¡Ohayo Minna! Siento no actualizar. No se me ocurría verdaderamente nada, y estaba tratando de hacerlo lo más alargado posible. También me colgué un poco, viendo mangas o anime. Hoy estaba viendo Noragami (Yato-sama xD). Estoy obsesionada de nuevo con Fruits Basket *O* Em, bueno no sé cuando introduciré a Alois, o algo parecido a ese personaje.

¡Yay! Ya se estrenó en Julio la tercera temporada de Kuroshitsuji, Book Of Circus *-*


Bueno, acá introduzco un poco más de los recuerdos de Christine.

Hago una pequeña ficha sobre mi Oc, si quieren leerla, léanla, así se imaginan un poco su rostro y personalidad.

Nombre: Christine Nicole (Aún no se sabe verdaderamente su apellido)

Aspecto: Tez blanca con alunas pecas, y cabello rubio ondulado, algo largo.

Es delgada para su edad.

Le gusta: Nada en especial. Pero juega videojuegos en algunas ocasiones, le gustan los vestidos con volados.

No le gusta: Que le digan pequeña. El invierno y verano. Las parejas que circulan en la calle. Las multitudes. Las personas mentirosas.

No tiene amigos. Le gusta estar sola, sólo estaba apegada a su madre para protegerla.


Respuesta a:

Kibo no hana: ¡Qué bueno que te haya gustado! No sabía mucho de cuantos fanfictions había… con Ciel demonio. Sólo leí un crossover de este con Harry Potter o-O (Parece raro, lo sé)

Bueno, mi segundo capítulo, ¡Espero que les guste!

Sebastian: Espere, ¿Todavía no saldré?

Tamami: No sé cuando lo harás, pero definitivamente serás importante :3

Sebastian: *Sonrisa maligna*

Tamami: *Escalofríos* Bueno, no soy propietaria de Kuroshitsuji, los derechos de autor son a sus respectivos dueños.

"aaa" Pensamientos.

− aaa – Diálogos.


Capítulo dos: Traición.

¿Hola? ¿Así, sin más?

Nada. Ella giró su asiento sobre sí misma, hasta verme frente a frente. Parecía feliz, aunque no lo era. Hipócrita. La conocía tan bien. Aunque… esta persona enfrente mío, no se parecía a mis recuerdos.

Sólo éramos ella y yo. Ciel esperaba en la entrada de la mansión, esperando mis órdenes.

Tenía muchas preguntas agrupadas en mi cabeza. Pero a la vez, no quería saber su respuesta. No entendía todo esto. Abría la boca lentamente, eligiendo qué palabras usar. Siempre trataba de pensar antes de hablar, las acciones precipitadas me parecían algo idiotas. Aunque seguramente, me veía igual, con la boca entreabierta, boqueando como un pez.

– ¿Por qué no estabas esperándome, madre? – Le dije educadamente, como lo hacía cuando estaba enojada con ella. Pero, esto era diferente. No era como algún capricho de una niña de seis años.

– Estaba teniendo problemas – Replicó, con una sonrisa – Necesitaba resolver unos pequeños asuntos… Llamé a la policía, y no te encontraban… Verás, estaba muy complicada – Declaró, como si hubiera sido una pobre excusa, algo que no necesitaba tanta explicación.

"Así que, ella… ¡Me ha dejado! Como si no hubiera sido nada… No se preocupó en dónde me encontraba…" Pensé, tristemente. Realmente, estaba confundida con todo esto. Una madre generalmente se preocupa por su hija. ¿Aquella respuesta fue una mentira? Al parecer, no le importaba el único miembro de su familia que quedaba aún. Sin embargo, confiaba en Michelle, así que le preguntaría más cosas, para asegurarme de algo. Algo que no me convencía, como esa respuesta vacía. O… lo que sea que fuere… Un presentimiento, que algo me estaba ocultando.

– ¿Perteneces a la nobleza? – Le pregunté directamente. Recordaba la escena en donde caminaba con la sirvienta hacia el estudio.

– Ah, ah, parece que mi hija se ha dado cuenta – Dijo con un sarcasmo evidente – Sí, soy una condesa – Esa sola frase, tenía 'algo'. Sentía que con eso, estaba llamándome inferior.

