"Munr."

Por B.B. Asmodeus.

[+][+][+]


Fandom: How to Train Your Dragon, 1, 2 & 3, Dragons: Riders/Defenders of Berk, Dragons: Race to the Edge y Novelas de Cressida Cowell.

Parejas principales: Hiccup/Toothless, Tuffnut/Snotlout.

Advertencia general: Relaciones románticas entre dragón/humano.

Advertencias en este capítulo:

a. Hoy es el día en el que las etiquetas Eretfly y Eretstrid dejan de ser "sin resolver."

b. Muerte de personaje principal.

c. Hiccup es un terco, pero su terquedad es un mal necesario.

Soundtrack de este capitulo:

"Goodbye" de Apparat.

"Not In Love" de Crystal Castles ft. Robert Smith.

"The Dance of Death" de Audiomachine.

"Deceit and Betrayal" de Audiomachine.

Nota especial: Hice mucha investigación previa sobre la medicina utilizada por los vikingos y sus antiguos métodos. La utilización de sangre de oveja para ayudar a la pérdida de sangre por su pureza, entre otros métodos, son verídicos. Aun así, tomé ligeras libertades, ya que las transfusiones todavía no eran posibles en aquellos tiempos. Valka se la rifará a su manera.

Dedicatoria especial: ¡A Sarah García, por este mes cumplir añitos! Este capítulo es tu regalo oficial de mi parte. Desde ahora me disculpo por la montaña rusa de emociones a la que te someterás.

Rating: Adult. Por descripciones gráficas de violencia y gore.

Categorías: Romance, Humor, Drama, Suspenso, Temas Espirituales, Hurt/Comfort, Fusión con los Libros, Acción/Aventura. Lemon. Uso de mitología y lenguaje Nórdico. (La verdad, esta historia se ha vuelto bien dark.)

Sinopsis: Post-HTTYD 2, Pre-HTTYD 3. Temporada 2 de Munr: Relaciones serán puestas a prueba para decidir de cuál lado estará cada Tribu en el Archipiélago Vikingo en la Guerra contra Furious.


[+]+[+]

Parte

XXVIII

[+]+[+]

"Si no peleas por lo que amas

No llores por lo que has perdido."

-Extracto del Bhagvad Geeta.

[+]+[+]


Los bramidos fueron desgarradores.

"¡Sostenla! ¡No la dejen levantarse!"

Eret hizo uso de cada cantidad de fuerza en su cuerpo. Empujó el torso de Stormfly contra la mesa de piedra, cerrando sus ojos para escapar de la escena que físicamente lo envolvía. El cuerpo bajo sus administraciones convulsionó en agonía. En el aire, el olor a carne quemada se perpetuó. El sello de hierro contra escamas siseó, consolidada en dolor y patadas débiles de la criatura.

"Es la única forma." Valka había indicado, dura. "Dolerá, pero sólo así cerraremos sus heridas para evitar infección."

Gobber y Spitelout se dividían las responsabilidades de sostener la cabeza y la larga cola de la Nadder, respectivamente. Cuando Valka volvió a presionar la pieza de hierro incandescente al tronco de Stormfly, Eret gimió a lo bajo, incoherente en su terror.

"Eret, será la última ocasión, lo prometo."

Eret tragó la bilis de regreso a su garganta.

¿Cómo explicarlo? ¿Los píos agobiados de dolor dentro de su cabeza? ¿Cómo explicarle a Valka, que Stormfly sólo quería que el dolor se detuviera?

Al final, Eret mordió su lengua, ladeó su rostro en dirección contraria a la mirada ferviente de la Nadder y dejó que Valka terminara de atender las heridas.

Parte de las entrañas de la Deadly Nadder habían escapado de su lugar desde lo bajo del abdomen de la dragona. Valka había inspeccionado las gelatinosas cuerdas con sumo cuidado, antes de reacomodarlas dentro del bolso de carne al que pertenecía, dictando por su coloración, que las tripas todavía funcionaban. "Puede ser salvada," había murmurado entre dientes.

El calor siseó de nuevo.

Stormfly gimió por última vez. Le fue imposible aguantar un momento más. Cuando cayó inconsciente, Eret rogó porque así permaneciera días enteros. Meses. El tiempo que llegara a ocupar para sanar por entero. Stormfly no merecía seguir sufriendo.

"¿Está acaso…?" Gobber abrió la incógnita, al presenciar la cabeza de la Nadder ladear.

"No." Eret masculló. "Sólo se desmayó."

Gobber alzó su larga ceja con la seguridad que Eret manifestó en su respuesta. El pobre hombre estaba cubierto en sangre hasta las barbas.

La llegada de Gothi fue silenciosa. Sólo el sonido de su bastón fue lo que les avisó de su entrada a la choza de Valka. Había reclutado a Tuffnut Senior y otros tres Berkianos. El estado en el que los encontraron dio una inmediata impresión de frío shock.

"Por todos los Dioses, ¿qué sucedió?"

"¡Un ataque de osos!"

"No hay osos en Berk." Eret rezongó. "Y bien conozco lo que un oso puede hacer." Este daño no había causado por ningún maldito oso. Los osos no atacaban sin razón alguna. Debían ser provocados. Sin olvidar que evitaban contacto con el hombre a toda costa.

"¡No es hora de distracciones! ¿Han traído lo necesario?" Valka ladró, todavía sosteniendo el hierro caliente con las mismas pinzas que Hiccup utilizaba para la creación de las sillas de montar.

Tuffnut Senior se apartó del grupo todavía atónito. Gothi se acomodó cerca del cuello de la Deadly Nadder, ondulando sus manos en gesticulaciones a los Dioses. Los ojos de Eret siguieron el frasco de metal que Tuffnut Senior le pasó a Valka con cuidado. Estaba repleta de líquido.

Eret miró gotas salir del contenedor, salpicando el piso con rastros carmesís.

"Eret, puedes soltar a Stormfly. Por favor, espera afuera—Gobber, tu también. Llévense a todos fuera de aquí. Gothi y yo nos encargaremos del resto."

"¿Qué van a hacer?" Eret endureció su tono, así como, su cuerpo en defensa de Stormfly.

Valka, antes concentrada en los contenidos misteriosos sobre otra mesa de madera, volteó hacia él. "Stormfly ha perdido mucha sangre… Si queremos que sobreviva esta noche, tendremos que ayudar a compensar esa perdida."

"¿De qué hablas?" Eret jamás había escuchado que semejante cosa fuera posible. Una vez que derramabas tu sangre en batalla, solo las Valkirias podían recogerla de regreso. "Valka, no me gusta lo que estás diciendo. No es correcto postergar el sufrimiento de Stormfly—"

"Sé lo que estoy haciendo—"

"-sólo para convertirse en tu experimento!"

Tanto Valka como Eret eran personas perseverantes. Sin embargo, Eret solía saber escoger sus momentos para ser terco. Este momento donde Stormfly pendía entre la vida y la muerte—Por ella, Eret pelearía.

"Tiene razón, Valka." Gobber añadió, ante la quietud de la incómoda pauta que se formó entre los cuatro. "Deja a Odín encargarse del destino de esta pobre alma, si así tiene que ser."

Valka encontró un límite a su paciencia. Arrojó el tas de hierro con las pinzas de regreso al fuego de la chimenea. El estruendo fue la manifestación perfecta de las emociones endemoniadas envenenándolos a todos. La mujer sobó su propio rostro.

Por un momento, Eret pensó que este sería el momento donde la Jefa quebraría en llantos.

No fue así.

Respirando hondo, Valka Haddock se tornó a ellos con hombros erguidos. "Recuerden que los Dioses sólo aceptan carne y huesos como los de nosotros. En ninguna escritura sagrada se señala a los dragones como seres permitidos en el salón de los caídos. Poco, si es que nada, conocemos de su destino final más allá de este plano…"

Eret inspeccionó a la mujer de pies a cabeza. Sólo reconoció a Hiccup en su terquedad. "¿Cómo obtuviste esa sangre?" Eret apuntó con su mentón hacia el frasco.

