Sean bienvenidas y bienvenidos a éste pequeño two-shot.

Disclaimer: Naruto y todos sus personajes le pertenecen a Masashi Kishimoto.

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Me la quiero dar a ella.

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A ciencia cierta no sabía cómo había acabado en "esas" negociaciones. ¿Era en serio? ¿A eso le querían llamar "tratado de paz"?

-Hmph.- quería reírse, en serio, lo deseaba, lo deseaba más que la idea de penetrar a la rubia frente a él y la alianza shinobi. Era patética la forma en la que quería convertirse en la heroína.

-¿¡Qué dices, Uchiha Madara!? ¿Aceptas?

-¿Piensas aprovecharte de tus dotes femeninos para terminar con ésta guerra?

-Samui, no es necesario arriesgar tu dignidad para vencerlo.

-En la guerra y el amor, todo se vale, Naruto.-aclaró la rubia, restándole importancia al hecho de que estaría dispuesta a perder su dignidad por defender el mundo shinobi, y así terminar con todo ello y con las injustificadas muertes en masa por culpa de una ideología extraña. De la extraña necesidad de ese par por crear una utopía.

-¿Tu cuerpo por la paz?- divagó. No era tan mala idea, hacía mucho que no saciaba aquellos placeres de la vida, y tal vez, valiera la pena.

¡Neh! ¡Esas eran bobadas de niñatos calientes! Querer echar a perder su plan por un rato de buen sexo con esa mujer no estaba en sus planes. Mucho menos si era para un rato y a lo que sigue.

-No me conviene.

-¡Por favor, desaprovechar tan valiosa oportunidad! ¡Ni siquiera Naruto se negaría!- exclamó un castaño con rayas rojas en ambas mejillas, sonrojando al rubio y ganándose una reprimenda por la tal Ino.

Tal vez, sólo tal vez, muy, muy tal vez, lo consideraría una buena opción, es más, se daría el beneficio de escoger.

No negaba que "Samui" era atractiva, es más tenía un cuerpo que cualquier mujer envidiaría, pero no era la gran cosa. Rubia, cabello corto, ojos azules, no muy alta, tez medio rosada. Neh… Si iba a echar a perder todo por una cogida, al menos él la escogería. Y no para un rato, no, sería para el tiempo en el que siguiera con vida, a menos claro, que ella muriera primero. Pero eran nimiedades.

-Sólo si elijo con quién.

-...-Nadie dijo nada, ninguna chica quería quedar bajo las garras de Uchiha Madara. A muchas le asqueaba la idea, sí, era jodidamente atractivo, pero se podía llegar a pensar en "necrofilia", "pedofilia" o, incluso la idea de que éste fuese sadomasoquista aterraba a más de una (bueno, a las pocas que se atreverían a someterse al capricho de Madara).

-Y, no será algo de un rato o una noche. Si mis planes van a irse a la basura por una mujer, lo mínimo que puedo exigir es que me pertenezca.

-¡Esto nos incluye sólo a nosotros!-exclamó la rubia.

-No es mala idea.-reconoció Hashirama, sí, sí, toda su vida -y muerte- había sido reconocido por resolver las cosas diplomáticamente, pero a la mierda la diplomacia, si Madara quería un par de piernas él no era quien para negárselas. Menos si aquello resolvería el problema.

-Hazlo, Madara. Escoge a la "afortunada"-una sonrisa divertida apareció. ¿Quién sería la "heroína"?

Sí, bien... Ahora, ¿quién sería la adecuada para dicha misión? Satisfacerlo no iba a ser nada fácil, pero... No se negaría a enseñarle unas cuantas cosas. Buscó entre tanto ninja, observando a cada chica, detallándola rápidamente.

Desde su punto de vista no había nadie que valiera la pena.

-¿Qué tal tú?

-Sí, ¿por qué no?-Hashirama asintió con los ojos cerrados. No iba a negar que fuera una gran idea el solucionar todo con sexo. Sí, de hecho, si Madara lo hubiera escogido a él, no se hubiera negado. Se hubiera arriesgado, no porque fuera gay, tan solo para salvar al mundo shinobi.

-¿¡A quién te refieres!?

-A la chica linda de ahí.-apuntó a la ojiperla, próxima líder del clan Hyûga, ¡claro, si el Uchiha no la destrozaba!

Se hizo de la vista gorda, bueno no del todo, de hecho ni sabía qué demonios pasaba, pero estaba más atenta en lo que le pudiese pasarle a Naruto y el siguiente movimiento a realizar, que en aquel asunto. Así que se atrevió a preguntar a Ino.

-Ino-chan, ¿qué sucede?

-Están negociando.

-¿Ne-negociando?- ¡¿de repente todo se hacía diplomático o qué mierda pasaba ahí?! Para enterarse de lo sucedido, volvió su rostro y prestó atención a lo que decían los "negociantes".

