FanFiction | Just In Community Forum | More
V
More
Lo inmortal del amor by nosight

Anime » Naruto Rated: K+, Spanish, Romance & Drama, Kakuzu & Hidan, Words: 123k+, Favs: 31, Follows: 19, Published: 11-13-10 Updated: 5-5-12
155 Chapter 32: Incluso si tienes temor nunca me rendire

Taran! aqui estoy de nuevo, y no me lo van a creer, este capi me lo avente en un dia entero! es q siempre lo hago como en una semana pero es que...andube tirando barra xD y examenes pero pude, hum!

A mis genialosas comentadoras:

Kiseki Tsukino: Cuando gustes amiga! mushisisismas gracias por tus comentarios y por seguir aqui w y se que no actualize rapido...xD pero hago mi intento, lo juro TwT besotes kiseki!

Karu-suna: xD jeje si...como que estaba mas cortito, andaba tirando barra, tu sabes :p vacaciones y toda la cosa, pero te lo juro, me dare mas prisa, gracias Karu-chan :D siempre puedo contar contigooo

Mitsuki-neko-uchiha: jejeje sii, cuando lo termine yo dije lo mismo o.0 pero no te apures, las sorpresas vienen despues creeme xD si! las locas volvieron por la revancha! logicamente, entre ellas vas tu :p .Les envio un super abrazote y enserio, extranio hablar contigooo T.T donde te has perdidoo? andale, muchos besotes chocolatosos

/./././././././././././././././././.

Hidan continúo tanteando con sus temblorosas manos todo lo que estaba a su alcance, mientras que Aleik parecía revolotear por aquella estrecha celda como cuando el grito de auxilio de su amigo le había despertado.

El mayor había golpeado desesperado ese pequeño objeto que hasta ahora, era su único remedio contra el obligado parto.

Hasta que finalmente consiguió doblar parte del círculo de metal, para convertirlo en una punta afilada.

Al principio, la loca idea de hacer una especie de "cesaría" en un lugar como ese, y con un inútil colgante como bisturí no estaba del todo bien…pero en cuestión de dos minutos, el pulsante dolor del albino en su vientre había cambiado las cosas.

Y al parecer parecía ir de mal en peor; el de cabellos grises seguía recargado en una incómoda posición sobre la orilla de la cama, su respiración se aceleraba cada vez más y comenzaba a sudar en frio.

Aun inseguro, el castaño miraba con miedo lo que era el collar ahora torcido del creyente.

¿Estaba dispuesto a hacerlo? ¡Hidan contaba con siete meses y medio de embarazo! ¿Qué tal si un cálculo está mal y ese bebe prematuro nacía muerto?

Tal vez y la misma caída le había provocado un aborto instantáneo. Pero no importaba, había llegado el mismo, ese momento.

-¡Maldita sea date prisa de una puta vez!-Exclamo con una voz rota el menor, a la vez que intentaba elevar su abdomen lejos del suelo lo mayor posible mientras sentía quemarse por dentro, un dolor nada comparado a cuando él mismo se lastimaba-¡Se está moviendo mucho!-

Con eso basto para que Aleik se aventurara a realizar esa cesaría improvisada y arriesgada. Toco con su mano llena de nerviosismo la abultada panza y comenzó a enterrar el artefacto, sin escuchar ni un solo quejido diferente por parte del menor. No fue haz que dio una profunda apuñalada para abrir del todo bien Hidan pego un verdadero grito.

-¡Nunca había hecho esto Hidan! ¡No me hagas dar un paso atrás ahora!-Dijo el mayor cerrando sus ojos e inclinando su cabeza hacia un lado mientras abría lo que restaba. Una vez que la sangre comenzaba a fluir arrojo esa mitad de metal y su mano la remplazo para abrir cada vez mas aquel estomago.

Fueron un par de segundos, los mas eternos hasta ahora. Fue entonces cuando el castaño se encontró sin que otra hacer, más que adentrarse a sacar al bebe suponiendo que era lo mas lógico…hasta que noto que no era lo suficientemente grande para que éste cupiera.

Esta vez tomo la otra mitad del collar ante su error de haber arrojado la otra lejos de él y comenzó a abrir más arriba de la abertura anterior. Y habiéndole agarrado el ritmo rasgo otra vez haciendo otro gemido de dolor en el religioso.

