Aquí está el segundo capítulo, espero y lo disfruten.

Disclaimer: Los personajes le pertenecen a Stephenie Mayer (aunque Jasper es mío) y la historia es de Julie James.


Capítulo 2

Algo no estaba bien.

Alice se había quedado atrapada dentro de su habitación de hotel durante casi dos horas, mientras el Departamento de Policía de Chicago, supuestamente llevaba a cabo su investigación. Sabía lo suficiente acerca de escenas del crimen e interrogación al testigo para saber que este no era el protocolo estándar.

Para empezar, nadie le decía nada. La policía había llegado poco después de que la gerente del hotel la acompañara de vuelta a su habitación. El detective Slonsky, de mediana edad, un poco calvo y malhumorado se presentó a Alice, se sentó en el sillón en la esquina de la habitación y comenzó a tomarle declaración sobre lo que había oído esa noche. A pesar de que le habían dado por lo menos dos segundos de privacidad para tomar sus pantalones de yoga y un sujetador, todavía encontraba incómodo ser interrogada por la policía mientras estaba sentada en una cama de hotel hecha apresuradamente.

Lo primero que el detective Slonsky notó fue el vaso medio vacío de vino que había ordenado al servicio de habitaciones todavía sobre el escritorio, donde lo había dejado horas antes. Eso, por supuesto, había llevado a varias preguntas preliminares con respecto a su consumo de alcohol en el transcurso de la noche. Después de que ella aparentemente consiguió convencer a Slonsky de que no, no era una alcohólica furiosa y, sí, su declaración por lo menos tenía cierto grado de fiabilidad, se movieron más allá de la cuestión de la bebida y ella comentó el hecho de que Slonsky se había presentado como "Detective" en lugar de cómo "Oficial". Ella le preguntó si eso significaba que era parte de la división de homicidios. Si no por otra razón, ella quería saber qué había pasado con la chica de la habitación 1308.

La única respuesta de Slonsky había sido una mirada cortante y al nivel de—"Yo soy el que hace las preguntas aquí, señorita Brandon".

Alice había terminado de prestar su declaración, cuando otro detective de ropa simple había metido la cabeza a la habitación. —Slonsky, será mejor que vengas aquí —asintiendo en la dirección del cuarto de al lado.

Slonsky se puso de pie y le dio otra mirada nivelada a Alice. Ella se preguntó si practicaría esa mirada en el espejo del baño.

—Le agradecería que permaneciera en esta habitación hasta que regrese —le dijo.

Alice sonrió. —Por supuesto, Detective —Estaba debatiendo internamente la posibilidad de sacar a relucir su rango con el fin de empezar a conseguir algunas respuestas, pero no estaba del todo en ese punto. Todavía. Había estado alrededor de policías y agentes toda su vida y sentía un gran respeto por lo que hacían. Pero la sonrisa era para dejarle saber a Slonsky que él no estaba consiguiéndola—. Estoy feliz de cooperar en todo lo que pueda.

Slonsky la miró con recelo, probablemente tratando de decidir si había oído un dejo de sarcasmo en su voz. Ella consiguió otra de sus miradas.

—Sólo quédese en su habitación —dijo él mientras salía.

La siguiente vez que Alice vio al detective Slonsky fue una media hora más tarde, cuando se metió en su habitación para hacerle saber que, debido a ciertos "acontecimientos inesperados", no sólo tendría que permanecer en su habitación más de lo previsto, sino que pondrían un guardia en su puerta. Él agregó que "se le había pedido" que ella no realizara ninguna llamada ya fuera de su móvil o por la línea de hotel hasta que "ellos" hubieran terminado de interrogarla.

Por primera vez, Alice se preguntó si estaría en problemas. — ¿Se me considera sospechosa en esta investigación? —le preguntó a Slonsky.

—Yo no he dicho eso.

Ella se dio cuenta de que no era oficialmente un "no".

Mientras Slonsky se volvía para irse, ella le lanzó otra pregunta. — ¿Quiénes son "ellos"?

