunca, Yaten

Mina nuevamente trato de salir del almacén, pero el peli plateado se lo impidió. Estuvieron forcejeando por unos momentos. La botella de vino se rompió a sus pies cuando Yaten logro acorralar a la rubia contra la pared, sujetando sus brazos por encima de la cabeza de ella para evitar que se moviera.

–¡Suéltame, Yaten!

–No hasta que me escuches. Dame al menos cinco minutos

–¡Ni loca te daría cinco segundos! Pierdes tu tiempo con esto

–Tienes razón. No tiene caso intentar hablar contigo.

–Al fin lo entiendes

–Pero puedo hacer lo que tanto he querido hacer desde hace mucho tiempo.

Sin darle tiempo a Mina de protestar, Yaten bajo su cabeza hacia los labios de ella. La rubia se quedo tan sorprendida, que se retorcía bajo el cuerpo del peli plateado con tal de que la soltara, mientras él intentaba que le correspondiera el beso. Pero lo único que logro fue que ella le mordiera el labio con fuerza logrando que la soltara.

–¡Idiota! –grito ella dándole una cachetada con fuerza –Jamás intentes volver a hacer algo así, porque créeme que te ira mucho peor

Yaten vio como Mina salió del almacén, dejándolo con la marca de su mano en la mejilla y su labio sangrando. Definitivamente el peli plateado necesitaría un plan más eficaz si quería recuperar a la Diosa del Amor.

OoOoO

Serena aun no le respondía a Seiya cuando la puerta se abrió de golpe y Haruka salió al callejón. Serena se separó de los brazos del pelinegro al ver a su guardiana

–¿Qué haces aquí, Kou? –pregunto ella sorprendida al verlos juntos –¿Qué le hiciste? ¿Por qué estás llorando, gatita?

–Seiya no me hizo nada, Haruka –respondió Serena limpiando sus lágrimas –No te preocupes, no es nada.

–Es obvio que aquí sucede algo más que nada, gatita, sino no estarías llorando. ¿Qué está pasando? ¿Qué está haciendo él aquí?

–¿Se lo dices tú o se lo digo yo, Bombón? –pregunto Seiya sin tener respuesta de la rubia –Bien, si estoy aquí Tenoh es porque…

–¡Yaten está aquí! –grito Mina abriendo la puerta impidiendo que Seiya siguiera hablando. Los tres voltearon a verla sorprendidos

–¿De qué hablas, Mina? –pregunto Haruka aún más sorprendida

–Lo que escuchaste. Él está aquí, me encerró en el almacén porque quería hablar conmigo y… Por favor, Haruka, ayúdame a sacarlo de aquí. No quiero verlo

–Claro. Aunque todavía no terminas de explicarme que haces aquí, Kou –dijo Haruka malhumorada

–¿No es obvio? Seiya vino aquí a buscar a Serena para convencerla de que intercediera por su hermano –respondió Mina –Ahora, ven. No hay tiempo que perder si queremos evitar que nos arruine la fiesta

Mina tomo de la mano a Haruka y la obligo a volver adentro. Miro por un momento a Serena y Seiya, antes de cerrar la puerta y dejarlos nuevamente solos

Estoy en este viaje

Sin saber dónde voy

Con la mirada al horizonte

Porque soy un soñador inagotable

Ni la lluvia puede detenerme

Sigo mi corazón

Tanto tiempo juntos

Caminando de la mano

Los días pasaron deprisa

–Ellos volverán pronto. Tienes que irte, Seiya

–No si tú no vienes conmigo

–No puedo…. Perdóname, pero no puedo.

–¿Por Darién?

–Si, por él

Seiya respiro profundamente para tranquilizarse. Sentía que nuevamente se estaba repitiendo la despedida que Serena y él tuvieron ocho años atrás

La vida decidió que es

El momento de partir

El tren de mi destino

Seguiré

–Ya pasamos por esto una vez, Bombón ¿lo recuerdas? Me pediste que te dejara ir y eso lo único que hizo fue que reaparecieras en mi vida hace unos meses. ¿Vamos a repetir nuevamente la historia? ¿Esperare a que me vuelvas a buscar dentro de otros ocho años?

–Seiya, por favor…

–¡No lo entiendo! ¿No significaron nada para ti los días que pasamos juntos en Kinmoku?

–Claro que sí. Esos días fueron maravillosos y nunca los podré olvidar. Pero mi prometido espera que nos casemos en una semana y…

–Y aun así, cruzaste la galaxia para estar conmigo –dijo él interrumpiéndola –Lo hiciste porque con Darién no tienes lo que conmigo sí. Y eso se llama amor. Sabes que juntos podemos ser felices ¿Por qué no quieres estar conmigo?

–¡Porque no puedo escapar de mi destino! Ya lo he intentado y siempre ha encontrado la forma de empujarme para hacerme volver a donde debo estar, con tal de obligarme a hacer lo que no quiero. No puedo escapar.

