Antes que nada, quiero aclarar que Inuyasha y ninguno de sus personajes (lamentablemente ¡_¡) U_U¡ me pertenecen, esta historia es totalmente producto de mi hiperactiva y loca imaginación y cualquier semejanza a alguna historia, fic, película, vida real, ETC… es total y completa casualidad. Aclarado este punto quiero señalar que cambiare a mi gusto muchas escenas del manga y anime para adaptarlo a mi fic, espero les guste esto es un Kagome/Sesshomaru a aquellos que no les guste esta pareja simplemente escoja otro fic n_n¡.

Atentamente:

La Autora

Makimashi Misao Futura de S. S. L. A.)

" Caen las hojas del tiempo, de los segundos en flor, llenos de aquellos momentos, de guerra, lagrimas y amor, en donde solo el recuerdo de nuestros años quedaron, plasmándolos por un momento, llenos de risa y quebranto, y el deshojar de mi pecho, cuenta a segundos los años, de las hojas del tiempo que caen con él a su paso"

Elizabeth Lara

Cap 22: Deseo, la historia del inicio.

Finalmente se obligo a soltarla, ella tenía razón, estaba claro que si seguían así, no cumplirían con aquella cita que no podían posponer, la reunión había empezado a planificarse desde su regreso tres meses atrás, ahora tenían que cumplir con ella y luego estarían solos de nuevo. La risa cantarina de Kagome inundo sus sentidos y llenos de calor cada rincón de él, que había estado congelado por siglos, lo sabía muy bien, "no la merecía, pero era suya, y mataría para conservarla"

— ¡Primero vamos a la tienda de Kurenai donde será nuestra cita!— Dijó Sesshomaru bajando las escaleras dobles junto a ella que se había quedado muda al ver la pintura de dos metros en la estancia de la escalera dándole la bienvenida, a todo aquel que entrara a la casa donde aparecía ella, dentro de un hermoso kimono, que reconoció como el que Toga le había regalado meses atrás, lo cual quería decir que era antiguo, no parecía ella, aquella elegante y aristocrática mujer en el lienzo no podía ser ella, pero lo era, veía ese rostro cada día en el espejo, no había espacio de duda.

— ¡Eso, es excesivo!— Dijo señalando su pintura retrato fiel de ella, con un ademán avergonzado ante semejante despliegue, estaba decentemente vestida pero igual se sentía expuesta.

— ¡Shippo lo pinto para mi! — Contestó Sesshomaru frenándola e seco recordando como aquel día, acabado de liberar de sus cadenas, Shippo había presentado ante el aquella hermosa pintura, había mandado a hacer entonces un kimono exacto al de la pintura, con la esperanza de verla vestida con el alguna vez; Kagome volvió a ver la pintura con los ojos aguados, la pintura ante ella cobraba mas significado ante sus ojos, viendo con más detalle los delicados trazos, que nada tenían que envidiarle a las fotografías actuales, su bebe había pintado aquel cuadro, aquella era una memoria de su amado hijo, así la recordaba, así la había visto y la había plasmado sobre aquel lienzo volcando estaba segura, todo el amor que tenía por ella en cada pincelada en cada trazo, respiró profundo tratando de contener las emociones, y sintió como la energía de Sesshomaru la rodeaba calmando el torbellino de sensaciones dentro de ella.

— ¡Mi bebe! — Murmuró Kagome emocionada. — ¿Él estará allí también Sesshomaru?— Preguntó Kagome emocionada, había estado al borde de los nervios cuando se había enterado de que tenían que acudir a una reunión, pero cuando, él finalmente después de muchos ruegos le había dicho que algunos amigos del Sengoku querían verla, había entrado en un estado de efervescente alegría, bombardeándolo constantemente a preguntas que él se negaba a responder bajo la excusa de que arruinaría la "sorpresa" logrando que ella solo sintiera mas curiosidad. Recordó las conversaciones que había mantenido con Sesshomaru en relación a su padre, había descubierto muy rápido, que él sentía un profundo respeto por él lo cual decía mucho de su padre, pues Sesshomaru no era un hombre de demostrar respeto por nadie que no fuera digno y honorable.

— ¡Ya no es ningún cachorro! — Gruñó mordisqueando su cuello no podía evitar estar sobre ella, su olor, cada respiro cada paso lo dejaba desarmado y completamente a su merced, antes había batallado contra aquel sentimiento, ahora era mas viejo y sabio, estaba agradecido de esta ultima oportunidad, así que abrazaba cada instante con humildad.

