Aviso: Los personajes de esta historia no me pertenecen, son propiedad de Stephanie Meyer. Si eres menor de edad lees bajo tu responsabilidad, este fic puede contener lenguaje y situaciones adultas, ya saben, la que avisa no traiciona.

**Gracias a mi beta Jime Cullen Salvatore por betear este capítulo (Betas FFTH)


Capitulo 3: El arte es vida.

Al llegar a casa, casi baje corriendo del auto, quería revelar las fotos que había tomado.

— ¡Ve despacio!— oí a mi tía gritar.

Subí las escaleras de a dos escalones a la vez, recorriendo los pasillos a prisa, sabía que la protección que me otorgaban las fotografías serían perfectas cuando las revelará y las tuviera en mi mano, pero sobretodo quería la foto del chico guapo de la playa, al pensar en él me dieron ganas de reír tontamente, pero me contuve, no podía estar soltando risitas en un pasillo vacío, eso era cosa de locos.

Mi estudio de arte estaba en el tercer piso y era la única habitación que no tenía mobiliario de un cuarto normal, sino que había sido adaptado para mí, era mi refugio, solo yo tenía las llaves, no me gustaba que nadie observará lo que yo pintaba, solo la Doctora Fray las conocía pero había sido con mi consentimiento, al llegar a la puerta blanca de madera labrada, solté un suspiro, estaba en casa.

Rebusque en mis bolsillos la llave y no tarde en desenllavar la puerta, la paz que sentía desapareció apenas entré en mi estudio, la sorpresa de encontrar a Marge allí me tomo desprevenida, la furia me embargo.

— ¿Qué haces aquí? — a la mierda la educación, ella había entrado quien sabe como a mi estudio, esto era inaudito. — Nadie puede entrar, ¡Esta prohibido!

—Mi niña, cálmate, esto es serio— Marge se acerco a mí cerrando la puerta, parecía nerviosa. —Necesitamos hablar.

— ¿Cómo entraste?—grité con fuerza, sentía que me desmoronaba, nadie podía entrar a mi estudio, todos lo sabía, incluso yo me encargaba de la limpieza con tal de tener privacidad.

—Tengo mi propia llave— confeso levantando las manos como queriendo mantener mi calma. — Pero eso no es lo importante, tenemos que hablar.

— ¿Cómo que no es importante? — me separé bruscamente de ella y enseguida me di cuenta que ella había visto mi pintura, en la que había estado trabajando por años, añadiendo pinceladas de a poco, construyendo un rostro que solo mis recuerdos me proporcionaban. — ¿La viste? ¿Es ella?

—Sí, la vi, pero eso no importa— me sujeto del brazo antes de que me alejará, casi cariñosamente poso su mano en mi mejilla— Escúchame, tienes que tomarlo con calma…

— ¿Se parece a ella? ¿Es mamá? — pregunté atropelladamente sin poder serenarme, volví a soltarme y fui hasta el cuadro donde un rostro a medio hacer me observaba, desde pequeña había decidido recordar a mamá por mis propios medios negándome a ver fotos de ella, no había dejado que me contaran como era, yo quería recordarla, solo yo.

Ella soltó un sollozo alarmándome, deje de observar mi pintura y la observe sin saber qué hacer, sus lágrimas caían a raudales por su arrugado rostro, sabía que ella tenía su cabello para no mostrar sus canas, por lo tanto realmente no parecía una mujer mayor, pero en estos momentos las arrugas se hicieron más visibles que nunca, el dolor que mostraba al mirar mi pintura era tan notable que hasta yo podía sentirlo, la decepción se apoderó de mí.

—No es ella, ¿verdad? — dije bajando la mirada, mis ojos picaban, me negaba a llorar.

—Creí que podría hacer esto sin alterarme— sollozó apretando los puños, con fuerza se limpio las lagrimas— Sabes que te quiero, ¿Verdad mi niña? Promete que me perdonaras, tu corazón es joven, sabrá perdonar a esta pobre vieja, a mí ya no me queda mucho tiempo, pero tú tienes toda una vida por delante, no dejaré que te la arrebaten.

