¡Sexy y sensual respetable lector/a! ¡Le doy la cordial bienvenida a éste two-shot!

Disclaimer: Naruto es de Masashi Kishimoto.

Con admiración y cariño a: Mirai Rin.

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Eso era lo que más preocupaba a Itachi, la ambición de poder que tenía su hermano; aquella que lo había alejado de todo y de todos. Pero había algo que ambos ambiciaban más que nada en el mundo, algo que se negaban a compartir: Hinata Hyûga.

Sí, tanto Sasuke, como él ambiciaban el ser dueño del corazón de aquella ingenua ojiperla.

Ella no lo sabía, de hecho, estaba casi seguro que ni siquiera sabía que ellos existían.

Sonrió al imaginar la futura reacción de ella al enterarse. Ya había hablado con Hiashi Hyûga, y al parecer próximamente obtendría una respuesta, la cual esperaba, no fuera dentro de mucho, porque tendría una misión en poco; la cual, duraría un mes, y eso, si no se complicaban las cosas. De darle respuesta en poco tiempo le daría la ventaja de conquistarla, de lo contrario, alguien más ocuparía su lugar y se la arrebataría sin más.

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Estaba seguro que su hermano se interpondría, reconocía el creciente egoísmo que él emanaba cada que salía a conversación la Hyûga; ambos lo sabían.

Itachi lo haría, él también.

-Hmph- esbozo media sonrisa.

Estaba seguro que Itachi seguía creyendo que nunca se habían acercado a ella. Él tenía un punto a su favor, todavía memorizaba el encuentro de ambos clanes, el cual se había dado a temprana edad.

Su hermano no, él ni siquiera tenía aunque fuera, un efímero recuerdo de aquello. Del cómo habían jugado en el dôjo de entrenamiento Hyûga, ni siquiera, el como ella les había demostrado sus habilidades en la jardinería, aun siendo tan joven, ella tenía un avanzado conocimiento de aquello e incluso, les había obsequiado un frasco a cada uno de las famosas pomadas medicinales. Recordaba a detalle como las había preparado, todo seguía tan claro en su mente, como si hubiese sido ayer.

Sasuke Uchiha siempre obtenía lo que quería, y esta vez no sería la excepción.

Estaba más que seguro, conseguiría la mano de su Hinata.

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Aunque no dijera nada, se sentía agobiada de todo lo respectivo al clan. Responsabilidad tras responsabilidad.

Y peor ahora que su padre se empeñaba en conseguirle un prometido que diera la talla para el puesto que recaería en ambos.

Sí, se había vuelto una digna heredera, y ahora debían encontrar quien dirigiera el clan a su lado. Pero, había algo que le intrigaba. ¿Y si él era un heredero también? ¿No tendría que irse con él en vez de tomar su lugar como líder del clan? Entonces, eso quería decir que su padre y el consejo elegirían a quien no cargara con ese puesto, o arreglarían ese asunto diplomáticamente.

-Oka-san- suspiro. Extrañaba a su madre, y la necesitaba para que le diera un consejo, o a lo menos, para que le ayudara a procesar aquella información.

No quería ser esposa de un desconocido, pero si su padre insistía con que era lo mejor para el clan, entonces se resignaría.

Se sacrificaría por su clan.

-One-san- volteo para ver a su pequeña hermanita.

-¿Qué sucede, Hanabi?

-¿Es obligatorio?- su voz sonaba entrecortada, ¿había estado llorando?

-Es mi responsabilidad- le regalo una leve sonrisa.- ¿Qué sucedió, Hanabi-chan?- se arrodillo frente a su hermanita, quien seguía con la vista gacha.

-N-n-no- su rostro se bañó en lágrimas, a lo que ella no pudo más que sonreír tristemente- ¡No quiero que te vayas, one-san!- grito mientras se abalanzaba al regazo de la mayor.

-Eso todavía no está decidido, Hanabi- rodeo el pequeño cuerpo de su hermanita, apretándola a su cuerpo. Ella también tenía miedo, y le inquietaba que Hanabi lo experimentara de aquella forma, pero era su obligación; y esta vez, no huiría de ella.

-Si-siempre va-vas a quererme, ¿ne, one-san?- se atrevió a preguntar entre sollozos, sabía que parecía un bebé, pero no le importaba, era a Hinata, su hermana mayor, que estaba preparando para casarse. Y no quería, se negaba a permitir que se llevaran lejos a su hermana, que la alejaran de ella.

-Hanabi, no digas tonterías- la separo para tomarla de los hombros y quedarán frente a frente.- ¡Claro que te voy a querer siempre!

-¿Lo prometes?

-No lo prometo, lo juro- ambas sonrieron.

-¿Segura?- insistió

-Hanabi, sabes que eres a la persona que más amo en esta vida... Claro, aparte de Neji-niisan- respondieron lo último al unísono.

Se quedaron en aquel balcón, observando las estrellas.

Había permitido que Hanabi llorara hasta que no pudiera más, dentro no podría mostrar esa "debilidad", así que siempre se comportaba fría y caprichosa; pero ella y Neji bien conocían a la pequeña de 13 años, quien era caprichosa, berrinchuda y toda una genio, y que decir de su carácter; pero también sabían que era dulce, amable, tierna y un poco hiperactiva, aunque a ojos de los demás seguía siendo toda una Hyûga.