-¿¡ELLA!?- Madara asintió- ¡No jodas, Madara! ¡Es una niña!- ¿Una niña? Acaso Madara había escogido a una kunoichi joven... Y si... No, no aceptaría que alguna de sus amigas se fuera con ese tipo. Naruto Uzumaki no permitiría que se ofreciera a sus amigas como "carnada". Pero las probabilidades de que fuera alguna de ellas eran pocas, ¿no? Habían muchas otras jóvenes entre la alianza, sería demasiada coincidencia si éste escogía a Sakura, Ino, Hinata, Tenten o Temari; es decir... No podía querer a una de ellas. O eso quería creer, eso le gustaba creer.

-¿Quieren la maldita paz, no? Entonces quiero a una linda esclava sexual.-admitió con aires de superioridad.

-Sí... Bueno- lo pensó por un momento-... ¿Y si no quiere?-se atrevió a preguntar, previendo la respuesta.

Hashirama ya sabía quién era la elegida, y... Temía por ella. Si su padre estaba allí le ayudaría a detener a Madara, ¿verdad? No le abandonaría en algo como eso. No si eso comprometía el futuro de una jovencita, porque ya lo había notado, a Minato tampoco le agradaba la idea de que Madara escogiera a la desafortunada. ¿Y qué opinaba Sasuke? Hasta ahora se le veía imperturbable, no daba indicio de estar molesto o ir en contra de esa «Patética estrategia», como le había oído pronunciar.

-Entonces sigamos con ésta guerra, y jódanse todos.

-¿¡Es en serio!?

-Sí, ella o nada.

-¡Ah! ¡Maldita sea, Madara! ¡Pareces un niño!

-Ya dije, Hashirama. ¿Tanto anhelan su libertad y la paz? Que mejor que cumpliendo mis caprichos, además fue Samui la que empezó con todo esto.

-¡Pero fue ella, no metas a la chica en esto!

-Si voy a bailar con alguien, quiero que sea ella la que me acompañe.

-Bien.-suspiró resignado y saltó hacia las jóvenes kunoichis.-¿cómo se llaman?

-¿Eh?- todo estaba perdiendo sentido, ¿no estaban negociando hace unos segundos? Ahora para qué preocuparse por esas formalidades.

¡Esperen, esperen, esperen...! ¿Hashirama se había acercado a ellas? No se suponía que hace un momento estaba negociando con ese tipo para solucionar y detener esa guerra sin sentido. No había logrado escuchar mucho, pero los que estaban cerca se veían inconformes. Asomó su cabeza por sobre el hombro del primero, y vio la incredulidad retratada en los bellos ojos azules de Naruto. Eso no le daba buena espina, sabía que algo malo ocurriría y notaba que tanto Ino y Tenten estaban inquietas y desconcertadas por el repentino acercamiento de Hashirama.

-Ino Yamanaka...-se presentó titubeante, pero decidió continuar con sus amigas, más aún al conocer la timidez de Hinata.- Ella es Hinata Hyûga, y ella Tenten.-ambas asintieron.

-Hinata...

-¿Sí, hokage-sama?

¡Demonios! ¡Madara estaba loco, la bonita chica frente a él se veía a leguas que demasiado dulce e inocente! ¿Por qué de tantas mujeres a ella?

Lo siguiente fue muy rápido: él titubeando incoherencias; ella atenta; una ráfaga de aire; un grito de sorpresa apenas perceptible; todos alarmados; y Madara con la chica en brazos aterrada al igual que los demás, cercanos a la escena.

-¡Madara! ¡Idiota! ¡Pudiste esperarte!

-Hmph. Perdías el tiempo, sólo dile de lo importante que son sus pasos en éste gran baile.- afianzo el agarre sobre ella. Estaba desconcertada y aterrada, pero al mismo tiempo incómoda y avergonzada por su cercanía.

-¿Ho-hokage-sama?- ¿qué baile? Quería saber que pasaba, pero al parecer el hombre que parecía no querer soltarla por más que forcejeaba, no diría nada hasta que Hashirama hablara.- ¿Qué su-sucede?

-Bueno, Hinata-chan... Verás... Hemos negociado y, y...-era difícil continuar.

- ¿Y... Y qué sucede, hokage-sama?

-Bueno, a leguas se ve que eres u-una gran kunoichi... Y...-tomó aire, ¡era tan difícil!

-¡Déjate de rodeos, Hashirama!

-¡Ya voy!-rascó su nuca.-Hinata-chan, Madara... Él…

-¡Te voy a coger, maldita sea!- interrumpió Madara, rodeándola por completo.

-¿¡QUÉ!?-nadie salía de su asombro, mucho menos la chica entre sus brazos. ¡Ay, por favor! Ni que fuera para tanto.

-Y...yo, n-no... N-no qui-quiero.-el Uchiha percibió aquella negativa.

-Linda, linda-negó levemente y se inclinó para llegar a su oído.-Es un sacrificio que debes hacer como kunoichi, o ¿acaso prefieres que toda esta gente muera por tan bella negativa?

-...-la cercanía le alarmo, pero no más que lo dicho por Madara. Tenía que revolcarse con él para salvar al mundo shinobi... Pero, ¿y Naruto? Ella sólo deseaba ser la mujer del rubio, nunca imaginó que al enlistarse en la guerra, terminaría teniendo un dilema tan complicado.

¿Su integridad o la vida de cientos de ninjas?

