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Lo hermosa que eres by Marie Tolomei

Books » Harry Potter Rated: K+, Spanish, Romance, Rose W. & Scorpius M., Words: 3k+, Favs: 20, Follows: 7, Published: 2-24-12
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¿Qué onda, banda? xD

¡Hola!

Antes que nada, gracias por entrar a leer esta historia, significa mucho y espero que dejes review ;)

Jejeje... Bueno, dígamos que después de hacer mi extraño experimento con James S./ Rose W. y ScorLy, quería regresar completamente a mi OTP ¡ROSE Y SCORPIUS!

Y Merlín, que es imposible no amarlos, son... ¡son mi adicción! :D Y no puede haber nadie más perfecto el uno con el otro, y que nadie diga lo contrario :3

ACLARACIÓN: "What makes you beautiful" de One direction sirvió (y mucho xD) de inspiración para este one-shot. ¡Creo que me facinan estos chicos! :3

DISCLAIMER: Harry Poter y sus personajes y/o lugares NO son de mi propiedad. Esto es sin fines de lucro y para mi momentánea diversión. Tampoco NO me pertenece la canción, ¿de acuerdo? xD

¡Disfruten!


"Lo hermosa que eres"

Eres insegura, no sé por qué.

La habían invitado a aquella celebración en la Sala de Menesteres. Y no es que tuviera muchas ganas de ir, pero su primo Albus había insistido tanto que no tuvo otra opción más que aceptar ir a aquella reunión.

Le sorprendió no ver a sólo Slytherin en aquella fiesta, pues también había varios alumnos de otras casas. El ambiente lucía bien, pero de pronto se sintió fuera de lugar.

Veía a varias chicas de su edad, y más pequeñas, luciendo ropa que las hacía lucir hermosas, una que otra tenían sombras en los ojos, que aumentaban la belleza de los ojos de varias de ellas.

No necesitas maquillarte, para lucirte.

Siendo tú misma, es suficiente.

Tragó saliva, y aunque nunca lo diera a conocer mucho, en ocasiones se sentía insegura, insegura con su aspecto. Se mordió el labio y entró por completo a la sala, mirando nerviosa a su alrededor, y por qué no decirlo, temerosa.

Caminó a paso lento, intentando buscar algún rostro conocido para ella. Varias miradas se posaron sobre Rose, que lucía un sencillo vestido azul, resaltando a la perfección sus grandes y expresivos ojos de un color parecido.

Cierta mirada gris se posó sobre ella, mirándola con cuidado y cierta burla. Para Scorpius, simplemente, era cómico ver a Rose Weasley tan nerviosa. ¡Y sólo por una fiesta de inexpertos chicos de dieciséis y quince años! Rió por lo bajo, mirando de nuevo a la chica que miraba con nerviosismo la fiesta. Y, entonces, notó algo más en la mirada de la Gryffindor: Inseguridad.

Pudo notar como Rose, inconscientemente, miraba a distintas chicas (hermosas) que pasaban a su lado, e instintivamente ella se sonrojaba llevándose las manos a sus pecosas mejillas y movía con nerviosismo su vestido.

Scorpius bufó, dando un trago a su cerveza de mantequilla. Por favor, ¿Rose Weasley estaba insegura de su aspecto físico? Rió ante esa idea, porque francamente era lo que mostraba la chica con esa mirada de vergüenza en su rostro.

Todos los que están aquí, pueden verlo.

Todos menos tú.

Y ya no supo que pensar de la Gryffindor, de aquella testaruda Weasley que conocía desde primer año. Realmente, Rose nunca le pareció de esas chicas que se preocupaban así por lo físico, a ella siempre la vio más que eso. Siendo como era estaba bien, y podía sobresalir sobre muchas.

¡Merlín, todos en aquella fiesta podían verlo! Sus largas pestañas, adornando sus ojos azules; el cabello pelirrojo y enredado cayendo sobre su tersa piel. Todos podían verlo, él, Scorpius, podía verlo… Pero Rose era la única que no lo veía.

Nena, iluminas mi mundo como nadie más puede.

El modo en que mueves tu cabello, me tiene hechizado.

Pero cuando sonríes hacia el suelo.

No es difícil notar,

que no sabes que eres hermosa.

El corazón del rubio se contrajo cuando Rose lo miró, y con un rostro de alivio y una inmensa sonrisa, se acercó a él con rapidez.

Scorpius sonrió; Rose era como ninguna, solo ella podía iluminar de esa forma su día. Su ondulado cabello se movió de un lado a otro, como si fuera una ráfaga de fuego, Scorpius amaba comparar el cabello de su amiga con el fuego. Simplemente, le encantaba.

