Aclaración: Happy Tree Friends, es propiedad de MondoMedia. La historia mía.

Advertencia:El ranking del fic, está muy claro. "M", por lo que contiene contenido adulto, que no es apto para mentes inocentes. Quedaba bajo su responsabilidad seguir leyendo.

[Por favor, leer las Nota de Autor, al pie de la pagina :)]

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Chapter 11

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—¡Hey feo!¡Ven aquí!¡Sarnosooo~!¿Por qué mierda no me haces caso, anormal?¡Técnicamente soy como tu segundo amo!¡Debes obedecerme, mierda!¡SOY TU PADRE!— Recostado sobre el suelo, balanceó un poco más la pequeña cuerda que amarraba con sátiro fetiche, la pequeña figurita de acción de un Superman barato. Era el único juguete decente que no había sido destrozado por sus dientes, o terminado enterrado en el jardín junto a las margaritas de su vecino.

Mirándolo sobre su lomo pequeño con desinterés, la bestia ni siquiera se dignó siquiera a mostrar algún indició de querer moverse de su lugar. Ignorándolo con una frialdad abrazadora, él volvió su atención firmemente a la figura que se movía de un lado a otro con gracia. Sin ni siquiera considerar sus sentimientos de ser rechazado, Splendid lo vio mover su corta colita rechoncha vigorosamente al notar como la alvina, colocaba una pequeña bandejita con comida frente a su nariz húmeda. Ni siquiera le gruñó como lo hacía con él, al sentir le rascaba detrás de la oreja con suavidad.

¡Cuánto odiaba a ese perro!

Butch, era un hermoso cachorro bulldog mestizo que se merodeaba de un lado a otro con sus torpes patas gordas, al ritmo en que Lammy parecía moverse alrededor de la casa. Porque si, era un hecho de que ese bicho horrendo no parecía obedecer ni prestar atención, a nadie más que a ella. ¡Inclusive él con su carisma de ganador, había sido mordido más de una vez por siquiera acercarse más de dos pasos hacia ella!

—No sabes cómo lo odio. Fue una mala idea adoptarlo. No estábamos en la mejor etapa de nuestra relación como para tener hijos— Ella no resistió soltar una leve risita entre dientes al escucharlo. Las estupideces del amigo de su hermano, ya habían dejado de ser molestas— Se nos apagó la llama desde que esa criatura llegó a nuestras vidas. ¡Yo!¡Un viril hombre joven, teniendo bajo su responsabilidad un hijo!¡Ni siquiera nos optimizó nuestro matrimonio, como creía que pasaría!¡Lo empeoro!

—No estamos casados. Ni siquiera somos novios. Y no hemos cogido como para decir que hay algo. –Escupió divertida al verlo en esa imagen tan patética. Su mirada cayó abruptamente contra el pequeño cilindro anaranjado, cerca de un adorno de la barra desayunadora que separaba el living de la cocina. Analizándolo instintivamente, lo hizo girar suavemente entre sus dedos para leer su etiqueta. Cierta preocupación rodeo su sistema al percatarse del nombre extraño. Era la medicina de su hermano. No sabía si él llevaba algunas en el bolsillo, aunque quería creer que sí. Volviendo la mirada a su eterno invitado, lo escuchó con atención.

—¡Eso no se ha dado porque tú no quieres!.—Tras alzarse sobre sus largas piernas, lo vio desplomarse sobre el sofá con dramatismo. Sip, ella cada día se confirmaba más que ese hombre tenía síndrome de Diva— ¡Desde que llego ese repulsivo ser vivo a nuestras vidas, ya ni siquiera me tocas!—Reprimió una risa socarrona al verlo abrazarse a sí mismo, con sus parpados cerrados— ¡Soy una esposa caliente que necesita atención!¡¿Por qué no lo entiendes?!—Reclamó berrinchudo, siendo ignorado olímpicamente al ella encaminarse hacia la sala de estar para capturar nuevamente su celular.—¡¿Ves?!¡Todo el día con tu maldito celular!¡No te sorprendas si después me encuentras con el lechero, engañándote!

—Le estoy escribiendo a mi amante—Soltó secamente, sin querer siguiéndole el juego. Con su dedo traspasando sus contactos, le fue imposible no detectar como por encima de la hora emergía una notificación que no había visto hasta el momento. Apartando la idea de buscar el contacto de un buen restaurante de comida rápida, centró su atención en aquel mensaje.

