¡Hello! Soy Tamami, para los que no me conocen.

Decidí escribir este fic, y al parecer, en fanfiction no hay muchos de esta categoría, y menos que me gusten de verdad :c así que decidí hacer uno.

Para mí, es uno de los pocos dibujos de ahora que me gustan.

El tiempo en este fic, es... un poco antes del 1 er cap, ese del último baño a la izquierda. Unos meses capaz, nada malo.

No soy dueña de Randy Cunningham, 9th Ninja.

Bueno aquí va:

Título: Cornelii Taciti de custodibus

Prólogo…


[Al abrir el libro, mis manos parecían ser iluminadas por una luz blanca enceguecedora. No podía controlar mi cuerpo.

¿Qué estaba pasándome?

Al hacer esto, recuerdos pasaron por mi mente. Un chico de cabello rubio me estaba mirando. Éste me señaló, como si de un monstruo se tratara.

"¡Tú no debes estar aquí!" gritó, con furia. De repente, algo húmedo goteaba del techo. Era rojo como el vino, pero parecía tener olor desagradable. Sangre]

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Desperté y me levanté rápidamente. Al abrir los ojos, por un instante podía 'recordar' de alguna manera, ese sueño. Pero luego, no podía y me dolía extrañamente la cabeza. Era como un presentimiento; no podía saber qué era, sin embargo tenía la vaga sensación de que era yo la protagonista de eso. Algo extraño, pensarán ustedes.

Mi madre me estaba llamando. Bajé lentamente a la cocina. Estaba cansada, pero eso no significaba que faltaría a la escuela. Si no, me tiraría un vaso de agua fría en la cara para despertarme. Y obviamente, no esperaría a que pasara eso.

Tomé mi desayuno, que consistía en un jugo de durazno junto con huevo y tocino.

Alice, a decir verdad, cocinaba muy bien. Pero sólo cuando tenía ganas. Era una madre malvada…

Luego cambié mi pijama a cambio de vaqueros ajustados azules y una camiseta amarilla, que era mi color preferido. En estos días hacía mucho frío, así que lo acompañé con una campera negra, con zapatillas del mismo color.

En mi escuela no se necesitaba uniforme. Bueno, a fin de cuentas, me resultaba mejor, podría llevar cualquier ropa que quisiera.

Salí de mi casa. El viento soplaba con fuerza en mi cara. Al tomar en bus, estaba congelada de pies a cabeza.

Odio el frío, pero también el calor. Prefiero un término medio… como la estación primavera.

No me gusta el instituto. No tengo muchos amigos, aunque sé que no importa el número. Es muy aburrido, sin sentido, ya que sabía los contenidos que enseñaban. (No me pregunten el por qué)

A decir verdad, lo odiaba por otro motivo. No tenía amigas; más bien, 'amigos'.

Me confundían fácilmente desde que era una niña. En kínder, los niños siempre charlaban entre sí, rumoreaban cosas desagradables sobre mí: de cómo confunden mi sexo o de cómo mi madre había hecho figurar en mi documento a propósito.

No tenían fundamento. Eran incoherencias. Sólo pocas personas me creían.

Incluso, aunque no me gustaba maquillarme, a los trece años lo hice, cansada de las cosas que decían de mí. Pero incluso, al hacer eso, decían de cómo es que un niño se pone maquillaje de mujer. También traté de dejarme crecer el cabello, pero el crecimiento era muy lento.

Estaba cansada. Cansada de que me confundieran. Dejé de hacerlo. Así, llevaría ropa de niño siempre.

Mi madre nunca supo esto. No quería preocuparla…

Bueno, basta de recordar esos recuerdos. Seguiré con la historia.

Había llegado al recinto. Mis dos amigos me esperaban: Mike y Anthony. Ellos fueron unos de los primeros que me creyeron. Los apreciaba mucho.

En clase, bromeaba con ellos, me reía, conversaba en clase. A veces me hacían olvidar las cosas que me preocupaban.

Las cosas que siempre hablábamos eran temas de alguien que considerarían nerd o friki, pero sinceramente no me importaba. Luego, de un período de aburrimiento, al cambiar de clase donde no estaban ellos, era hora de irse. Suspiré con alivio, ya que no tendría que estar allí.

El cielo tenía un agradable color azulado. Caminaba por la acera, mirando mis zapatos.

Casi inmediatamente, escuché un estruendo proveniente del otro lado, enfrente de donde estaba pasando, que hizo que me sobresaltara.