–Te lo suplico, Bombón. No hagas esto… Ya escapaste una vez cuando fuiste a verme a Kinmoku. Nada ni nadie te puede obligar a hacer lo que no quieres.

–¿No lo entiendes? No tengo elección. Estoy atrapada.

Déjame ir

No tengas miedo

Yo también sufro

Cada que respiro

Al igual que tu

Déjame ir

Aunque me muero

Debo seguir en esta travesía

Y encontrar mi luz

Déjame ir

–No lo estás, yo estoy dispuesto a ir contra todos por ti. ¿Y sabes porque? Porque te amo y haré lo que sea necesario para liberarte de ese destino que lo único que está haciendo es destruirte.

–¿A qué precio, Seiya? ¿Huyendo el resto de nuestras vidas por todo el Universo? ¿Lejos de las personas que queremos?

–Si esa es la única forma en que podemos estar juntos, eso haremos.

–No estás hablando enserio ¿o sí? ¿Qué va a pasar con Estrella? Tienes que pensar en tu hija.

–¿Crees que no lo hago, Bombón? Pienso en ella y en ti todo el tiempo, en lo que es mejor para los tres. En la vida que podríamos tener juntos como familia –dijo Seiya –¿Te has puesto a pensar en ello? ¿En el futuro que tendríamos juntos? Yo no te daré palacios ni un reino que gobernar, pero si te voy a dar todo de mi por el resto de mi vida porque lo único que quiero es que seas feliz.

Soy un navegante

De este barco en altamar

Esta tormenta me hace daño

Pero estoy en un camino inevitable

Y no tengo nada que temer

Sigo a mi corazón

Tanto tiempo juntos

Caminando de la mano

Los días pasaron deprisa

Serena comenzó a llorar con más fuerza ante cada palabra del pelinegro. Lo que más quería era compartir el resto de su vida con Seiya: criar a Estrella como si fuera su hija, ampliar la familia con uno o más bebés fruto de su amor, pasar el resto de sus días con él ¿Pero cómo lograrían tener esa vida con tantas cosas en su contra? Era prácticamente imposible.

–No es tan fácil, Seiya… el destino….

–¡Maldita sea! ¡Deja de pensar en el destino! Esto no se trata del destino, ni de lo que quieran las chicas, ni de lo que quiera Darién, ni siquiera de lo que yo quiero. Lo único que realmente importa es lo que tú quieres.

–No es tan simple…

–Si lo es, es tan simple como que me digas qué es lo que quieres, Bombón. ¡Dímelo! ¿Qué es lo que quieres? Si lo que quieres es casarte con Darién ¡Perfecto! Yo desapareceré de tu vida para siempre. Ya te perdí una vez, logre sobrevivir y lo volveré a hacer. Pero solo me iré de tu vida si eso es lo que tú quieres. En cambio sí lo que quieres es que me quede contigo, te advierto que estaré a tu lado el resto de mi vida. Y sé muy bien que nos espera una batalla muy difícil porque muchos se opondrán a lo nuestro, pero eso no me importa si estamos juntos. Así que piensa muy bien que es lo que quieres porque eso es lo que más me importa. No tomes el camino fácil poniendo como excusa al destino.

–¿Cuál camino fácil? ¿Aún no entiendes que no tengo un camino fácil? ¡Haga lo que haga alguien saldrá herido por mis decisiones! –grito ella al borde del llanto –Y yo ya no quiero hacerte daño, Seiya… Perdóname, pero no…

Serena ni siquiera pudo seguir hablando ante el nudo que se formó en su garganta. No quería dejar a Seiya, pero no tenía salida por más que el pelinegro dijera lo contrario.

La vida decidió que es

El momento de partir

El tren de mi destino

Seguiré

–¿Realmente estas segura de que esto es lo que quieres? Porque si es así, me iré y no te buscare jamás.

Se hizo el silencio entre ambos, siendo roto por momentos ante el llanto de Serena hasta que la puerta se abrió y vieron salir a Yaten. Haruka y Mina se quedaron en el umbral de la puerta.

–¡Entiéndelo! ¡No te me vuelvas a acercar, Yaten! –grito Mina molesta

–Es mejor que se vayan de aquí si no quieren problemas –dijo Haruka con firmeza.

Déjame ir

No tengas miedo

Yo también sufro

Cada que respiro

Al igual que tu

Déjame ir

Aunque me muero

Debo seguir en esta travesía

Y encontrar mi luz

Déjame ir

–Adiós, Seiya –dijo Serena sin poder controlar sus lágrimas.

–Adiós, Bombón…

Seiya dio media vuelta y se alejó con Yaten sin mirar atrás. Por más que había intentado convencerla de lo contrario, su Bombón tomo una decisión y con ella, el pelinegro sentía que la vida se le había ido.

Déjame ir

No tengas miedo

Yo también sufro

Cada que respiro

Al igual que tu

Déjame ir

Aunque me muero

Debo seguir en esta travesía

Y encontrar mi luz

Déjame ir

Mina se acercó a abrazar a Serena mientras ella seguía llorando, sintiendo como su alma se rasgaba en mil pedazos. Ya no había marcha atrás. Había perdido a Seiya para siempre.