—Me estas asustando Marge— dije acercándome a ella queriendo consolarla, no podía asimilar tantas emociones, sentía que iba a explotar— ¿Por qué tendría que perdonarte?

—No tengo mucho tiempo, pero juro que viviré hasta que seas mayor de edad y puedas valerte por ti misma y cobrar tu herencia, tenemos que irnos, eso haremos— Marge parecía temblar, y hablar consigo misma, realmente comenzaba a asustarme logrando que me olvidará de lo que sentía.

—Deberíamos llamar a mi tío, él puede ayudarte si necesitas dinero— estaba convencida de eso, aunque no entendía porque ella necesitaría dinero, mi celular comenzó a sonar rompiendo la burbuja de tensión que nos envolvía, mire la pantalla y vi que era un número privado, pero inmediatamente se corto debido a la mala señal que había en mi estudio.

Solo habían pasado unos segundos pero Marge parecía más repuesta, incluso se parecía a la Marge de todos los días, sería y con un rictus que te obligaba a obedecerla, aunque sus ojos húmedos arruinaban su porte— Lo siento, me deje llevar por la situación.

Mi celular la interrumpió, esta vez conteste antes de que se cortara la llamada, podría ser importante.

— ¿Isabella? — Preguntó la voz de una mujer al otro de la línea— ¿Eres tú mi niña?

— ¿Quién habla? — pregunte confundida.

—Soy yo mi vida, ¿No me reconoces? — pregunto la desconocida logrando erizar mi piel, conocía esa voz, pero no sabía de dónde. —Soy mamá.

Un frio estremecedor me recorrió la columna vertebral embotando mis sentidos, mi cabeza parecía dar vueltas.

— ¿Qué? —pregunté ahogadamente, me sujete de Marge que me miraba atentamente, quiso quitarme el celular, pero instintivamente me alejé. — ¿Quién eres?

— ¿Podemos hablar en privado? — Preguntó ella —No quiero que nos interrumpan y si saben que estás hablando conmigo, te creerán loca.

—Está bien— acepte inmediatamente, el corazón me latía frenéticamente del miedo, mi madre me estaba hablando por teléfono, era imposible, pero estaba pasando, no podía decirle a Marge, mi mamá tenía razón, me creerían loca, y quizás era verdad, pero necesitaba un poco de esta locura si con eso conseguía oír a mi mamá aunque sea una vez, me gire hacia Marge y la solté. —Es importante, ya regreso.

Antes de que me contestara salí de mi estudio corriendo hacia la habitación más alejada, en el tercer piso solo habían cinco, y una era ocupada por mi estudio.

— ¡Bella! — escuche que Marge me llamaba.

No le preste atención, me encerré en la habitación respirando agitadamente, encendí la luz vislumbrando el elegante cuarto, no tanto como los principales, pero parecido, acerque el celular a mi oído otra vez. — Estoy sola.

—Muy bien mi amor, siempre fuiste una buena niña. — me alabo mamá, podía sentir que sonreía.

— ¿De verdad eres tú? — pregunte sin poder contener las lágrimas,

—Claro que soy yo— se río, su voz sonaba tan especial, su risa me llenaba de temor y amor al mismo tiempo, recordaba esa risa, pequeños murmullos de mi memoria volvían, había escuchado esa risa antes.

— ¿Dónde estás? — le pregunte rápidamente, mi mamá estaba viva cuando todos la creían muerta.

—Isabella— suspiro ella pesadamente— Sabes muy bien que estoy muerta, no creo que te gustara saber donde estoy.

El alma se me cayó a los pies, podía sentir el sudor aparecer en mis manos sosteniendo apenas el celular, el miedo que antes había sentido, me atenazo el corazón amenazando con saltar por mi garganta no podía ni hablar, ni siquiera respirar.

¡Estaba hablando con una muerta!

Chillando arroje el celular que cayó sin siquiera hacer un ruido en la cama.

