Porque fue necesario para mi voltear, ni aquella gran pintura, ni las hermosas reliquias frente a mi harían que evitara mirar, sintiéndome con esa necesidad…

¿Quién eres?

¿De dónde vienes?

¿Con quién vas?

Intensas lágrimas salieron de mis ojos azules, al ver aquella potente presencia me rompí; sintiendo una opresión en mi pecho, necesidad quizá…

Salí corriendo lo más rápido que pude del museo, que pena, aquel chico me había visto llorar, y sin ni siquiera saber quién soy.

En aquel museo había un hermoso jardín al más estilo Japón antiguo, muchos árboles de cerezos, un puente de madera, mucha vegetación… Me detuve enfrente del gran cerezo que se encontraba en el centro de aquel jardín, y al recordar a aquel chico, un sentimiento profundo de nostalgia vino a mí.

-No…no…Nobunaga… - Susurré inconscientemente, y comencé a llorar.

-¿Qué sucede, Ranmaru? –

Voltee sorprendida para observar a aquel chico parado detrás de mí con una sonrisa nostálgica en el rostro. Empecé a llorar con fuerza, toda esta situación me daba mucha nostalgia.

De golpe los recuerdos afloraron en mi mente.

Rey Salvador.

Rey Destructor.

Nobunaga Oda.

Jeanne Kaguya de Arc, mejor conocida como Ranmaru…

Lloré con más fuerza y me lancé a sus brazos, el me arropó en ellos de manera tranquila y nostálgica, me aferré fuertemente a su uniforme escolar negro mientras él me acariciaba el cabello.

-Estamos juntos de nuevo… Jeanne –

-Te extrañe Nobunaga, te extrañe tanto –

Me colgué de su cuello mientras le daba un dulce beso, un beso que demostraba toda la falta que me había hecho.

El correspondió tomando mi cintura y levantándome como si de una pluma se tratará.

-A pesar de que el caos este con nosotros… no me separaré más de ti Jeanne, ni aquí… ni en cualquier mundo…-

-A pesar de que el caos este con nosotros, te seguiré a donde sea… mi amado rey destructor… Nobunaga-

Le acaricie el rostro mientras otro beso era recibido por parte de él…

Porque la destrucción existe, existe la paz… y existe un intermediario entre ambas…

Esa soy yo… y decidí vivir con el caos por el resto de mis vidas, en este mundo, y en los que nos toque vivir…