Hola chicas! Ya ven actualicé más pronto de lo que se esperaban! Y es que estoy aprovechando las vacaciones para escribir tanto como me sea posible!
Que disfruten del cap n.n
¡Quiero ver a nii-sama!
Yuki va de camino a su casa, en todo el trayecto ha mantenido la cabeza algo agachada haciendo que su flequillo oculte su mirada.
Si bien todo lo que pasó en la entrada le sirvió para despejar un poco su mente y olvidar el incidente con Lavi en el pasillo a la hora del almuerzo, ahora que está sola, recordó la escena deprimiéndose de nuevo. Por más que le da vueltas al asunto, no encuentra una razón lógica del por qué el pelirrojo no la quiere cerca, que ella recuerde no ha hecho nada que le haya molestado, hasta ayer estaban de lo más normal.
Cuando está por abrir el portón de su casa, voltea a un lado al escuchar una voz muy conocida por ella llamarla, viendo a Bookman en el pórtico de su casa.
- Buenas tardes abuelo, ya estoy de vuelta –le sonríe levemente, para el anciano no pasó desapercibido ese tinte de tristeza en los ojos de la chica así como el desánimo que pretende ocultar detrás de una sonrisa.
- Compre unos deliciosos pasteles en una pastelería del centro, ¿quieres pasar y acompañarme a comerlos mientras tomamos té?
- Si Lavi-kun llega y me ve en su casa tal vez se moleste.
- No aceptaré un "no" como respuesta, pequeña –dice Bookman al distinguir la duda en la mirada de la chica.
- Está bien –suspira resignada sonriéndole levemente.
Lavi luego de caminar un rato por el centro decidió que ya era hora de regresar a su casa, ya está en su vecindario pero se detiene al ver el parque de la zona. Luego de soltar un largo suspiro lleno de cansancio se adentra al parque, se acerca a la máquina expendedora de bebidas que esta ahí, introduce una moneda de cien yenes, presiona un botón y se inclina un poco para coger la lata de zumo de naranja.
Camina con la lata en mano hasta llegar a una banca frente a los juegos del parque, se sienta abriendo la lata y dándole un sorbo al zumo. Recarga su brazo izquierdo en el respaldar de la banca lo flexiona un poco de modo que la mano queda algo alzada para apoyar su barbilla en la palma mirando de reojo hacia los juegos.
La imagen traslúcida de él teniendo ocho años aparece frente a él varios metros delante, está corriendo mirando hacia atrás sonriendo divertido. Atrás persiguiéndolo está Yuki de seis años la cual tropieza con una piedra cayendo al suelo impactando su cara contra el suelo.
El pequeño se detiene y mira como la niña se incorpora quedando arrodillada, su rostro está sucio y algo rojo por el golpe, sus ojos vidriosos y un evidente puchero haciendo notoria sus ganas por contener el llanto. Alza la mirada viendo a Lavi mirarla divertido mientras le extiende la mano. Yuki de un manotazo la aleja por lo que Junior entrecerró el ojo viéndola con desaprobación más ella le voltea el rostro y se pone de pie muy digna sacudiéndose la falda, para después pasarle por un lado caminando de forma tosca en clara muestra que se enojó.
Lavi se rasca la nuca extrañado para luego bufar divertido y negar levemente con la cabeza. Cruzando sus brazos tras su nuca empieza a caminar siguiendo a Yuki.
- ¿Cuándo fue que dejé de verla como una niña? -suspira para luego darle otro sorbo a su bebida.
En eso recuerda a Tyki abrazándola por la espalda hace unas horas y como Yuki no hacía nada para quitárselo de encima, por lo que frunce el seño molesto.
- ¿Y cuándo fue que esos dos se hicieron tan cercanos? –aprieta fuertemente la lata aplastándola por lo que parte del líquido se derramó sobre su mano.
"Si tú has podido tener novias o conquistas y divertirte con ellas ¿Por qué Yuki-chan no puede tener un novio?". Las palabras que le dijo Allen días atrás vinieron a su mente haciéndole ensanchar el ojo con horror.
- E-esos dos no pueden ser eso ¿verdad? –su pupila tiembla levemente - ¡Por supuesto que no! ¡Ya estoy paranoico! –un tic se instala en su ceja.
Bookman y Yuki están sentados en el juego de mesa y sillas que está en el jardín del anciano. En la mesa está un hermoso juego de té de porcelana blanca adornada por flores azules, en sus platos está una porción de pastel de crema con algunas raspaduras de chocolate oscuro adornando la crema. Sus tazas están a medio llenar de té negro.
- ¿Y bien que es lo que te tiene tan decaída pequeña? –pregunta Bookman para luego llevarse un trozo de pastel que corto con un tenedor a la boca.
- A usted no se le escapa ninguna, abuelo –comenta divertida.
- Es muy fácil leer tus estados de ánimo, aún cuando intentes ocultarlo tras una falsa sonrisa –dice mirándola fijamente.
- Lavi-kun no me quiere cerca de él –con su dedo índice derecho delinea el borde de su taza teniendo la mirada perdida en el oscuro líquido.
- ¿El te dijo eso?
- Me lo dio a entender con su "Ya no vendremos a la escuela juntos ni regresaremos a casa juntos" finalizando con un "Es lo mejor por el momento" ¿Usted le entendió? Porque sinceramente yo no –deja escapar un suspiro lleno de frustración.
- No soy un tarado como mi nieto así que ¿Cómo puedo entender sus pendejadas? –le da un sorbo a su té.
Yuki sonríe divertida recordando que Tyki le había dicho algo similar antes. Lleva un trozo de pastel a su boca para luego darle un sorbo a su té.
- Pequeña –Yuki lo mira por encima de la taza dándole a entender que tiene su atención - ¿Qué te parece si ahora nuestra fiesta del té se hace en tu casa? –la mira divertido
- Me parece buena idea, abuelo.
- Y no te preocupes, sigo con la esperanza que suceda un milagro y a mi nieto se le quite lo pendejo. Ya verás como entra en razón.
