N/T: Primero que nada, este fic no me pertenece ni tampoco los personajes de la historia. Tienen sus respectivos autores. Soy principiante en este de las traducciones, así que si notan errores, serán bienvenidos los comentarios CONSTRUCTIVOS para enmendarlos. Este es uno de los mejores fics en inglés que he leído y realmente vale la pena, además de que shippeo fics con parejas crack. El fic le pertenece a CompYES, que me ha dado el permiso para traducirlo. Los review pueden estar en inglés o en español, yo me encargaré de que los reciba.


Ángeles del silencio

Resumen: Después de la redada, Hiccup decidió no buscar a Toothless en el sitio de impacto. Así que cuando alguien más tropieza con el indispuesto dragón, tanto éste como el futuro piloto se llevarán una sorpresa. Una historia Ruffnut x Hiccup.

N/A: Es que… realmente no me gusta Astrid (N/T: A mí tampoco). Pero me encanta la historia, incluyendo a Ruffnut, Toothless y Hiccup, en ese orden.

Spoilers: Prácticamente, la totalidad de la película Cómo entrenar a tu dragón.

Disclaimer: No me pertenece Cómo entrenar a tu dragón o a sus personajes, es propiedad de Dreamworks y Cressilda Cowell.

Pareja: Ruffnut/Hiccup.


Prólogo: En el bosque


—¡Buen trabajo, inútil!

Ruffnut río de la desplomada figura de Hiccup, siendo arrastrada por Gobber de vuelta a su casa. Su risa fue acompañada por la de su hermano gemelo Tuffnut Jr., y las carcajadas de Snotlout. Las únicas personas que no se reían a costa del chico eran Fishlegs y Astrid. Fishlegs porque estaba obligado por alguna lealtad a Hiccup, siendo su único conocido amistoso, por no decir que el enorme chico era demasiado bondadoso para hacer algo malo a otra persona. Luego estaba Astrid, la niña buena Astrid (1), que probablemente sólo lo considerara como una pequeñez por debajo de ella. Astrid nunca se entusiasmaba por otra cosa que no fuera la lucha contra los dragones. Si no es que era tan seria como Stoick el Vasto, líder de Berk. La chica probablemente comenzaría a tener arrugas por fruncir el ceño de manera constante, antes de tiempo. La idea de una fea y arrugada Astrid trajo otra serie de risas.

A la desgarbada chica le disgustaba Astrid, aunque siempre lo dejaba de lado. Astrid era la única chica, en su pequeña isla, que tenía su edad, por lo que Ruffnut a menudo se encontraba en su compañía cuando se cansaba de la inmadurez de los chicos. Los celos, en parte, eran los culpables de su amarga opinión sobre Astrid. Astrid era la niña vikinga perfecta. Si alguien le dijera que Odín había bajado de los cielos para bendecir a la otra chica en su cuna, cuando era bebé, Ruffnut no lo dudaría ni por un segundo. Hermosa, con un poderoso movimiento de hacha, y hábil para la batalla, manejaba todo eso con gracia y aplomo impecables. Eso era una cosa difícil de superar. Especialmente considerando que Ruffnut carecía de talento en las áreas mencionadas. Ella no era especialmente hermosa, como Tuffnut se apresuraba a señalar siempre; su manejo de armas siempre fue el segundo mejor, y ella nunca había leído un buen libro por el bien de aprender cosas nuevas.

Los hechos eran los hechos. Astrid era la señorita popularidad y Ruffnut era una Don Nadie.

En realidad, eso no era del todo cierto.

Si alguien era nadie, ése era Hipo. Incluso si él era el hijo de Stoick.

Ruffnut era, por lo menos, parte de la multitud. Su familia era una honorable entre las familias de Berk. Ser la hermana gemela de Tuffnut y algo sobresaliente, la salvó de la mayor parte del ridículo, donde Hiccup estaba siempre en el extremo receptor. Molestar a Hiccup era la actividad que todos los niños en la isla tenían en común, además de la usual. Astrid era una anticuada (2), Snotlout era un inmoral, que pasaba horas ensayando cumplidos molestos, Tuffnut tocaba en secreto la flauta de hueso (y le hizo jurar guardar el secreto sobre su manía menos varonil). Fishlegs leía el Libro de Dragones día tras día durante su tiempo libre, y Ruffnut… bien.

Algunas cosas eran privadas. Ni siquiera su hermano gemelo estaba al tanto de todos sus secretos.

A medida que la multitud, que se había reunido para ver a Stoick regañar a Hiccup, comenzó a disminuir, Ruffnut se alejó en la noche. No tenía ganas de ir a casa de inmediato. Nadie estaría ahí, su padre estaría fuera de la taberna bebiendo con sus compañeros de bebida, y ella no dudaba ni por un segundo que Tuffnut, así como los otros idiotas, estarían allí tratando de beber como los hombres que creían que eran. Ruffnut rodó los ojos en disgusto, sabía que cada vez que sucedía algo como esto, su padre había tenido que arrastrar al gamberro de su hijo por la piel del cuello. No es que pusiera mucha resistencia, ya que el chico estaba borracho hasta morir a su llegada. Entonces Tuffnut padre dejaría a su hijo en la puerta de su vivienda y, de acuerdo al estado de ánimo en que se encontrara, podría arrastrarlo hasta la mitad de la estancia o tirarlo en su propia cama.

