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Un beso para cada día by LC Rina

Anime » Magical Girl Lyrical Nanoha Rated: T, Spanish, Romance, Nanoha T. & Fate T., Words: 55k+, Favs: 31, Follows: 6, Published: 9-1-11 Updated: 6-15-12
80 Chapter 28: Superestrella

Superestrella

Todo estaba tranquilo. Demasiado tranquilo…

Los ojos borgoña inspeccionaban en todas direcciones. Se acercaba. Debía estar cerca. Lo sabía. En alguna parte, en cualquier momento…

Posó su mano en el pomo de la puerta, volteó una vez más, intranquila; nada. Entró al baño y verificó que todo estuviera en orden; la misma cantidad de lavamanos, la misma cantidad de puertas, no había cajas ni nada fuera de lugar, tampoco pies que se hicieran notar por los espacios inferiores de cada cubículo… el lugar estaba vacío.

Se paró a una distancia prudente de la única puerta de acceso y esperó. Podía sentirlo, en cualquier momento aparecería, estaba segura…

Dos minutos pasaron y nada sucedió. Suspiró. Tal vez estaba un poco paranoica, se dijo mientras entraba a uno de los cubículos.

—¡POR FAVOR!

…O tal vez no.

—¡Waaah! —retrocedió de un salto hasta quedar con las posaderas apoyadas en un lavabo.

—¡Por favor, Fate-chan! —repitió la castaña que prácticamente le había saltado encima cuando abrió la puerta de uno de los baños.

—Ha-Hayate… ¿Qué…? ¿Cómo…? Tú…

—¿Siii? —dijo con voz cantarina mostrándole su mejor cara de borreguito.

Fate tuvo que respirar profundamente un par de veces para calmarse. Luego miró con reproche a su amiga que seguía mirándola con ojos suplicantes.

Había sido lo mismo de hace días: ni un momento de paz.

Todo había empezado ese mismo lunes en su salón, con una visita inesperada a la hora de receso y una petición imprevista.

—Testarossa-san, te buscan —llamó uno de sus compañeros desde la puerta.

La rubia observó con curiosidad a las chicas que esperaban por ella en la entrada del salón, eran unas alumnas de último curso con las que no recordaba haber hablado antes. Se acercó insegura, bajo la atenta mirada de sus amigas.

Tras los correspondientes saludos y que las chicas se presentaran, le explicaron a qué se debía la visita; ellas formaban una banda y en vista de que se acercaba el Festival Cultural querían darse a conocer. Hasta ese momento la rubia todavía no entendía cómo eso la involucraba, así que les deseó suerte, ¿qué más hacer?

—Bueno, gracias —partió una—, pero la verdad es que queremos que te nos unas.

Tardó unos segundos en entender esa frase y miró a las jóvenes con expresión de cachorrito extraviado. La misma chica, que parecía ser la líder, le dijo que su vocalista había tenido un accidente y querían que ella la remplazara para el evento.

Fate, por supuesto, se sorprendió —sonrojándose en el proceso—, a lo que las chicas, temiendo una negativa, empezaron a suplicarle con la voz y ojos más implorantes que lograron. La rubia tragó pesado, no era buena con ese tipo de cosas.

Sus amigas se aproximaron a ver qué sucedía y quedaron tan sorprendidas como ella, a excepción de Hayate, que lo encontró divertido.

Fate declinó la oferta lo más cortésmente posible, pero ante la insistencia de las chicas, les prometió considerarlo. Ellas se retiraron dejando a unas extrañadas muchachas.

—¿Por qué querrían que Fate-chan sea la vocalista? —se preguntó Nanoha.

—N-no lo sé —respondió la rubia, todavía apenada.

Transcurrieron unos segundos de silencio, cosa que no pasó desapercibida para ninguna. Aquí faltaba algo. Aquí faltaba un comentario. Aquí faltaba una Hayate.

Los ojos rodaron simultáneamente a ver a la extrañamente sumisa castaña. Ésta se sobresaltó y su mirada pasó por el rostro de cada una de sus amigas.

—¿Por qué me miran así? —cuestionó inquieta.

—No habrás tenido nada que ver ¿o si? —dijo Arisa frunciendo el ceño. La mirada fija de sus demás amigas le indicaba que pensaban lo mismo.

—¿Por qué tendría yo que estar involucrada? ¡Están acusándome sin pruebas!