-Scorp.-dijo ella, llegando a donde él bebía su cerveza de mantequilla.-Me alegro de verte, no encontraba a nadie conocido.-ella suspiró de alivio, dejando ver al rubio, una vez más, aquella sonrisa que él tanto disfrutaba ver.

Y se preguntaba, ¿cómo rayos no nota que es hermosa?

Si tan sólo vieras en tí lo que yo veo.

Entenderías por qué te quiero tan desesperadamente.

-Hmp.-respondió él.-La fiesta es divertida, pero nuestro querido anfitrión se ha desaparecido por más de una hora.-dijo con una sonrisa ladina. Rose bufó y cruzó los brazos.

-Albus.-susurró negando con la cabeza, entre divertida y severa.-Ése niño no debería seguir los pasos de James.-dijo, mientras una risa salía de sus labios.

Scorpius la miró con detenimiento, como de pronto los ojos azules de su amiga fueron a dar a una pareja no muy lejos de ellos, y no se necesitaba ser un genio para saber lo que en ese momento se presentaba en la mente de Rose.

Y las mismas preguntas siempre invadían de esa forma al Slytherin. ¿Por qué ella no podía ver lo que él veía? Sólo así Rose entendería por qué la quería tanto, por qué la quería de esa forma.

Y mirándote,

es increíble,

que no sepas que eres hermosa.

En ese momento la estaba mirando, podía ver todo lo que ella era. Y no podía soportar, creer, reconocer… que ella no supiera lo hermosa que era.

-¡Scorp!-el grito de la Gryffindor lo sacó de sus pensamientos.- ¿Qué te pasa?-preguntó en un tono preocupado.

Aún, después de tantos años, él aún no podía olvidar a la Rose que en un principio lo detestaba, y con el tiempo lo llegó a ver como un amigo. Rose podía ser molesta, cabeza dura, una sabelotodo e incluso, en ocasiones, algo estresante, pero siempre se preocupaba por otros antes que por ella.

Y eso era una cosa más que la hacía hermosa.

-Nada.-respondió el rubio, recuperando su sonrisa.-Sólo pensaba.-Rose arrugó su nariz.

-¿Tú? ¿Pensando?-ironizó la chica, recibiendo un reproche por parte de su amigo.

-¡Oye!-regañó él, fingiendo un tono indignado.-Me has lastimado.-se quejó, bromeando mientras tocaba su corazón en una forma teatral.-Tendrás que pagarlo de alguna forma.-Rose alzó la cejas con escepticismo.

-¿Disculpa? –preguntó en un tono exagerado.

-Tendrás que bailar conmigo.-sonrió arrogante, el Slytherin. Rose abrió los ojos, visiblemente sorprendida ante la petición de su amigo, algo que de verdad no esperaba.

No sé por qué eres tan tímida.

Y te volteas cuando te miro a los ojos.

Ella se quedó sin palabras, mirando escéptica al rubio. Él le sostuvo la mirada y ella desvió la suya, no le gustaba cuando Scorpius la miraba de esa forma… con esos bellísimos ojos grises.

Tomó con timidez la mano de su amigo y se adentraron en la pista. Era tal vez una coincidencia, o una mala jugada de suerte que la canción en turno, fuera de esa típica lenta y romántica.

Ella bajó la mirada, nuevamente insegura. Por supuesto, era Rose Weasley, y bailaba una canción lenta con Scorpius. ¡Scorpius Malfoy! Cuando había tantas chicas bonitas y realmente hermosas, él perdía su tiempo con ella.

Todos los que están aquí pueden verlo.

Todos, menos tú.

Scorpius pudo, nuevamente, notar los gestos inseguros de su amiga. ¡Si Weasley no fuera tan cabeza dura! Si no lo fuera, ella notaría como todos en la sala lo veían, como él podía ver todo… pero no, ella era tan obstinada que no lo podía ver.

La tomó de la cintura y la acercó a él, dejando sus cuerpos a poca distancia. Rose se sonrojó levemente, pero con lentitud alzó sus manos y las colocó sobre el cuello del rubio.

Nena, iluminas mi mundo como nadie más puede.

El modo en que mueves tu cabello me tiene hechizado.

Pero cuando sonríes hacia el suelo,

no es difícil notar,

que no sabes que eres hermosa.

Scorpius sintió aquella caricia de lo más perfecto. Sólo esa Gryffindor testaruda lo hacía sentir últimamente de esa forma, sólo ella podía iluminar de ese modo su mundo, nadie más.

