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Ángel protector by Mist221b

TV » Sherlock Rated: M, Spanish, Romance & Humor, Sherlock H. & John W., Words: 38k+, Favs: 38, Follows: 40, Published: 4-9-12 Updated: 11-11-12
80 Chapter 6

!Hola! Siento el retrasooo, pero he tendio una semana de locos! Como compensacion este capitulo es mucho más largo que los anteriores :)

Disfrutaar ;)

Capitulo 6. Te quiero.

Sherlock P.D.V

-Molly, tengo que hablar contigo –exclame nada más entrar en la morgue.

Molly, quien se encontraba totalmente concentrada en su trabajo se asusto y pego un pequeño saltito al escuchar mi voz. Sonreí ante la escena, esa mujer siempre seria igual, incansablemente nerviosa pero increíblemente leal. Por esa razón me encontraba allí, realmente necesitaba poner en orden mis ideas y después de comprobar que no tenía ninguna idea de cómo pensar había decidido ir a hablarlo con alguien, una dura aceptación por mi parte, todo hay que decirlo.

-S-Sherlock…-tartamudeo, mientras se quitaba las gafas y los guantes de plástico – me asustaste.

Rodé los ojos. Era obvio que así había sido.

-¿De qué quieres hablar? – me pregunto tras mi silencio.

-Vallamos a un lado más tranquilo –propuse ignorándola.

-T-tengo trabajo Sherlock –dijo ruborizándose.

-¿Y a mí qué?-dije incrédulo- lo mío es mucho más importante. Vallamos a la cafetería allí podremos hablar mucho más tranquilos.

Al ver que ni siquiera se movía me acerque a ella y le agarre por el brazo para conducirla esta la salida.

-Espera Sherlock –dijo ella intentando soltarse de mi agarre –no puedes venir en mi horario de trabajo y como si nada sacarme de él.

-¿a no? –pregunte sorprendido de que se atreviera a contradecirme, decidí pues utilizar mis recursos, aquello era urgente. Me acerque más a ella, inclinándome ligeramente para estar a su altura- pero yo te necesito Molly.

John me había dicho miles de veces que dejara de manipular a la pobre Molly con falsas muestras de aprecio, pero era un método muy útil a la hora de conseguir lo que quería con ella, y esa vez no era una excepción. Había conseguido de una manera satisfactoria que Molly se ausentase de su trabajo para poder contarle todo aquello que me desconcentraba y no sabía ponerle orden.

-¿Qué quieres Sherlock? –pregunto dudosa mientras se sentaba frente a mí con un café en las manos.

-Me he peleado con John –le dije directo.

Su cara adopto una expresión confusa, pude ver como se metía en sus pensamientos intentando encontrado lógica a mis palabras. Consecuencias de una mente inferior, pensé.

Sus manos comenzaron a dejar de temblar, lo que significaba que su mente estaba volando muy lejos de aquí buscando un sentido, o quizás una respuesta razonable a mi terrible confesión.

-¿Y vienes a hablar conmigo? –pregunto confundida.

-Es evidente que así lo he hecho – dije mientras le daba nervioso un sorbo al café – ah y también después de nuestra placida charla necesitare que me dejes ver a Martha Hocking, según he visto esta en tu lista ¿no?

Ella suspiro frustrada.

-¿Qué ocurre? –le pregunte extrañado.

-Siempre vienes a mi cuando te interesa –dijo con un leve temblor en la voz – y estoy cansada Sherlock, de que siempre que vengas a verme sea por una razón especifica vinculada a tu trabajo.

-Mira Molly…-comencé, realmente su discurso me había sorprendido, no la veía realmente capaz de echarme en cara las cosas que ciertamente eran verdad – si he venido hoy, es principalmente por lo que ya te dije en un principio –mis palabras empezaron a suavizar su rostro – me he peleado con John – empecé – y realmente necesito tu ayuda una vez más.

-¿Qué necesitas?-pregunto decidida trayendo a mi mente recuerdos olvidados.

Suspire realmente frustrado. Me estaba volviendo realmente loco, mi mente no podía encontrar un resultado acertado a todo lo que estaba pasando por ella y lo que mi cuerpo me estaba haciendo sentir irremediablemente.