"Es sangre de cordero. Es la sangre más pura e inocente que podremos encontrar para ayudarla."

Gothi asintió con solemnidad, cuando Gobber y Eret le buscaron, aun no convencidos del todo.

"¡Lo he hecho con anterioridad!" Valka insistió. "¡Estamos perdiendo tiempo, Eret! ¡No la lastimaría, lo sabes muy bien!"

"¡Jefa Valka!" La puerta de la choza fue reabierta por un agitado Fishlegs. El pobre estaba enrojecido de su ancho rostro. Las lágrimas no paraban, a pesar de que hacia su mejor esfuerzo por controlar sus emociones frente a Valka. "Oh, Dioses. Stormfly." Ingerman se tornó de perfil, incapaz de asimilar la escena por mucho tiempo. "Necesitamos su ayuda."

"Estoy ocupada, Fishlegs. ¿Puede esperar?"

"Se trata de Hiccup. Se ha encerrado en el Gran Salón y no deja a nadie entrar. Queríamos—La pira está lista—Pero Hiccup no nos permite sacar el… Sacar el…"

El silencio grotesco que siguió dio origen a que Eret, Gobber y Valka compartieran una larga mirada. Pesada.

"Quiere que Gobber examine…" Fishlegs limpió su rostro con sus manotas. "Que la examine antes de… Oh, Dioses, Astrid."

Gobber suspiró. "Ese pobre chiquillo."

"Pide a Cloudjumper derribar los portones si es necesario. No es el tiempo para que mi hijo se aferre a lo imposible."

"Toothless está resguardando la entrada al Gran Salón. Ni Cloudjumper ni cualquier otro dragón desafiaría a su Alfa en estos momentos. Tienen que verlo… Toothless puede ser bastante intimidante."

"Rayos y centellas. ¡Iré yo!" Gobber soltó a Stormfly con cuidado. El vikingo cogió fuera de la choza de Valka con determinación, llevándose a Fishlegs a empujones. Eret sintió el jalón—el deseo de seguirles—y otro jalón en dirección opuesta, manteniéndolo clavado en el suelo de la choza. El duelo interno lo llenó de frustración.

No era usual para él.

Valka terminó de examinar la cola de la Nadder. "Mm. Hay fracturas. Tenemos que enmendar los huesos."

Eret apretó sus parpados. "No podrá volar, ¿no es así?"

Valka solo le arrojó una mirada obstinada.

Eret le regresó el gesto al doble. "No es lo que Astrid querría para ella."

"Astrid querría que Stormfly fuera salvada a toda costa."

"No si implica más dolor."

Gothi estaba aplicando miel y sábila sobre la piel que Valka había cauterizado. "Respeto tu perspectiva, Eret Hijo de Eret. Pero la mayor autoridad en Berk soy yo, y he decidido no rendirme sin pelear."

De formar inesperada, un suave gorgoreo salió de la garganta inmensa de Stormfly, sometida en su descanso tortuoso. Eret fue invadido por completa impotencia. Lo odió de inmediato. Odió tener que ceder, cuando su sentido común insistía en mejor dejar ir…

-"¡Estás lleno de sorpresas!"

Eret sintió sus ojos humedecerse.

No. No era la hora para eso.

Optó, al final, por albergar algo de esperanza. Stormfly merecía al menos la oportunidad de pelear una última vez por su supervivencia.

"Volveré para ver cómo sigue."

Valka asintió. No gastó muchas energías en una despedida. Estaba muy ocupada tratando de salvar a la Nadder.

En el umbral de la choza, una opresión en su pecho le detuvo.

CulpaNoNoTristeza¡Pelea!¡Defiéndela!ASTRIDDolor.

Eret se obligó a trotar hacia adelante.

Había una conmoción en el Gran Salón. Toothless, en efecto presentaba una fiel guardia, brillando azul a cualquiera que atravesara los últimos cinco escalones hacia los portones. De la gente aguardando acceso, Eret reconoció sólo a Ingerman.

Al verlo subir en su dirección, Fishlegs expresó alivio inmediato.

Eret directo hacia él. "¿Gobber está adentro?"

"Sí, pero—"

"¡ABRE LAS PUERTAS, HADDOCK!" El vocifero femenino atrajo la atención de Eret. La vikinga era lo suficiente lista para no atreverse a poner a Toothless a prueba, pero eso no significaba que la mujer no estuviera tratando de fulminar al Night Fury con su mirada. "¡El cuerpo de mi sobrina merece los ritos funerarios de inmediato! ¡No puedes mantenerla apartada de su familia!"

Eret tragó saliva. Conque la tía de Astrid. Lo que le había quedado de familia después de las muertes de sus padres en distintas aventuras por el Archipiélago vikingo. Eret había sabido de su existencia, más nunca la había tenido enfrente.

Ambas compartían el cabello platinado. La nariz redonda. El color de ojos.

Y al parecer, su temperamento.

"No ha podido ver a Astrid desde que la noticia corrió por la aldea." Fishlegs le murmuró. "No creo que siquiera piense que Astrid esté… No en verdad… Hasta que la vea, al menos."

Eret asintió, entendiendo el dilema. No presionó a Fishlegs por respuestas más elaboradas, considerando que el muchacho seguía respingando sollozos ligeros. Eret notó que Fishlegs parecía guardar la misma esperanza. Sus ojos llenos de congoja le rogaron a Eret por alguna posibilidad de que Astrid no estuviera…

"Es real." Eret tragó saliva, dejando al jinete atrás.

Toothless se levantó sobre sus cuatros patas, al verlo ir más allá del límite establecido a los aldeanos. Siguió brillando, pero no le lanzó un plasma, al menos. Eso tenía que ser una buena señal.

"Toothless." Eret aclaró su garganta. "Tengo información que Hiccup querrá saber sobre lo sucedido."

Toothless lo barrió con sus enormes ojos verdes, sus fosas nasales dilatándose—¿tratando de olfatear la verdad?

"Quiero verla también." Fishlegs se posicionó a lado de Eret. Resopló de sus narices, pero fue terco en ser tomado en cuenta. "Por favor, Toothless… Sólo quiero verla."

Toothless se hizo a un lado, sus orejas bajando en simpatía. Eret frotó su cabeza en agradecimiento.

"…acorde a la profundidad de la mordida, es imposible que haya sido un dragón!"

"¡Nadie está diciendo tal cosa, niñito!"

"Gobber, escúchame. Si tan sólo examinas las heridas—"

Fue fácil seguir los ecos por el largo pasillo de piedra. Eret se adelantó, apresurado por una urgencia que no tenía nada que ver con darle a Hiccup respuesta alguna.

La puerta de la Sala de Estrategia estaba abierta. Al cruzar el umbral, tuvo la vista directa de Hiccup y Gobber discutiendo cerca de la mesa de planeaciones. Las piezas de madera se encontraban regadas por las pieles en el piso. Eret hizo una mueca al jalar la atención de Hiccup, pero no desistió de su objetivo.

Eret viró su cabeza a la mesa.

Un nudo se formó en su garganta con la escena.

La manta que había colocado sobre el cuerpo, ahora estaba retirada en un cuarto de su totalidad. El torso estaba descubierto.

"¿Qué crees que estás haciendo?" Eret gruñó. Se abalanzó sobre el cadáver, deseando con fervor el protegerlo de los ojos ajenos de Ingerman. Retomó la manta, cubriendo a Astrid—

"Eret, no. ¡Espera!"

"No te acerques." Eret le ladró directo a la cara, sintiendo a Hiccup acercársele. "Vengo por el cuerpo. Su familia lo espera para despedirse."

"Tendrán que esperar."

Eret cerró sus ojos momentáneamente. Tenía que ser firme. "Hiccup, por más optimista que quieras ser, tienes que aprender que la muerte no es un enemigo al que le puedas ganar."

"El cuerpo está bajo investigación." Hiccup atrapó la mano que Eret estaba ocupando para sostener la manta. "Gobber está por examinarlo."

