Hola a todos, ésta es mi nueva historia y espero que les sea de agrado. Si se preguntan cuándo subiré el tercer capítulo de "Kung fu School II" pues les diré que se encuentra en "espera temporal" ya que quiero darle tiempo a los creadores de Kung fu panda para que saquen la película número tres y poder hacer que todo concuerde con las demás historias que escribo de Kung fu School. Bueno, volviendo al tema, les daré unos puntos para que no se confundan y puedan entender mejor la historia.

1.- Los nombres de los personajes y estarán en inglés o en noruego (creo).

2.- EL nombre de las especies de los dragones estarán en español ya que no sé cómo se dicen en inglés (si alguien lo sabe pues me pasa por medio de un mensaje el nombre en inglés y el significado en español).

3.- En ésta versión Hiccup es mujer y Astrid es hombre y su apariencia es como la de la imagen que tengo en ésta historia.

4.- Disfruten de la historia y dejen comentarios XD

Capítulo 1: Los Asesinos de hombres.

Han pasado cinco años desde que maté a la Muerte Roja, en esos años han ocurrido bastantes cosas, tal vez demasiadas para la corta vida que tengo, desde aventuras emocionantes como peligrosas y todas ellas las he podido vivir y superar gracias a mis amigos pero, sin lugar a dudas, todo se lo debo a mi mejor amigo, a mi hermano, al compañero inseparable que conocí en medio de aquel bosque. A veces me pregunto qué sería de mi si no hubiera derribado a esa majestuosa bestia del cielo nocturno, doy gracias a los dioses que él hubiera no existe. Se me olvido presentarme, mi nombre es Hicca Horrenda Haddock III, soy hija de Stoick el Vasto uno de los mejores vikingos que hayan pisado éstas tierras heladas. Al principio la amistad con un dragón me ocasiono algunos problemas y más aún cuando ese dragón es un mortífero Furia Nocturna, al cual llame Toothlees, pero todo salió bien al final ya que fue mi amistad con él lo que salvó a la mayor parte de mi aldea de una muerte segura en las garras de la Muerte Roja. Aunque no lo hice todo yo sola, ya que tuve ayuda de mis amigos, que por cierto no lo eran en todos mis primeros catorce años de vida pero terminaron por aceptarme tal y como soy e incluso les enseñe a entrenar a los dragones. Todos juntos nos convertimos en los primeros jinetes de dragones y después nos convertimos en los "Defensores de Berk". Ahora mi trabajo consiste en proteger y enseñarles a los vikingos de mi aldea todo lo necesario sobre dragones y así defendernos de cualquiera que intente dañar nuestra tribu. Es curioso cómo me convertí de la mayor desgracia de los vikingos a la heroína que soy ahora.

La chica deja de escribir en su cuaderno para después cerrarlo y guardarlo en un cajón de su tocador y respiró profundamente. La chica se miró por última vez en el enorme espejo, cortesía de su padre en su cumpleaños número diez y siete, y acomodó por milésima vez su rojizo y corto cabello. Extrañaba tenerlo largo como antes pero la batalla con la Muerte Roja tuvo su costo, entre ellos una quemadura del tamaño de un cuchillo en su pie izquierdo y su preciado cabello, el cual le recordaba al de su madre y eso es lo que más le dolió al principio.

Se levantó de la silla y miro su ropa, que ella misma confeccionó, y contemplo su cuerpo. Era evidente que ya no era ese fideo con patas de hace cinco años. Después de cumplir los diez y seis años su cuerpo comenzó a presentar varios cambios. Sus caderas comenzaron a hincharse, sus piernas se hicieron más largas y sus pechos crecieron de manera rápida y alarmante hasta alcanzar la copa c a esa misma edad, eso le incomodaba al principio ya que no estaba acostumbrada a cargar con ese peso extra y lo que viene siendo peor es que seguían creciendo, de manera mucho más lenta pero seguían en crecimiento. También había crecido lo bastante como para compararse con la altura de Ruffnut, su mejor amiga, pero si había algo que no le gustaba era que la mayoría de los habitantes del sexo masculino la miraran todo el tiempo y no precisamente con las miradas más inocentes, cosa que llevó a una nueva regla para los habitantes por parte de su padre la cual trataba de que cualquiera que mirara a su hija por más de cinco segundos él personalmente le sacaría los ojos con una cuchara. A ella le pareció algo exagerado y después de días de intentar convencerlo por fin consiguió quitar esa regla, no obstante no evitó que él se peleara con medio pueblo por un simple chiflido proveniente de uno de los habitantes y al no encontrar al culpable optó por golpear a todo hombre con el que se cruzara y lo peor del caso es que cierto rubio de ojos azules conocido como el más fuerte de su generación lo ayudo a perpetrar su acto. Por suerte Gobber, su mentor en el arte de la herrería, los pudo detener… más la ayuda de sus otros amigos y sus respectivos dragones… pero al final lograron detenerlos.

Tomó su casco de una de las mesitas de al lado de su cama y salió de su habitación. Bajo las escaleras con calma y estaba a punto de salir por la puerta cuando una voz gruesa y bastante familiar la llamo de forma seria.

-¿Se puede saber a dónde vas jovencita?- más que pregunta parecía una demanda.

-Voy a la academia papá- le contestó de manera cansada la peli roja mientras se volteaba a ver.

-Pero no hay prácticas los domingos- replicó el robusto vikingo.

-Anoche te dije que yo y los chicos nos reuniríamos en la academia para practicar un nuevo movimiento, pero para que me molesto- dijo ella- de seguro lo recuerdas perfectamente como mi cumpleaños número quince- dijo sarcásticamente acusadora.

-Ya te he pedido perdón como diez mil veces- se defendió él- y no ha vuelto a pasar.

-Porque le pediste a Gobber que te lo recordara.

-¿Cómo lo…?- iba a preguntar pero recordó la maña que tiene de su amigo- él te lo dijo ¿Verdad?

-No por nada tienen el título de hablador- dijo ella con el mismo tono sarcástico de siempre- nos vemos en medio día… tal vez- dijo ella para después salir por la puerta.

Stoick se sentó en una de las sillas del comedor y se llevó una mano a la cabeza. Era evidente que no era la primera vez que algo así pasaba. Desde hace cinco años él ha intentado redimirse como padre, pero sería muy difícil compensar catorce años de ausencia de un padrea para una niña, dejan cicatrices muy profundas y ahora que quería pasar tiempo con ella o cuidarla simplemente era apartado por ella. Al principio pensó que era desobediencia o rebeldía pero Gobber, en una de sus muchas pláticas, le aclaro que durante mucho tiempo ella ha estado sola, sin nadie que se preguntara en dónde estabá, ya que a todos les daba igual sí vivía o moría. Eso hizo que naciera dentro de ella una independencia, más que nada impuesta, por la forma en la que vivía, en pocas palabras, ella vivió "libre" tanto tiempo que ahora era como un ave que surca los cielos sin ninguna atadura en la tierra y el simple hecho de que alguien la quiera meter a una jaula solo por su seguridad causaba en ella esa desafiante actitud.

