Los personajes no me pertenecen, son propiedad de S. Meyer. La historia es de mi propiedad


Bella POV

Esa noche a pesar de tener la misma pesadilla de siempre; la noche no fue tan mala. En el sueño, de alguna manera me sentía esperanzada; como si tuviera la certeza de que nada me iba pasar… El resto de la noche pude descansar relativamente bien.

Cuando la mañana llegó; me levante para poder alistar a Lizzy y alistarme yo también. Mi sol en este pueblo estaba radiante como siempre, llena de energía. Después de que batallara con ella para que dejara de saltar en la cama y me dejara terminar de mudarla, me dispuse a peinarla. Realmente era un desafío poder peinarla cuando ella no quería.

Cuando por fin pude terminar de hacerle la trenza china y estuvimos las dos mudadas, con las cosas listas para salir, bajamos por nuestro desayuno. Un vaso de jugo con unas tostadas fue suficiente. Nos lavamos los dientes y bajamos para poder irnos.

—¿Estamos listas mi niña?—le pregunte al verla agarrar su peluche de gatito

—Siii—cantó emocionada con su adorable voz. Había amanecido contenta e hiperactiva al parecer. Sonreí mientras le abrochaba el cinturón de la sillita y me montaba al carro yo también.

Íbamos con tiempo suficiente así que manejé tranquila mientras hablaba todo el camino con mi hija. Estaba contenta de vivir acá, le gustaba el clima y que podía compartir tiempo con niños de su edad. Me di cuenta de lo encantada que estaba con su pequeña nueva amiga; eso me hizo sonreír y pensar que mi decisión de venirnos a Forks tal vez había sido correcta.

Me despedí de ella deseándole un precioso día y recordándole que se portara bien y que más tarde pasaría por ella.

—Sí mami—me respondió con una sonrisa para después fruncir el ceño graciosamente y hacer caritas mientras me decía—Yo siempre me porto bien— y estiró su boquita mostrándose "indignada"

Reí, y le di un beso en su cabecita para que no se sintiera indignada. Levantó sus manitas hacia mí para que la alzara. Cuando la tuve en mis brazos me dio un beso en la mejilla y me deseo un lindo día a mí también—Que Diosito te acompañe mami—me dijo dulcemente

¿Podría alguien no quererla? La amaba con locura. La abracé fuertemente sin querer dejarla ahí, le besé la mejilla y me despedí de ella antes que me la llevara conmigo al instituto. Esa no era buena idea, no con el infierno que sabía me esperaba al llegar

—Te amo hasta el cielo y más allá mi bebé—ella soltó una risita encantada y entró a su aula dando saltitos. Guardó sus cosas en un estante y me dijo adiós con la mano. Fue hacia su maestra quien le sonrió amable y dulcemente. Sonreí; era bueno ver que no me la despreciaban. Me despedí de la maestra y me retire del lugar con un suspiro.

De camino al instituto estando sola y sin nada que mantuviera mi mente ocupada, mi menté voló a un par de ojos color caramelo… con esa mirada tan suave y profunda como su aterciopelada voz… su nariz recta y unos labios tan…

Sacudí mí cabeza y me centré en el camino. ¡Jesús! ¿Qué me pasaba? ¿Qué con esos pensamientos!?

Ubícate Bella, él es realmente guapo y atractivo, pero solo es amable contigo; nada más. Además ¿desde cuándo pienso así? No estaba interesada en tener novio. ¿Y quién me asegura que no tiene novia? Tal vez tiene una relación a distancia; por eso no le interesa ninguna del instituto…

Relaje mi ceño al sentir lo fruncido que lo tenía, ¿de verdad tendría novia? Por alguna razón no me sentía cómoda con esos pensamientos. Lo volví a recordar dándome esa sonrisa tan encantadora….

Suspiré de nuevo y pensé en mi realidad; lo que me esperaba al llegar al instituto.

Un hervidero de chismes y de personas mirándome y hablando a mi paso. Todo mundo evitándome como si tuviera la peste o acercándose solo para traer y llevar información.