—¡ Basta Sesshomaru... él siempre será mi bebe!— Rió ella dándole un ligero beso en los labios antes de que él simplemente la saqueara dejándola sin aliento como siempre, el hombre parecía no agotase jamás, y tomaba cada instante posible para devorarla, y muy a pesar de lo que había sufrido con sus decisiones, ella había descubierto muy rápido que no podía evitar complacerlo y si era sincera consigo misma, no quería evitar complacerlo; no podía guardar rencor dentro de si misma, solo había que mirar al pasado y aceptarlo, Inuyasha le había echo daño en incontables ocasiones y lo había perdonado al igual que a Kikyio, y al final el mismo Onigumo había sido perdonado por ella, ¿como entonces podía ella odiar a alguien que amaba tanto?... su amor por él superaba con creces todo el dolor que había atravesado, de todas maneras ella le haría pagar cada lagrima, con besos caricias y amor, él no se estaba cohibiendo a la hora de mostrarle sus sentimientos, al contrario, antes jamás habría sospechado que Sesshomaru pudiera guardar dentro de él semejante torrente de emociones. *** Todas y cada una de ellas, empiezan y terminan conmigo*** Pensó con satisfacción femenina, mirando al hombre junto a ella, incluso concelado su compañera era hermoso, destilaba atracción por cada poro al igual que un aura sensual que parecía llamarla a él, su compañero era un hombre perfecto de los pies a la cabeza y era TODO para ella.

— ¡Hump Sesshomaru-sama! — Llamó avergonzado un "hombre mayor" que Kagome reconoció de inmediato, para su sorpresa.

— ¿Katsura-sama? – Preguntó Kagome perpleja mirando al hombre mayor sonreír jocoso pero con genuina sinceridad.

— ¡Un placer verla aquí finalmente Lady Kagome!— Saludó el hombre sonriendo con alegría, su amo finalmente estaba completo y su señora también, ahora a su avanzada edad podía morir en paz si Kami lo reclamaba.

— ¡Es Jaken Kagome! — Explicó Sesshomaru cuando esta se volvió hacia él con una pregunta obvia en la cara.

— ¡Jaken-sama!.. Con que tu ibas a jugar con mi abuelito ajedrez!— Dijo ella riendo sorprendida tomando la mano ligeramente arrugada del demonio Kappa en sus manos, antes que Sesshomaru la arrastrara hacia él de nuevo, posesivo al extremo, él solo quería cada parte de su cuerpo sobre él y nada mas que él, no podía, ni quería evitarlo, estaba en su naturaleza ser posesivo, nadie tocaba JAMAS a la compañera de un Inu, pero sabía que el tendría que ceder con ella, Kagome era, simplemente Kagome, cedería si poco-a-poco, pero no hoy, hoy la apresaría entre sus brazos y luego la dominaría con su cuerpo a placer.

— ¡Es una suerte que el hombre no tuviera mucho poder espiritual o me habría borrado con sus pergaminos, pero bueno, hay que sufrir un poco para poder saber de usted mi Lady! — Contestó Jaken sintiendo una alegría que nunca tendría medios para demostrar, viendo la verdadera alegría en su amo con su compañera de vida.

— ¡Vamos Jaken llevamos con Rin!— Ordenó Sesshomaru guiando a Kagome fuera de la casa colocando una palma posesivamente en su espalda baja.

— ¿Rin, como que Rin? – Preguntó Kagome mirando a Sesshomaru perpleja, las mil preguntas hirviendo en su mente en un caos que habría enloquecido a cualquiera más débil.

— ¡Te lo explicaremos todo en el café de Rin! — Contestó Sesshomnaru empujándola al interior del auto.

— ¿Ca.. Café de Rin… Kurenai? – Tartamudeo Kagome perpleja, sin comprender lo que estaba sucediendo allí por completo.

— ¡Si amor Kurenai es Rin y el dueño del mercado cerca de tu casa es Kohaku! —Explicó Seshomaru mirándola abrir la boca para avasallarlo a preguntas, solo que él la levanto de su asiento y la sentó en sus piernas antes de callarla efectivamente con una buena sesión de besos; Después de que Kagome lo detuviera antes de que terminaran teniendo mas que unos "simples" besos en la parte trasera del auto, con Jakken como testigo ni mas ni menos, él la entretuvo contándole cosas sobre su propia infancia que ya no recordaba, la hizo reír hasta las lagrimas con sus primeros años, y ella le confesó entonces lo de el viaje al pasado, y cuando lo había conocido de cachorro y como había terminado llevando a Toga con ella al presente actual, cuando finalmente llegaron al centro comercial Kagome se sorprendió de verlo vació, no estaba la habitual marea de gente llenando cada rincón del lugar.

— ¿Qué diablos pasa aquí, donde esta todo el mundo? — Preguntó Kagome perpleja viendo el centro comercial inusualmente vació, era extraño verlo así, parecía dormido, sin vida.

— ¡Esta cerrado por falla eléctrica!— Contestó Sesshomaru causalmente.

