Prólogo: Noche de sombras.

El viento golpeaba con fuerza. La ciudad se encontraba desolada. El cielo estaba en penumbras. La luna y las estrellas no se hallaban en ninguna parte. El silencio invadía el lugar. Solo se podía oír el rugido del viento nocturno. Una sombra cruzo el cielo con velocidad impresionante. Salto sobre los techos de los edificios y casas. Se posó en la azotea de un edificio muy alto en el centro de la ciudad. Los Hoothoot que se encontraban ahí volaron asustados. Giro su cabeza como si buscara algo. La sombra de un humano se divisó a lo lejos. La criatura se acercó al filo de la azotea para ver mejor. Sonrió malévolamente. Salto hacia los techos de los edificios sin hacer mucho ruido ya que no quería asustar a su presa. Muchos pokemon se alejaban despavoridos de ella.

Un joven de cabellos purpura caminaba tranquilamente junto a un Electabuzz. Su rostro no mostraba mucho interés a los pokemon que se alejaban del centro de la ciudad. El pokemon del chico se hallaba algo asustado y trato de que su entrenador no vaya a ese lugar. El entrenador, que se encontraba hostigado de su pokemon, lo devolvió a su pokebola para que no moleste. La sombra se acercó a él. – ¿Estás perdido entrenador?- dijo una voz detrás del pelimorado. ¿Quién eres?-respondió el entrenador buscando a la persona que le había hablado. Una chica de cabellos azules hasta la cintura con hermosos ojos del mismo color se acercó a él. –Solo quiero ayudarte- le dijo mientras le extendía su mano de forma amigable. El peli morado pensó por varios segundos. "Se parece mucho a la chica que viajaba junto a mi rival Ash, como se llamaba eh? No lo recuerdo". Después de meditarlo le hizo otra pregunta. -¿Por qué quieres ayudarme?- dijo sin dejar de mirarla. –Yo solo quería ser amable con un joven entrenador como tú- dijo dando una pequeña sonrisa. –Además quiero que me ayudes, con algo…- Dijo mientras bajaba la cabeza y emitía unos extraños sonidos. Lo que el chico observo lo dejo espantado. Los ojos de la joven habían tornado de azul marino a un color rojo escarlata. Se acercó al joven diciendo- ¡ ¿Me podrías dar tu SANGRE?! El chico no lo pensó dos veces y corrió lo más rápido que pudo para alejarse de ella. La joven desapareció entre las sombras en medio de una risa espantosa. El pelimorado corrió y corrió. La ciudad parecía un enorme laberinto. Llego hasta un angosto callejón sin salida. Entro en pánico. La risa se oía cada vez más fuerte. Trato de sacar a uno de sus pokemon para defenderse pero su pokebola no se lo permitía. Las sombras llenaban el lugar. La joven de ojos rojos se acercaba riendo. –Tranquilo si no peleas te prometo que lo hare rápido y no te dolerá- sonrió y mostro un par de afilados colmillos que sobresalían de su boca. El chico trato de escalar la pared pero el monstruo salto encima de él haciendo que caiga. Se quejó de dolor y miro su mano derecha. De ella emanaba un líquido rojo y caliente. La chica, con velocidad inhumana, se acercó, tomo la mano ensangrentada del chico y lamio la sangre que caía de ella. Trato de soltarse pero una fuerza alrededor de él se lo impidió. Se encontraba inmóvil. La joven se acercó al cuello del pelimorado y lo lamio varias veces. El joven cerro sus ojos en terror y escucho un ligero "Lo siento, no sabes lo que he sufrido". Dicho sintió un dolor en el cuello como dos dagas clavadas. Su cuerpo se fue debilitando lentamente. Se sentía cada vez más y más débil. Sus piernas no podían permitirle seguir en pie. Se doblaron, la vampira lo soltó y se relamió la sangre restante en sus labios. El chico solo logro ver el rostro de la joven. Era precioso. Sus bellos ojos rojos se tornaron de nuevo azules, su pelo largo se veía tan sedoso y suave. Sintió su mano cálida pasar por su rostro para luego depositar un beso en su mejilla, en forma de agradecimiento. Todo comenzó a nublarse para el hasta que todo se volvió negro. La joven lo abandono en ese lugar y desapareció en la oscuridad.