Stoick sabía que Gobber tenía razón pero no podía evitarlo, era su padre, su trabajo es cuidar de ella… aunque en el pasado no hizo el mejor trabajo y ahora debía lidiar con las consecuencias que su orgullo y necedad provocaron. Se levantó de la silla y se pone su casco, camina lentamente hacia la puerta y sale de la casa.

Hicca, al salir de su casa, llamó a Toothlees con un rugido de furia nocturna, pasaron unos segundos cuando el dragón aterrizo justo frente de ella y, de manera repentina, se le lanza encima y comienza a lamerle la cara, ella se reía a causa de la cosquillas que la lengua de su amigo le producía.

-¡Toothlees!- decía ella- ¡Basta!- decía entre risas- ¡Estate quieto!- Toothlees por fin se detiene y deja que Hicca se reincorpore, la peli roja estaba cubierta en toda la cara por saliva de dragón y con un trapito se limpió el rostro. El furia nocturna se veía ansioso y le hacía gestos con la cabeza para que se subiera arriba de él- ya debiste de a verte acostumbrado a volar sólo dragón mimado- el dragón bufa molesto- sé que no te gusta volar sólo con esa prótesis pero ya te dije que es necesario que tengas la capacidad de volar sin mi ayuda por si nos separamos en algún momento- le explicó ella, Toothlees no parecía importarle mucho lo que su jinete le decía- acaso olvidaste aquella vez que los marginados me secuestraron y tú no pudiste llegar a mí por no poder volar- el dragón resopló dando a entender que si entendía a lo que quería llegar- por eso es necesario que lleves esa prótesis independiente, no es porque ya no quiera volar contigo ¡Me encanta volar contigo! Pero las circunstancias nos llevan a hacer esto- ella le acaricia la cabeza, el disfruta del contacto de la mano de la chica- pero recuerda que también puedo poner el modo manual en tu cola para cuando volemos juntos ¿O ya se te olvido?- el dragón le sonríe y se agacha para que ella pueda subirse. Ella da un brinco y se sube en él y rápidamente, con su pie izquierdo, cambia la modalidad de la prótesis de automática a manual- vamos amigo- le dice ella.

El dragón no pierde ningún segundo y levanta el vuelo con un potente aleteo de sus poderosas alas. Ambos se encuentran volando en lo alto por encima de la aldea a una gran velocidad. Hicca sentía como una corriente de adrenalina viajaba por todo su cuerpo y, por más que volara todos los días, seguía sintiendo esa misma emoción como cuando voló por primera vez encima de Toothlees, si de algo estaba muy segura era que jamás se cansaría de volar. Se entretuvo por un buen rato volando hasta que recordó que tenía un compromiso con los demás en la academia, voló a toda velocidad para llegar lo más rápido posible. Al llegar a la academia le indicó a Toothlees que aterrizara, él obedeció y bajo a la tierra. Hicca se quita la soga de seguridad y salta del lomo de Toothlees y entra corriendo al recinto. En cuanto entro pudo divisar a cuatro jóvenes vikingos, los cuales se veían no muy contentos. Se acercó a ellos y estaba a punto de saludarlos pero Snotlout habló primero.

-¿Qué horas son estas de llegar?- le reclama visiblemente molesto.

Snotlout Jorgenson era alto, corpulento y musculoso, su cabellos era castaño oscuro. Él era lo más cercano, de entre todos ellos, al vikingo común; robusto, fuerte, orgulloso, terco, musculoso y tonto (XD). Por desgracia para ella él era su primo y tenía que aguantar la mayoría de sus estupideces.

-Lo siento, me entretuve por el camino y se me hizo un poco tarde- explicó la peli roja.

-¡Dos horas!- le grita él- ¡Hemos esperado por dos malditas y miserables horas! Tuve que levantarme temprano para llegar a tiempo y solo para que la señorita importante se dé el lujo de llegar a la hora que se le pegue la gana- seguía gritando a todo pulmón.

-Creo que es mejor que te tranquilices- le aconsejó Fishlegs.

Fishlegs Ingerman es un vikingo muy robusto y de cabello rubio. A pesar de ser tan grande él posee un corazón muy tierno y delicado, le gusta leer y comer a montones. No le gusta pelear y es el encargado de llevar todos los registros de todo lo que aprenden de los dragones. Es muy inteligente y de espíritu cobarde, no obstante eso no le impide luchar cuando era necesario.

-¡Tú no te metas panzón!- lo señala Snotlout con el dedo- este problema es entre ella y yo- dijo amenazadoramente haciendo que Fishlegs retrocediera.

-¿Crees que ya se dio cuenta?- le preguntó divertido Tuffnut a Ruffnut.

-No lo creo- dijo ella igual que su hermano.

Tuffnuut y Ruffnut Thorson son hermanos gemelos casi idénticos. Después de algunos años marcaron muchas diferencias entre ellos, entre esas diferencias era que ahora Tuffnut era más alto que su hermana provocando que ya no fueran tan idénticos. Ambos tienen una personalidad muy impulsiva y alocada, son amantes del peligro y de la adrenalina, muchas de sus travesuras han provocado la destrucción de más de un barco o que una casa terminara en llamas, la palabra problema la tenían grabada en la frente.

-Pero yo solamente…- Fishlegs fue interrumpido por Snotlout.

-¡Que no te metas en lo que no te incumbe!- le volvió a gritar. De pronto sintió como alguien le picaba el hombro con un dedo- ¡¿Qué?!- dijo mientras se daba la vuelta para encarar a la persona que lo tocaba pero justo en el momento en que se giró un puño impactó en su rostro mandándolo al suelo. Snotlout sacude la cabeza y mira a su atacante. Casi se le salen los ojos de las cuencas al darse cuenta que era Astur el que lo había golpeado.

Astur Hofferson era un chico rubio de ojos tan azules como el mar, no era como los demás vikingos, él era esbelto y tenía los músculos bien marcados (como los de Thor en su película en la parte que salió sin camiseta), un poco más alto que Snotlout, su rostro era de rasgos ni muy finos ni muy toscos y era conocido como el mejor vikingo de su generación por ser el mejor guerrero.

Astur tenía el ceño fruncido, era obvio que estaba molesto y portaba un hacha de doble filo en su mano izquierda. Se acercó a Snotlout y le puso su hacha en el cuello. El pobre de Snotlout se veía asustado, Astur acercaba el filo del hacha cada vez más a su cuello hasta que una voz lo frena.

-Astur- lo llama Hicca, él voltea a verla por encima de su hombro- ya déjalo- dijo con las manos sobre su cintura.

-No le iba a hacer nada- dijo tranquilamente- solamente le iba a enseñar buenos modales.

-Te dije… que lo dejes- dijo seriamente. Astur gruño y levantó su hacha y con la otra mano tomó a Snotlout del chaleco de piel y lo pone de pie.

-Vuelve le a gritar… y ni Odín te ayudara a salir vivo- lo amenaza con un susurro. Snotlout asiente frenéticamente con la cabeza.