— ¡Sesshomaru… hay electricidad!, ¿vez? — Puntualizó Kagome señalando el montón de anuncios con luces de neón dentro del centro comercial, brillando alegremente anunciando al vació productos tiendas y servicios varios.

— ¡Bien, hoy no hay electricidad para los "humanos" pero si para nosotros! —aclaró él guiándola al elevador.

— ¡Ohhh ok, ya entiendo creo! — Contesto ella mirándolo levantar una ceja con ironía, ella realmente no entendía nada, pero era mejor así por ahora.

— ¡Cubrimos nuestras huellas muy bien, tu no creerías que realmente íbamos a desaparecer así tan fácil verdad?.. ¡A demás nos dejaste la herramienta perfecta para ocultarnos y la suficiente información en mis manos para proteger a la comunidad Youkai! —Dijo Sesshomaru guiándola hacia el local bullicioso de Kurenai-Rin, las campanillas anunciaron su arribo y entraron juntos, Sesshomaru siempre una presencia intimidante junto a ella, envolviéndose protectoramente alrededor de ella, no se quejaba estaba segura que ella estaba haciendo exactamente lo mismo con él.

— ¡Bienvenida Kagome-sama! — Saludó Kurenai/Rin envolviéndola después de tantos siglos, en un abrazo de oso que Kagome devolvió con los ojos aguados, reconociendo finalmente a la dulce niña que había amado como a una hija, que había creído perdida a causa de los años y la mortalidad sin embargo allí estaba frente a ella, abrazándola con tanta fuerza como Kagome a Ella.

— ¡Te has convertido en una hermosa mujer Rin, no entiendo aun como estas aquí, pero por Kami me alegro mucho cariño!— Dijo Kagome entrecortadamente estrechando a la mujer sin deseos reales de soltarla.

— ¡También usted Kagome-sama, fue un placer verla crecer como usted me vio a mi! — Dijo ella sonriéndole entre lágrimas obligándose la una a la otra a soltarse. – ¿Sesshomaru-sama esta feliz ahora? — Pregunto la mujer mirando a Sesshomaru con el mismo amor que lo había observado cuando era una niña.

— ¡Si Rin, este Sesshomaru es feliz!—Contestó Sesshomaru abrazando a la mujer que consideraba su hija, la que había sido fuente de consuelo durante los largos años de ausencia de su compañera.

— ¡Ey nos toca! — Se quejó una mujer alta de porte atlético quitándose un amuleto mostrándole a una persona que Kagome tenía años que no veía. — ¡Kagome niña, has sido la estudiante mas inasistente que e tenido en toda mi vida! ¿Sabes? — Agregó la mujer guiñándole un ojo con picardía antes de envolver a Kagome en un abrazo que casi la partió en dos.

— ¿Sa… Sango-chan?... De mo!—Dijo Kagome hipando abrazándola con fuerza con temor a que desapareciera esta mujer, que se había presentado en su vida como su antigua profesora de deportes, y que había resultado ser su amiga y hermana todo el tiempo cerca de ella sin sospecharlo.

— ¡Ya llegaremos allí, mírate!— Dijo Sango moviendo las cejas con picardía lanzándole una miradita a Sesshomaru que arqueaba desafiante una ceja y luego a ella, haciéndola sonrojar de vergüenza, por la obvia implicación de Sango a sus recientes actividades en manos de Sesshomaru.

— ¡Ya déjala Sango, la avergüenzas!— La regañó una mujer de cabellos cortos sobre los hombros con un vestido de tiros verde agua que también estaba quitándose un amuleto. — ¡Tanto tiempo sin verme no!, ¿Kagome? — Preguntó la mujer dedicándole una sincera sonrisa incapaz de contenerse, finalmente el día que habían esperado había llegado, estaban recuperando a aquella que los había unido, y los había mantenido así por siglos, aquella que había tocado sus vidas y la había cambiado para siempre, a quienes todos ellos y muchos otros mas debían mucho.

— ¡Kikyo… así que todos ustedes se dedicaron a trabajar en mi escuela!—Comprendió ella, la mayoría de las caras allí presentes habían estado con ella en su graduación, sus profesores bajo los amuletos eran muchos de sus amigos. Kagome rió entre lágrimas y la abrazó como a la hermana que había aprendido a querer con el tiempo después de muchas dificultades.

— ¡Siempre diste muestra de tener un obsesión enfermiza por tus estudios, e Inuyasha nos explico después los "deberes" que tenías que cumplir en esta época, así que decidimos echarte una mano, la escuela es nuestra, la fundamos nosotros mientras te esperábamos!— Dijo Kikyo guiñándole un ojo.