—Siempre que estás tan callada es porque algo te pasa —comentó Nanoha—. Además nunca dejas una oportunidad así para molestar a Fate-chan. —Fate miró a la cobriza con un puchero y ésta sólo le sonrió divertida.

—Bueno, podría estar preocupada de muchas cosas… como… los exámenes, que el autor de mi manga favorito se tomó una semana de descanso, el calentamiento global, la extinción de los pandas, que ya estamos en el 2012…

—O podrías estar dándonos explicaciones no muy convincentes porque realmente tienes algo que ver —acotó Suzuka, con una sonrisa demasiado inocente para gusto de la castaña.

—Gracias, Suzuka-chan… —gruñó.

—Hayate… —El tono amenazador de Fate no se le pasó por alto.

—¡Ok, ya! Quizáaas estoy algo involucrada —aceptó, alargando el adverbio—. Puede que se me haya salido que Fate-chan es buena cantante.

—¡Qué! —exclamó la rubia sonrojada.

—Bueno, en eso estamos de acuerdo —accedió Arisa. Nanoha y Suzuka asintieron, para mayor bochorno de la otra—. Es la verdad, Fate, tienen una gran voz.

—Eso no… no es… —balbuceaba sin saber qué decir. Sacudió la cabeza tratando de concentrarse— ¡Eso no es relevante! Hay muchas personas que cantan excelente en este Instituto, seguramente… ¿Por qué me querrían a mí?

—Ellas dijeron que tu voz era justamente lo que necesitaban —comentó la castaña. Otra vez todos los ojos se fijaron en ella.

—Exactamente, ¿qué tan involucrada estás en esto, Hayate? —cuestionó Fate, frunciendo el ceño— ¿Cómo podrían saberlo? Y no evadas la pregunta —agregó al ver a su amiga abrir la boca, que se volvió a cerrar.

—De acuerdo, puede que también les haya facilitado una copia mp3 de una de las canciones que Fate-chan ha interpretado las veces que hemos ido al karaoke —parafraseó con expresión inocente.

—¡Qué! ¿Existe tal co…? ¿Cómo puedes…? ¿Por qué lo…? ¿Uh?

—Creo que lo que Fate-chan intenta decir es por qué tú y ellas están relacionadas —interrumpió Nanoha, en ayuda de la pobre rubia.

—Bueno… La hermanita de una de las chicas es parte del Fanclub de Fate-chan y por ella es que llegaron a mí.

—…Hayate…

—¡Qué! ¡Y ahora qué!

—¿Qué tienes que ver con el Fanclub de Fate-chan? —preguntó Nanoha frunciendo el ceño.

Hayate tragó pesado ante esa no-tan-amigable mirada de la cobriza, no era secreto que a Nanoha no le gustaba para nada "esos fans que no tienen nada más que hacer que babear por Fate-chan", de alguna forma ella se sentía la única con ese derecho… pensaba la castaña. No podía decirle que había estado vendiendo información de Fate a su fanclub, bajo ningún punto.

—Seguramente porque soy amiga de Fate-chan, claro —respondió con toda la seguridad que logró.

—En ese caso, ¿no sería más lógico que se acercaran a Nanoha? —acotó Arisa.

—'¡Arisa-chan, no estás ayudando!' —le reprochó mentalmente—. Nanoha nunca les diría nada de Fate. Ni con nosotras lo hace, bien podría contarnos algunos detalles íntimos de pareja.

—¡Hayate!/¡Hayate-chan! —exclamaron al unísono, rojas.

—¿Qué? Es la verdad —se defendió—. Da igual eso. ¿Lo harás o no?

—Por supuesto que no, ya les dije —respondió la rubia pasando por alto el súbito cambio de tema.

—¿Por qué no? —exclamó—. Vamos, Fate-chan, seguro será divertido. ¡Yo te elegiré el vestuario!

—Con mayor razón olvídalo —dijo más convencida.

—Por favor, Fate-chan, di que sí —insistió con ojos de perrito.

—Que no.

—Fate-chaaaan…

Desde entonces las suplicas continuaron, en cualquier momento, en cualquier lugar, cada vez con mayor insistencia. Fate debía admitir que admiraba la persistencia de la castaña, pero al mismo tiempo le resultaba increíblemente molesta.

Suspiró con pesadumbre.