Astur se aparta de él y los demás, al ver que ya no había ningún peligro de ser asesinados por el rubio más tenaz que jamás hayan conocido, se acercan y hacen un círculo junto con Hicca. Astur se pone aún lado de Hicca pero ella se mueve y queda en medio de Fishlegs y Ruffnut. Estaba claro que no aprobaba esa conducta por parte de él. Tuffnut siente la frustración de Astur y se aleja un poco de él. Prefería prevenir cualquier cosa que pudiera pasar.

Astur seguía sin entender porque ella se comportaba así con él. Desde hace tres años que ella tiene esa actitud hacia su persona, ya no salían a pasear por el bosque, casi no conversaban y lo que más le afectaba era el no probar esos deliciosos labios rosados y eso lo torturaba cada día. Después de dos años de la batalla de contra la Muerte Verde todo iba bien pero un día ¡PUFF! Ella comenzó a dejar de ir de paseo con él, casi no hablaban y juraría que lo miraba con un poco de rencor. Un día decidió besarla de nuevo pero solo se ganó una bofetada por parte de la peli roja, ese golpe, por más débil que haya sido, fue el peor que hubiese recibido en toda su vida. Pasaron los días y ella se había enfrascado aún más con él. Creyó que tal vez ella había dejado de interesarse en él, así que decido esforzarse en ser un mejor guerrero, ser más valiente y ser él mejor jinete de dragón. Sin embargo, por más que se esforzaba, no conseguía nada. Hicca no se fijaba mucho en sus logros, lo regañaba por cada, como ella le decía, "tontería" que realizaba, aunque a su parecer, y para los demás, eran hazañas dignas de admirar pero poco valió para que Hicca se volviera a interesar en él.

-Bueno, haciendo un lado lo que acababa de pasar, hoy entrenaremos con la coordinación en equipo- explico ella, Fishlegs, Tuffnut y Ruffnut soltaron un "ah" de reproche.

-Pero eso ya lo practicamos- dijo Fishlegs.

-Sí, pero lo hicimos con nuestros dragones para ser más unidos a ellos, no obstante, no lo hemos practicado entre nosotros mientras montamos a nuestros dragones- dijo Hicca.

-Pero si hacemos buenas combinaciones durante los enfrentamientos contra Alvin o Dagur- dijo Tuffnut.

-SI, en efecto todos hemos demostrado nuestras habilidades durante un combate, pero que pasaría si necesitamos capturar a alguien que huye montado sobre un dragón- todos hicieron una pausa, hasta que Snotlout respondió.

-Lo alcanzamos y eso todo- dijo con simpleza. Los demás parecían estar de acuerdo con esa respuesta.

-¿En serio?- decía Hicca mientras se alejaba del círculo. Los jinetes presentían que algo ocurriría- entonces demuéstrenmelo atrapándome a mí- los cinco vikingos quedaron pasmados- si me logran atrapar limpiare la popo de dragón por ustedes durante todo un año sino lo consiguen serán ustedes quien la limpien.

Dicho esto suelta un chiflido para luego pegar un brinco y justo cuando aún seguía suspendida del suelo Toothlees llega como un relámpago y se pone debajo de ella y, con mucha maestría, se coloca en la silla y se pone el arnés de seguridad para después salir disparada fuera de la academia. Los cinco tardan en reaccionar y rápidamente llaman a sus dragones para luego subirse en ellos y perseguir a Hicca.

-¡No se vale!- gritó Snotlout.

-¡Si, saliste antes!- le gritó Fishlegs.

-¡Un enemigo no les pediría permiso para escapar!- le respondió ella mientras aumentaba la velocidad y vuela hacia el bosque seguida por los demás.

Stoick caminaba por las calles del pueblo mirando todo a su alrededor. La gente lo veía y lo saludaba, él les devolvía el saludo con una sonrisa forzada ya que no se encontraba con muchos ánimos y, por extraño que le pareciera, sentía que los problemas apenas iban comenzando. No se dio cuenta el cuándo ni el cómo pero llegó a la herrería de su mejor amigo, el cual estaba fundiendo el metal mientras reparaba unas armas. Estoico decidió ir a saludarlo así que se acercó a la barra por donde atendía a los clientes y toco tres veces.

-Lo siento, está cerrado- respondió el vikingo con largo bigote.

-Tan holgazán como siempre- le dijo el vikingo peli rojo.

-¡Stoick!- dijo sorprendido- que milagro que vengas a visitarme- deja lo que está haciendo y sale a saludarlo.

-¿No puedo venir a visitar a mi viejo amigo?- le dice fingiendo molestia.

-De seguro te perdiste- le contestó divertido- los años te están pesando- ambos vikingos comienzan a reír estruendosamente.

-¿Me acompañas al puerto?- le preguntó Stoick a su amigo.

-Está bien, necesito un descanso- dice mientras entra a la herrería y apaga el horno.

-Sigues siendo un holgazán- le volvió a decir.

-Y tu un viejo con pérdida de memoria- ambos comienzan a reí una vez más.

Stoick y Gobber conversaban sobre sus antiguos días de gloria en su juventud mientras caminaban hacia el puerto. Stoick le empezó a contar sus problemas hogareños, Gobber lo escucha sin mucho entusiasmo ya que casi siempre era el mismo problema con él. Ambos vikingos sentían la refrescante brisa del mar golpear sus rostros, el olor del aire marino les indicaba que estaban más cerca de llegar a su destino. De pronto una densa neblina apareció de la nada y cubrió gran parte de Berk.

-¿De dónde salió esta neblina?- dijo Gobber mientras intentaba mirar a través de la niebla.

-No lo sé, no soy dios del clima Gobber- le respondió el jefe de la aldea.

-Pues claro que no eres el dios del clima- Stoick se golpeó la frente con la palma de la mano.

-¡Jefe!- gritó un aldeano mientras corría hacia ellos como alma que se lleva el diablo.

-¿Qué es lo que te pasa?- le preguntó el mencionado.

-Neblina…algo… puerto- decía entrecortadamente debido al cansancio.

-Sí, ya notamos la neblina- le dijo Gobber.

-No- dijo la persona ya recuperada- hay algo en la neblina, no sabemos que pueda ser así que vine a avisarle para que lo vea.

Stoick y Gobber no perdieron tiempo y corrieron hacia el puerto para ver qué era lo que pasaba. El inmenso vikingo peli rojo presentía que algo se acercaba, algo muy grande y nada grato…

Mientras tanto, en el bosque, los seis jinetes se encontraban caminando de regreso a la aldea. La repentina neblina casi no les permitía ver más hay de un metro y el caminar les era difícil.

-¿Por qué no podemos regresar volando?- preguntó quejumbrosamente Snotlout.

-Porque es peligroso volar a ciegas- le respondió Hicca.

-¿De dónde diablos salió esta neblina? Hace apenas un segundo estaba soleado- preguntó Fishlegs.

-Yo también pienso que es extraño- dijo Astur- es como si alguien la hubiese puesto.

-¿Cómo una bruja?- dijo Tuffnut.

