Carla: ¡Holi crayoli! Yo aquí, escribiendo de madrugada xD Espero no me maten :3 Aunque, si me mataran nunca podrían enterarse del par de fics que tengo en mente… Así que si pensaban en eso, reconsidérenlo e.é

Inazuma Eleven le pertenece a Level-5, y escribo esta historia sin fines de lucro.


Capítulo 4: Pensamientos del Viento.

Me miré frente al espejo, todo listo: uniforme bien puesto, zapatos, bolso… solo faltaba una cosa. Abrí el primer cajón de una mesa de noche que se encontraba junto a mi cama, y extendí mi mano para sacar una coleta de color rojo. Amarré mi pelo en una colita alta y sonreí.

Al bajar, me encontré con el desayuno. Mientras comía, me pregunté cómo estaría mi amigo Mamoru, pues en estos días lo había notado bastante extraño. Algo… taciturno. Y sí, el mismo Mamoru Endo que ustedes conocen.

Era como si ese brillo que tanto me gustaba de él viniera a ratos, y no todo el tiempo como estaba acostumbrado. Incluso, me preocupaba el hecho de que a veces se mostrara aún más callado conmigo. ¿Tendrá algo que decirme?, me preguntaba constantemente. Quizá estaba exagerando y le estaba dando muchas vueltas al asunto, pero preocuparse de tal forma era normal, porque eso suelen hacer los mejores amigos. Se preocupan más el uno por el otro que nada.

¿Verdad?


Sonreí –Un rato entre mejores amigos no hace mal, ¿cierto? –Admito que las palabras 'mejores amigos' me costaron un poco. ¿Por qué? No lo sabía. Más importante que eso: Quería ir a pasear por ahí un rato. A lo mejor me hablaba de lo que pasaba.

Cuando Mamoru me dijo que se encontraba bien, no le creí, pero fingí que así era. Cada vez me preocupaba más, pues no era la primera vez que me mentía de forma tan descarada… Y no solo a mí, si no al resto de nuestros amigos.

Ese día le pegaron una tiza en la cabeza a Mamoru. Fuera de eso, tuve que entregar las pruebas de física; la mayoría salimos bien, excepto…

-¡Endo… -Sentí que perdí mi voz por un segundo. Me pregunté si esa nota y la desatención en clase tenían que ver con todo lo que pasaba por su mente, que yo no lograba descifrar. –Bueno… Aquí tienes tu examen –Quería decirle algo más, pero tenía que entregar el resto de los exámenes.


La mayor parte del paseo fue en completo silencio. No me resultaba incómodo, de hecho me daba algo de tiempo para pensar. Viendo a Mamoru, parecía acomplejado y algo cansado, como si estuviera a cargo de cumplir la labor de Atlas (1).

Definitivamente el peso que cargaba debía ser enorme, pues, pareceré repetitivo, pero estaba tan… Distinto. Desde que lo conocí, siempre ha sido un gran amigo; una persona alegre, determinada, perseverante y… Tenía que admitirlo, era como un rayito de sol en mi vida. Con todas sus elocuencias, cauchos y sonrisas anchas y brillantes había hecho de mi vida algo distinto a lo que en un principio aspiró a ser.

Después de que volviera a mentirme diciéndome que se encontraba bien, decidimos ir al Rai Rai Ken. En el camino me le ofrecí para explicarle física, y el aceptó sin siquiera dudarlo.

Mientras comíamos, podía sentir sus pequeñas miradas. Un calor extraño cubría mi rostro, pero gracias al cielo no parecía notarse. Por un momento, la mirada de Mamoru dejó de ser disimulada y se quedó fija en mí.

-Mamoru-kun, ¿No vas a comer? –Pregunté y el… ¿Se sonrojó? No. Debía ser mi imaginación. ¿Por qué razón Mamoru se sonrojaría por mí?

Él, a pesar de mis protestas, pagó toda la comida. Me fijé en la hora, el tiempo había pasado muy rápido y era bastante tarde. Se entristeció un poco al saber que nos teníamos que separar.

Sí, para mí también era un poco frustrante verlo sólo en la secundaria, rodeados por todos. Quería pasar un poco más de tiempo con él… Traté de disimular la frustración lo mejor que pude –Lo sé, me gustaría poder pasar más tiempo contigo de vez en cuando… -Me acompañó hasta mi casa, lo cual fue bastante agradable porque, por unos minutos, hablábamos de cualquier trivialidad. Me despedí de él.