Incluso en la oscuridad, ella sabía a donde iba. Sus pies la habían llevado en su pasado a las afueras de Berk. Algo en ella le decía que tomar este impulso momentáneo, de una caminata en el bosque, era mala idea. Estar fuera en la tarde, incluso aunque el sol se encontrara aún en el horizonte, era muy peligroso después de una redada de dragones. A veces quedaban dragones rezagados que se merodeaban alrededor después del ataque, buscando cosas en el bosque cuando no las podían robar del pueblo. Ruffnut, sola y sin armas, sería una presa fácil a la que pudieran idea de dar la vuelta e irse era inteligente, pero se parecía demasiado a una cosa que haría Astrid en ese momento, por lo que la desechó y renovó su determinación. Ni siquiera sabía muy bien a donde iba ya, aunque ella tenía especial cuidado en recordar el camino que estaba tomando, por lo que sería capaz de encontrar el camino a su casa.

Fue entonces que algo llamó su atención. Había un árbol caído que parecía fuera de lugar, iluminado por los rayos del atardecer rompiéndose a través de los demás árboles. Los árboles caídos eran comunes, pero éste no se veía como si hubiese caído de forma natural, en absoluto. Por la forma tortuosa en que estaba roto y se inclinaba, parecía como si hubiese sido golpeado por algo que venía de lado. Sólo dos cosas eran lo suficientemente destructivas como para tirar un árbol así. Una de ellas era una catapulta lanzafuego. La otra… Ruffnut tragó saliva, sintió como gotas de sudor comenzaban a resbalar sobre su frente. A medida que se acercaba al árbol, el rastro de escombros que se alejaban de éste hizo que tirara la primera idea a la basura. Las rocas no talaban o golpeaban á paseo estaba, seriamente, poniéndola muy nerviosa.

La cosa más inteligente que podría haber hecho hubiese sido dar la vuelta e irse. Informarle a Stoick, o a su padre, dejar que ellos hicieran frente a lo que había allá, un poco más arriba de la colina, en la tierra que fue movida por algo muy, muy grande.

Fue entonces, sin embargo, que una idea se le ocurrió. No sabía por qué le pareció importante, pero lo hizo. Hiccup había estado tratando de decir algo, cuando nadie estaba prestando atención. Hiccup decía un montón de cosas que nadie escuchaba o creía. Él era muy… raro. Flaco, torpe y débil, no era como cualquier otro vikingo en Berk. Eso fue lo que lo hizo un blanco fácil para las bromas. ¡Y sus escandalosas mentiras! ¿Matar a un Furia Nocturna? ¿Tenía los pies sobre la tierra? ¿Era verdad?

Excepto ahora, esa afirmación no parecía tan ridícula después de todo.

Con la situación actual, no parecía tan gracioso.

Porque si había una oportunidad de que Hiccup tuviera razón, entonces había un dragón, un Furia Nocturna, por ahí. Un Furia Nocturna, el más misterioso y peligroso de los dragones que aterrorizaban siempre a Berk.

Y estaba en el bosque. Con ella.

Y posiblemente con vida. Herido tal vez, pero aún con vida.

Lo que significaba que, probablemente. ella estaría muerta muy pronto.

Respirando pausadamente, pensaba qué hacer. Correr parecía una totalmente razonable idea (maravillosa, realmente), de todas las consideradas. Pero nadie podría decir que Ruffnut era una chica totalmente razonable. Era una Thorston y los Thorston no huían cobardemente. Con las manos temblando, tomó lo que ella consideraba una rama bastante fuerte y gruesa, y empezó a acercarse a un ritmo dolorosamente lento hacia la colina.

Allí, no demasiado lejos de una roca, estaba una forma de pequeño tamaño, de un dragón color negro azabache. Sus características y su color no le eran conocidos de las redadas anteriores, haciéndole saber que no era algo así como una Pesadilla Monstruosa o un Zippleback. Eso no hizo nada para calmar sus nervios. La única conclusión a la que pudo llegar del hecho de que no podía reconocer esta raza de dragón, era que realmente era un Furia Nocturna. Ante esta realidad, sus rodillas eligieron ese momento para tambalearse con furia y ella tropezó.

Los ojos verdes se abrieron y se centraron en ella, manteniéndola en su lugar.

Si ella lograba salir con vida de esto, no dudaría de la palabra de Hiccup nunca más.


Prólogo: En el bosque (Fin).


N/T: Muy bueno el prólogo, ¿no creen? Si quieren leerlo en inglés y no esperar la traducción, pueden hacerlo, pero dejen un review para felicitar a la autora por un buen trabajo, ¿vale?

(1): En esta parte, la frase en inglés era: Little goodie two shoes, un modismo para referirse a los fanfarrones, de acuerdo a lo que busqué en internet. Traté de darle un buen sentido para que no hubiese problemas para entender la frase.

(2): Al traducirlo, se escribía: chapado a la antigua, lo que quiere decir habla de tener buenas costumbres, ser una persona educada y decente en todos los aspectos.

Sinceramente, Abel Lacie Kiryû