-No seas tonto- dijo Hicca- las brujas no existen- los demás voltearon a mirarla- ¡Por favor! No me digan que ustedes creen en todas esas patrañas- el silencio fue lo único que escuchó- interpretare eso como un sí.

Los hombres empezaron a hablar sobre magia, brujas que vuelan sobre escobas y de lo horripilantes que eran. Hicca rodó los ojos con una sonrisa de lados mientras negaba con la cabeza.

-Oye Hicca- la llamó Ruffnut. Hicca se acerca a ella apartándose del grupo de hombres.

-¿Qué sucede?- le preguntó la peli roja.

-¿Ya te lo pidió?- Hicca suelta un suspiro.

-No…- dijo sin muchas ganas de seguir con esa conversación.

-Pero no lo has dejado que te volviera a besar ¿No?

-C-cla-claro que no- dijo exaltada con las mejillas coloradas.

Flashback/Hace tres años…

Hicca se encontraba caminando por el mercado junto con Ruffnut, ambas chicas miraban en cada puesto cualquier cosa que les interesaba y, si en verdad era de su agrado, lo compraban (mujeres ¬¬). Las dos conversaban temas triviales de chicas y entre risas y gritos de emoción, por las cosas que encontraban, llegaron a un puesto de verduras. Hicca inspeccionaba cada uno de los vegetales en busca del más fresco para convertirlo en alguna sopa o estofado. Hicca era una excelente cocinera y era digna de alabanza, incluso su padre, desde mucho antes de que ella se convirtiera en la salvadora de su tribu, aprobaba, a su manera, que si hija no era tan buena para nada.

-¿Qué piensas cocinar?- le pregunto la gemela.

-Un estofado de cordero- le respondió la peli roja- es la comida favorito de Astur- esto último la hizo sonrojar.

-¿Ira a comer a tu casa?- le preguntó su amiga pícaramente.

-No- le contestó avergonzada- iremos a un picnic en el lugar donde conocí a Toothlees.

-Ustedes dos son más dulces que la miel- bromeó Ruffnut. Las dos chicas sueltan una risilla (como las colegialas entre amigas ¬¬)- oye- Hicca la volta a ver- desde hace tiempo te he querido preguntar algo- dijo un tanto apenada mientras jugaba con su cabello.

-¿Qué es?- Hicca le pone toda su atención. Ruffnut se sonroja un poco, toma una bocanada de aire y lo suelta.

-¿Cómo se te declaró Asti?

Ruffnut esperaba la respuesta con impaciencia pero Hicca se quedó congelada. La chica de cabellos peli rojos intentaba recordar pero no podía encontrar un recuerdo de algo que nunca existió.

-¿Hicca?- la llamó Ruffnut- no seas mala y cuéntame- le suplicó la rubia.

-Bueno… es que…- Ruffnut se estaba desesperando, quería saber con lujo de detalle aquella, según ella, hermosa declaración por parte del rubio más candente de la isla, pero al ver la cara de Hicca presintió algo y, sin pensar en nada, solo algo que encendió la mecha de la dinamita.

-¿Nunca se te confesó?- Hicca abrió sus ojos como dos grandes platos. Ésta reacción fue captada por Ruffnut, la cual quedo choqueada por ese descubrimiento- pe-pero son novios ¿No?- Hicca no contestó a la pregunta- ¿Nunca te pidió que fueras su novia?- la peli roja iba a responder pero rápidamente baja la cabeza- ¡¿No son novios?!- Hicca le tapa la boca para que las personas de su alrededor no escucharan.

-No grites- le dijo en un susurro. La peli roja suelta a la rubia y esta trataba de digerir aquella información. Ruffnut mira a Hicca a la cara y le dice.

-Pero tú y él salen muy seguido, los he visto tomarse de la mano e incluso yo y los demás chicos los hemos visto besándose- Hicca permanece callada, resopla con la cabeza inclinada y luego mira a su amiga.

-Sí… pero nunca me pidió que fuera su novia o se me confesó- le respondió algo de caída.

Ambas chicas permanecen calladas por un par de minutos. Hicca intentaba mirar a cualquier dirección tratando de distraerse o buscar algo que saltara de tema.

-Ese infeliz- le dijo algo molesta Ruffnut- de seguro piensa que te tiene por sentada y que puede comerse el pastel antes de la fiesta- esas palabras golpeaban el cerebro de la pobre chica. Ella conocía perfectamente a Astur y él no era así… pero no entendía por qué sentía que las palabras de su amiga fueran ciertas.

-Él no es así- dijo débilmente.

-Ya no lo defiendas Hicca- la regañó la rubia- tipos como él piensan que pueden tener todo lo que quieran por ser unos mangazos y no les importan los sentimientos de una- en ese momento Hicca soltó unas pequeñas lágrimas por el dolor punzante que oprimía su corazón. Ruffnut la abrazó para consolarla.

-Tienes razón Ruffnut- le dijo la peli roja- todo este tiempo pensé que éramos algo- soltó más lágrimas.

-No llores por ese idiota- le acariciaba la cabeza de manera suave y constante.

-Pero lo quiero… lo quiero mucho…- Ruffnut miró esos hermosos ojos verde como el bosque crispados por las lágrimas que intentaba contener su amiga y sintió pena por ella.

-Ya, ya…- le decía de manera maternal mientras acariciaba los cabellos rojizos de su amiga- no tienes que agobiarte- decía mientras le secaba las lágrimas- de seguro él también te quiere.

-¿Entonces por qué no me pidió que fuera su novia o me dijo un "te quiero"?- Ruffnut no supo cómo responder eso, solo se limitó a levantar los hombros. Esto dio a entender que ni ella lo sabía. Una idea cruzó por la cabeza de la rubia y, por primera vez, no era causar alguna explosión- ¿Qué puedo hacer?- dijo lastimosamente-

-Golpéalo en donde más le duele a un hombre- le dijo firmemente Ruffnut

-Pero no quiero lastimarlo ni mucho menos "Ahí"- Ruffnut negó con la cabeza.

-No me refiero un golpe físico- Hicca quedó algo confundida- me refiero a un golpe emocional- Hicca parecía no entender muy bien lo que quería decir su amiga rubia.

-No comprendo muy bien lo que me estás diciendo Ruffnut.

-Mira- Hicca le pone toda la atención del mundo- leí un libro…- no pudo continuar porque fue interrumpida por Hicca.

-¡¿Leíste un libro?!- le preguntó de forma exaltada y a la vez sorprendida.

-Tenía una pierna rota y no podía salir de mi casa, encontré un libro debajo de mi almohada, una cosa llevó a otra y lo leí ¡Y no me interrumpas!

-Está bien, continúa.