— ¡Ohhh!, ¿Donde esta Shippo? — Preguntó de golpe al tiempo que la campañilla de la entrada tintineaba, Kagome se volvió y vio a un joven hombre pelirrojo y ojos verdes brillantes, a mediados de la veintena en la entrada con una mujer muy embarazada de cabellos negros y ojos negros de la misma edad. La garganta se le cerro con las lagrimas y los ojos e le aguaron, ella no supo cuando se había movido hacia él, había sido algo mecánico y automático, su mente había apagado, el ruido las voces, los colores, absolutamente todo, su vista fija solo en el hombre, lo próximo que supo era que ambos estaban abrazándose con fuerza el uno a otro, como si de ello dependieran sus vidas, Kagome lloraba abiertamente contra el pecho del joven hombre envolviéndolo en su energía como lo hacia cuando era apenas un cachorro y despertaba de alguna pesadilla.

— ¡Irasshimaise mama! — Saludó el hombre de ojos verdes, con la voz ronca de la emoción, con los ojos llenos de lágrimas contenidas y una profunda alegría brillando en ellos. — ¡A pasado mucho tiempo desde que esperaba esa mirada de reconocimiento en tus ojos! — Agregó apartándola un poco para mirar su rostro lleno de lágrimas y limpiarlas con lo pulgares mientras sostenía el amado rostrote su madre entre sus grandes manos.

— ¡Mi bebe es mas alto que yo, mírate cariño cuanto has crecido!— Dijó Kagome hipando entrecortadamente, dedicándole una dulce sonrisa aquel hombre a quien amaba como a un hijo, pasarla en tamaño y mirarla con mucha mas experiencia en sus ojos, los siglos habían pasado el había madurado, pero para ella seguía siendo su bebe.

— ¡Tu bebe esta apunto de ser padre dentro de poco, Soten cariño! — Llamó Shippo a la mujer que esperaba pacientemente la reunión entre madre e hijo, su compañero, le había echo conocer a través de los recuerdos que ambos compartían de ella y sus historias, a la magnifica mujer que tenía el gusto de llamar su suegra, la madre de su compañero a quien debía el amoroso hombre con quien compartiría la eternidad.

— ¡Eres la niña… la hermana pequeña de los hermanos trueno ja… debí haberlo visto venir! — Dijo Kagome abrazando a la mujer, como a una hija mas, esta era después de todo la compañera de su bebe solo por eso ya la amaba.

— ¡Kagome-sama un placer finalmente poder hablar libremente con usted!—Saludo la mujer sonriéndole con alegría. — ¡Siempre la vi con su madre en la pastelería cerca de su casa! — Dijo sonriendo aquella mujer tenia el don de hacer sentir a todos amados con su sola presencia.

— ¡Oh… si… yo le llevé tus biscochos al Sengoku muchas veces!—Dijo lanzándole una mirada a Shippo que enrojeció con vergüenza.

— ¡Ahora será mejor que nos sentemos todos y me expliquen… que diablos esta pasando aquí!… ¡con todo respeto Rin te amo Kami lo sabe, como a una hija cariño, y a ustedes como mis hermanas incluso a ti Miroku!, ¿pero no deberían haber muerto hace mucho tiempo ya?— Preguntó Kagome desconcertada tratando de entender lo que sucedía, mirando al resto de las personas entre las cuales estaban su familia y Toga sonreír ante su confusión.

— ¡Bien… eso es fácil de explicar muchacha!— Contestó una mujer algo baja esbelta y de unos veinticinco a treinta años, su voz era una voz que Kagome definitivamente no esperaba escuchar nunca mas.

— ¡Oh por Kami, oh por Kami! — Exclamó Kagome atravesando como una flecha el local, ciega de las lágrimas de emoción, directo a los brazos de la mujer que la recibió con igual emoción. — ¿Kaede-sama? ¡Pero... pero… — Balbuceó perpleja, su mente tal caos de emociones, preguntas, respuestas y perplejidad, que era incapaz formar una oración entendible.

— ¿Sentémonos si? — Invito Toga apareciendo y tratando de calmarla, mientras Sesshomaru seguía liberando youki envolviéndola en un capullo apretado de confort, una vez se sentaron, Kagome se enteró que Kohaku se había casado con Rin, y esperaban hacer una reunión mas grande para que ella pudiera conocer a los hijos de todos ellos.

— ¡Bien, supongo que para poder explicarte esto Kagome primero necesitas saber un par de cosas sobre tu familia!—Dijo Kaede mirando a su madre y a su padre con una mirada conocedora.