Yuki le sonríe levemente pero esas palabras no lograron animarla en lo más mínimo.
- ¡Viejo ya llegué! –escuchan el grito de Lavi desde la entrada - ¿Dónde estás?
- En el jardín.
Lavi deja su maletín en el sofá y se encamina al jardín mientras afloja el nudo de la corbata.
- Se me antojó cenar comida china ¿Qué tal si… -se calla al ver a Yuki sentada tomando el té con su abuelo – Estaré en mi cuarto –se limita a decir viendo a Bookman.
Yuki se pone de pie haciendo que los dos varones la miren. Ella apoya sus manos en la mesa y tiene la cabeza gacha por lo que el flequillo cubre sus ojos.
- El té y los pasteles estuvieron deliciosos abuelo –levanta su mirada sonriéndole – Pero ya me voy que tengo tarea de matemática y ya sabe que soy pésima.
- Suerte con esos números –se mofa el mayor.
Yuki hace una leve reverencia a modo de despedida y lamentablemente no puede evitar tener que pasar por al lado de Lavi para poder salir de la casa.
- Adiós, Lavi-kun –murmura cuando pasó a su lado usando un tono de voz sólo para que él la escuche.
Junior ensancha levemente su ojo y voltea sobre su hombro viéndola alejarse, se adentra y la sigue hasta la puerta de la salida.
- Yuki-chan –la llama haciéndola detener notando como su espalda se tensó – Yo… -su mirada denota duda e incertidumbre – Lo siento –dice quedito pero lo suficientemente audible para ella.
Yuki esboza una sonrisa seca y aprieta levemente sus puños, se gira un poco para ver a Lavi dedicándole una sonrisa que contrasta con su mirada decepcionada cosa que lo descolocó.
- Tú siempre te estás disculpando, Lavi-kun. Pero esa no era la disculpa que quería escuchar ¡Así que adiós! –cierra sus ojos ampliando su sonrisa para darle de nuevo la espalda y salir de la casa.
Lavi se quedó viendo la puerta de la entrada por unos segundos y luego sin más dio media vuelta caminando hacia las escaleras para empezar a subirlas.
Yuki entra a su casa se quita los zapatos en la entrada y al adentrarse a la sala lleva una mano a su pecho justo donde está su corazón, deja caer su maletín al suelo.
- Esta sensación –su mano tiembla levemente – Ya la había sentido antes –echa un vistazo a su alrededor como si no reconociera dónde está.
Su mirada se fija en el altar de sus padres que está en un rincón de la sala, ve las fotos de ellos y sus ojos reflejan melancolía.
- Ya lo recuerdo, fue en ese entonces…
Un Lavi más joven aproximadamente de unos catorce años bajar del taxi que se estacionó frente a la casa de Yuki, se gira y extiende su mano para ayudar a la chica bajar del vehículo.
Yuki tiene los ojos algo hinchados y enrojecidos, esos rastros de lágrimas secas en sus mejillas demuestran que momentos atrás estuvo llorando. Además su mirada está sin ese brillo que la caracteriza, su expresión ahora es algo sombría y abatida pero sobre todo refleja todo el dolor que en estos momentos está sintiendo.
Lavi le pasa un brazo por sus hombros para luego caminar a la par de ella adentrándose a la casa. Al entrar al interior y pararse en la sala los ojos de la chica se cristalizaron para posteriormente romper en llanto cayendo de rodillas obligando a Junior a quedar hincado a su lado.
Lleva ambas manos a su rostro para cubrirlo haciendo que sus lágrimas se escurran por entre sus dedos teniendo como trayectoria final el piso. Lavi la atrae hacia ella por lo que el lado derecho de su cuerpo se pega al del Junior sintiendo los fuertes brazos de él envolverla.
Junior apoya su barbilla en la cabeza de ella dedicándose a oír los fuertes sollozos de Yuki junto al gimoteo, más que molestarle le hacían sentir mal ya que no le gustaba verla así y aunque el también sienta mucha tristeza le toca mantenerse fuerte para darle ánimos a la chica.
Poco a poco la chica va retirando sus manos del rostro y habiendo parado el llanto pero aún gimotea un poco, su mirada se encuentra perdida en algún punto frente a ella. Lavi se dedica a mirarla sin decir nada, después de todo no sabe que decir para confortarla, a veces el silencio resulta ser mejor consuelo que palabras dichas sin pensar.
- ¿Por qué tuvieron que morir? ¿Por qué ellos? –entrecierra un poco su mirada mientras lágrima empiezan a fluir de sus ojos nuevamente.
- Todo fue un accidente. Un desafortunado accidente –le dice acariciando levemente su espalda.
- Me siento sola y lo haré más viviendo en esta casa tan grande sin la compañía de nadie.
- No digas eso. Mírame –acuna su rostro entre sus manos y la obliga a que lo vea y sintió su corazón estrujarse al verle esa expresión - ¡Yo estoy aquí a tu lado! ¡Y siempre lo estaré! –pega su frente a la de ella sonriéndole tratando de transmitirle un poco de calma y consuelo.
- ¿Es una promesa? –lo mira casi con súplica.
- Sí, lo es –rodea con sus brazos la espalda de Yuki cuando ella enterró el rostro en su pecho rompiendo a llorar otra vez.
Yuki camina hacia el sofá y se sienta en el, sube las piernas y las acerca a su pecho para luego enterrar su rostro entre ellas.
- Mentira… ¡Eres un mentiroso!
Lavi está acostado boca arriba en su cama, aún lleva el uniforme del instituto sólo que su camisa está desfajada, con los primeros tres botones abiertos y sin la corbata, su pantalón tiene el botón desabrochado y ya no lleva el cinturón. Tiene los brazos cruzados detrás de su cabeza usándolos como almohada. Mira el techo como si fuera lo más interesante del mundo.
Se estira un poco y se da vuelta quedando de lado mirando fijamente el portarretrato al lado del despertador encima de la mesa de noche.