—¡Fate-chan! —llamó Hayate, sacándola de sus pensamientos— ¿Me estás escuchando?

—No tengo necesidad de hacerlo para saber qué es lo que estás diciendo —suspiró sentándose en su pupitre—. Seguramente algún chantaje para que acepte.

—Pues sí —concedió con tranquilidad—. Entonces, ¿qué dices?

—Ya llevo días diciéndote lo mismo: no —aclaró algo molesta— ¿Por qué la insistencia de todas formas?

—Porque pienso que tu voz es hermosa y me gustaría verte cantar —respondió con honestidad. Fate se sonrojó ligeramente— ¡Nanoha-chan piensa lo mismo! ¿Cierto?

—¡Eh! —Nanoha se sobresaltó ante el repentino comentario de Hayate, que le pasó un brazo por el cuello—. Uh-uhm… —aceptó apenada ante la atenta mirada de Fate.

—Y a ella también le gustaría verte actuar, ¿verdad? —Nanoha la miró extrañada, la verdad es que no quería que más gente se interesara en Fate—. Vamos, Nanoha, coopérame un poquito o le diré a Fate-chan que tú me pediste que la grabara en el karaoke… entre otras cosas —le susurró. Nanoha se alteró.

—Eh, s-sí, me gustaría… algo —se apresuró en responder— ¿Por qué no lo haces, Fate-chan?

—¿Tú también, Nanoha? —exclamó abatida la rubia.

—Vamos, Fate-chan, piensa en esas pobres chicas —dijo Hayate—. Es su último año y quieren hacerlo especial, ¿eso no te produce nada? —Fate se removió en la silla, pues sí la hacía sentir algo culpable.

—Pe-pero faltan un par de semanas para el Festival Cultural, ¿no estará de regreso la vocalista para entonces? ¿Qué fue lo que le sucedió?

Hayate pegó un respingo y miró a otro lado, incómoda. Nanoha y Fate lo notaron.

—Hayate… ¿qué fue lo que hiciste?

—¡Yo no hice nada! ¡Fue un accidente! —se apresuró en decir bajo la acusadora mirada de la rubia.

—Explícanos de una vez qué fue lo que pasó —exigió Fate.

—Uhm… choqué con ella accidentalmente en la cafetería hace unos días —confesó cabizbaja. Ante la mirada interrogante añadió—:…y le derramé lo que llevaba en mi bandeja encima.

—¿Y eso la dejó imposibilitada para cantar? —cuestionó la rubia extrañada.

—Bueno, ¿qué iba a saber yo que era alérgica al pimentón? —exclamó a la defensiva— ¡La pobre chica quedó como berenjena insolada!

Nanoha y Fate sintieron tentación de reír ante ese comentario, pero la duda fue mayor.

—Entre roja y morada… —abundó Hayate entornando los ojos— ¡Como sea! El asunto es que empezó a ahogarse o algo y tropezó con alguien y ese alguien chocó con una silla y… Bueno, fue una seguidilla de sucesos y ahora está en el hospital —finalizó con naturalidad. Las otras dos se alarmaron—. Nada serio —agregó, restándole importancia—, un brazo roto, unas cuantas contusiones, algo de dignidad perdida… —fue bajando el tono con expresión complicada—. ¡Por favor! ¡Me siento responsable!

—¡Entonces hazlo tú!

—¡Yo no tengo voz de idol reconocida mundialmente como tú! —rebatió—. Además, sólo por ser tú llenarías el auditorio.

—¿Uh?

—Irían todos tus fanáticos y cualquiera pagaría por verte en traje de conejita sexy.

—En traje de… ¡¿AH? —Sintió sus mejillas arder.

—¡QUÉ! ¡Espera un minuto! —gritó alarmada Nanoha. Como si fuera a permitir que algo así pasara… en frente de más gente que no fuera ella.

—Bueno, ya, no se alteren. Puede ser minifalda —corrigió con tranquilidad.

—¡Eso no arregla nada! —gruñó la cobriza.

—Se llama Marketing, Nanoha-chan —respondió simplemente—. Fate-chan vende, así de fácil. Por eso y porque tiene una increíble voz es que es perfecta para que estas chicas muestren su talento ante todo el alumnado, como su última oportunidad. ¿De verdad no quieres ayudar?

—Uhm… Si lo pones así…

—¿Entonces lo harás? —preguntó con ojos brillantes.