Se quedó mirándome, sentada en su sillón carmín. No sabía este pequeño 'detalle'. Me parecía extraño todo esto. En estos días, es casi imposible ver esto. Definitivamente, esto es una broma. O un sueño, ¿No?

– ¡Ah! – Exclamó, de repente – Perdona mis modales. Siéntate – Me dijo, señalando el asiento enfrente de ella.

Quería que me explicara. ¿Mamá tenía dinero? Entonces… ¿Todo lo que vi en mi niñez fue una farsa? Decliné su oferta, no sin antes lanzarle una mirada inquisitiva.

No quería creerlo. Así que…

– Bueno, ¿Qué querías preguntarme? – La voz con falsa dulzura de ella me sacó de mis pensamientos.

– ¿Por qué? – Inquirí, con un dejo de tristeza. Esto, no era real. No podía serlo. O, esta mujer no es mi madre biológica con la que he convivido.

– No te entiendo – Dijo, sabiendo dentro de sí misma a lo que me refería – ¿A qué te refieres?

– Sabes muy bien a lo que me refiero, madre – Declaré, tratando de que ella no supiera lo que pensaba. Siempre odié sus ojos. Esos orbes marrones me veían fijamente, como inspeccionándome con rayos x.

– ¿Que por qué? Porque… – su voz cambió de repente, al igual que su sonrisa se hizo más grande – A mi me obligaron tenerte. Eres una hija indeseada. Pero, ya sabes… tu padre… él quería que vivieras feliz. Aunque, ¿Sabes? Me cansé de esto. Siempre tener que escuchar tu voz todos los días, la hija del hombre que siempre repudié. Cuando, en realidad, sólo quería heredar el dinero, ya que estaba con falta de recursos. Ese bastardo… – Su rostro, al observarla, estaba imperturbable. No podía leer los pensamientos que pasaban por su cabeza, con lo que mi ánimo decayó aún más.

No podía creer esto fácilmente. ¿Ella odiaba a mi padre? ¿Por qué?

Ah… ahora caigo en la cuenta. La herencia, la maldita herencia… Mi padre seguramente tenía dinero, bastante. Y, algo quiere de mí. Algo que padre me ha dejado, sin el conocimiento de su esposa.

Mentira. He vivido en una mentira todo este tiempo, una farsa. Su sonrisa feliz, al buscarme del kínder, era falsa. Ella nunca me ha querido.

¿Por qué esto tiene que ser así? ¿No pudo ser de otro modo?

Mi madre, que ya la veía con otros ojos, seguía explicándome, para mi sufrimiento, seguramente. Lo único que pudo alcanzar a oír, eran retazos, parecían ser lejanos, muy a los lejos…

"Y… cuando cumpliste dieciséis…. Ya no tenía que seguir con el juego…. El plazo era hasta este cumpleaños, o sea, hoy…"

Me tapé los oídos. No podía soportarlo.

"Basta…"

La vista se me hacía borrosa. Lágrimas se apiñaban en mis ojos, pero las obligaba a volver a su lugar. Esa horrorosa mujer… Ella…

La vista se me fue de repente. Alguien parecía vendarme los ojos.

"Qué sensación tan conocida" Pensé, antes de desmayarme.

Escena retrospectiva.

Una chica de cabello rubio ondulado estaba vendada y amarrada las manos con una soga; No oponía resistencia, al parecer había perdido la consciencia.

Otra mujer, de vestimentas al parecer caras, ordenó a un hombre que revisara la adolescente.

Dentro de uno de sus bolsillos, se encontró un collar dorado, en forma de pica.

– ¡Por fin! Esto… ¡Lo único que faltaba! – Dijo despectivamente, pateándola con la planta del pie a la persona tirada en frente de ella.

– Ahora, el linaje es sólo mío – Se rió, como quien saca al niño una paleta, tan simple.

Luego de unos minutos, abrió la puerta del vehículo estacionado en la acera, dando sólo una orden:

– Vigílala que no se escape. De lo contrario, ya sabes qué es lo que puede pasar con tu familia. ¿Has entendido? – Ordenó en tono intimidante.

– Sí, señora, por supuesto – Dijo el hombre, atemorizado por la mirada de la mujer.

Dicho esto, agarró a la pelirubia y la acomodó en sus hombros, tratando que no se cayera.

Fin escena retrospectiva.