-¡Joder me quiero morir!-Grito Hidan sin mas poder, era fuego, prácticamente fuego en sus entrañas. Continuo con sus groserías constantemente controlando su voz ante la situación tan delicada como lo era ser descubiertos.

Inesperadamente Aleik arremetió con sus dos manos por dentro del peli-gris y se atrajo con ello al bebe, que fácilmente salió por donde entraron esas extremidades, pero no era de sorprender, en relidad, la criatura era muy pequeño y media menos que la mitad del brazo de quien acababa de parirlo.

Ambos jadeantes, el mayor miro al bebe, era un niño, de piel clarita pero cubierta de sangre al igual que su cabello cafecito, pero había un problema; no respiraba.

Aleik creyó que tal vez el cordón umbilical le impedía la entrada de oxigeno o de utilizar sus pulmones y consiguió cortarlo, pero nada cambiaba, el cuerpecito del bebe daba ligeros temblores como convulsionándose por la ausencia de aire. Hidan solo se quedo mirando, sin entender bien que pasaba.

-Dios mio ayúdame…-Susurro para si el pobre hombre, y sin pensarlo muy bien, coloco el bebe sobre la palma de su mano, sin cubrir su boca y nariz y le propino un buen golpe en su espaldita, por un momento dio al albino pegar un brinco.

El pequeño tosió un poco de líquido y lloro lo más que pudo por el repentino y a tormentoso dolor.

-Dame tu capa Hidan-Pidió el mayor estirando su mano libre y cubierta de sangre hacia el mencionado, quien parecía hasta dudo de entregársela-Mi ropa es vieja y esta sucia como para cubrir a esta pequeña criatura-

Por fin el jashimista le otorgo la enorme prenda y Aleik le abrigo, el llanto del bebe había disminuido pero no cesado. Llego el momento, el esperado momento en que éste le entraría su criatura al padre.

-No lo quiero-Respondió fríamente Hidan, sus ojos rodeaba con ojeras no le hacían ver del todo bien. Aleik soltó solo una risa, como si de una broma se tratara y el religioso esperara que éste le tomara gracia. Nuevamente insistió-¡Que no lo quiero maldita sea!-

El mayor tomo la mano del peligris, quien intento arrebatársela para que no lo obligara a tomarlo, pero el primero negó la cabeza, pues no iba con otra intensión más que de hablar con él.

-Hidan, escucha amigo-Comenzó el castaño pensando en llegar a sonar algo pesado-Es TU hijo ¿Entiendes? Yo no lo procree, fuiste tu, es tuyo y de tu pareja, es mas, no tengo ni idea de quien sea tu marido pero este niño me dice que debe tener un cabello parecido al mio ¿Qué te pasa? ¿A que le temes? ¿A los cambios en tu vida? Tu vida cambio desde que diste a luz a este bebe, ya no puedes hacer nada, mas que hacerlo para bien-

Hidan continuo callado, mirando sin emoción su mano aun tomada. Abrió un poco la boca pero la volvió a cerrar, era cierto, ni se sentía el mismo, hace como tres minutos que sintió que había llegado la hora y ahora tenía a su hijo, no podía asimilar nada.

Pero unos pasos marchando se escucharon…

-Hidan, entiéndeme, ya no puedo querer tratar de convencerte, toma a tu bebe, me dio una chispa de alegría, y me olvide de estos pesares que llevo aquí en mi pecho. Asi que te lo suplico, ya vienen por mi-Dijo Aleik de nueva cuenta, entregando más cerca ese pequeño bulto que solo se dedicaba a respirar. El albino finalmente lo cargo y el mayor se dedico a sonreír cuando éste pedía respuesta-Van a ejecutarme Hidan-

Los barrotes fueron removidos con violencia mientras Aleik se posicionaba frente al menor dándole tiempo de cubrir a su hijo. Los guardias sujetaron manos del mayor y amenazaron con empujarlo si no caminaba…

-¡Aleik! No te vayas…Jashin no tú-Dijo el peligris, queriendo pararse pero ya no importaba, la reja estaba otra vez cerrada.

-No grites mi bebe esta dormido, si llora, es hambre-Agrego el castaño mientras trataba de mirar de regreso a quien le acompañó hasta el fin de sus días-Cuídalo bien que yo tengo que pagar por mis pecados-

~.~

Todos y cada uno de los más respetados ninjas luchaban silenciosamente contra los intrusos, que buscaban sin par empujar poco a poco hasta llegar a la zona central de Konoha.