Me obligué a respirar una y otra vez, el aire no llegaba a mis pulmones, sentí que caí de rodillas jadeando en busca de aire, las lágrimas me corrían por las mejillas, de pronto todo lo demás se nublo y solo pude vislumbrar el humo y las llamas carmesí rodeándome, estaba reviviendo el incendio otra vez.

Empecé a toser recobrando la cordura, el instinto de supervivencia que me había fallado en el pasado apareció y me obligo a contar para calmarme.

—Diez— susurre como pude, el aire entraba apenas.

Mi recamara esta casi consumida por el fuego.

—Nueve.

El humo me inunda los pulmones.

—Ocho— digo más recompuesta, no hay humo, es solo mi imaginación.

Una muchacha esta fumando, soplando el humo en mi dirección riéndose cuando empujo el humo con las manos.

—Siete— el aire entra a raudales dándome fuerzas y despertándome, de pronto un estallido resuena en la mansión espabilándome.

¡Un disparo!

Me paré violentamente sacudiendo la cabeza unas cuantas veces, el disparo había venido de mi estudio, ¡Marge estaba ahí!

Temblando abrí la puerta de la habitación tomándome mi tiempo, sino iba con cuidado me desmayaría en el pasillo.

El miedo que ya sentía se multiplica a medida que avanzo hacia mi estudio, me detuve al ver la puerta abierta, de repente sé con lo que voy a encontrarme, no quiero verla, pero debo hacerlo.

Al entrar la vi tendida en el suelo un gran charco de sangre se extendía por debajo de su cabeza, la imagen es grotesca, su cabeza prácticamente destrozada, sin saber porque me arrodillé a su lado buscando el pulso, pero por supuesto era inexistente, las ganas de vomitar se arremolinan en mi estomago, quite la mano inmediatamente, pero algo negro en su mano captó mi atención, con tal de no mirar su rostro desfigurado me concentró en ello y al quitárselo descubrí que era una pistola, nunca había visto una, ni siquiera tocado una, el miedo y el horror me atacan, ¿Marge estaba muerta? ¿Por qué?

— ¡Bella!— mi tío grita en la puerta, sus ojos me miran horrorizados, intento hablar pero no puedo, la voz me falla.

— ¿Qué paso? — Tía Rachel entra corriendo y se queda a lado de su marido observando la escena, ¿Por qué nadie ayuda a Marge?

¿Por qué se me quedan viendo?

—Be-Bel-lla — mi tía empieza a tartamudear, lagrimas caen por sus mejillas— Suelta eso, por favor.

¿Qué suelte qué? mi voz no responde, giro mi cabeza y veo que aun sostengo el arma en mis manos y es como si eso fuera un detonante para todas los sucesos de esta noche.

Marge en mi estudio, Marge comportándose de una manera extraña, la llamada de mi madre muerta, y el suicidio de Marge.

Todo es un caos en mi mente, mis pensamientos son incomprensibles para mí misma, solo alcanza a tirar el arma lejos antes de sentir como la conciencia me abandona.

o—o—o—o—o—o—o

Ya había pasado una semana y yo me negaba a salir del trance al que me había autoinducido, navegar por mi mente era mejor que existir en la realidad, ni miles de protectores me salvarían esta vez.

—Bella, por favor vuelve a mí.

La voz de mi tía resuena en mi cabeza una y otra vez, ¿O es ella la que me habla?

No lo sé.

¿Cuánto se necesita para romper una mente y que una sea consciente de eso?

Es más fácil huir que afrontar la realidad que me espera afuera, oigo susurros a mis espaldas, todos piensan que asesine a Marge, las pruebas me inculpan, mis huellas estaban en el arma, y mi única defensa era la llamada de mi madre muerta, pero ¿cómo explicarle eso a la policía?

Incluso mi celular había aparecido mágicamente en mi habitación, mi tía había insistido en que tomara fotos con él para crear protectores y salir del trance en el que me encontraba, yo misma lo había revisado mientras estaba a solas y el registro de llamadas estaba vacío, la dichosa llamada no existía.

¿Me había vuelto loca de verdad? ¿Había estado tan enojada con Marge por entrar a mi estudio que la había… asesinado?