La foto dentro del portarretrato es una donde aparece él abrazando por la espalda a Yuki cruzando sus brazos a la altura de la clavícula de la chica mientras ella sostiene sus brazos con la mano. Ella sonríe de oreja a oreja con las mejillas levemente sonrosadas, mientras él ríe de forma socarrona, al juzgar por la apariencia de ambos la fotografía es reciente.
Están Lavi y Yuki caminando por el parque mientras ambos comen un cono de helado el del chico es de menta con chispas de chocolate mientras que el de la chica es una bola sabor vainilla y encima una bola sabor fresa.
Yuki voltea viendo a Lavi de lo más sonriente comiendo su helado, Junior al sentirse observado voltea notando como la chica lo mira fijamente por lo que se detiene y le dedica una de sus deslumbrantes sonrisas, esas que contagia y te hacen sonreír también.
- ¿Qué sucede? –pregunta sonriente notando como Yuki se detiene también y baja un poco su rostro, lo que no sabe es que lo hizo para ocultar su sonrojo.
Luego de unos segundos Yuki levanta su rostro ya sin el sonrojo y lo mira fijamente, Lavi se sintió un poco intimidado por la profunda mirada de la chica y desvío su mirada no siendo capaz de sostenérsela.
- Lavi-kun –llama por lo que el regresa su mirada a ella dándole a entender que la escucha y al verla tan seria se puso algo nervioso - ¿Qué le regalarás a Ai-chan por su cumpleaños? –el pelirrojo se contuvo de caer estilo anime.
- ¿Ah? –es lo único que atinó a decir y es que por la pregunta por un momento pensó que se trataría de algo más importante pero luego suspira divertido mientras con su mano libre se revuelve los cabellos - ¡Una foto de Yuu llorando! –dice con malicia hasta su ojo brilló con travesura.
Una gota de sudor le resbaló a Yuki por la frente, sus pupilas se desviaron hacia arriba y encima de su cabeza apareció una nube de pensamiento, en ella apareció la imagen del Kanda actual con su típica expresión de amargado, luego ésta es sustituida por una de él llorando. Su frente se tiñó de negro y sintió un escalofrío recorrerle por la espina dorsal, agitó su cabeza de un lado al otro de forma brusca para alejar esa imagen y es que temía quedar traumada.
Lavi al ver su reacción no pudo evitar soltar la carcajada adivinando los pensamientos de la chica, Yuki al escuchar su risa voltea a verlo y frunce el ceño haciendo un puchero pensando que se está burlando de ella.
- ¡No te burles de mí! –dice berrinchuda.
- ¡Lo siento! –se limpia una lágrima rebelde – Pero no me burlaba de ti, es sólo que pienso que esa es una reacción normal para cualquiera que se imagine a Yuu llorando –bufa divertido conteniéndose las ganas de soltar otra carcajada.
- Mou~ -lo mira con ojos entrecerrados sin quitar su puchero mientras se termina el cono.
- Ya, ya…dije que lo siento –sonríe divertido lamiéndose sus dedos embarrados de helado luego de terminarse el cono – Por cierto, ¿quieres verla? –mueve su ceja de arriba hacia abajo de forma insinuante.
- ¡¿En serio puedo verla? –dice emocionada y es que la verdad le dio mucha curiosidad ver a su senpai llorando.
- ¡Claro! ¡Cuando lleguemos a la casa te la enseño! –le guiña el ojo divertido.
- ¡Genial! –celebra emocionada y es que ya tendrá con que chantajear a su senpai cuando se quiera pasar de negrero con ella, una sonrisa tétrica se dibujó en sus labios al imaginarse a Kanda arrodillado frente a ella pidiéndole que no tapice la escuela con esa foto – (¡Sería lindo si eso pasara!) –piensa sonriendo bobalicona por su propia imaginación.
- Am… ¿Y tú qué le regalarás a Airi-chan? –dice sacado de onda por las raras expresiones que está poniendo Yuki.
- Una foto de senpai semidesnudo –dice como si nada mientras.
- ¿Y tú por qué tienes una foto de Yuu semidesnudo? –pregunta molesto con un tic nervioso en su ceja.
- Una de las chicas del club de karate que es su fan se la tomó cuando andaba descuidado y nos dio una copia a todas las chicas del club –explica de lo más tranquila.
- ¿Y por qué aún la conservas?
- ¿Por qué habría de botarla? –esa pregunta logró que una vena se le hinche a Lavi en la nuca.
- ¡¿Cómo que "por qué"? –dice exaltado pero en eso su ojo se ensancha al caer en cuenta de algo - ¡No me digas que tú… -su mente empezó a reproducir escenas muy subidas de tono con Yuki dándole un "uso" a la foto de Kanda, por lo que su expresión mostró horror.
- ¡¿QUÉ TE ESTÁS IMAGINANDO PERVERTIDO? –grita Yuki mirándolo enojada dándose una idea de lo que pasa en la mente del pelirrojo.
- Yuki-chan –se acerca y posa sus manos en los hombros con ella mirándola con seriedad mientras ella lo hace con fastidio - ¡Créeme que no es lo más correcto hacer "eso" con una foto de Yuu! –lo dice como si le estuviera enseñando una valiosa lección de vida - ¡Tienes más opciones que te darán mejores resultados! –sonríe socarrón pero la sonrisa le dura poco ya que Yuki le hunde el rostro de un puñetazo tirándolo al piso.
- ¡Eres un maldito pervertido depravado y mente cochina! –dice molesta dándole la espalda y empezando a caminar a grandes zancadas.
Lavi se pone de pie de un brinco mostrando como en todo el centro de su cara tiene marcado el puño de la chica en rojo.
- ¡Espérame Yuki-chan! ¡No te vayas sin mí! –empieza a correr para darle alcance.
Yuki está caminando por el parque y por la expresión que tiene queda claro que sigue enojada. Caminando detrás de ella está Lavi sonriendo nervioso mientras tiene sus manos a la altura de su pecho juntando ambas palmas como si estuviera rezando.
- ¡Vamos Yuki-chan ya dije que lo siento! ¡Ya no estés enojada! ¿sí? –pone su mejor expresión de cachorro debajo de la lluvia y parpadeó un par de veces cuando la chica lo volteó a ver por encima de su hombro.