Parecía imposible y totalmente absurdo que fueran apenas unas mocosas quienes invadieran la enorme nación, y que hasta ahora, estos no le pusieran freno. Pero no era de sorprenderse, la supervivencia era menos difícil una vez criada en una secta como en la que ellas eran fieles, llegaban al grado del canibalismo y por supuesto, del sacrificio humano.

Aunque muchas de las fanáticas yacían muertas o atrapadas a manos de los fríos anbus, pero no era de importar, todas permanecían satisfechas perdiendo la vida en nombre de su dios. No sin antes maldecir a los otros de la peor manera.

Kakuzu ya se había enterado y no pudo evitar contener su sorpresa por la ayuda recibida, sabiendo también que sus por lo menos dos de sus amigos estaban en rescate de su albino y de él. Ya notificado de la mayoría de los lugares en que las demás habían ido a buscar sin existo alguno, escucho las tres campanadas en la plaza de la aldea y de la hora llegada.

Y de pronto una rubia con sus brazos amputados corrió en sentido a los demás con una sonrisa en su rostro, demostrando la poca importancia en que el ninja copia hubiera acabado con sus extremidades después de haberla confundido con su parecido príncipe.

Mas nuevamente, reía en honor para ella y para las bombas detonadas anteriormente, y no necesitaba más que de un parpadeo para hacerlas explotar, como justo ahora…

Y las religiosas se miraron entre si, a la vez que decenas de ninjas caían moribundos o en fragmentos diminutos cubiertos de sangre por las minas escurridizas. Definitivamente, habían sido liberadas para provocar muerte y terror.

~.~

Aleik golpeó contra el suelo, gran parte de ella con la cabeza y su hombro izquierdo pero lo levantaron enseguida sin nada de delicadeza con constantes ofensas y zarandeadas. No había manera de que lo llevaran como la persona tranquila que era puesto que a los ojos de todos era alguien que pronto llegaría a un fin.

El castaño fue colocado boca abajo en una tabla de madera, en forma de que estuviera de rodillas y fuera una guillotina más moderna, y donde solo, el verdugo levantaría una gran espada y su cabeza haría rodar.

Toda la gente comenzó a proclamar sus derechos para hacer sufrir a ese sujeto. Cientos de personas lloraban en recuerdo a la traición de quien una vez fue su amigo y hermano, y por la joven persona a quien hizo sufrir tanto dolor y no que no logró sobrevivir. Todavía la noticia se recordaba, duro meses impactando a la aldea de la hoja, y muchas vecinas también…

El hokage yacía en una silla cerca a los guardias y al condenado a muerte, su mirada perdida pero no dudosa en la orden que estaba a punto de dictar. Vestía el traje acorde a las ceremonias, y blanco con rojo era su combinación mientras que un gorro amplio cubría su cabeza con el sello de su respetable aldea impregnada en ella.

Hombres encontraban el modo de escabullirse y lanzarse sobre Aleik para propinarle una golpiza sin descanso, especialmente sobre su rostro y su cabeza, esperando matarlo pronto pero con sufrimiento. El castaño nada podía hacer, sus manos esposadas y atadas al suelo le dejaban inmóvil, no había manera ni que de él adelantara su fin como esperaba. Pronto fueron retiradas las personas y él siguió escuchando los abucheos.

Finalmente Naruto se levanto y camino hasta el mayor para limpiar su labio roto con la túnica. Era verdad, el rubio mataría a alguien que lo merecía, pero lo haría dignamente, como un hombre mataría con honores, así mismo el otro moriría con estos.

-¿Cómo?... ¿Cómo es posible?-Cuestiono Aleik, mirando la cara de indiferencia del portador del kyubi, pero lo que siguió le provoco una verdadera sorpresa-Estas viva, yo lo sabia-

Aquellos ojos azules se abrieron de par en par, pese a todo, creía en que las palabras del mayor no era una mentira, y ahora le estaba confundiendo con su difunda amiga. Que tristeza le daba todo esto ¿Qué diría ella? ¿Qué pensaría que uno de sus amigos mataría a otro? él debería saberlo, a él le sucedió lo mismo.