El sábado en la mañana Mamoru me llamó para pedirme que fuera el día siguiente a explicarle física. A pesar de que su llamada me despertó, no me molestó en lo absoluto... Él nunca me molestaría, y sin querer se lo hice saber.

Se sintió bien escuchar su voz en la mañana. Ya lo había hecho antes, pero esta vez fue una sensación algo diferente.

Como sea, el domingo cuando fui a su casa me sentí algo nervioso mientras esperaba en la puerta. Tanto, que me mordía el labio. A pesar de que yo le había ofrecido mi ayuda, algo me hacía preguntarme porqué no se la había pedido a otra persona un poco mejor en esa asignatura.

Cuando entré, tenía esa hermosa, grande y radiante sonrisa suya; pero sus ojos no brillaban tanto como antes. Adoraba ese brillo, y quería volverlo a ver. Quería que Mamoru saliera de su melancolía y volviera a ser el mismo, o sino… terminaría deprimiéndome yo también.

Le expliqué de la forma más sencilla que pude, y luego de un rato empezó a entender. Ahora que lo pensaba mejor, en realidad me gustaba que me escogiera en lugar de alguien más.

Mientras comíamos Onigiris hechos por su madre, le comenté al respecto, pero me dí cuenta de que no me prestaba atención… tan sólo me miraba. Luego de unos minutos, casi sin pensarlo, me acerqué a él mucho, tal vez demasiado. –Mamoru, ¿Me estás escuchando? –Le pregunté. Él se sonrojó bastante, lo cual me sorprendió; y se apartó de tal forma que se cayó de la silla. No pude evitar reírme, y su queja no tardó en aparecer.

-Oh vamos Mamoru –Le dije –Has soportado cosas peores, te lo aseguro. Es algo admirable de ti.

El día del examen escuché su exclamación de alegría al saber lo que debía responder a la cuestión. Sonreí, un poco más atrás. Y, días después, cuando entregaron las notas, me alegré mucho porque había aprobado. Lo abracé de inmediato, siendo el abrazo correspondido. Nos quedamos así durante un rato, la verdad yo no tenía prisa; todo lo contrario, adoraba la sensación que me producía estar tan cerca de él, sintiendo su calor… Por alguna razón empecé a sonrojarme, así que hundí mi cabeza en su hombro para que no lo notara.


Esa tarde Miyasaka me acompañó parte del camino, hacía un tiempo desde la última vez que hicimos algo por el estilo. Todo fue bastante normal, yo le comentaba cosas sobre el equipo, y sobre lo extraño que notaba a Mamoru. Le hablé un poco de todo lo que había estado notando en estos días y el me escuchó sin decir una palabra, o al menos eso hasta poco antes de tomar caminos separados.

-Oye Kaze –Dijo –Estás hablando mucho de Endo, ¿no crees? –Y sonrío de forma extraña. Yo sólo me encogí de hombros mientras él se alejaba un poco más –Yo pienso –Continuó –Que deberías decirle que te gusta.

Me quedé parado ahí, completamente sonrojado mientras Miyasaka se alejaba. Mamoru… él no… él no me gustaba… ¿O sí?

Decidí dejarlo de lado un segundo. Me gustara o no, realmente quería invitarle algo para felicitar su nota. Aunque técnicamente no era una nota tan buena, se había esforzado.

Al llegar a mi casa lo llamé y le dije para ir a comer un helado. Empezó negándose, pero…

-¡Oh, vamos Mamoru! Tú siempre me haces presentes, y siento que yo no hago nada por ti. Además, ¡Es un helado! ¡No puedes rechazar un helado! –Le dije.

Escuché su suspiro al otro lado de la línea -¿No haces nada por mí? Ichi, ¡Tú siempre estás ahí! Me ayudas a pesar de lo torpe que soy, y siempre has sido bueno conmigo… -De pronto se detuvo. Sentí como me sonrojaba, y me pregunté a mí mismo qué me pasaba. A la final, Mamoru aceptó.