- ¡Hmp! –regresa su vista al frente aún enojada provocando que una gota de sudor le resbale al pelirrojo en la nuca.
- ¡No lo hice a propósito! ¡Pero bien sabes que tengo mucha imaginación! –alega defendiéndose mientras se acerca a ella intentándole ver la cara más ella la voltea al lado contrario.
- ¡Hmp! – voltea su rostro al otro lado cuando Lavi la rodeó para verle la cara de nuevo.
- ¿Sigues enojada? –dice quedito mirándola como si hubiera hecho algo malo y se sintiera culpable por eso.
- ¡Hmp!
- ¿Podrías mirarme? –pide como niño que le pide a sus padres un nuevo juguete.
Yuki abre uno de sus ojos y lo voltea a ver sobre su hombro de reojo haciendo sonreír a Lavi como niño acabando de recibir el juguete que pidió.
- ¡Gracias! –la alegría le duró poco ya que la chica frunció el ceño y volvió a darle la espalda haciendo que una gota de sudor le resbale en la frente.
Yuki se detiene y ensancha levemente sus ojos baja su mirada y ve unos brazos rodeándole fuertemente la cintura, voltea hacia atrás sobre su hombro viendo a Lavi en cuclillas aferrándose a su cintura y al tener la cabeza algo gacha no le puede ver el rostro.
- ¡Soy un idiota que siempre habla de más! –las mejillas de Yuki se sonrojan al notar como los mira la gente que pasa por ahí además que sus cuchicheos aumentan su nerviosismo - ¡Así que ya no te enojes conmigo!
Se contuvo las ganas de chillar como fan girl al ver la expresión de cachorrito abandonado debajo de la lluvia del pelirrojo, se veía tan tierno que le era imposible seguir enojada con el. Regresó su mirada al frente y bajó un poco su rostro haciendo que su flequillo oculte su mirada.
Lavi se pone de pie y mira extrañado a la chica ya que de repente su cuerpo empezó a temblar, aprovechando que estaba distraída rodeó su cuerpo hasta estar frente a ella y casi se va de espaldas al verla haciendo todo lo posible por reprimir la risa.
- ¡Todo este tiempo lo estabas disfrutando! –la apunta acusador teniendo la frente teñida de negro.
- Te lo merecías por ser un pervertido y andar insinuando cosas que no son –dice de forma cantarina sonriéndole burlona.
- Divirtiéndote a costa de mi sufrimiento –pone expresión de sufrido - ¡Eres cruel, Yuki-chan! –la gente que pasa por ahí se detiene viendo curiosos la escena - ¡Siempre te la pasas maltratándome!
- ¡No me hagas quedar como la maldita del cuento, idiota! –le regaña molesta al notar las miradas de desaprobación de la gente sobre ella.
- ¡Entonces cúmpleme un pequeño capricho! –se acerca a ella susurrándoselo al oído y sonrió divertido al notar como el cuerpo de la chica se estremeció – (¡¿Podría ser…) –piensa travieso para luego soltar un soplido en el oído de Yuki.
El cuerpo de Yuki se estremeció aún más fuerte que antes y un intenso sonrojo cubrió sus mejillas, cubriendo su oído se alejó unos cuantos pasos de Lavi viéndolo con la mirada temblorosa.
- ¡Así qué las orejas de Yuki-chan también son sensibles! –canturrea Lavi mirándola travieso mientras intenta tapar inúltimente su gran sonrisa con la mano derecha.
- ¡Deja de molestar! –dice entre dientes fulminándolo con la mirada - ¿Y cuál es el capricho?
- ¡Ah sí! –choca su puño derecho contra su palma derecha.
- (¡Muchas veces me he preguntado que le vi a este tarado!) –piensa mirándolo con los ojos entrecerrado empezando a tener compasión de sí misma.
- ¡Sígueme! –la toma de la mano sonriendo socarrón prácticamente arrastrándola consigo.
La gente mira con la nuca llena de gotas de sudor el espectáculo que armaron esos dos y como la chica parecía banderín siendo jalada por el pelirrojo.
- Y fue en ese momento en que nos tomamos la foto –murmura Lavi divertido – Su mirada profunda, su cuerpo estremeciéndose, el gracioso sonrojo, su estrecha cintura, sus sonrisas, sus pucheros, sus berrinches, su cara enojada –cierra su ojo recordando cada expresión de la chica así como cada detalle – Nunca fui tan consciente de ella como ese día – abre su ojo de nuevo mirando fijamente la fotografía.
Tyki está sentado en el sofá de su apartamento teniendo la laptop en sus piernas, el moreno lleva puestos unos lentes de montura rectangulares dándole un aspecto más intelectual, teclea con gran rapidez, en sus labios está un cigarro a medio consumir.
- Tyki-sama –el moreno levanta la mirada viendo a una señora de aproximadamente cincuenta años vistiendo una falda larga de color marrón, una blusa blanca y encima un suéter de mangas largas color celeste para finalizar unos sencillos zapatos marrones – Su baño ya está listo –informa en tono respetuoso.
- Gracias Kaede-san –guarda la información y apaga la laptop cerrando la tapa mientras se pone de pie encaminándose a su habitación.
Kaede está aspirando la alfombra de la sala en eso como la puerta es abierta y cerrada, levanta la mirada viendo a Airi entrar con una mueca bobalicona y aura brillante rodeándola, por lo que una gota de sudor le resbaló en la nuca a la anciana.
- ¡Bienvenida a casa, Airi-sama! –recobra la compostura y hace una leve reverencia de forma respetuosa.
- ¡Tráeme mis frituras y una gaseosa de cola light, abuela! –dice aún en la lela sentándose en el sofá tomando el control de la televisión y la prende.
- Ya se las traigo –se dirige a la cocina con la nuca llena de gotas de sudor.
Airi tiene la mirada perdida en la televisión y acaricia sus labios con el dedo índice de su mano derecha, ampliando su sonrisa.
