Locuras en San Valentín

Por

The Ladycat69

Capitulo 3

Para cuando había terminado de tocar la última campanada, todas las parejas aparecieron en el patio del colegio. Una vez allí, todos los del último año se miraban entre ellos sin saber que hacer o decir.

Así que poco a poco empezaron a intercambiar pequeñas palabras, para después entre risas se presentaban unos a otros, mostrando a unos asombrados profesores, que ese día de San Valentín tenía el gran poder mágico, de la amistad y del amor.

La química que surgió entre todos los estudiantes del último año, no estaban preparados para ver esa mágica noche a Draco Malfoy y Hermione Granger salir de la luz tomados de la mano, siendo el mayor ejemplo de que la delgada línea del perdón, es tan fuerte como la del amor.

Pero Harry y Ron que a pesar de estar en la misma situación de ambos jóvenes, no pudieron evitar gritar sorprendidos, al ver a su amiga muy unida al joven ex-mortifago, que sonreía con cierta ironía.

-¡Hermione!—grito Ron.

-Hola chicos… ¿Qué tal su día?—pregunto con una sonrisa.

-Pero Hermione no me digas que tu cita a ciegas fue Malfoy—

-No es obvio Weasley—dijo Draco.

-Pero… ¿qué haces de la mano de Malfoy?—esta vez fue Harry que venía de la mano de Pansy.

-Como puedes estar tomada de la mano con ese Slyth… ¡de Malfoy!—grito Ron escandalizado.

-Creo que esa misma pregunta te puedo hacer a ti—mirando como la muñequita de Slytherin le tenía la mano agarrada.

-Yo…yo…yo bueno—

-¡Aja!—dijo la castaña viendo como sus dos amigos no sabían en donde meterse en esos momentos.

-Pero es…Malfoy—volvió a repetir Ron.

-Lo sé—

-Hay mi adorado Roncito, ya déjalos en paz, más cuando tú y yo estamos en la misma situación—

-Pero…pero…—dijo rojo de vergüenza.

-¿Roncito?—

-Vaya chicas y eso que ustedes dos dijeron que por nada querían una cita con un Griffyndor—

-Es lo mismo que dijiste tú, Draco—

-Pues que puedo decirte…hechizado por una hermosa leona—dijo dejando a los dos Griffyndor con la boca abierta.

-Los leones tienen su encanto…no lo crees así mi querida Pansy—dijo Astoria mirando a su amiga, sin soltar al pelirrojo.

-Así es amiga…tienen lo suyo—viendo como Harry carraspeaba, arreglándose nuevamente los espejuelos.

-Creo que este loco día tuvo su efecto—dijo Blaise uniéndose al grupo.

-¡GINNY!—

-Así que tu cita a ciegas resulto ser Blaise Zabini—dijo Hermione saludando a la chica.

-Que puedo decirte…después de que una enorme ola casi nos tragas vivos, encontré que es un moreno encantador—dijo mirando con cierta picardía a Blaise…-Por lo visto mi querida Hermione también encontraste el encanto de los Slytherin y por lo que veo no fuiste la única—

-Hola chicos…creo que los nargle hicieron de las suyas en este día—

-Hola Luna…Nott!—

-Theo y yo somos novios—soltó con una enorme sonrisa.

-¡QUE!—gritaron sin querer todos.

-¿QUE PASA…ALGUN PROBLEMA?—grito Theo muy serio, quedando todos en un enorme silencio.

Un silencio que no duro mucho, ya que Neville con una enorme sonrisa en los labios, se les unió con la misma noticia de que Hanna era su novia, presentándola de inmediato a todos.

Lo que sucedió después, fue como por arte de magia, ya que todos comenzaron a reírse de todo lo que estaba pasando o como habían terminado envueltos en esa atmosfera romántica.

Así que en menos de un minuto, el pequeño grupo se presentaban como si fuera la primera vez que se veían, como si el pasado se quedara en donde debía estar, en el pasado y esta vez para siempre.

Mientras Minerva McGonagall se había mantenido parada observando todo. La nueva directora con lágrimas en sus ojos sonrió de alegría, de solo ver como interactuaban entre ellos sin importar a que casa pertenecieran.

-Minerva no puedo creerlo, lo lograste—le dijo Pomfrey aun sin poder creerlo.

-No…fueron ellos los que lo lograron—dijo con lagrimas.