No.

Yo no lo había hecho. Estaba segura

Pero nadie me creería, y me encerrarían, ni siquiera mi tía podría salvarme esta vez.

Prefería dormir y no despertar, despertar en un mundo donde no existieran más problemas, donde mi mente estuviera bien, quisiera ser normal, pintar para sobrevivir, quizás ser una de esas artistas callejeras, podría ir al Central Park y poner un puesto de pintura y fotografía donde solo el arte existiera para mí, nada más.

o—o—o—o—o—o—o

—Bella, ya todo termino.

Mi tía otra vez, esta vez me sacudía incesantemente.

—El caso está cerrado mi amor, ya termino— sus dedos peinaban mi cabello.

Quería preguntarle a qué se refería, pero mi voz no funcionaba, ¿Cuánto tiempo había pasado?

— ¡Basta! —eso me asusto, ella nunca me gritaba, jalo las sabanas que me cubrían y con fuerza tomo mis brazos y me obligo a sentarme en la cama— ¡Basta! ¿Me escuchas? He hecho de todo para sacarte del maldito problema, no vas a echarlo a perder, ¿Me entiendes? Ya ha pasado un mes, es hora de que despiertes.

—T-te e-esc-cu-cucho— logre decir con voz ronca, enfoque mi vista en ella, sus ojos estaban rojos, su cabello que antes siempre estaba suelto, ahora estaba recogido, y no tenía ni una gota de maquillaje.

—Perdón, no quería asustarte— dijo envolviendo sus brazos en torno a mí, volviendo a ser mi cariñosa tía Rachel— Pero es necesario que me prestes atención, ¿Si? ¿Estás conmigo?

Apenas logre asentir.

—Buena niña— sonrío ella despegándose de mí y limpiándose una lágrima que se escapaba de su rostro— Pronto vendrá el oficial Denali y querrá tomar tu declaración, solo falta eso…

—No quiero— negué rápidamente— Los escuche tía, ellos piensan que yo mate a Marge, pero no lo hice, te juro que yo no fui.

Ella estuvo en silencio observándome. —Nadie te va a encerrar, ¿Entiendes?, escúchame, vas a decir palabra por palabra lo que te voy a decir.

Ella espero hasta que yo asentí. —Ese día, subiste a tu estudio para revelar las fotos de la playa, y te encontraste a Vicky discutiendo con Marge.

— ¿Vicky?— pregunté confundida.

—Es ayudante de cocina, trabaja para nosotros desde el año pasado, la pelirroja, ¿recuerdas? — sus manos apretaban mis brazos sin darse cuenta.

—Sí, la recuerdo, pero ella no estaba ahí, solo Marge— le explique confundida intentando que me soltara— Me estás haciendo daño tía.

Ella se puso seria y me soltó abriendo y cerrando los puños repetidas veces —Ella y Marge estaban discutiendo, todos tenían prohibido entrar a tu estudio, pero Vicky subió igual para esperarte, ella planeaba secuestrarte, por eso tenía un arma.

— ¡Pero tía! — la detuve, parecía que me estaba contando una historia de terror, porque nada de eso había ocurrido de verdad.

— ¡Escúchame! — Grito esta vez, su puño estaba cerrado sobre las sabanas— Tu entraste a tu estudio sin que ellas se dieran cuenta y las viste discutir luego Vicky saco su arma y ellas comenzaron a forcejear, logrando que el arma se disparar hacia Marge ¿Entiendes?

Ahora resultaba que mi tía era la loca, ¿De dónde había sacado esta historia?

—No, Vicky no estaba ahí tía, yo entre y Marge estaba esperándome, me enoje mucho con ella porque tenía una llave para entrar a mi estudio sin permiso, discutimos, pero entonces sonó mi celular, era mi mamá, ¿Puedes creerlo? Yo no, alguien me jugo una broma muy cruel, ella me pidió que me estuviera sola así podíamos hablar, luego me dijo que ella estaba muerta y entonces escuche el disparo, cuando llegue Marge ya está muerta.

