Bueno este fic tratara sobre la vida que llevaran los personajes después del torneo kof xiii y las repercusiones que causa en algunos, hasta el torneo Kof xiv.

Espero le guste, cualquier recomendación que tengan no duden en decírmelo, ya que me sirven para mejorar.


Capítulo 1

El fin del torneo King of figther xiii

—Je...vaya— hablo, presenciando las llamas oscuras como un abismo alzarse al cielo tal como un torrente, abriendo las mismas nubes de la noche. Demostrando su inmenso poder, como letalidad —¿Sabes? No pensé que diría esto, pero debemos trabajar juntos para vencerlo—continuo el mismísimo Kyo Kusanagi, envolviendo todo su cuerpo en sus poderosas llamas carmesí. Observando de reojo a quien estaba situado a su lado.

—Tsk— gruño el contrario, sin despegar su visión del frente. —Cuando él caiga, seguirás tú Kusanagi —finalizo con ligero fastidio K' Dash, imitando la acción del castaño segundo después.

Hecho que llevo al protector de uno de los tesoros sagrado a soltar un largo y fuerte suspiro de resignación. Pues otra persona más tendría que agregar en la lista de quienes quieren matarlo. Incluso no le importo preguntarse en medio de todo este embrollo si habría alguien que no quiera vencerlo...a decir verdad lo dudaba, parece que era muy popular.

De todas maneras, olvido aquellos pensamientos y se enfoque en lo más importante, Saiki. Quien emergía de entre las llamas oscuras con una sonrisa desquiciada. Controlando totalmente el cuerpo de Ash Crimson,

—Ahí viene de nuevo…— murmuro el castaño al aliado temporal a su lado. Y ambos como si se entendieran, extendieron sus ambas manos hacia su objetivo, expulsando todo el poder que poseían simultáneamente, formándose alrededor de ellos un circulo de llamas. Siendo su poder tal que ya agrietaban el suelo debajo de sus pies.

—¡Vamos, ataquen! — grito Saiki, a la distancia. Parándose erguido y alzando ambos brazos hacia costados. Tentando a sus contrincantes, demostrándoles que no tenía miedo…pero que tampoco recibiría algún daño de su ataque.

—¡Maldito! — gruño K' al ser subestimado. Expulsando una fuerte corriente de fuego. Lo que llevo a Kyo a ponerse rápidamente a su ritmo, con el objetivo de combinar sus ataques y vencer de una buena vez a aquel desgraciado.

No muy sorprendido, Saiki se mantuvo quieto esperando el impacto de la inmensa oleada de llamas que se dirigía hacia su ubicación.

Produciéndose una increíble explosión al colisionar el ataque contra él. Lo cual cubrió toda la zona en una llamarada carmesi de gran extensión que se elevaba también a grandes alturas, reanimando las esperanzas de los demás combatientes presentes.

—¿Lo vencieron? —menciono Ralf que se encontraba junto a Clark y Leona. Expectantes al igual que los demás luchadores que seguían aun en pie, pero se sorprendieron al ver como se produjo una explosión de llamas negras la cual consumió e extinguió totalmente las llamas de Kyo y K'

Con una semejante ola expansiva que afecto a estos ultimos, haciéndolos volar a ambos muy lejos, además de causarles algunas heridas y quemaduras.

—¡Vamos Terry! —menciono Ryo serio, mientras cerraba sus puños y se ponía de pie. Pues momento atrás había recibido un ataque que lo dejo en condiciones deplorables y recién ahora se estaba recomponiendo un poco.

—Y yo que pensaba que sería un torneo común y corriente esta vez—solo dijo el mencionado acomodándose su sombrero, caminando junto con el artista marcial del Kyokugen hacia Saiki. Siendo de las pocas personas que acepto acceder al torneo, no solo por el desafío de los grandes rivales que aparecían en el mismo. Si no también por siempre sucedía algo raro -al final Bogard tuvo razón-

—Eso vengan…demuéstrenme de lo que son capaces...—susurro Saiki en vuelto en llamas negras mientras observaba a sus nuevos contrincantes acercarse lentamente.

Lentitud que fue desapareciendo, cuando poco a poco los dos luchadores comenzaron a cambiar de paso, para finalmente, en segundos correr a toda velocidad hacia el calmo enemigo, que no perdía en ningún momento aquella sonrisa en sus facciones, sumamente divertido con toda esta situación y caos que realizo en el estadio del torneo.