Así que todos los estudiantes del último año de Hogwarts, entre abrazos, risas, chistes, anécdotas o solo un buen tema, vieron juntos un nuevo amanecer. La locura de las citas a ciegas terminaba con la salida del sol, pero jamás terminaría los nuevos lazos de compañerismo, de amistad o los lazos de amor que se habían forjado tras la locura en San Valentín.

-¿Que piensas?—pregunto Draco.

-Que la magia del loco San Valentín termino con la salida del sol—dijo Hermione mirándolo.

-No termino…es solo el comienzo—entrelazando nuevamente su mano con la suya.

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Los siguientes meses que pasaron, el que pensara que aquella locura de las citas a ciegas, en el cual nuevas amistades, como los nuevos romances terminaría, se equivocó. Porque no había duda que aquella locura de San Valentín, había logrado el efecto esperado, un efecto de que la esperanza aun no se ha perdido, que seguirá en los corazones.

Por eso, tras los actos de graduación de aquel grupo de estudiante, que fueron sometidos a un día entero con alguien diferente a su casa, con tristeza se despedían. Minerva miraba con orgullo como los estudiantes que reían se intercambiaban abrazos y notitas con sus respectivas direcciones, manteniendo por siempre la comunicación, manteniendo una hermosa amistad.

Todos los estudiantes intercambiaban palabras como si ya el amarillo, azul, rojo o verde no fuera importante, ya no eran de diferentes casas, ya eran todos de alguna forma una gran familia, amigos o algo más. Así que las paredes de Hogwarts fueron testigos del gran milagro, un milagro que solo ellos podían lograr.

Pero no había que olvidar a todos esos padres que miraban consternados a sus hijos, sin entender que había pasado exactamente con ellos en ese último ciclo escolar. Una pregunta que lo mas seguro no tendría respuesta, ya que es lo mas seguro que no existiera nadie en todo el universo que pudiera contestar, lo que había pasado aquel loco día.

Ese fue el caso del matrimonio Malfoy, que miraban sorprendidos a su hijo hablar de lo mas divertido, con los que se suponía eran sus enemigos. Aunque la sorpresa no termino ahí, ya que su único hijo, el heredero de la dinastía Malfoy, su mayor orgullo sacaba un hermoso anillo de compromiso del bolsillo, preguntándole a Hermione si le haría el honor de ser su esposa.

Una enorme noticia, que tras Lucius Malfoy escuchar a su hijo anunciar de la mano de la castaña ahora su compromiso, cayó redondito en el suelo. Mientras Narcisa con toda la elegancia que la caracterizaba e ignorando a su desmayado esposo, camino hacia su hijo felicitándolo, dándole a Hermione la bienvenida a la familia.

Porque si algo tenía bueno Narcisa Malfoy, era que ante todo era una Black y como Black, siempre mantendría el gran lema que por generaciones su familia seguía…si no puedes con el enemigo, úneteles.

Xxxxxxx

Después de aquella locura, otro año había pasado en el colegio de magia y hechicería. Otro año en que ahora todos los estudiantes esperaban con ansias el día de San Valentín. Porque por extraño que pudiera parecer, Minerva McGonagall no tuvo que volver a dar ningún empujoncito a ningún estudiante del último año, ya que voluntariamente sugirieron que se llevara a cabo las locas citas a ciegas. Así que en San Valentín, solo a los estudiantes del último año se les hacia las tan mencionadas citas a ciegas.

La realidad era que los estudiantes tras ver con sus propios ojos el resultado mágico del año pasado, pensaron que sería divertido que se pasara un día juntos en grupo, fortalecer esos lazos de amistad que existían o quién sabe, el nacimiento de uno que otro romance.

Ahora tres años después de aquel día en donde todo comenzó, Minerva vestida con su túnica de gala, se preparaba para otro gran acontecimiento. La directora con una enorme sonrisa de satisfacción en sus labios, miraba un enorme libro al que llamaba… álbum de los recuerdos.

McGonagall miraba con admiración como mucho habían alcanzado sus sueños o se esforzaban para alcanzarlos. Cada imagen guardaba celosamente ese álbum le recordaba día a día que los sueños por mas pequeños que sean, se pueden agrandar tras hacerse realidad.

Muchas cosas habían sucedido esos últimos años. Muchas cosas que enorgullecía a Minerva McGonagall, pero ninguna era ver como aquel grupo de estudiantes habían logrado lo que muchos pensaron que no se lograría.