Suspiró temerosa.-E-está bien... L-lo haré.

-¡Bien dicho!-sonrió con autosuficiencia ante la afirmativa de ésta.-Vámonos muñeca, tenemos cosas que hacer.

-¡Suéltala, bastardo!-Kiba estaba dispuesto a moler a golpes al Uchiha, lo sabía porque lo conocía.

-¡No lo hagas, Hinata!

¡¿Naruto?! Realmente era él quien se preocupaba por aquella decisión.

-¡Largo de aquí, maldito mocoso!

-¡Suéltala!-replicó al llegar cerca de ellos.

-Mmmm... No, huele demasiado bien como para querer apartarla.

-¡Maldito! ¡Suelta a Hinata!-Kiba realizó el gatsuga, siendo fácilmente esquivado por el hombre aún con ella en brazos. Vio a Shino agilizar a sus insectos, deshaciendo el agarre que Madara tenía sobre ella, gracias a la distracción tanto de Kiba como de Kakashi, Naruto y el padre de éste último.

Debido al desconcertante momento, sus reflejos se bloquearon debido a los movimientos tan bruscos por parte de Madara para esquivar todo con ella en brazos; pero sintió como era capturada por alguien, y grande fue su sorpresa al ver a Sasuke Uchiha con ella en brazos.

-G-gracias, Sasuke-kun.

-¡Teme!-llegó Naruto hasta ellos- ¿Hinata-chan, estás bien?-asintió.-No te preocupes, nosotros nos encargaremos de él.

-No lo creo, mocoso. Un trato es un trato.-los tres giraron hacia el azabache, quien estaba tras ella.-Ella ya aceptó. Deja esto en sus manos o mejor dicho, en sus...

-¡Cierra la boca!-interrumpió Naruto, poniéndose frente a Hinata y contando con el apoyo de Sasuke también posicionándose delante de Hinata y a un lado suyo.- ¡Hinata no va a ningún lugar contigo! ¡Nosotros nos encargaremos de ti!

Agradecía el apoyo de su amado Naruto y de Sasuke, pero no podía permitir que alguien más perdiera la vida en batalla. Nadie sabía cómo acabaría la guerra, mucho menos después de que Madara tuviera en su poder a los bijuus; ahora todo era incierto y lo que pudiese pasarle a Naruto le aterraba, no sólo a Naruto, también a Kiba y Shino o a cualquier otro. Su niisan se había sacrificado, entonces era su turno. Si Madara la escogía a ella, entonces... Aceptaba.

-Naruto-kun... Es una de-decisión para acabar c-con ésta guerra... Y-yo no quiero que más gente muera.-tomó el hombro del rubio y lo vio a los ojos con determinación, haciéndolo a un lado delicadamente.-No quiero pe-perder a más amigos, n-no...-ahora estando a su lado, lo miró de frente y acarició la mejilla del lindo ojiazul, para terminar-No quiero perderte.-tomó el suficiente valor, y besó aquellos anhelados labios.

-Vámonos, Hinata.- ordenó el Uchiha, interrumpiendo su acción por lo que tan sólo despegó sus labios de los del rubio. Dispuesta a irse, no sin antes regalarle una amplia sonrisa al Uzumaki, con sus mejillas teñidas de una singular rojizo. La cual se amplió al notar al rubio sorprendido y sonrojado al igual que ella.

Asintió a tan firme orden y se alejó junto al "fantasma de los Uchiha".

Naruto seguía pasmado. El beso había sido en extremo dulce y suave. ¡Había sido perfecto!

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No estaba muy de acuerdo con la forma de resolver la guerra, pero si era la única, no importaba. Tal vez todos estaban festejando la partida de Madara, deseosos de volver con sus familias y abrazarlos fuertemente. Sonrió, extrañaría a Hanabi y a su bello equipo, a su padre, a sus camaradas y a su hogar. Extrañaría a su amado Naruto.

-Deja de pensar en ellos, no te sirve de nada preocuparte por alguien que no vas a volver a ver.

-Cla-claro que lo haré.

-No, ¿acaso crees que sólo vamos a coger una vez y te vas a poder ir a Konoha como si nada? Permíteme robarte la esperanza, muñeca.

¿¡Pero qué...!? ¿Cuándo? ¡¿CUÁNDO le habían aclarado un hecho tan importante?!

No podía. No quería perderlo todo para convertirse en una falsa heroína; ¿ser reconocida por "salvar" al mundo shinobi? Prefería morir en el campo de batalla. Era egoísta, pero...

-Muévete, Hyûga.

-Nadie me aclaró eso... Sólo quiero sa-saber una cosa.

-Que sea rápido.-se cruzó de brazos frente a ella, esperando que se tirara al drama, para arrepentirse de su decisión.

-¿El resto d-de mi vi-vida e-estaré con u-usted?-no se atrevía a levantar el rostro, le asustaba aquella mirada, él le asustaba.

-Sí. Pero no puedes...

-E-está bien. Vamos, U-Uchiha-san.

Tenía que reconocer que la chica tenía agallas.

Llegaron a un pequeño refugio. Y aunque había intentado ver algo con su byakugan, éste parecía tener algún sello que permitiese ocultarlo.