- ¡Espera Yuu-yun! –grita Airi de forma cantarina mientras sigue al peliazul que está decidido a perderla de vista.
- ¡Ya te dije que dejes de perseguirme!
- ¡Y yo te dije que no tienes por que estar enojado! ¡Tú eres el ganón! ¡Sólo estoy interesada en ti! –dice poética mirando la espalda del chico soñadora - ¡Los rubios cabezas hueca no son mi tipo! –niega levemente con su cabeza.
Kanda ensanchó levemente sus ojos tratando de no mostrar como esas palabras le afectaron y es que el escuchar qué esa loca sólo está interesada en él hizo que su corazón se agitara levemente, muy diferente a cuando hace ejercicio pero no le molesta del todo, sin poderlo evitar una sonrisa torcida llena de arrogancia se dibuja en sus labios.
Al reaccionar frunce el ceño fastidiado y se golpea mentalmente por andar de baboso, tal parece que estar rodeados de puros pendejos ya le está afectando y mucho, sólo espera que exista una vacuna contra los pendejos o algún repelente contra idiotas y es que la idea de convertirse en uno de esos tarados de por vida le hizo estremecerse.
Se detiene empezando a maquinar una manera de evitar quedar idiotizado como la gente que lo rodea, se soba la barbilla pensativo olvidándose por completo que está siendo seguido por su acosadora personal, esa que tantos dolores de cabeza le ha causado desde que llegó. No fue hasta que sintió un cuerpo más pequeño que el suyo chocar contra su espalda.
Voltea sobre su hombro viendo a Airi sobándose la nariz, y es que a la pobre no le dio tiempo de frenar a tiempo cuando Yuu se detuvo de la nada por lo que inevitablemente terminó chocando contra su espalda. Kanda entrecierra la mirada, si ahí muy cerca de él está su acosadora, su tormento, la causante de sus migrañas e indigestiones, la chica que vive restregando su cuerpo contra el de él cada que se le cuelga como mono, la que lo pone nervioso y le hace usar todo su autocontrol para mantenerse firme al sentir los senos de la chica restregarse contra su brazo, torso o espalda –dependiendo de dónde se le cuelgue- cuya mirada color oro derretido le atrae –aunque no lo admita- cuyos labios desde que los probó en su cumpleaños lo incitan a que los bese hasta dejarlos rojos e hinchados.
Cuando Airi abrió sus ojos ve a Kanda dándole la espalda apoyando su mano derecha en la pared de al lado siendo rodeado por un aura negra. Sonríe de oreja a oreja con su mirada mostrando picardía y sin pensárselo dos veces se lanza hacia él colgándose a su espalda.
Yuu se tensó al sentir de nuevo los senos de la chica restregándose contra su espalda y ese aliento chocar contra su nuca provocando que los pelos de esa zona se le ericen, frunce el ceño y toma a la chica del brazo obligándola a que se baja de su espalda.
Airi cierra sus ojos al sentir como su espalda choca contra la pared, abre poco a poco los ojos y se topa con la penetrante mirada de Kanda el cual tiene el ceño fruncido. El peliazul tiene ambas manos apoyadas en la pared a un lado de la cabeza de la chica, acorralándola entre la pared y su cuerpo.
- Dime de una vez ¿a qué estás jugando? –dice entre dientes mirándola molesto.
- ¿A qué te refieres cariñito? –la chica lo mira inocente parpadeando un par de veces para darle más credibilidad – Yo no estoy jugando, yo voy enserio contigo.
- ¡Déjate de bromas!
- No estoy bromeando –lleva sus manos al rostro de él acunándolo – Siempre he sido directa contigo y te he dicho lo mucho que me gustas –sonríe divertida manteniéndole la mirada.
- Tsk –Kanda chasquea la lengua fastidiado – Molestia –luego de haberlo dicho estampa sus labios contra los de ella haciendo que la chica ensanche los ojos sorprendida sintiendo los labios de él moviéndose sobre los suyos.
El la mira fijamente con seriedad viendo como la de ella se va ablandando y empieza a cerrar los ojos poco a poco a la vez que responde el beso. Kanda también cerró sus ojos.
Kanda no sabe bien por que hizo eso, de lo que si está seguro es que ya no pudo contener sus ganas, al tener su rostro tan cerca, esa mirada pícara enfrentándose a la suya, y esos labios sonreírle de forma divertida, fue demasiada tentación para él, así que sólo se dejó llevar por sus instintos.
Lleva sus manos a la cintura de la chica sintiendo lo estrecha que la tiene, la apega a su cuerpo a la vez que se abre paso en la boca de la chica empujando su lengua contra los labios, la adentró una vez que Airi entreabrió la boca.
Airi lleva sus manos al cuello del chico rodeándolo mientras se apega más a su cuerpo de ser posible, sintiendo como sus senos se amoldan a la perfección con el plano y duro torso del chico. Siente como Kanda quitó una de las manos de su cintura y la colocó en su nuca para profundizar el beso.
Ambos se dedican a saborear la boca del otro, juntando sus lenguas y enredándolas manteniendo así una pelea en la que ninguno piensa dar tregua. Sintiendo sus pulmones clamar por aire, rompen el beso separándose poco a poco, notando como un hilillo de saliva los une por lo que Airi saca su lengua y lo lame con sensualidad. Ese gesto sencillamente se le hizo provocativo a Kanda.
Yuu quita sus manos de la cintura y nuca de la chica separándose por completo y le da la espalda, no viendo como ella lo mira curiosa parpadeando un par de veces.
- Espero que con esto ya no me sigas a la casa –la mira con seriedad.
- ¿Yuu-yun por qué no admites que te gusto y así nos ahorramos muchos dolores de cabeza? –lo mira soñadora y moviendo su cuerpo como si fuera una lombriz.
- Hmp –Kanda empieza a caminar.
- ¡Haré que lo admitas Yuu-yun! ¡Ya lo verás! –Airi agita su mano emocionada para luego empezar a sonreír bobalicona y un aura brillante la rodea al recordar el apasionado beso que se acaba de dar con el chico.