Así que con una sonrisa miro la fotografía de Neville y Hanna Longbotton. A penas seis meses que se habían casado, Hanna era la dueña de un conocido establecimiento. Mientras Neville, para orgullo de Minerva, era miembro del colegio como profesor de Herbologia.

Otra imagen era la de Luna y Theodoro Nott, que tras Theo invertir una gran suma en el Quisquilloso, se volvió uno de los periódicos más famosos de todo el mundo mágico, aplastando en cierta forma al Profeta. Claro, que no haría Theodoro Nott por su soñadora esposa, que esperaban a los primeros gemelos en toda la generación Nott.

Minerva pasando la siguiente pagina, negó con la cabeza cada locura que hicieron los hermanos Weasley. Una locura que casi le provoca a la pobre Molly un infarto, cuando uno escapo para casarse y la otra vivía sin casarse.

Ronald y Astoria Weasley que tras discutir enormemente el día de su graduación, solo huyeron juntos. Para aparecer unos meses después casados y con un hijo en camino, aunque era increíble ver como después de tres años, ya iban por su segundo hijo y otro en el horno.

Mientras Ginny que era una gran jugadora mundial, un año después de graduarse se fue a vivir junto a su prometido Blaise, un prestigioso empresario y su entrenador personal.

Así que por ser quienes eran e ignorando las protestas de Molly, que al final tuvo que resignarse aceptar la decisión de los jóvenes, que tenían claro que para amarse, por ahora no era necesario casarse.

-Quien lo hubiera dicho—dijo pasando otra pagina…-Mi niño que vivió…tu mas que nadie mereces ser muy feliz—dijo mirando una hermosa foto de Harry y Pansy Potter.

Harry y Pansy se habían casado un año y medio después de su graduación. El niño que vivió había hecho su sueño realidad de tener una familia y convertirse en el jefe de Aurores. Mientras Pansy a pesar de tener un enorme talento para el diseño de moda, prefirió solo ser esposa y madre del pequeño James Sirius, eso era que esta ese día Minerva no podía creer.

Así hubo más fotos de estudiantes, más hermosos recuerdos, más sueños realizados que Minerva miraba tras pasar las páginas de su álbum de recuerdos. Solo faltaba una mas, una fotografía que por tres años había esperado con ansias. Una última foto que completaría, que la locura de San Valentín si tuvo el efecto esperado.

Así que mirándose nuevamente en el espejo, guardo el tan preciado álbum y con una enorme sonrisa, tomo la delicada invitación en sus manos, mas una pequeña caja de cristal, salió de su habitación.

-Ya estas lista—

-Si Albus…Hagrid ya debe estar por llegar para partir juntos—

-Me alegro—dijo con una amable sonrisa…-Te vez bien Minerva…serás la madrina mas bonita—

-Gracias—

-Ya los estudiantes están en sus citas—

-Si…varios profesores se quedaron a cargo en lo que llegamos—

-Entonces diviértete—

-Albus—

-Si—

-Se que te lo he dicho, pero muchas gracias por aquella sugerencia loca, que me diste tres años atrás—

-No tienes que darlas amiga mía—dijo con una sonrisa…-Nunca perdí la esperanza en ellos, en que aprenderían a olvidar para poder perdonar y el mejor ejemplo es la boda de hoy—

-Así es—dijo mirando la imagen del cuadro.

-Felicita a los novios de mi parte—

-Lo hare—

-Directora McGonagall ya estoy listo…hola director Dumbledore—dijo Hagrid tras entrar por la puerta.

-Hagrid justo a tiempo—

-Hola mi buen Hagrid—

-Siempre es un gusto verlo…directora ya es hora, recuerde que somos los padrinos de la boda—dijo con una enorme sonrisa.

-Nos veremos después Albus—

-Que se diviertan—tras escuchar como ambos desaparecían por medio de la red flu…-Te dije que era una maravillosa idea, Severus—

-Hay por favor…ahí vamos otra vez—dijo soltando un bufido.

-La magia del amor es tan maravillosa, sabía que sería un día hermoso para sanar heridas y etc…etc…etc—

-Solo espero que alguien tenga la piedad de cambiar mi cuadro de lugar—dijo tras escucharlo reír.

-Hay amigo, cuando tenemos de tanto de que hablar—

-¡Voy a exigir un cambio!—grito escuchando mas fuerte la risa de Albus Dumbledore…-¡Deja de reírte Dumbledore!—

-Solo hasta que admitas que tuve razón—dijo entre risas.