Siguió el paso firme de Madara, nerviosa y asustada, pero debía ser valiente. Estaba segura que cualquier otra kunoichi se hubiese arriesgado, especialmente esa tal "Samui" que desde un principio se había ofrecido, pero debido al capricho de éste se le negó el derecho de apoyar de una forma a la alianza y ser reconocida como alguien crucial para terminar los conflictos e injustificadas pérdidas. Pero ella, Hinata Hyûga no deseaba ser reconocida, prefería que la diesen por muerta y pasarán por alto su ayuda, que según ella, era insignificante. Los únicos héroes eran Naruto y Sasuke.

Alzó la mirada para detallar mejor el sitio.

Se extendía un pasillo húmedo y lúgubre, la estructura algo deteriorada y parecía no tener fin alguno. Tal vez entre los recovecos del camino se encontrase alguna salida u otro camino que los guiaría hacia su destino. Uno aún desconocido para ella, pero no para el "chico malo".

Una lágrima rodó por su mejilla al pensar en todo lo perdido: Neji, Kiba, Shino, Hanabi, Hiashi, Kô, Kurenai, sus camaradas... Naruto, su tan amado Naruto. Le hubiese gustado estar con él, peleando hombro a hombro. Y Neji, ¡Kami-sama! Ella se había prometido hacerle un funeral con todos los honores y ahora... ¡Justo ahora! ¡Tendría que abrirle las piernas al "chico malo", para que le baje a su desmadre! ¡Maldita sea! Quería asesinar al tal "Madara"... de tantas mujeres, justo la había escogido a ella.

-Tsk.

-Hyûga abstente de emitir algún sonido, y sólo sígueme.

-Hmph.

-¿Me estás retando?

-Velo como quieras, pero déjame hacerte una pequeña observación, Ma-da-ra...-el tono burlón que había usado para pronunciar su nombre le crispo los nervios.-no me molesta que me hayas privado de mi vida. Bueno, no del todo... Pero por qué yo, y lo más importante... ¡¿Por qué antes de poder brindarle un funeral digno a Neji?!

-Sé que te molesta que te prive de tu libertad, pero a mí me molesta más el haber aceptado un par de piernas que terminar con mis planes... Además, no es como que me interese el tal "Neji".

-No fue mi culpa, pudiste negarte. Y ese "tal Neji", era mi primo, Uchiha.

-Niña, deja de joder y sigue caminando. Ya casi llegamos. Bueno, no era como que a ella le agradase demasiado la idea de tener que aguantarlo el resto de su vida. Por primera vez deseaba morir joven.-

Bien, la faceta de insoportable no había funcionado, ¿qué tal la de víctima? No, no era su estilo. ¿Qué podía hacer que molestara al Uchiha?

Suspiro, no se le ocurría nada. Y bien sabía que enojarse tampoco le serviría de mucho, menos hacer enojar a ese tipo. Está bien, sólo por ésta vez admitía la derrota.

¡Oh!... ¡Oh!... ¡Oh!... ¿Qué tal el papel de la víctima o el de la mártir? Aunque ya hubiese desechado esa idea, intentarlo no le haría daño.

Bien, uno, dos... Respira, tienen que ser reales las lágrimas, piensa en algo realmente doloroso. Bien, "lo siento, niisan".

Unos sollozos lo sacaron de sus cavilaciones, ¿Hinata estaba llorando? Volteó de soslayo.

-N-no volveré a ve-ver a otou-san, ni a neesan, gomene oka-san. N-no po-podre cuidar de Ha-Hanabi-chan.-las lágrimas viajaban por su rostro.-N-Naruto-kun, gra-gracias por todo. Niisan, si-siempre pensa-pensare en ti. Otou-san, te extrañaré. Kiba-kun, Shino-kun, Kurenai-sensei...-"sigue así, Hinata. Al parecer Madara está cayendo"

-Deja de llorar, arruinas tu rostro.

¿¡Pero qué...!? ¡¿Cómo se atrevía a...?! Una extraña aura negra comenzó a cubrirla. Tenía que tranquilizarse, de eso estaba segura.

-Pe-pero...-tenía que seguir con la falsedad.-U-usted n-no sabe cua-cuánto me duele que me alejen de mi neesan.

Bien que sabía, pero no estaba como para contarle a esa chiquilla sobre la muerte de su hermano. Ahora que lo pensaba, tal vez Izuna se enojaría con él por forzar a la chica, pero ni modo.

-Hyûga, en serio. Eres muy linda como para andar llorando, así que deja el drama para cuando estés sola.

Detuvo el llanto molesta, ¿cuándo había estado tan enojada? ¡Cierto, nunca!

-¡Te voy a matar, Madara Uchiha!

-¿Disculpa?-¿por qué nadie le había aclarado que esa niña era propensa a cambios de humor repentinos?

-¿¡Ya vamos a llegar al maldito cuarto!?

-Niña, estás cruzando una línea muy peligrosa. Y ya casi llegamos.