Camino a su casa, irremediablemente pensé en lo que me había dicho… ¡No, él no era torpe! Bueno, tal vez un poco, pero eso no era lo importante. Y, ¡Él también ha sido muy bueno conmigo! Incluso cuando yo me dejé influenciar por el instituto alien, él siguió siendo el mismo conmigo…

Porque me quería.

Sacudí mi cabeza para dejar de dar tantas vueltas, y seguí mi camino. Cuando llegué, Mamoru iba saliendo, mientras se despedía de su madre. Lo saludé normalmente. Parecía recién bañado… y algo animado.


En la heladería, nos encontramos con Hiroto y Midorikawa… Este último nos preguntó si estábamos en una cita. Yo me sonrojé y negué sin poder decir más. Luego de que Hiroto le dijera algo a Mamoru que lo dejó pasmado, desaparecieron sin más.

-¿Mamoru? –Pregunté -¿Qué pasa?

-Nada –Y me miró. Yo seguía algo sonrojado, pero tenía una expresión seria. Él, de la nada, tomó mis cachetes y los estiró -¡Sonríe, Ichi-san! –Lo de los cachetes me había dolido, pero no puede evitar reír y pedir que me soltara, aunque no lo hizo.

Se quedó mirándome, y yo a él. Su expresión era dulce y tranquila y el brillo de sus ojos que extrañaba pareció iluminar aún más, y era un brillo más intenso que la felicidad que solía rodearlo. Me sonrojé un poco más, y no supe por qué.

Entonces lo estaba besando, lo cual lo dejó en shock. Me di cuenta de lo que estaba pasando, y me levanté de golpe. Me disculpé, pero el no cambió su expresión; me disculpe otra vez y salí de ahí lo más rápido que pude. Aparentemente la época de lluvia empezaba, pero eso no me detuvo.


Al día siguiente me inventé una excusa para no ir a clases. No me creía capaz de ver a Mamoru a la cara con lo que había hecho ayer. Estaba confundido. ¿Él en realidad me gustaba?

¿Yo le gustaba?

Escuché la lluvia caer fuertemente durante todo el día. Ese día había un entrenamiento, pero la lluvia nunca detendría al Raimon. Miraba mi techo como si tuviera todas las respuestas que necesitaba y así se me pasó el oscuro día.

A la tarde, mi teléfono vibró. Lo revisé: Era Fubuki.

-¿Aló? –Dijo él.

-Hola Fubuki…

-Kazemaru, ¿Qué ha pasado?

-¿A qué te refieres?

-Primero tú no te presentas hoy. Segundo, Endo está más desconcentrado que nunca. Tercero, Mido los vio en la heladería ayer en algo que parecía una cita.

¡Maldito Midorikawa Ryuji!

-¿Y qué?

-¡Y qué? Kazemaru, ¡No me vengas con eso! ¡Todos aquí sabemos que le gustas a Endo!

-Un segundo, ¿Qué?

Fubuki suspiró –Le gustas a Endo, Kazemaru. No puedo creer que nunca te hayas dado cuenta.

-Soy un idiota, ¿verdad?

-Más importante que eso Kaze, es la siguiente pregunta: ¿A ti te gusta Endo?

Suspiré –Bueno, yo… este… creo que… -Respiré profundamente –Sí.

-Bien –Y de pronto colgó. Vale, no había entendido el verdadero propósito de la llamada, pero realmente me sentía como un estúpido al no haberme dado cuenta de los sentimientos de Mamoru.

Pero todo se pasó unos diez minutos después, cuando escuché a alguien gritar mi nombre fuera de la ventana.


(1) Habrán escuchado ustedes de un titán de la mitología griega que cargaba el mundo sobre sus hombros, ¿No? Lo hayan hecho o no, era Atlas.

Carla: Sé que seguro este capítulo fue súper aburrido puesto que es lo mismo que los otros pero del punto de vista de Kaze (¿?) Por eso el nombre xD (Ya saben, Kaze=Viento). Pero me siento genial luego de haberlo escrito de un solo trancazo :') No sé por qué, quizá porque tengo varios caps por ahí sin terminar xD

¿Pueden creer que empecé a las dos de la madrugada? Ahorita son las seis, y no he dormido en toda la puñetera noche xd

En fin, espero que les haya gustado y si es así no olviden dejar un review e.é

SAYONARA-MATTA-NEE

PD: Luego de este será un capítulo más, y un epílogo, vale?