Sin duda sería peor que el día anterior.

Si existía la remota posibilidad de que alguna persona en el instituto no se hubiera enterado de la noticia, era más que claro que para estas alturas ya lo sabían. ¿Cuánto duraría esto? Esperaba que no durara tanto, aunque sabía que me engañaba sola si realmente creía que esta gran noticia pasaría rápidamente en un pueblo tan pequeño como lo era Forks.

Si veía el lado bueno de esto es que me quitaría de encima a varias personas indeseables y me ahorraría el trabajo con la diplomacia que no manejaba para espantar a los hombres excesivamente amables. Podría tener mi espacio y mi vida tranquila como ya estaba acostumbrada a vivirla. Sonreí ante eso; no es que me gustara que me trataran mal pero si estaba acostumbrada a tener mi espacio

Esperaba por lo menos que eso no llegara a afectar a Lizzy. La veía tan contenta de sentirse aceptada que estaba realmente preocupada de arrancarle esa felicidad.

Me tensé un poco al llegar al instituto. Cuando entré al estacionamiento sin darme cuenta mientras buscaba un espacio para mi auto y miraba por todo el lugar, mi corazón se aceleró. Era por los nervios de lo que me esperaba al bajar del auto, claro estaba; nada tenía que ver con lo inquieta que me sentía al pensar en una persona de cabello bronce, por supuesto que no. Por esa misma razón no entendí por qué mi corazón se aceleró con solo visualizar un volvo al otro lado de donde me estacioné.

Miré por el espejo retrovisor para ver si estaba en el auto pero no fue así. Bajé de mi auto para ver como todo mundo mientras caminaba hacia los pabellones, me miraba y murmuraban. Eso era lo que me esperaba así que camine tranquila hacia mi primera clase la cuál fue un infierno.

Todo mundo se torcía la nuca para verme y analizarme. Eran unos idiotas, estaba acostumbrada sí, pero no quitaba lo molesto de la situación.

Jessica me miraba con molestia y la verdad es que no valía la pena prestarle atención; así que a partir de mi primera clase decidí ignorar a todo el mundo que veía.

No había visto a Edward y me ponía nerviosa la idea de que hubiera analizado mejor las cosas y estuviera de acuerdo con todo el instituto.

Me decía que no importaba pero de todas formas a la hora de entrar a la cafetería no pude evitar fijarme en la mesa donde los había visto sentarse a él y a sus hermanos estos días. Estaba vacía. Miré la hora y vi que el profesor nos había dejado salir antes de nuestra clase.

Me compré un fresco y un sándwich. Me sentía muy nerviosa, tanto así que sentía mi estomago retorcerse. Me senté en la mesa que había visto ayer vacía y me senté tratando de comer pero estaba tan nerviosa que decidí relajarme con el libro.

Como era costumbre me perdí en mi lectura, brinqué en mi asiento ya que esta vez en realidad me habían sacado de mi burbuja

—Lo siento Bella, no quise asustarte—Se disculpó avergonzada Ángela que se había sentado a la par mía sin darme cuenta

—No, tranquila Ángela. Más bien disculpa que parece que siempre te ignoro—Me disculpé realmente avergonzada—¿Hace mucho estas aquí?

—No, no te preocupes me estoy sentado apenas. No te molesta queme siente contigo ¿verdad?

—No, claro que no—le aseguré

—Pero me apena separarte de tus amigos—me sinceré, no quería que hablaran mal de ella por juntarse conmigo

—No te preocupes—me aseguró despreocupada—de todas formas estoy un poco molesta con ellos

—No quería traerte problemas Ángela, de verdad—me sentí deprimida de sacarla de su círculo; aunque ese par no merecían a una amiga como Ángela, se conocían desde hace mucho tiempo

—Y no lo haces—me dijo restándole importancia para después empezar a conversar conmigo mientras comía, así que seguí su ejemplo y empecé a comer.