Él miró por encima de su hombro. — ¿Cómo dice?

—Dijo que no puedo hacer ninguna llamada hasta que "ellos" terminen de interrogarme —dijo Alice—. ¿A quiénes se refiere?

La expresión del detective le dijo que no tenía intención de contestar esa pregunta. —Le agradecemos su continua cooperación, señorita Brandon. Eso es todo lo que puedo decirle por ahora.

Pocos minutos después Slonsky se fue, Alice miró por la mirilla y, efectivamente, vio la parte trasera de la cabeza de un hombre, supuestamente el guardia que había dejado frente a su puerta. Ella se alejó de la puerta y volvió a sentarse en la cama. Miró el reloj y vio que eran casi las 7:00 AM. Encendió la televisión... Slonsky no había dicho nada acerca de no ver la televisión, después de todo, y tuvo la esperanza de que tal vez viera algo de lo que estaba pasando en las noticias.

Todavía estaba presionando los botones del mando a distancia, tratando de encontrar la manera de ir más allá de esa maldita pantalla de "Bienvenida" del hotel cuando la puerta de su habitación se abrió una vez más.

Slonsky asomó la cabeza por la puerta —Lo siento, nada de televisión tampoco.

Cerró la puerta.

—Estúpidas paredes delgadas —murmuró Alice en voz baja. No era que alguien estuviera escuchando. Por otra parte…

— ¿Puedo por lo menos leer un libro, detective Slonsky? —le preguntó a la habitación vacía.

Una pausa.

Entonces vino una voz a través de la puerta, desde el pasillo.

—Claro.

Y de hecho, las paredes eran tan delgadas, que Alice podía escuchar el tenue rastro de una sonrisa en su respuesta.

—Esto se está poniendo ridículo. Tengo derechos, sabe.

Alice se enfrentó al policía de guardia en la puerta de su habitación de hotel, decidida a conseguir algunas respuestas.

El joven oficial de policía asintió con simpatía. —Lo sé, señora, y me disculpo, pero me limito a cumplir órdenes.

Tal vez era su frustración por estar encerrada en su habitación de hotel por lo que ahora eran cinco... sí, cinco horas, pero Alice iba a estrangular al chico si la llamaba señora una vez más. Tenía treinta y dos años, no sesenta. A pesar de que probablemente había renunciado al derecho a ser llamada "señorita" cuando había empezado a pensar en los agentes de policía de veintidós años como en niños.

Decidiendo que estrangular a un policía probablemente no era la mejor manera de solucionar las cosas, cuando probablemente decenas más se pondrían justo delante de su puerta, aunque no podía decirlo con seguridad, ya que no se le permitía ni siquiera mirar al pasillo, y mucho menos poner un dedo fuera de allí, Alice intentó otra táctica. El joven respondía claramente a la autoridad, tal vez podría utilizar eso en su beneficio.

—Mira, probablemente debería haber mencionado esto antes, pero soy ayudante de fiscal. Y trabajo en la oficina de Chicago…

—Si vive en Chicago, ¿qué está haciendo pasando la noche en un hotel? —El joven Oficial la interrumpió.

—Estoy rehaciendo mis suelos de madera. El punto es…

— ¿En serio? —Parecía muy interesado en eso—. Porque he estado tratando de encontrar a alguien para modernizar mi cuarto de baño. Las personas que tenían el lugar antes de meterme tenían ese loco mármol blanco y negro y accesorios dorados y el lugar parece algo sacado de la Mansión Playboy. ¿Le importa si le pregunto cómo encontró a un contratista para encargarse de un trabajo tan pequeño?

Alice levantó la cabeza. — ¿Estás tratando de desviarme con esas preguntas, o sólo tienes una fascinación extraña con las mejoras en el hogar?

—Es posible que la primera. Tuve la clara impresión de que estaba a punto de ponerse difícil.

Alice tuvo que ocultar su sonrisa. El Oficial podía no haber estado tan verde como había pensado.