-Mire, Uchiha-san. Por más que lo intente... Por alguna razón, usted me saca de mis casillas muy, muy, muy fácil. ¡Es desesperante saber que no podré hacerle un homenaje a Neji-niisan por esto! ¡Él dio su vida por mí! Y... Y yo n-no pude de-decirle lo mu-mucho que lo quería...-lágrimas surcaron su rostro sin que ella lo notara-S-sólo tuve que da-darle valor a Na-Naruto-kun para que no se rindiera, pe-pero Ne-Neji-niisan... Él...-sollozo en silencio, sin detener su andar tras Madara.

Ahora sí estaba siendo sincera; él sabía lo que sentía la chica pero no podía permitirse un sentimentalismo como ese, su orgullo estaba de por medio, y aunque una vocecilla dentro de sí le decía que la consolara, él simplemente, no lo haría.

-Hinata, por favor. Para con eso. Ya llegamos.

Respiró hondo. Al parecer el "fantasma de los Uchiha", no tenía intención de parar con lo que harían para detener la guerra; y ella se esforzaría en satisfacerlo, no permitiría que por un descuido u otro capricho del Uchiha, todo se fuera a la mierda.

La habitación -si es que a eso se le pudiese llamar habitación- era alumbrada por unas cuantas antorchas, permitiéndole notar lo deterioración de ésta. La humedad era más que palpable; y apenas tenía una mesita y una silla a unos cuántos metros de la cama.

-No es un hotel de lujo, pero servirá por un tiempo.

Evitó comentar algo. Y siguió inspeccionando el área, activó el byakugan intentando ver algo más significativo; algo que le diera una pista de quién había habitado ese lugar y por cuánto tiempo. Mas sin embargo, no había ni un desperdicio de comida o un cabello.

-Pierdes tu tiempo. No vas a encontrar absolutamente nada, si quieres saber algo, tendrás que esperar.-desactivó su doujutsu, no tenía sentido seguir buscando, al parecer quien estuviese viviendo allí fue lo suficientemente precavido para no dejar ni una huella.-Ahora ven, la cama nos servirá de mucho.

Se sonrojó debido al significado de sus palabras... Meditó un segundo, y se tallo la cara para darse un poco de valor; caminó lentamente hacia el Uchiha, quien estaba sentado en la cama, esperándola y sin quitarle un ojo de encima.

-Estoy seguro que no lo notas, pero eres jodidamente sexy.

-¿¡Q-qu-qué!?-detuvo su andar. Ahora sí, el rojo le llegaba hasta las orejas.-N-no bro-bromee así, o-onegai, U-Uchiha-san.

-¿Bromear, otra palabra más insultante no pudiste encontrar? Yo no bromeo, Hinata. Al menos no si voy en serio.

-Su-supongo q-que... Gra-gracias.- ¿eso se decía después de un cumplido, no?

¿Acaso esa niña nunca había recibido un cumplido? ¿Pero por qué? Sinceramente era muy bonita, de hecho bonita se quedaba corto. Y sus movimientos eran precisos, elegantes... Su andar era increíblemente sensual a pesar de su apariencia, ella ni siquiera se percataba del inquietante movimiento de caderas que poseía y lo que le favorecía sus redondos y firmes glúteos. Sin proponérselo lograba sacar a relucir sus instintos reproductivos, y bien sabía que era su turno. Debía provocar a la pelinegra.

-Bien, supongo que es tu primera vez, ¿o me equivoco?

Negó.-E-Es mi primera vez, Uchiha-san.

-Olvídate de las formalidades. Seré quien te reclame como mi mujer, y dudo mucho que mi mujer tenga que tratarme de usted.

¡¿Su mujer?! Entendía la parte de que reclamaría su cuerpo, pero ser su mujer no estaba en el trato, además él podría encontrar a una mujer que cumpliera sus expectativas. Dudaba mucho que él quisiera a una joven inexperta como su "media naranja".

-N-no creo que e-esto vaya a terminar c-con un final feliz.

-Hinata, no tienes opción. Tendrás que acostumbrarme a vivir conmigo. Pero eso lo hablaremos después... Ahora-retiró la pesada armadura de su cuerpo, dejándola debajo de la mesita. Se deshizo de sus guantes y su calzado ninja.

Mientras él hacía aquello, Hinata pensaba en cómo actuar, o sea, no tenía ningún tipo de experiencia previa, y eso de hacerlo con un sujeto que no conocía, pues no terminaba de convencerla. Pero eso sí, agradecía de sobremanera que éste mantuviera su aspecto joven sino aquello resultaría más complicado de lo que ya era.

Despertó de su ensoñación al sentir las manos del Uchiha alrededor de su cuello, se sonrojo al sentir su respiración sobre ella, desviando el rostro. Madara retiró su bandana y la colocó sobre la mesita; siguió tomando el cierre de su chaleco, y dejó que lo retirara.

¿Qué demonios pasaba con Hinata? Nunca -en su extensa vida-, había conocido a una mujer que usara ropa tan holgada o que cubriera tanto. Ahora tenía dos labores: cogerse a la mujercilla y ayudarla con sus problemas de inferioridad y timidez, aunque debía admitir que sus sonrojos eran lindos. Pero, primero lo primero.