Flashback*

¡He dicho que Christine me ha pegado! – Exclamó un niño, de cinco años aproximadamente. Tenía los brazos enterrados en su cara, mientras una mujer con delantal le acariciaba la cabeza.

Voy a hablar con ella. Ya no llores Declaró la mujer, con una sonrisa tranquilizadora, con lo cual el infante dejó de llorar.

En una pequeña plaza, otra niña jugaba con una pala.

No te acerques a ella, esta maldita.

¿Estás bien? – Le preguntó la mujer de cabello castaño, acercándose hacia ella.

No… ¡No pasa nada! ¡Déjame sola, si no yo también te enviaré una maldición! – Gritó la chiquilla, haciéndose notar.

No creo que en serio quieras hacerlo – Diciendo esto, la abrazó, arrodillándose en la fría arena.

Entonces empezó a llorar.

¡Roger siempre hablaba mal de mamá! ¡Yo no quiero que hable más! – Exclamó, empuñando sus pequeñas manos.

Está bien, Christine. Tú haces daño a nadie…

¿En serio? – Exclamó ella, con lágrimas en los ojos.

Sí. Así que no te preocupes…

Fin flashback*


Abrí los ojos. Otra vez, estaba en la penumbra. Odiaba esto. Encima con todo lo que pasó recientemente, tuve ese recuerdo. ¿Por qué tuve que recordarlo justo ahora?

Pero, seguí teniendo la estúpida idea, que era un sueño. Algo que tan sólo, ya no sería posible.

Observé a mí alrededor. Entré en pánico. ¿Ahora qué haré?

"Espera… ¡Puedo llamar a Ciel!" Pensé, recordando a cierto adolescente de cabello azul grisáceo.

"Pero… espera… ¿Con qué palabra lo llamo?"

– A ver… – Murmuré, tratando de sacar alguna oración convincente.

– ¡Sácame de aquí!

Al decir esto, reparé que había una persona dentro de la celda.

– Esperaba que dijeras algo – Declaró el adolescente, saliendo de las sombras.

Las palabras tardaron en salir, sorprendida –… ¡Tú! Bastardo sádico, ¡Seguramente disfrutas que esté encerrada aquí mismo! – Lo acusé, señalándolo con el dedo índice.

Él me enseñó esa sonrisa de nuevo. Vacía. – Sólo quería probar si me llamarías o te las ingeniarías – Mencionó con desinterés.

Luego me agarró por la cintura, sin que lo haya previsto.

– Oye, ¿Qué haces? – Exclamé, sabiendo que mi rostro estaba como un tomate.

– ¿No decías que querías salir? – Dijo, sabiendo muy bien que no me gustaba.

– ¡S-sí! ¡Pero no me agarres de esta manera!

Luego de ver que no me dejaría de sostener de esa forma, dejé de patearlo.

Con una fuerza fuera de lo común, abrió la puerta cerrada con llave, sin esfuerzo. Mi reloj de pulsera se había detenido.

Al salir, respiré ávidamente una bocanada de aire. Hace unos días, sólo era una chica normal y corriente. Y ahora… mamá ya no es la misma persona.

Ya tan sólo, no podría hacer más recuerdos felices con ella. Ojalá, tan sólo fuera una pesadilla. Tan sólo eso…

Miré al demonio, pensando en cómo hace unos días, o no sé cuánto tiempo había pasado, ya era alguien en mi vida, aunque sea servirme.

Rememoré. ¿Cómo es que yo estoy en esta situación, hablando con él como un conocido? ¿Era ya que podía confiar en él? Porque, yo no era tan perfeccionista. Me comportaba como una estúpida ¿Por qué sería?

Realmente, no sabía nada.


Perdonen si el capítulo es corto. Lo intenté hacer lo más detallado posible. Así que léanlo, ciertamente es poco, pero me costó bastante ;-;

En cuanto a la madre… Ciertamente, aunque es la mala, sé que no puede más o menos… olvidarla así. Igual, después se va a ver el por qué de todo esto, no es solo que quiere el dinero .-.

Próximo capítulo: (Adelanto)

¡No, por favor! – Exclamé, sonrojada

Tienes que hacerlo, ¿No quieres hacerle frente? – Dijo el adolescente de cabello azul oscuro, sonriendo.

Sí, pero… ¡Odio los malditos vestidos!

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