-¿Volviste del mundo que no vez para venir a despedirte de mi? Si lo se, así no se llama, pero me encanta decirle de ese modo-Dijo el castaño sonriendo con esa herida aun sangrante en su boca-Yo sabia que no te había matado, te amo tanto jaja ya lo dije-

Naruto continúo mirándole sintiendo una opresión en su pecho mientras los guardias preguntaban cual era el problema para continuar, todo esto tenia un proceso y una hora, los

-Sabes…tuve tiempo para reflexionar y reflexionar, y luego me dije que no quería volver a saber nada de ese niño en mi interior, pero te mentí, es indispensable consérvalo-Siguió hablando sin interrupción mas haya de la gente ajena y sus ofensas-Siempre tuviste la razón, no importa tu edad ¿Podrías perdonarme?-

Aleik trato de estirar su mano, haciendo sonar las cadenas con desespero, parecía que el mas viejo no vivía en esa situación, se lastimaba la muñeca pero no sentía absolutamente nada mientras seguía sonriendo.

Naruto no tenía más opciones, y su mano se acercó a la del prisionero, sin importar que las personas empezaran a quejarse de sobremanera. Apenas y el rubio acerco su temblante mano llena de nervios hacia la mas arrugada, cuando fue llamado por los mas ancianos de un espantoso gruñido.

~.~

Ya anochecía, y Deidara perdía cada vez más de vista a sus enemigos…

La ave de arcilla estaba siendo rodeaba por varios anbus, un par de decenas por lo menos, y todo por culpa de esas desquiciadas satánicas que parecían haber hecho todo al revés al propósito, pues solo así, fue como les habían descubierto.

-¡Cállense ya! ¡¿Qué no ven que me ponen más nervioso, hum?-Dijo el rubio sujetando su cabeza con fuerza, queriendo poner con eso sus nervios en orden. Inútilmente en vano. Hablaba en plural cuando solo era él y la marioneta en miniatura a su lado.

Lo único que lograba hacer improvisadamente Deidara, era subir unos cuantos metros en alto, perfecto para que los ninjas debajo de él no les dieran alcance, mas no lo suficiente para ver vista por la enfocada multitud de personas más adelante.

Sin mas remedio, el artista menor amplio vuelo hacia el centro de la ciudad. Grave error, pues fue en eso las trampas de redes fueron lanzadas hacia el objeto volar, y trataban insistentemente en hacerlo caer.

-Escucha mocoso, me encargare de las cuerdas y tú te alejaras para refugiar el C4 y a ti ¿entendido? Esperaras que el líder salga con Kakuzu para que partan. Y mas te vale no hacer nada estúpido o te matare-Dijo Sasori mientras la copia de Deidara en manera viajaba fuera del cuello de la capa del menor. Corrió de prisa con sus pequeños pies hasta la orilla de la ave y volteo antes de lanzarse-Por hoy el arte será un explosión-

-¡No Danna!-Exclamo el rubio, a la vez que se lanzaba para sujetar a la marioneta que prácticamente ya se había lanzado del ave en vuelo. Enseguida Deidara pego el muñeco a su pecho y la abrazo, sin permitir que su maestro replicara algo. Nego con su cabeza rotundamente-No quiero que te vayas y me dejes solo, sé que es solo una marioneta y que estas bien pero…te necesito aquí, hum-

-Dei…-Susurro el otro, apenas separándose unos centímetros de la "proteccion" del menor. Fue entonces el momento en que se dio cuenta de algo-¡Deidara!-

Pero había sido demasiado tarde, y entonces el rubio fue atacado por detrás por una poderosa patada de un sujeto vestido totalmente de verde, que llevaba la intención de llevarlo hasta el suelo para combatir contra él como un verdadero ninja.

Sasori se vio impotente y sin poder hacer nada, apenas media unos treinta centímetros y no poseía sus hilos de chacra para evitar que su novio llegara a chocar contra el suelo, solamente pudo sentir como éste lo aferraba a su pecho con miedo a caer.

De repente, Deidara sintió que sus pulmones automáticamente se cerraban y le impedían respirar, fue entonces que abrió los ojos y miro que todo daba vueltas, y se miraba borroso bajo del agua…

¡Poof!