El primero en atacar fue Ryo aunque sin mucho éxito alguno. Saiki lograba evadir sin dificultad alguna sus puños, sin embargo, este fue el plan desde un principio, el distraerlo.

Pues atrás de él se había ubicado rápidamente terry, el cual dio inicio por acumular gran cantidad de poder en uno de sus puños mientras observaba la batalla. Tenía pensada usar todas sus reservas en ese ataque y se estaba apresurando en hacerlo. Sabía que el hermano de Yuri, no iba a resistir mucho tiempo en sus condiciones actuales, aunque tampoco es para decir que él estaba en mejor estado. Razón del por qué depositaba toda su energía en este ataque.

—¡Aléjate Ryo!— advirtió finalmente bogard, mientras que el nombrado rápidamente salto hacia atrás con ligeras heridas como también quemaduras en su cuerpo, escuchando al instante de su alejamiento -¡Buster Wolf!- por parte de su compañero de combate.

Saiki siempre al tanto del plan de ellos, se giró hacia bogard bruscamente envolviendo unos de sus brazos por completo en llamas negras. Deteniendo con una mano el increíble ataque de Terry. Que llevaba una potencia tal que le hizo arrastrarse varios metros atrás.

De hecho, todos pudieron ver esperanzados como la inmensa aura de poder naranja de Terry, cubrió por completo las llamas negras de su contrincante en tanto lo arrastraba. Sin embargo, nadie se dio cuenta que no le estaba causando ningún solo daño, no, hasta que presenciaron nuevamente como otra explosión de llamas negras produjo que se detenga la ofensiva de Terry.

Siendo visibles para todos como ambos terminaron en un punto medio, pues se distinguía el brazo del lobo parado por una sola mano de Saiki.

—¡Imposible! —apenas articulo Bogard, claramente sorprendido antes de recibir un gancho que lo elevo al aire, siendo impactado al final con una potente bola de fuego de color negro que lo elevo más hacia arriba, pero que también lo hizo caer varios metros atrás.

—¡Haoh Shou Kouken!— aprovecho rápidamente Ryo la distracción del contrario, lanzando una gigantesca bola de energía de color celeste hacia Saiki. Golpeándolo de lleno, lo que le hizo estrellarse violentamente al suelo, mientras levantaba rocas y polvos en tanto seguía arrastrándose por el piso.

—al fin…—dijo el Sakazaki con cansancio. Pues había usado su ultimo rastro de poder en aquel ataque. Aunque luego vio a Saiki levantarse sin ningún problema, mientras comenzaba limpiarse su ropa tranquilamente —diablos, que tipo más duro…—comento el artista marcial, quien, hacia un esfuerzo por mantenerse en pie, producto de su ataque anterior.

—Nada mal, debo admitirlo…pero debes hacer más que eso para dañarme—menciono con suma arrogancia el malvado.

Que, a pesar de estar lejos, su velocidad era tal que en meros segundos se situó frente a un sorprendido Ryo. El cual no pudo hacer nada para detener el golpe hacia su estómago, por lo que cayo arrodillado al suelo escupiendo sangre exageradamente. Siendo luego tomado de la cabeza con ambas manos, para así recibir un rodillazo en la cara, derribándolo por completo en la tierra.

—¿Vamos es todo lo que pueden hacer? — grito Saiki, alzando ambas manos hacia su costado a la altura de su hombro. En un gesto, que buscaba demostrar su total superioridad.

—No, no lo es— menciono Ralf, sonriendo de lado detrás de Saiki mientras tocaba el hombro del mismo, haciendo que este solo gire su cabeza hacia Jones, para recibir un potente golpe en la cara, la cual casi hace que caiga al suelo, aunque trastabillo bastante.

Saiki se molestó por esto e intento atacar a Ralf, pero otro golpe sorpresivo en su rostro le impidió y esta vez fue Clark, que luego de golpearlo se posiciono al lado de su camarada con una sonrisa, mientras se acomodaba sus gafas oscuras. Ante el asentimiento de su camarada que sonreía de la misma forma.

Fue entonces que ambos se coordinaron e iniciaron su brutal ofensiva al emprender marcha su ataque.

Acertando varios golpes en el enemigo y logrando lentamente la hazaña de que Saiki se debilitara, más y más.