Déjame ir...

OoOoO

La marcha nupcial seguía sonando mientras Serena caminaba con paso firme hacia el altar. La iglesia estaba sola, excepto por el novio que la esperaba al pie del altar.

Cuando Serena llego a su lado, él volteo y vio a Seiya dándole esa sonrisa que tanto le gustaba. Estiro su mano para poder tocarlo mientras se alzaba de puntillas para besarlo. Al separarse, vio que a quien tenía en frente era a Darién.

–Juntos para siempre, Serena –dijo él

–¡No! ¿En donde esta, Seiya?

–Eso no importa. Me elegiste a mí y estaremos juntos para siempre

–¡No! ¡No! ¡No!... ¡Seiya!

Serena despertó completamente agitada, en su antigua habitación en casa de sus padres. Todo había sido un sueño. El mismo sueño que la atormentaba desde la última vez que vio a Seiya la noche de su despedida de soltera, y del cual siempre despertaba en medio de gritos y lágrimas.

–¿Serena? ¿Estás bien? –dijo Ikuko al abrir la puerta de la habitación y entro –Me pareció escucharte gritar

–Estoy bien. No es nada. Solo fue una pesadilla.

–¿Segura que solo fue eso?

–Sí, mamá. No te preocupes –respondió con una pequeña sonrisa.

–Ven, baja a desayunar. Hoy es el gran día y necesitas comer bien

Ikuko la saco de la cama y la llevo al comedor para reunirse con Kenji y Sammy para el desayuno.

Finalmente había llegado, esa noche la pesadilla se volvería realidad al cumplir con su destino y casarse con Darién. Era lo que debía hacer y no había marcha atrás. Esa decisión le había costado perder al hombre que verdaderamente amaba.

–Hija, come algo más. Apenas y has probado bocado –dijo Kenji

–Gracias, pero no creo que mi estómago resista la comida hoy –musito ella dejando a un lado su omelet. El simple olor de la comida la hacía sentir nauseas

–Pero, Serena…

–Déjala, Kenji –intervino Ikuko –El día que nos casamos, yo tampoco quería comer mucho por la emoción que sentía

–¿Quién lo diría? Mi hermanita se casa hoy… –dijo Sammy –Realmente Darién debe estar loco para casarse con alguien como tu

–Mejor dicho, yo lo estoy para casarme con él –murmuro Serena

–No molestes a tu hermana hoy, Sammy. Esta muy nerviosa como para aguantar tus comentarios

–No te enojes, Serena. Era una broma –dijo su hermano

–Lo sé, Sammy.

–Al menos come un poco de fruta, hija –insistió Kenji –Hoy vas a necesitar energía

–Bien, pero solo eso.

La rubia tomo un par de fresas ante la insistencia de su padre, pero solo logro darle una mordida cuando se levantó rápidamente y salió corriendo al baño. Prácticamente termino vomitando lo poco que había desayunado.

–¿Estás bien, Serena? –pregunto Ikuko preocupada del otro lado de la puerta.

–Sí, mamá, no es nada. Ya sabía que mi estómago no iba a resistir ante la tensión de la boda –respondió la rubia mientras buscaba su cepillo de dientes. Tan mal estaba por la boda que desde hace varios días, no podía comer nada sin que terminara vomitando.

–¿Quieres que llame a Ami para que llegue antes y vea cómo estás?

–No, no es necesario… descuida, estaré bien. Solo quiero bañarme para relajarme un poco.

–De acuerdo. Si te vuelves a sentir mal, avísame.

Tras cepillarse los dientes, Serena lleno la bañera y se sumergió en el agua con tal de calmarse aunque fuese un poco. Por más que quisiera, no podía dar marcha atrás. Era una princesa y tenía un deber que cumplir. Pero eso la estaba destrozando por dentro

No te das cuenta de que tu destino estaba acabando contigo, con tu esencia…Está desapareciendo tu luz. No quiero que te destruyan de esa forma, Bombón.

La voz de Seiya resonaba en su cabeza. Tenía razón, toda esa situación estaba acabando con ella. ¿Pero qué podía hacer? Estaba atrapada por su destino y no podía escapar de él por más que quisiera.

Yo estoy dispuesto a ir contra todos por ti. ¿Y sabes porque? Porque te amo y haré lo que sea necesario para liberarte de ese destino que lo único que está haciendo es destruirte.

No lo soportaba más. Quería estar con Seiya, que la liberara de ese destino que tanto pesaba sobre sus hombros. Pero lo único que ella había hecho fue romperle el corazón una vez más al hombre que amaba.

Serena salió del agua, se envolvió en una toalla y regreso a su habitación. Allí encontró en una repisa una fotografía de ella con Seiya con sus uniformes de la preparatoria. Era inevitable no recordar todos los días que había pasado su lado. Lo necesitaba tanto a su lado, y cuando él fue a buscarla, lo único que hizo fue alejarlo de su vida. Y esta vez para siempre.