Su cabello ondulado marcaba a la perfección su rostro, donde un camino de pecas recorría sus mejillas y su nariz. Algún día contaría cada una de las pecas que Rose tuviera.

Él, haciendo gala de su talento para el baile (algo que aprendió al crecer con una familia ostentosa) tomó con fuerza a Rose de la espalda y la agachó hacia el suelo, tomándola desprevenida.

La pelirroja lanzó una carcajada ante el susto que su amigo le había dado, volviendo a la posición normal.

-No…No lo hagas… No lo hagas sin avisarme.-le reprendió entre risas que no controlaba.

Y, al ver esas sonrisas de alegría en el rostro de ella, para Scorpius no le era difícil decir y pensar lo hermosa que era. El problema es que ella no lo notaba.

-Vamos, tengo sed.-dijo ella, tomando la muñeca del rubio y saliendo del baile.

Rose no podía evitar reír como lo hacía, estar con Scorpius siempre resultaba realmente divertido, en ocasiones habían peleas, pero eso sólo agregaba más diversión a su amistad.

Y, sin darse cuenta, Rose chocó con una chica, algo más alta que ella (y más linda) y el vaso, de líquido sospechoso (para Rose) cayó encima del vestido azul de la Gryffindor, ensuciando completamente su atuendo.

Algunas risas, miradas de burla y murmullos no se hicieron esperar, pero la gota que derramó el vaso fue el comentario de la chica Ravenclaw de séptimo año, Aria Hoffman, la persona que Rose conocía más que bien.

-Fíjate, Estropajo de Zanahoria.-una que otra risa aumentó, y tal vez en otra ocasión no hubiera importado tanto ese comentario para la Weasley, pero esta vez realmente se sentía humillada.

Si tan sólo vieras en tí lo que yo veo.

Liberó lentamente su mano de la de Scorpius, y antes de que él pudiera reaccionar y tomarla, ella salió corriendo, con las lágrimas de vergüenza amenazando con salir de sus ojos.

El rubio corrió tras ella, mientras la fiesta en la Sala de Menesteres seguía como si nada hubiera pasado.

Scorpius corrió con desesperación por los vacíos pasillos del castillo, intentando localizar la cabellera roja de su compañera y amiga.

Al llegar cerca de los sanitarios de mujeres, pudo escuchar con atención los sollozos de su amiga, y eso le partió el alma.

Entenderías por qué te quiero tan desesperadamente.

Entró con lentitud, no quería que ella se asustara. La vio, frente al lavabo, llorando frente al espejo y tratando de quitar la mancha de su vestido.

-Podrías usar magia.-le comentó el rubio, haciendo que Rose diera un respingo. Rió, pero no una risa de felicidad, era más una de sarcasmo.

-Cierto.-dijo la chica a sus adentros.-Aparte, soy estúpida.-mencionó para ella, mordiendo el labio inferior, intentando nulamente no llorar.

-No deberías hacer caso a Hoffman, es una engreída.-él se acercó un poco más a ella, inseguro, todavía, de consolar a su amiga.-Además, no eres estúpida, Rose.-le reprendió en tono serio.

Ella nuevamente rió, y Scorpius se sintió peor. No eran las sonrisas de Rose, esas, que en ese momento veía, eran tristes e irónicas.

-No, por supuesto que no soy estúpida.-dijo, en un tono apagado, mientras limpiaba con un hechizo la mancha en su vestido.-Yo no puedo no saber algo, soy una sabelotodo, ¿lo olvidas?-el rubio se sintió mal, de nuevo. Él se había empeñado en decírselo durante el primer año, pero ahora eran amigos, y se supone que ya no importaban aquellas peleas de las cuales Albus siempre fue intermediario.

-Pero… eso nos ha ayudado mucho.-intentó animar a su amiga, haciéndole recordar que tan buenos fueron los conocimientos de Rose para varios misterios y problemas que resolvieron gracias al imán de problemas que resultaba ser Albus Potter.

-Puf…-bufó con desgano.-No importa que sea tan lista, siempre me verán como la rata de biblioteca y solo cazadora de Gryffindor, seré siempre "La llama de fuego" y él nunca…-la pelirroja paró de hablar cuando notó, que ya no solo se refería a todas las personas, sino a sólo una en específica.

Lanzó un suspiro resignado y se dejó caer en el suelo, permitiendo que nuevas lágrimas inundaran sus ojos.

-¿Es por Wood?-preguntó Scorpius, oprimiendo los puños.