No se percató del momento en el que la pequeña Hanabi, se había quedado dormida en su regazo.

No le importo demasiado, tan solo se limitó a cargarla con cuidado, y a llevarla a su habitación.

La recostó en su cama, esta vez permitiría que se quedara a dormir con ella.

Se quitó el kimono y se coloca la pijama. Regreso a lado de su hermanita y se acomodó.

No estaba lista para dar el siguiente paso como la heredera, pero debía darlo. Enorgullecer a su padre.

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Despertó en la residencia Uchiha. No sabía qué hacía ahí.

Bufo molesto, seguramente su madre quería verlo, y como siempre, Itachi había cumplido con aquel capricho.

Bajó al comedor, y en efecto, su madre sonreía radiantemente al verle ahí.

-¡Sasu-chan!- dijo mientras lo abrazaba.

-Madre- correspondió el gesto. Amaba a su madre y no se negaría a nada, bueno, casi nada de lo que le pidiese. Pero el secuestrarlo de aquella forma nunca le había hecho gracia.- ¿Qué es lo que necesitas?- preguntó rompiendo el contacto.

-Buen día, Sasuke- llamó Fugaku al notarse ignorado.

-Padre- respondió como saludo- Itachi- soltó molesto.

-¡Buen día, Sasuke!- respondió sonriente.- ¿Descansaste bien?- él tan sólo bufo.

-¿Para qué me quieren?

-Bueno, queremos que regreses con nosotros- aclaró Mikoto.

-No- negó frío.

-Vamos, Sasu-chan ... Aunque sea ven a vivir estos días con nosotros.

-¿Qué tienen de especial éstos días?

-Itachi hizo

-Sólo queremos tenerte en casa- interrumpió.

Ambos se miraron; él lo sabía, no tenía que ser un genio para entender aquélla abrupta irrupción.

Itachi no quería que se enterara.

-Me quedaré- afirmó sin más.

No haría caso a los reproches de su madre por seguir con el torso desnudo y tan sólo un pantalón mientras desayunaban. Lo único realmente importante era no apartar la vista de su hermano, quien tampoco estaba interesado en lo demás.

Ambos eran Uchiha, y se conocían lo suficiente para saber que planeaban algo.

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No lo quería, pero Sasuke era un genio.

Si Hiashi aceptaba, Hinata pasaría unos días en la residencia, y viceversa.

Y eso le angustiaba. Sasuke, Hinata y él en un mismo lugar. Eso no podría resultar nada bien.

Suspiro.

Necesitaba dejar de pensar, tal vez, y sólo tal vez, uno de los dos se olvidaría de ella. Tal vez ella no era ni la mitad de lo que se rumoraba.

Tal vez ella sería una farsa; una egoísta y una tonta caprichosa.

-No.

Se intentaba engañar, quería dejarle el camino fácil a su hermano y olvidarse de la ojiperla. Pero no podría. No quería verla con Sasuke.

Esta vez sería completamente egoísta.

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Ya había dos posibles candidatos.

¿¡Tan rápido!?

Creía que el consejo y su padre rechazarían todas y cada una de las peticiones escritas. Así como lo habían estado haciendo las dos últimas semanas con aquellos que se atrevían a darle la cara al jefe Hyûga.

Tendría que resignarse.

Ya estaban preparando todo para que se marchara a la residencia de "su prometido".

Lo haría, no había marcha atrás.

-¡One-san!

-Hanabi- sonrió mientras la pequeña se recuperaba de aquel maratón.

-Y-ya- tomo aire de nuevo- ¿ya eligieron al suertudo?- tan sólo asintió.- ¿me llevas contigo, one-san?

-¿Qué?

-¡Por favor! ¡Juro no maltratar al tonto que me quiere quitar a mi one-san! ¡Pero por favor! ¡Llévame contigo!- suplicó.

-No lo sé, Hanabi. Intentaré convencer a otoû-san.

-¡Gracias!

Ninguna cabía de la emoción.

Tal vez sería su último viaje juntas, así que haría todo lo que estuviese en sus manos para que Hanabi fuera con ella. No le importaba que "su prometido" se molestara. Es más, le valía un cacahuate que él se quejara.

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La respuesta había llegado hace unas cuantas horas, y seguía sin poder creer que ésta fuera positiva.

¿Qué haría? ¿La recibiría en la residencia Uchiha o en lo que sería su nuevo hogar?

Ella sería la próxima cabecilla de aquella aldea, y seguramente estaba acostumbrada a los lujos. Era obvio, sería la emperatriz de Kirigakure, y la heredera del clan Hyûga.

Él se estaba estableciendo para crear su propia aldea: Kumogakure, en nada más y nada menos, que el país del rayo.

Estaba cansado de pertenecer a Konohagakure, más si Itachi sería el heredero.

La recibiría en Konoha, no era mala idea. Además, así podría restregarle a su hermano, que ésta vez, él había ganado.

Luego les informaría a sus padres; finalmente, la visita estaba programada para dentro de un tiempo.

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N/A: Bien, esto se me ocurrió de quien sabe dónde, pero me gustó la idea. Además de que va con la dedicatoria especial a mi escritora favorita: Mirai Rin, quien en serio, escribe de una forma, que Dios… es sublime.

¡Mi queridísima Mirai, espero sea de tu agrado!

¡Nos leemos luego sexys y sensuales lectores/ras!