Se vistió con unos jeans, una playera y tenis, y salió aprisa de su habitación. Encontró a Ikuko y Luna en las escaleras

–¿A dónde vas, hija?

–Voy a ir a caminar un rato, mamá

–¡Pero si no tardan en llegar las chicas y el estilista para arreglarte!

–Regreso después –dijo Serena saliendo de la casa. Luna había ido tras ella

–No me sigas, Luna. Quiero estar sola

–¿Qué te pasa, Serena? ¿Estás bien?

–Solo quiero estar sola, por favor. Volveré más tarde

Serena siguió caminando hasta llegar al parque No. 10. Conforme avanzaba, veía las sombras de su yo de 16 años al lado de Seiya, recordando cada momento que vivió a su lado en ese lugar y sus innumerables citas clandestinas. Se detuvo frente al lago del parque, pensando en cuantas noches había pasado allí con él bajo las estrellas, cuantos besos no habían compartido teniendo de testigos a la Luna y las estrellas, cuantos recuerdos no había en ese lugar tan especial para ellos…

Comenzó a llorar sin poder evitarlo y mucho menos controlarlo. Cada lagrima por cada momento feliz al lado de Seiya, cada beso, cada caricia… Aquellos días con él no volverían jamás.

Había aceptado su destino a un precio demasiado alto y el anillo de compromiso que llevaba en su mano izquierda era la cadena que le recordaba todo lo que le había costado sacrificar su felicidad por los demás. Era demasiado. Serena no sabía cuánto tiempo más resistiría antes de que aquella situación acabara con ella por completo.

Deseaba tanto poder escapar...

Deseaba tanto volver a estar junto a Seiya…

OoOoO

–¿Cómo que Serena no está, señora Tsukino? –pregunto Rei sorprendida

–Salió hace más de una hora. Dijo que regresaría pronto pero es hora que no llega

–¿Y no se llevo su celular? –pregunto Ami

–No, lo dejo en su habitación

–¿Qué hacemos, chicas? ¿Vamos a buscarla? –pregunto Lita cuando sonó el timbre de la casa.

–Creo que sí. Mina llegara con el estilista en cualquier momento

Ikuko fue a abrir y las chicas fueron tras ella. Allí se encontraba Sakura, Mina junto con el estilista, Pierre Carlson, encargado del arreglo personal de Mina en sus películas

–Pierre, ella es la señora Tsukino, la madre de la novia

–Es un placer conocerla, señora.

–Y a mis amigas seguramente las recuerdas

–Claro que si, querida –dijo Pierre –¿Y en donde está la novia? Hay que comenzar ya para dejarla radiante como una princesa

–Me temo que mi hija no se encuentra aquí en este momento –dijo Ikuko

–¿Cómo que Serena no está? ¿A dónde se fue? –pregunto Mina sorprendida

–Es lo mismo que quisiéramos saber –respondió Rei –Cuando llegamos, ella no estaba

–Señoritas, no me digan que voy a tener que lidiar con una novia fugitiva –dijo Pierre –Mina, querida, no me habías comentado nada de esto

–Es que no tenía idea de que Serena se iba a comportar así. Pero mientras aparece, ¿por qué no empiezas a peinar a Sakura?

–¡No, mamá!

–No discutas, hija –dijo Mina –Pierre, empieza con Sakura

–Chicas, nosotras vamos a buscar a Serena. Seguramente no debe de estar muy lejos… –dijo Ami cuando la puerta volvió a abrirse y entro Serena. La rubia tenía los ojos rojos e hinchados de tanto llorar

–Al fin apareces, Serena tonta –dijo Rei

–¿Dónde estabas, Serena? –pregunto Ami

–Ya empezábamos a creer que te habías escapado –dijo Lita en broma

–Pero no escape. Aquí estoy… Perdón por llegar tan tarde

–Lo importante es que ya estás aquí, querida –dijo Pierre –Te prometo que quedaras radiante como una princesa. Hasta Kate Middleton estará celosa de lo hermosa que te veras.

Serena subió a su habitación acompañada de Pierre que comenzó a arreglarla. Todas las chicas corrían de un lado a otro checando que todo estuviera en orden. Mientras el estilista daba órdenes y peinaba a Serena como a una verdadera princesa, colocando grandes cantidades de laca y broches sobre su larga cabellera.

Una novia feliz mostraría una sonrisa de oreja a oreja en el reflejo del espejo, pero esta novia no. Serena estaba ida, no prestaba atención en nada. Era un títere que obedecía la voluntad de los demás. Se veía hermosa pero su alegría era apagada por un deber que todos confiaban que se cumpliría.

Mina estaba ahí con ella ya que Sakura de mala gana, la estaban arreglando aunque ella no quería. Mina observaba la depresión total en los ojos de Serena.

