Summary: Un día cualquiera, todas las expectativas de Kaname de desvanecieron como por arte de magia al despertar en una habitación desconocida, junto a un hombre que por alguna razón utilizaba lencería de mujer y varias botellas de cerveza regadas por el piso. Su padre, quien era dueño de la cadena más grande de Hoteles, optó por tomar el asunto entre sus manos antes de saliese a la luz pública, enviando a su único hijo como voluntario a uno de los centros de rehabilitación más importantes.

Repentinamente, toda esa vida llena de lujos se vio reemplazada por pasillos donde lo común era ver personas en silla de ruedas, donde la comunicación funcionaba por señas y, por lo general, era él quien debía iniciar la conversación. Aún así Kaname seguía sin ver la razón del porqué estaba ahí, no hasta que en una de sus tantas caminatas, se chocó con los ojos más hermosos que había visto nunca. Ojos que jamás le verían.

Disclaimer: VK pertenece a Matsuri Hino.

N/A: Y así, otra historia comienza~ hoy estoy un poco triste, y curiosamente, cada vez que estoy triste, tengo más inspiración para hacer las cosas.

PD: Yo amo a Haruka, pero necesitaba a alguien para el papel.


— ¿Algo qué decir a tu favor?

La fiera mirada de mi padre me atravesó de manera dolorosa, casi impidiéndome absolutamente de mi libertad de moverme. Sus ojos marrones iguales a los míos, brillaban con una furia que no había visto en ellos desde mi niñez y mientras esperaba por mi respuesta, su mano derecha se balanceaba de un lado a otro con un puñado de fotografías.

Fotografías mías estando en un lugar y con gente que ni siquiera recordaba.

— No lo sé.

Fue lo único que fui capaz de pronunciar a mi favor, puesto que un "Yo no lo hice" o "Perdóname por hacerlo" serían una total mentira. Él frunció el ceño, negándose a mirarme una segunda vez.

Yo sabía que el gran empresario, Haruka Kuran, debía estar furioso conmigo y, probablemente, estaría pensando seriamente en dejar su cargo a un inestable muchacho como yo. Y no me importaba.

Lo que sí me importaba, era que había herido a papá. El hombre de traje que se encontraba frente a mí me importaba una sincera mierda. Ya podía ir imaginándome las portadas de los diarios al día siguiente con mi rostro en cada una de ellas y el "desastre" que era para la prestigiosa familia a la que pertenecía.

Kaname Kuran, hijo del gran Haruka Kuran, encontrado borracho e inconsciente en una habitación con alguien desconocido luego de una fiesta totalmente fuera de control.

El hombre frente a mí estrelló las fotografías contra el escritorio, intentando liberarse de su irritación.

— Tu madre estaría avergonzada de este tipo de comportamiento, Kaname. —gruñó él, ese hombre que lucía como papá pero que a la vez era tan diferente. Años atrás habría reaccionado violento ante cualquier mención de mi madre sobre mis acciones, pero ya me daba igual.

Todo me daba igual.

— Juuri está muerta —murmuré, hundiéndome aún más en mi puesto.

Juuri es tu madre. Y yo, como tu padre, tengo la responsabilidad de encargarme de cada desastre que dejas. —exclamó, dejándose caer finalmente sobre el asiento tras el escritorio con aires de grandeza que me hacían querer vomitar.

Por un momento, sentí una pequeña descarga de energía volver a mí en cuanto las palabras dejaron su boca. ¿Cuidar de mí? ¿Padre? Qué demonios.

— No tengo idea de lo que hablas.

Quería hacer que mi voz salga tan fiera como la de él, tal cual sonaba las primeras veces que discutíamos, pero supongo que en algún momento del camino, incluso mi voz terminó por apagarse. Sólo era capaz de mirar al suelo y murmurar unas cuantas palabras sin importancia.

Y al igual que todas las veces que discutíamos, ese hombre extraño para mí se levantaría de su asiento, dejaría boca abajo la fotografía de mamá sobre su escritorio y levantaría su brazo, para finalmente terminar descargando todas sus frustraciones sobre mí.

Y esos eran los únicos momentos en los que le estaba agradecido. Me recordaba que aún podía sentir algo más allá del eterno vacío.

Dolor.


Hay muchas cosas de mi vida que no recordaba, como la forma en que sonreía mamá o cuando papá solía apretarme entre sus brazos, o incluso el rostro de la hermana que algún día tuve a mi lado. Todas esas cosas que podrían haberme hecho perfecto, habían desaparecido de un día para otro, quedándose cubiertas por la oscuridad que fiesta tras fiesta, trago tras trago, había dejado atrás.

Por lo cual no era de sorprenderse que tampoco recuerde cómo era que había llegado de vuelta a "mi" habitación después de salir de ese lugar.

Al menos podía estar seguro de que era de esa oficina de dónde venía. Lástima que era sólo por el constante crujido que hacía mi mandíbula al moverla. Ese hombre tenía fuerza, al menos eso debía concebirle.

Una vez tendido sobre el colchón, pensé que, tal vez, esta vez sí que estaba acabado. Y muy a pesar de mis palabras a ese hombre, lo último que pensé antes de cerrar los ojos fue:

Ojalá mamá no esté furiosa conmigo…


N/A: Bueno, es corto por ser el prólogo. Los capítulos serán más largos ^^

Kaname, por favor perdóname T^T

¡Ah! Sé que luce distinto al resumen, pero se explicará mejor en el primer capítulo :)