La burbuja reventó y dejo caer de sentón a un artista bastante confundido y mojado, pero vivo. Además de que las cuerdas que antiguamente ataban su gran pieza de arcilla habían sido rotas por una espada que gruñía en hambre. Finalmente Deidara y Sasori voltearon a verlo.

-Itachi te dejo un mensaje importante para Hidan, no puedo dejar que vayas y te dejes matar Dei-Dijo con una sonrisa digna del espadachín, que ahora ofrecía su mano para ayudar al menor a ponerse de pie, éste acepto-Ahora vuelve a esa ave, yo te cubriré hasta que regresen los demás-

-¡Ey tu! ¿Quién eres?-Exigió Guy en una ridícula pose, como siempre.

-No te preocupes, hare que te acuerdes de mi nombre-Respondió Kisame en posición de defensa. Mientras que la marioneta formo una sonrisa en su verdadero angelical rostro.

~.~

-¡Que le corten la cabeza!-Reclamaba la gente, tanta gente, mas de la que pude ver en mi larga vida. Inclusive algunos brincaban la tira que imponía límite en su emoción de matarme con sus propias manos, pero los guardias los devolvían.

Niños alegres, brincaban motivamos por la porra de la multitud sin conocer la razón de su alegría mientras saciaban su curiosidad por encima de la protección de sus padres. Me pregunto…si tu estarás allí.

-Es hora de terminar esto-Tranquilizo ese gobernante a su pueblo.

Aun recuerdo aquel día, cuando creí que la soledad seria remplazo tuyo, y yo, por mi parte, comenzaría a matarme en memorias de los momentos más felices que juntos pasamos.

Parecía que no había otro camino mas que permanecer juntos, parecía que el destino había unido nuestras almas en un estrecho muro entre tu mundo y el mio, simplemente parecía que la distancia no existía entre tu inmortal corazón y mi humano sentimiento.

Fue una tarde tan brillante, cuando el sol se dibujaba en un cielo apenas nublado. Bastante cómodo.

-¡Entre nosotros nunca habrá nada, tu me lo dijiste! ¿Entonces porque no puedo hacer mi vida junto a él? ¿Acaso tu felicidad depende que yo sea infeliz dejando ir al hombre que amo? También has tenido tus oportunidades, ya déjame ir-

El libro que leía voló lejos ante tu inesperado zarpazo en contra de ese acumulo de hojas. Tarde unos breves instantes, pero nunca te dirigí la vista y me enfoque a levantar el objeto del suelo con mucha dedicación.

-Perdóname no debí gritarte de aquella manera, estaba nerviosa-Me dijiste a toda prisa, y yo me convencí de tus palabras, tendrías que gritarme salta para yo preguntarte ¿Qué tan alto?-Es que ya sabes…vendrás con nosotros y no quiero problemas entre ustedes dos, así que…-

-Ya olvídalo, mi problema jamás será contigo, sabes que eres perfecta…para mi-Corregí lo ultimo enseguida, antes de que tu interpusieras algún "pero" como era costumbre tuya ante los halagos de la gente.

-Bien, esto es tuyo Al, no se te pierda-Dijiste mientras tomabas mi mano, la abrías y depositabas un simple hoja arrugada mientras me sonreías, aunque yo no creo que haciendo eso, consigas que ponga atención en tus cálidas palabras-Quiero que nos veamos en el parque con la fuente, que sea a las siete en punto ¿esta bien? No se te vaya a olvidar, es muy importante. Y me llevas un caramelo por favor, me gustan mucho…-

-Si, y no faltare, te lo prometo-Acepte gustoso.

Pero tan pronto como pasaste de esa puerta, perdí mi control y arroje cada cosa contra otra. Mi mente estaba hecha un desastre.

Quería deshacerme de tu queridísimo amigo, antes tu amante perdido. Porque si conseguía darte paz eliminando cualquier cosa o persona que pusiera en tu mente duda, continuaría ayudándote sin preguntar. Pero ya te lo había dicho una vez, con amor o sin él, tenía mis límites para la gente y para ti.

Ahora que lo recapacito ¿Eso me hacia mas, o menos monstruo que ellos que no conocían algo mas haya que su seco cerebro lleno de instintos? Es decir, no conocían nada que no fuera comer, dormir y reproducirse…

Aun que en casos yo también era similar, y no sabia como comportarme ante una dama.