Juro que estaba prestando atención a mi compañera pero no había ni terminado de dar el primer mordisco a mi sándwich cuando sin poder controlar ni mi impulso ni me curiosidad, giré mi cabeza hacia mi derecha. La aparté rápidamente al ver como la hermana de Edward; la rubia, me miraba junto con su pareja que le había pasado uno de sus musculosos brazos sobre los hombros de ella y le decía cosas con una sonrisa de niño travieso al que lo habían descubierto. Se veía menos intimidante, hasta me hizo sonreír un poco pero aparté mi mirada de una vez.

Edward no estaba con ellos, ni su hermana bajita, ni el rubio.

Y como si lo llamara, en ese momento, la puerta de la cafetería se abrió dando paso a la joven Cullen de cabello negro que venía con una sonrisa brillante en su rostro, casi parecía que bailaba; ella caminaba con una gracia increíble. Venía agarrada de la mano de pareja que sonreía alegre aunque parecía querer calmar a la pequeña chica. Y detrás de ellos venía Edward…

Me quedé sin aliento ¿así de guapo es? No le había hecho justicia en mis recuerdos; nuestros ojos se encontraron a penas el cruzó la puerta y me sonrió con la misma sonrisa que había estado apareciendo en mi mente toda la mañana. Le devolví la sonrisa claro estaba, ¿quién no lo haría? Parecía ser un Dios griego, pero rápidamente aparte la mirada; un poco turbada traté de tomar fresco de la botella que había comprado pero, como yo era todo lo contrario a un Cullen y mi gracia era prácticamente nula, casi me lo termino echando encima de lo nerviosa que me sentía.

¿Por qué siempre me pasan cosas vergonzosas? Me quería morir!

Ángela que estaba a la par mía me miró con simpatía al igual que lo hizo Edward después de comprar su comida y pasar frente a mi camino a la mesa donde estaban sus hermanos. Sus ojos caramelo brillaban cálidos mientras me sonreía suavemente. Sentía que se me iba a salir el corazón de lo rápido que me palpitaba.

No me di cuenta en que momento mi compañera de mesa se había quedado en silencio y eso me hizo sonrojar más. Lo peor fue que Ángela notó mi mortificación porque continuó hablando como si la conversación no se hubiera detenido nunca.

El resto de la hora de almuerzo pasó rápidamente.

Ángela era una persona muy agradable. No me hizo preguntas acerca de los chismes, ni de mi vida incluso ni me mencionó a mi hija, en cambio me preguntó cosas relacionadas con la escuela. En toda nuestra conversación no pude evitar un par de veces mirar a la mesa vecina y en varias de esas miradas furtivas me encontré con que un par de ojos miel me miraban a mi también…

Cuando la hora de almuerzo terminó, Ángela y yo caminamos juntas hacia nuestra clase de biología. Íbamos en un silencio cómodo cuando de pronto un tipo de la nada pasó casi rozando mis pechos a pesar de que traté de retroceder lo más que pude al hacerme de lado en medio del gentío de estudiantes para que él lograra pasar; sentí un escalofrío de desagrado y miedo al sentirlo tan cerca, miré hacia atrás y mi seño se frunció de disgusto al ver que él me guiñaba el ojo con una sonrisa "seductora"

Bufé. Que patético

—Bella— dijo dubitativa Ángela— Mmm… bueno, no sé si lo sabes pero… no es el único chico que te ha mirado así. Sí, creo que no te has dado cuenta de eso…

La miré confundida, ¿me habían mirado así? No me había dado cuenta ¿cuándo? Ella se dio cuenta de mi sorpresa e incredulidad, se rió

—Eso pensé. Te vi de largo cuando llegaste al instituto y en algunos cambios de clase y he notado como te ven y bueno; he escuchado algunas conversaciones por acá y por allá de estudiantes que se quedan hablando en los pasillos o en clases —me informó con un tono de disculpa

—No me había dado cuanta, pero seguro estás equivocada… no creo que me miraran o hablaran en el son de ese que acaba de rozarme. Créeme, estoy acostumbrada a que hablen y murmuren de mi y esa jamás ha sido una de las miradas o expresiones que he recibido; todo lo contrario…—terminé murmurando y detesté escuchar la poca amargura que se filtró en mi voz.