— ¡Bien cariño escucha atentamente!—empezó Daiichi su padre con solemnidad. — ¡Esta es una historia larga y antigua, muy antigua, quiero que trates de escuchar hasta el final! — Pidió agarrando la mano de su compañera, todos habían guardado silencio solemne — ¡Al principio de los tiempos, el universo era muy joven y los Kami andaban por el vasto lugar, haciendo travesuras entre ellos, hasta que un día vieron una enorme esfera azul que les llamo la atención, esa esfera azul era este mundo nuestro planeta, así que vinieron aquí y vieron lo que había y maravillados ante lo nuevo, se quedaron en esta tierra haciéndose travesuras los unos a los otros; un día ya aburridos tomaron un trozo de roca e hicieron monstruos enormes, con garras y colmillos, uno mas horripilante y terrorífico que el otro, le dieron un soplo de vida e hicieron a los primeros demonios en este mundo, no como los demonios que conociste en el pasado, no estos eran completamente salvajes, bestias enloquecidas deseosas de sangre y destrucción sin ninguna inteligencia. Finalmente se aburrieron y los dejaron aquí hasta que la aflicción de la misma tierra, que está imbuida de vida llegó a ellos haciéndolos volver la vista hacia sus grotescas creaciones, ellos desconocían entonces, que este mundo estaba vivo y tenía sus propios guardianes, espíritus naturales que no conocían de muerte, de guerra o de destrucción, y cuando se percataron, lo hicieron demasiado tarde, no tengo que decir que su horror fue patente cuando descubrieron el caos y a destrucción que había asolado durante ese tiempo a el mundo, los demonios se mataban entre ellos con sangrienta malevolencia y destruían a esta tierra y sus pasivos guardianes con ella, desesperados por corregir su error, tomaron un pedazo de arcilla y moldearon figuras suaves, pero sin garras y sin habilidades, los primeros humanos, a los que demonios los masacraban sin piedad alguna, entonces bajo el peso de la culpa del horror que habían desatado en este reino, los dioses empezaron de nuevo, tomaron la roca y la arcilla y las unieron, creando así al primer Daiyoukai al que proclamaron como su primer hijo, y como él otros, eran físicamente mas hermosos de lo que un humano podría ser jamás, pero dentro de ellos también estaban las garras, los colmillos, el poder y la habilidad una bestia; armas poderosas fueron dadas a ellos por los Kami, para combatir los monstruos que habían creado, pero el daño ya estaba echo y los Kamis embargados por la vergüenza que sus acciones habían provocado a Gaia, que es el espíritu vivo de esta tierra, dejaron algo mas en este mundo en pago y penitencia por lo que habían echo, dejaron a su mas preciada estrella, y tejieron una profecía en la que, un clan al que crearon y habían imbuido con su propio poder sagrado, combinado con el poder de el ultimo guardián vivo de este planeta, y aquel al que nombraron su "primer hijo Daiyoukai" se unirían y de esta unión una hija nacería, si la causa era noble y el clan sobrevivía hasta la llegada de la hija anunciada, entonces ellos considerarían que este reino y Gaia los había perdonado y dejarían en manos de "ella" el libre albedrío de humanos y Youkais por igual, ella incluso tendría sus propias pruebas si llegaba a nacer, pruebas que la definirían que la fortalecerían, sin diezmar jamás la inocencia de su alma. — Explicó su padre mientras que el lugar estaba sumido en un silencio de ultratumba, dedico una mirada conocedora a su madre y esta sonrió antes de mirarla.

— ¡Veras cariño, el clan al que fue encomendada la leyenda, era una clan muy poderoso y único, que podía haber derrocado a otros y alzarse como el dominante, pero nunca lo quisieron, no estaba en su naturaleza, ellos solo querían vivir en paz y ayudar cuanto pudieran, este clan en particular era extraño incluso entre los Youkai, era un clan matriarcal para empezar, las mujeres tenían un poder espiritual enorme, y los hombres lo llevaban en una cantidad muy leve pero a diferencia de las mujeres, ellos tenían una bestia interna que ellas no. El tiempo pasó, y mujeres y hombres del clan empezaron a encontrar sus parejas de vida entre los humanos, y los otros Youkai lo vieron como una aberración, para esos días, él "primer hijo Daiyoukai" había encontrado en el clan elegido, a la que estaba destinada ser su compañera de vida, lo que iniciaría el primer designio de la leyenda!— Explicó su madre sonriéndole con cariño y aferrando con fuerza la mano de Daiichi — ¡Para entonces ya los problemas habían estallado en varias partes, la aparición de humanos con poderes espirituales, había dado como paso a una guerra sin cuartel, donde los Youkai mataban o morían a manos de estos descendientes indirectos del clan, con el tiempo estos humanos fueron conocidos como "monjes, sacerdotes y sacerdotisas"; llegó el día y la cruda guerra finalmente estalló horriblemente, entonces un Taiyoukai vino e ayuda del clan, un Taiyoukai que había conocido de primera mano nuestro poder y nuestra naturaleza en su forma mas pura, como ni aun nosotros podíamos concebir, ¿Toga? — Dijo Sakura sonriéndole a Toga pidiéndole en silencio que continuara, las emociones estaban a punto de volverla un nudo de lágrimas.