"Oi, nunca dije que haría tal cosa." Gobber saltó en protesta. "Deja de colocar disparatases en mi boca, Hiccup."

"Tenemos que averiguar quién o qué atacó a Astrid."

Eret abrió su boca. Fue interrumpido con una avalancha.

"Si no fue por el ataque de un dragón, es nuestra obligación averiguar qué tipo de depredador está suelto por la aldea. Para ello, NECESITO que examines las heridas, Gobber. Nadie mejor que tú podría saber con seguridad el origen de la dentadura responsable de las heridas. No sólo es nuestra obligación, es nuestro DEBER. ¡La aldea está aterrorizada! ¡Al salir de aquí, tenemos que darles respuestas!"

Eret volteó la mano de Hiccup con la suya, enlazando sus dedos. "Hiccup."

Yo necesito respuestas!" Las paredes del Salón los mareó con la magnitud del eco. Hiccup se percató entonces de su amigo, Fishlegs, todavía llorando suavemente en una esquina de la alcoba. "Fishlegs, no deberías estar aquí." Gentileza se plasmó por Hiccup al dirigirse al otro jinete. Hiccup se zafó de la mano de Eret, dándoles las espaldas a todos los presentes—incluido el cuerpo.

"Hiccup, tienes que salir a hablar con los demás jinetes. La furia de Snotlout está fuera de control… Nunca lo he visto de esta manera. ¡Y la pobre de Ruffnut sigue sin responder! ¡Está completamente catatónica! ¡Tuffnut tiene las manos llenas con los dos, necesita ayuda!"

Hiccup agachó su cabeza. Sus mancuernas revolvieron sus mechones al pasar sus manos por su cabeza. Un suspiro desinfló su cuerpo diminuto. "Lo mejor que puedo hacer es obtener respuestas, Fishlegs. Te corresponderá ayudarlos en mi lugar, amigo mío, porque ahora mismo…" Un débil meneo de sus hombros fue el desenlace a su discurso, deslizándose en todo sentido de la responsabilidad de líder.

Eret aclaró su garganta, ladeando su rostro en la dirección de un decepcionado Ingerman. "Tienen que ser fuertes. Jorgenson y tú. La aldea buscará por soporte en ustedes, en ausencia de Valka. No puedes llorar frente a ellos, Fishlegs. Tendremos nuestro momento para lamentarnos… Después."

"Si Snotlout está siendo un cabeza dura, no le permitas salir del barco. Que quede contenido en vigilancia de Dagur hasta nuevo aviso." Hiccup ladró. "Si quiere desquitarse con alguien, no puedo pensar en mejor blanco."

Tal crueldad fue nueva. Eret frunció su ceño.

"¿Y bien?" Hiccup presionó a Gobber, manos en la cintura. "¿Harás lo que te pido?"

Por más que el vikingo haya mostrado reticencia en un principio, su debilidad por alguien como Hiccup Horrendous Haddock III ganó al final.

Eret se presentó como segundo obstáculo. Gobber suspiró al toparse con él y la muralla de músculos que representaba. "Lo siento, grandote. Será mejor que te hagas a un lado."

"Muéveme."

"Eret." Hiccup reapareció detrás de Gobber, ahora usando su maldita vulnerabilidad como arma. "Por favor…"

"Su cuerpo ha sido desacrado lo suficiente." Eret gruñó. "Su cuerpo, Hiccup. Lo has visto. Está deshecho."

"Sí. Un pensaría que fue un ataque personal, ¿no crees?" Hiccup alzó una ceja. "Tuvo que haberlo sido, puesto que no encuentro razón lógica para que la bestia responsable de esto no haya atacado a alguien más aparte de Astrid y a Stormfly. ¿Por qué no asesinar a más aldeanos, si se trataba de un depredador cualquiera? Pudo haber sido peor, Eret. Un animal hambriento no deja a sus víctimas todavía con sus cuatro extremidades intactas."

"Guarda silencio." Eret apretó el tabique de nariz, el recuerdo del cadáver de Astrid en su choza golpeándolo de regreso. "Sólo… No sigas."

La pregunta resonó en corazón y en su mente, sin embargo. La semilla que Hiccup había logrado plantar.

¿Quién querría lastimarla?

"Encontramos las gallinas." La voz de Fishlegs fue titubeante. "En los corrales de las chozas vecinas a la de Astrid. Todas fueron destrozadas… pero no comidas. Fueron matadas por placer—Todo indica, digo, podemos teorizar…"

"Los nuevos dragones." Eret sugirió. "Han sido torturados por los Romanos. Sus mentes podrían ser capaces de resistir el comando de Toothless, sí estuvieron resistiendo tanto abuso."

"Bajo otras circunstancias, lo consideraría seriamente. Con la excepción de que ninguno de ellos ha tenido contacto con Astrid. No al menos para quererle hacer este tipo de daño…" Hiccup talló su sien. "No tiene sentido."

Eret se volcó en dirección del cuerpo. Esta vez, fue bajo la responsabilidad de su mano destapar el rostro. No dejó de ser espeluznante.

La piel, que horas antes había visto colorada por la cerveza, y su hermosa sonrisa habían sido reducidos a esto. A un cascarón azulado. Frío y opaco, salpicado de sangre seca.

El sentimiento dentro de Eret fue difícil de digerir. Su relación con la chica siempre había sido confusa. Entre ellos se había tejido una amistad que Eret nunca había tenido con alguien más, a pesar de no haber tenido el mejor de los inicios. Por alguna razón, Astrid había confiado en él para contarle asuntos personales en más de una ocasión.

Eret había apreciado la confianza. El tener a alguien con quien compartir sus propias ideas y preocupaciones.

¿Por ello, dolía tanto? Eret nunca había sentido posesividad por algo en su vida, mucho menos por un fantasma. Experimentarla, fue una novedad.

En vida, Astrid raramente había necesitado protección. Aunque fuera demasiado tarde ahora, Eret deseaba brindársela.

Pero.

Necesitaban saber qué diablos había sucedido.

En silencio, la mano de Gobber se le unió del otro extremo de la mesa, la manta siendo retrocedida hasta que la encarnizada oquedad de su torso fuera desabrigado a los anteojos de aumento del dentista vikingo.

Eret tomó la mano helada de Astrid en signo de disculpa, desviando sus ojos.

Gobber trabajó en silencio por un largo tiempo.

Hiccup dio vueltas por el lugar, al inicio. Eventualmente Gobber ocupó su asistencia para tomar nota de sus observaciones. Las descripciones físicas del daño infligido no mejoraron las náuseas de Eret. Ingerman también se ofreció a ser alguien de utilidad, atendiendo a Gobber en el cambio de herramientas ocupadas para la inspección del cuerpo.

Por lo que se sintió días de espera, Eret nunca despegó su mirada de la pared opuesta. No ocupó ver lo que hacían. Los detalles de pesadilla que estaba escuchando eran más que suficiente.

Si su pecho se oprimía con más angustia, Eret temía que perdería la capacidad de respirar.

"Hiccup, su corazón fue removido. No lo puedo encontrar."

"Mm."

Eret apretó sus dientes.

"… Scuttleclaws no tienen los colmillos para causar este daño. El mismo caso con cualquier tipo de Nanodragón. Otro tipo de dragón de Clase Filosa hubiera partido el cuerpo en dos con la potencia de una mordida. Sin olvidar el tamaño de las quijadas de cualquier de ellos en tamaño adulto…"

"Es lo que pensé."

Los dedos de Eret apretaron la mano de Astrid. Los dígitos comenzaban a endurecerse. "Consideren que también debió tratarse de un animal lo suficientemente fuerte para lastimar a Stormfly."

"Podemos descartar rastros de veneno en las mordidas." Gobber continuó murmurando. "Sino, nuestra querida Nadder no hubiera logrado aferrarse a la vida de manera tan feroz."

-¡Pelea!¡Defiéndela!ASTRIDDolor. La ola de pensamientos envolvió a Eret, por segunda vez. Eret sacudió su cabeza, huyendo de la bizarra experiencia. "Es muy posible que Stormfly fuera daño colateral. El objetivo era definitivamente Astrid."

