N/T: Y llegamos al inminente final... como ya he dicho, éste es uno de los mejores fics que hay por aquí. Espero la autora se anime a una segunda parte porque yo la leería y haría la traducción x3.


Epílogo: Esperando Por Ti


No había peor forma de despertarse que con un dragón babeándote toda la cara. Otras personas probablemente discutirían ese punto con Hiccup. O llamarlo enfermo o loco. Como sea, ahí estaba Toothless. El ridículo reptil estaba sobre su rostro, olfateando y gruñendo y empujándolo con su hocico. Básicamente haciendo una molestia de sí mismo. Hiccup sonrió, o lo intentó, ya que todos los músculos de su cuerpo, incluso los que estaban en sus labios, parecían protestar incluso con el más simple de los movimientos.

Había estado teniendo el mejor sueño antes de haber sido despertado. Toothless había estado allí. Y Ruff. Y habían estado volando. Y había otros dragones que volando con ellos. Todos habían tenido jinetes. Jinetes vikingos. ¡Y la puesta de sol! Eso había sido increíble. Todo había parecido tan real también. Demasiado. Él y Ruff debieron haberse quedado dormidos en la isla de los Terrores mientras veían la puesta de sol de nuevo.

Su brazo fue empujado, levantó la mano para acariciar a su dragón insistente.

—Oye, Toothless —dijo con voz áspera—. Estoy feliz de verte."

Y lo estaba. Eso fue hasta Toothless se puso un poquito cerca de poner un pie en su tierna sección media.

—¡Augh! —resolló cuando todo el aire fue obligado a salir de su pecho.

Un buen empujón logró que el dragón se alejara de su estómago. Se abrazó alrededor su cintura y trató de recuperar el aliento. Lentamente, abrió sus ojos fuertemente cerrados, tratando de localizar al dragón así podría cubrirse si lo aplastaba de nuevo. Él parpadeó. Y luego volvió a parpadear.

—¿Qué…? Eh... —se desconcertó con los alrededores, que eran familiares por razones equivocadas—. Estoy en mi casa.

A pesar de que dijo, realmente no podía creerlo. El hecho de que los postes de la cama tuvieran las tallas adecuadas, ligeramente ladeadas como siempre habían estado, no indicaba que en realidad era su cama en su casa. El hecho de que el armario y la hoguera de fuego y la escalera, todo tuviera el aspecto de lo que está en su casa no quería decir que ésta era su casa. Excepto que con cada nuevo detalle que notaba, se dio cuenta de que de alguna manera tenía que ser su casa. La única cosa que saltaba a la vista que no pertenecía en su casa estaba…

Mirándolo con esas grandes pupilas verdes y haciendo ruidos de "¡juega conmigo!" hacía él como si estuvieran en la caverna y sólo pudieran correr todo el día.

—Estás en mi casa.

Y eso jaló de una palanca de pánico en algún lugar de la parte posterior de su cabeza. No tuvo tiempo de actuar antes de que Toothless decidiera corretear sin él alrededor. Su cerebro entumido pronto tuvo pronto se apiadó de él y filtro algunos recuerdos un poco útiles, como que él y Toothless y el resto de los vikingos habían combatido contra el dragón reina. A partir de ahí, fue capaz de llegar a la conclusión de que probablemente las cosas terminaron bien si estaba en casa. Hiccup estaba bastante seguro de que si hubieran perdido la batalla, no habrían vuelto a su casa. Incluso si las cosas estaban ciertamente bien en ese caso, todavía estaba el dragón enérgico destrozando su casa y retozando entre las vigas.

Suspirando, se resignó a frenar al dragón antes de que matara cualquier mueble.

—Toothless, no. No, Toothless —trató de reñirle con firmeza, a pesar de que sabía que era una causa perdida— ¡Toothless! Oh, vamos.

Seriamente necesitaba tener una charla con Ruffnut acerca de cómo no estaba ayudándolo a enseñar a Toothless cómo comportarse como un dragón civilizado.

Toothless siguió ignorándolo desde su posición en las vigas del techo, haciéndolo suspirar. Tenía que levantarse y conseguir bajarlo de ahí, ¿verdad? Mientras se movía fuera de la cama, una ola de malestar se precipitó sobre él. Tomó un momento para pensar acerca de por qué se sentía mal antes de repente simplemente saberlo. Se hundió de nuevo en su cama, calmando sus nervios, tomando la manta en la mano derecha, y tirándola fuera de la mitad inferior de su cuerpo.