No era que quisiera que me miraran de esa forma, todo lo contrario era lo único que agradecía, hasta sentía un escalofrío de desagrado y miedo en todo mi cuerpo de solo pensarlo; pero que te ignoren y te desprecien por algo que esta fuera de las manos de uno era algo difícil.

Es cierto que estaba acostumbrada y que me daba igual lo que dijeran de mí pero siempre era duro acostumbrarse al desprecio de las personas; más cuando yo no tenía culpa de lo que me había pasado.

Ángela me miro con un poco de tristeza en sus ojos y me sonrío dándome ánimos pero no me dijo nada sobre mi último comentario y lo agradecía mucho. Me molestaba que me miraran con lastima

—Bella creo que deberías estar aten al parecer despertaste el interés de muchos chicos acá y creo que algunos no con muy buenas intenciones—terminó de decirme preocupada

En ese momento ya estábamos dentro del aula y ella se fue a su lugar después de que yo le agradecí. Me conmovió ver que realmente le preocupaba eso.

Me dirigí hacia mi asiento mientras analizaba esa nueva información. No me había percatado de que eso había sucedido pero eso me pasaba por estar ignorando y evitando a toda persona que se me acercara pero ¿cómo iba a saber que estas personas iban a reaccionar así? ¿Qué le pasaba a la gente de este pueblo?

Vi entrar a Mike Newton por la puerta y me tense al verlo venir hacia mi mesa. Me sonrió agradablemente pero lo que menos quería era que me molestara. Pude reprimir mi mueca y cambiarla por una media sonrisa a tiempo. Me estaba devanando los sesos pensando como quitármelo de encima o esperando a que llegara el señor Banner por la puerta pero era consciente de que era una esperanza vana. Con mi suerte sabía que no pasaría, el señor Banner siempre llegaba con un poco de retraso a esta clase; necesitaría ayuda divina para quitarme a este así que me resigné cuando él llegó a mi mesa

—Hola Bella—me dijo con una gran sonrisa en su rostro

—Hola… —me quedé inconclusa y fingí haber olvidado su nombre para que captara que no me interesaba, que era tan grande mi desinterés que ni siquiera recordaba su nombre

—Mike—me dijo después de recomponer su sonrisa encantada. Pensé que había captado la indirecta cuando frunció ligeramente el ceño pero al ver aparecer su sonrisa me di cuenta que no

—Cierto; Mike—le dije sin intención de hacer conversación. Tampoco lo captó, más bien todo lo contrario. Lo vi acercarse a mí para que lo "pudiera" escuchar por sobre la bulla que estaban haciendo los compañeros de clase aprovechando el retraso del profesor. Me tensé todavía más mientras veía su rostro acercarse cada vez más a mí. Ya había retrocedido todo lo que me daba espacio la silla…

Para mi gran alivio mi ayuda divina llegó en ese momento y vaya que tenía un rostro divino…

Edward llegó a sentarse a su lugar con la clara molestia grabada en su cara, jaló su silla para atrás haciendo mucho ruido lo que ocasionó que Newton retrocediera.

Volvió su apuesto rostro hacia Mike y le frunció el ceño

—Newton—lo saludó hostil

—Cullen—Le respondió este retrocediendo y dándome mi tan apreciado espacio personal

—Después terminamos nuestra conversación Bella—dijo mientras iba a su asiento

Solo lo miré; ¿Conversación? ¿Cuál conversación? Yo no estaba conversando con él

Me volví hacia mi guapo compañero al escuchar su bufido de fastidio. Alcé una ceja y él solo me miró con sus bellos ojos claros. Tenía unos ojos realmente peculiares; nunca había visto a alguien con esa tonalidad; sus ojos eran cautivadores. De repente brilló una chispa de preocupación y recelo en ellos….