- (¡Acabo de cavar mi propia tumba!) –piensa Kanda sintiendo un escalofrío recorrerle la espina dorsal.
- ¡Ya estoy cerca de que Yuu-yun admita que le gusto! –piensa Airi sonriendo bobalicona no notando como Kaede que está colocando los tazones de fritura en la mesita frente a Airi la mira con la nuca llena de gotas de sudor temiendo por la salud mental de la chica.
- Airi-sama aquí le dejo las fritura y la gaseosa que pidió –dice la anciana poniéndose de pie, pero más gotas de sudor le resbalaron por la nuca al ver que la chica ni la peló parece muy entretenida con sus pensamientos.
- Pero el problema ese rubio baboso que se apareció autoproclamándose mi prometido –la mueca bobalicona de la chica fue reemplazada por una de fastidio – ¿Aunque quizás me sirva para causarle celos a Yuu-yun? –vuelve a sonreír bobalicona al imaginarse al peliazul celoso reclamándola como suya - ¡Oh sí amorcito hazme toda tuya! –se abraza a si misma parando la trompa.
- Ahora si es oficial que se te murieron todas las neuronas –Airi levanta su mirada al oír la voz de su primo y ensancha los ojos con horror para luego pegarse al sofá tratándose de fundir con ese mientras pone expresión de estar a punto de ser violada.
Tyki vistiendo un pantalón de seda delgado color vino, sin playera, una toalla alrededor de su cuello, el cabello húmedo goteando agua las cuales resbalan por su torso desnudo enarca una ceja mirando a su prima como la retrasada que es.
- ¡Por dios primo que barbaridad! –lleva sus manos a los ojos tapándose aunque tenga sus dedos entreabiertos y pueda ver perfectamente - ¡Tápate no vez que tienes enfrente a tu inocente y virginal prima! –una gota de sudor le resbala al moreno por la frente.
- Virginal quizás…inocente pero para nada –la mira con los ojos entrecerrado para luego dirigirse a la cocina.
- ¡Tyki-sama! –Airi alza ambas cejas al escuchar el grito de la anciana seguido de un cuerpo caer al piso.
- ¡Airi llama a una ambulancia, la vieja se desmayó! –una gota de sudor le resbaló al escuchar a su primo gritar.
- Por eso le dije que se tapara –dice berrinchuda tomando el teléfono tecleando el número de emergencias.
En el pequeño dojo de la familia Kanda se ve al líder y cabeza de ésta, Toshio, usando un keikogi negro con un obi rojo amarrado a su cintura, mueve su cabeza de un lado al otro mientras camina retrocediendo. Frente a él está Yuu usando un keikogi blanco y un obi negro amarrado a su cintura. Por su expresión es fácil darse cuenta que se encuentra en su estado encabronado, el primogénito de los Kanda se encuentra repartiendo golpes a diestras y siniestras los cuales su padre esquiva con relativa facilidad, ni siquiera se muestra agitado contrario a su hijo cuya respiración es entrecortada.
- Yuu sólo me pide que "entrenemos" cuando tiene mucho enojo y frustración por sacar –Toshio entrecierra sus ojos - ¡Nombre que hijo me gasto, sólo me utiliza para desahogarse tratando de molerme a golpes! –un suspiro lleno de resignación sale de sus labios sin dejar de esquivar los golpes y ahora patadas de su hijo.
- Todavía me pregunto: ¿Por qué besé a la loca? –a la mente de Yuu viene la imagen de él besándose con Airi - ¡Maldita sea! –un aura oscura lo rodea aumentando la velocidad de sus golpes.
Ahora a Toshio sí se le está dificultando esquivar los golpes de Yuu y es que ahora pareciera que su hijo lo quiere matar y el no tiene la menor idea del por qué.
- ¡Cariño! ¡Yuu-chan! ¡La cena está lista! –dice Saori sonriente estando parada en la puerta del dojo. La mujer viste un sencillo vestido amarillo pastel con un delantal blanco de holanes encima.
- ¡No tengo hambre! –Yuu la voltea a ver enojado, como si su madre tuviera la culpa de las frustraciones que él solito se busca.
- ¡Yuu-chan vienes a comer por qué lo haces! –los ojos de la mujer se cerraron a causa de la enorme sonrisa que adorna su rostro.
Toshio sintió un escalofrío recorrerle la nuca y erizarle los pelos de esa zona al verle esa sonrisa a su esposa acompañada de esa aura brillante ¡Válgame! ¡Si esa aura le da más miedo que las oscuras y asesinas que suele rodear a su hijo!
- ¡Y conmigo no pagues tu enojo que yo no tengo la culpa! –sin más se regresa a la cocina tarareando una canción.
- ¡Tú! –Yuu voltea a ver a su padre enojado haciendo que el alce ambas cejas curioso - ¿Por qué te casaste con esa mujer tan problemática?
- Vuélveme a decir eso si logras zafarte de cometer la misma pendejada que yo –Toshio lo mira con los ojos entrecerrados – A mi punto de vista estás jodido –camina y se detiene a su lado posando una mano en el hombro del chico – Y bien jodido -Yuu juró escuchar una musiquita tétrica como fondo y eso le dio muy mala espina.
- ¡Maldita sea! –grita exasperado.
- ¡Te comprendo hijo mío! –piensa Toshio luego de escuchar el grito de su primogénito - ¡Créeme que yo mejor que nadie sé como te sientes! –llora internamente sintiendo lástima de su hijo.
Claude está parado en el medio de una habitación que por la decoración parece ser de una niña pequeña, ya que es rosa, muebles con detalles de corazones, peluches por doquier de todos los tamaños, colores y formas, frente a la cama está una pequeña mesa con silla de juguetes y sobre la mesa un juego de té.
El rubio mueve su cabeza de un lado al otro esquivando los peluches que le son arrojados los cuales terminan estrellándose contra la puerta y quedan desparramados en el piso.
Frente a él Lyn con el ceño fruncido y expresión molesta preparándose para lanzar su próximo peluche el cual es uno de mono vistiendo un overol azul y una gorra roja en su cabeza.