Hubo una pausa. Luego Hiccup hizo un sonido contemplativo. "Suenas muy seguro."

"Su corazón está perdido, ¿no es así?"

Hiccup suspiró. "Tal vez."

Finalmente, Gobber dejó salir un soplido de aire. Eret reconoció los sonidos metálicos de sus accesorios siendo reacomodados en su estuche. "Aye. Examiné las heridas de la Deadly Nadder con mis propios ojos. Fue un combate a muerte. Fue atacada en todos los puntos clave para desangrarla o inmovilizar su espina dorsal. Su cola fue fracturada porque querían evitar que volara. Eso habla de un enemigo altamente analítico. Bien entrenado. Tenías razón, Eret. Un oso no pudo ser el responsable."

"Odio preguntarlo, pero… ¿Estamos descartando a personas como responsables?"

Todos los ojos de la Sala volaron a Fishlegs.

"No lo sé, Fishlegs." Hiccup le ofreció a Gobber una cuenca con agua limpia para lavarse sus manos. "¿Qué estás pensando?"

"Los corazones." Fishlegs se miró desesperado por opciones. "Los corazones son objetos centrales en rituales de hechicería negra. Son algo altamente atesorados por las Volvas. ¡Podríamos consultarlo con Gothi! No perderíamos nada en explorar esa vía…"

"Stormfly necesita a Gothi más que nosotros. No podemos separarlas." La expresión de Hiccup contó de un plan formándose en su cabeza. Conectó sus miradas con Eret por un largo momento. "Su hermana, Ragna. Ella podría sacarnos de la duda."

Fishlegs ya estaba asintiendo con entusiasmo, pero Hiccup le cortó la ofrenda antes de que saliera de su boca.

"Toothless y yo iremos por ella. Sé dónde vive. Fishlegs, dile a Toothless que retire a la gente de los portones de afuera. Regresaré lo más rápido que pueda. Gobber, no comiences con los ritos funerarios todavía, pero… preserva el cuerpo lo mejor posible."

Gobber dejó salir un sonido incrédulo. "¿Qué más quieres encontrar aquí, chico?" Estiró su mano al cuerpo de Astrid, que había sido cubierto de nuevo por Eret. "Terminamos."

"¡No hasta que yo lo diga!" Hiccup gruñó, dientes mostrándose en coraje. Tanto Gobber como Eret se mostraron sorprendidos. Hiccup se reintegró con dificultad. Cuando volvió a abrir la boca, sonó menos histérico. "No hasta que regrese. Por el amor y respeto que le tuviste a mi padre en vida, hazme este último favor, Gobber."

"Bah, no empieces con tus ojos tristes." Gobber rodó sus ojos. "Apúrate, entonces. ¡No tenemos todo el día!"

Con una sonrisa aliviada, Hiccup hizo justamente lo indicado.

El silencio que prosiguió fue extraño. Gobber aclaró su garganta. Al notar que Eret no se alejaba de la mesa, una mirada especulativa nació en su cara barbona.

Momentos después, Eret sintió su hombro derecho recibir un apretón.

"Peleó por su vida hasta el último respiro. Que las Valkirias te guíen al Valhala con honor, Astrid Hofferson." Gobber acarició el mechón rubio que alcanzaba a salir de la manta con cariño.

Eret no pudo aguantar más. Primero vino un temblor mortal de sus hombros, su respiración se cortó. Sus ojos ardieron con la implosión de inmensa tristeza—Todo en Eret se desmoronó.

La fractura que la pérdida de Skullcrusher había dejado terminó de romper las defensas de Eret. Las lágrimas fueron un síntoma de algo más desgarrador en su interior. ¿Qué pasaría si Stormfly no sobrevivía? ¿Cuándo se detendría—este derrame de tragedia?

De reojo, notó a Gobber limpiar su propio rostro. "Dejar cosas sin decir es siempre el lamento de los mortales."

Eret permitió que esta vez, su lamento fuera claro.


[+]+[+]


El vuelo a Raven Point fue conciso.

Y callado.

Hiccup trabajó al reverso, sus emociones y pensamientos vertiéndose en Toothless, no en el mundo exterior. Sin embargo, Hiccup evitó armar orden entre el lazo de ambos, guardando para sí los detalles más minuciosos. Se enfocó en su meta, y animó a Toothless a hacer lo mismo.

Ragna.

Respuestas.

La choza de la espiritista era una cueva de piedra y vegetación, adaptada para su comodidad en la orilla sur de Raven Point. Se escondía justo detrás de la cascada de Lágrimas Dulces.

Toothless la atravesó, sin pausar en su trayectoria.

Hiccup removió su casco, apuntando hacia donde Toothless podía aterrizar.

"¡RAGNA!"

Su llamado hizo eco por la cueva. No hubo respuesta más que el sonido de la cascada.

Hiccup se apresuró a la entrada de la choza, encendiendo Inferno. Derribaría la puerta si fuera necesario. "¡Ragna! ¡Soy Hiccup Haddock! ¡Solicitamos tu ayuda en la aldea!"

Nada.

"Como quieras." Hiccup preparó su espada.

Hiccup!" Toothless rebuznó. Al voltear hacia donde el Night Fury apuntaba, Hiccup divisó una figura más pequeña atravesar la frescura de la cascada. Ragna vestía un abrigo de cuero para protegerse de la humedad. Levantó su capucha al notar su reciente compañía.

No lució contenta con la invasión.

"Hiccup Haddock." La anciana cargaba una canasta con diferentes yerbas. "Todavía sigues sin aprender modales, por lo que veo."

Hiccup apagó a Inferno. Comenzó a caminar en la dirección de Ragna, impaciente con la lentitud de los pasos de la anciana. "Estás siendo llamada por mi madre. La Jefa. Necesitamos regresar a Berk ahora."

"¿Ayuda?" Ragna resopló. "Creía que ya había quedado asentado que mi tipo de ayuda había sido suficiente para durarte una vida, Haddock." La mujer le echó un vistazo al Night Fury. "Hmm. Impresionante. No has perdido el tiempo. Sus Sáls queman más que el sol."

Hiccup se sonrojó. No apreció el tono pervertido. "No vine a exponer mi vida personal, Ragna. Ve por provisiones, te esperaremos aquí. Ha habido un ataque, tenemos heridos que ocupan de tu magia."

"¿Provisiones para qué exactamente? Yo no soy la curandera de la familia."

Fue entonces, que el empuje mental de Toothless recuperó fuerzas. Hiccup luchó contra su curiosidad, queriendo bloquear a su Sál de revelar detalles de su plan. "El ritual que realizaste con Astrid y conmigo."

"¡Ja! Aye, el mayor fiasco de mis hechizos. ¡Cómo olvidar la humillación!" Ragna lo rodeó para seguir el camino a su choza. "No necesito que me lo vengas a restregar, Haddock."

Las llamas de Inferno ardieron en advertencia, la espada encajándose en la puerta con un súbito lanzamiento de su brazo izquierdo. Ragna, petrificada por el acto, reaccionó justo de la forma que Hiccup había deseado—dejó de parlotear.

"Ve por provisiones, Ragna." Hiccup enunció con deliberada amenaza. "Todo lo que ocupes para un ritual de Exposición. Ahora."

Ragna lo examinó de reojo. Convencida de lo serio que hablaba, se escurrió entre Inferno y la puerta de su choza para cumplir la exigencia. Hiccup fue a recuperar su espada. Respiró hondo.

Dio la media vuelta.

Frente a él, la desaprobación de Toothless quemó azul. "No."

Hiccup suspiró. Había tenido la esperanza de prolongar esta confrontación, pero de nuevo, Toothless le demostrada sus habilidades brillantes de percepción. "No hay otra manera."

"Es sagrado. ¡No lo puedes manipular, Hiccup!" Humo salió de la trompa del Night Fury. "No están listos."