-Necesito consejo.

-¿Sherlock Holmes necesita consejo? –pregunto divertida, a lo que le lance mi mejor mirada para darle a entender que era un asunto serio – perd-dón… ¿Qué clase de consejo?

Le conté todo respeto al caso, solo los temas personales, y la pelea de después. Ella escucho atenta mientras que su rostro pasaba por diferentes etapas según avanzaba mi discurso.

-¡Pero Sherlock! –exclamo cuando le acabe de contra todo – ¡es su hijo! –exclamo indignada – pues claro que no se va a separar de él.

-Era una mínima esperanza que tenia – le respondí sacudiendo la mano en señal de que le restara importancia.

-Aun así… -dijo suspirando.

-¿Crees…crees que se irá? –le pregunte con temor, esa pregunta era la única que quería hacerle desde un principio.

Su rostro cambio a una expresión que detonaba una mezcla de ternura y resignación.

-No, Sherlock, no creo que se valla.

Sus palabras me reconfortaron gratamente. Pensé que por aquellas palabras, las que había necesitado desde un principio, había merecido la pena dejar de un lado mi orgullo y acudir a Molly.

-Tal vez deberías decírselo. –dijo nerviosa mientras daba un sorbo a su café y giraba la cabeza totalmente cortada.

-¿Decirle que? –dije confundido, no tenía ni idea de lo que se estaba refiriendo.

Molly giro su rostro para mirarme de frente y quizás por primera vez fue ella la que me miro directamente a los ojos. Ya no parecía nerviosa, sino divertida.

-Sera mejor que te des cuenta por ti mismo Sherlock –me dijo en un suspiro –pero de momento tendrías que pedirle perdón por tu estúpido comportamiento.

-¿Estúpido? –Dije levantando una ceja –el estúpido es él por tener un hijo, lo ha estropeado todo.

-Él que lo está estropeando todo eres tu Sherlock –sus palabras me calaron en lo más hondo, y durante la mínima pausa que dio antes de continuar, mi cerebro funciono a toda velocidad quitándome el aliento y haciéndome admitir que sus palabras podían ser ciertas – dale una oportunidad al crio, quizás no se parezca a John solo en lo físico.

Resople y le di un sorbo al café. Café que por cierto estaba asqueroso.

-No Sherlock, lo digo en serio –cogió un mechón del pelo que le caía por la frente y se lo coloco– si no cambias de actitud podría acabar mal.

-¿Cambiar? –Dije con frialdad –yo no cambio por nadie Molly. Soy lo que soy y actuó como actuó y punto.

-Yo…-dijo volviendo a estar nerviosa, bajo la mirada avergonzada negándose a mirarme – no quería decir eso Sherlock. No te digo que tengas que cambiar, lo que quería decir es que John saca lo mejor de ti. Te hace una persona diferente, una persona que muy pocas personas pueden tener la suerte de ver –levanto la cabeza y volvió a mirarme – mírate, estas aquí pidiéndome consejo. Eso es algo que sin duda no hubieras echo si no fuera porque John es lo que te preocupa.

-Molly…

-Déjame acabar Sherlock –dijo decidida – si consigue sacar eso de ti es por lo tienes dentro, John no te cambia. Te quiere tal y como eres. Y tú a el por sacar de ti lo que no podrías sacar sin él.

Creo que después de que pronunciara la última frase, me quede en silencio, pensando, analizando. Molly Hooper había sacado un valor apenas visible para echarme en cara que dejara de joderlo todo con John y al final de todo había insinuado… no insinuado no, había dejado bien claro que ambos nos queríamos.

Mi cerebro analizo una vez más aquella frase, deduciendo que se refería a un lazo no más allá de la amistad. Pero no me quede tranquilo, si solo fuera eso, eso que ya sabía desde aquel día en la piscina, ¿Por qué no dejaba de darle vueltas?

¿Era realmente posible que pudiera sentir algo más que amistad por mí querido John? Decidí que tendría que averiguarlo, para empezar necesitaba hacer las paces con él.

-Molly –la llame saliendo de mis pensamientos -¿Qué le digo cuando vuelva?