-Él es siempre.-dijo ella en un susurro.-Me encanta estar en los entrenamientos de Quidditch.-comenzó a decir Rose, limpiándose las lágrimas que se secaban en sus mejillas.-Él siempre me felicita y me envía esas miradas cálidas que me hacen sonrojar.-sonrió la chica, admitiendo lo mucho que quería a Steve Wood. Algo que, obviamente, no agradaba a Scorpius.-Creí que me veía de otra forma. Pero, ¡por Morgana, soy Rose Weasley!-exclamó con sarcasmo.-Ya lo dije, para él no soy más que su mejor adquisición en el equipo y por los otros días, la rata de biblioteca.-nuevamente el tono de tristeza se presentaba en su voz.-He dado todo de mí este año para que él gané la copa, será su último en año en Hogwarts, y quiero que la gane.-aseguró la chica, levantándose lentamente. Se balanceó por un momento y Scorpius se acercó con rapidez a ella, evitando que cayera.

Rose le sonrió en forma de agradecimiento.

-Pero bastó un pestañeo para que él cayera de rodillas ante Aria Hoffman.-despreció arrugando su nariz.-No puedo creer como es que llegué a pensar que él…-Rose bajó la mirada.-se fijaría… en esto.-susurró.

Y mirándote.

Es increíble que no sepas.

No sabes que eres hermosa.

-Rose…-habló Scorpius, pero la chica no lo miró.

Ella, de nuevo, comenzó a derramar lágrimas.

Y él, como lo había hecho desde hace mucho tiempo, se preguntaba cómo es que Rose no veía lo que él veía que ella era.

Si ella pudiera ver todo lo que él veía, entendería más que bien por qué la quería tanto, tan desesperadamente.

En ese momento la estaba viendo, a pesar del llanto y la mirada triste, seguía siendo Rose, y extrañaba a la alegre y testaruda Rose que él tanto quería.

No era difícil notar, que cuando ella desviaba la mirada o sonreía hacia el suelo, y con mucho más razón lloraba frente al espejo en aquel baño, sintiéndose menos que la engreída Aria Hoffman, de verdad que no era difícil para Scorpius notar que Rose no estaba consciente de lo hermosa que era.

Nena, tú iluminas mi mundo como nadie más puede.

Esa chica, Gryffindor, sabelotodo, temible cazadora ("La llama de fuego"), rata de biblioteca, comelona, obstinada, alegre… esa, esa Rose Weasley, esa chica era la que le robaba gran parte de sus sueños. Esa niña testaruda y algo enojona, aquella que siempre estaba ahí para regañarlos (A Albus y él) por meterse en problemas, pero siempre los libraba de ellos con su ingenio. Eso, y miles de cosas más, era lo que hacían que Rose Weasley Greanger, fuera hermosa ante Scorpius.

El modo en que mueves tu cabello,

me tiene hechizado.

Él se acercó a ella, tomando más confianza y la tomó de la muñeca.

-No puedes verlo, ¿eh?-preguntó el chico, en un tono calmado. Ella lo miró confundida, pero sin poder evitar el cosquilleo y sonrojo al tacto de su amigo.

Pero cuando sonríes hacie el suelo,

no es difícil notar...

-¿A qué te refieres?-preguntó. Él sonrió de lado, y se acercó aún más a su amiga, quedando con sus rostros a milímetros de distancia. Ella se asustó un poco por la acción, había estado muchas veces cerca de Scorpius, pero nunca de esa forma tan… comprometedora. Sin embargo, tampoco quería alejarse de él.

Que no sabes...

No sabes que eres hermosa.

-Rose…-dijo en un susurro.-No entiendes que tú iluminas mi mundo como nadie lo ha hecho.-susurró en su oído, la pelirroja podía sentir el dulce y refrescante aliento de Scorpius sobre ella, pero lo que más le estremeció, fueron las palabras que él le había dicho.

-Scorp. ¿De qué…?-no terminó de hablar, él la tomó de la cintura ya la acercó aún más.

-El modo en que tú cabello se mueve en el Quidditch cuando vas hacia mí.-dijo, interrumpiendo a la chica. Recordándole las veces en que Slytherin se ha enfrentado a Gryffindor, guardián y cazadora, escarlata y verde, plata y dorado, "La llama de fuego" y "El bloque de hielo", Rose y Scorpius.-Me deja hechizado.-continúo susurrando en el oído de su amiga.-Cada vez que te escondes y miras hacia el suelo, no es difícil notarlo Rose.

-¿Notar qué?-preguntó ella.

Nena, iluminas mi mundo como nadie más puede.

El modo en que mueves tu cabello, me tiene hechizado.

Pero cuando sonríes hacia el suelo,

no es difícil notar,

que no sabes que eres hermosa.

Él rió, haciendo molestar a la Gryffindor de sexto año.

