Nuevo capítulo y solo quiero agradecer rápidamente a AizumiMizore-YAOI por agregar esta historia a sus favoritos.

Todo el fin de semana recibo mensajes de Astrid, pero ni siquiera puedo verlos, aunque disfrute mucho nuestra cita, no me siento bien, algo me falta, ¿pero qué?

No lo logro concentrarme en nada, quiero despejar mi mente así que saco a Chimuelo a dar una vuelta, el caminar me ayuda, me distrae y así ya no tengo que pensar en…

Eso.

Recorro un buen tramo con Chimuelo, damos vueltas por horas, pero las gotas comienzan a caer, el cielo ha estado nublado toda la semana y con esta van tres veces que llueve.

Regresamos a la casa, donde ya está mi querida madre esperando para regañarme por no llevar un paraguas.

-Sabes que en esta ciudad llueve mucho, no deberías ser tan descuidado hijo.

-Lo siento.

-No tienes que pedirme disculpas, tienes que ser más atento.

-Está bien-me sonríe.

-Muy bien-me dirijo a la escalera pero su voz vuelve a detenerme-Oye, te he notado algo triste, ¿te sientes bien?

-Claro-miento-¿Por qué no debería sentirme bien?

-Bueno, alguien me dijo por ahí que tuviste una cita.

¡Voy a matar a Patán cuando lo vea!

-Sí, me vi con una chica.

-¿Puedo saber quién es la afortunada?

-Se llama Astrid.

-Bonito nombre, deberíamos presentárnosla.

-Pues sí.

-Mi pequeño está creciendo.

Yo ya no la escucho y me voy a mi cuarto.

Escucho música en mi I-Pod me meto a Internet, leo, escribo un poco, pero mi mente sigue en las nubes.

Recibo más mensajes de Astrid.

No entiendo que me pasa, ¿Por qué de repente ya no puedo concentrarme en nada?

Mi vida iba bien hasta que…

Me cruce con ese chico.

Ahora que me doy cuenta, desde ese día solo puedo pensar en el color azul.

Es obsesivo, ¿pero por qué?

¿Por qué?

A mí jamás me ha gustado ese color, y ahora de repente me parece tan atractivo…

¿De qué estoy hablando?

Ya he pensado mucho eso, ya sé que no está bien pensar eso, no va de acuerdo a la naturaleza humana.

La mujer fue hecha para el hombre y punto, es lo único que se puede.

No hay otra manera.

Durante la cena papa y mama no dejan de hacerme preguntas sobre Astrid y nuestra cita, quiero que la tierra me coma vivo.

-Es bueno ver que estés saliendo con alguien hijo-me dice mi padre.

-Papa solo nos vimos una vez.

-Así se empieza Romeo ¿No te he contado como corteje a tu madre?

-Estoico por favor, eras un cachorrito asustado la primera vez que hablaste conmigo.

-A mí me parece que tu memoria está fallando querida.

Lo único que me faltaba, simplemente genial, magnifico.

Volteo hacia la ventana de la sala, sigue lloviendo afuera, creo que no podré salir más hoy, Chimuelo me pide que le dé un pedazo de carne por debajo de la mesa.

-Muy bien amigo pero se discreto-se lo doy y él se va muy contento.

Es bueno ver que al menos mi mejor amigo es feliz por aquí, mis padres ya están entrelazados el uno con el otro y besándose, vaya, yo no necesito ver eso, así que regreso mi vista la ventana y…

El chico del cabello azul está afuera, pasa muy despacio y vuelve a mirarme, me sonríe, su cara es hermosa y su sonrisa aún más, sus ojos son atrapantes, pero el cabello…

¡Basta! ¡Basta!

Muevo la cabeza hacia los lados tratando de quitarme esta mierda de la cabeza.

Ya sé que tengo que hacer el lunes.

No tengo ni la más mínima idea de cómo va a reaccionar Astrid, no le respondí en todo el fin de semana y…

Bueno ya se darán una idea.

La veo bajar del coche de su padre y luego como este se aleja, antes de que entre la tomo de los brazos y la hago girar para que estemos frente a frente.

-¡¿Qué demonios?!-sus palabras quedan en el aire en cuanto mis labios tocan los suyos.

Ella es la que rompe el beso y luego me da un puñetazo en el brazo.

-¡Ouch!

-¡Eso es por haberme ignorado!

-Yo lo siento mucho Astri…

-Y esto porque sí.

Ahora ella es la que me besa, no sé cuánto tiempo estamos juntos pero no me importa, así es como tienen que ser las cosas.

Ya van varios meses desde que Astrid y yo somos novios, los exámenes están por empezar y tengo que prepárame para poder entrar a la UAQ.

De lo contrario mis padres me pondrán a trabajar, y no puedo permitirme eso.

Estoy más apurado que nunca, jamás me había sentido así antes, todo es estudiar, ya he dejado de verme con mis amigos y casi no salgo, los días se volvieron grises para mí, pero lo peor es que siempre que me siento mal, veo el color azul. Se calmó un poco cuando mi relación con Astrid comenzó, pero ahora regresa, y también las visiones del chico. Por más que odie admitirlo, si pienso en él, mis problemas parecen desaparecer, un rayo de esperanza en una tormenta, un rayo de color azul.

Estoy estudiando en mi cuarto cuando recibo un nuevo mensaje, seguramente es Astrid, oh no lo es, es de Camicazi.