—No me queda de otra… —suspiró resignada.

—¡Yay! ¡Por eso digo que Fate-chan tiene un corazón demasiado bueno! —exclamó alegremente— ¡Iré a decirle al grupo! ¡Serás una superestrella!

Las dos chicas vieron a Hayate salir corriendo a toda velocidad, tan animada que era contagioso. Esbozaron una sonrisa paciente, que no duró mucho en el rostro de Nanoha. Se volteó para mirar a Fate algo intranquila.

—¿Estás segura que quieres hacerlo, Fate-chan?

—Mentiría si te dijera que no me siento nerviosa, pero no puedo dejarlas así si de verdad lo necesitan —respondió con una sonrisa tranquilizadora.

—Bueno, sí… eso suena como mi Fate-chan —concedió Nanoha, abrazándola. Fate se lo devolvió—. Nada más no olvides que eres mi Fate-chan.

—¿Qué quieres decir? —preguntó entre divertida y confusa, apartándose ligeramente.

—Las idol tienen una agenda muy ocupada, no tienen tiempo para nada, ¡ni siquiera para parejas! —exclamó haciendo un puchero—, por eso no quiero que olvides… bueno, ya sabes, uhm…

—Nanoha —llamó aguantándose las ganas de reír, abrazándola—. No tienes que preocuparte por eso. Es sólo un festival escolar y después de eso no lo volveré a hacer.

—Pues sí, pero… —Hizo una mueca, dubitativa—. Ya estás bastante ocupada con los estudios y el trabajo… Nuestro tiempo ya es poco y… y tampoco quiero que todos te estén mirando de "esa" forma. —La miró con seriedad—. Prométeme que no usarás nada muy llamativo en el escenario.

—Intentaré no hacerlo, aunque sabes cómo es Hayate —rió.

—Bueno, igual podría tener sus ventajas…

—Oye, esto no va a afectar nuestro tiempo juntas, ¿de acuerdo? —le dijo con una sonrisa tranquilizadora.

—¿Promesa? —dijo con una carita adorable.

—Por supuesto —le besó la frente con ternura. Nanoha la abrazó.

—Lo siento, Fate-chan, sé que a veces puedo parecer posesiva, pero… no sé qué me pasa.

—Está bien, no me molesta en absoluto. Con eso me dices que me quieres.

—Nyahaha, nunca lo dudes. —Se inclinó para darle un piquito, aprovechando que eran las únicas en el salón, y se quedaron abrazadas otro rato.

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A pesar de lo que Fate dijera, no esperaba que ese mismo día la —secuestraran— fueran a buscar a la salida de clases para practicar. También aprovechaban cada momento libre para eso y ella no podía hacer nada.

Hayate se encargaba de que ambas no se sintieran tan depresivas e incluso en un drama romántico, como quedó probado un día que tuvo que llevarse a rastras a Fate, llorando, con ambas manos estiradas hacia Nanoha, quien se quedaba en una posición similar al otro extremo del pasillo.

Las prácticas eran cerradas, por lo cual la cobriza sólo podía ver a la rubia después de eso. Sin embargo, aunque se quedara a dormir en su casa para aumentar su escaso tiempo junto a ella, Fate estaba tan cansada que se quedaba dormida hasta encima de la comida.

Como una medida para que Nanoha no se sintiera tan excluida del tema, Hayate —quien se estaba encargando de todo el vestuario y escenografía, como ayuda extra— le ofreció que la ayudara a elegir la vestimenta que Fate usaría, y aquí la chica se encontró siempre en una disyuntiva; lo que ella quería ver en su novia y lo que no quería que otros vieran, que justamente resultaba ser lo que ella deseaba. Al final, los celos —aumentados por el hecho de que la popularidad de Fate subió— pudieron más y como consecuencia, Hayate la expulsó reclamándole que era un concierto y no un coro de capilla para vestir a la rubia de monja.

Así, el tan esperado día llegó.

Fate se encontraba esperando su turno para salir, con una larga capa cubriéndola y unos nervios que la tenían congelada en el piso. El auditorio estaba lleno.

Se sobresaltó al sentir un golpecito en la espalda.

—Vamos, Fate-chan, quita esa cara de terror que parece como si estuvieras esperando para la ejecución —comentó Hayate divertida.