—…. ¿Bella?—

—¿Mnn?—

—Te preguntaba que ¿cómo estabas?—en sus ojos brillo una chispa de diversión

¡Oh Dios! Estaba tan perdida en su suave mirada que no me había percatado de que me estaba hablando, ya era la segunda o la tercera vez que me pasaba. Me sentía tan avergonzada y mortificada….

—Hola Edward; disculpa me distraje— eso era quedarse corto…

Sonrió y asintió. Achiqué mis ojos ¿por qué me daba la sensación de que él se sentía un poco petulante? O sería más bien presumido?

En ese momento entró el señor Banner y agradecí que tal vez de esa forma se me bajarían los colores que sabía se me habían subido. Sentía arder toda mi cara

Nos mantuvimos en silencio mientras el profesor explicaba la clase, la cual seguía con el mismo tema de la clase pasada.

Para compensar mi falta de atención de la lección pasada tome apuntes de todo lo que decía el profesor. Al menos todo lo que le pude escuchar que no fue mucho; era consciente de la cercanía de Edward y eso me distraía de lo que decía el profesor además sentía su mirada en mí. Me sentía nerviosa y tensa, tiesa como una tabla pero de la nada Edward empezó a hablar conmigo

—Entonces ¿estás bien?—me dijo, parecía estar impaciente.

No sabía de qué hablaba ¿A que se refería?

Me miro directamente a los ojos y recordé que no le había contestado, ¡Jesús! este hombre hace que no piense bien, me sentía una retrasada

—Lo siento, sí estoy bien— él asintió.

Parecía indeciso en querer decir algo pero aparté la mirada de su rostro, me comportaba como una descerebrada y eso me mortificaba y me molestaba un poco ¿qué me pasaba?

—Veo que estás haciendo amigos— dijo amablemente. Me pareció escuchar un poco de tensión en su voz pero después pensé que era idea mía ya que su rostro estaba liso. Sin ningún rastro de molestia o de algún sentimiento la verdad…

—Sí—le confirmé con una suave sonrisa, me alegraba haber conocido a Ángela y al parecer con él mismo podría entablar alguna amistad…

Su ceño se frunció levemente y vi su musculoso brazo tenso, hasta me pareció ver que su puño se cerró un poco más. Seguí su mirada pero estaba viendo hacia la pared… la pared cerca de Newton ¿Él hablaba de Mike? ¿o pensaba que yo la hacía?

—Ángela me agrada mucho—continué diciendo; volvió su mirada inmediatamente hacia mí y su ceño se suavizó a la vez que me sonreía. No sabía por qué sentí el impulso de aclararle que me refería a Ángela pero al recibir esa sonrisa brillante que me dio y sentir mi corazón latir tan rápido… tal vez era buena idea seguir más con mis impulsos cuando a él se refiere.

—Gracias—

—¿Porqué?—me miró extrañado

—Por quitarme a Newton de encima—le dije mientras hacía mala cara, él rió

—En cualquier momento; ha sido un placer—se suponía que era una forma de aceptar mi agradecimiento pero en sus ojos brillo una chispa que me dejó más que claro que lo decía de verdad.

El profesor hizo una pregunta a Mike en ese momento y fui consciente del silencio que se hizo en el salón. Newton se puso colorado hasta las orejas y masculló una respuesta incorrecta. Sentí un poco de simpatía por él. El señor Banner se volvió hacia Edward y este le contestó con confianza.

—Muy bien señor Cullen—le felicitó este pero no parecía estar muy contento que digamos ya que su ceño se frunció y miró por un segundo prolongado a Edward—Preste atención a la clase señor Newton, yo estoy al frente; no al lado de la ventana donde se sientan la señorita Swan y el señor Cullen.

—Sí señor—le contestó este con su ceño fruncido y murmurando muy bajo.

Miré a Edward quien estaba con una pequeña sonrisa de satisfacción y su mirada fija en la mesa; aunque no parecía estar viéndola, más bien estaba muy concentrado en algo. Su cabeza estaba ligeramente ladeada, como si estuviera escuchando algo muy gracioso y divertido o al menos para él porque sus ojos brillaban con una malicia como de niño pequeño cuando hace una travesura.