"Hola ¿puedes salir un momento?"

"De acuerdo"

Luego de contestarle me pongo un suéter y salgo, Camicazi está sentada en la acera. Gracias a Dios, mi amistad con Camicazi no afecta mi relación con Astrid, pues Cami siempre me ha dejado claro que solo somos amigos.

-Hola.

-Hola nerd-me dice sonriendo-¿Gustas?-en la mano trae un cigarrillo.

-No gracias.

-Tú te lo pierdes amigo-saca un encendedor y lo prende, luego comienza a fumar.

-¿Me hiciste salir solo para mostrarme como fumas?

-No, lo hice porque acabo de decidir algo, y quiero ver si mi mejor amigo está ahí conmigo, a pesar de mi preferencia.

-¿Preferencia?

-Sí, veras, hace unos días conocí a alguien, me hace sentir especial, es muy dulce y cariñosa, ya sé que ese jamás ha sido mi tipo de cosas, pero la amo.

Camicazi no me digas que…

-Se llama Emma.

Me mira a directamente a los ojos.

-Así es Hipo, soy lesbiana.

Lo que me faltaba, mi mejor amiga es lesbiana, aunque, no veo que tiene de malo, ella acaba de decirme que está feliz, que se siente bien, y yo la veo muy contenta.

-¿No vas a decir nada?

-Cami estoy muy feliz por ti-no miento.

-¿De verdad?

-Sí, es bueno ver que conociste a alguien con quien…

-Con quien me relacione.

-Si, a pesar de ya sabes.

-Sí, pero te diré una cosa, me importa un coño lo que los demás piensen, yo decido que es lo que quiero y no dejare que nadie más lo haga.

-Así se habla ¿Y tú mama ya lo sabe?

-Aun no, pero pronto.

-Si quieres voy contigo.

-Gracias, pero Emma ira conmigo, ya sabes.

-Oh claro lo entiendo-y así me ahorro un momento incómodo.

Cami saca su celular y pone una canción.

-Se llama Mujer contra Mujer de Mecano ¿la conoces?

-No.

-Pues escucha.

Nada tienen de especial

dos mujeres que se dan la mano

el matiz viene después

cuando lo hacen por debajo del mantel

luego a solas sin nada que perder

tras las manos va el resto de la piel

Un amor por ocultar

aunque en cueros no hay donde esconderlo

lo disfrazan de amistad

cuando sale a pasear por la ciudad

Una opina que aquello no está bien

la otra opina que qué se le va a hacer

Y lo que opinen los demás está de más

quién detiene palomas al vuelo

volando a ras de suelo

mujer contra mujer

No estoy yo por la labor

de tirarles la primera piedra

si equivoco la ocasión

y las hallo labio a labio en el salón

ni siquiera me atrevería a toser

si no gusto ya sé lo que hay que hacer

Que con mis piedras hacen ellas su pared

quién detiene palomas al vuelo

volando a ras de suelo

mujer contra mujer

Una opina que aquello no está bien

la otra opina que qué se le va a hacer

Y lo que opinen los demás está de más

quién detiene palomas al vuelo

volando a ras de suelo

mujer contra mujer

Quién detiene palomas al vuelo

volando a ras de suelo

mujer contra mujer.

-Muy bonita canción-me pregunto si ¿sucederá lo mismo con los hombres?

-Gracias Hipo-dice mientras me abraza-No me importa lo que opinen los demás, pero debo decirte que me hubieras destrozado el corazón si por el simple hecho de ser lesbiana hubieras dejado de ser mi amigo.

-¿Estás loca? ¿Cómo sobreviviría sin mi loca asesina personal?

Nos echamos a reír como idiotas.

Cielos Cami, tu si sabes cómo subir el ánimo.

Conforme los días transcurren me siento peor, ahora me siento como un ave encerrado en una jaula, la jaula de Astrid.

Creo que ella también lo siente, lo nuestro ya no está funcionando.

Ninguno es feliz y no veo porque tenemos que seguir haciendo esto, solo queda una cosa por hacer.

-Supongo que eso es todo ¿no?-me dice.

-Sí.

-Bueno, creo que aun así podemos ser amigos ¿no?

-No veo porque no.

Astrid sonríe.

-Bueno, tengo clases, adiós.

-Adiós.

Acabamos de cortar en el patio trasero, ella se aleja.

Bueno, eso fue todo, es hora de seguir y…

-¡Sorpresa!-grita Camicazi desde atrás, me pega un susto de mil demonios.

-¡Camicazi!

-Lo siento, pero acabo de ver que paso ¿por eso has estado de malas todo este tiempo?

-Es que se me juntaron muchas cosas.

-Bueno, no todo en la vida es estudio, sígueme.

-¿A dónde?

-Tú hazme caso.

Voy a arrepentirme de esto, pero estoy harto de tanto estudio, necesito relajarme un poco.

-Muy bien, vamos.

-¡Un bar lésbico!

-He conocido a varias chicas que son bisexuales, segura una te echa el ojo.

-¿No crees que se verá raro?

-No aquí nadie critica a nadie, ven.

Dios, no puedo creer que haga esto.

Pero bueno, solo una oportunidad, pero antes de cruzar el umbral de la puerta, por alguna razón me doy la vuelta y lo veo.

Al chico de cabello azul, está ahí.

Y ya no es un sueño, está en carne y hueso.

Mierda.