–Bueno, ya termine – dijo Pierre muy alegre – Ahora si sigue la pequeña Sakura

–Gracias – fue lo único que dijo Serena al estilista cuando este se llevó a Sakura para peinarla. Ella se quedó solo con Mina

–¿Estás bien, Serena? – dijo Mina con preocupación

–No, Mina. No estoy bien. Si quería escapar esta mañana, pero no me atreví a hacerlo aunque siento que le estoy dando fin a mi vida y lo único bueno será Rini – dijo Serena sin quitar la mirada perdida del espejo y sus ojos se cristalizaron

–Serena, por favor, piensa bien las cosas. Aun estas a tiempo – dijo Mina casi como una suplica

–No, Mina. Ya es demasiado tarde – dijo Serena derramando una lagrima que logro escapar de sus ojos

–No, Serena aun no das el sí. Estas a tiempo de detener esta locura. Por favor, no te rindas, lucha por ese amor que aún está vivo – dijo Mina

–Ya no hay nada porque luchar– dijo Serena derramando mas lagrimas –Deje ir a Seiya para siempre, aunque yo aun lo amo

–Por esa razón no debes continuar con esto. Serena, ya no estamos en el siglo XV para hacer este tipo de cosas. Entiendo que Darién y tú tuvieron una hermosa historia de amor, pero piensa que hubiera pasado si el Negaverso no hubiese llegado, ni hubieras recordado tu vida pasada y tampoco hubieras conocido tu futuro –dijo Mina –Si no hubieras sabido nada de eso, cuando llego Seiya te hubieras enamorado de él tal como lo hiciste sin poderlo evitar. Seguramente ahora estarían juntos y con quien estarías a punto de casarte, seria con él, no con Darién

Serena siguió llorando con más fuerza. Sabía muy bien que lo que Mina había dicho era cierto.

–Mina me pregunto porque, ¿por qué todos esperan que me case con Darién imaginando que todo será perfecto? – dijo Serena con tristeza –Yo no sé qué hacer. Haruka y las demás esperan un si el día de hoy

–Esto no se trata de Haruka, Serena. Se trata de tu felicidad. Nosotras no importamos. Somos lo bastantes grandecitas como para saber lo que nos conviene o no – dijo Mina comprensiva

–¿Y porque siento que todo esto es por ustedes?

–Serena…

Mina abrazo a Serena mientras que ella derramaba todas esas lágrimas contenidas y que no podía sacar del dolor tan grande que ella sentía.

OoOoO

En el departamento de los Kou, Seiya miraba la televisión como si eso lo fuese a sacar de una realidad que negaba y que se daba cuenta que no podía hacer nada al respecto. Intento recuperar a Serena y no sirvió de nada. Ella decidió convertirse en la señora Chiba

–Seiya, por favor. No te quedes aquí sentado viendo todo perdido – dijo Yaten con comprensión al entrar a la sala, iba vestido con un traje azul marino

–No puedo hacer nada, Yaten. Ya todo está dicho – dijo Seiya con tristeza en sus palabras

–No, Seiya, no todo está perdido. Ella aun no dice el si – dijo Yaten

–Le pregunte la noche de su despedida de soltera si realmente quería casarse con Darién y dijo que si – dijo Seiya – Es obvio que ella lo ama

–A mí no me engañas, ni tú te la crees. Serena dejo de amar a Darién hace mucho tiempo – dijo Yaten – Sino, no hubiera hecho lo que hizo: sacrificar todo por ti, un futuro perfecto y ya escrito que todos esperan que se cumpla. Serena te ama. Ella me lo dijo

–Y aun así se casa hoy con Chiba. Creo que eso lo dice todo – dijo Seiya ya resignado

Taiki, vestido con un traje gris se reunió con sus hermanos. Un momento después apareció Estrella con un lindo vestido violeta

–Así que después de todo, irán a la boda –dijo Seiya

–Tú también deberías cambiarte y venir con nosotros –dijo Taiki

–¿Y ver como se casa Bombón? No, gracias

–¡Debes ir a detenerla, Seiya!

–Déjalo, Taiki. Es inútil hacerlo entrar en razón –dijo Yaten –Vámonos ya.

Yaten, Taiki y Estrella salieron del departamento rumbo a la boda. Seiya, lleno de frustración, arrojo lejos el control remoto del televisor. El pelinegro comenzó a llorar de desesperación. Había perdido a su bombón para siempre…

OoOoO

Estaba atardeciendo cuando a la iglesia empezaron a llegar los primeros invitados, familiares, amigos tanto de Serena y Darién de sus años de estudiantes, así como colegas de sus trabajos iban tomando asiento. Todos decían que esa sería la boda del año, ya que muchos estaban esperando el final de un hermoso cuento de hadas que el día de hoy daría. El final que todos esperaban.

Sakura había llegado a la iglesia junto con Ami, ya que su madre aun estaba en la residencia de los Tsukino. La pequeña estaba parada, logrando escapar de todos. Su mirada llego con los Kou y se alegro mucho de verlos.