"¿Qué diablos fue eso?" Pensé, asustada.

Tuve el impulso de irme. Pero la curiosidad me ganó. Así que, muy despacio, me dirigí hacia allí. Al llegar, observé mi entorno, lo que hizo agrandar mis ojos.

Una persona vestida de un traje del color blanco peleaba con un robot gigante, similar a un simio.

"¿Quién es?" Me pregunté, con curiosidad.

Luego me quedé quieta, mirando como un espectador, detrás de una pared. Era impresionante… Un ninja. Peleaba con una espada de acero que brillaba con la luz del sol. El robot se echó hacia atrás. Le había asestado una cortada en sus circuitos.

No podía creerlo. Los cuentos sobre ninjas y demás seres fantásticos que me contaban cuando era niña eran reales. Estaba estática, sin poder moverme, debido al asombro y miedo a que me descubrieran.

Pero… a pesar de eso, el robot atravesó a esa persona. La sangre corría por su pecho, que rápidamente el blanco se tiñó de rojo.

"¡No!" Pensé "Tengo que ayudarla"

Parecía que el robot se desplomó tras caminar unos cuantos pasos. Tenía miedo. Mis piernas temblaban. Soy una cobarde.

En realidad, tendría que preocuparme más por la persona con traje que porque fuera a reincorporarse el robot y me matara. Soy una mala persona… era muy fría…

Esperaría unos minutos a ver qué pasaba.

Luego de que se fuera, llamé a un hospital, y me coloqué al lado del paciente.

Era una mujer. Antes que se la llevaran, con un hilo de voz me dijo:

— Gracias por preocuparte por mí.

— No… ¡No lo hice! Y deberías guardar tu esfuerzo para otra cosa importante.

— Ya no importa… igualmente moriré — Mencionó, con amargura.

— ¡No digas eso! — Exclamé — Lucha por tu vida… ¡No puedes morir aquí! — Le supliqué, agarrando su mano de improviso. A decir verdad, le había tomado confianza de principio. Pero, parecía en muy mal estado, y por consecuente, era como ver morir a un conocido.

Ella me miró a los ojos tranquilamente — No me importa morir, ¿Sabes? Es algo que ocurriría tarde o temprano…

— Toma — me dijo, dándome su máscara blanca — Esto es para ti.

"¿Para mí?"

— No puedo aceptarlo, es tuyo, no mío… — Dije, tratando de devolvérsela.

— Por favor… hazlo por mí — Suplicó, con escaso aire.

Acepté. Agarré la máscara. Sentía ganas de llorar. Una chica que no le importaba morir… "¿Acaso ella sabría que moriría? Por qué… ella…"

Luego se llevaron a la mujer en la camilla. Me sentía horrible…

Después me alejé y volví a mi casa, cuidando de que Alice no viera el estado de mi ropa. Ésta había sido la primera vez que veía una persona en ese estado.

Al llegar a mi cama, pensaba en la cara de esa mujer. No quería que se muriera.

Luego de varios minutos, examiné la máscara blanca.

Estaba totalmente intacta, sin ninguna mancha. Me extrañaba.

Me daba curiosidad, así que intenté ponérmela.

Y, a la velocidad de un suspiro, todo a mi alrededor se nubló…

Al abrir mis ojos, un dolor atravesó mi cabeza. Todo era blanco: las paredes, el suelo. No podía distinguir bien cuál era cuál. Observé con detenimiento. Varios puntos negros estaban enfrente de mí. Estaba equivocada; eran palabras.

"Hola, nuevo guardián. Nosotros somos los secretos guardados a través de generaciones. Ha pasado a través de los elegidos, y al morir se elige al sucesor.

Tú eres la siguiente. Y tu misión: Proteger al ninja...


Fin prólogo.

03-01-15

He modificado algunas palabras y alargado un poco el fic. No sé si volveré a modificarlo. Si lo hago, no voy a modificar la historia… sólo alargarla.

Bueno n.n dejen Review, que sería como inspiración para el escritor, creo…

Si alguien sería tan amable de mostrarme dónde, por lo menos, conseguir los capítulos desde el 20(más o menos) hasta el 50(creo que está hasta por ese cap) se lo agradecería mucho, y también podría ayudarme con el fic.(puede ser los sub en inglés)

Perdónenme si puse mucho la palabra 'blanco' :c es que no se me ocurría otra cosa

Bye bye! Los veo en el próximo Cap. Trataré de hacerlo más largo, o más enriquecido en vocabulario. Pero no prometo nada :P

Tamami