Hasta que finalmente lo derrumbaron al suelo, dejándolo algo herido y aturdido, por lo que aprovechando esta oportunidad Ralf y Clark rápidamente lo tomaron de ambos lados, más precisamente del brazo. Impidiéndole moverse mientras Leona se dirigía a gran velocidad dispuesto a acabar con la vida de Saiki, el mismo notando el peligro comenzó a desesperarse porque no podía liberarse… hasta que con furia grito —¡Aléjense de mí! — volviendo a realizar una explosión de llamas negras como hizo con Kyo y K, alejando por completo a los ahora heridos militares.

Sin embargo, Leona no se detuvo ante esto y trato de golpearlo, aunque no tuvo éxito e impacto el suelo, causando un pequeño cráter debido a la ferocidad su ataque.

La agilidad que poseía Saiki era increíble, por lo que la militar rápidamente retrocedió saltando varias veces hacia atrás. Y en una muestra de su destreza, logro lanzarle en pleno aire múltiples explosivos, los cuales fueron detenidos por una barrera de llamas oscuras, no obstante, un explosivo pudo traspasar la barrera.

Impactando en el maniático, provocando que luego de la explosión de entre el humo, retroceda un par de metros atrás con heridas y algo de la ropa de su torso destrozada. Terminando molesto, muy molesto. Por ello el villano observo con furia a la sorprendida Leona -como no estarlo si sobrevivió- acumulando una gran cantidad de energía en sus manos y así lanzarle varias bolas de fuego a gran velocidad.

—¡Muévete inútil! — grito cierto un hombre al verla paralizada, sin embargo, al ver que no lo hacía se interpuso él entre las bolas de fuego y Leona. Sorprendiéndola y recibiendo por completo todos los impactos.

Iori cayó al suelo no soportando el terrible el dolor que sentía en todo su cuerpo, por lo que Leona aun sorprendida por ver cómo había arriesgado su vida por ella, trato de ayudarlo sin embargo el Yagami la alejo de él, empujándola con sumo desprecio.

—No necesito tu ayuda— menciono, sin si quiera mirarla para luego posar su mirada en Saiki y levantarse del suelo a pura fuerza de voluntad —¡Te matare! — bramo, para luego dirigirse a combatir sin importarle el dolor que sentía.

—Eso, ven. A ti no te lo dejare fácil hijo de orochi—murmuro para si Saiki, preparándose y chocando su puño contra el de cabellos rojizo una vez estuvo cerca, en tanto el fuego el oscuro de uno, envolvían a ambos como si se tratase de una tormenta. Formándose en el interior de la misma una batalla muy reñida, ya que ambos se estaban bloqueando uno a otro los golpes que se lanzaban —¿vamos yagami es todo lo que puedes hacer? —

El nombrado se enfureció por ese comentario e inicio su ofensiva lo más veloz que podía, al estilo puro del Clan yasakani, sorprendiendo al mismo Saiki. Debiendo admitir que el de cabellos rojizos no era alguien a quien se podría tomar a la ligera.

Más porque recibió un golpe tal en su rostro, que lo hizo salir disparado hacia fuera de la tormenta de fuego que desvaneció gracias a ello.

—¡Yagami lo está logrando! — expreso Kim, el maestro del Tekwondo con suma incredulidad a su equipo.

Presenciando como el nombrado envolvía su cuerpo en una extraña aura roja en tan solos segundo, probablemente ese era su poder sin sus llamas, para así lanzarse hacia su aturdido contrincante con ferocidad.

—¡Muere! — exclamo, acercandose rápidamente con su mano izquierda tal como un puñal, para intentar atravesar el estómago del criminal.

Este, al último instante logro reaccionar y mover un poco su cuerpo para que el golpe no fuera tan letal, aun así, no fue lo suficiente rápido y el de cabellos rojizos logro atravesar su costado, causándolo un dolor terrible. Pero también haciéndolo estallar en una inmensa ira.

—¡Te hare perder algo más que tu llama! — grito Saiki enardecido poniendo ambas manos en la cabeza de Iori, tapándoles sus ojos para luego expulsar por completo sus llamas negras.

El otro comenzó a gritar muy fuertemente, por el terrible y agonizante dolor que sentía en sus ojos. Para el mero gozo y excitación de Saiki, que reía a carcajadas y locura.

Viéndose obligado a detenerse tan repentinamente y dejarlo inconsciente en el suelo. Al sentir mucho más dolor en su cuerpo y como sus fuerzas se le escapaban.

Sorprendido y con el ceño fruncido, agacho su mirada con sus ojos muy abiertos tosiendo sangre a borbotones y vio la razón...

—diablos...—dijo apenas el desquiciado mientras trataba de saber quién se atrevió atacarlo por la espalda y causarle tal herida en su pecho atravesado por un sable iluminado de luz blanca.