Ella me veía como si no me creyera, sabía que eso pasaría, pero no había podido evitar contarle a mi tía lo que había pasado, y sin darme alguna advertencia ella empezó a llorar y sollozar copiosamente.

—Mi niña— decía una y otra vez abrazándome casi cortando mi respiración— Mi Bella.

— ¿Qué está mal tía? — pregunte tratando de sonar serena, pero ciertamente me estaba asustando.

—Promete que dirás todo lo que te dije al oficial, por favor— sollozo desesperada.

—Pero si digo eso, Vicky irá presa— no podía mentir, no había tratado con la pelirroja, pero no podía arruinar su vida así.

—Ella ya confeso, solo falta tu testimonio, y todo habrá terminado—mi tía Rachel sorbió por la nariz intentando calmarse. —Tienes que entender que todo esto lo hice por ti.

— ¿Qué hiciste? — mis ojos se agrandaron a más no poder.

—Cuando Victoria salga de prisión recibirá mucho dinero, más de lo que podrá conseguir en toda su vida, le conseguí un abogado bajo otro nombre, le conseguirá una buena sentencia— todo esto lo dijo mirando hacia otro lado, como si se avergonzara, y no era para menos, estaba por mandar a una chica inocente a prisión por dinero.

—Eso es…— no conseguía una palabra para describir lo que mi tía estaba haciendo.

—Era eso o permitir que fueras a una correccional de menores, ¿Has visto esos lugares Bella? Tú vives en nuestra burbuja, pero no sabes cómo es el mundo real, no lo conoces, no conoces a las personas y lo que son capaces de hacer por dinero, jure que iba a protegerte y lo haré… aunque sea de ti misma. — sus rasgos se tornaron duros, y supe deducir lo que ella no decía, mi tía creía que yo había asesinado a Marge en un ataque de locura.

Al ver que no recibía respuesta, ella se acercó a mi guardarropa, y empezó a buscar las prendas más oscuras que podía conseguir, quise protestar, pero ella me fulmino con la mirada. —Por una vez, vas a vestirte acorde a la situación, vas a declarar lo que yo dije y no dirás ni una palabra más de este asunto a nadie, ¿Entendido?

—Pero yo…

—No estás entendiendo Bella, esto no es un juego, vas a hacer lo que yo digo y punto.

— ¿El tío Aro sabe sobre esto? — pregunte esquivando su pregunta, sentía que ya no podía confiar en mi tía, ella estaba por mandar a la cárcel a una chica inocente, y lo peor, es que ella creía que yo era una asesina.

Ella arrojo la ropa elegida sobre la cama, volvía a estar enfadada.

—Tu tío estaba dispuesto a dejarte ir presa— mastico las palabras con furia. —Este va a ser un secreto entre nosotras dos Bella, no puedes decirle a nadie la verdad.

Sentí como si me clavaran miles de espadas en el cuerpo, ninguno de los dos creía en mí, en ese momento desee con todas mis fuerzas que mis protectores cobraran vida y me llevaran lejos de esta casa.

—Ahora a vestirte— dijo ella otra vez sonriendo, parecía bipolar— Memoriza bien lo que vas a decir, tu libertad depende de ti.

Asentí sabiendo que ella tenía razón, mi libertad dependía cien por ciento de mí, pero no a la libertad a la que ella se refería, sino a una más importante, mi libertad personal dependía de mí.

o—o—o—o—o—o—o

Tres años después.

—Hasta ahora no he descubierto a tu asesino— le hable a la lapida recorriendo el césped que la cubría. —A veces pienso que fue mi tía, ¿por qué sino habría insistido tanto en inculpar a Vicky?

A lo lejos podía escuchar como un sacerdote hablaba sobre la vida y la muerte.

— ¿Sabes? La vida está llena de misterios, creí que con tu muerte, mi mente haría erupción dejándome catatónica como en el primer mes, pero al contrario, me ayudo a despertar al mundo real— sonreí irónicamente— Ya sé, te lo digo todos los meses, ya debes estar aburrida de escucharme decir lo mismo, así que hoy traje nuevas noticias, ¿Quieres escucharlas?

