Los personajes de Katekyo Hitman Reborn! y Shijō Saikyō no Deshi Kenichi (Kenichi: El discípulo más fuerte de la historia) pertenecen respectivamente a la maestra Akira Amano y al maestro Shun Matsuena, la escritora de este fanfic no tiene derecho sobre nada (por más que quiera), excepto la extraña y posiblemente ridi-surda trama de este fanfic.


Capítulo 3

Tsuna y Reborn son presentados en los cuarteles de la Alianza Shinpaku, ahí conocen cara cara a Tanimoto Natsu…

- Y este es el tutor de Tsuna, Reborn-san. – señalo Kenichi al acompañante de su primo.

- Ciaossu. – saludo Reborn.

Tanimoto miro un momento a Reborn con algo parecido a la confusión, luego lo cubrió con una de sus habituales sonrisas rompe corazones.

- Un gusto conocerte a ti también, pequeñín. – saludo Tanimoto en dirección de Reborn.

- Mejor me voy a cambiar. – comento Tsuna mientras soltaba la mano de Tanimoto – Fue un placer conocerle, Tanimoto-san. –

- El placer fue todo mío, Tsunayoshi-kun. –

La sonrisa que Tanimoto le dedico a Tsuna no hizo más que causarle un escalofrío al castaño, era como las sonrisas de Mukuro o Byakuran cuando los conoció por primera vez.

Sacudiéndose disimuladamente la incomodidad Tsuna fue al baño a darse una ducha rápida y a cambiarse de ropa, Reborn lo siguió de cerca como excusa para poder revisar mejor el edificio sin que nadie cuestionara su ausencia.

- Hmmm, es más alto de lo que pensé. – comento casual Tanimoto volviendo a su estoico ser.

- Tu primo es un chico adorable, Shirahama. – señalo Freya mientras caminaba a uno de los sofá y tomaba asiento.

- Tiene unos ojos tan lindos~ - canto una de la valkirias siendo secundada por sus compañeras.

- Nadie es más lindo que Tsu-chan. – exclamo orgullosa Honoka mientras ponía sus manos en sus caderas y una sonrisa autosuficiente pintaba su rostro.

- Ese chiquillo en verdad es su tutor? – pregunto Tanimoto tomando asiento en un sillón libre.

- Extraño, verdad? – respondido Kenichi – Resulta que es mayor que nosotros, estuvo enfermo o algo y su cuerpo se quedó así. – intento explicar lo mejor que pudo el discípulo de Ryozanpaku.

La conversación al respecto de Reborn quedo zanjada ahí.

- Oigan… no está muy tranquilo? – dijo intrigado Kenichi al sentir que algo le faltaba – Y Niijima? –

- Ahora que lo mencionas… - hablo Freya mientras miraba a todos lados.

- … Nadie le ha visto en un rato. – completo Thor la idea de su morena y sexy amiga.

- Maldición. – se quejó Tanimoto mientras rápidamente se ponía en pie y junto con Kenichi, Honoka, Thor, Freya y las Valkirias se encaminaba rápidamente a la sala de computadoras.

Siegfried se quedó en trance hablando con sus musas.


Niijima tecleaba a la velocidad de la luz el enorme teclado multifuncional de su computadora monstruo armada con partes de basurero, Loki y #20 tecleando casi tan furiosamente como el en otras computadoras dentro de la sala.

- Niijima, demonio insulso! Que rayos tramas ahora?! – reclamo Kenichi mientras entraba a la sala de computadoras con pasos rápidos y seguido de sus amigos.

- Tch, y yo que creí que tardaría otro rato en darse cuenta de que no estaba. – mascullo molesto Niijima sin apartar su atención del aparato que manipulaba.

- Contesta la pregunta, alíen. – dijo Tanimoto con un tono amenazador.

- Estoy intentando acceder a la base de datos de una familia mafiosa bastante poderosa…

- ¡¿Qué tu qué?! – chillo Kenichi.

- … Se llaman Vongola o algo…

Crash!

Tanimoto le dio un puñetazo certero a la base de la computadora y le arranco varios circuitos y cables de tajo, chispas volaban de las descuartizadas entrañas de la computadora.