— ¡Bien, este Taiyoukai en cuestión era un Inu-Daiyoukai, que había conocido el poder de este clan de primera mano en su forma mas pura, y había encontrado que no había maldad real en ellos, por medio de una señal que había visto con anterioridad pudo saber a que pareja arriesgarse a salvar, pues ya había sido advertido sobre las consecuencias de los actos que estaba por cometer; así pues, que contactando al primer hijo de los Kami, pudieron escapar la joven pareja y una hembra mas sin aparear, ellos tomaron una puerta que conectaba a los mundos, que el Inu había conocido casi por accidente y habían escapado a otro reino, donde tiempo después nacería la hija anunciada de Kami y tendría que volver sobre el tiempo en una misión de vida!. — Dijo Toga mirando a Kagome abrir la boca a punto de hacer una pregunta.

— ¡Kagome Cariño, ese medallón que tienes en tu pecho, no es cualquier medallón, es la leyenda de la llegada de "Kagome" la estrella mas amada de los Dioses, la que dejaron aquí en penitencia y terminaría siendo la salvación de nuestra raza, Kagome esa hija eres tu bebe!— Dijo Sakura tomándole las manos frías a su hija y sonriéndole con profundo cariño su compañero tenía su Mokomoko envuelta alrededor de su hija confortándola ante toda aquella información. — ¡El sello de nuestro clan era una estrella de cuatro puntas como la que tenía mi hermana cuando murió, ese sello creció y cambio a penas naciste!, la luna esta atada a la casa Youkai que fueron designados como los guardianes de la historia de los Kami y el circulo final de la profecía a la que estas atada, pues un Inu nacido de esa rama estaba destinado a ti desde siempre! — Explicó su madre con solemnidad.

— ¡Esto es demasiado! — Dijo Kagome estrangulando la mano de Sesshomaru sopesando la información perpleja.

— ¡Claro eso pensé yo cuando vi el medallón por primera vez!— Dijo Toga sonriendo mientras colocaba su mano sobre la rodilla de una mujer muy rubia junto a el. — ¡Yo no sabía que diablos era, solo se que nos dio una buena sacudida al sanador y a mi cuando tratamos de quitártelo para ver tu herida con mas facilidad! — Explicó Toga mirándola divertido. — Tardé tres siglos humanos en encontrar en el archivo de la familia de Inukimi la madre de Sesshomaru; la historia atada a ese medallón, entonces busque a Daiichi y le conté sobre ti, le conté todo lo que me dijiste sobre esta era, incluso sobre tu misión, entonces Sakura y él ya tenían varios años emparejados se fueron inmediatamente con Midoriko y llegaron a esta época.

— ¡Papa fue muy cooperativo con nosotros, a pesar de que siempre le lanzaba pergaminos a Daiichi, fue muy inclinado a ayudarnos, pues una de las historias de templo hablaba de la llegada de nosotros, así que nos recibió y nos llamó sus hijas frente a mundo poco después Tabi-sama murió, y nos quedamos con él!—Dijo su madre dándole un golpe a su corazón que se estrujo dolorosamente en su pecho.

— ¡Entonces el abuelo es humano, él morirá! — Dijo Kagome con los ojos como platos ante todo lo que ignoraba hasta ahora.

— ¡Si cariño y debes dejarle ir, el quiere y ansia reunirse con Tabi! — Dijo su madre confundiéndola por completo, ¿de que hablaba?, Ella no estaba reteniendo a nadie, ella no podía hacer eso, ¿o si? — ¡En fin el punto es que "TU" eres la "estrella" que los dioses dejaron, ¿recuerdas que te dije que tu nombre se debía a algo que había visto en tu frente cuando naciste?... en tu frente veía la marca completa del medallón, que es la reliquia de nuestra familia, tu eres nuestro libre albedrío por ti los Youkai tienen opción de elegir entre el bien y el mal, eres una diosa entre nosotros los youkai y los sagrados.

— ¡No, no, NO lo soy por Kami mama, solo soy… yo! — Soltó Kagome mirando a Sesshomaru en busca de apoyo, esperando que el lo negara, pero este solo se limito a mirarla pasivamente.

— ¡Kagome, todos lo que hemos estado alrededor tuyo hemos tenido la oportunidad de cambiar nuestros pensamientos y nuestra inclinación al mal, no puedo decirte que eres simplemente "alguien" eres una mujer especial tanto como humana, como Youkai, aquí todos los que somos Youkai y hemos tenido contacto contigo, hemos cambiado nuestra percepción, de lo que un ser humano solía ser para nosotros, e incluso los humanos presentes han cambiado la percepción que tenían de los Youkai!—Dijo Inuyasha mientras los demás asentían.