"¡Nunca lo estarán si Stormfly no sobrevive la noche! Tenemos que hacerlo, Toothless."

"Lo dices por querer ser egoísta."

Hiccup gruñó, feral. "¡Sí, lo soy!" Sus ojos quisieron humedecerse. No. No, no, no. No había tiempo para lágrimas. La pelea todavía no terminaba. "Sucederá, Toothless. Puedes estar en desacuerdo. Lo respetaré. Pero no dejaré que la única oportunidad de saber que les sucedió a las chicas se nos vaya de las manos… No puedo…"

Toothless se había acercado lo suficiente para jalar de su brazo con su mandíbula. "¿Cómo Furious? ¡Estás violando las reglas, Hiccup!"

El pecho de Hiccup se oprimió con incredulidad. "¿En serio me estás comparando con…?" Hiccup resopló, su estómago llenándose de acidez. "Wow. Excelente. Es genial aprender que rápido bajan tus estándares sobre tu opinión de mí, Toothless. Gracias por compartir."

"No es tu lugar. Munr se encuentran el uno y al otro. No son forzados."

Hiccup escuchó los pasos de Ragna volver. "¿Por qué no? Nos funcionó a nosotros."

Fue el turno de Toothless de sentir la cruel espina del shock. Sus pupilas se adelgazaron en líneas horizontales, siseando por la traición escupida de la boca suelta de su jinete.

"No fuiste forzado. Tú tomaste elección de hacer Comunión, Hiccup. Algo que quieres robar a otros."

Con un último rebuzne, Toothless pausó la discusión, optando por agachar su cuerpo para que la anciana pudiera treparlo.

Tragando saliva, Hiccup asintió para sí. –Gran trabajo, boca mía. "Ragna, ¿tienes todo?"

"Aye, aye. ¿Qué esperas? ¡Ayuda a una vieja dama, Haddock!—¡Uf!"

Hiccup no perdió tiempo. Cargó a Ragna en sus brazos, sin dificultad llevándosela a la silla de montar. Ancló su gancho a Toothless de inmediato. En verdad esperó que la lagartija no optara por tumbarlo directo a la cascada.

El Night Fury gruñó a lo bajo, dejando claro que la discusión estaba lejos de ser terminada. Flexionó sus alas y levantó vuelo con su Sál helada de frustración.

Hiccup sólo pudo suspirar de alivio.


[+]+[+]


Inclusive haberle dejado los dos ojos morados a Dagur, no fue un remedio efectivo para calmar su ira.

Contradiciendo las tontas órdenes de Hiccup, Snotlout abandonó la nave de los Marginados en el lomo de Hookfang. Se dirigieron a la antigua Academia, donde Snotlout procedió a clavar toda arma del cuarto de armas a su alcance en los muñecos de pruebas.

Empapado de sudor, y jadeando por el ejercicio, fue como Tuffnut lo encontró.

Snotlout no quería hablar con nadie. No preguntó por el estado de Ruffnut. No ocupaba saberlo. Ignorar a Tuffnut fue más fácil. Seguir gruñéndole a los objetivos de tiro, fue más placentero.

Debió de haber adivinado, que Tuffnut venía en busca de hacer lo contrario.

El primer impacto de una pequeña piedra en contra de su lomo, mientras Snotlout despezaba un blanco de madera a hachazos, fue la primera señal.

Snotlout sólo se empeñó más en la tarea. El blanco pronto terminaría convirtiéndose en una perfecta colección de pica dientes.

La segunda piedra no fue tan pequeña.

La tercera, definitivamente dejaría un moretón.

Enrojecido por su ataque contra todo lo que tenía enfrente, Snotlout se limitó a gruñir maldiciones entre dientes. Mantuvo su espalda a Tuffnut en todo momento.

No perdió de vista la desaprobación viniendo de Hookfang. Fue aún más clara cuando los pantalones de Jorgenson cacharon chispas calientes. Antes de que nacieran feroces llamas, Snotlout golpeteó su trasero, más maldiciones evolucionando a palabrotas que provocarían hasta a Spitelout, uno que otro sonrojo.

"¿Qué demonios…? ¡Traidor!" Snotlout le siseó al dragón. Hookfang resopló por su trompa. Sutilmente, el largo gusano huesudo, ladeó su cabeza hacia la dirección donde Tuffnut todavía esperaba.

Las manos del jinete se estrujaron alrededor del hacha que sostenía.

El arma predilecta de Astrid.

Con la revelación, Snotlout dejó caer el mango, su cuerpo cambiando de caliente a frio en una velocidad impresionante.

"Thor, Thor, Thor, Thor…" Snotlout cerró sus ojos. "No. No, no es real. No puede ser. Astrid no puede estar…"

La furia retornó—el mejor escudo.

"Regresa a la villa, Tuff'."

"Oh, sí, Gran Jefe—Oh, espera. No lo eres. ¡Supongo que eso significa que puedo estar donde me dé le gana estar, Jorgenson!"

"A menos que quieras que te corte en pedacitos por accidente, te recomiendo ir a aventarle rocas a alguien más." Snotlout se apresuró hacia la bodega donde Gobber albergaba las armas para los entrenamientos. Todavía faltaba poner a pruebas los mazos…

Sintió, más que vio, la sombra de la silueta de Tuffnut en la boca de la cueva, llevándose con él la parcial luz del día.

"Pffft. Como si contaras con la puntería para lograrlo."

El insulto, sin embargo, careció del usual sarcasmo que hacía a un Thorston un—bueno, un Thorston. Snotlout no pudo encontrar lugar en su interior para albergar simpatía por él. Lo hizo sentir como el bastardo que sabía podía llegar a convertirse en sus peores días. Snotlout, por ello, había buscado aislarle. ¿Por qué hoy? Definitivamente uno de sus peores días.

Fishlegs había buscado en él algo parecido, poco después de avisarles lo sucedido—siempre el más sensible, Fishlegs había querido consuelo, un hombro donde lloriquear. Pero, Snotlout no había estado listo.

En verdad, en verdad, en verdad, seguía sin estarlo.

"Puedo causarte dolor físico que ni puedes imaginar." Snotlout siguió el hilo de la conversación con desdén. "Ah, justo lo que necesitaba. ¡El Mazo favorito de Gobber!" Recogiendo el mazo de su cobertizo, Snotlout se dirigió a la salida, dejando el arma colgar de hombro. "Quítate del camino, ¿quieres? Tengo cosas que asesinar."

Tuffnut se recargó en la orilla derecha de la cueva. "Adelante, estoy seguro que tu diminuto trasero puede encontrar espacio de sobra para salir arrastrándose de aquí." El descarado se cruzó de brazos en reto. Snotlout sujetó el mazo con fuerza, obligando a sus botas a cruzar el sendero que Tuffnut estaba dejando libre.

"No es lo que dijiste anoche." Se burló abiertamente, porque ser cruel a veces otorgaba un tipo de placer tan delicioso como estar en el campo de batalla. "Todo lo contrario, de hecho—recuerdo vívidamente los poemas dirigidos a mis rechonchos glúteos."

Claro, la bota atravesándose en su camino en el último minuto, fue la mejor venganza que Tuffnut pudo infligirle. Snotlout sólo agradeció a los Dioses que esta parte de la Academia no estuviera cubierta de arena o su cara ya se hubiera tragado una porción considerable.

"¡Vikingo demente! ¿Qué crees que estás haciendo?" Comenzó a levantarse del suelo, sólo para sentir su cuerpo siendo arrojado de regreso al piso de piedra. Su distracción le costó perder el mazo de sus manos. Una patada con las púas de Tuffnut lo hizo rodar lejos de su alcance. "¡Tuffnut!"

"Cierra la boca." Escuchó sobre su cabeza, en conjunto con el sonido de un casco uniéndose al mazo.

Su jubón negro fue jalado desde su pecho, elevándolo a un destino directo al enfurecido Thorston. Snotlout imaginó lo que se aproximaba.

Snotlout se preparó para el dolor. Para sentir el puño de Tuffnut rompiendo su nariz.