Por lo general, siempre solía tener muchos mensajes en esperas de ser contestados. Sus amigas de la universidad y del trabajo de medio tiempo que realizaba al ritmo de sus estudios, le habían enviado muchos mensajes desde que había venido a visitar a su hermano. La mayoría de ella, por supuesto, le habían prácticamente rogado que les diera su celular o que le enviara alguna fotografía de él saliendo de la ducha. Normalmente, sus amigos de sexo masculino, eran simples a la hora de preguntarle si seguía viva. Un corto "¿Cómo andas, perdida?", y listo. Eran hombres después de todo, ellos obviamente no necesitaban detalles como las mujeres. Pero fue en particular extraño para ella, que de todos sus amigos, él fuera el único que llamó su atención por encima de la multitud del chat colorido.

Mordisqueó su labio por un momento. Se había ido, sin ni siquiera despedirse.

Dándole una leve mirada a Splendid, volvió sus dedos hacia la pantalla táctil. ¿Sería correcto contestarle?. Las cosas no habían salido para nada bien, cuando le comento que se iría a visitar de su hermano. Ni siquiera podía todavía entender por qué razón, todavía recordaba su garganta rasposa de tanto gritar.

»Hola«

El mensaje era corto. Casi frio. Pero lo suficiente como para que ella sintiera como un escalofrió involuntario rodeara la parte posterior de su nuca. Nerviosa, tragó suavemente una gran cantidad de saliva, antes de ordenar a sus dedos finos a moverse.

»Hola…«

Su respuesta fue de igual modo correcta. Era momento de hablar las cosas, no podía estar moleta para toda la vida. Además de que le era imposible negarse a hacerlo, su pecho todavía parecía querer deformar el ritmo propio de su respiración calma. Reprimió un jadeo al notar como rápidamente la palabra "Escribiendo", decora la parte superior de su contacto. Abrió la foto de perfil por un momento, en un inútil intento de calmarse. Allí estaba.

Rodeada por los hombros por dos brazos cubiertos por un oscuro saco color negro, ella sonreía a la cámara con el gorro de lana blanca que Flippy le había comprado un invierno que la visito. Sobre su hombro, una sonrisa perfecta de labios delgados y elegantes, simplemente se alzaba de forma ladeada, sin poder disimular el cierto orgullo propio y egoísta de tenerla entre sus brazos. Sus mejillas sonrojadas, su mirada entre extasiada y dichosa, todavía podía reflejar la pálida nieve que los rodeaba. Recordaba esa fotografía.

Sin poderlo evitar, inconscientemente comparo esa fotografía con la que ella tenía en esos momentos de perfil. ¡Y pensar que ni siquiera vacilo al remplazar la antigua, por una que le había obligado de Splendid a sacarla, con Butch en sus brazos!.

»¿Cómo estás?«

»Bien…¿Y tú?«

»Tenemos que hablar«

Le ignoró su pregunta toscamente. Ella ni siquiera se permitió mostrar su disconformidad, pesé a que él no sería capaz de verla.

»¿Puedo llamarte?«

¡Mierda!. Eso era malo. No estaba lista para escuchar su voz, todavía.

»No…Esta mi hermano y sus amigos, aquí. Me temo que eso será imposible «

Mintió rápidamente, alzando a Butch entre sus brazos para dejarlo descansar en su regazo. Con su mirada atenta, ni siquiera se percató de la mirada intensa que estaba recibiéndo del otro lado de la sala.

Con sus codos puestos en sus rodillas, medio encorvado y sus dedos golpeteando una y otra vez sus labios, él la observó en silencio. Estaba seria, mordisqueaba inconscientemente su labio con sus dientes, mientras que su pie taconeaba incómodamente sobre el suelo encerado.

Si bien la apariencia y actitud hacian prejuzgar a cualquiera, él no era estúpido. Era uno de los reporteros más destacados del país. Empleado privilegiado de una de las agencias con más renombre dentro del continente, títulos en su carrera obtenidos gracias al sudor de su frente, y múltiples opiniones ajenas positivas sobre él. No podía darse el lujo de ser un ignorante que carece de seriedad para temas que eran de importancia. Por eso, sabía cuándo alguien estaba incómodo y nervioso.

Y ella lo estaba.