-Que alguien tenga piedad de mí…piedad es mucho pedir—dijo casi en una súplica.

Severus Snape sabía que aunque era solo un simple cuadro, el tener de compañero a Dumbledore, haría de sus días eternamente largos, aunque jamás admitiría que serian eternamente divertidos.

Xxxxxxx

El mes de febrero se conoce como el mes del amor, pero la realidad es que ese mes es mucho más. Porque puedes descubrir que tienes cosas en común con personas que no sabías que existían.

También puede ser el comienzo de maravillosas amistades, de alegrías, llantos, de todo un poco. Ese mes es solo el comienzo para enseñarnos que hay que aprender a olvidar esos malos momentos, aprender a mirar la vida de otra forma, aprender que las cosas mas sencillas nos pueden dar una enorme felicidad.

Eso fue lo que en el fondo impulso a Minerva McGonagall a llevar aquella idea descabellada. Porque solo quiso que sus antiguos estudiantes aprendieran, que todo se podía, si así ellos lo querían y podía sentirse orgullosa de decir…que si lo aprendieron.

Ahora en los terrenos de la prestigiosa mansión Malfoy, una decoración blanca anunciaba la boda esperada por muchos. La naturaleza no podía estar más hermosa para la ocasión.

Todo estaba decorado delicadamente, con sillas blancas a las esquina, un camino blanco que llegaba hasta el pequeño altar con vista al lago, rodeado de un arco de seda, con rosas en cristal y escarcha, dándole ese decorado único y mágico.

No había duda que Draco tenía razón cuando hablo del lago, uno que ahora seria testigo de la unión con la mujer que amaba. Así que poco a poco los invitados comenzaron a llegar, tomando asiento de inmediato.

Mientras Minerva McGonagall miraba a los estudiantes que tras saludarla, platicaban animadamente con sus antiguos compañeros, preguntándose si alguien hubiera creído que eso podía ser posible.

-Directora McGonagall—

-¿Como esta señora Malfoy?—

-Muy bien gracias…ya en los próximos minutos comenzaremos, si fueran tan amables en tomar sus lugares—

-Somos los padrinos—dijo Hagrid emocionado.

-Lo sé Hagrid…Draco querido ya vamos a comenzar—dijo Narcisa arreglándole la corbata.

-Hola Draco…felicidades—

-Gracias Hagrid, directora McGonagall—

-Se ve muy guapo joven Malfoy…hay algo diferente en usted—

-La magia del amor supongo—dijo con una sonrisa.

-¿Que tal luzco?—

-Excelente Hagrid…te vez muy guapo—

-No hay nada que no haría por Hermione—haciendo reír al platinado.

-Disculpen ya llego el ministro—dijo Narcisa junto a la señora Granger…-Tomen sus lugares—

-La magia de este día seguirá teniendo su efecto—le susurro a Minerva, caminando hacia el altar.

-Así es Hagrid…así es—dijo mirando a todos los presentes.

Unos minutos después se escucho la marcha nupcial, poniéndose todos en pie. Hermione que camina del brazo de su padre, llevaba un radiante vestido blanco, sus cabellos estaban recogido con pequeñas florecitas en cristal en el pelo y en sus manos un ramo de rosas en cristal.

La chica que mas hermosa, mas feliz no podía estar, caminaba mirando hacia el frente, mirando a un joven platinado que dentro de poco seria su esposo, que en cuanto sus ojos se encontraron, ambos sonrieron.

-Te entrego mi joya más preciada muchacho—

-Le juro que la amare con toda el alma señor Granger—

-Eso quería volver a escuchar—dándole un beso en la frente a Hermione, le entrego la mano de su hija al joven platinado, tomando asiento junto a su esposa, que lloraba de la emoción.

-Te vez hermosa—le susurro el joven.

-Gracias…te vez muy guapo—

-Si hay alguien que se oponga a la celebración de esta boda…que hable ahora o calle para siempre—dijo el ministro.

En cuanto el ministro pronuncio aquellas palabras, tanto los novios, como todas las miradas cayeron en Lucius Malfoy. El patriarca de la familia tras ver que los invitados lo miraban con los brazos cruzados, se giro para mirar a su esposa que para su sorpresa, lo miraba como si esperara que dijera algo, solo para asesinarlo allí mismo.