—Así es como me siento… —argumentó Fate, tragando pesado.

—¿De qué hablas? Has practicado mucho para esto. ¡Lo harás bien! —volvió a darle un golpe, esta vez más fuerte.

—Siento que no recuerdo las letras, estoy en blanco, no sé ni que debo decir y si no- —Hayate le cubrió la boca viendo que comenzaba a hiperventilar.

—Respira… muy bien. ¿Más calmada? —Fate asintió—. De acuerdo, escucha, no tienes de qué preocuparte, sólo son unas cientos de personas que estarán pendientes de cada movimiento que hagas y seguirán recordándote este día por el resto de tu vida escolar.

La rubia palideció y Hayate se echó a reír, dándole unas palmaditas en el hombro.

—Tranquila, Fate-chan. Sólo imagínate que estás con nosotras en el karaoke y todo saldrá bien ¿ok?

—Pero Hayate, incluso ahí me pongo nerviosa…

—Lo sé, pero iniciarán con una canción que te será fácil interpretar. —Le dedicó una sonrisa tranquilizadora y comenzó a alejarse—. Nanoha-chan y yo estaremos entre el público, justo en el centro. —Ante la mirada extrañada de Fate, añadió—: Si piensas que le estás cantando a una sola persona no tendrás problemas. ¡Rómpete una pierna!

Fate se quedó otra vez sola, escuchando los murmullos de la multitud. El espectáculo que las precedía ya había terminado y el animador estaba anunciando el próximo show: el suyo.

—¿Estás lista, Fate-chan? —llamó una de las chicas de la banda.

—Eso espero… —respondió insegura, sintiendo como los nervios afloraban nuevamente.

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Nanoha jugaba intranquila con el panfleto que tenía en sus manos. Mirando el escenario con expresión ida. Por fin era el turno de Fate y por alguna razón se sentía nerviosa, una parte de ella le indicaba que así era como estaba su novia y eso la tenía más inquieta.

Se levantó ligeramente cuando vio llegar a la castaña que se sentó a su lado y se apresuró en preguntar.

—Hayate-chan, ¿cómo estaba Fate-chan?

—Nerviosa, claramente —respondió tranquila—. Al menos trata de calmarte tú que te aseguro que estará mirando para acá.

—Debería haber ido a desearle suerte… —trató de levantarse, pero Hayate no la dejó.

—Verte antes quizás la hubiera puesto más nerviosa. Siéntate ¿quieres? —La obligó a volver a su lugar y sonrió divertida—. En serio es como si estuvieran conectadas, cuál de las dos está más intranquila.

Justo en ese momento, junto con el anuncio del animador, las luces se atenuaron.

—Ya va a empezar —comentó la castaña—. Deja de mutilar ese pobre papel de una vez.

Nanoha observó los trocitos de papel en sus manos y regazo, no se había dado cuenta de en qué momento había empezado a destrozarlo. Dejó caer los restos y enfocó su visión en el escenario, donde las siluetas de la banda ya tomaban sus lugares.

Fate se encontraba justo en el centro, frente al micrófono que le correspondía. Sentía cómo el sudor frío le bajaba por la frente, observando la cantidad de gente que había. Sacudió la cabeza y se concentró en buscar los únicos ojos que le interesaban, unos azul violáceo.

El piano comenzó a sonar y las luces se encendieron de a poco. Buscaba desesperadamente entre todas las cabezas una cabellera cobriza, hasta que al fin la vio; Nanoha estaba de pie en su asiento para hacerse notar, mirándola con preocupación.

Fate sonrió y la canción empezó.

Mis lágrimas se disuelven en el azul de la media noche.

Sin preguntas, fui cubierta por tu cálido abrazo.

El auditorio se quedó en silencio total cuando la suave pero poderosa voz de Fate inundó el lugar. Nanoha sintió su corazón palpitarle con fuerza bajo la mirada de la rubia que la veía como si solo le estuviera cantando a ella.

Con tus palabras honestas,

tan puras como la nieve,

me libraste de las ataduras de mis alas de acero.

En ese momento no le quedó duda, la nostalgia en el tono de Fate, que los demás tomaron como una interpretación muy bien hecha, le indicaban que estaba pensando en ella al cantar.

Mientras más me lastiman, me vuelvo más amable.

Quiero proteger tu sonrisa, hasta el final.

Ese es mi único deseo.