Saberlo era una cosa.

Verlo era otra.

Por el rabillo del ojo, vio que Toothless había bajado de las vigas y se sentó en cuclillas, mirándolo con anticipación. Hiccup estaba agradecido por la prórroga que le estaba dando. No se sentía de humor para jugar ahora mismo. Ni siquiera estaba seguro de poder jugar nunca más, teniendo en cuenta la forma en que estaba ahora.

¿Qué se suponía iba a hacer al respecto?

Mientras miraba a su pierna y luego hacia Toothless, la respuesta fue bastante simple.

Con cuidado, balanceó ambas piernas a un lado de la cama. Él, muy deliberadamente, cogió una bota y se la colocó en el pie. Una vez hubo terminado de hacer eso, puso su bota hacia abajo. Luego, con cuidado, dejó que la otra pierna bajara y el artefacto de metal que había tomado el lugar de su otro pie tocara el suelo. Ésa no fue la parte difícil, incluso si le falta de sensación de dos pies debajo de él era discordante. Incluso intentar ponerse de pie no fue demasiado malo. Si se apoyaba contra la pata de la cama y ponía todo su peso sobre el pie derecho, pudo pararse en una pierna y estaba tratando de mantener el equilibrio sobre la otra. Fue un primer paso, seguido por el segundo, que su determinación de hacerlo funcionar casi se derrumbó por completo.

El primer paso lo dejó llevarse por la seguridad. Le hizo pensar que podía hacerlo. Era incómodo y contuvo la respiración a través de él, pero pensó que, tal vez podía hacer esto. Y luego dio un paso más y otro más.

Su pierna se resbaló por debajo de él.

Se preparó para el impacto contra el suelo, pero no el dolor de estrellarse que estaba seguro, sentiría.

Ni llegó, sin embargo. Se encontró retenido y apoyado en una gran cabeza negra. Toothless lo empujó hacia delante y hacia atrás para que se pusiera de pie otra vez. En silencio, dio las gracias a Toothless. El dragón respondió avanzando penosamente a su lado, dejando que Hiccup lo usara como una muleta para ir hacia la puerta.

En ese mismo instante, Hiccup nunca había amado más a su mejor amigo con escamas.

Acababan de llegar a la puerta con sus dedos rozando la manija se abrió totalmente por su cuenta, haciendo que dieran marcha atrás para evitar ser golpeados por ella. Él entrecerró los ojos, sus pupilas no estaban listas para la inundación de la luz que entró por el marco.

—¡Estás despierto! —escuchó a alguien decir antes de que él encontró siendo levantado y apretado.

—¿Qué?

—¡Idiota! ¿Quién exactamente te dio permiso para ir y casi morir así, eh?

—Pero…

—Ugh. Trata de pensar la próxima vez, eso es lo que se supone que eres bueno. ¡En serio! No mueras, ¿de acuerdo? ¡O de lo contrario Toothless llorará y tu papá se enojará conmigo y luego voy a tener que ir al Helheim para rescatarte!

Hubo un destello repentino de calor a través de su oído, el olor de rayos en el aire, y luego un grito.

—¡Bien, de acuerdo! Probablemente no podrías llorar, pero podrías estar muy, muy triste, ¡ni siquiera intentes fingir que no lo estarías!

Con sorprendente dulzura a pesar de la aspereza de la adhesión inicial, fue finalmente colocado de nuevo al suelo y puesto en libertad. Antes de que pudiera hacer nada, Toothless estaba bajo su brazo de nuevo, la puerta se cerró y estaba siendo conducido de nuevo a su cama. A pesar de que había querido levantarse y salir de la casa y tratar de caminar con esta cosa, no le importaba aplazarlo un poco. Sobre todo porque la persona que había estado empeñado en mantenerlo vivo estaba ahí.

—¿Ruff? —preguntó mientras la chica y el dragón lo recostaron en la cama.

—¿Qué pasa, Haddock? —le gruñó, dejándoselo a Toothless mientras se sentaba en una de las sillas cerca de la fogata y comenzando a recoger todo lo que estaba en el bote que cuelga sobre ésta en varios platos.

—¿Qué pasó?