- … así. – termino Niijima su comentario.

- Que. Tú. Queeh?! – arrastro Tanimoto sus palabras con furia contenida – Tienes una idea de lo que intentas hacer? – Tanimoto se acercó a Niijima y lo tomo por el cuello de la camisa – Tienes una idea del lío en el que nos estas metiendo a todos!? – grito Tanimoto mientras azotaba a Niijima con fuerza sobre el ahora muerto teclado de la muerta computadora – Y ustedes dos! – grito Tanimoto en dirección de Loki y #20 haciendo que ambos dieran un respingo y qué #20 se escondiera temblorosa detrás de Loki – Saben perfectamente lo que nos pasara si se dan cuenta de este chistecito! – grito furioso.

- Anno, Natsu-kun. – llamo Kenichi al rubio como no queriendo la cosa, Honoka por su parte se apresuró y tomo uno de los brazos de Tanimoto para intentar calmarle – A que te refieres? Qué es Vongola? – cuestiono con algo de temor Kenichi.

Tanimoto gruño por lo bajo y soltó a Niijima de manera brusca, su mano libre viajando a la cabeza de Honoka para calmarse ente el tacto del cabello de la pequeña castaña.

- Vongola es nada más y nada menos que la más antigua, poderosa y despiadada familia mafiosa conocida en la historia humanidad. – comenzó Tanimoto con voz controlada – Son la élite de la élite en el bajo mundo, hacen que Yomi, Yami y cualquier otra organización a la que nos hemos enfrentado o con la que hemos interactuado se vean como preescolares de localidades suburbanas. – Kenichi trago pesado – Y este idiota megalomaníaco nos ha puesto justo en su mira! – exploto Tanimoto mientras apuntaba a Niijima, solo el agarre de Honoka deteniéndolo de finalmente asesinarlo.

- Niijima, exactamente que intentabas hacer? – cuestiono Kenichi con seriedad después de escuchar la lección de Tanimoto.

- Últimamente el bajo mundo ha estado bastante callado, quise saber a qué se debía tan repentino cambio y según mis fuentes se debe a que la familia mafiosa más poderosa de todas está tiendo en cambio de jefe, el tipo nuevo jefe, décimo en tomar las riendas de la organización, está descartando y desintegrando a varios grupos debido a su forma de ejercer su poderío y me pareció curioso que un jefe mafioso tenga semejante moral, o moral para empezar, así que decidí meterme a su base de datos y ver si encontraba algo, pero llevo aquí todo el maldito día y no he podido siquiera pasar su primer jodido firewall! – hablo Niijima calmado al principio mientras acomodaba sus ropas de la sacudida que le dio Tanimoto para finalmente gritar exasperado azotando sus manos en el muerto teclado que antes manipulaba.

La discusión siguió y nadie se percató de una sombra se alejaba por el pasillo, un fedora ladeado escondía la mitad del rostro de Reborn mientras una sonrisita autosuficiente se pintaba en su carita.

Nota mental, decirle a Timoteo que le suba el sueldo a los de seguridad informática y hackers. Se dijo Reborn mentalmente.


Tsuna salía del baño limpio y cambiado, en sus manos tenia doblado propiamente el obi que le prestaron.

- Ya era hora de que salieras. – hablo Reborn de repente pero no causa ningún efecto en Tsuna, el castaño más que acostumbrado a la presencia de su tutor – Termine mi tour por este lugar hace un rato y debo admitir que aunque todo es reciclado está muy bien hecho, mis felicitaciones a quien construyo esta base. –

- No puedo creer que Kenichi-nii sea el discípulo más fuerte del que tanto se ha estado hablando últimamente. – suspiro Tsuna ignorando lo dicho por su tutor.

- Pudo haber sido peor. – dijo Reborn con aire ligero.

- Cómo? – cuestiono incrédulo Tsuna.

- Pudo haberse enterado de TÚ eres ÉL jefe de la mafia. – respondió Reborn como si nada.

Un escalofrió recorrió la espalda de Tsuna ante la idea de que Kenichi, defensor de la justicia y discípulo más fuerte de la historia, sin olvidar su primo favorito y figura de hermano mayor, se enterara de su actual estado como el amo y señor de la familia pilar de toda el sub-mundo.

