Hasta donde llega nuestra amistad

Resumen.

Es difícil saber los límites de una amistad cuando es sincera y desinteresada, cuando el tiempo se ha encargado de esconder detrás de esta un sentimiento aun más profundo.

Capitulo 1 El contrato.

Gwizdo miro detenidamente el documento delante de sus ojos, con toda su experiencia en contratos, la cual a veces le fallaba, aseguraba que ese papel tenía más de una clausula mal intencionada, y por lo tanto no firmaría a pesar de que la cantidad a cobrar le gritaba lo contrario.

Aunque a decir verdad, nunca, jamás había visto una suma con tantos ceros. Quizás estaba exagerando, después de todo estaba hablando de Lian-chu, el grandulón era sin duda el mejor y no cabía la posibilidad de que algo saliera mal estando él incluido en la ecuación. Además siempre existía cierto nivel de riesgo en su trabajo y eso lo sabía muy bien pero…

Meneo la cabeza casi sintiendo sus jugos gástricos subirle por el esófago, estaba cometiendo una locura al tomar esa decisión.

—Lo siento mucho, declinamos. —Dijo intentando sonar seguro y regresando el contrato en blanco.

El hombre frente a él levanto las cejas dudoso. —Si es por el dinero, puedo…

Y Gwizdo deseo poder estar a solas para así golpear la cabeza contra la pared, ¿pero qué demonios estaba haciendo? ¡Era el mejor contrato de su vida! Y ¿lo estaba despreciando por un tonto presentimiento? Chasqueo la lengua con disgusto y desvió la mirada hacia la chimenea de la posada en donde crepitaba un fuego acogedor, sus ojos viajaron por los trofeos que adornaban las paredes intentando ganar tiempo y auto convencerse de que estaba haciendo lo correcto.

—No es por el dinero. Es…

—¡Vaya! Me habían dicho que ustedes eran los mejores, pero veo que exageraron, son un par de cobardes que…

—No hay dragón que no pueda eliminar. —Escucho declarar con voz atronadora desde las escaleras.

Gwizdo dio un brinco en su silla de solo escuchar la voz fuerte y varonil de su amigo, ¿qué hacia Lian-chu opinando cuando por lo regular era él quien se encargaba de eso? Había escogido el peor momento posible para apersonarse porque ahora que el grandulón miraba la obscena cantidad de dinero que les ofrecían, su analfabetismo no era obstáculo para saber que entre más números es mayor el dinero devengado, le preguntaba con la mirada ¿porque estaba dudando en firmar?

Gwizdo encogió sus hombros, no quería parecer un estúpido supersticioso frente al cliente ni tampoco contestar a aquella mueca de desconcierto de su amigo con una respuesta simplona, pero es que en sus muchos años de vida jamás había sentido aquel sudor frio que ahora le recorría la espalda, ni recordaba que su corazón bombeara con tanta fuerza como si fuera a salirse de su pecho debido a la incertidumbre.

Lian-Chu miro a Gwizdo inquieto, parecía un niño que dejaba a sus pies jugar a aplastarse uno al otro ante el inminente regaño, sus dedos se entrelazaban demostrándole su incomodidad, con su escasa estatura y sus grandes ojos azules no importaba en realidad cuantos años tuviera él siempre lo vería como aquel chiquillo silencioso que se la pasaba leyendo contratos en soledad, completamente desvalido y abandonado por todos, y ante esa estampa su cabeza y corazón concordaban en que debía darlo todo por protegerlo y hacerlo feliz, por verlo sonreír y lo que más le gustaba a Gwizdo era el dinero por eso sin dudarlo estampo una cruz en ese papel cerrando el contrato.

—Lian-Chu. —Gimió Gwizdo ante la acción de su amigo, casi aterrorizado por aquella decisión.

—Vamos a ser ricos. —Dijo el cazador de dragones de manera impropia a su persona. Era extraño que aquellas palabras salieran de su boca pero valdría la pena si lograba hacerlo feliz. Miro a Gwizdo y el pequeño hombre estaba atónito y tembloroso. ¿No estaba feliz?

Continuara…

Bien, creo que este primer capítulo quedo bien, esto es un experimento ya que no he encontrado ningún fic de estos chicos y bueno la verdad al ver la serie note ciertas cosas extrañas en el comportamiento de estos dos, así que espero no estar ofendiendo a nadie al crear este fic, y para aquellos a quienes les ha gustado mil gracias por su tiempo y más si me han dejado un comentario.