—¿Pasa algo, primor?—Preguntó, disfrutando por completo de ese respingo suave que dio y pretendió disimular. De cierta manera atraparla con la guardia baja, hizo que su polla diera un respingo alegre dentro de sus pantalones, pero no era el momento.

Ver sus barreras caídas, le excitaba.

—Nada que te interese.—Contestó con esa frialdad propia de ese par de hermanos.

Bajando su mirada gris a su celular nuevamente, mantuvo sus rasgos inexpresivos al leer letra por letra. Con pausas mentales que le ayudaban a digerir correctamente lo que leía.

»Eres mía…No lo olvides«

De nuevo esa palabra. Tuvo que reprimir el impulso de apretar su celular entre sus manos al notar como un último mensaje entraba, antes de que el "Desconectado", apareciera en la parte superior.

»Te llamare en la noche. Debo irme a trabajar«

El repentino ruido de la puerta principal abrirse, la obligó a apagar la pantalla con rapidez. Abandonando a su mascota a un lado, sobre el sofá, prácticamente corrió al pasillo para enfrentar directamente al causante de su mal humor mañanero.

—¡¿Dónde mierda estabas?!— Por poco no lo atrapa de la oreja como a un niño, en una horrorosa costumbre que trataba de borrar a toda costa. No porque Splendid estuviera a su espalda escuchándolo regañarlo. A ella le importaba tres hectáreas de verga, lo que pensara ese tipo de la manera en la que trataba a su hermano mayor, mucho menos le importaba que él fuera testigo de una posible discusión. Sólo porque quedaba horrible que a su edad Flippy fuera regañado como a un niño, por su hermana menor.

—Salí a dar una vuelta.

—¡La última vez que fuiste a dar una "vuelta", hiciste mierda a tres tipos y traumaste a un chica, Rawson!—Flippy suspiró con cansancio. Había usado el apellido. El apellido paterno era como una manera de sonar más amenazante para hacer notar su disgusto. Ambos odiaban ese apellido con toda la fuerza de su alma, era por esa razón, que en ocasiones utilizaban el apellido falso por parte de su familia materna para presentarse.

Y a pesar de que el chico que perezosamente se removía en el sofá, entretenido ante el teatro, compartía el mismo. Era certero de que su familia por parte de su madre, al emigrar a Estados Unidos, habían hecho los papeles para tener un apellido lo más estadunidense posible. Ser franceses en plena segunda guerra mundial, era una mierda. Ser franceses con apellido yanqui, ahora, era ser cool.

—No es para armar tanto alboroto...—Al instante se arrepintió al notar la mirada gris, perforándole la carne.

—¡¿No es para armar tanto alboroto?!— Estaba jodido. Lo vio en la manera en la que ella sin el menor de los respeto, atrapaba sus cabellos para arrastrarlo hacia los sillones de manera tan patética, como calmada—¡Me tienes harta, Flippy!¡¿Acaso no entiendes la situación en la que estas, pedazo de imbécil?!— Si lo sabía, pero se negaba a perder esta pelea sin dar batalla.

—¡Lo sé!.Pero sé cómo actuar…¡Joder, no tengo cinco años!

—¡A mí no me levantes la voz!—Lo regañó, sin inmutarse por plantar una ruidosa cachetada en medio de su mejilla, a mano abierta. Una risa escandalosa rodeó la habitación, proveniente de un entretenido Splendid que observando la situación, sonrió entretenido.—¡Y tú, te callas. Si no quieres tener una igual!—Amenazó molesta, mirándolo por encima del hombro. Frunciendo su delineado ceño fruncido, ella plantó sus brazos cruzados sobre su pecho de manera imponente.

Fulminando cada detallé en su imagen.

Sólo basto una mirada fija por parte de ella, dos segundos y una respiración, para que ella abriera su boca y sus parpados de manera alterada. Planteando otra sonora cachetada, esta vez del lado derecho de la cara, gruñó indignada. Lo sabía... —¡Ni cuatro horas tardaste en cagarla, Flippy!¡Ni cuatro horas!— Flippy palideció. ¡Mierda! Sabía que ella siempre sabía. Era imposible ocultarle algo a ella. —¡Te voy a comprar una muñeca inflable para que dejes la verga quieta, por un momento!

—¡Yo también quiero una de esas, amor!