-Querido, la señorita con la que habla se fue hace mucho tiempo- me dijo una mujer que estaba sentada cerca.

Sacudí la cabeza confuso –perdone, ¿que hora es? –pregunte con una falsa sonrisa.


-Molly –salude entrando por segunda vez en la morgue.

-Sherlock –respondió esta vez tranquila – si que has tardado esta vez.

Ignore su comentario, me acerque hacia el cuerpo que estaba más alejado y que sin duda era el de Martha Hocking. Habían amontonado las tiras de piel en una bolsa y cubierto el cuerpo una manta. La levante sin más, oyendo de fondo la voz de Molly, la imagen del cuerpo sin piel volvió a trastornarme. Lo que más imponía eras los ojos, verdes y sin luz. Con una mirada horrorizada. Fue entonces cuando volvía a notar el agujero que le atravesaba la garganta.

-¿Causas de la muerte? –pregunte, aunque ya lo sabía.

-Llegamos a la conclusión de que fue por el dolor –dijo adoptando un papel más profesional – le arrancaron la piel mientras seguía viva, el dolor fue inaguantable.

-Lo que pensaba –murmure- y debieron cortarle las cuerdas vocales antes de comenzar con la tortura.

-¿Antes?

-Si, es obvio –respondí molesto – si te quitan la piel como lo han hecho con ella lo más normal del mundo es que grites y a esas horas de la noche lo normal también es que te oigan. Pero nadie oyó nada.

-¿Y porque harían algo así? –pregunto asqueada.

-Venganza –respondí secamente – les traiciono y ellos se vengaron.

-¿Ellos?

-Sí, tres personas. Una con estudios médicos sin duda o eso o con mucha experiencia – respondí con sorna sacando mi lupa –necesito analizar unas muestras.

-Lo que quieras, el laboratorio es todo tuyo.


Horas más tarde volvía a Baker Street y para mi más gran desagrado había un coche negro aparcado justo en la puerta.

-Mycroft…-murmure molesto.

Entre rápidamente en casa, observando a mí alrededor las evidencias de que mi hermano se encontraba en la sala hablando con John. No quise ni pensar que le estaría diciendo esta vez.

Ambos hombres se giraron cuando entre en la sala. John estaba sentado en el sofá con las manos cruzadas y Mycroft estaba sentado frente a él en el sillón que era de John. Tenía su típico paraguas apoyado al lado y mantenía esa postura, con las manos entrelazadas, que tanto teníamos en común.

-¿Qué haces aquí? –pregunte molesto y fastidiado.

-Hola a ti también hermanito –dijo con ironía –tranquilo que ya me voy.

Mycroft se levanto del sillón y cogió su paraguas. Yo me mantuve quieto en mi sitio sin apartar mi mirada de él.

-¿Qué haces aquí?-repetí perdiendo la paciencia.

-¿No es obvio? –Dijo con una pequeña sonrisa, se giro para mirar levemente a John y volvió a mirarme a mí – Estaba intentando salvar algo que no puede estar roto.

Entrecerré los ojos, maldito Mycroft, siempre conseguía enterarse de todo. Mire a John que no nos estaba mirando a ninguno de los, su rostro estaba en tensión seguramente la conversación no había sido de su agrado, algo que no era nada raro viniendo de Mycroft.

-Pues ya puedes irte.

Mycroft sonrió ladeando la cabeza, dejo de mirarme para girar su cabeza hacia John.

-Un placer como siempre Dr. Watson –dijo girando de nuevo su cabeza al ver que este no le devolvía la mirada, giro su molesto paraguas y ando hasta la puerta donde yo estaba- un niño precioso.

John no le respondió, lo que me saco una pequeña sonrisa de orgullo. Mi hermano paso a mi lado saliendo por fin de la habitación.

-Cuídate hermano – dijo mientras bajaba las escaleras.

No me gire para ver como se iba, me quede mirando a John siendo consciente por primera vez de la situación en la que ambos estábamos.

-¿De qué hablaban? –pregunte lentamente sin moverme.

-Me estaba intentando persuadir para que no me fuera de casa –murmuro a su vez.