Una sensación cálida se extendió por el pecho de Nanoha, quien le devolvió a Fate la hermosa sonrisa que le estaba dedicando.

Eres un ángel de luz que se agarra fuertemente

de un sentimiento de dolor que trasciende por el tiempo.

Fate cerró los ojos, recordando escenas del pasado, impregnando su voz con un sentimiento tan profundo que logró atravesar a los presentes, en especial a Nanoha.

La llamarada eterna que encendiste en mi corazón aquel día

me liberó de la oscuridad y abrió la puerta de la libertad.

Volvió a fijar sus borgoña en los hermosos ojos de su novia, para ella, en ese momento, no existía nada, solo Nanoha. Solo la chica que la había salvado de la oscuridad, ofreciéndole su amistad, su compañía, su amor… Lo único que deseaba era poder pasar con ella el resto de sus días y ojalá, algún día, formar una familia.

Audazmente avanzo hacia el futuro infinito

Una lágrima solitaria resbaló por la mejilla de la joven Takamachi. No estaba segura de si eso había sido telepatía o un simple producto de una conexión muy poderosa, pero el mensaje de Fate le llegó claramente. Ella no podía estar más de acuerdo.

—Yo también te amo, Fate-chan… —susurró en respuesta a las silenciosas palabras que vio a la rubia modular una vez terminada la canción.

Tras unos cuantos segundos de expectación en que los presentes parecían estar recuperándose de la emoción, el auditorio estalló en aplausos y vitoreos.

Hayate silbó con fuerza y alzó una de las varitas luminosas que se había encargado de repartir antes del show, incentivando a los demás a hacer lo mismo. Pronto los colores neón oscilaban alegremente entre el público que las festejaba y Fate sintió que la emoción palpitaba en su pecho.

Sonrió satisfecha e hizo una pequeña reverencia para seguir con el repertorio. Después de esa primera canción ya tenía más confianza para las siguientes y el espectáculo terminó siendo un éxito rotundo.

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Una vez terminado el show, Fate lo único que quería era encontrarse lo más pronto posible con Nanoha, pero no contaba con que un grupo de fans la abordaran tan pronto abandonó el escenario. Nerviosa, sonrojada y balbuceante, se las ingenió para escaparse por la salida de emergencia, mas afuera había otro grupo esperando por ella.

—¡Fate-san, eso fue increíble! ¡Me acabo de unir a su fanclub! —le dijo una niña emocionada.

—¡Deme lecciones de canto, por favor! —exclamó otra más osada.

—¡Tú lo que quieres es tiempo a solas con ella! —le recriminó la que estaba a su lado— ¡Yo también quiero que Fate-san me enseñe!

Una gruesa gotita de sudor se deslizó por la nuca de la rubia que intentaba fraguar un plan de escape, pero a decir verdad estaba bastante cansada física y mentalmente como para que se le ocurriera algo.

Entonces la escuchó. Una suave voz en su cabeza que la hizo abrir los ojos y alzar la vista. Las jóvenes notaron su cambio y la observaron extrañadas, a lo que ella se excusó y salió corriendo, siendo seguida por el grupo.

El pequeño grupo de fans dio la vuelta en la esquina de la edificación por la que Fate había desaparecido, pero para su sorpresa ya no había nadie, ni rastros de la rubia. Buscaron con la vista alrededor, sin éxito, y luego continuaron su camino llamándola.

—Uff, ya se van —comentó Fate viendo al grupo alejarse, desde la azotea.

—Qué persistentes son —bufó Nanoha, todavía en su Barrier Jacket.

—Gracias por salvarme —le sonrió la rubia. Nanoha se sonrojó levemente por su sonrisa.

—Ya me estaban molestando. Si no existieran las reglas sobre la magia en civiles…

Fate sonrió ante el divertido puchero de la cobriza y se acercó para abrazarla. Nanoha se entregó inmediatamente a ese contacto, ambas se habían extrañado durante esos días.

—Me alegra que escucharas mi voz por sobre su bullicio —suspiró la cobriza, con su cabeza apoyada en el hombro de Fate.

—Usaste telepatía —apuntó Fate con una risita, a lo que Nanoha la miró con un puchero—. Igual te hubiera oído, por sobre cualquier ruido —le dijo acariciándole la mejilla—, así como encuentro tu mirada entre cualquier multitud.