- ¡¿Por qué no me llevaste contigo, Clau idiota? –grita berrinchuda lanzándole el peluche más el rubio lo atrapó con su mano y lo arrojo a algún lado de la habitación.
- Tenía que tantear primero el terreno –dice de lo más tranquilo.
- ¡Mentiroso! ¡Mentiroso! ¡Mentiroso! –ante cada exclamación le lanzó un muñeco distinto los cuales fueron fácilmente esquivados por Claude.
- Es la verdad.
- ¡Mentira! ¡Y yo que tenía tantas ganas de ver a nii-sama! –ahora toma la mesa de juguete valiéndole que su lindo juego de té quedara regado en el piso y sin más se lo arroja a Claude el cual ni tonto ni perezoso lo esquivó y es que si le daba de seguro le sacaba un chichón.
- Y mañana verás a tu nii-sama –dice dándole por su lado – Así que sé niña buena y deja de lanzar las cosas.
- ¿Enserio? –lo mira ya más calmada con sus ojos vidriosos.
- Sí –Claude le sonríe de forma cálida.
- ¡Clau-clau eres el mejor! –dice emocionada corriendo hacia él y guindándosele del cuello.
- ¡Sin duda es familia de él! –Claude suspira resignado.
Claude está sentado en su cama mientras lee un libro o más bien aparente que lo lee ya que lleva un buen rato sin cambiar de página además que su mirada está fija en una de las páginas.
- ¿Qué puedo hacer para conquistar a Airi? Ella no es una chica común y corriente por lo que los métodos convencionales no servirán de mucho –frunce el ceño intentando de idear el mejor plan posible.
La puerta de su habitación es tocada un par de veces, haciendo salir al rubio de sus pensamientos y que dirija su mirada hacia el lugar.
- Pase.
- Disculpe joven amo –por la puerta entró un mayordomo que no aparenta más de treinta años, tiene el cabello marrón corto y lacio teniéndolo bien peinado, sus ojos son de un verde intenso. Viste el típico traje de los mayordomos – Tiene una llamada –se acerca a él extendiéndole el teléfono mientras hace una leve reverencia
- Gracias Carl puedes retirarte –toma el teléfono - ¿Diga? –dice cuando el mayordomo salió de su habitación.
- "Soy yo" -Claude ensancha levemente sus ojos mostrando sorpresa al reconocer la voz al otro lado de la línea.
- ¿A qué debo su llamada, padre? –dice respetuoso.
- "La construcción está casi lista necesito que vayas para que finiquites los detalles con el ingeniero" -un brillo de triunfo se instaló en los ojos del rubio mientra sonríe de forma torcida.
- De acuerdo padre, llamaré al ingeniero y le diré que nos reunamos mañana a primera hora.
- "Bien, cuento contigo" –seguido de esto se corta la llamada.
- Ya se me ocurrió una buena idea –Claude sonríe divertido.
Al día siguiente en el instituto, se ve a Lavi caminar por los pasillos teniendo los brazos cruzados detrás de su cabeza en una pose despreocupada, se detiene frente a un salón y baja sus brazos teniéndolos a cada lado de su cuerpo.
- ¡Un hombre tiene que hacer, lo que un hombre tiene que hacer! –mira con seriedad la puerta para luego asentir con seguridad.
Acerca su mano y desliza la puerta provocando que al instante todas las miradas del salón se posen sobre él.
Los chicos le restaron importancia y siguieron en lo suyo, mientras que las chicas pusieron ojos de corazón y miraron embelesadas al pelirrojo subiéndole el ego y que su pecho se infle aunque por fuera se mantenga inmutable. Se acerca a un asiento y hace chocar su mano contra la paleta.
- Necesito hablar contigo –dice serio y haciendo que la persona sentada voltee a verlo con ambas cejas alzadas.
- No hay problema ¿pero tiene que ser ahora? –Airi lo mira curiosa – Estoy en mitad de la clase de literatura –aclara al ver la mirada extrañada de Lavi.
La escena se amplía y se ve al profesor Rusell teniendo el ceño fruncido, una vena palpitando en la sien mientras sostiene un libro.
- ¡BOOKMAN REGRESA A TÚ SALÓN Y NO INTERRUMPAS LA CLASE! –grita el hombre molesto.
- Lo siento –el pelirrojo se rasca la nuca apenado sacándole unos cuantos suspiros soñadores a las chicas mientras Airi lo mira burlona sonriendo divertida y Souji como el idiota que es – Nos vemos a la hora del almuerzo ¿Qué te parece?
- Bien –dice de lo más tranquila.
- ¡BOOKMAN LARGO!
Lavi corrió hacia la puerta para salir por esta cuando Rusell furioso le aventó el borrador.
Es la hora del almuerzo, Lavi y Airi se encuentran almorzando en el patio del instituto, están sentados debajo de un árbol frente a frente.
- ¿Y de qué querías hablar? –pregunta Airi mirándolo curiosa.
- ¿Puedo ir a tu casa después de clases? –la mira con seriedad haciendo que la chica alce ambas cejas extrañada.
- No hay problema siempre y cuando no te importe que mi primo esté ahí –le sonríe burlona.
- Tsk, créeme que no iría sino estuviera tan desesperado –pone expresión de fastidio – Además siempre puedo ignorarlo –agita su mano restándole importancia.
- Sólo te digo que no tengo una cura para la idiotez –le sonríe socarrona por lo que Lavi la mira con el ojo entrecerrado.
- Eso ya lo sé, porque si la tuvieras no serías tan pendeja –se mofa de ella y ahora es Airi la que lo mira con los ojos entrecerrados.
- ¿No te mordiste la lengua? Por que si de pendejos hablamos tú te llevas el primer lugar. No espera te descalifican por ser profesional –nuevamente sonríe burlona.
- Ja-ja muy graciosa –Lavi la fulmina con la mirada.
Es la hora de la salida están Lavi, Airi, Allen y Lenalee saliendo del edificio donde están los salones de clases. Todos voltean hacia la izquierda al escuchar un grito femenino muy conocido por ellos, seguido de uno masculino también conocido por ellos.