Mi respiración se hizo más lenta, mire al suelo nervioso sin saber si preguntar o no.

-¿Y te irás? –pregunte con un ligero temblor.

-No Sherlock –dijo con frustración consiguiendo tranquilizarme – no sería capaz de irme, tienes que entender que ese niño ahora forma parte de mi. Los dos estamos en el mismo lote.

-¿Podrás perdonarme? –pregunte en un susurro.

-Solo con una condición –dijo alzando la vista y mirándome por primera vez – que cenes hoy con nosotros.

-No eres muy exigente John Watson. –le dije con una pequeña sonrisa.

-Con eso me basta y me sobra –concluyo él encogiéndose de hombros - ¡Eso si¡ -dijo alzando el dedo en señal de amenaza – cuando digo cenar, es cenar. Tendrás que comer.

Resople divertido. Si él me pedía que comiera, yo lo haría sin ningún reparo.

-¿Le gustara la comida china a Alex?

-Tendrá que gustarle si va a vivir con nosotros –dije tranquilamente quitándome la bufanda y sentándome en mi sillón, mientras lo hacia percibí la mirada que John me estaba dedicando de sorpresa – si John, lo voy a intentar, por ti lo intentare. Pero no te prometo nada.

John se levanto con una sonrisa del sofá, se acerco a donde yo estaba sentado y me revolvió el pelo en una caricia.

-Eso es lo que quería oír desde el principio –dijo con voz cantarina dándose la vuelta– pero no te libras de la cena.

Sonreí sin poder evitarlo y en un acto reflejo mi mano se poso en el mismo lugar en el que momentos antes había estado su mano.

-Llama tu al chino –dijo lanzándome el móvil –yo voy abajo a por el niño.

Asentí mientras que marcaba el número que me sabía de memoria.

-Por cierto –dijo dándose la vuelta para mirarme, y yo por mi parte alce la mirada para mirarle también- intenta no llamarle ''cosa'' cuando este delante.

-No te prometo nada…

Minutos después oí los pasos que ambos por la escalera. Seguía en el sillón sentado con las manos juntas y las piernas estiradas. Pensando en todo lo que había pasado en ese día, en todos los sentimientos que habían surgido en mi y que creía imposibles.

-¡Hola tío Sherly¡ -me saludo la cosa entrando con una sonrisa.

Mire a John, quien me estaba echando una mirada de advertencia.

-Sherlock –recalque con voz dura.

-¿Has llamado ya?-me pregunto ya tranquilo John.

Asentí fijándome en la cosa andante. Curioso niño, sin duda, su madre recientemente muerta y el tan tranquilo con una sonrisa en la cara. Muy John, pensé. Mientras le miraba me llamo la atención sus ojos, se notaba ligeramente que el niño había estado llorando, quizás una hora atrás o dos. Sentí una especie de punzada que ignore al comprobar que realmente si que estaba afectado y que de alguna forma sonriendo era cómo lo sobrelleva. Su comportamiento me recordó a John.

La cosa camino con gracia hasta alcanzar el sillón que era de John, se aupó para subirse en él y se sentó mirándome, con una sonrisa.

-Voy a recoger un poco la cocina –informo John- para que podamos cenar más a gusto.

-No te quejaras –dije sin dejar de mirar al niño – hoy esta increíblemente recogida.

-Ya bueno…-murmuro –yo sigo viendo restos humanos.

-Esta donde deben estar.

-¿Restos humanos?-pregunto esa vocecilla.

John se giro alterado.

-Si –respondí ignorando las miradas que me lanzaba John desde la cocina – son para unos experimentos.

John suspiro y se acerco apoyándose en el respaldo del sillón donde estaba el niño.

-No debes tocar nada Alex –dijo mirándolo desde arriba, el niño para verlo mejor hecho la cabeza para atrás – de momento será mejor que no entres en la cocina ni toques nada solo.

La cosa asintió sin rechistar y John volvió a la cocina intentando recogen algunas cosas pero sin desordenarlas. Cosa que le agradecía profundamente.

La cosa volvía a mirarme ladeando su pequeña cabeza en señal de curiosidad. Esta vez le ignore y me incline para coger mi violín. La cosa siguió mis movimientos con sus ojos. Y una enorme satisfacción creció en mi cuando vi su pequeña boca abriéndose en una sorpresa causada por las notas que salían del violín.