—¡Splendid, por última vez, te callas o lo único que vas a tener va a ser mi tacón en tu culo!—Estaba muy enojada, lo notaban en la manera en la que su ceja parecía tener un tic que la hacía parecer media bizca y una enferma de alguna enfermedad mental. Eso era peligroso para su salud física.—¡LA MADRE QUE TE PARIÓ, FLIPPY!¡La chica ya te había perdonado, ni siquiera había hecho la denuncia para no darte problemas!— Aprestando sus puños con fuerza, ella no vaciló en plantar uno de ellos nuevamente en su cara. Quizás su orgullo fraternal era el menos indicado en aparecer en este momento, pero en verdad estaba orgulloso de su hermana sepa golpear tan bien. ¡Todo gracias a él!¡Mierda que emocionado se sentía!¡Ni siquiera el posible ojo negro lo pondría de mal humor hoy. No, no, no y no!— ¡¿Acaso te estás riendo?!— Y…Adiós Flaky, fue un bendición divina el haberte conocido antes de morir a manos de su tan querida hermana. – Te la voy a cortar…¿Lo sabes, verdad?— Dijó con una calma aterradora.

—Por lo menos la usé bien— Él se definía a sí mismo como mucha cosas, pero nunca lo hizo como un "suicida". Sin embargo, en esos momentos, con la cálida sensación que lo había albergado desde el momento en que la vio salir por ese pasillo con su cabello húmedo y compartir ese desayuno con él, no pensaba en eso. De hecho, le importaba poco si su hermana decidía hacer acto de ese místico secreto perverso que compartían, en su contra. No le interesaba.

Con sus dientes apretados, ella alzó su mano dispuesta a darle otro golpe para de una buena vez hacer entrar la razón en su cabeza. Sin embargo, se quedo estética en su sitio ante el repentino golpe que provino de su espalda.

¡CRACK!

Girándose sobre sus talones, analizó la situación con una ceja alzada. El pálido jarrón de la mesa de café que momentos antes tenía galletas, deteriorado en el suelo, mientras que sobre el sillón tanto su mascota como Splendid la estaban observado con ojos grandes. Idénticos a los de una ardilla atrapada por las farolas de un automóvil en medio de una autopista. Acusadoramente el adulto, señaló al pequeño animal regordete que ladeo la cabeza a un lado de forma interrogante.

Se mantuvieron en silencio por un momento. Sin saber realmente como reaccionar ante ese leve contratiempo.

—Hehehe…—El aire se detuvo en sus pulmones al escuchar una esa risa extraña a su espalda. Sus músculos se tensaron con fuerza, imposibilitándole evitar la sorpresa gutural que la cubrió por un momento. No podía ser posible. Ella no le había golpeado tan fuerte como para que lo hiciera salir.

Tragándo con fuerza, se preparó mentalmente para la cruda realidad que se presentaría ante ella al girarse sobre sus talones. Agradeció no temblar antes de la cuenta, pero podía sentir como los espasmos nerviosos comenzaban a robar la firmeza de sus manos. De pronto, todo pareció acordar en su cabeza. El ruido del cristal reventado, Flippy, la ausencia de pastillas ingeridas en la mañana. Girándose rápidamente, se quedo estética en su sitio al verlo.

Con sus pupilas dilatadas, escondidas tras lacias hebras brillosas y sedosas, él la observaba en silencio. Reprimió un grito horrorizada al notar como una sonrisa desfigurada, le mostraba esa perfecta hileras de dientes que en ese momento le resultaba todo, menos pulcros y rectos. ¿Cuántos años era los que no lo había visto personalmente salir?. Muchos…

Idéntico a un animal. Un peligroso animal salvaje.

De hecho, él parecía pensar lo mismo por la manera en la que rió entre dientes. Con el aire retenido en su garganta, ella se mantuvo estética en su sitio, petrificada por el rotundo temor que sintió al notar como esas manos grandes parecían apretar con más fuerza la tela de ese pantalón militar. Casi sin poderlo evitar, llevo la mano a su muslo, justo donde por debajo de la tela de su falda la marca sobre la piel parecía quemar bajo la yema de sus dedos.

Esa cicatriz parecía arder contra su piel.

Sus pupilas temblaron sin poderlo evitar. Quería llorar. Pero no le daría ese placer, no lo merecía.

—Hace mucho que no te veía, pequeña…—Su voz sonó ronca, rasposa y enferma. Reprimió las arcadas que querían nacer en sus entrañas, al escucharlo. Su sola voz le hacía poner la piel de gallina—Te extrañe mucho, hermanita

—Cierra la boca.

