Prologo – El comienzo de todo

POV TORI

Todo ocurrió en ese año. Yo era una menor de no más de 4 años, mis padres me habían dejado sola cuando niña, decidieron consumar su amor entre el fuego. En ese entonces yo era una pequeña de 2 años, no tenía a nadie más que quisiera hacerse cargo de mi, por lo que a las autoridades no les quedo de otra que llevarme a un centro de cuidado lejos de todos, las personas ahí se encargaban de mi cuidado y educación, odiaba estar ahí, era una niña pequeña pero no era tonta, y ellos me trataban como si de una retrasada me tratase. Prefería pasar mí tiempo sola, entre libros, la mayoría eran de dibujos por mi poco entendimiento de lectura, pero con el tiempo me había armado de valor y empezó a leer libros más grandes los cuales nadie de los demás entendían.

Pero, un día cambio todo…era mi cumpleaños número 4 me encontraba en el patio leyendo, al parecer una persona importante había venido ese día para regalar juguetes a todos los niños ahí presentes. Yo como siempre me había quedado fuera de eso, normalmente cuando esas personas venían era para hacer su buena acción del año y nunca volvían a aparecer. Una de las encargadas había ido por mí y me jalo hacia donde estaban todos los demás hechos bola con un señor, yo solamente me quede ahí parada sin mirar un punto exacto, solamente perdida en mi mundo y deseando que todo acabara rápido y pudiera volver a mi lectura.

-Hola-esa, era la voz que cambiaria mi vida. Recuerdo que había volteado a ver a la persona que me hablaba, el me miraba fijamente. Era un señor, era muy alto y de cabello gris, en sus labios bailaba lo que parecía un dulce o una paleta, al igual tenía una mirada un tanto fría y al mismo tiempo cálida. Recuerdo que se me quedo viendo por un buen rato y que yo le sostenía la mirada de igual modo frunciendo el seño, al final me había hartado y había volteado la cabeza un tanto sonrojada. Por el rabillo del ojo pude apreciar que me sonreía y en ese momento me tendió un oso, este tenía un gran lazo de colores en su cuello. Recuerdo haberlo mirado un tanto sorprendida e incrédula, normalmente nadie me regalaba algo, siempre me apartaban de los demás, yo un tanto curiosa e incrédula lo tome con mis pequeñas manitas cargándolo, pesaba un poco pero eso no me hiso perder el equilibrio, pero como era un poco grande para mi tuve que abrazarlo para que no se me callera quedando el oso un tanto arriba de mi, la persona delante mi soltó una risa y yo lo voltee a ver extrañada, el me sonreía, se arrodillo a mi lado y se acerco a mí, mas específicamente a mi oreja, me había apartado el pelo y me había susurrado unas palabras que quedaron grabadas a fuego en mi cabeza.

-Nunca te separes de él, luego vendré por ambos…-


No es mi primera historia, lo sé, pero si es la primera que escribo en este género, así que les pido sean buenos conmigo :3.

Dejen sus comentarios, son muy importantes para mí. Aun que sea un "Hola" es bienvenido, eso me motiva a seguir escribiendo