—Las cosas son así, —le dijo—, no puedes retenerme aquí contra mi voluntad, sobre todo porque ya le di mi declaración al Detective Slonsky. Lo sabes, y más importante, yo lo sé. Hay claramente algo inusual con esta investigación, y aunque estoy dispuesta a cooperar y darles un poco de libertad como cortesía profesional, necesito algunas respuestas si quieren que siga esperando aquí. Y si no eres la persona que me puede dar esas respuestas, está bien, pero entonces me gustaría que pudieras ir a buscar a Slonsky o a quien sea con quien debería estar hablando.

El Oficial no era insensible. —Mire, sé que se ha quedado atrapada en esta habitación desde hace mucho rato, pero los chicos del FBI dicen que hablarán con usted tan pronto como terminen al lado.

— ¿Así que es el FBI quien está llevando esto?

—Probablemente no debí decirle eso.

— ¿Por qué tienen jurisdicción? —Alice lo presionó—. Este es un caso de homicidio, ¿verdad?

El joven Oficial no cayó en la trampa por segunda vez. —Lo siento, señora Brandon, pero tengo las manos atadas. El agente encargado de la investigación dijo específicamente que no estoy autorizado a hablar con usted acerca de esto.

—Entonces creo que debería hablar con el agente a cargo. ¿Quién es? —Como fiscal del Distrito Norte de Illinois, había trabajado con muchos de los agentes del FBI en Chicago.

—Un agente especial, no entendí su nombre —dijo el Oficial—. Aunque creo que la conoce. Cuando me dijo que protegiera esta habitación, dijo que se sentía mal por pegarme a usted por tanto tiempo.

Alice trató de no mostrar ninguna reacción, pero eso le picó. Era cierto que no era exactamente muy amiga de un montón de agentes del FBI con los que trabajaba... muchos todavía la culpaban de ese incidente hacía tres años, pero con la excepción de un agente en particular, que, afortunadamente, estaba a kilómetros de distancia en Nevada o en Nebraska o algo, no habría pensado que a alguien en el FBI no le gustara lo suficiente como para hablar mal de ella.

El joven Oficial la miró con disculpa. —Para lo que vale la pena, no creo que sea tan mala.

—Gracias. ¿Y este agente especial desconocido que supuestamente piensa que me conoce tenía algo más que decir?

—Sólo que debía ir a buscarlo si comenzaba a resultar una molestia —La miró por encima—. Va a comenzar a ser una molestia ahora, ¿no?

Alice cruzó los brazos sobre el pecho. —Sí, creo que lo haré —Y no sería una actuación. —Ve a buscar a este agente, sea quien sea, y dile que la mujer exigente de la habitación 1307 se está sacudiendo con fuerza. Y dile que apreciaría mucho si pudiera concluir su viaje y rebajarse a hablar conmigo. Porque me gustaría saber cuánto tiempo quiere que me siente aquí y espere.

—Durante el tiempo que le pida, señorita Brandon.

La voz venía a través de la puerta.

Alice le daba la espalda a la puerta, pero habría reconocido esa voz en cualquier lugar... baja y suave como el terciopelo.

No podía ser.

Ella se dio la vuelta y vio al hombre de pie a través de la habitación. Se veía exactamente igual que la última vez que lo había visto hacía tres años: alto, rubio y con el ceño fruncido.

No se molestó en ocultar la animosidad en su voz.

—Agente Whitlock... no sabía que estaba de vuelta en la ciudad. ¿Cómo estaba Nevada?

—Nebraska.

Por su mirada helada, Alice sabía que su día, que ya había tenido un inicio más que desafortunado, acababa de volverse cincuenta veces peor.


Eso es todo, amig s. Díganme si les gustó, si lo odiaron, si desean saber qué paso entre Alice y Jasper para que se "odiaran" tanto y para cualquier duda, comentario, sugerencia y/o reclamación, pues estoy disponible en los reviews.

Nos leemos pronto.

-Karla