- Hiee! No digas eso ni en broma! – exclamo Tsuna mirando horrorizado a Reborn.

- No te preocupes Tsuna, tu identidad quedara en secreto a todas las organizaciones fuera de la alianza del círculo interno, bueno… al menos hasta que cumplas 21. – tranquilizo Reborn.

- Cómo ayuda eso a que no me preocupe? – mascullo Tsuna.

- Tsuna-kun! Reborn-san! –

- Tsu-chan! Reborn-chan! –

Llamaron Kenichi y Honoka respectivamente al tiempo que aparecían por un pasillo y divisaron a Tsuna fresco y limpio junto con su peculiar tutor. Tsuna se acercó rápidamente a sus primos, Reborn siguiéndole de cerca.

- Me temo que debo volver al dojo por unas cosas que se me olvidaron, ¿Les importaría a ti y a Reborn-san regresar solos con Honoka a casa? – se excusó el castaño mayor.

- Está bien, no nos molesta. – accedió Tsuna con una sonrisa. Además, hay cosas que me gustaría preguntarle a Honoka-chan sin que estés presente, lo siento, Kenichi-nii. Pensó el castaño joven amo y señor de todo el bajo mundo - ¿Verdad, Reborn? –

- No es problema. – accedió tranquilo el del fedora.

- Genial, te prometo que te llevare a comer a un lugar genial como compensación. – aseguro el castaño discípulo más fuerte de la historia mientras se despedía y comenzaba a trotar por el pasillo, esperándolo estaban Tanimoto y Freya que comenzaron a seguirlo en dirección de la salida.

Cuando Kenichi y sus amigos desaparecieron de la vista de los dos castaños más jóvenes y del tutor de infantil apariencia Honoka entrelazo su brazo derecho con el izquierdo de Tsuna y tomo la manita de Reborn para que no se quedara atrás.

- Sera mejor que no vayamos ya, Mamá me envió un mensaje y quiere que compremos algunas cosas para el festín para su bienvenida, vamos! –

- Por qué rayos tardaron tanto? – comento molesto Niijima mientras miraba a Kenichi, Tanimoto y Freya acercarse a la descomunal entrada del Ryozanpaku.

- Porque yo si tengo la consideración suficiente para excusarme con el primo favorito que no he visto en años porque un maldito alíen megalomaníaco decidió que iba a molestar a la más grande, antigua y poderosa familia mafiosa de todo el jodido bajo mundo! – comenzó Kenichi con calma para finalmente gritar histérico en la oreja de Niijima.

- Que dramático. – mascullo Niijima mientras con su dedo meñique limpiaba la oreja donde Kenichi le había gritado.

- Por tu propio bien, Niijima, espero que los maestros sepan qué hacer con esta locura en la que nos metiste porque si no ten por seguro que te dejare encerrado bajo tierra con Tanimoto, Takeda-san y Ryuto-kun para que te usen como muñeco de pruebas y saco de boxeo! – amenazo Kenichi mientras abría con facilidad la enorme puerta que alguna vez le costó un esfuerzo atlástico abrir.

Los cuatro jóvenes adultos entraron a la vieja y gran casa de estilo japonés clásico, la puerta se cerró por si sola debido a su peso.

- Ara, Kenichi-san. – saludo Miu con una sonrisa cuando diviso al castaño discípulo – No esperaba que volvieran hasta ma… - Miu detuvo su discurso cuando noto que quienes acompañaban a Kenichi no eran ni Honoka ni Tsunayoshi y su tutor, sino sus amigos y compañeros, fue entonces que la rubia le dedico al castaño discípulo una mirada confundida y preocupada.

- Niijima. – fue la única palabra que salió de la boca de Kenichi mientras se adentraba en la casa seguido de Tanimoto y Freya, Miu le dedico una mirada de reproche al alíen cuando paso frente a ella – Están los maestros en el dojo? – cuestiono Kenichi.

- Si, están viendo que salió mal con la maquina hace rato. – respondió Miu mientras alcanzaba a Kenichi y caminaba a su lado.