—¿O qué?—Mirandó la manera en la que ella aferraba sus uñas a su falda, sonrió con una diversión desfiguradamente perversa— Dimé una cosa, dulzura…¿Te quedo alguna cicatriz desde la última vez?—Lammy apretó sus manos con fuerza, apartándolas rápidamente de sus piernas. La cicatriz aun seguía ahí, no hacía falta comprobar si eso era real o no. Pero de alguna manera, tocarla le daba una leve idea del peligro que estaba corriendo frente a esas pupilas dilatadas por la enfermedad repulsiva.

—Nada que una patada en tus bolas no pueda borrar por completo— Contestó altanera, tratando lo mejor posible que su voz no se quebrara en una clara muestra de lo aterrorizada que estaba.

—¿Me extrañaste, printsessa?—El ruso marcado, le hicieron apretar más el ceño. Sacando esos recuerdo a patadas de su razonamiento, se mantuvo indiferente.

—Para nada…

—¿Qué pasa?. ¿Acaso no solías divertirte conmigo, Lammita?— Ella ahogo un grito horrorizada al percatarse de lo que vendría luego de eso. Observándola a los ojos con una frialdad repulsiva, la asquerosa fascinación por el morbo se dejo ver en sus pupilas turbias— ¿No te acuerdas de la manera en la que asesinamos a ese tipo aquella vez?

—Cállate…—Pidió suavemente en un susurro roto. ¿Estaba temblando?¡¿En qué maldito momento había comenzado a temblar, maldita sea?!

—¿Recuerdas como ese gordo tipo te atrapó cuando volvías del colegio, printsessa?—Sus acuosos ojos comenzaron a dilatarse. ¡Ese hijo de puta la iba a hacer acordar a la fuerza!— Tú y yo sabemos en qué momento de la vida de éste pedazo de estúpido, nací. Del mismo modo, en que ambos sabemos en que circunstancia nos vimos la primera vez…—Sonriendo con saña, dispuesto a herir con sus palabras, él se tiro hacia atrás, relajado.—La guerra no fue más que una estúpida escusa que usó, para cubrir que estaba jodido mucho antes de eso.

—¡CIERRA LA BOCA!

—No lo haré—Habló con calma, delineando sus labios con la punta de su lengua— Él se sentía tan preocupado y nervioso, cuando llegó ese día a casa, luego de horas de trabajar como un perro, y no encontrarte ahí. Recuerdo muy bien, como se sintió cuando llamo al colegio, verificando que tú ya habías salido hace ya horas. –Tras unos leves momento en silencio, con la mirada puesta en la imagen perdida que tenía, la maldad lo inundó con placer— Es curioso como la mente humana puede ser corrompida por la avaricia y la lujuria…¿No lo crees?

—No…No…Sabes nada…—Balbuceó sin la capacidad para mantenerse con firmeza. Sus piernas le temblaban victimas de espasmos imposibles de controlar. Su sangre helada, la sentía correr por sus sistemas tratando inútilmente de mantenerla estable.

—Ese tipo estaba muy enamorado y obsesionado contigo, printsessa. En verdad no lo culpo, estas y estabas como querías—Bromeó, mirándola de arriba abajo con malicia— Pero este chico era especial. ¿No?. Siempre mirándote en el colegio, asistiendo sin falta a las prácticas del equipo de voleibol de la escuela donde participabas, cuando estabas con tus amigas, cuando ibas a almorzar con ese noviecito que tuviste a escondidas de tu celoso hermano mayor, acompañándote a casa en las sombras…—Se deleitó de las suaves lagrimas que descendían por esos pómulos pronunciados y finos— Hasta que un día…Decidió actuar.—La sonrisa no desaparecía, y ella sintió los sollozos romper su garganta para salir— Tuvo todo muy calculado y de cierta manera admirable. Cloroformo, paciencia, y ya te tenia para él solo, atada a su cama, como la fantasía de mucho de los chicos que te pedían el numero en un intento de cortejarte. Flippy estaba tan depresivo y nervioso el tercer día de no parar de buscarte que no le quedó más remedio que dejarme salir. ¡Imagínatelo!. Solo, con una madre inútil y un padre que se revolcaba en su tumba con papeles de deudas de sus quebradas empresas inútiles, contra la idea de que su hermana posiblemente este muerta. Mucho estrés para una mente tan blanda como la suya, mucha diversión para una mente tan enferma como la mía. La ecuación se resuelve por si sola…