La tomó de la cintura, acercándola a él y hundió su rostro en aquel fino cuello para poder "oler a su presa", obteniendo como respuesta un leve estremecimiento.

-Hueles delicioso.

Tenía dejar que él tocara lo que quisiera sin desmayarse, pero estaba segura que no la habían entrenado psicológicamente para eso, pero podía pensar en alguien más, ¿no? ¡No! La verdad, ni siquiera estaba lista para Naruto, y eso que había imaginado a sus hijos un millón de veces, pero siempre saltándose el "proceso".

Sintió la lengua del Uchiha sobre su cuello, luego unas leves mordidas y unos cuantos besos. De ahí pasando a su mandíbula, pero lo detuvo cuando se acercó a sus labios.

-¿Qué?

-No e-estoy lista. Y a-antes que diga algo, sé que acepté... P-pero nunca he tenido no-novio y soy completamente inexperta.

-Sé que no lo harás porque quieres. Pero... Sonaré como un idiota.-dijo más para sí- Confía en mí y déjate llevar.

-...-¿Dejarse llevar? ¿Cómo?

-Ni siquiera te besare.

-Du-dudo mucho q-que cumpla c-con eso.

Era Uchiha Madara, claro que aguantaría el no besarla, no era como si se muriera por aquellos labios, y para evitar tentaciones, evitaría cualquier contacto visual.

Volvió a su cuello -y mientras se saciaba de aquella sedosa y suculenta piel-, aventuró sus manos dentro de la playera de ésta, deleitándose con su suavidad.

Mientras tanto, ella se negaba a querer sentir lo que éste le brindaba. Estaba mal ser tan sensible al tacto del azabache y disfrutar de ello. Pero no podía negarlo, a pesar de todo, le estaba brindando sensaciones que nunca había experimentado. ¡Y vaya sensaciones...!

Sin proponérselo, gimió al sentir al Uchiha masajear uno de sus senos; quitó la prenda que cubría su torso y una leve sonrisa apareció al notar lo bien dotada que estaba. Aquellos redondos, grandes y firmes senos tenían toda su atención, pero esto no hacía que pasará por desapercibido su vientre plano. "Te sacaste el premio mayor" pensó; volvió su vista a la joven y delineó su torso con un dedo, deslizándolo suavemente desde la barbilla hasta el pantalón de ésta, disfrutando de la vista que la ojiperla le ofrecía.

Ese Naruto era todo un idiota, tenía a una mujer como esa a sus pies y este jurándole amor eterno a "Sakura". Pero eso no importaba, si ese mocoso no la quería, él gustoso la aceptaba.

Tomó ambas muñecas de la joven, para bajar y lamer el inicio de sus senos y bajar dejando leves marcas mostrando el camino recorrido. Sin previo aviso, se deshizo del molesto sostén.

-¿¡E-eh!?-regresó a la realidad al sentir sus senos expuestos. Le avergonzaba admitir que no se percató del momento en que Madara se deshizo de aquella importante prenda. Los cubrió con ambos brazos.

-Tranquila, si crees que estás en desventaja, entonces me pongo a la par.-no entendió bien el mensaje, hasta que el hombre frente a ella desaparecía la pieza superior de su cuerpo.

Desvió el rostro avergonzada. Viéndolo de cerca... Admitía que... ¡Demonios! ¡¿Acaso apellidarse Uchiha era sinónimo de ser guapo, sexy e indiferente?! ¿¡Pero qué...!? ¡¿En qué momento había llegado a la cama... Y con Madara sobre ella?!

¡Valía mierda lo que había dicho!

Se apoderó de sus carnosos labios en un demandante y apasionado beso, mezclando su aliento con el de ella, quien a un principio le costó aceptar el tacto, pero al final se dejó hacer. Invitándolo a introducir su lengua en su cavidad, siendo aceptada por el mayor, que le guiaba con su lengua a experimentar cosas nuevas. Bajó su mano hasta el trasero de ésta para acariciarlo y dejarlo después de un leve apretón. La respiración agitada de ambos daba a conocer lo apasionado del beso.

-Le dije qu-que no lo cumpliría.-extrañamente sonrió dulcemente al decir aquello, llevándolo a sonreír de igual manera. Volvió a unir sus labios, en un beso delicado, ella con algo de temor, se abrazó del cuello del azabache. Él la tomó de la cintura acercando sus cuerpos y la otra mano la posó detrás de su nuca atrayéndola.

Subió su mano izquierda para brindar un leve masaje al seno derecho de Hinata, gimiendo ante el tacto de éste deshaciendo el beso para tomar aire; gimió al sentir como jugueteaba con su pezón y se soltó de su cuello al verle bajar para lamer y succionar de aquel sitio tan sensible. Madara aprovecho y bajo su otra mano hacia la zona íntima de la ojiperla, acariciándola vehemente. Deseando poder deshacerse de esas prendas lo antes posible y sumergirse en el placer al penetrarla.