El beso, lo desvió por completo.

Y las manos.

Y la lengua de Tuffnut.

Demonios.

Snotlout intentó resistirse en un inicio. Luego, recordó que el placer podía ser tan buen distractor como la furia, y se entregó al asalto a su boca con todas sus fuerzas. Sostuvo al rubio de sus rastas. Jaló de él para morder sus labios, ahora gruñendo con aquiescencia. Tuffnut lo levantó del piso a jalones, regresándole a la privacidad de la bodega.

-Excelente plan. Snotlout se dejó manipular. Permitió que Tuffnut tomará el control. Lo disfrutó inmensamente. Cuando fue arrojado contra la pared de piedra, emoción le llenó hasta los huesos.

Los besos dolían—Sí, justo lo que Snotlout necesitaba.

Tuffnut masajeó se erección a través de los pantalones, sin delicadezas. Yendo directo al grano.

"Sí." Snotlout gimió, entre lamidas al mentón sin afeitar del rubio. Su cuerpo respondió en eco, ondulándose contra los dedos firmes. Esta sería la primera vez que Tuffnut lo tocaría de esta forma. Tan sólo pensar en la sensación de los dedos Tuff' sobre él… Snotlout reinició un beso para evitar babear de más. Su propia mano derecha ayudó en deshacer los listones frontales, aflojando la tela y dando acceso. Tuffnut succionó su lengua, al unísono que sus propios dedos palparon a Snotlout por primera vez.

Snotlout se había rehusado a ver el cuerpo. Se había rehusado a creerlo.

Astrid era demasiado lista para dejarse hacer trizas por cualquier tipo de enemigo.

Tanto sus dedos, como los de Tuff', se enrollaron en la estimulación. La piel de Snotlout ardió. Su respiración se entrecortó. Snotlout gimió, hundiendo su rostro en el pecho de Tuffnut, dejándose llevar.

Fishlegs había llorado como niña. Gobber había tenido que intervenir, sombrío—una repetición del día que habían perdido a Stoick. Les había contado los pocos detalles que tenían del ataque—Ruffnut la había encontrado antes. Luego, Eret. Stormfly seguía con vida, pero apenas. Y Astrid…

Todo culminó con un chillido. Snotlout se sujetó de la cintura de Tuffnut con sus manos, apretándolo, mientras del resto de su cuerpo cedió a la exigencia de los dedos de Tuffnut.

Fue un alivio. Un dulce alivio. Su mente se puso en blanco.

La tensión se desgajó, con sus emociones destructivas desbordándose fuera de su pecho.


[+]


"Es una marca que nos distingue de los demás dragones. Como Furious, como yo. Como todo dragón, que esté enlazado a un Hiccup. Indica dónde reside nuestra mayor debilidad."

Snotlout giró sobre su eje, rodeado de espesa niebla. Tuffnut desapareció, así como toda noción de paz. "¡Demonios, Wodensfang, no otra vez! ¡Pensé que ya habíamos terminado con tus tediosas visiones!"

"Una marca es Sagrada. Una marca del pensamiento, el cuerpo y el alma, Snotlout Jorgenson."

"No tengo idea que significa lo que dices. Déjame solo, ¿de acuerdo? Hoy NO es el día para ponerme a resolver tus acertijos." Snotlout talló su cabeza con frustración.

"Hugr, Hamr, Sál. Siempre alineadas, forman Munr." La voz de Wodensfang se tintó de melodrama. Snotlout rodó sus ojos para sí. Sabía que el achicharrado Seadragonus se encontraba hospedado en la choza Haddock. ¿Qué tanto le podía costar llamar a Snotlout por una visita, en lugar de envolverlo en este tipo de hechizos?

"De acuerdo. Es bueno saberlo. Le pasaré el tip a Hiccup. Ahora déjame volver a los brazos de mi novio."

"Hugr, Hamr, Sál. Siempre alineadas, forman Munr." Wodensfang repitió. "Siempre alineados. Sincronizados. ¡No lo olvides, Snotlout Jorgenson!"

De repente, la niebla tomó forma. El piso bajo las botas de Snotlout cambió textura, pasto suave reemplazando la dureza de piedra. Un anochecer con estrellas claras fue lo primero en captar su atención. Era una noche cálida. Podía escuchar el océano.

Escuchó las voces también.

Astrid y Eret arrojaban piedras por el acantilado, murmurando entre ellos. Snotlout reconoció los tenores de sus amigos, pero no pudo encontrar sentido a las palabras. Fue un lenguaje secreto que Snotlout no podía descifrar.

"Algunos caminos están trazados ya. Pero siempre hay espacio en la Historia para crearse desviaciones. O en muchos casos—Colisiones."

Eret y Astrid se acostaron sobre el pasto. Lo que fuera que estuvieran platicando estaba causando en Eret una expresión raramente vulnerable. La cabeza de Astrid se inclinó hacia él, buscando con su mirada la de su acompañante.

Snotlout frunció su ceño.

No entendía. ¿Era esto, otro suceso del pasado?

¿Por qué era este momento importante? Hasta ahora las visiones de Snotlout habían involucrado sólo a sus antepasados.

Sin aviso, Eret fue Hiccup y Astrid, Toothless—la mano del puberto de Hiccup acercándose a la trompa del Night Fury. Hiccup I y Wodensfang, acurrucados en una cueva, sus pechos brillando. Hiccup II y un pequeño Furious, ambos bebés, revolcándose en el pasto entre jugueteos.

Eret, estirando su mano hacia una Stormfly encadenada.

"Salvaste mi vida. Déjame regresar el favor."

"Hugr, Hamr, Sál. Siempre alineadas, forman—"

"Sí, Munr. Te escuché las primeras mil veces." Snotlout murmuró. "No entiendo lo que quieres decir, Wodensfang."

"Eh. No. Inténtalo de nuevo."

Snotlout respiró súbitamente. Se alegró de distinguir el olor a aceite de pescado y cuero. Tuffnut. El pecho de Tuffnut, para ser exactos. Snotlout lo abrazó contra sí, con regocijo. ¡Maldito Wodensfang y sus visiones!

Tuffnut gruñó con el entusiasmo. "Ajá, mucho amor ahora sí, ¿huh? ¿Quién demonios es Wodenbang?"

Snotlout bufó por sus narices. "Wodensfang, idiota." Soltó a Tuffnut, tomando su rostro en sus manos para plantarle otro beso. "Mi amante secreto, por supuesto—¡Ow, bromeaba!" Snotlout sobó de inmediato su trasero, donde había recibido el pellizco. "Dioses, vaya que eres mal pensado. ¡Peor que tu hermana!"

Las palabras lo congelaron.

Frente a él, Tuffnut siguió limpiando su mano con su chaleco descartado. Su expresión no pudo esconder su incomodidad. Culpa llenó a Snotlout de pies a cabeza.

Aclaró su garganta. "¿Cómo está?" De alguna manera la visita del Seadragonus había servido para purgar a Snotlout de su horrendo humor. Algo en su cabeza se había ajustado, probablemente un par de tuercas.

"Igual." Tuffnut gruñó a lo bajo. "Pero respira y parpadea, al menos. Papá dice que es el shock. Dice que se le pasará."

Snotlout lo atrajo de vuelta a su cuerpo. "¿Pero tú no lo crees?"

"¡No tengo idea de qué pensar! ¡Es la primera vez que la veo tan quieta y callada! ¿Tienes idea de que tan anti-Ruffnut es, verla en ese estado cototonic—?"

"Catatónico."

"—Lo que sea. Es perturbador. Lo odio."

Snotlout suspiró. Poco a poco, el peso de lo sucedido regresó a sus hombros. "Ruffnut es fuerte. Se recuperará."

"Suenas como Hiccup, oh gran sabio líder."

Snotlout se encogió de hombros. "Algo se me tenía que pegar." Prosiguió a aclarar su garganta. "Tuffnut… No tengo idea de qué es lo que debemos hacer. ¿Cómo pudo haber sucedido algo así? ¿Por qué As—?" No pudo mencionar el nombre entero. Se atascó en su garganta. Tuffnut apretó sus manos unidas, sin embargo.