- Oh, respecto a eso. – se detuvo Kenichi y encaro a la rubia – Reborn-san me confeso que de hecho fue cosa de él, no me dijo exactamente como lo hizo pero fue él quien averió la máquina para que los maestros vieran el verdadero potencial de Tsuna-kun. – explico el castaño mientras se rascaba la nuca avergonzado – Debo disculparme con los maestros. –

- Oh, qué alivio. – suspiro Miu – Los maestros se han estado partiendo la cabeza intentando averiguar que salio mal, se sienten muy culpables por lo que le ocurrió a Tsunayoshi-kun. – informo Miu mientras comenzaban a caminar en dirección del dojo nuevamente.

Llegaron al dojo y encontraron a los maestros sentados en círculo alrededor de la máquina de Akisame, el maestro filosofo del jiujitsu desatornillaba pieza por pieza la maquina intentando averiguar que salio mal con su máquina.

- Simplemente no comprendo que salio mal. – mascullo Akisame con molestia mientras desatornillaba.

- Quizás la edad al fin te está alcanzando, Akisame. – se burló Sakaki antes de darle un buen y gordo trago a su cerveza.

Akisame estuvo a punto de responder el comentario del karateka con su propio comentario mordaz pero fue interrumpido por…

- Akisame-shishio! – llamo Kenichi fuerte al tiempo que abría la puerta del dojo y luego saltaba para posicionarse en perfecta dogeza frente a la figura de su maestro – Lamento mucho haber dudado de sus habilidades y me disculpo por mis acciones de esta tarde. Reborn-san me ha dicho que ha sido él el que modifico la máquina para mostrarle a los maestros el verdadero potencial de Tsuna-kun. – explico Kenichi la situación.

- Sakaki, Akisame y Kensei se miraron incrédulos entre ellos ante la nueva información, Shigure y Apachai hicieron Oooh al tiempo que con su mano derecha hecha puño martilleaban suavemente contra la palma de su mano izquierda, Touchumaru (el ratón mascota de Shigure) imitando la acción de su ama y del maestro de Muay Thai, el anciano maestro rio divertido mientras acariciaba su barba.

- Ese jovencito, Reborn, sí que es un muchachito travieso. - comento divertido e interesado Furinji Hayato.

- Hahahaha! – rio Sakaki estruendoso – Tal parece que te jugaron sucio, Akisame! Hahaha! –

- Aah. – suspiro aliviado Akisame pues por un momento de verdad creyó el comentario de Sakaki – Levanta tu cabeza, Kenichi-kun. Estas perdonado. –

- Shishio~ - lloro Kenichi ante la misericordia de su maestro.

- Más importante aún, Ken-chan. – llamo el anciano maestro – No creo que hayas vuelto únicamente a disculparte, viendo que algunos de tus amigos te vienen acompañando – razono el anciano al ver a los demás prometedores jóvenes adultos y futuros maestros en sus artes marciales.

- Oh, cierto. – recordó el castaño el porqué de su apurado regreso al Ryozanpaku – Niijima! – llamo Kenichi a su peor amigo.

- Que hizo el cara de alíen ahora? – cuestiono con desinterés Sakaki.

- Intento meterse en los archivos secretos de la familia mafiosa más antigua y poderosa del mundo. – informo Tanimoto mientras jalaba del cuello de su camisa a Niijima y lo lanzaba dentro del dojo.

Eso definitivamente llamo la atención de los maestro.

- Intentaste meterte a los archivos de Vongola?! - cuestiono sorprendido Kensei mirando a Niijima como si por primera vez comprendiera que el muchacho está verdaderamente mal de la cabeza.

- Eso no fue… una buena idea. – dijo Shigure suspirando decepcionada.

- Haruo-kun. – llamo Akisame – Te das cuenta de que esta acción en particular será considerada como una ofensa grave y que probablemente Vongola envié gente tras de ti? –

- Oh, vamos. Solo quería ver si en verdad su sistema de seguridad es tan bueno, solo tengo que disculparme no? Además no es como si ustedes fueran a dejar que…

- Me temo que si se trata de Vongola nosotros no podemos intervenir. – interrumpió el anciano maestro el discurso de Niijima.