— ¡No quiero ser diferente a lo que era ayer, no quiero ser tratada diferente a como siempre e sido, el echo de ser… o no ser la "hija, estrella o lo que sea" esperada, no quiere decir que sea una diosa o algo así, yo soy simplemente YO no soy, nada ni nadie mas, a demás ¿que si hay un error que si mas bien es un descendiente mió y no yo?—decía Kagome tratando inútilmente de refutar la historia.

—¡Eres tu cariño, generalmente en nuestra familia se dan los gemelos idénticos como que el caso de Midoriko y yo, las mujeres son las mas comunes ya que nuestro clan desde siempre fue matriarcal, los nacimientos de gemelos siempre fueron de dos niñas siempre "dos" iguales o no siempre fueron dos, tu siempre fuiste una sola niña y el cambio energético y la alineación de los planetas el día de tu nacimiento fue exacta, tu eres la anunciada, la misma Gaia se volcó en regocijo sobre ti cuando naciste, no habrá entre nosotros, ni entre tus descendientes alguien con mas fuerza espiritual y poder que tu, y si algo te ocurriera y murieras, este mundo se iría al infierno, pues los Kamis dejaron una cláusula muy clara para evitar, lo que sucedió con nuestro clan hace tantos siglos atrás, "Si tu eres dañada o mueres, el mundo tal y como lo conocemos no será mas" –Dijo su madre finalmente…

— ¡Eso no explica lo que pregunte mama y lo sabes!— Dijo Kagome evadiendo el tema, para todos fue muy claro pero habían decidió conociendo su reacción que no la presionaría, Sesshomaru se encargaría con el tiempo de hacérselo entender y de protegerla de si misma.

— ¡Pues si lo explica muy bien muchacha! — Dijo Kaede tomando la palabra de nuevo. — ¡Midoriko era tu tía, después de que te fueras y escuchar las palabras de Midoriko, pusimos el Sengoku patas arriba, buscando algo sobre ella, lo encontramos finalmente, en la ladea de los exterminadores después de remover muchas piedras y Lady Inukimi nos contó la historia de tu clan; él compañero de tu tía era un Daiyoukai que apoyaba a los exterminadores, el cuarto hijo de los Kami conseguimos su historia y su diario, ella regresó a tiempo para verlo morir en el ataque de su clan, ella no pudo salvarlo, pero lo obligó a marcarla y lo marcó ella a su vez, con la esperanza de que cuando la muerte llegara, pudieran unirse en el otro mundo, y cuando revivieran pudieran reconocerse, ella también dijo, que el deseo de tu corazón sería tal cual lo querías, ese fue su regalo para ti dijo, así que dinos muchacha, ¿cual fue el deseo de tu corazón, ese que ella dijo reprimiste por completo para librar al mundo de la perla y a tu tía de su sufrimiento?—Pregunto Kaede sonriéndole.

— ¡Yo… Solo quería que todos ustedes fueran felices para siempre! — Dijo Kagome con emoción apenas contenida, Kaede y los demás sonrieron entonces ante sus palabras dichas con sencillez.

— ¡Entonces siendo quien eres y tu tía esperando por ti y reuniendo tal cantidad de poder lograron lo impensable, hacer a seis humanos y sus descendientes inmortales, por que ninguno de nosotros habría sido feliz realmente si no hubiéramos podido verte de nuevo; después de cómo resultó nuestro ultimo encuentro, nuestras almas lloraban por volver a verte, pedirte perdón y ser tocados por tu luz de nuevo; entonces los años empezaron a pasar y dejamos de envejecer, yo al contrario de los otros, empecé a rejuvenecer hasta lo que vez, incluso recuperé mi ojo un buen día, Lord Sesshomaru que nos protegió en tu nombre desde que desapareciste, vino y nos dio asilo en sus tierras lejos de los ojos curiosos, su madre vino con nosotros y nos enseño montones de cosas, tus cartas nos enseñaron muchas cosas, también nos educamos, estudiamos y nos preparamos para ayudarte, cuando tuvieras que ir tu en nuestra ayuda, y esperamos con paciencia el día en que pudiéramos acercarnos a ti sin miedo a crear un error en el tiempo; muchacha, tu dejaste nuestros corazones rotos, destrozados cuando despareciste sin dejar mas que tus recuerdos, tus cartas y la obra que habías echo en nuestro mundo, queríamos estar bien seguros de que no volverías a desaparecer como antes! — Explicó la Kaede sonriéndole, como la mayoría con lagrimas corriéndoles por las mejillas incluida ella, el amor que Kaede proyectaba en cada palabra la hacia sentirse humilde.