Durante un tiempo, ella se quedó en silencio, concentrándose en su tarea autoimpuesta. Hiccup pensó que tal vez estaba tratando de ignorar su pregunta cuando ella empujó un tazón hacia él, colocó otro frente a Toothless, y luego se sentó a los pies de su cama sumergiendo su cuchara distraídamente en su propio plato. Sin embargo, él conocía bien su cara. Ésta no era la cara de evitación. No estaba del todo seguro de lo que era esta expresión, pero podía esperarla para hablar, porque él sabía que lo haría con el tiempo. Ruffnut no siempre era distante, pero con él, ella no mentiría y no ocultaría. Su paciencia fue recompensada cuando ella abrió la boca un minuto más tarde.

—Tu acto suicida funcionó. La reina mordió el polvo —él asintió con la cabeza, ya lo había supuesto—. Tú y Toothless trataron de esquivar su cola mientras caía, pero no pudieron. Jorg y yo apenas logramos atraparlos, chicos, e incluso entonces... —bajó la voz.

—¿Jorg? —preguntó, arrugando las cejas.

—El Monstruos Nightmare —le respondió. Él asintió, comprendiendo. Ella guardó silencio un momento más antes de comenzar de nuevo—. No llegamos a ti a tiempo. Los golpeó la cola aplastando tu pie y luego estaba el fuego y bueno, ya sabes, el fuego es malo… —trató de dar en una de sus características sonrisas, pero salió más como una mueca—. La anciana hizo lo que pudo por ti, y cuando no había nada más que pudiera hacer, Gobber se hizo cargo.

—Sí —admitió, reconociendo el trabajo.

Su atención se dirigió de nuevo a ella.

La miró con ojo crítico, tomando nota de las vendas que comenzaron en el cuello y las muñecas y desaparecieron en el collar y la manga de su camisa. Sin embargo, había cosas que no había sido capaz de esconderse debajo de los vendajes. Su cara era una variedad moteada de manchas rojas y rosados de piel con costra o dos salpicando la frente o una mejilla. Quemaduras. El fuego era muy malo. Lo más sorprendente, sin embargo, había sido su cabello y la clara falta de éste. Sin darse cuenta, ya había tocado con sus dedos las puntas indomables, tratando de convencerse que ahora estaba verdaderamente tan corto y ella no estaba ocultándolo como una broma.

—¡Oye, deja eso! —frunció el ceño, golpeando con fuerza su mano. Su ya quemada cara enrojecida se volvió un poco más roja—. Ya es suficientemente complicado como es.

—Así que estás diciendo que está bien que tú me revuelvas mi cabello, pero yo no puedo hacer lo mismo? —bromeó, incapaz de resistirse.

—Sí. Eso es porque me gusta tu cabello todo desordenado y barrido por el viento. Se ve bien de esa manera —su ceño se hizo más pronunciado—. A diferencia del mío. ¡Es decir, míralo! ¿Cómo sabes que mi cabello aún tiene sentido?

No lo tenía, debía admitirlo. Habían desaparecido sus tres particulares trenzas largas. Todo lo que quedaba de eso era sus dos pequeñas trenzas a ambos lados de su cara. El resto era un desastre entrecortado que se disparaba en todas direcciones en la parte trasera como un mal corte de cabello. Era una apariencia muy extraña en ella, pero no le disgustaba.

—Deja de preocuparte tanto, vas a tener arrugas si sigues frunciendo el ceño así", bromeó, ganándose una mirada malhumorada.

La conversación se detuvo un poco después de eso cuando se detuvieron a comer la comida que Ruffnut les había servido antes de que se enfriara más. Era sopa de pescado si Hiccup identificó bien. Eso debe haber sido la razón por la que Toothless había terminado su primera dosis tan rápidamente y ya estaba en la segunda. Ni siquiera se había dado cuenta de que tenía hambre, mucha, hasta que él había pensado en la comida que le había sido entregada.

—Estás tomando esto mejor de lo que pensaba —dijo Ruffnut repentinamente cuando se disponía a comer otra cucharada.

—¿Eso crees? —preguntó con escepticismo.

—Sí. Esperaba que estuvieras muy deprimido. Con eso de que eres la clase de tipo melancólico y sensible —esta vez, él le dio una mirada disconforme—. No me mires así, sabes que es verdad. Pero, quiero decir, yo he podido entender, entenderte, que no estés bien por la pérdida de tu pie —ella tragó con fuerza, mirando brevemente en la pierna con la prótesis donde su pie debía haber estado—. Como tu amiga, Hiccup, es mi deber decirte que cuando eres un idiota, ayudándote cuando tu idiotez te meta en problemas, y apoyándote cuando no estés bien.