—Lo siento Ash, lo siento mucho...—menciono una mujer triste por haber herido de esa manera el cuerpo de su muy querido amigo.

Elizabeth con tristeza sacó el arma letal del pecho de Saiki, haciendo que este caiga arrodillado al suelo, sin parar de toser mucha sangre. Luego la mujer levanto su sable para decapitarlo, ya que no le quedaba otra opción… ese sujeto no era Ash…No, lo era y debía matarlo.

Sin embargo, cuando estuvo a punto de cortarle la cabeza lo recuerdos con él comenzaba a invadir su mente, lo buenos momentos juntos. La hermosa amistad que tenía. Los sentimientos que ella tenía por él...

Y comenzó a temblar sus manos notablemente, ante el creciente dolor en su pecho. No quería hacerlo. No quería herirlo más. No podía. Definitivamente no podía y las lágrimas comenzaba a salir de sus bellos ojos. En tanto escuchaba e intentaba ignorar los gritos que pedían que lo haga, que termine con todo este caos, antes de que sea tarde.

—Bethy.…—Hablo él, llamando la atención de la mujer que hacia lo posible para contener sus lágrimas —Elizabeth...—repitió a duras a penas, respirando agitadamente —Gr...gracias...—

Palabra, que la dejo helada entre sus lágrimas y el tumulto de emociones que sentía ahora mismo. Por lo que lenta y temblorosamente dio inicio a bajar su guardia al igual que su arma.

—¿Ash?...—susurro nerviosa, aun sosteniendo con temblor su sable. Rodeándolo lentamente hasta quedar frente del hombre arrodillado, que la seguía con la cabeza.

—hazlo...termina con esto, por favor—suplico, demostrándole su tristeza a ella, a pesar de que la sonreía con calidez.

Suficiente razón para que la mujer se agachara de prisa a su lado, sintiéndose peor de lo que ya estaba. Reposando arrepentida su sable en el suelo, ante la herida que le causo. Sin parar de mirar fijamente aquella sonrisa tan única, tan del Ash que ella conocía desde hace tanto tiempo. Convenciéndose que había vuelto, que era él quien estaba en frente suyo

—yo lo siento, lo siento tanto...— expreso posando sus ambas manos en su mejilla, dolida por como termino todo. Cerrando sus ojos desconsolada, sin notar que él acercaba su mano hacia el arma situado en el suelo.

-Está bien Betty, está bien…-le susurro Saiki sonriendo, mientras posaba una de sus manos en la mejilla de la ilusionada mujer. Mientras que con su pulgar limpiaba sus lágrimas. Aunque con su otra mano se acercaba más a su objetivo verdadero.

Algo que nunca pudo lograr. Pues fue interrumpido sorpresivamente por semejante puñetazo, cortesía de Shen Haciéndolo salir disparado varios metros atrás y rodar varias veces en el suelo.

—¡¿Qué demonios haces?!— grito ella colérica.

—Uff— suspiro y hecho un silbido al aire el rubio —menos mal que llegue a tiempo, por poco y no la cuentas— atino a decir, ignorando olímpicamente la pregunta de la mujer.

—¡Pero…—

—Tranquilízate ese sujeto no es Ash… solo estaba jugando con tus sentimientos para que bajes tu defensa — explico rápidamente Duo lon con su típica serenidad, situándose junto a ella y el rubio.

—Je, me descubrieron…—

Escucharon ellos y se pusieron en guardia rápidamente, a excepción de la mujer que aún seguía confusa en el suelo, observando a Saiki.

—Carajo, ¿Cómo es que sigue vivo? — interrogo fastidioso Shen, notando como el enemigo nuevamente buscaba el ponerse en pie, a pesar de sus heridas graves.

—Entonces ¿qué harán?, ustedes tres no tienen el poder…— alardeo Saiki, ya de pie, aunque con algo de dificultad. —¿o debo decir dos? — observando a la mujer, que se lamentó por su ingenuidad y agacho su mirada —¿Qué? ¿Acaso vas a llorar de nuevo? Vamos, hazlo —

—Cállate…—susurro ella, poniéndose de pie. Dispuesta a luchar. Aunque aún no se atrevía a mirarlo, para más satisfacción de Saiki.

—Los matare a los tres…—

—No lo creo…— interrumpió Kyo a su espalda, por lo que el enemigo de todos giros de prisa, llevándose la desagradable sorpresa de ver a quienes enfrento, acercándose nuevamente junto al primero.