- ¡¿Qué-qué?! – chillo Niijima.

- Que quiere decir, anciano maestro? – interrogo Freya ignorando la reacción del alíen.

- Vongola no solo es la familia mafiosa más poderosa y antigua, también es el pilar principal de todo el bajo mundo a nivel internacional, son la semilla de la cual nacieron las raíces que levantaron la sociedades ocultas que dieron como fruto a la sociedad tal y como la conocemos. – recito Furinji Hayato.

- Enfrentar a Vongola es como ir a la parte más profunda del océano esperando no ser aplastado por la presión del agua y que tus órganos y cerebro no sean licuados dentro de tu cuerpo, incluso nosotros tenemos límites. – prosiguió Kensei mientas se quitaba su sombrero.

- Además, es Vongola quien se asegura que el equilibrio del bajo mundo siga intacto. Son ellos los que se aseguran que las cosas demasiado locas no salgan a la luz. – añadió Sakaki.

- Demasiado locas? Oh sea que todo lo que hemos enfrentado hasta ahora…? –

- No es más que la punta de un descomunal iceberg. – completo Akisame la cuestión Miu.

Un escalofrió recorrió la espalda de los más jóvenes presentes.

- Aaah. – suspiro nostálgico el anciano maestro – Recuerdo la primera vez que tuve contacto con Vongola. Era joven y me habían contratado para aniquilar a un grupo que amenazaban con destruir una pequeña aldea para poder explotar sus recursos naturales, cuando llegue lo único que encontré fue a un par de chicas que me dispararon con una bala extraña y que me dejo tirado en el mismo sitito por dos días enteros, cuando recupere la conciencia todo se había arreglado y las dos chicas me dejaron una nota, "Puedes tomar el crédito ante tus contratistas, no nos interesa llamar la atención. Atte. Vongola Famiglia". - recordó divertido el abuelo – No tome el crédito, pero tampoco le dije a mis contratistas lo que en verdad ocurrió, ho-ho-ho. – rio el mayor.

- Yo aún tenía cabello la primera vez que me topé con ellos. – hablo Kensei – Estaba siguiendo la pista de mi hermano que según sabia había sido contratado por las triadas como guardaespaldas durante una junta con representantes de Vongola, no acabo muy bien, ha-ha. – contó el hombre chino mientras acariciaba una pronunciada y pequeña cicatriz en su cabeza.

- Durante uno de mis trabajos me topé con uno de sus hombres, maldición el tipo estaba loco, hacia cosas que ni siquiera yo haría ebrio… aún tengo mis dudas de si era o no un hombre. – añadió Sakaki y luego le dio otro trago a su cerveza.

- Armas… raras. – dijo Shigure.

- Tecnología muy curiosa en verdad. – asintió Akisame recordando aquella vez que él y Shigure se metieron en un laboratorio que le robo a Vongola planos de armas y enviaron a sus hombres a recuperarlos mientras los maestros fueron a recuperar una de las espadas de Shigure – Salimos bastante mal heridos de ese sitio, de no ser por la ayuda médica que nos proporcionaron no habríamos vivido para ver otro amanecer. –

- Apachai nunca se ha topado con ellos. – contribuyo Apachai a la plática – Pero a Apachai siempre le han dicho que no los haga enojar. –

Con cada nueva anécdota de los maestros el color del rostro de Niijima se desvanecía y se desvanecía.

- E-e-entonces q-que ha-hacemos? – lucho Kenichi por preguntar.

- Bueno, si envían a alguien podemos intentar decirles que no fue más que un mal entendido. – propuso Akisame que empezó a re-armar su máquina.

- Y si no funciona? – cuestiono ahora Tanimoto cruzado de brazos y recargado en una esquina.

- Entonces les entregamos al alíen y será como si este nunca existió. – respondió Sakaki.

Haruo Niijima, a sus dieciocho de edad, por primera vez en su vida, reconsidero sus acciones.


Honoka, Tsuna y Reborn caminaban por un parque en dirección del distrito comercial de la zona. La Shirahama iba parloteando sobre como Kenichi comenzó artes marciales y todas las cosas que ocurrieron a partir de ahí desde su perspectiva, Tsuna escuchaba atento las palabras de su prima, tomando nota mental de los datos personales de los amigos de Kenichi y de sus maestros.