—No fue mi culpa…

—Claro que no. La culpa fue de Flippy por dejarse romper por un hecho tan fácil de resolver—Rió con una voz muerta, fúnebre— La solución fue la que yo presente. Encontrar a ese pedazo de grasa, que en esos momentos tenía su pequeña polla gorda en ti, para matarlo como era debido…—Aniñadamente él le sonrió con dulzura falsa—¡¿Recuerdas como le saque la carne a tirones y le hice tragarse las bolas, dulzura?!¡¿Cómo le queme los pezones con un hierro?!¿O cómo le metí el palo con el que te golpeaba para que no escaparas, por el ano, hasta que le rompí los intestinos y el hígado?—Emocionado, se alzó sobre sus pies, ignorando olímpicamente los ladridos de ese perro que ya lo tenían harto. Para atrapar su quijada con fuerza entre sus dedos— ¡Tú me ayudaste a cortarle el pene, pese a que te dije que descansaras por tus heridas en la entrepierna!...¿Recuerdas sus gritos de dolor?¿Sus suplicas por piedad?¿O la forma en la que le hice tragar una por una todas esas fotografías que tenia de ti pegadas en ese cuarto?—Lammy sintió como esa áspera mano, le obsequiaba una tenue caricia en su mejilla, al apartar la gruesa lagrima cubierta de delineador y rímel que profanaba la palidez de su rostro. –Ahora pequeña…¿Recuerdas su nombre?

—Truffles…Penk…—Susurró con una voz rota. Los recuerdos azotándole la mente como dagas filosas de cristal que rompían su cordura. Sus perdidos ojos, se posaron sobre esa mirada dilatada que la observaba sin pestañear de manera perturbadora.

—Exacto…La razón, por la cual tú no eres diferente a mí. La razón porque ahora tengas que tenerme enfrente de ti. Y la razón, por la cual ustedes dos siempre estén condenados a la desdicha. A un maldito destino… printsessa…

—¡Suficiente!—Apartándolo de ella de un empujón, Splendid clavó sus helados ojos pálidos en él. Posicionando protectoramente a la chica tras su espalda, no se inmuto a esconder el regocijo que le daba por fin verlo frente a sus ojos. –Con que tú eres Fliqpy…—Habló con lentitud, casi de manera ronroneaste— Flippy me había contado de ti, sin embargo, jamás creí tener la posibilidad de verte…

—¡Oh, un admirador!

—Para nada—Lo cortó con sequedad—¿Recuerdas ese artículo en el diario local de esa región, que abrió nuevamente el caso policial sobre ese asesinato?—El reconocimiento se vio en esos entrecerrados ojos peligrosos, borrando su sonrisa, tenso su mandíbula impotente. —¡Pues adivina quién lo creo!—Sonriente, ni se inmutó por la manera en la que ese tipo llevaba una de sus manos hacia su espalda, casi con disimulo— Ni te molestes en buscar tu navaja. Te la quite anoche antes de que nos dejara en la Disco…—Calmado lo observó con curiosidad. El cambio era drástico, tal como Flippy le había comentado anteriormente en una de las charlas en las que el alcohol bañaba la sangre.

La única manera de hacer que entrara en razón nuevamente seria noquearlo o en su defecto hacer que se duerma. En ese estado, era claro que ese hombre quería hacer todo menos dormir, no le quedaba otra opción.

De reojo, pudo ver esa enorme escultura de gladiador que se alzaba en un pesado bronce inculcado de manera precisa. Siempre crítico la decoración de la sala de su amigo, pero en esos momentos en verdad alabo en silencio ese tan asqueroso gusto. Estirando su mano con rapidez, sintió su bíceps tensarse ante la fuerza que implemento para alzar esa pesada escultura. Era normal que nunca la movieran de lugar, fácilmente podría pasar como una pesa de ejercicio. Sin miramientos, la golpeó certeramente contra su sien. ¿Si le había roto el cráneo?. No lo sabía, pero la emoción de verlo caer secamente al suelo, lo hicieron saltar como un niño. Si Flippy moría, tampoco le interesaba mucho, él consolaría a su hermana con sus brazos fuertes.

Pero tuvo que sacar esos pensamientos a patadas de su cabeza, al escuchar un tenue sollozo tras su espalda. Aturdido, casi asustado, se giro sobre sus talones para observarla con atención.