La muerte. Aquello era algo, que a los vikingos no les sentaba bien manejar.

Su propio padre difícilmente hablaba de la muerte de su propia esposa, a pesar de haber sucedido cuando Snotlout era muy pequeño. La muerte de Stoick, un ejemplo más reciente, se había convertido en un tema del que no se hablaba en voz alta por Berk. Mucho menos en la cercanía de Valka.

¡No era justo! Snotlout sintió sus ojos humedecerse. Esta ocasión, no se obligó a endurecer su corazón. El coraje regresó, combinado con tristeza. La primera lágrima fue el principio del fin. Pronto, Snotlout soltó un sollozo.

No era justo.

Astrid merecía haber muerto como una guerrera.

Los brazos de Tuffnut lo cubrieron.

"¡SNOTLOUT!"

Snotlout brincó de los brazos de Tuffnut. Reconoció la voz de Fishlegs viniendo de la arena. Limpió sus ojos con sus muñequeras de manera apresurada, al mismo tiempo que Tuffnut regresaba su casco a su propia cabeza.

"¡SNOTLOUT, SÉ QUE ESTÁS AQUÍ! ¡HOOKFANG ESTÁ APUNTANDO HACIA LA BODEGA!"

Ambos se sacudieron las ropas mutuamente, antes de que Snotlout saliera de la bodega con su frente al alto.

Volando sobre Meatlug, Fishlegs giró hacia él, en cuanto lo tuvo en su visión. "¡SNOTLOUT! ¡Te he buscado por todas partes!"

"Bueno, cálmate. Ya me encontraste. ¿Qué quieres?"

"¿Calmarme? ¿CALMARME?" Fishlegs cerró sus propios ojos para respirar hondo un par de veces. "Dioses, dame serenidad para tolerar a los menos iluminado por tu inteligencia."

"Oye." Snotlout se quejó, manos en la cintura.

Fishlegs saltó de Meatlug. Caminó bastante determinado hacia Snotlout. Cuando su dedo rechoncho se enterró en su pecho, la fuerza casi tumbó a Snotlout al piso. Afortunadamente, Tuffnut lo empujó en la dirección opuesta, justo a tiempo.

"Snotlout. Necesito que dejes de hacer rabietas y que te comportes como el Segundo en Comando que eres. Te brindé tu espacio. Te regalé victimas para que golpearas a tu gusto, y ahora tendré que hacerme responsable del desastre que has hecho de la Academia frente a Gobber. Bueno, ¡ya es suficiente, señor! Ahora, súbete a Hookfang y acompáñame de vuelta a la villa."

Snotlout dejó su mentón colgar. A sus espaldas, Tuffnut comenzó a carcajearse.

Snotlout utilizó su mejor arma.

Fishlegs rodó sus ojos. "Ni siquiera lo intentes. Tus pucheros dejaron de hacer efecto desde hace mucho tiempo. ¿Y qué haces ahí parado todavía? ¡A Hookfang, dije! ¡Te daré un reporte de todo lo que ha sucedido mientras volamos!"

Así fue.

Fishlegs le compartió la tétrica historia de lo que Hiccup y Gobber se habían atrevido a hacer con el cuerpo de Astrid. Le contó sobre la teoría de las Volvas y la intención de Hiccup de ir por la sacerdotisa hermana de Gothi para obtener respuestas. Snotlout no entendió el objetivo. Astrid estaba muerta. El daño ya estaba hecho.

"Hiccup quiere respuestas." Fishlegs trató de justificar, cuando Snotlout expresó tal cual lo que pensaba.

"Hiccup quiere respuestas." Snotlout repitió para sí, sarcasmo inyectado en la frase. "Y lo que Hiccup quiere, siempre lo obtiene."

Volando a su derecha, el rostro de Fishlegs se mostró sorprendido. "¿Qué pasa contigo? ¿No quieres saber quién es el causante del ataque?"

Snotlout decidió cambiar la dirección del reporte. "¿Cuál es el estado actual de Stormfly? ¿Creen que sobrevivirá?"

Fishlegs tragó saliva de manera significativa. "Sigue en estado crítico. Gothi y Valka permanecen con ella aún." Ingerman se dirigió hacia Tuffnut, quien volaba en su nuevo dragón. "¿Cómo sigue Ruffnut?"

Tuffnut se encogió de hombros. "Igual."

Fishlegs le envió una mueca de simpatía. "Estoy seguro que los tés de Gothi servirán pronto para ayudarla."

La mirada oscura de Tuffnut no fue muy alentadora. Snotlout dirigió su atención de regreso al centro de la aldea, notando un considerable grupo de Berkianos enojados en la plaza. "Genial. ¿Qué pasa ahora?"

"Por eso fui por ti, Snotlout." Fishlegs suspiró. "Necesito ayuda."

Aterrizaron a poca distancia de los Berkianos, ganándose una acelerada estampida en su dirección. "¡Snotlout! ¡Dile a tu padre que salga de inmediato de donde se esconde!"

Snotlout no apreció ser gritado en el rostro por Bo Algar. Tenía aliento a calamar. "¡Whoa! Retrocede un poco, amigo. ¿Para qué lo quieren?"

"Está con Valka en su choza, ayudando a salvar la vida de Stormfly. Ya se los he dicho, pero—"

"Queremos una explicación." Arne Hofferson interrumpió a Fishlegs en seco, empujando a otros aldeanos de su camino para llegar a Snotlout. "Hiccup no me permite ver el cuerpo de mi sobrina. Necesitamos prepararla para los ritos funerarios. ¡Es una injusticia!"

"¡Valka no ha salido de ahí en toda la mañana!" Otro aldeano se quejó. Escandalosamente. "¡Queremos saber que pasó! ¿Fueron los dragones los causantes? ¿Por qué se está escondiendo de nosotros?"

"Nadie se está escondiendo." Snotlout levantó sus manos para tranquilizarlos. "Valka es una sanadora de dragones con mucha experiencia y está justamente haciendo eso. Ayudando. Sanando a Stormfly para que sobreviva de sus heridas mortales. ¡Obviamente, necesita ayuda, por el amor a Freyja! Por eso Gothi y nuestros padres están ahí dentro. ¿En serio es necesario actuar de forma tan paranoica, gente?"

"No ha negado la parte de los dragones. Que interesante, ¿no creen?" Bo recalcó. "No sería la primera vez que algo así pasa. Un dragón atacando a un vikingo, a pesar de ser aliados.

El golpe bajo avivó a los aldeanos. Snotlout intercambió una mirada con Fishlegs, presionándolo por ayuda. "Porque ellos no tienen nada que ver, ¿cierto?"

Fishlegs no respondió tan velozmente como a Snotlout le hubiera gustado. "¡C-Claro que no! Los dragones no pudieron haber causado el tipo de—Quiero decir. Hemos revisando el cuerpo de Astrid, y llegamos a la conclusión de que, en efecto, no se trató de un dragón."

"¡O estás cubriendo por Hiccup Haddock! ¡No sería la primera vez!"

Snotlout tomó tres pasos hacia la muchedumbre. "Si fuera tú, Gorn Sigurdsson, tendría mucho cuidado antes de proclamar acusaciones como ésas. Uno pensaría que estás inculcando traición hacia tu Jefa y su heredero. Algo que se castiga con exilio, si mal no recuerdo."

Sigurdsson era amigo de su padre, lo cual lo hacía ver aún más traidor a sus ojos. Era increíble que tan rápido tipos como estos cambiaban de lealtad. Gorn escupió al piso, pero cerró la boca, su mirada desviándose de la de Snotlout.

"Aun así—" La pobre mujer que compartía sangre con Astrid pareció llegar a su punto limite, rompiendo en llanto. "Sólo pido verla. Sólo quiero verla por última vez… Mi pequeña."