Él no iba a llorar. Odín lo ayude, no iba a llorar.

—Yo... voy a estar bien, con el tiempo, Ruff —finalmente dijo—. No estoy bien, pero podría haber sido peor. Estoy muy contento de que estoy vivo, y que tú y Toothless estén vivos, y que ganamos. Y además, Toothless pudo volar sin parte de su cola. Estoy seguro que aprender a caminar sin mi pie va a ser un juego de niños en comparación.

Ruffnut le sonrió.

—Ése es el espíritu —animó.


Se quedaron en su casa por otro largo rato, Ruffnut poniéndolo al corriente de lo que había pasado desde que había estado inconsciente. Parecía demasiado bueno para ser verdad, como ella le había contado. ¿Los vikingos habían volado a casa en dragones? ¿Y su padre no sólo había defendido el plan, sino que también había alentado la integración de los dragones en el pueblo? ¿La había imputado del exilio y la había puesto en su consejo como aliada de dragones? Iba en contra de todo por lo que su padre había vivido. No podía reconocer el padre del que ella estaba hablando y el que la había apartado de él. Hacia el final del relato, no podía aguardar la necesidad de salir a la calle y verlo por sí mismo.

Ruffnut y Toothless le ayudaron a levantarse y salir y fue como que había dado un paso a otro mundo. Al ver tantos dragones en el pueblo le hizo entrar en pánico a través de varias escenas retrospectivas de redadas antes de recordar que era de día y no estaban atacando.

Se encontró atestado un segundo más tarde por su padre, amigos y todos los demás en el pueblo. Fue abrumador, por decir lo menos. Y estaba más que un poco aliviado cuando Gobber simplemente le entregó su nuevo equipo para montar con una sonrisa y lo empujó hacia Ruffnut y Toothless, a quienes se sumó su Monstruo Nightmare. Hiccup casi tuvo otro impulso por llorar cuando vio que todo se había hecho especialmente para amoldarse a su pierna.

Con una pequeña cantidad de dificultades, se subió a la espalda de Toothless. Ruffnut y Jorg estaban listos y Ruffnut se veía impaciente en su silla, tamborileando sus dedos en los cuernos de su dragón.

—¿Listo? —lo llamó.

—Sí.

Sin ninguna señal, ella despegó, hacía que él y Toothless se propusieran alcanzarla.

—¡El primero en llegar a la isla de los Terrores decide lo que hacemos en nuestra primera cita! —Ruffnut gritó por encima del hombro, acompañando con su diabólica sonrisa.

Hiccup casi se estrelló a sí mismo y Toothless en el costado de una casa.

—¿A-Acabas de invitarme a salir? —chilló.

—Sí, ¿y qué?

—¡Es una manera horrible pedírselo a alguien! —se quejó.

—¡Como si pudieras hacerlo mejor! —se burló de él, antes de girarse en su silla y tirando de un párpado hacia abajo con un dedo—. ¡Apuesto a que voy a vencerte!

Una risa ligera salió de él. Cuando lo ponía de esa manera...

—¡Claro que no! —agachó la cabeza y esbozó una sonrisa mientras instó a Toothless para ir más rápido—. ¡No, si yo te gano en llegar!

Y a decir verdad, incluso si él llegó en segundo, aun así ganó.


Epílogo: Esperando Por Ti- Fin

Ángeles del Silencio - Fin


N/A:

Bueno, no voy a ser el enemigo de nada
Sólo me pararé aquí
Esperando por ti

—Angels of the Silences, Counting Crows

Lloriqueo asqueroso.

Ángeles ha terminado. Es posible que haya un one-shot (o dos) de Astrid y Tuffnut. Creo que esta historia me ayudó a crecer un reconocimiento por Astrid. Ella me recuerda (Fanon) a Natasha Romanoff (aka Black Widow de Avengers). ¿Es triste que vea a Hiccup y Ruffnut como Jane y Thor? (PD: el arreglo de nombres es intencional). Gracias a todos de nuevo. Me encantó escribir esto y todos ustedes lo hicieron mejor para mí.

(Y porque no puedo evitarlo, besos de Toothless a cualquier persona que se da cuenta de la procedencia del nombre del Pesadilla)


N/T: Fue hermoso, bellísimo x'D. Estoy llorando, de verdad. Y bueno, sí sé la procedencia del nombre del dragón de Ruffnut, pero eso ya se los dejo a ustedes que lo averigüen.