-Pero porque me miras así…si no he dicho nada—dijo indignado por todas las miradas.

-Solo quería estar segura de que ni con el pensamiento querido—dijo con una sonrisa.

-Esto es el colmo...mi propia esposa—murmuro entre dientes.

-Sabes que te amo…pero la felicidad de nuestro hijo está por encima de todo—dijo dándole un beso en la mejilla.

-¡Usted que espera un premio, continúe con la ceremonia!—grito Lucius asustando al pobre ministro.

-Gracias a Dios no habiendo nadie, continuemos—dijo con una sonrisa de alivio.

Lucius Malfoy más indignado o humillado no se podía sentir, miro de reojo a su bella esposa que sonrió complacida, que le había hecho señas al ministro de que podía continuar con la hermosa ceremonia.

Aunque no lo dijera, Lucius se sentía el hombre mas afortunado de tener a esa mujer a su lado, a un hijo que pelearía de ahora en adelante por lo que amaba y a una valiente joven que sería desde ese día una Malfoy, sintiendo un enorme orgullo de ser parte de esa familia.

Aunque ni muerto admitiría ese pensamiento o saldrían de sus labios esas palabras, porque ante todo la imagen del despiadado Lucius Malfoy había que mantenerla intacta o solo por orgullo propio había que mantener las apariencias hasta el final de los días.

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La hermosa ceremonia continúo bajo aquel paisaje de invierno. Para cuando había concluido la ceremonia con un…lo que Dios ha unido, no lo separe el hombre, puede besar a la novia…los aplausos entre suspiros de alivio se escucharon en todo el hermoso paisaje, tras sellarse aquellas palabras con un beso.

-Damas y caballeros les presento al señor y la señora Malfoy—

Todos se pusieron de pie, para aplaudirle a los recién casados. En cuestión de minutos los novios se vieron rodeados por un mar de invitados que les deseaba felicidad. Así que entre una suave melodía, la velada continua entre pláticas, risas, fotos y el baile esperado.

El baile de los novios se podía decir que era uno de los rituales más antiguos, como el que la novia bailara con su padre. Pero muchos aguantaron la respiración cuando Lucius le toco bailar con la novia, que para alivio de sus amigos fue un baile hermoso.

-Padre…me devuelves a mi esposa—

-Por supuesto…bienvenida a la familia Hermione—dijo dándole un beso en la mano.

-Gracias señor Malfoy—

-Draco—retirándose con una reverencia elegante.

-¿Todo bien con mi padre?—

-Muy bien amor mío—

La hermosa noche continuo, primero con el primer corte de la tarta de boda, el lanzamiento del ramo, que para alegría de Molly la atrapo Ginny, sin contar que los jóvenes se pusieron a un lado para que solo Blaise atrapara la liga de seda, provocando que Molly empezara a preparar la próxima boda.

Así que entre bailes, risas, fotos, en especial una inolvidable fotografía del trió dorado juntos nuevamente, la velada continuo con la alegría que solo una boda puede dar. Así que Hermione con la alegría en sus ojos, miraba hacia el lago cuando sintió unas manos rodeándola por su cintura.

-¿Eres feliz?—

-Mas de lo que pude imaginar—dijo girándose…-Te amo Draco—

-Te amo Hermione—besando sus labios.

-¿A dónde iremos de luna de miel?—pregunto abrazándolo…-No me has dicho nada—

-Me creerías si te digo que no lo sé—

-¿Cómo que no sabes?—

-Veras amor…la profesora McGonagall hablo conmigo hace unos días atrás, me dijo que deseaba regalarnos el viaje. Como entenderás no tuve el valor de decirle que no—

-Siendo así—dándole un beso.

La fiesta continuó hasta ya entrada la noche, continúo entre buenos deseos, entre dos familias que aunque eran diferentes, tenían algo grande en común…la felicidad de sus hijos que estaban abrazados frente al lago.

-Hermione, Draco—

-Profesora—

-Lamento interrumpir…pero no queremos irnos sin antes entregarles algo—

-Gracias por ser mi madrina—

-Fue un honor—

-Nos hicieron esperar mucho—dijo Hagrid.

-Lo lamentamos—

-Siempre pensé que como fueron los primeros en comprometerse, serian los primeros en casarse…pero resulto que fueron los últimos—dijo Hagrid.

-Hagrid tiene razón—

-Para crear el suspenso de todos los que pensaron que esto no llegaría a nada—dijo Draco con una sonrisa.