Estuve tocando unos 10 minutos, tiempo en el que el niño se quedo totalmente quieto mirándome como lo hacía, mientras que John seguía en la cocina sonriendo por la escena que tenía en el salón. Cuando el timbre sonó.

-Bajo yo-dijo John, resople ante tal obviedad.

Deje de tocar el violín en el momento en el que John salió por la puerta y lo deje apoyado contra el sillón.

-Me gusta –dijo la cosa - ¿Algún día me enseñaras a tocarlo?

Gruñí como respuesta, la cosa debió tomárselo como un si por su sonrisa de después. Volvió a ladear su cabeza sin apartar sus ojos de mí.

-No eres el hermano de mi papa –comento lentamente.

Levante una ceja y me incline hacia delante con la intención de intimidarlo.

-Buena observación –dije sarcástico.

-¿Sabes cómo lo sé?-pregunto sonriendo lejos de la intimidación.

-Ilumíname –dije fastidiado apoyándome en el respaldo del sillón.

Esta vez fue él quien se inclino antes de hablar.

-No os miráis como dos hermanos –dijo en un susurro, como si estuviera contando un secreto, con voz cantarina.

Mis ojos se abrieron sin poder evitarlo por la sorpresa. Maldito crio, pensé.

-¡Ya está la cena! –se oyó la voz de John por la escalera.

Entro por la puerta con las bolsas de la comida en las manos y se quedo parado mirando la escena que se presentaba ante él. Dudoso ando hasta la cocina y empezó a colocar la mesa. El crio se levanto riéndose y se dirigió a la cocina dejándome solo en la sala. Sacudí la cabeza en un intento de quitarle importancia a lo que la cosa acaba de decir. ¿Cómo nos mirábamos los dos?

-¿Todo bien Sherlock? –pregunto John amenazante.

-Si John –le respondí sentándome en frente suyo –todo bien.

El sonrió complacido y comenzó a repartir la comida. Volví a mirar al crio, que estaba sentado al lado de John, pero este ya no me miraba ya que ahora toda su atención estaba en la comida.

-Me alegra de que te guste Alex –comenzó a hablar John- hasta que aprenda a cocinar comida técnicamente decente para darte, comeremos cosas así.

-Esto es más de lo que comía antes –dijo con la boca llena de arroz.

John me miro seriamente a lo que yo asentí.

-Mañana iremos a Scotland Yard –anuncie –he descubierto un par de cosas.

-¿Y qué hacemos con Alexander?-pregunto John después de tragar.

-Vendrá con nosotros –dije en un suspiro – no hay que perderle de vista de momento.

-Allí es donde hay policías, ¿verdad? –pregunto ilusionado la cosa.

-Si, pero no te hagas muchas ilusiones cos…, quiero decir Alex –dije rápidamente con una sonrisa totalmente falsa a John que me miraba de nuevo con advertencia- son todos unos ineptos.

El niño asintió conforme y siguió comiendo. Esta vez fui yo que ladee mi cabeza en señal de curiosidad, ese niño era diferente a los niños con los que había tenido la desgracia de tratar.

-¿Dónde estuviste toda la tarde? –pregunto John sin mirarme.

-En Barts.

Sus ojos subieron veloces a los míos, expresando en miedo al que ya me tenía acostumbrados cuando habla de Barts.

-No debiste ir solo –murmuro con un deje de dolor.

Desde mi regreso John se había vuelto un poco paranoico con la idea de que fuera solo o me quedara solo de nuevo en Barts, cada vez que le mencionaba algo relacionado con el hospital me veía caer de nuevo en su mirada. El saber que por mi culpa el sufría de aquella manera era algo que me hacía daño.

-No me voy a volver a ir –dije seriamente.

John asintió respirando de nuevo, y se giro a mirar al crio. Este nos estaba mirando a los dos con una expresión seria en el rostro.

-Bueno dime Alexander-cambio de tema John- ¿ibas a la escuela?

La cosa negó con la cabeza, provocando que los ojos de John se llenaran de culpabilidad.