–¡Hola Estrella, Taiki y Yaten! – dijo Sakura con una sonrisa

–¡Hola pequeña! –dijo Yaten mirando a Sakura –¿Y Serena como esta?

Sakura agacho la mirada.

–Ella no está bien, Yaten. Cuando la estaban peinando se veía muy triste y no sé porque – dijo Sakura preocupada

–Son cosas de adultos –dijo Yaten antes de ser interrumpido por Sakura

–Son cosas de adultos que cuando sea mayor las entenderé… ya me lo sé, Yaten. Todo el tiempo me lo repiten y más cuando pregunto sobre mi papá

–Ya, Sakura no te enojes, hay cosas que los niños tan pequeños no deben de saber – dijo Yaten con ternura a la pequeña

–Si tú lo dices –dijo Sakura resignada –Tía Ami ya llego. Te llevare con ella, Taiki

Sakura condujo a los Kou hacia las primeras filas de la iglesia, en donde estaba Ami conversando con Lita. Al verlos, ambas chicas se acercaron a ellos

–Me alegra que estén aquí –dijo Ami

–¿Seiya no vino con ustedes? –pregunto Lita.

Yaten y Taiki intercambiaron una mirada de complicidad

–No, él… no pudo venir –respondió Taiki

Ami no pudo evitar sentirse preocupada ante las palabras de su novio. Después de saber que Serena y Seiya se vieron durante la noche de la despedida de soltera de la rubia, y que su amiga estaba hecha un mar de lágrimas tras ese encuentro, del cual Serena no les dijo ni una sola palabra al respecto, muchos temores invadían a la peli azul ante la ausencia del mejor amigo de la novia el día de su boda.

Pero el mayor temor de Ami se hacía cada vez presente ¿Sería acaso posible que entre Serena y Seiya existiera algo más que una amistad?

–¿Y Mina ya llego?

–La dama de honor aun sigue con Serena –dijo Lita –Pero, Yaten, te pido que no discutas con ella. No queremos que haya un escándalo en un día tan importante para Darién y Serena

–Por supuesto. Lo tendré en cuenta –dijo Yaten. Excepto porque pensaba detener la boda y de ser necesario, secuestrar a la novia para llevarla con Seiya –¿Por qué no vamos a sentarnos?

–¿No quieren ir a felicitar a Darién primero?

–Tal vez más tarde –dijo Taiki al observar a Darién que irradiaba felicidad pese a que estaba impaciente y con los nervios de punta, conversando con Andrew, su padrino.

–¡Ah, no! ¡Ya llego Adam! –musito Sakura con fastidio al verlo llegar

–¡Hola chicas! –dijo Adam al acercarse a saludarlas

–¡Qué justo verte! –dijo Lita al saludarlo

–Lo mismo digo, chicas. Se ven grandiosas. ¿Mina aun no ha llegado?

–Aun no, pero no debe de tardar –respondió Ami, quien no pudo evitar ver la molestia del rostro de Yaten cuando Adam pregunto por Mina

–Lo lamento, que descortés soy –dijo Adam antes de voltear a ver a los Kou –Mucho gusto, soy Adam Akira, el novio de Mina

–Yaten Kou

Ambos estrecharon sus manos en un saludo no muy amigable. Algo dentro de Yaten, le decía que él hombre frente a él no era de confiar.

OoOoO

Serena observaba su reflejo en el espejo. Tras el incidente en donde su vestido de novia se rasgó, por un milagro finalmente logro entrar en él y allí estaba ella, usando ese precioso vestido blanco de seda con bordados de encaje en el corsé, y la enorme falda esponjosa con metros y metros de tela, digno de una princesa. Su cabello peinado con un hermoso peinado que sostenía su velo. El maquillaje sencillo y unos discretos aretes de diamante con una pulsera a juego completaban su atuendo. Parecía la princesa de un cuento de hadas, pero no se sentía como tal

La puerta se abrió y entro Mina ya lista con un vestido strapless rosa

–Ya llego la limosina

–Bien, vamos –dijo Serena tomando su ramo de rosas blancas y rojas de la cama. Camino hacia la puerta tratando de mostrar su mejor cara pero antes de salir Mina la detuvo.

–Sabes que aun puedes arrepentirte, Serena. No tienes que hacer esto

–Ya es demasiado tarde para hablar de eso

–No, escúchame. Voy a dejar mi auto cerca de la limosina, frente la iglesia. Estará abierto y las llaves las encontraras en la guantera.

–¿Por qué me dices eso, Mina?

–Porque tengo esperanza de que entres en razón y vayas tras Seiya como en una película romántica

–Voy a empezar a creer que te está haciendo daño hacer tantas películas

–Tal vez. Pero tú más que nadie merece un "felices para siempre" –dijo Mina tomando las manos de su amiga – No te quiero ver en un matrimonio sin amor. Eres como mi hermana y lo único que quiero es que seas feliz

–Mina...