-Es que tú no lo sabes, Rose. Eso es fácil de notar.-ella arrugó su nariz, molestándose de la idea de que no supiera lo que sea que fuera que Scorpius quería decirle. Estaba algo confundida.

-¿Qué no sé qué?-preguntó, fastidiada.

Él la abrazó con más fuerza y hundió su mentón en el cuello de Rose, ella se dejó llevar por la extraña sensación agradable que la invadía, y lo abrazó, hundiendo su rostro en el pecho de su amigo.

Si tan sólo vieras en tí lo que yo veo.

Entenderías por qué te quiero tan desesperadamente.

-Si tan solo vieras todo lo que yo veo.-dijo él, confundiendo aún más a la chica.

-¿Qué tratas de decir?-cuestionó, nuevamente molesta.- ¡Dilo!-exigió, separándose de él.

Scorpius la miró a los ojos, y ella, como muchas otras veces, desvió la mirada.

Nuevamente rió, y Rose se cruzó de brazos, colorándose por la molestia que le estaba haciendo pasar su amigo en ese momento.

-Te estoy mirando ahora, Rose.-dijo él, tratando de ponerse nuevamente serio.-Y no sabes, no eres capaz de reconocerlo, mejor dicho.-ella bufó y lo miró con los ojos entrecerrados.

-Dilo, serpiente, que no tengo todo el tiempo.-exigió mordazmente. Scorpius sonrió, por lo menos ella había olvidado la tristeza que hace un rato la invadía.

Y mirándote.

Es increíble que no sepas.

Se acercó a ella, Rose no se inmutó en ningún momento, pero todo su cuerpo tembló al sentir la mano de su amigo acariciar su mejilla, donde todavía permanecían una que otra lágrima seca.

-Increíble.-dijo, estando a muy poca distancia del rostro de ella.-Es increíble, si lo supieras entenderías por qué te quiero de ésta forma.

-¿Qué?-ella se sorprendió ante las palabras, pero aún no lograba entender lo que su amigo quería decirle.-Habla claro.-rogó, intentando no acercarse más al rubio, pues la distancia entre sus rostros ya era casi inexistente.

No sabes que eres hermosa.

-No sabes lo hermosa que eres.-Rose abrió los ojos con sorpresa. Nadie, nunca, le había dicho que era hermosa.

Antes de poder decir algo, los labios de Scorpius, rozando suavemente los suyos, se lo impidieron.

Al separarse de aquel pequeño roce de labios, Rose lo miró escéptica, sin poder creer todo aquello.

-¿En serio?-preguntó, temiendo que aquello fuera sólo una mala broma de su amigo.

-Tu rostro.-dijo él, pasando su mano delicadamente por el semblante de Rose, haciéndola estremecer una vez más.-Tu cabello como el fuego, tus sonrisas, tus regaños, tus odiosos sermones, los detestables datos que cuentas de tus libros, tu risa… Rose, es increíble que no lo notaras.-él la miró a los ojos, y esta vez ella no retiró la mirada. El azul y el gris se fundieron en uno solo, y Scorpius se acercó nuevamente a ella, rozando sus labios con lentitud.- Era imposible creer que no supieras que eres hermosa.-juntaron sus labios, él la besó como deseaba hacerlo hace mucho.

Y ella no podía sentirse más dichosa, estaba consciente de que aún sentía algo por Steve Wood, pero era increíble lo bien que se sentía en ese momento, el extraño cosquilleo en sus manos y estómago no cesaba, con cada beso aumentaba la sensación de felicidad en ella.

Ella era hermosa, él siempre lo supo.

Y ahora, Scorpius se encargaba de que Rose se convenciera de lo hermosa que era.

Porque solo así, ella podría comprender por qué la amaba con esa fuerza.

Besándola, pudo darse cuenta de que, había una cosa más que la hacía hermosa.

El simple hecho de ser Rose Weasley, era más que suficiente para él.

Y eso es lo que te hace tan hermosa.


¿Qué les pareció? ¿Les gustó?

La canción está encantadora, yo muero de amor si me la dedican xP Jajaja... creo que ya me declaro seguidora de One Direction. ¡Son buenos! :3

En fin, espero con todo mi ser que lo hayan disfrutado.

¡Viva el ScorSe! Francamente, creo que la famosa advertencia de Ron en el epílogo es una clara pista para esta parejita, y pienso que Rowling también lo pensó xD

Jajaja... Bueno, bueno, déjenme sus comentarios ;)

Cualquier crítica, cumplido, crucio u otro hechizo es cordialmente recibido.

Arigato,

M.



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