Se retorció al sentir su mano dentro de su braga; incómoda por ello, empujo levemente de su hombro sin lograr nada. Sintió como acariciaba su intimidad con su dedo medio y le sintió juguetear con su pulgar sobre su clítoris; jadeante y entre gemidos se sintió por primera vez deseada, cosa que le agradaba -aunque no lo externaría-, se limitaría a aferrarse de la fornida espalda del Uchiha y dejar marcas en ella, digno signo del éxtasis al que estaba próxima a llegar.

No se hizo tardío el orgasmo en ella, reconociendo que había llegado a su límite.

-Bien...-tomó aire y le fascinó la imagen de la chica sonrosada por su reciente actividad; con gotas de sudor recorriendo su blanquecina y suave piel; su cabello revuelto y uno que otro rebelde aferrándose al bello y anhelante rostro de la joven, quien sin notarlo, su mirada perdida en otro lado denotaba un inmenso deseo de más.-Creo que es mi turno.-dicho esto, se despojó de sus pantalones y su ropa interior, dejando expuesto su miembro erecto y ansioso por adentrarse en la virginal intimidad de la muchacha.

Se alarmó al verle completamente desnudo frente a ella, bueno, sobre ella, ¿no? Estaba cansada, más no exhausta, pero aun así no creía poder continuar con ello, a pesar de lo anhelante que se encontraba su cuerpo, el cual pedía a gritos ser poseído de una buena vez por aquel sujeto... ¿Por qué? Por simple deseo. Sintió ambas manos sobre su cintura, dispuestas a apartar lo que aún le quedaba de ropa, por lo que las detuvo.

-N-no lo haga...-su respiración entrecortada le imposibilito terminar la frase.

-Un trato es un trato.-señaló mientras se deshacía de las prendas, y dándose un pequeño "taco de ojo" al observarla completamente desnuda; y sin pudor alguno, tocó la intimidad de la Hyûga, verificando su estado.-Además, muñeca... Tu boca dice no, pero tu cuerpo pide a gritos que lo haga, y no estoy dispuesto a hacerlo esperar.

Se acomodó entre sus piernas, para después penetrarla lentamente.

Se aferró a los brazos de Madara al sentirle dentro, encajando sus uñas en éstos al sentir su himen romperse y causando un gruñido de éste por el placer de al fin estar dentro de ella y por el efímero dolor provocado por sus uñas.

Le permitió acostumbrarse a su pene, para que ambos disfrutaran de las embestidas proporcionadas en unos cuantos segundos después de notarla menos tensa; además la humedad de su vagina le hacía menos dolorosa la situación. Comenzó a moverse lentamente, sintiendo gloriosa lo estrecha que era; se colocó sobre ella, acarició su pierna derecha y la posiciono sobre su cintura, con ello logrando que la joven le rodease la cintura con ambas piernas, permitiendo que su penetración fuera más profunda.

Le jaló el largo y negro cabello buscando algo a que aferrarse mientras él seguía con su tarea de hacerla su mujer. Por toda la habitación resonaban sus gemidos y constantes jadeos, incluso era perceptible el aumento de temperatura desencadenado por ambos.

No podía evitar arquearse de placer al sentirle penetrarla cada vez más profundo y salvaje, al igual que se hacía de alguno de sus senos, sino es que de ambos, perdiendo cualquier ápice de gentileza dado el hecho de que era su primera vez.

¡Joder! Estaba a punto de perder la poca cordura que le quedaba. No le cabía en la cabeza como aquella joven pudiese brindarle tanto placer con las caricias que se había atrevido a darle. Pero lo mejor era sentir su boca sobre su cuello, mientras aquella lengua se aventuraba por su oreja, al igual que daba leves mordiscos sobre su mandíbula, cuello, hombros o su pecho. Sí que había escogido bien -a pesar de su inocencia-, era jodidamente complaciente. Mas sin embargo, sabía que ella terminaría pronto, se le veía exhausta pero disfrutaba oírle gemir su nombre y sentir sus labios contra los suyos.

Una última estocada, y eyaculó dentro de ella, oyéndole gemir por última vez y sintiendo sus uñas enterrarse en su espalda para llegar al éxtasis por completo.

Se dejó caer sobre el delicado cuerpo de ella buscando recuperar el aliento.

-M-Madara... N-no puedo re-respirar...-admitió apenada por todo aquello, pero forzándose a llamarle por su nombre. Digo, de que había que crearse confianza, debía de crearse...

-Oh...-se quitó y se acomodó a su lado izquierdo, ambos necesitaban descansar. Lo sabía muy bien, era su primera vez y ya había sido demasiado; por otro lado, él tampoco estaba al 100%, es decir, hace unas cuantas horas estaba en medio de un campo de batalla, además tenían días sin dormir debido a ello.-Lo hiciste muy bien.

Cubrió su rostro con ambas manos, estaba avergonzada por lo que acababa de hacer y por lo último dicho; aunque también exhausta, todavía no recuperaba el aliento y a juzgar por los jadeos de su acompañante, él se encontraba igual. Ni siquiera terminaba de asimilar el cómo o de dónde había obtenido el valor para besar y acariciar al Uchiha sin algún deje de timidez. Quería ver su cuerpo, pero le costaba hacerlo, mas sabiendo que probablemente éste estuviese lleno de marcas.

