¡Ya se! Es Viernes de la semana siguiente... bueno, sigue siendo viernes. ¡Lo siento! Realmente quería subir un capítulo el viernes pasado, pero el V no puede y e me encontraba un poco pachucha, así que no me pude poner. Luego quería escribir los demás días, pero no me dio tiempo a subirlo...pero ¡aquí estoy! Intentaré subir este domingo el nuevo capítulo y contestar a todos los reviews. Ahora mismo, estoy en un bar escribiendo (si, a ver si algún caza talento me pilla y publica mi libro...) antes de ir al insti, por lo que no puedo extenderme a contestar. Prometo ponerme en el próximo. ¡GRACIAS A TODOS! ¡GRACIAS! Otra cosa, ya subi mi fic ItaHina, para enmendar lo que pasará aquí.. se llama "El mismo Cielo", si te animas léelo. Sin más les dejo con el capi.
OS DESEO GAPPYCIDAD Y LOVE LOVE LOVE.
Novios de Terapia
15- Evolución:
El espejo reflejaba a una mujer; no a una joven de veintitres años como se suponía que debía aparecer. Sonreí y la desconocida también lo hizo. Llevé mi mano a la barriga y ella también lo hizo. Quería gritar aterrada, pero sabía que tan sólo se reirían de mi. A pesar de que ya habían pasado cinco meses no me podía hacer la idea. ¿Alguien estaba naciendo dentro de mi?¿En que momento dejé de ser joven a ser mujer?¿En qué momento dejé de ser niña para ser madre? Un irracional miedo comenzó a recorrerme todo el cuerpo, sentía como gotas frías de sudor me iban cayendo por la nuca hasta deslizarse con tranquilidad por mi columna vertebral, hasta terminar todo el recorrido y morir en mi sacro. Temblé.
- Ésta soy yo...-repetí una vez más en voz alta mientras la mujer del espejo movía sus labios al mismo tiempo que yo.- Soy ella...-miró mi abdomen abultado.- ¿Te gusta tu mamá?- pregunté a mi querido bebé. Quizás fue una alucinación por la cantidad de hormonas y estrogenos que estaba segregando mi cuerpo, pero sentí como si la criatura mínima en mi interior hubiera asentido orgulloso.
- A mi me gusta...- susurró una voz a mi espaldas. En el espejo se reflejo un posible padre de la criatura que se estaba gestando en mi interior.- Aunque sin ropas estás mejor...- murmuró mientras las mejillas se le teñían de un vivo color rojo.
- ¡Seras cerdo!- grite simplemente por tontería, ya que aquel comentario me hizo sentir más mujer que otra cosa.
Los dos nos quedamos observando mi vientre, como si esperáramos que en algún momento se moviera o hiciera algún truco de magia. Algo absurdo y sumamente estúpido, pero tampoco teníamos mucho más que hacer.
Nuestra vida se había vuelto un poco más tranquila y al mismo tiempo más agitada; La Universidad seguiría estando ahí, yo podía seguir asistiendo hasta el último mes de embarazo, luego todo se tendría que ver. Por parte de Sasuke, el seguía asistiendo a todas las clases, pero con el aliciente que debía terminar la carrera en un año y no en los tres que le faltaban para acabar la carrera. Era una pega que habían puesto nuestros padres.
Aunque aun no se supiera quien era el padre del bebé el tendría que asumir los gastos del mantenimiento de la criatura si es que nos íbamos a casar. Fuera o no fuera su padre, tendría que mantenerlo.
Ambos suspiramos al mismo tiempo al escuchar a una criada avisando a Sasuke que debía seguir con sus estudios. Me dio un tierno beso en la mejilla y luego salio corriendo de la habitación. Volví a mirar al espejo, luego miré la ropa que estaba encima de la cama, fruncí el ceño, estiré como pude el pantalón que tenía puesto hasta lograr meter un poco el botón del pantalón...
- ...no hay manera.- renuncié. Me quité los pantalones y me puse los que estaban encima de la cama.- Son horribles...
- Si, realmente son horribles...- agrego un hermoso y bello hombre apoyado del marco de la puerta.- Pero bueno... estas embarazada y engoradaras mucho...y mucho... y rodarás...-al final de la palabra sonrió con sorna.
- Ja,ja,ja...que encanto de hombre.- termine de arreglarle los pantalones mientras la deba la espalda al sujeto.
Mentiría si dijera que la presencia del otro candidato me incomodaba. En cierto modo, me sentía terriblemente feliz. Tenía a dos hermosos hombres babeando por mi, capaces de bajarme la luna si se los pidiera y luchar hasta arrancarse la piel de los testículos por ser el padre del bebé. Pero al mismo tiempo me sentía culpable. Itachi, era un hombre genial, cualquier mujer moriría por estar entre sus brazos, pero para mi desgracia y alivio malvado sólo tenía ojos para mi.