–Por favor, Serena. Si te arrepientes y decides ir a buscar tu felicidad al lado de Seiya, sabes que yo no te detendré y no dejare que alguien lo haga. Sabes que lo único que quiero es que seas feliz sin importar lo que piensen los demás – dijo Mina con una sonrisa, Serena sonrió un poco ante eso y la abrazo

Ambas salieron de la casa y se dirigieron a la gran limosina blanca, decorada con flores blancas y entre ellas rojas. Serena subió a la limosina, mirando por la ventana y pensando en lo que le había dicho Mina. Ella no podía hacer mucho en ese momento, pese a que se sentía destrozada en vez de ser la novia más feliz del mundo. Se estaba muriendo por dentro y cada minuto que pasaba lo sentía eterno.

Desde pequeña, Serena había imaginado que tendría una boda digna de un cuento de hadas. Se enamoraría de un apuesto príncipe, que la amaría y vivirían felices por siempre. La vida le había dado muchas vueltas y la niña que alguna vez fue jamás imagino que realmente fuese una princesa, que se enamoraría de un autentico príncipe y tendrían su final feliz. Pero ya no era una niña. Y el cuento de hadas que siempre soñó, no era en nada parecido con su realidad porque ya no amaba a su príncipe azul.

Cuando la limosina llego a la iglesia, Serena bajo mientras su madre le ayudaba a que no se arrugara su vestido. Volteo y vio a Mina acercarse a ellos, su auto estaba en donde le había dicho su amiga. Se encaminaron a la entrada de la iglesia, en donde los esperaba Andrew con Sakura. Ikuko y Sammy entraron en la iglesia mientras Andrew, Sakura, Mina y Kenji se quedaban con la novia.

Kenji esperaba a su hija con una sonrisa de orgullo, pero esa sonrisa desapareció cuando miro a su pequeña hija con una mirada llena de tristeza.

–¿Hija, estás bien? – dijo el señor Kenji

–Sí papá. No hay de qué preocuparse – dijo Serena sonando lo más segura que podía

–Entonces vamos – dijo el padre de Serena no muy convencido pero que podía hacer si su hija ya era toda una mujer y ella era capaz de tomar sus decisiones.

Las puertas de la iglesia se abrieron, sonaba una suave melodía cuando entro primero Sakura. Tras ella, el padrino y la dama de honor, Andrew y Mina, avanzaron por el pasillo del brazo. Yaten vio a la Diosa del Amor conforme avanzaba, contemplando lo hermosa que se veía pese a que notaba un pequeño rastro de preocupación en la mirada de Aino.

Todos los invitados se pusieron de pie cuando comenzó a sonar la marcha nupcial, mirando a Kenji y Serena al final del pasillo. La rubia sintió que no podía respirar en el momento en que vio la iglesia llena. Tantas personas esperando ver su boda y ella quería salir corriendo de allí.

Pero no tenía opción. Había aceptado su destino y debía seguir adelante.

Serena trato de poner su mejor sonrisa y se obligo a mover los pies, pero cada paso que daba lo sentía más pesado, como si llevara plomo en los zapatos. Observo a todos los que la miraban, todos sonreían a su alrededor. Sus amigas la veían con alegría, allí era donde quería que estuviera. Al momento en que su mirada se poso en los Kou, vio que ellos no sonreían y la miraban con tristeza. Sabían muy bien del dolor que la consumía por dentro.

Finalmente Serena se permitió ver a Darién. La esperaba con una enorme sonrisa y la felicidad irradiaba en cada parte del moreno que estaba en el altar. Cuando su padre y ella llegaron al altar, Kenji le dio un beso en la mejilla a su hija y le dio su mano a Darién.

–Estás muy hermosa, Princesa –musito Darién besando el dorso de la mano de la rubia.

Y como la Princesa que soy, aquí estoy cumpliendo con mi deber. Pensó Serena. No respondió a las palabras de su prometido y simplemente se esforzó más que nunca a mantener su sonrisa con tal de no estallar en lágrimas.

Por fin inicio la ceremonia que la convertiría en la señora Chiba.

El sacerdote comenzó a hablar dando la bienvenida pero Serena no escuchaba nada, tenía la mirada perdida, lo único que miraba en ese momento era como los labios del padre se movían, pero no emitían ninguna palabra para ella. Había momentos en que el sacerdote hacía reír a las personas, pero Serena seguía sin escuchar. Ella lloraba por dentro.

Serena quería correr. No creía soportar por mucho tiempo esa interpretación de la novia perfecta ante su familia, sus amigos y todas las personas que se encontraban en la iglesia. Porque esa boda, eso era, una representación de la felicidad "perfecta". La rubia ya no estaba tan segura de que podría ser feliz. No lejos de Seiya.

El sacerdote continuaba oficiando la ceremonia mientras Serena trataba de alejar sus pensamientos de Seiya y en lo que le había dicho la noche de su despedida de soltera. En todo lo que le había dicho Mina. Ya no era momento de dudas. Estaba haciendo lo que tenía que hacer al casarse con Darién. Era él quien se convertiría en su esposo. No Seiya.