Sintió la sábana sobre su cuerpo. Destapó sus ojos y en efecto, ambos estaban cubiertos con ella. Giró levemente hacia el Uchiha.

-Duerme, haz de estar exhausta. Además no vamos a salir de aquí en un largo tiempo.-una sonrisa picarona se presentó en su rostro al terminar de decir aquello.

-¡¿E-eh...?!-tragó duro al oír aquello, aferrándose a la sábana.-P-pero a-alguien tiene q-que informar... E-el éxito d-de la mi-misión-¡Claro! ¿Mejor estupidez no se le pudo ocurrir?

-De algo sirven los pergaminos y las invocaciones.-apuntó como lo más obvio del mundo.

Si bien no quería ser grosera, tampoco planeaba estar durmiendo desnuda junto a él. ¡Ah! ¡¿Por qué a ella?! Pero... Pero, ahora debía admitir que ya había conocido la razón de ser reconocido como el "GRAN Uchiha Madara" -dejando de lado la decencia y yéndose al doble sentido-, a la par que se sonrojaba brutalmente por pensar en lo que la había llevado a ese razonamiento. ¡Ahora sí se sentía una pervertida de primera!

Ambos se giraron, dándole la espalda al otro dejando una distancia entre sus cuerpos. No necesitaban más contacto, al menos ella no lo quería ni lo necesitaba.

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No podía permitir que Hinata pasara el resto de su vida junto a ese sujeto. Por lo que sus amigos trataban de calmarlo, a él, a Kiba y a Shino.

-¡No podemos hacerle esto a Hinata!-replicaba por centésima vez, siendo apoyado por el castaño.-¡Padre, ambos sabemos que esto es una injusticia!

-Lo sé, Naruto... Pero por ahora no tenemos idea hacia donde se hayan ido. Madara oculto cualquier rastro, ni siquiera los insectos de Shino-kun ni el olfato de Kiba y Akamaru han podido hallarles.-Y era cierto. Tanto habían insistido esos tres, que unos minutos después de la partida de aquella singular pareja buscaban algún rastro, por mínimo que fuera, para encontrarlos. Pero todo parecía indicar que se los había tragado la tierra.

-Naruto, basta. Ella aceptó, no puedes ir en contra de eso.-Haber dicho aquello, causo que un castaño, un pelinegro y un rubio lo asesinaran un millón de veces con la mirada.

-En serio, Uchiha. Cierra la boca.-no estaba dispuesto a tolerar las idioteces de éste, pero a decir verdad, tenía razón.

Una lechuza llegó hasta Hashirama, quien aceptó el pergamino confundido. Tosió para llamar la atención del pequeño grupo, sin lograrlo, por lo que repitió aquello de forma estruendosa.

-¡¿Qué?!-alterado, el Inuzuka volteó irritado ante aquella acción, porque en vez de hablar como la gente decente, se limitaba a toser de manera molesta.

-Tranquilo, chico. Bueno...-al tener la atención de Kiba, Shino, Naruto, Sasuke, Minato, Tobirama y Sarutobi.-... Esto es un pergamino de Madara.

-¡¿Qué dice ese hijo de puta!?

«Misión cumplida.

No tienen más de que preocuparse, la linda y tierna Hinata lo hará por ustedes y no intenten nada. Ahora es mi mujer quieran o no... ¿O acaso alguno de ustedes ha tenido el privilegio de saborear tan exquisita piel? Imaginar que aquel crío la tiene a sus pies... Pero ya no hay necesidad de que se preocupe por ser un "obstáculo" entre la rosadita y él, yo con gusto y placer me hago cargo de ella día y noche. Gracias por el lindo, exquisito, maravilloso y delicioso regalo, con cariño, Madara.

PD. Lamento la brevedad de esto, pero me invitó a bailar de nuevo.»

Encolerizado era una manera amable de describir el estado de aquellos tres jóvenes. ¿Cómo se atrevía a escribir aquello de su querida Hinata?

-Voy asesinarlo...-prometió al viento con el apoyo y la aprobación de Kiba y Shino.

Los encontraría y lo asesinaría.

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N/A: ¡Hola! A los que me siguen en mis otros fics, les digo que éste es uno de los fics por los que no he subido otro capítulo en "Alguien tiene que elegir" y "¿Cómo es que me metí en esto?", además, ¿recuerdan que mencione que eran 2 fics? Pues todavía me falta terminar el otro, lo terminaré y continuaré con las otras dos…

Aclarado eso, he de decir que esto salió porque mi hermano me inspiró con esa frase, bueno realmente había dicho "Me la quiero coger a ella" pero no sé, mi cabeza trabajo muy rápido y él es fan del MadaHina, (aun desconozco las razones), por lo que decidí hacerle caso. E intente hacerlo parodia, pero ya ustedes dirán si parece o no.

Creo que eso es todo, (por ahora). Si quieren alguna aclaración, gustosa contestare. Y sí, como antes mencioné será un two-shot.

¡Gracias a los que se tomen su tiempo para leer, dejar review, seguir la historia o ponerla en sus favoritos! ¡Me hacen muy feliz!

¡Nos leemos luego, sexys y sensuales lectoras/es!