Si, reconozco que mi alma ya no deseaba la paz, si no venganza. Y asi, mi felicidad se fue tornando depresión, no sé de que manera, si yo a tu lado seguía sintiéndome tan especial.

Realmente te quería…de una forma especial, y a la vez tenia miedo de no ser lo suficiente para ti, que fue lo mas seguro en tu edad tan joven y en mi mente todavía inmadura.

¿Sabes que es lo irónico? Que no me arrepiento de nada. Ya no poseía un sano corazón.

Puedo recordarlo ¡sé que puedo hacerlo!

Ese mismo día, había tenido una pelea contra mi hermano, del misma tema; tú. Yo, entonces…había obscurecido, eran cerca de las 8 o 10 de la noche porque las luces de las calles desde hace rato se habían encendido. Llegué a casa y sin cuidado lancé a patadas a todos mis gatos que venían a mí en busca de cariño y alimento. Y luego, ni siquiera cerré la puerta y estrelle mi mano contra el espejo encajado en la pared que no paraba de reflejar mi maldito rostro.

Entonces, corrí por todas las habitaciones esperando encontrarte, varias veces obligué a mis uñas a rasgar las paredes mientras como un loco gritaba en tu llamado. Tenia lo peor para mí, aun que ya no importaba, había enloquecido.

Después, mucho después, me encontraba esposado y guiado por guardias ante un montón de soberbios ancianos…se me culpaba de asesinato en primer grado contra ti.

Mi mente estaba echa trizas, y varias veces brincaba los sucesos recientes, pero sabia que las personas de cerca llamaron a la policía, encontraron no sé que como evidencia…y mi ropa impregnada en tu sangre…principalmente en mención del cuerpo mutilado y devorado por mi, pero yo, yo no entendía nada.

Sin embargo, el dictamen de mi sentencia siquiera cerca de los cuarenta años encerrado si es que se veía en mi un buen comportamiento.

Cuando los barrotes se cerraron y yo quede demasiado traumado con lo antes dicho, recordé una cosa, solo una cosa; saque y desarrugue la hoja de mi bolsillo.

"Recordar verme con mi niña y su bastardo novio serpiente al anochecer, hoy tendremos un nuevo hogar en su mundo"

Desgraciadamente yo nunca llegué ese día, porque lo había olvidado. Entonces, ella estaba bien, tal vez perdida, pero bien, y esta sangre era mía, de los cortes en mis brazos que deje de sentir hace tiempo.

Me alegra saber la verdad, y si tu estas bien, mi voluntad también revivió.

Será que todo mundo me dijo que yo la había asesinado, que simplemente ¡un día me lo creí!

Oh, pero que tonto he sido…

¡Crash!

~.~

Era cierto, y por eso su pequeño y tan frágil hijo no estaba muriendo de hambre. Hidan separo de su rozado botón la boquita del bebe un poco abierta después de haber recibido su alimento para después quedar dormido. El albino se cubrió con esa camisa olvidada del uniforme con un poco de vergüenza. Pero no sintió la repulsión que al principio, ni le importo que su pecho pareciera el de una adolecente casi nada desarrollada.

No le importaba nada porque la primera persona que había sido tan bueno con él había acabado de morir, los gritos de la gente se lo habían dictado, y sus lagrimas reprimidas el débil hombre solitario que se sentía ser.

"Que sea para bien"

Pues si, realmente Aleik tuvo razón, ya estaban las cosas así, ya tenía a su hijo, ahora solo quedaba hacer las cosas bien porque ese ser tan frágil le necesitaba, sus cuidados, su fe y devoción si es que quería pasar mas haya de esa noche y sobrevivir.

La alarma se hizo sonar por toda la aldea, y Hidan volteo a mirar tras sus barrotes el fuego que comenzaba a emanar de las casas más inferiores que lograban visualizarse desde ahí. Quien sabe si ocurrió un accidente, o la gente estaba descontrolada de la emoción después de la ejecución pasada.

Unos rápidos pasos por las vacías celdas hicieron al peli-gris encogerse mas en el espacio de la cama en el que estaba sentado y abrazo a su bebe. Estaba confundido de lo que seria de ellos a partir de ahora…cuando el siguiente fuera él en querer ver su cabeza rodar.