-Bien, ¿En dónde me quede?... ¡Ha, sí! La enamorada, que es una pueblerina, sufre porque su amado, el cual es un príncipe muy rico, aparentó no conocerla, cosa que era mentira, frente a su familia y amigos durante una fiesta. Al día siguiente él la va a buscar pero ella ya no quería ni verle y le pinta la raya del "hasta aquí". Él, por más que se disculpaba, no conseguía que lo perdonara. Se sentía vacío e incompleto, el no tenerla entre sus brazos, sentir su dulce aroma y sus suaves labios eran como cuchillos clavándose en su pecho; él sentía que si seguía la situación en la que se encontraba se volvería loco. El príncipe se estaba desesperando, ya no sabía qué hacer, quería volver a tener el amor de su amada una vez más. Su familia se estaba preocupando por él, le decían que la olvidara y que consiguiera a otra mujer, pero él no quería a otra ¡Él la quería a ella! Y su familia no lo entendía… en ese momento una posible solución llegó a su cabeza. Si su familia y el ser de la realeza provocaron esa situación entonces dejaría de serlo. Al día siguiente fue corriendo hasta la casa de su amada y le pidió perdón por última vez y después le dijo que renunciaría a la corona que le correspondía por derecho. Ella no le creyó pero él la toma de la mano y se la lleva a su palacio. Al entrar a su palacio su familia reacciona de manera alarmante al verlo con una pueblerina. Él la defiende de los prejuicios de su familia y declara a los cuatro vientos su amor por ella y si ser príncipe impedía estar con ella pues dejaría de serlo. Su familia trata de convencerlo de que desista pero él ya había tomado su decisión y ene se mismo instante le pide matrimonio a su amada, la cual acepta al ver la sinceridad del amor del príncipe y ambos, como muestra de su unión de besan. La familia se conmovió por la escena y les dan su bendición. Después de unos días se casan y viven felices por siempre- termina Ruffnut de contar la historia.

-Entonces quieres que haga lo que hizo la protagonista del libro y le pinte una raya- dijo un poco desconfiada de esa estrategia.

-Así es- le dice la rubia- a si aprenderá a ver lo valiosa que eres y te pedirá que seas su novia.

-Es la idea más descabellada que jamás haya escuchado- le dice la peli roja.

-¿Entonces tienes una idea mejor?- dijo la rubia mientras se cruzaba de brazos. Hicca se mantuvo callada buscando alguna repuesta o algún plan pero…

-… ¿Qué debo hacer?- preguntó algo apenada. Ruffnut sonríe victoriosa.

-Primero que nada debes cancelar el picnic- Hicca en ese momento saca un pequeño cuaderno y empieza a anotar lo que decía su mejor amiga- si te pide alguna explicación debes ignorarlo y mandarlo por un una fosa de desperdicios (lo que es ahora una tubería de desagüe), después se lo más fría y desinteresada con él, usa la espada del silencio y clávasela. Como último, pero no por eso menos importante, no dejes que te vuelva a besar.

Hicca pensó que le sería muy difícil poder hacer todo eso, después de todo no estaba acostumbrada a hacer ese tipo de cosas, pero si quería que Astur la tomara en serio tendría que seguir las indicaciones de su amiga. No pensaba que Astur tardaría tanto…

Fin del flaschback.

-Deberás que es un idiota- dijo Ruffnut- ¡Todos los hombres son unos idiotas!- los chicos voltearon a verla con una ceja alzada- ¡¿Qué?! No se hagan los tontos, saben que es cierto- los chicos no podían negar ese hecho así que siguieron platicando entre ellos.

-Concuerdo contigo Ruffnut, los hombres son unos idiotas- reafirmó la peli roja.

Los seis jinetes seguían su recorrido hasta la aldea sin saber que algo los estaría esperando, algo que definitivamente cambiar la vida de Hicca y que su destino iba a encontrarse con dos caminos, que según el que escogiera, sería el que cambiaría la vida de todos.

Stoick había llegado al puerto, la neblina allí era tan densa que ya no podía ver casi nada, tuvo que subir a una de las torres para poder tener una mejor visión del mar. Con la ayuda de un catalejo miraba a todas direcciones en busca de algo inusualmente sospechoso y, a pesar de no ver nada en particular, sentía que había algo escondido entre la neblina.

-¿Ves algo?- le preguntó Gobber por milésima vez.

-¡Ya te dije que no Gobber!- le grita irritado.

-¿No crees que ya es mi turno de usar el catalejo?- digo Gobber de manera infantil.

-¡No!- le contesta cortantemente.

-Está bien, tranquilo- le dice mientras miraba hacia el mar en un intento de encontrar algo.

-No veo nada- dijo Stoick a lo bajo.

-Yo veo un barco- dijo Gobber con poca importancia. Stoick voltea a ver a su amigo de manera lenta y pesada.

-¿Qué dijiste?- le pregunta para comprobar que había escuchado bien.

-Que veo un barco- dice mientras señalaba un banco de neblina que se encontraba no muy lejos del puerto.

Stoick mira con su catalejo aquel inmenso bulto de neblina hasta que de pronto salió de las entrañas de la neblina un barco, aparentemente de origen vikingo, con varios hombres remando.

-¿Pero de dónde salió?- se preguntó a sí mismo pero Gobber le contesta de todas formas.

-Desde hace un buen rato- dijo con simpleza el rubio vikingo. Stoick lo voltea a ver con cara perpleja.

-¿Ya lo habías visto?- dice Stoick algo molesto.

-Sí.

-¿Y no dijiste nada?- dice aún más molesto.

-No se me ocurrió- Stoick quería romperle la cabeza a su amigo con un martillo, pero habían cosas más importantes en ese momento. El inmenso vikingo vuelve a mirar con su catalejo aquel barco, de pronto aparecieron más barcos, todos y cada uno eran de guerra y eran muchos, pero eso era lo que menos le preocupaba sino aquel símbolo en las velas de los navíos. Era una espada clavada a una luna llena y de ella goteaba sangre. Apartó el catalejo de su ojo, en su rostro se reflejaba una inmensa preocupación y dejó caer el catalejo.

-Volvieron…- dijo en voz baja- ellos volvieron…

-¿Quiénes?- preguntó Gobber mientras tomaba el catalejo y miraba a los barcos. No tardó mucho en ver el símbolo de las velas de los barcos y, al igual que su mejor amigo, se congeló al instante.

-Debes de estarme jodiendo- soltó el rubio- debe de ser un mal sueño.

-No es un mal sueño mi amigo- le dijo Stoick- esto… es real.

Ambos vikingos bajaron a los muelles para recibir a sus "visitantes". Stoick se veía inquieto y bastante preocupado. Gobber se encontraba de la misma manera que su amigo, pero tenía que ser la voz de la razón en esos momentos.

-Tranquilízate Stoick- decía mientras le ponía una mano en el hombro- todo saldrá bien- dijo intentando calmarlo.

-Eso espero…- dice el peli rojo sin quitar la preocupación de su rostro.

-Yo también…- le dice Gobber volviendo a preocuparse.