Intenté atarme los zapatos de pie, pero la barriga me lo impedía, por lo que, fiel como un perro se acunclillo y comenzó a hacer la tarea que mis manos no podían. Ató cada cuerda con delicadeza, luego me arregló el borde del pantalón y se levantó para mirarme a los ojos. Suspiré. ¿Cómo podía haber elegido a su hermano?
- Si dudas, te juro que te raptaré ahora mismo y me iré a las Malvinas contigo...-me amenazó mientras me ofrecía su grande y cálida mano.
- ….eres estúpido.- farfulle y acepté su mano.
Abandoné la habitación y bajé las escaleras junto con Itachi, para que luego me dejará sujeta de la mano con Mikoto. Ella sonrió, envió una tierna mirada a su hijo y al acto nos marchamos de la mansión. En la puerta estaba un bonito coche rojo, con el motor encendido y un señor serio esperando por nosotras. Quise preguntar por quien era el nuevo chofer, pero de golpe caí en la cuenta de lo importante de ese día...
¡Ay dios! Gemí para mis adentro. Antes de que pudiera huir el coche comenzó a moverse conmigo y Mikoto dentro. Quería fingir nauseas, pero en los cinco meses de embarazo nunca había tenido, tampoco los malestares típicos, por lo que cualquier intento hubiera sido fácilmente demostrago.
En menos de que la gota de sudor me hubiera bajado de la frente, me encontraba en la Clínica Maternal Kushina. En la entrada nos recibió un equipo médico con el símbolo de los Hyugas y otros tantos con el símbolo de los Uchiha. Saludaron a mi cuñada para luego hacernos entrar, guiarnos y llevarnos hasta una pequeña habitación.
La consulta era pequeña, de colores azules y rosas, las paredes llenas de esquemas de las vaginas, posters de la evolución del bebé y en un rincón bastante apartado de los ojos no curiosos, una gran cuadro con malformaciones por el alcohol durante el embarazo. Trague saliva al recordar que unos días antes de caer que estaba embarazada, me había bajado una botella entera de brandy. ¡Qué no me pregunte...!
- Muy bien, Hina.- saludó un hombre de cabello gris, con ojos oscuros y una curiosa cicatriz en ojo.- Soy Kakashi, estaré contigo en tu parto... además de las últimas semanas de tu embarazo.
- ¿Qué paso con Tsudane?- quise saber aterrada.
- Se fue con su marido de viaje por las bodas de Oro.- Intenté acordarme de alguna foto de ella y su marido en su consulta, pero no había ninguna.- Creo que lo conoces... es un psicólogo...
- ¡Oh no! ….Ahmm.. bueno, entonces Kakashi ¿sabes todo de mi?- hice señas el conjunto de barriga y cara.
- Si.
Suspire profundo mientras que el doctor me invitaba a pasar a la otra sala, donde me esperaba una fea silla ginecológica y una fea pantalla de ecografía, además de muchas cosas feas que realmente no quería saber. Esa cita, además de saber que sexo tenía mi bebé y saber si estaba sano y demás, era para saber quien era el padre...
Mientras Kakashi preparaba todos los aparatos recordé como les comunique a los futuros padres la noticia...
Sasuke y Itachi me esperan en la sala de estar. Se que están nerviosos, ya que no es muy normal que les haga llamar a los dos, pero no tengo más remedio que hacerlo.
Pierdo tiempo mirando fotos de las paredes y estanterías hasta que llego a la puerta. La abro y ahí están los dos futuros padres. Trago saliva.
- El martes me hago la prueba...- hablo con calma. Ellos enarcan una ceja sin comprender. Suspiro.- Tengo cita con la doctora para que me diga si el bebé es niña o niño, si tiene algo o esta sano...- ambos asintieron.- ...y para saber quien es el padre.
Los dos se envaran en el asiento, se miran como enemigos, luego como hermanos y luego como lo que son: Dos hombres acojonados. Me ven, les sonrió y luego se relajan.
- Pero no pueden venir...-agregó. Veo como su orgullo se desincha.- Sea lo que sea, sigue siendo mi bebé... y vuestra reacción puede que me afecte... así que primero lo sabré yo y Mikoto... y luego los demás.
Sin darle más datos salgó de la habitación y me pierdo en los pasillos.
Todos los aparatos estaban listos cuando el rostro de Kakashi se contrae, mira a la pantalla un largo rato, luego me mira y antes de decirme nada, me levanta la camisa, palpa una zona de mi abdomen y me mira. Al principio tan sólo sentía su mano, pero poco a poco sentí un fuerte dolor por toda la barriga, que me paralizaba las piernas y demás. Le miré asustada.
- No te puedo hacer la prueba...
- ¿Por qué?- pregunté mientras como veía que su rostro iba cambiando hasta quedar en una mueca dolorosa.
- ...hay algo mal.
CONTINUARÁ...
¡Shi! Debía ponerlo... ¡lo siento! Gracias por leer y vuelvan a ser muy Gappys.

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