— ¡Yo no se que decir ok?... solo que me alegro mucho de que estén aquí, la verdad es que hace unos días fue que mi mente cayó en cuenta de que ustedes ya no estaban y enloquecí un poco!... por ahora déjenme aceptar que están aquí y luego llegar al templo a destrozar tablas mortuorias para celebrarlo!; ¡pero no me pidan que acepte eso de "la diosa, YO", es mas de lo que puedo aceptar ahora mismo, y no se cuanto tiempo me tome!— Dijo Kagome bajando un poco la guardia, Sakura sonrió entonces, ella sabía que ese era el primer paso para aceptarlo.

— ¡No tienes que actuar como si fueras una reina, ni nada cariño, solo se tu, vive y llena de risas y cachorros este mundo, y todo estará equilibrado, tu solo tienes que existir compartir tu luz para mantener al mundo Youkai y al humano balanceado nada mas!—Dijo Sakura soltando a su hija y mirando a su compañero con infinito amor.

— ¡Si es así… Creo que me lo pensare, pero al primero que vea tratándome como si fuera una estrella caída del cielo voy a purificar su pobre trasero sin remordimiento! — Prometió Kagome firmemente haciéndolos reír a todos rompiendo la tensión que se había formado a la espera de su reacción, como siempre ella no había actuado como esperaban, siempre sorprendiéndolos haciendo lo contrario a las expectativas, si bien ella no había aceptado lo que era al cien por ciento, no se había cerrado completamente a la idea de aceptar lo que era y quien era.

— ¡Un poco de respeto y cortesía nunca esta mal hija, se que nunca aceptaras algo así, por eso los Kami te enviaron a un compañero que se encargara de mantener a raya a cualquiera que trate de abusar de ti o dañarte y ese es su derecho y su trabajo! — Dijo su padre lanzándole una mirada afilada a Sesshomaru, que le devolvió la misma cortesía.

— ¡Uy por Kami tienen que hacer eso en serio? — Soltó Kagome con jocoso sarcasmo. — ¡Demasiada testosterona, vamos chicas tomemos una jarra del delicioso té de Rin y dejemos a estos hombres lanzarse miradas afiladas!—añadió Kagome con una nota de cansancio, que mostraba lo que emocionalmente le estaba costando la información que le habían dado, finalmente se pusieron en moviendo tomaron té y Rin, Sango, Kaede y Kikyio empezaron a contarle lo que había sucedido tras su partida, Kagome se estremeció internamente de dolor ante la reacción de Sesshomaru cuando ella había partido, traía lagrimas a sus ojos imaginar siquiera la angustia y el dolor de su bestia, al punto de aceptar ser consolado abiertamente por su madre frente a todo el mundo; como lograron convencerlo de seguir luchando, como empezaron a ayudarlo a sellarse a si mismo en aras de conservar su cordura, como su propio padre había estado junto a él durante todos aquellos años, prestado su propio poder para mantenerlo controlado, no se guardado nada, ya ellas habían visto lo que los secretos le habían echo a ambos, en especial a Kagome, así que se negaban rotundamente a guardarse nada de lo que habían pasado hasta llegar a ella; Kaede le había presentado a un youkai Okami que era su compañero, y le había confesado con las mejillas teñidas de carmesí, que había tenido la dicha de convertirse en madre varias veces, que sus hijos se encontrarían en una reunión mas grande para que pudiera conocerlos a todos. Un poco de tensión se había presentado cuando Koga y Ayame habían llegado, Sesshomaru se había materializado justo detrás de Kagome y había impedido efectivamente que ella tocara al lobo, pero si le permitió la interacción con su compañera, después de Kagome sonriera apenada a Koga, había arrastrado a Ayame al circulo de mujeres, dejando a Koga rodeado de los celopatas hombres de su familia, entre los que para su eterna sorpresa pudo contar al mismo Sota

Horas después Kagome miraba la escena desde un rincón del lugar, casi jurando que había caído de nuevo en el hoyo del conejo de Alicia, después de creer haber perdido todo, allí estaban sus amigos su hijo, riendo y charlando como en el pasado, su padre vivía, y Sesshomaru era su compañero en cuerpo alma y corazón, la amaba y lo amaba, si, los kami habían puesto duras pruebas, y viendo el resultado de todas ellas, viviría gustosamente cada una de ellas, y si el final era este, entonces cada lagrima de frustración, cada paso, cada tropiezo cada decisión errada o acertada, definitivamente había valido un millón de veces la pena, si ella volvería a vivirlo, si al final de todo estaba él su amado compañero, Sesshomaru.

Owari…

Mini glosario:

Daiichi: Primer hijo

Irasshimaise: bienvenida