Snotlout tragó saliva, conmovido. "Prometo que la verá, Arne Hofferson. La llevaré a verla yo mismo, en cuanto la investigación de Hiccup concluya. Nosotros, tanto como todos ustedes…" Snotlout levantó su tono de voz para atraer la atención de la plaza. "queremos saber qué sucedió y la identidad del culpable. Sea un oso, un hombre… o un dragón. Nosotros también queremos justicia por Astrid. Ella era más que una amiga o un jinete, era parte de nuestra familia. Hiccup no descansará hasta encontrar al culpable. De eso, pueden estar seguros."

Un momento de quietud reinó por la plaza, algunos de los aldeanos murmurando con remordimiento por dudar de Valka y Hiccup en primer lugar; otros todavía en duelo, y los que sobraron, simplemente lucieron aburridos con el desenlace anticlimático de su pequeña rebelión.

"Ahora, cambiando de tema." Snotlout aclaró su garganta. "Si tienen asuntos pendientes con Valka, Gobber, Tuffnut Senior, o con mi padre, pueden hacerlos llegar a nosotros. Supliremos a los miembros del Consejo en su ausencia, para que ellos puedan seguir enfocándose en los problemas más urgentes."

Los ojos nerviosos de Fishlegs viajaron hacia él, en reacción al anuncio. Snotlout le guiñó el ojo, confiado. Escuchar quejas de otros y decirles qué hacer, era algo que Snotlout había visto a Hiccup llevar a cabo con sus jinetes, todo el tiempo.

¿Qué tan difícil podía ser?

Entonces, sus orejas fueron bombardeadas por múltiples lloriqueos de vikingos insatisfechos.

Snotlout tragó saliva.

-Está bien. Quizás no será tan sencillo.


[+]+[+]


Valka sintió la presencia a sus espaldas, mientras se tomaba un momento de soledad en el piso de arriba de su choza.

Al voltear hacia la ventana trasera, vio a Hiccup introducirse de manera apresurada. Valka abrió su boca automáticamente, lista para darle una actualización del estado de Stormfly.

"¿Eret se encuentra aquí? No lo encontré en el Gran Salón."

Valka cerró su boca. Achicó sus ojos, analizando a su hijo. "Sí. Está sentado abajo con ella, haciéndole compañía por unos momentos. ¿Lo necesitas?"

Hiccup se dirigió a las escaleras.

Valka lo bloqueó con su cuerpo.

Hiccup suspiró. "Sólo por un momento. Necesito hablar con él."

"Hiccup. Hijo." Valka había tenido, muy probablemente el peor día de su vida, seguido del día que había perdido a su esposo. No estaba de humor para juegos. "No te atrevas a mentirme. ¿Qué estás planeando? ¿Para qué necesitas a Eret? El hombre ha sufrido suficiente por hoy."

Hiccup tenía muchos gestos físicos que lo delataban cuando planeaba mentir. Sus puños se apretaban, sus labios se presionaban juntos. Inflaba su pecho en muestra de defensa. Valka los detectó sin problemas. Cuando Hiccup trató de rodearla, Valka le persiguió, levantando sus manos.

Todavía cubiertas en sangre.

"No te permitiré el paso hasta que seas honesto conmigo, Hiccup."

El muchacho gimió con frustración. "Ma', es la única manera."

"¿De qué estás hablando?"

Toothless apareció en la ventana. Le sorprendió verlo aún más agitado que su hijo.

Hiccup levantó su mano en dirección al Night Fury. "Toothless, podemos seguir peleando en otro lugar. Aquí no."

"¿Peleando? ¿Por cuál estúpida razón podrían estar peleando en estos momentos?"

Un resoplido del Night Fury reafirmó la parte de estúpida.

Hiccup se acercó a Valka. Tomó las manos de su madre entre las suyas, observando detenidamente la sangre seca. Al levantar su rostro de nueva cuenta, el jinete lució más firme en sus ideas, que al momento de su llegada.

Le contó a Valka su plan.

Cuando el núcleo del asunto le fue claro, no supo si llorar o reírse. En ocasiones, Valka se consideraba muy vieja para líos de esta magnitud. Totalmente fuera de su experiencia.

"¿Estás seguro que son Munr?" Valka frotó su frente, cansada. "¿Y me refiero a completamente seguro?"

¿Eret… y Stormfly?

Valka siempre había sospecho de que Eret tenía sentimientos por…

"Toothless y yo lo presenciamos con nuestros propios ojos antes de zarpar a Fuerte Sinister. Sus Sáls se expusieron al despedirse en el establo de dragones. Lo son."

"¡Eso no significa que tú tengas el derecho de entrometerte entre ellos, Hiccup!" Valka ahora comprendía la desaprobación de Toothless. "Almas místicas, ceremonias de Exposición—Este asunto es muy delicado. Deberías comprenderlo mejor que cualquier otra persona. Si estás equivocado—"

"No lo estoy."

"¡Pero si lo estás, debes considerar las consecuencias! Stormfly no sobrevivirá si además de su cuerpo, le rompes su corazón de igual forma."

Hiccup retrocedió. Finalmente, algo de remordimiento se coló por su rostro. "¿Por qué pensarías que su corazón se rompería? Encontrar a su Munr es lo mejor que le puede suceder en estas circunstancias, Ma'. Créeme, no hay comparación… Hacer Comunión con Eret… puede ser la razón faltante para que Stormfly no se dé por vencida."

-En asuntos del amor, sigues estando ciego, hijo mío. Valka suspiró para sí. "El amor no es un tema simple de abordar. Nada es blanco y negro. Recuérdalo también. Recuerda también quién salió lastimada de tu unión con Toothless. Lo siento, no estoy segura que sea una buena idea."

"Pero, Ma'—"

"Afortunadamente, esta decisión no les incumbe tomarla."

Valka sintió su corazón caerle a su estómago. Cerró sus ojos en resignación a lo que estaba a punto de desenvolverse. "Supongo que no, Eret. Esta elección es tuya." Y de Stormfly. ¿Pero cómo darle la oportunidad de consentir?

Ambos Haddocks se tornaron hacia la inevitable figura de Eret subiendo las escaleras. Nunca, había el hombre lucido tan exhausto.

"Desearía que hubiera más tiempo para darles, Eret." Hiccup continuó. "Pero sé que comprendes a la perfección lo que pudiéramos ganar si exploras los recuerdos de Stormfly. Hacer una Comunión parcial de sus Sáls puede ser algo arriesgado con la condición de Stormfly, pero—"

"Es un riesgo que se vale la pena tomar." Eret completó. Valka tuvo dificultad para leer su expresión. Eret estaba escondiendo sus sentimientos sobre el asunto de manera deliberada, su voz optando por un tono neutro. "¿Estás seguro que es posible? Me refiero a explorar sus recuerdos."

Hiccup no titubeó. "Será inevitable. Ustedes dos se convertirán en un solo ser, los recuerdos de Stormfly serán los tuyos y viceversa."

Toothless se integró al grupo, sus escamas brillando, mientras el dragón se dirigió directo a Eret. –"Ser Munr no se forza, Eret."

Eret se tomó un momento para tomar su decisión. Intercaló miradas con Toothless, Valka, y al final, con Hiccup.

"Lo haré."


[+]+[+]

Continuará…

[+]+[+]


NdA: No se vayan muy lejos. Este shit-show apenas comienza. (Sí, ya estoy escribiendo la siguiente parte, por fis, paciencia).

¿Creen que Eret está accediendo por las razones correctas?

¿Creen que el plan de Hiccup funcionará?

¿Creen que Eret y Stormfly son verdaderos Munr, nivel Toothcup?

Estoy muy interesada en saber qué piensan, porque esta telenovela me rompe el corazón, pero a la vez me apasiona ser así de malvada. Entrar de lleno en este triángulo Eret/Astrid/Stormfly es muy estimulante de escribir. Cada pairing que he incluido ha tenido su propio momento para brillar, y siento que esta relación en particular es la más complicada.

En fin, me despido para seguir escribiendo.

Cuídense todos, friggs. ¡Usen tapabocas o los violará Furious!