-Hidan…-Susurro una voz conocida para el mencionado, que volteo de a toda prisa a verlo con la poca visión con sus mechones sueltos sobre su rostro. Después el albino extendió un poco sus brazos con su hijo, soltando un suspiro de alivio en el otro-Te sacare aquí, no tengo idea si son tus amigos quienes están atacando la aldea o no…pero es la oportunidad de sacarte de este maldito lugar-

Rápidamente el pelinegro busco la llave y abrió la celda de golpe, sin importarle el ruido o el daño que podría provocar en ella. Hidan se coloco de pie despacio, teniendo cuidado con el bulto en sus brazos y consigo mismo que todavía podía sentir la punzante herida en la parte baja de su estomago.

Sasuke miraba asombrado la abundante sangre que resbalaba de entre las piernas del criminal y que pisaba en ese instante. El menor mantuvo distancia de él, cargo su mejor ataque y lo dirigió hacia la pared para destruir parte de ella. Increíblemente el bebe no pareció despertar ni con tal escandalo, pero ni su padre parecía querer hacer mucho con su animo.

-Oye, reacciona, todo saldrá bien-Dijo el Uchiha con una media sonrisa, fingida en su propia inseguridad, mientras tomaba al mayor de los hombros. Sasuke pareció quitarse algo de la parte superior de su oreja y la coloco en la del religioso, devolviendo de regreso los mechones para cubrir esa cosa gris-Esto te dejara utilizar chacra sin ser detectado, es por si acaso no puedo acompañarte mas lejos-

Hidan solo asintió, trataba de darse valor a su persona o por lo menos agarrar su inquietante y nada sana actitud, pero le era imposible, parecía deprimido y sin esperanzas. Au así lo sabia, seguiría al hermano menor de Itachi y haría lo imposible para salir sano y salvo de la prisión y después de la aldea.

Finalmente asintió y el pelinegro se acercó al hueco en la pared y miraba la altura, tres pisos para ser exactos, pero encontraba varios lugares para poder bajar.

-Escucha, todo este lugar esta rodeado, tendremos que salir por aquí-Explico Sasuke mirando una y otra vez "la salida" y al albino, buscando la manera de llegar al suelo pronto sin poner en peligro al akatsuki y su hijo-Por ahora, sube a mi…-

Sin embargo, una enorme tigre en blanco y negro arremetió contra el anbu distraído, aventando consigo al espacio abierto tras la agrieta, ni siquiera Hidan supo como reaccionar. El peli-gris miro detrás de si, y se topo con quien varias veces confundió con Sasuke, y que portaba su pincel y una nueva hoja en blanco.

-¡Eres un maldito cobarde Sai! ¡Esto no te concierte!-Exclamo enfurecida una voz lejana. Se trataba del Uchiha, apenas agarrado a unos dos metros debajo de donde anteriormente había sido empujado-¡Atrévete a hacerle algo y te las veras conmigo idiota!-

-¡No estas en posición de amenazarme…traidor!-Dijo en respuesta éste mientras parecía recortar de arriba abajo al religioso, quien retrocedió un poco y trató de verse intimidador mostrando sus dientes-No creas que nos tragamos tu actuación, nadie se fía de un fenómeno asesino y un renegado. Le hare un favor a todos-

Y así, el anbu aventó sus utilerías a cualquier lado y corrió hasta Hidan, no sin antes tomar su arma de su espalda para dar su golpe final, apenas alcanzo a mirar como el albino le daba la espalda para proteger lo que llevaba en sus manos "un bebe" llegó a pensar Sai, pero éste no seria ni el primero ni el ultimo que mataría en el nombre del deber.

Para el pelinegro el sonido del sable atravesando aquel cuerpo retumbaba en sus verdaderas ansias de asesinar. Más fue detenido por unos hilos que capturaron su cuello y tiraron de él hacia atrás a gran velocidad, después, solo pudo sentir como su cabeza era sujetada por mano de gran tamaño, y sin piedad, fue a estrellarlo contra el suelo con una fuerza bruta. El cráneo del anbu trono en varios pedazos interiormente, y no volvió a moverse más.