-Draco—

-La verdad directora es que no queríamos casarnos hasta encontrar a los señores Granger…para Hermione era importante que estuvieran presente en este día—

-Entiendo—

-Mis padres estaban en Australia…tardamos un poco mas de un año en encontrarlos y devolverle sus recuerdos—

-Si y después vinieron los preparativos…ya se podrá imaginar a nuestras madres hablando sobre la boda—dijo mirando hacia donde se encontraba las madres de ambos.

-Los nietos—dijo Hermione mirando en la misma dirección.

-Oh si…fueron unos meses largo—dijo abrazando a la castaña.

-Sin contar la larga discusión de nuestros padres—

-Pero valió la pena…porque al fin eres mi esposa—

-Que hermoso—dijo limpiándose un poco las lagrimas…-No es el momento para llorar…no sé si le habrá contado señor Malfoy sobre mi regalo—

-No tenía que ponerse con eso—

-Ha sido un verdadero placer—dijo girándose hacia el semi gigante…-Hagrid hace los honores—entregándole la cajita.

-Por supuesto—dijo abriendo la caja de cristal.

-Es una de las esferas mágicas—rosándola con sus dedos…-Se siente fría o sea que…—

-Los llevara al mismo lugar…solo que está preparada para que tengan una hermosa luna de miel—

-Oh profesora—dijo Hermione abrazándola…-Gracias—

-Gracias—dijo Draco dándole igualmente un abrazo.

-Si ese lugar mágico logro el milagro…pues que continúe haciendo más milagros—

-Que se diviertan mucho—dijo Hagrid algo sonrojado.

-Gracias Hagrid…eres el mejor padrino que una novia puede tener—

-Me harás llorar—dijo secándose las lágrimas que ya corrían por sus mejillas.

-Ya saben cómo funciona…la puerta no aparecerá hasta dentro de dos semanas—

-Creo que podre que tal sacrificio—

-¡DRACO!—

-Te vez hermosa enojada señora Malfoy—dijo dándole un beso.

-No cambias señor Malfoy—

-No sería yo si cambiara—riendo todos.

-Ya es tiempo de que se vayan—

-Nos vemos profesora y muchas gracias por el regalo—dijo abrazándola.

-Por nada…siempre serás mi alumna favorita—dijo riendo ambas.

-Ven acá Hermione—dijo Hagrid abrazándola.

-Señor Malfoy…que sean muy felices—

-Nunca le di las gracias profesora—

-Pero—

-No por esto…sino por lo de las citas a ciegas—dijo viendo la interrogación en sus ojos…-Esa locura de San Valentín salvo lo que pensé, que no tenía salvación—

-¿Que cosa?—

-Mi alma…gracias—dijo abrazándola…-Dele las gracias por ponerla en mi camino—le susurro en el oído.

-Se lo diré—dijo con lagrimas…-Ahora vayan a su luna de miel…que sean muy felices—

Una vez que se despidieron de sus padres, amigos e invitados, que entre besos, abrazos y fotografías, les deseaban una feliz pero muy intensa luna de miel. Draco de la mano de Hermione, lanzo la esfera formándose de inmediato la iluminada puerta.

-Lista para otra locura de San Valentín—dijo tras el equipaje entrar.

-Lista para todas las locuras que venga…siempre que este a tu lado—dijo dándole un beso en los labios…-¡DRACO!—grito la castaña.

-A mi lado por siempre…mi señora Malfoy—tomándola en brazos.

Draco tomando a su ahora esposa en brazos, entro con ella por la puerta brillante, desapareciendo ambos al momento. Así que tras terminar la hermosa boda, otro día de San Valentín concluía, no sin antes dejarnos un mensaje en el corazón…que para amar intensamente, hay que saber perdonar, pero no sin antes, aprender a olvidar.

FIN


Hasta aquí el capitulo 3

Bueno chicas hasta aquí llego esta historia, muchas gracias por tomarse un tiempo en leerla, por todos esos comentarios fabulosos, seguirla o hacerla su favorita, desde lo mas profundo de mi corazón…gracias.

Les deseo a todas un gran San Valentín, que la amistad siempre este en sus corazones y que el amor de sus seres amados, siempre este con ustedes.

P.S. si aun no han leído "Unida en cuerpo y alma a la bestia" les invita a que pasen y lean…gracias.

Un fuerte abrazo, desde la isla del encanto.

Ladycat