- Y esa más o menos ha sido nuestra vida desde que Onii-chan comenzó a practicar artes marciales. – concluyo Honoka sus anécdotas - ¿Qué hay de ti, Tsu-chan? Como conociste a tus amigos? – cuestiono interesada Honoka en su primo, ha pasado tanto tiempo desde la última que lo vio que solo quiere saber de todo lo que ha hecho el ahora más alto muchacho.

- Bueno… si te refieres a como comenzó todo, yo diría que todo comenzó con Reborn. –

- Eh? Reborn-chan? – inquirió Honoka.

La castaña más baja dirigió su atención al susodicho que caminaba por delante de ellos.

- Quieres oír la historia? – cuestiono divertido Tsuna a su prima.

Honoka asintió entusiasta.

- Todo comenzó cuando el volante que anunciaba los servicios de Reborn llego a las manos de mi madre…

Tsuna le contó a Honoka casi todo, omitiendo todo lo relacionado con la mafia y sus cercanas (y actuales) experiencias a la muerte.

- Todos ellos suenan a que son buena gente, aunque ese tipo Hibari debería tomarse unas vacaciones en un templo budista y aprender algo de paz interior. – comento Honoka mientras se cruzaba de brazos con aire pensativo – Como Nacchi! Él medita todos los días~. – presumió como madre orgullosa la castaña.

- Nacchi? – inquirió Tsuna.

- Oh, me refiero a Natsu-kun. Onii-chan y yo le llamamos Nacchi cuando no nos está escuchando, te-hee. – explico la Shirahama menor.

- Tanimoto-san, suena a que a pesar de su actitud exterior es una buena persona. – comento Tsuna.

- Nacchi es tan bueno como Onii-chan, Tsu-kun! – exclamo de repente Honoka – Es amable, listo y muy guapo! Y…

- Honoka-chan. – interrumpió Tsuna – Sera que a ti… te gusta Tanimoto-san? – cuestiono entre sorprendido y curioso Tsuna a su prima.

Honoka se detuvo en seco y ceso u parloteo al mismo tiempo, los oscuros ojos castaño chocolate de la Shirahama menor miraron a los brillantes de color caramelo quemado con toque de oro de su primo, la Shirahama menor comenzó a ponerse roja desde la raíz del cabello hasta el cuello.

- N-no le digas a nadie. – pidió en un susurro Honoka mientras jalaba ligeramente la manga de Tsuna.

- Lo prometo. – asintió Tsuna – Escuchaste, Reborn? No podemos decirle a nadie. –

- Un caballero jamás hablaría de los secretos de un jovencita de puro corazón, Tsuna. –

Tsuna asintió en silencio, porque si había algo que Reborn era por sobre su profesión, es un caballero.

Los tres regresaron a la residencia Shirahama y le dieron a la señora de la casa las compras para que esta comenzara a preparar la cena, Honoka se ofreció a ayudar a su madre y se metió con ella a la cocina. Mototsugu entonces se acercó a Reborn y ambos comenzaron a hablar sobre armas luego de que el señor de la casa mencionara casualmente si querían ver su nuevo rifle, Tsuna sonrió complacido al notar que su predicción sobre las buenas migas entre su tío y su tutor se volvió realidad. El castaño entonces camino en dirección de la sala de estar y encendió el televisor, luego de diez minutos entro Kenichi, Tsuna noto que su primo se veía pensativo y ligeramente pálido.

- Kenichi-nii, estas bien? – cuestiono preocupado Tsuna.

- Eh? Ah! Tsuna-kun! N-no! No te preocupes, no es nada. – intento calmar el castaño mayor a su primo.

- Seguro? – insistió Tsuna mientras tomaba la mano del castaño mayor.

- Seguro. – asintió ya más convencido de sus propias palabras Kenichi.

Tsuna-kun no debe ser involucrado en esto. Se dijo a sí mismo el primogénito de los Shirahama.

Veinte minutos después la comida fue servida y la familia Shirahama más sus invitados disfrutaron de una amena tarde de verano.