Los barcos se iban acercando y a la cabeza iba el barco más grande, era obvio que el jefe iba a bordo de ese navío. Stoick les dio instrucciones a sus hombres que corrieran la voz de la llegada de "ellos" para que las personas del pueblo escondieran a los dragones y que se prepararan para cualquier cosa que pudiera ocurrir. El barco se topó con el muelle y se detiene. La vela se empieza a amarrar y el ancla es arrojada al mar. Un grupo de hombres encapuchados brinca del barco y atan una soga a uno de los postes del puerto. Luego algunos hombres que seguían a bordo del barco pusieron una tabla con escalones y por ella bajó un hombre, también encapuchado, con barba corta y grisácea. Aquel hombre se fue acercando Stoick hasta quedar justo delante de él. Era tan alto como Stoick, de cabello gris y de cejas muy anchas, en su rostro había una cicatriz en diagonal por su ojo izquierdo, el cual estaba en blanco (tuerto) y el otro era de una azul opaco.

-Hola Stoick…- saludó aquella figura mirando fijamente al mencionado.

-Hola… Aren Bronnfjell - le devolvió el saludo de la misma manera.

En ese momento la neblina desaparece como por arte de magia dejando todo con claridad. El otro vikingo lo miró por unos segundos fijamente con su ojo bueno para luego comenzar a reír.

-¡No pareces muy feliz de verme!- le dice entre risas.

-Te seré sincero, creí que ya estabas muerto- le dijo con una sonrisa de lado.

-Eso quisiera yo viejo amigo- dejó de reír- me pregunto cuándo demonios me voy a morir, creo que los dioses me condenaron morir de vejes y no en medio de la gloria de una batalla- suelta un ligera risa- pero dime ¿Cómo te ha ido con tu problema de plagas?

-Como siempre tenemos nuestras dificultades, sin embargo son gajes del oficio- Aren mira a Stoick y luego sonríe.

-Bien dicho- le dice contento.

-¿De dónde vienen esta vez?- preguntó Gobber. Aren lo voltea a ver y sonríe de lado.

-De Roma… y nos fue muy bien- sonrió sádicamente- hemos triado un botín digno de compararse con el tesoro de un dragón y les traemos unos "regalitos" que les ayudara con su problema con esas pestes voladoras- Stoick miró de reojo a Gobber. Él nota la intención de esa mirada y asiente con la cabeza.

-Bueno, me tengo que ir- dice Gobber- las armas no se fabrican solas- comienza a dejar el puerto y va en busca de Hicca para advertirle.

-Bueno Stoick, el tratado será el mismo de siempre ¿No?- dijo aquella fría figura.

-Se quedan por unos días, pagan por el hospedaje, la comida y nada de peleas- recitó Stoick el tratado que tenía con su tribu.

-Veo que aún lo recuerdas- dijo satisfecho- bueno, si no es mucha molestia quisiera que algunos de tus hombres ayudaran a descargar el pago de los barcos- dijo mientras señalaba con el pulgar los demás barcos que ya habían atracado.

-Está bien- le dio una indicación con la cabeza a uno de sus hombres y éste se fue a por más miembros de la tribu para ayudar- ven, caminemos al gran salón, de seguro tú y tus hombres deben de estar hambrientos- dijo el peli rojo vikingo- y de paso me cuentas más sobre esos "regalitos" que mencionaste- ambos vikingos empezaron a caminar dejando el puerto atrás. El visitante miraba todo a su alrededor, se veía algo confundido y asombrado, esto no pasó desapercibido por Stoick- ¿Qué sucede?- le pregunta él.

-Nada en particular… solo que… estas casas se ven viejas- dijo Aren.

-Es un pueblo viejo Aren, es obvio que hay casas viejas- le aclaro Stoick.

-Si pero… no noto ninguna casa reconstruida o siquiera quemada de alguna parte, como si ninguna bestia lanza fuego la haya atacado hace bastante tiempo, después de todo los dragones implican mucha destrucción lo cual lleva a casas nuevas- Stoick estaba mudo, no sabía cómo responder a aquello, era verdad que desde hace cinco años que no ha habido reconstrucciones, salvo cuando eran atacados por Alvin o Dagur pero los daños a las casas eran mínimos.

-Últimamente los dragones casi no destruyen casas, ya que nosotros los espantamos antes de que intenten algo- dijo en un intento de explicación. Por suerte para Stoick, Aren, se la creyó.

-¿Ya encontraron el nido?- preguntó curioso.

-No, aún no- respondió Stoick- pero es cuestión de tiempo para hallarlo y cuando lo encontremos…- Stocik golpeo con su puño derecho su palma izquierda provocando un fuerte sonido con el impacto- los exterminaremos- dijo lo más fríamente posible para parecer convincente.

-¡Esa es la actitud!- dijo emocionado- ¿Y cómo esta Valhallamara?

-…Ella murió hace bastante tiempo…- dijo algo melancólico al recordar a su difunta esposa.

-Oh… lo lamento- sus palabras eran sinceras y su ojo reflejaba tristeza- espero que Odín la tenga en su salón junto a los más grandes guerreros…

-Eso espero amigo…- dijo Stoick algo decaído.

-Aunque la hija que tuvo es muy parecida a ella, por cierto… ¿Dónde está?- Aren miró por todas partes intentando ver en donde se escondía- recuerdo que era muy tímida jejeje ¡Vamos, sal pequeña!- gritaba aquel hombre- ¡Ven a saludar al tío Aren!- decía divertido.

-Ella ya no es una niña Aren- dijo Stoick de forma seria- y no está aquí, ella está en la academia entrenando junto con…- Stoick enmudeció de inmediato al darse cuenta que estaba hablando de más.

-¿Entrenando? Vaya, se nota que se parece a su padre- dijo mirando de reojo a Stoick- hagámosle una visita- dijo mientras caminaba con dirección al antiguo ruedo donde mataban dragones- espero que no te moleste que lleve algunos hombres a ver a las bestias, algunos nunca han visto un dragón y tienen curiosidad- Stoick quería negarse pero sería demasiado sospechoso si no accedía. Con un ademan con la cabeza acepto llevarlo, solo esperaba que Hicca y los dragones no se encontraran ahí. Él y Aren, junto con un grupo de hombres de éste último, caminaban en dirección a la actual academia de dragones. Stoick quería ganar algo de tiempo para Gobber pueda advertirle a su hija la situación.

-¿Y tú hijo Rolf? No lo he visto- dijo Stoick tratando de retrasar el paso.

-…murió- dijo con palabras frías y sin emoción alguna, su semblante cambio a uno más seco y duro.

-Lo lamento…- le dijo Stoick. Aren detiene la marcha y mira al cielo.

-No te preocupes… en parte se lo gano- estas palabras dejaron confundido a Stoick, no tuvo tiempo para preguntar ya que Aren fijo su mirada al cielo como si tratara de encontrar algo y dice- ¿Qué es eso?- señalo a un punto en cielo. Stoick miró en dirección y pudo distinguir a una silueta oscura que aleteaba con fuerza y no venía solo, había otras cinco figuras voladoras acompañándola. En ese momento Stoick sintió que la sangre se le congelaba, sus ojos se abrieron a más no poder. Si no se equivocaba se trataba de Hicca y de los demás jinetes.