Nanoha se sintió derretir ante la cálida mirada que le dedicó Fate y sintió una boba sonrisa formarse en su rostro. Posó su mano sobre la de la rubia y apoyó más su mejilla, disfrutando del contacto.

—Sentí como si sólo me cantarás a mí —se le escapó casi sin darse cuenta.

—Así fue —respondió Fate sonriendo—. Esa fue mi respuesta a la canción que me dedicaste.

La cobriza sintió sus mejillas arder de pronto, todavía le avergonzaba el recordar eso, se sentía como una boba, más si comparaba sus cualidades vocales con las de Fate.

Fate tuvo que contener la risa y en vez de eso se le acercó para capturar sus labios. Nanoha tardó un par de segundos en reaccionar, pero cuando lo hizo, convirtió el delicado y gentil roce en un beso apasionado y profundo. Todavía tenía ciertos celos irracionales acumulados, y qué mejor forma de liberarlos que esa.

—Por cierto, Fate-chan… —le susurró en el oído con voz ronca, haciéndola estremecer—. Te ves muy sexy con ese atuendo~

—¡Na-Nanoha! —exclamó con las orejas rojas.

—Nyahaha, ¡es la verdad! —se defendió—. Si no hubiera estado tan nerviosa por ti en ese momento, hubiera increpado a Hayate cuando te vi aparecer así, le dije que no se pasara —bufó con el ceño fruncido—, el atractivo cuerpo de Fate-chan es solo mío.

Recorrió con su mirada desde la coronilla rubia hasta la punta de los pies. El traje que Fate llevaba era una especie de mezcla entre su antigua Barrier Jacket y la actual (Sonic Form), dejando sus brazos descubiertos y con la tela del traje y las medias amoldándose perfectamente a sus voluptuosas curvas. Se veía…

—Na-Nahoha, no me mires así —dijo avergonzada la rubia, cubriéndose los pechos con los brazos, al sentirse al descubierto ante la sonrisa maliciosa y la mirada lasciva de su novia.

—Tengo todo el derecho de mirar —dijo tomando a Fate de la cintura—…y quizás algo más —agregó seductora.

Fate se estremeció y tragó pesado, no sabía decir si esa mirada le gustaba o no, por una parte la asustaba, por otra la excitaba…

—Además es lo mínimo después de todos estos días que estuvieron practicando hasta el cansancio, ¡apenas y teníamos tiempo de vernos! —recriminó de pronto, con el ceño fruncido.

—Uh, l-lo siento…

—Y eso no es todo, tal como dije; tus fanáticos aumentaron, ¿qué vas a hacer al respecto, Fate-chan? Te advierto que no estoy dispuesta a aceptar escenitas como las de hoy y quedarme tan tranquila.

—Bueno, pues yo…

—Incluso esa chica que te entregó flores en el escenario —prosiguió Nanoha que no parecía escuchar a Fate— ¡Hasta te dio un beso en la mejilla! ¿Qué derecho cree que tiene?

—Ella era…

—Y todas esas miradas de esos pervertidos por tu atuendo —bufó— ¿Qué no se dan cuenta que soy la única que pueda mirarte así? No me refiero a 'pervertidamente', pero… No, definitivamente Hayate-chan tendrá que escucharme…

Fate suspiró mientras Nanoha seguía con su apresurada perorata. No es como si no se lo esperara, después de pasado todo el asunto, era momento de liberar todo el estrés y las tensiones acumuladas y eso era justamente lo que la cobriza hacía, acompañando su discurso de gestos y movimientos de mano.

La rubia sonrió. Después de todo no había sido tan malo cantar en un escenario, pero prefería seguir haciéndolo solo para la chica que tenía enfrente, como un detalle íntimo entre ellas.


Sueño -.- ... Esto lo tenía del otro día, dije que "lo reviso y lo subo". Acepté que no lo revisaría jaja, así que lo subo así no más, sin estar muy segura de cómo esté. Lo único que sé es que el fluff ya no viene y si no es natural, pues no lo haré (sorry o_ò). Y me encanta Hayate, lo hace todo simple y divertido~

Anyway, gracias por los fav, comentarios y todo lo demás. Cualquier cosa me dicen. Nos vemos :3

Ah y adivinen qué canción era de Fate para Nanoha -w- (sip, opté por lo obvio en ambos casos).


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