Ven a Yuki vistiendo su keikogi del club de karate corriendo hacia ellos con expresión de pavor y teniendo la frente teñida de negro, atrás de ella corriendo está Kanda persiguiéndola también vistiendo su keikogi, el peliazul luce realmente encabronado.
- ¡Espera ahí enana del demonio ahora si te mato!
- ¡Claro senpai ya mismo me detengo para que me golpee! –grita irónica corriendo con más ganas.
Yuki por ir concentrada huyendo de Kanda no puede evitar tropezar con una piedra pero antes de estrellarse contra el suelo apoya ambas manos en el piso y se impulsa dando una voltereta cayendo de pie.
Airi y Allen que lo vieron todo de quien sabe dónde sacaron un cartel con un número diez, Lavi y Lenalee los miran de reojo y una gota de sudor les resbala por la nuca.
- ¡Te tengo! –escucha la voz tétrica de Kanda por lo que muy apenas logra hacerse a un lado para esquivarlo.
Yuu al ir corriendo a gran velocidad, luego de ser esquivado no puedo evitar que su cuerpo se fuera hacia delante pero trastabillando logró mantener el equilibrio para no caer. Gira su cuello ciento ochenta grados y mira a Yuki sádico y sonriendo de forma macabra por lo que el cuerpo de la chica se erizó como si se tratara de un gato.
Yuki retrocedió un par de pasos más que dispuesta a emprender la huida de nuevo, Kanda avanzó un par de pasos preparado para pegar la carrera y alcanzar a la enana para darle su bien merecido zape. Pero un gemido femenino les hizo olvidar sus asuntos y voltean curiosos hacia donde lo escucharon.
Sus frentes se tiñeron de negro al ver a Airi con expresión orgásmica, a su lado Lavi mirándola de reojo con un tic nervioso en el ojo y la frente teñida de azul, Allen con los ojos ensanchados y sonrojado por último Lenalee que la ve de la misma forma que el albino.
- Yuu-yun como me encanta esa expresión tuya –dice bobalicona empleando un tono de voz orgásmico.
A los presentes les resbaló una gota de sudor y cayeron estilo anime. Yuki es la primera en ponerse de pie por lo que ahora camina de puntitas como si fuera un ladrón para que Kanda no se de cuenta y termine persiguiéndola de nuevo.
Lástima que el peliazul si se dio cuenta y frustró su huida tomándola del cuello del keikogi por la parte de atrás, alzándola unos cuantos centímetros del piso con relativa facilidad.
- ¡Suéltame senpai tirano! –exige Yuki pataleando berrinchuda intentando zafarse del agarre del chico.
- Ya mismo te suelto –dice soltándola de sopetón por lo que la chica no pudo reaccionar y terminó cayendo de sentón al piso.
- ¡Eres un bruto! –lo mira resentida fulminándola con la mirada, aunque el enojo no le dura ni dos segundos ya que la imagen de Kanda tronándose el cuello y los dedos mientras la ve sádico y con esa sonrisa macabra que le pondría los pelos de puntas hasta al mismísimo señor del inframundo –Cross no cuenta- le hizo poner expresión de terror.
Lavi, Airi, Allen y Lenalee cerraron sus ojos e hicieron una mueca de dolor cuando escucharon un fuerte golpe. Cuando los abren ven a Yuki tirada en el suelo con los ojos en espiral teniendo un gran chichón en su cabeza.
- ¡Yuki-chan! –exclaman Allen, Lenalee y Lavi al unísono mientras Airi silba con falsa impresión.
- ¡Oye Yuu ahora si te pasaste! –Lavi lo fulmina con la mirada.
- Hmp –Kanda no se sintió para nada intimidado por como lo ve el pelirrojo.
- ¡Eres tan genial Yuu-yun! –Airi lo mira soñadora haciendo sonreír a Kanda de forma torcida.
El rechinar de unas llantas llama la atención de los presentes viendo una limosina estacionarse frente a ellos. De la puerta del conductor se baja Carl el cual se acerca a la puerta trasera abriéndola y extiende su mano para ayudar a bajar a la pequeña niña que viste un vestido de holanes rojo con algunos listones negros. En su cabeza lleva un sombrerito también rojo con un listón en negro, calcetas blancas y zapatos de charol negros.
Lyn se para retadora frente a los demás cargando su oso de peluche color miel con Carl parado a su lado. Pasea su mirada por todo el lugar como si buscara a alguien, al ver a Yuki entrecierra su mirada, extiende su mano hacia el mayordomo, el cual rebusca en uno de los bolsillos internos de su saco, saca una fotografía y se la extiende a la niña. Lyn ve la fotografía, luego a Yuki, fotografía, Yuki y así varias veces.
Le regresa la foto a Carl el cual la vuelve a guardar para luego recibir el oso que le extendió la niña viendo atentamente como se acerca a la chica que está tirada en el suelo.
Yuki empieza a despertar por lo que se sienta en el suelo, lleva su mano derecha al chichón sobándoselo mientras hace una mueca de dolor, alza su mirada cuando sintió a alguien pararse a su lado viendo a la pequeña mirarla con el ceño fruncido por lo que alzó ambas cejas curiosa.
- ¿Dónde está nii-sama? –pregunta retadora fulminando a Yuki con la mirada.
- ¿Ah? –profiere extrañada.
Continuará…
¿Por qué parece que a Lyn le cae mal Yuki? ¿Por qué le preguntó a ella sobre su nii-sama? ¿Quién es su nii-sama? ¿Qué le habrá hecho Yuki a Kanda como para que la persiguiera encabronado y le haya pegado así? ¿De dónde sacaron Allen y Airi la paleta con el diez? ¿Será verdad que si Lavi entra a un concurso de pendejos lo descalifican por ser profesional?
En fin espero que les haya gustado el cap, yo me reí mucho con los primos Mikk y con Yuu también con la escena final cuando está persiguiendo a Yuki jajajaja
Espero ansiosa sus hermosos review
Las quiero!
Besos!
Atte: Kaoru

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