-Nunca he ido, pero mama me enseño a leer –dijo con orgullo.

-Ahora tampoco podrás ir –le conté después de masticar– es más, no te separaras de nosotros durante un tiempo.

-Y no te fíes de nadie –siguió advirtiendo al niño – y sobre el tema de la escuela, tu tío y yo te enseñaremos algunas cosas básicas. Y cuando puedas ir a la escuela tendrás más conocimientos que tus compañeros. –dijo orgulloso.

Evite contestar a esa absurda idea de que yo le enseñara algo al mocoso, sabiendo que si John se le metía algo en la cabeza que yo hiciera, ten por seguro que yo no tardaría en hacerle caso.

-¿Ni siquiera de la abuela?-pregunto el niño confundido.

-Si hijo, de la señora Hudson si que te puedes fiar.

-¿Y del tío Mycroft?-pregunto aun con expresión confundida.

Sus palabras me provocaron que me ahogara con el agua que estaba bebiendo en ese momento. John me miro asustado y el niño curioso, o eso me pareció ver, ya que estaba intentado respirar de alguna forma.

-¿Tío Mycroft?-pregunte horrorizado cuando ya pude hablar.

-Así se presento tu hermano –dijo John poniéndose rojo, alce una ceja de manera interrogante pero sus ojos me negaron una respuesta –y si hijo también te puedes fiar de él.

Resople indignado.

-Es más –empezó John al ver todavía la confusión en la cosa – solo te fiaras de aquellas personas a las que te digamos que puedes fiarte, ¿de acuerdo?

El crio asintió sonriendo.

John se bebió lo que quedaba y dejando el vaso fuerte mente sobre la mesa se inclino hacia atrás y puso sus manos en su tripa.

-¡Que bien he comido! –Sonrió –estaba todo muy bueno.

-Si, hasta tío Sherly ha comido –dijo el niño ganándose una mirada de mi parte.

John soltó una risita y en ese momento el niño bostezo.

-Venga Alex, nos vamos a la cama –dijo levantándose.

La cosa asintió y alzo sus pequeños brazos para que John lo recogiese. John no se hizo de esperar y lo recogió entre sus brazos en un abrazo.

-¿Vais a dormir juntos?-pregunte con molestia.

-Claro Sherlock –dijo John lanzándome una mirada de ironía -¿Dónde quieres que duerma sino?

Pude haberle respondido con una simple respuesta que hubiera provocado más de un sonrojo en él. En vez de eso me encogí de hombros y me fui al salón. Allí pase las próximas 3 horas dando vueltas y vueltas a la cabeza por el caso. Algo se me estaba escapando, ¿pero qué?

Todo era muy simple: mujer se ve con un hijo y sin un lugar a donde ir, busca trabajo para alimentarlo, acaba como traficante, se cansa de esa vida y decide dejarlo, pero no le dejan, esto provoca que tenga que recurrir a algún tipo de chantaje, se le va de las manos, y la matan.

Y la palabra 'Traición' aparece en la escena del crimen. Eso puede significar que de alguna manera la mujer debió contactar con algún tipo de policía para denunciar a sus compañeros. Algo se llevo, algo buscaban. ¿Pero qué?

Decidí dejar la sala y me fui a mi habitación. Cuando entre un ambiente frio me invadió por completo, me acerque a la cama perfectamente hecha y me tumbe largo en ella. Cerré los ojos para ir a mi palacio mental , pero algo debió ir mal con el método que use porque lo único que pude ver en mi mente era la cara de John, su sonrisa, su risa, incluso esa manera amenazante de mirarme. Sonreí cuando apareció su mirada con aquel brillo que le causaban mis deducciones y con la palabra ''brillante'' resonando en mi cabeza me quede dormido.


Un murmuro me despertó de mi sueño. Parpadee confundido sin poder recordar cómo había podido dormirme. Me regañe por mi poco control. Y entonces volví a oír ese sonido. Era un gimoteo, sin duda de John, pero esta vez sonaba más cerca que de costumbre.

Me levante de la cama fijándome en el reloj de mi mesilla que daban las 4:00, fruncí el ceño, sin duda John había decidido bajar a dormir en el sofá porque consideraba que sus pesadillas podían interrumpir el sueño de la cosa.