—¡¿Por qué?! — escuche gritar a una mujer, estaban enterrando a alguien, el cementerio no era bueno para tener una charla amena, pero Marge se encontraba aquí y yo la necesitaba.

—No debería estar feliz el día de hoy, sobretodo escuchando a esa pobre gente llorar por su perdida, pero no puedo evitarlo— le dije a la lápida— Hoy me mude, ¿Estas feliz por mí?, soy mayor de edad, ni siquiera mi tía pudo evitar que me fuera de la mansión.

Los llantos crecían a mí alrededor, incluso yo tenía ganas de llorar y no sabía porque, sentía una pesadez en mi corazón.

—Dentro de una semana comenzaré la universidad, ni yo me lo creo, pero no debería estar sorprendida, el dinero hace milagros, eso lo sabemos muy bien tu y yo.

Pasaron los minutos, podía escuchar los rieles y las cadenas, eso significaba que ya estaban bajando el ataúd, si hubiera sabido que hoy abría un entierro no habría venido.

—Bueno, eso es todo— me paré sacudiendo mis vaqueros— Te veo el mes que viene Marge.

Rece una oración, y una vez más leí su lápida.

Q.E.P.D

1944 -2009

Marge Thompson.

Abnegada madre y abuela.

La había mandado a hacer su hija, yo no la conocía, lo cual era raro, pero según mi tía Rachel, ella prefería no frecuentarnos, la comprendía, después de todo, un integrante de la mansión había asesinado a su madre.

Camine despacio, girando cuidadosamente para no ver el entierro ni a las personas de luto, lastimosamente iba tan abstraída en mis pensamientos que no vi al chico que se acercaba corriendo, él prácticamente me empujo haciéndome caer, cuando iba a gritarle, me di cuenta que iba vestido de negro y corría hacia el entierro, la curiosidad pudo mas conmigo y lo observé un poco más hasta que una chica se abrió paso entre los demás de luto y corrió a su encuentro.

— ¡Jake! — lloró ella abrazándose a él.

Desvíe la vista sintiendo que estaba invadiendo su privacidad.

Me levante y otra vez me sacudí mis vaqueros encaminándome a la entrada, no quería que mi buen humor se deshiciera.

o—o—o—o—o—o—o

—Y después de cinco días de clases, alguien pude decirme ¿Qué es el arte?

Observé a mis compañeros, todos estaban igual que yo, recargados en sus asientos esperando que él profesor no los mirará.

— ¿Nadie? — pregunto sonriente levantando las manos como diciendo ¿"Que se le va a hacer? —Tengo ciento cincuenta alumnos estudiando arte y ninguno puede definirla.

El profesor Marcus dijo esto haciendo comillas con la palabra "arte". Él era mi profesor favorito, siempre parecía de lo más relajado sobretodo con esa barba crecida que portaba, pero si lo requería era un profesor firme que no perdonaba.

—Hacen bien en no querer contestar, no me gusta los sabelotodo que contestan de memoria las definiciones de un libro, no señores, yo quiero una definición propia, una donde ustedes se identifiquen, no lo que les diga un libro— sonrío abiertamente— Para mí, el arte es vida.

— ¿En serio? — se me escapo sin querer, sentía como mis mejillas enrojecieron, quise darme un golpe.

— ¿Cuál es su nombre? — pregunto el profesor.

—Isabella Swan— conteste luego de carraspear, varios me miraban indignados, supongo que por atreverme a cuestionar al profesor, yo misma estaba enojada conmigo misma.

—Déjeme decirle señorita Swan, que para mí, el arte es vida porque, ya sea buena o mala, nuestra vida es arte, es una conjunción de pinceladas o trazos que vamos sumando a nuestro cuadro, no importa si nos equivocamos, ese error ya es parte de nuestra vida, ¿Ha intentado borrar un mal trazo en un cuadro?. Claro que lo ha intentado, pero por más que lo intente, el error ya existe, y la verdad es que no importa, porque a partir del error se puede crear nuevas figuras, nuevos intentos, así como esos errores, también existen nuestros éxitos, al igual que nuestros sueños, nuestros deseos, todo eso forma el arte de la vida.