Ahogando un jadeo contra sus manos, la mirada gris estaba rota.

Suspirando con fuerza, entrecerró sus ojos suavemente para atrapar esas mejillas mojadas contras sus pesadas manos. Estaba mal pensar en eso en esos momentos, pero su rostro se veía tan pequeño contra ellas, que sin quererlo hacer realmente se le hizo imposible sonreír con dulzura. Esa carita de niña llorona, no le caía mal del todo. Pero no cuando era provocada por alguien más que no fuera él.

Esos dos tenían serios problemas. Enormes, si se comparaban con los normales que un simple par de hermanos tendrían. Pero él no era nadie para juzgarlos. ¿No? Hacía años que no veía a su propio hermano, para ser sinceros. Y no le molestaba del todo si estaba vivo o no.

¿Era cruel por pensar de esa manera o no tener nada de apegó por su familia de sangre?. No lo sabía. Sin embargo, el punto no era ese. Todos tenían su pasado, sus pecados. Bastaba con notar lo mal que se encontraba Lammy en esos momentos, para darse una idea de lo sombrío que era el suyo. Ni tampoco pasaron desapercibidas para él las verdaderas razones por la cual ella se cuidaba en desmedida por no mostrar mucho la parte superior de sus muslos o se cargaba de pulseras amplias y gruesas que fingían elegancia al acompañar esas blusas mangas largas o esos collares, que hacían de su largo cuello de cisne un placer, delicioso para la vista.

Lo enterneció.

Limpiando esas gruesas lagrimas llenas de delineador, sonrió con suavidad.

—Tranquila, muñeca… Todo estará bien…—Le susurró contra su rostro, sin inmutarse por el cargo de mentira que cargaba esas simples palabras. Nada estaba bien, lo sabía. Pero estaba dispuesto a ser un mentiroso por ella.

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¡Hola!~

¿Cómo han estado? ¿Bien?¿Con salud?-Muere Ignorada por subnormal- XD

Bien, comenzare a dar mi pequeño avisó...

Hace mucho, creo que hace ya casi 3 años, yo me había hecho un perfil en Facebook. No recuerdo bien, para que era (Muchas saben que soy prácticamente un asco con las cuentas y eso :') Jaja) el punto es que debido a que se me va a hacer mucho más sencillo comunicarme con ustedes por ahí. Cuándo o qué voy a publicar, o simplemente para seguir hablando con ustedes con más frecuencia [Y no dejarlas olvidadas por meses que no me conecto a esta plataforma :'v *SorryBabies] decidí volver a activar esa cuenta! :)

Por lo que voy a dejarles mi perfil en mi descripcion bajo mi perfil de aqui, (Wow! ¿Cuantas veces escribí la palabra "Perfil"? :v)para que de esa forma me envíen sus solicitudes (No importa que sean sus cuentas personales, recuerden que soy muy cuidadosa con esas cosas. Y sé mantener la intimidad de todas aquellas personas que decidan hacer esto! c:)

Es simplemente para mantenernos en contacto más seguido, compartir memes de esta serie olvidada, o cuando se enteren de cuando publico! -w- *Cof* "¡Una vez al año, puta! »:'v" *Cof]

XD

-Por lo que ya saben. Envíenme sus solicitudes owo- *Le tiran una chancla por ser sociable :'v* jajaja

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Ahora si!...¡Estrenamos portada! :')

Muchas gracias a aquellas personas que comentaron el capitulo pasado. Me llena de emoción leer esas cosas tan líneas que me dejan! ^w^ Los amo! :3

Quería agradecer personalmente a una personita que me dejo un comentario en guess el capitulo pasado.

"DarkLemon": Es una verdadera lastima que no tenga tu perfil, de esa forma te podría contestar de manera más intima y no por aquí. :')

No tienes idea de lo lindo que me resulto tu comentario! :')

En verdad me emocione mucho con tan lindas palabras. Además de que no encontraba las palabras necesarias para agradecerte. El día en que lo leí, había tenido un día algo agotador. Bastó leer comentarios como el tuyo, para convertirme en toda una bebé llorona que abraza la pantalla como una condenada! XD

Te agradezco mucho por comentar, lind ! 3 :')

A los demás saben que les contesto por MP!

GRACIAS POR LEER Y COMENTAR! C:

Espero que tengan un lindo fin de semana! :3