-Esos son… ¿Dragones?-dijo uno de los hombres de Aren. Antes que Stoick pudiera decir algo, Aren grita.

-¡Ataque de dragón! ¡Todo el mundo a los barcos y cojan las armas!- dijo para emprender la carrera junto con sus hombres. Stoick intento alcanzarlos pero ellos corrían demasiado rápido como para alcanzarlos. En ese momento Hicca aterriza a un lado de su padre.

-Papa ¿Qué ocurre? ¿Quiénes eran esas personas?- preguntó confundida.

-Ellos son vikingos que viven muy lejos de aquí y vienen de paso para descansar y reabastecerse para seguir con su viaje, nunca creí volver a verlos, de lo contrario me hubiera preparado para su visita- dijo bastante frustrado.

-Él hubiera no existe- le dice Hicca.

-Tienes razón- dice Stoick- pero la llegada de ellos solo significa una cosa… problemas…- dice con mucha seriedad mientras miraba con dirección al puerto-Tenemos que llegar al puerto antes que ocurra algo realmente malo.

-Vamos- dice Hicca mientras levantaba el vuelo y se dirigía al puerto, Stoick llamó a sus hombres, los cuales estaban armados y listos para lo que fuera, y rugió para llamar a su dragón Thornado, se subió arriba y dio indicaciones que todos se dirigieran al puerto, luego se fue.

Hicca no entendía muy bien lo que estaba ocurriendo. Ella y los demás se encontraban en el bosque cuando la neblina se disipó y emprendieron el vuelo de nuevo. Los otros jinetes le preguntaban qué era lo que sucedía pero ni ella misma encontraba una respuesta, pero a juzgar por la mirada de su padre podía deducir que se trataba de algo serio.

-¿Qué demonios está ocurriendo?- preguntó Snotlout.

-Nada bueno- se limitó a responder la peli roja.

-¡Miren, allí están!- gritó Fishlegs mientras señalaban a un grupo de hombres que corrían por las calles con dirección al puerto.

-Sí que corren rápido- dijo Astur algo impresionado.

-Están a punto de llegar al puerto, tenemos que evitarlo- dijo Hicca mientras movía el pedal y aumentaba la velocidad. En unos segundos alcanzo al grupo de hombres, los cuales al ver al dragón sobrevolando sus cabezas se dispersaron por todas partes, algunos se mentían a los callejones y otros corrían entre las casas- están usando las casas como escudos…- dijo para sí misma- si fuera un ataque de dragón real difícilmente los alcanzaría alguna llamarada y al dispersarse aumentaron las posibilidades de llegar al puerto y advertir a los demás… son listos- pensó ella.

-¡Hicca, ellos están a punto de llegar al puerto!- le advirtió Astur.

-¿Los quemamos con todo y puerto?- preguntó Tuffnut.

-No te aloques- lo regañó Hicca- tenemos que evitar un enfrentamiento por el bien de la aldea- dijo ella siendo la voz de la razón- tenemos que encontrar al líder y hablar con él.

-Pero todos están encapuchados- dijo Fishlegs.

-Pero sabemos que la prioridad de todos ellos, antes que nada, es su líder- dijo la peli roja- entonces el líder debe de ser el que se encuentra más protegido…- pero Hicca presentía algo- pero ellos ha demostrado ser muy listos…- en ese momento Hicca reacciona- ¡Es el tipo que corre por la calle!

-Eso es ridículo- dijo Snotlout.

-Piensen ¿Cuál sería la última persona que escaparía de una situación problemática?

-Pues el li…- Snotlout reacciono junto con los demás- ¡Agarren a ese pendejo!- gritó a todo pulmón.

Los jinetes se dirigieron a atrapar al encapuchado que corría por las calles. De pronto, de los tejados, saltan unos hombres con redes de pesca en sus manos y las arrojan, las redes atrapan a Fischlegs y a los gemelos. Ambos jinetes caen al suelo.

-¡Chicos!- grita Hicca mientras se detiene.

-Estaremos bien, ustedes sigan- gritó Ruffnut.

Hicca siguió con la persecución junto con el resto de los jinetes. Astur, en un intento de atrapar a su objetivo, bajo en picada y aterrizó. Su dragón comenzó a correr por la calle con gran velocidad, estaba a punto de atraparlo cuando unas cuerdas se alzaron entre unas casas e hicieron tropezar al Nadder y provoco que callera al suelo. Les tendieron una trampa.

-¡Mierda!- gritó furioso el rubio vikingo. Justo en ese momento Hicca bajo la altitud y Toothlees agarró a Astur y lo elevó por los aires- gracias por el aventón- dice Astur.

-Ni lo menciones- dice ella- si empieza una batalla tu fuerza será necesaria- dijo ella de manera calculadora. Astur refunfuña.

-¿Solo para eso?... me lleva…- piensa mientras frunce el ceño.

-¡Yo me encargo!- gritó Snotlout mientras volaba a toda velocidad hacia el encapuchado.

-¡No, espera!- le gritó Hicca.

Snotlout ignoró lo que su prima le dijo y voló a toda velocidad hasta el encapuchado con intenciones de embestirlo. Cuando estaba a unos metros de su objetivo este se gira y lo mira los ojos con su ojo dañado (el que esta cegado), por un segundo Snotlout sintió que el tiempo se congelo, el cuerpo le pesaba y sudaba de forma nerviosa y contante. El deseo de huir invadió su corazón y sin siquiera darse cuenta se elevó para alejarse de aquella persona.

-¡¿Qué mierdas hiciste?!- le grita enfurecido Astur- ¡Lo dejaste escapar!

-¿Qué?...- decía confundido- yo… no lo sé… solo… quise apartarme- decía mientras temblaba al recordar aquel ojo sin vida de aquella persona.

-Eso ya no importa- dijo Hicca- tenemos que…

En ese momento una ráfaga de lanzas pasa a centímetros de ellos, por suerte reaccionaron con rapidez y eludieron las demás lanzas que les arrojaron. Hicca miró a sus atacantes y vio que se encontraban en el puerto. No se habían dado cuenta que ya habían llegado. Otra ráfaga de lanzas surcó los cielos y tuvieron que retroceder. En eso llega Stoick junto con un grupo de hombres y jinetes.

-¿Qué pasó?- le preguntó de manera seria a su hija mientras bajaba de su dragón.

-Fallamos- dijo Hicca mientras bajaba de su dragón- no logramos evitar que llegaran al puerto.

Aren miraba la escena en su barco. Se encontraba anonado con lo que su ojo miraba, pensó que debía tratarse de un sueño o que su ojo lo engañaba, pero no era así ¡Ellos estaban montando dragones!, Stoick descendió a la tierra con los demás jinetes, se bajó de su dragón y grita.

-¡Aren! ¡Puedo explicártelo!

-¡¿Explicarme qué Stoick?!- grita molesto- ¡Que montan dragones! Pues adivina ¡Ya me entere!- grita aún más molesto.