—ustedes… ¿acaso no saben cuándo rendirse? —escupió con molestia al ver como Kyo, K, Terry, Ryo, Elizabeth, Shen y Duo lon lo rodearon dispuestos a atacarlo con todo su poder juntos.


—(Espero que lo logren)—pensó Maxima sosteniendo en sus brazos a Kula, mientras se venían acercando a ellos, con algo de dificultad Ralf y Clark.

—¿Cómo se encuentra? — pregunto el de gafas oscuras ya cerca y agachándose en el suelo para ver el estado de las más joven.

—Está mejor pero aún sigue inconsciente, ese desgraciado— expreso Maxima, iracundo observando la batalla.

Jones por su parte, mantuvo el silencio y observo los alrededores del estadio o lo que quedaba de ello, encontrando a otros luchadores en un estado similar a Kula.

Por un lado, King socorriendo junto Andy a mai, yuri y Joe. Por otro, Leona sosteniendo a un Yagami inconsciente y con heridas sumamente graves. Más a la distancia capto a Kim parado juntos sus compañeros de equipo que estaban sentados y tampoco en buenas condiciones. Causando que frunciera el ceño con bastante molestia ante lo que causo a todas las personas, Saiki.

No obstante, lo que llamo su atención fue el sentir dos fuertes poderes alzarse detrás de él. Extrañado giro, presenciando a unos cuantos metros lejos, como los compañeros de Kyo, Benimaru y Daimon. Parecían un poco más recuperado, razón por el que se estaban poniendo de pie para dirigirse a combatir otra vez.

—(Todos ellos fueron los primeros a quienes ataco)— pensó Ralf, muy serio. Captando luego como una joven de cabellos violeta, se acercaba corriendo a ellos en solitario —¿Asamiya, te encuentras bien? — interrogo antes de que se acercara del todo.

—Si…algo, pero Kenzou y mi maestro no lo están— dijo con tristeza y agachando su cabeza —aun no despertaron, pero los refugie en un lugar seguro…—

—Bien…entonces vamos— expreso Ralf tranquilo, haciendo que Athena lo observe al igual que Maxima —hay que detenerlo— termino, dándoles la espalda con una pequeña sonrisa. Caminando hasta quedar al lado de Clark que ya se había anticipado.

—Vaya, pensé que no ibas a pelear más— bromeo el de gafas oscuras.

—no es mi estilo quedarme de brazos cruzados— solo le respondió el contrario sonriendo de lado.

—Oye, mira— indico el de gafas oscuras.

Haciendo que ralf note como Kim se dirigía corriendo al campo de batalla diciendo unas cuantas cosas sobre la justicia. Ambos militares sonrieron y luego desviaron su atención hacia su compañera ubicada a la distancia en busca de ver que hacía.

Finalmente, los dos terminaron por sonreír con satisfacción y orgullo, al observar como Leona recostó en el suelo a Iori e hizo lo mismo que el Taekwondista. Siempre muy valiente ella.

—Esperen…—ambos militares se detuvieron para mirar hacia atrás y ver a Athena junto a King, Andy y Maxima.

—Vamos a vencerlo— menciono King con una sonrisa —entre todos podremos—


—(¿Por qué no se rinden? ¿porque?)— solo pensó Saiki al ver que estaban casi todos otra vez rodeándolo —(No importa, no perderé) … ¡vamos, vengan escorias! —

—La única escoria acá eres tú— dijo Andy poniéndose al lado de su hermano.

—¡Terminemos esto! — grito Kyo por lo que todos asintieron, comenzando a acumular una gran cantidad de energía.

Saiki al sentir ese nivel poder que rodeo todo el lugar por culpa de los luchadores se dio cuenta que no tenía escapatoria y que debió matarlos cuando pudo, aun así, sonrió con fastidio. E hizo lo mismo, no iban a vencerlo. No lo harían y expulso todo su poder formando un pilar de llamas negras a su alrededor.

— ¡AHORA! — Exclamo Terry.

Siendo momento en que todos arrojaron sus más poderosos técnicas hacia el pilar de fuego oscuro que rodeaba al villano. Al mismo tiempo que Saiki abrió sus brazos hacia sus costados con la palma de sus manos abiertas y expulso sus llamas oscuras por los alrededores, en busca de todos lo que osaban desafiarlo.

—¡MUERAN! —

Y una gran explosión cubrió todo el estadio en la que se realizaba el torneo King of figther