-Sherlock…

Reprimí un suspiro de culpabilidad, eran tantas las noches que le había oído llorar mi nombre en sueños que quizás una parte de mi nunca pudiera llegar a perdonarme a mí mismo.

Avance en la oscuridad por el pasillo hasta llegar hasta el sofá. Allí estaba él sudando y removiéndose en sueños.

Me arrodille ante él, subí una de mis manos y la coloque en su mejilla. Su tacto era algo áspero por la pequeña barba que amenazaba con salir. Pero lejos de desagradarme me pareció algo totalmente natural.

-John…-murmure acariciándole la mejilla –John despierta, es una pesadilla.

-¡Sherlock! –grito despertándose.

Se había echado totalmente hacia adelante por lo que tuve que retirar mi mano de su mejilla, las gotas de sudor le caían a ambos lado de la cara y sus ojos me miraban fijos totalmente abiertos.

-Estas aquí…-murmuro tocándome la cara con sus manos.

-Si John, tranquilo, no me voy de tu lado –le prometí preocupado.

John asintió más tranquilo e intento volver a respirar con normalidad.

-Te sigo viendo caer, una y otra vez. –dijo con amargura cerrando sus ojos fuertemente.

Se enderezo en el sofá y se quedo totalmente sentado, lo aproveche y me senté a su lado. Le estuve mirando en silenció unos cuantos segundos antes de volver a hablar. Él seguía con los ojos fuertemente cerrados.

-Yo también tengo pesadillas John –admití tragando saliva, tratando de no recordar todos esos sueños – te veo a lo lejos, corro y corro pero no puedo alcanzarte.

John abrió los ojos y me miro sorprendido, pero no dijo ninguna palabra más. Vi un poco de duda en su cara antes de pasar sus manos por mi pecho hasta conseguir rodearlo en un abrazo. Apoyo su cabeza en mi pecho y apretó con fuerza dejando escapar un suspiro. Un poco después yo también le rodee con mis brazos. Pose mi barbilla en su cabeza y aspire el aroma de su pelo.

Si alguna vez me preguntasen a que olía John, le respondería rápidamente y sin pensarlo que mi querido doctor olía a hogar. Ese en el que todos quieren estar.

-Duerme conmigo esta noche –murmuro contra mi pecho.

Asentí suavemente antes de deslizarme en el sofá hasta quedar tumbado con John encima de mi pecho. Poco a poco su respiración se iba haciendo más tranquila, subí y baje una de mis manos en su espalda para tranquilizarle y que pudiera conseguir dormir con mayor facilidad.

Era sorprendente el nivel de paz que había alcanzado mi mente en esos momentos, todo dejo de ir rápido para ir más despacion.Y ahora lo único que me importaba era el dulce latido del corazón de John y su tranquila respiración.

Comencé a pensar en la conversación que había tenido con Molly esa mañana. Sin lugar a dudas había tratado de decirme algo.

Tal vez deberías decírselo.

Había dicho ella, y en ese momento no lo entendí. Pero ahora que lo tenía dormido entre mis brazos lo entendí todo, lo que todos ya veían, lo que no veíamos ninguno de los dos.

-Te quiero –susurre contra su pelo mientras le depositaba un tierno beso.

Lo abrace más fuerte, acercándolo más a mí. Él sonrió en sueños ante el contacto y se removió tratando de acomodarse.

Al contemplar su sonrisa dormida sentí otra vez esa pequeña pero intensa punzada en el corazón que era más satisfactoria que un buen caso y que la propia cocaína.


Parece que nuestro querido detective ya se ha dado cuenta de algo totalmente obvio. ¿John también se habrá dado cuenta? jajá. La verdad es que me ha costado un poco plantear este capítulo, me daba miedo salirme del personaje así que perdón si lo he hecho, pero Sherlock es tan complejooo!

Si tenéis alguna duda o critica ya sabéis, todo es bien recibido en los comentarios, ¡comentarios que por cierto me encantan! Y por ello os vuelvo a dar las gracias :D

Espero que os haya gustado ;)

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