Los aplausos no dejaron que el profesor terminara de definir el arte, incluso yo lo aplaudí, este profesor era un genio, sabía que me caería bien.

—Ya ya ya— dijo apaciguándonos y riéndose hizo como que nos contaba un secreto— Siempre consigo la misma respuesta.

Se escucharon varias risitas en el auditorio, ahora entendía porque era tan difícil conseguir cupo en las clases del profesor Marcus.

—Para la próxima clase, quiero que traigan algún dibujo, retrato, pintura o fotografía que hayan sacado en el pasado, junto con un ensayo de ¿Por qué lo crearon? ¿Qué sintieron en ese momento? No importa si es bueno o malo, no voy a calificarlos. — casi sonreí pensando en las miles de fotos que tenía, sería toda una hazaña elegir una y hacer un informe. —Levanten la mano los que se incorporaron el día de hoy a las clases.

Pude ver que una mano se alzó.

—Ah sí— dijo el profesor Marcus— Los demás pueden retirarse, señor Black usted se queda unos minutos más.

Los chirridos de los bancos me devolvieron a la realidad, ya sabía que fotografía usaría, pero el problema era que después de tres años, aún no la había revelado, tendría que buscar la caja con los viejos rollos fotográficos.

o—o—o—o—o—o—o

Mi cuarto oscuro, estaba rojo, sentía una excitación inexplicable al revelar estas fotografías, solo quería una, pero no pudo resistirme a revelar las demás.

Una vez listas, espere el tiempo necesario para observarlas aún colgadas, la fotografía elegida era aquella donde se veía a una chica corriendo por la playa junto a sus perros, recuerdo que en ese momento había querido ser normal, y estaba de acuerdo conmigo misma en qué actualmente casi lo había conseguido, después de todo, solo necesitaba uno o dos protectores a la semana.

Camine observando a las demás fotos colgadas topándome con una donde un chico parecía devolverme la mirada a través de sus gafas de sol.

—Edward— susurré deseando acariciar la fotografía, casi había olvidado que él estaba en este rollo fotográfico, pero su nombre broto de mis labios casi sin darme cuenta.

— ¿Dónde estoy? — dijo una voz masculina detrás de mí.

Solté un chillido dándome vuelta y alejándome lo más posible de él— ¿Quién eres?

— ¿Quién eres tú? —pregunto, sus ojos verdes brillaban con la confusión, lo observé un poco más, se me hacía conocido, y entonces me di cuenta que se trataba de Edward, el chico de la fotografía.

— ¿Cómo entraste? — pregunte alejándome discretamente hasta que mi mano alcanzó la barra de la lámpara que se hallaba cerca de una esquina.

—No lo sé— dijo poniendo una mano en su cabeza, él no dejaba de observarme— ¿Quién eres?

Ni siquiera pensé en contestar sino que con todas mis fuerzas agarre la lámpara para darle en la cabeza, lo que no contaba es que la lámpara lo atravesara sin hacerle daño.

— ¡Oye! —me grito enojado— ¿Acaso estás loca?

Solté la lámpara aturdida— Creo que sí.

Mis peores miedos se habían hecho realidad, uno de mis protectores había cobrado vida y eso solo significaba algo: Locura.


Hola ^.^/

¿Qué tal les pareció el capitulo? ¿Merezco reviews? Espero que sí, jajaja jaja

Como pueden leer, ya apareció el Edward fantasma, y también un tal Black O.O jajajajaja yo sé que ustedes saben de quien se trata xD

Y por ultimo: ¿Quién mato a Marge? ¡Escucho sus teorías chicas!

Muchísimas gracias por los reviews anteriores, y por todas las alertas y favoritos,

Quería también invitarlas a que se unan al grupo de Facebook Cary0605 . fics

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Eso es todo por hoy, nos vemos dentro de dos viernes.

Saludos.

Cary0605