Hidan dio la vuelta mientras sus ojos se tornaron acuosos de nuevo, también se sentía enojado por la demora de su esposo, pero no importaba, no importaba ya. Su corazón se aceleró apenas el mayor se acercaba…

Quien sabe si el tesorero estaba de humor o no, pero se veía cansado, algo herido, y apestaba a sudor. El albino descubrió un poco a su hijo, apenas con la debilidad que le daba la perdida de sangre, pero seguramente Kakuzu le cosería mas tarde, para que así se renovara por si sola. Apenas y sintió la morena mano de su esposo acariciando su mejilla se sintió obligado de consolarlo, después de todo, se había perdido el nacimiento de su único hijo.

-Se llama Yukishi, como tu hermano-Dijo Hidan con una enorme sonrisa al grado de cerrar por completo sus ojos, pero intento abrirlo de nuevo cuando sintió un abrazo de Kakuzu en él y un beso tierno en su frente.

~.~

Todo iba bien, perfectamente bien. Aun cuando el plan no era así, estaban a salvo y volaban sobre la gran ave para las afueras de la aldea a la mejor velocidad que podía.

Incluso Hidan se había tomado la molestia de echar a sus camaradas jashimistas con un amistoso y grosero agradecimiento, las sobrevivientes (en su mayoría) desaparecieron con una sencilla nube de uno, contando a Mitsuki, Angel y Sora que aporreaban sin piedad alguna a una peli rosa de nombre Sakura.

Desafortunadamente, la aldea de Konoha también se levanto en armas, a pesar de no estar preparados para un ataque, era inmensa la rabia por las perdidas de sus ninjas de hace unos escasos días.

Todo esto obligaba a Kisame a bajar del C4 en muchas ocasiones, pues él se encargaba de las grandes multitudes que se llegaban aventar de golpe mientras que Pein empujaba cualquiera que quisiera abordar su único pase de salida. Kakuzu cuidaba de Hidan, quien yacía sentado sobre la ave con su bebe en brazos, parecía débil y fatigado. Finalmente Deidara, se concentraba en evadir cada obstáculo que se presentase en el camino, su concentración no podía fallarle ahora, todos contaban con él para acabar con esta pesadilla.

Pues había un problema muy grande y del que de que ellos planeaban huir; el kyubi. Mas en su mala suerte, éste amenazaba con lanzar su potente rayo si se alejaba de su alcance. Una vez todos abordo, el menor subió un poco mas pero solo consiguió alentar al bijuu.

-Solo una oportunidad-Pensó el rubio sudando frio, y lentamente desabrochó su capa mientras pasaba su mano por su pecho izquierdo, sintiendo las coceduras de su escondida boca sobre la delgada tela. Quiso formar una sonrisa de victoria, seria su más grande explosión, pero le fue imposible, ya que también seria su muerte-En vez de asesinar al Uchiha voy a acabar con una aldea entera. Que consuelo, hum-

-¡Ni se te ocurra Deidara!-Exclamo su maestro, quien tomaba nota de los movimientos y hasta pensamientos del menor y que fue callado por éste mismo tapando su pequeña boca.

-Tengo que hacerlo maestro, lo distraeré un poco, y así la explosión no les alcanzara, todo será ar…-

Deidara se vio interrumpido cuando nada más ni nada menos que Pein ordeno que se marcharan y se lanzo sin mas hacia el combate, sin duda, un segundo combate contra el kyubi rodeaba por su cabeza, y morir dignamente también lo estaba.

-¿Qué te sucede Deidara? ¡Acelera! ¡Es nuestra oportunidad!-Grito jadeante Kisame pero comentarios similares fueron dados por los restantes.

Sin embargo, el rubio parecía petrificado, incluso detuvo el vuelo y se quedaron varados en el aire mientras los anbus les daban alcance. Y es que el jinchuriki había lanzado su ataque, en diferente dirección pero sobre su líder que a duras penas uso sus brazos para cubrirse.

-¡Maldita rubia vámonos por favor!-Exclamó esta vez Hidan llegando a despertar de su trance al artista junto a su propio hijo que comenzó a llorar, pero era demasiado tarde, los ninjas de Konoha les tenían rodeados, y Deidara acababa de condenarlos a todos.

/./././././././././././././

Y hasta aqui llegamos gente! :D me merezco un comentario? por fis?


« First « Prev Ch 32 of 32 

Review

Share: Email . Facebook . Twitter

Story: Follow Favorite
Author: Follow Favorite

Contrast: Dark . Light
Font: Small . Medium . Large . XL

Regular Site . Blog . Twitter . Help . Sign Up  Top