-¡Podemos llegar aún acuerdo! Uno que no termine con el derramamiento de sangre- dice Stoick intentando convencer a Aren- solo escúchame por cinco minutos, después has lo que quieras- hubo un minuto de silencio, luego Aren hace acto de presencia junto con muchos de sus hombres. Todos y cada uno armados hasta los dientes y en formación de ataque.

Lo que llamó la atención de Hicca fue que no eran como los vikingos de la aldea. Estos no eran gordos ¡Ni si quiera robustos! Algunos eran esbeltos y con músculos algo pequeños pero bien torneados, eran tan altos como cualquier habitante de Berk y sus miradas reflejaban decisión pero había algo más en aquella mirada era… ¿Miedo?

-Te escucho- dijo seriamente el líder de aquella flota.

Stoick comenzó a explicarle desde el principio todo lo que ocurrió hace cinco años sin omitir nada. Aren se veía impresionado por todo lo que sus oídos escuchaban, no podía creer lo que Sotick le decía pero todo indicaba que era verdad.

-Querría esconderte la verdad para evitar problemas pero al parecer todo salió al revés…- Stoick guardó silencio y espero una respuesta, después de unos minutos Aren le dice.

-Sabes… por un momento casi caigo- los sentidos de Stoick se pusieron en alerta- ¡Tú querías desacerté de mí y de mis hombres y quedarte con todo lo que tenemos!

-¡No, no pensé en ningún momento hacer algo como eso!- dijo Stoick.

-¿Qué seguía después Stoick? Ir a las demás tribus y apoderarte de ellas con la ayuda de tus bestias lanza fuego- dijo de forma severa y le lanza una mirada penetrante.

-¡Escúchame por un segundo!

-¡Ya escuche suficiente!- alza su mano y sus hombres juntan sus escudos- ¡Ata…!- no pudo terminar ya que una voz lo interrumpe.

-¡Alto!- dijo una voz profunda y bastante autoritaria. Todos voltean y se encuentran con un joven vikingo rubio muy parecido a Astur solo que este tenía el cabello suelto. El joven se encontraba acompañado por más de cincuenta hombres atrás de él y cinco encapuchados a su lado.

-¡¿Qué haces Ragnark?!- le pregunta Aren mientras lo mira fijamente.

-Eso debería preguntártelo a ti- dice mientras le sostiene la mirada- por poco y haces una locura. Si tanto quieres morir ¡Pues muerete tu solo viejo idiota!- Stoick y toda la tribu estaban asombrados por la manera en la que ese joven le hablaba a Aren.

-¡¿Estas del lado de ellos?!- le pregunta enfurecido.

-No soy un traidor- le dice indignado a Aren- pero por si no te has dado cuenta tienes todas las de perder- señala a los hombres de su padre- están cansados y hambrientos, no durarían ni siquiera cinco minutos contra ellos. Además ellos tienen dragones y eso hace que tus hombres tiemblen de miedo.

Hicca abrió sus ojos sorprendida, había presentido en las miradas de aquellos guerreros el temor pero nunca imagino que fuera debido a los dragones.

-¡No le tememos a la muerte!- dijo firmemente Aren.

-¿Entonces morirán con miedo?- Aren se quedó callado- no hay nada más indignante que pelear una batalla con temor ¡¿Eso es lo que quieres?! Y te advierto algo… ¡Si veo una sola espada desenvainada te matare a ti y a todos los presentes!- grita con furia.

-¡¿Matarías a los tuyos y a tu propio padre?!- lo reta con la mirada. Hicca y los otros jinetes se sorprenden ante esa revelación.

-¿Lo dudas?- sonríe de lado.

-… Guarden sus armas…- ordena Aren a sus hombres, ellos lo obedecen.

Ragnark sonríe y se acerca a su padre. Se miran fijamente a los ojos y Aren le sonríe.

-Se nota que eres mi hijo- dice orgulloso.

-Para tu desgracia… sí- ambos comienzan a reír.

Toda la aldea de Berk no entendía todavía lo que estaba ocurriendo. Hace apenas unos segundos estaban a punto de librar una feroz batalla y ahora se ríen. Ragnark dejo de reír y se acercó a Stoick de manera calmada y sin ninguna prisa.

-Mucho gusto- lo saluda- mi nombre es Ragnark Bronnfjell- decía mientras estrechaba la mano del inmenso vikingo peli rojo.

-Ragnark…- susurro Stoick- ¡Ragnark!- dice sorprendido- ¿Eres el pequeño Ragnark?- dijo sorprendido.

-Ese mismo- ríe levemente- se ve bien, aunque un poco viejo- bromea- tú debes der Hicca- dice mientras miraba de pies a cabeza a la chica peli roja mientras se le acercaba.

-Así es- dice ella intentando mantenerse firme.

Ragnark la mira directamente a los ojos. Hicca se sorprende al ver los brillantes ojos color zafiro que poseía aquel chico. Eran grandes y muy hermosos, se sentía hipnotizada con aquella mirada, sentía absorbida sin oportunidad de apartarla la vista de aquellos zafiros.

-Es un placer- dice mientras tomaba la mano de Hicca y le depositaba un ligero beso. Hicca se sonroja y Astur se cabrea, por suerte Gobber lo detiene antes de cometer alguna locura.

-I-Igualmente- tartamudea un poco.

-Con que eres la primera persona que monta una dragón y asesina del dragón más grande que se haya visto, eso es muy impresionante y si la mitad de lo que acabo de escuchar es verdad ten por certeza que tienen mi respeto- inclina la cabeza- aunque debió de ser incomodo al principio ya que antes ustedes eran los mejores asesinos de dragones.

-No me gusta hablar de lo que mi gente hacia- dice recobrando su firme postura- ahora somos diferentes.

-Se nota- admite él- te seré sincero- mira a Toothlees- me siento un poco incómodo al tener tan cerca a estos reptiles lanza fuego tan cerca- el furia nocturna le gruñe.

-No te hará daño, al menos que lo provoques- dice mientras acariciaba la cabeza de su dragón.

-Muy interesante- dice mientras ve como el inmenso reptil ronronea ante el contacto.

-Puedo notar que ustedes son…- Hicca no encontraba las palabras correctas para mencionar el hecho que eran diferentes ambas tribus vikingas.

-Somos esbeltos y delgados a comparación de ustedes- completó él.

-Sí- dice algo apenada.

-Hay un explicación para eso- dice mientras retrocede tres pasos- ustedes tienen ese inmenso tamaño para tener más fuerza para combatir con dragones y soportar las crudas heladas- Hicca escuchaba cada palabra de Ragnark con suma atención- pero nosotros no peleamos con dragones, sino más bien con otro ser vivo un poco más complicado-sonríe de forma torcida.

-¿Qué?- pregunta confundida la peli roja.

-Asesinos de dragones- levanta sus brazos a los costados y con las manos abiertas- conozcan a los "Asesinos de hombres"…

¿Qué tal? ¿Les gustó? Espero que si jejejeejejeje, dejen comentarios y coman frutas y verduras chicos y chicas y esperen pronto una nueva historia de kung fu panda, no Kung fu school, que será muy distinta y dramática jjejejejejej, nos vemos.