¿Cómo sabía él la respuesta de lo que había peguntado el señor Banner? Yo ni siquiera me había dado cuenta de que estaba haciendo preguntas a la clase.

Edward al sentir mi mirada en él me miró con cara de inocencia y sentí mi sospechas crecer ¿Cómo es que sabe las respuestas si él tampoco estaba prestando atención a la clase? ¿o sí lo estaba haciendo y yo era la única que se perdía cuando estaba en su presencia?

—¿Sucede algo Bella? — Me preguntó cambiando su cara de inocente y dándome una mirada suave y persuasiva por sobre sus pestañas y su voz baja y aterciopelada que cortó mi respiración y sentí mi mente en blanco por un par de segundos. Casi pude sentir que acariciaba mi nombre. Me sentí enrojecer y miré hacia el frente violentamente mientras sacudía mi cabeza respondiendo su pregunta y despejando mi cabeza a la vez.

Escuché su suave risa pero al volver a verlo tenía su cara tranquila y prestaba atención al profesor ¿fue idea mía? Algo me decía que no pero tal vez me estaba volviendo loca.

Al finalizar la clase Mike se levantó veloz de su asiento y supe que vendría hacia mí cuando sentí su mirada en mi. Me tensé y recogí y mis cosas rápidamente; mientras me ponía de pie tiré los lapiceros dentro de mi bolso para salir de ahí antes de qué él llegara pero un lapicero, como siempre mi suerte; se cayó al piso. Cuando pensé irme y dejarlo ahí Edward me lo mostró en su mano, no sé en qué momento lo recogió pero me había salvado lo miré y también tenía un libro que tenía sobre la mesa.

—Me permite acompañarla a su siguiente clase—me preguntó caballerosamente

—Sí, gracias—le susurré. En ese momento llegó Mike a nuestro lado

—Hey Bella, nos vamos juntos a nuestra siguiente clase—Me preguntó casi pareció tener la intención de apartara Edward de un empujón

—Gracias… eh..—me sentí mal por hacer que había olvidado su nombre. Hacerlo dos veces en un periodo tan corto; él solo estaba siendo amable y atento conmigo pero me estresaba e incomodaba que pareciera un perrito faldero detrás de mí— es que tengo que pasar a orientación por unas cosas y Edward me va a acompañar. Gracias de nuevo pero nos vemos en la clase—me despedí agitando la mano y saliendo rápidamente del aula con Edward detrás de mí.

—Hay que pasara orientación—me preguntó Edward estando a la par mía

Lo miré un poco avergonzada—a veces las mentiras malas son buenas—le dije con cara de inocencia. Él echó su cabeza para atrás mientras se carcajeaba

—Vamos pequeña pinocho, vamos a irnos por este lado para q tu mentira blanca sea creíble

La facilidad con la que interactuábamos era increíble. Era como si yo lo conociera desde hace mucho tiempo, me sentía cómoda a su lado. Le sonreí y le agradecí mientras lo seguía por el pasillo captando la atención de todo el que nos viera y dejando muchas bocas abiertas…

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Lo siento, lo siento, lo siento chicas sé que no tengo perdón pero acá les dejo el capitulo, disculpen de verdad la tardanza y las faltas ortográficas.

xXm3ch3Xx: Hermosa no me mates, disculpa la tardanza por favor! Acá está el capitulo y espero que te guste de verdad, me encantó tus suposiciones jjj un besote y un abrazo

.Un saludo para todas las que leen mi historia y las que comentan:

Iracebeth Irons, Sofiarp, xXm3ch3Xx, genius swan, xinislovemeXD, marieisahale, Guest, natalie. , Ellie, DrakiSwan2003

Gracias por comentar y las que no lo hacen gracias por leer mi historia, sacarme una sonrisa e ilusionarme para seguir con ella. De verdad que no la voy a dejar inconclusa. Un beso enorme y un abrazo a todas chicas, gracias por esperarme. Nos leemos!