Serena volteo y observo a todas las personas que observaban la ceremonia. Todas sus amigas sonreían de felicidad ignorando por completo la agonía de su querida princesa y el gran sacrificio que estaba haciendo ella por ese futuro maravilloso que sabían les esperaba con ese matrimonio. Tendría a Rini y en algunos años gobernaría Tokio de Cristal como la Neo Reina Serena al lado de su querido príncipe, pero ¿qué caso tenia tener a Rini si ella se daría cuenta de la desdicha de su madre? No sería justo para ella, pero eso no importaba en ese momento le estaba dando el final que todos esperaban como en los cuentos de hadas.

–Darién Chiba, ¿aceptas a Serena Tsukino como tú legitima esposa? ¿Para amarla y respetarla, en la salud y enfermedad, en la alegría y la tristeza, hasta que la muerte los separe?

–Sí, acepto –respondió él con una enorme sonrisa.

Pero su cuento de hadas se estaba volviendo una pesadilla para Serena. No era Seiya quien la aceptaba como su esposa, como en sus innumerables sueños. Era Darién. Esa era la realidad y dolía demasiado. Quería a Seiya a su lado, en el altar, tal y como lo había visto en sus sueños. ¡Seiya era el hombre de sus sueños!

Serena derramo una lágrima, que Darién le limpio con esa sonrisa que no se desaparecía desde que ella entro en la iglesia. Su futuro esposo creía que lloraba de felicidad, no de la angustia y desesperación que ella sentía. Quería a Seiya. No soportaría más todo eso. Ella lo único que quería era salir corriendo de esa iglesia.

–Serena Tsukino, ¿aceptas a Darién Chiba como tu legítimo esposo? ¿Para amarlo y respetarlo, en la salud y enfermedad, en la alegría y la tristeza, hasta que la muerte los separe?

Darién la miraba impaciente esperando su respuesta. Era fácil, solo tenía que decir: sí, acepto. Pero no podía responder. Las palabras estaban atoradas en su garganta. Solo podía pensar en Seiya. ¡Oh, como extrañaba al pelinegro! Lo que más quería en ese momento era volver a estar entre sus brazos, pedirle que la perdonara por estar cometiendo el más grande error de su vida y luchar junto a él por su amor.

Los murmullos llenaron el lugar ya que todos se preguntaban porque la novia no respondía. Mina solo suplicaba mentalmente que su mejor amiga se diera cuenta del grave error que estaba a punto de cometer ya que sabía muy bien que Serena no sería feliz al lado de Darién. Si no, la Diosa del Amor tendría que actuar por el bien de su mejor amiga. Mientras, Yaten y Taiki, al ver a Serena así, estaban dispuestos a sacar a la novia de esa iglesia con tal de que no siguiera sufriendo y llevarla con Seiya con tal de que fueran felices

–¿Serena? –susurro Darién al ver a Serena perdida en sus pensamientos. Tratando de que no lo consumieran los nervios al notar que ella no respondía

–¿Eh? –Fue lo único que ella logro decir. Sentía que ya ni siquiera podía respirar por el estado en que se encontraba.

–El sacerdote te ha hecho una pregunta –musitó él dando un suspiro y volteo a ver al sacerdote –Creo que sería mejor que le repitiera la pregunta

–Claro, hijo. Serena Tsukino, ¿aceptas a Darién Chiba como tu legítimo esposo? ¿Para amarlo y respetarlo, en la salud y enfermedad, en la alegría y la tristeza, hasta que la muerte los separe?

Serena vislumbro su matrimonio con Darién. Era perfecto, demasiado perfecto. Pero ella no anhelaba perfección sino amor. Y eso solo lo tendría al lado de Seiya. Sabía que al lado del pelinegro tendría muchos días felices, pero también habría días difíciles ya que muchos se opondrían a esa relación, pero eso no le importaba ya que estaría con el hombre que verdaderamente amaba. Era a Seiya a quien amaba, no a Darién.

Quería volver a tener la misma felicidad que tuvo cuando estuvo en Kinmoku. Pero ya no ocultaría su amor ante el mundo. Estaba harta de ocultar un amor tan bello. Ya no podía seguir con esa farsa. Amaba a Seiya y no quería perderlo. No otra vez.

–No…no, no. Perdóname, Darién. No voy a casarme contigo.


Bueno, sin duda ya dabamos por sentado que Serena se casaria con Darién, pero afortunadamente reacciono ¿Y ahora que? ¿Darién y las chicas la detendrán? ¿Ira a buscar a Seiya? ¿Qué va a pasar con Serena y Seiya?

Eso y más lo sabremos en el siguiente capitulo.

Nos despedimos por ahora esperando que les gustara este capitulo. Como siempre, no olviden dejar sus comentarios, dudas, quejas o sugerencias que tengan.

XOXO
Serenity & Usagi210


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