"Munr."

Por B.B. Asmodeus.

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Fandom: How to Train Your Dragon, 1, 2 & 3, Dragons: Riders/Defenders of Berk, Dragons: Race to the Edge y Novelas de Cressida Cowell.

Parejas principales: Hiccup/Toothless, Tuffnut/Snotlout. Astrid/Eret/Stormfly (por ahora). Pre-Ruffnut/Cloudjumper. Menciones de Hiccup I/Wodensfang y de Hiccup II/Furious.

Advertencia general: Relaciones románticas entre dragón/humano.

Advertencias en este capítulo:

a. Hoy es el día en el que las etiquetas Eretfly y Eretstrid dejan de ser "sin resolver."

b. Muerte de personaje principal, sigue siendo importante de mencionar.

Soundtrack:

"Hurts Like Hell" de Fleurie.

"The Stars Align" de Audiomachine.

"I Will Find You" de Audiomachine.

"Persecution" de Audiomachine.

"Un Sospiro" de Franz Liszt, Reimagined por Audiomachine. –¡Guárdenla para el final!

Rating: Adult. Por descripciones gráficas de violencia y gore.

Categorías: Romance, Humor, Drama, Suspenso, Temas Espirituales, Hurt/Comfort, Fusión con los Libros, Acción/Aventura. Lemon. Uso de mitología y lenguaje Nórdico. (La verdad, esta historia se ha vuelto bien dark.)

Sinopsis: Post-HTTYD 2. Temporada 2 de Munr: Relaciones serán puestas a prueba para decidir de cuál lado estará cada Tribu en el Archipiélago Vikingo en la Guerra contra Furious.


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Parte

XXIX

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"Amé

Y amé

Y te perdí."

-Fleurie.

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Entumecido.

Así, Eret se sentía.

"Cierra tus ojos. ¡Concéntrate! Debes pensar en cómo se conocieron. La primera vez que se vieron. La primera vez que se olieron. Recuerda la primera conexión entre los dos."

"Preferiría no hacerlo." Eret murmuró, haciendo lo opuesto a la indicación. Su mente se rehusó a revivir la forma vil que había sometido a Stormfly el día que se habían conocido. Eret todavía sentía vergüenza por su comportamiento—por más que su estilo de vida de aquel entonces, no hubiera dado otra opción.

Recibió un golpe en su nuca con el bastón de la vieja espiritista. "¡Concéntrate! ¡No funcionará, si no visualizas el Vínculo!"

Eret gruñó para sí, sintiendo los ojos de Hiccup clavados en él. Eret quería dormir. Se sentía cansado como nunca en su vida. Si cerraba sus ojos, quería hacerlo para no pensar. Para no recordar.

Pensó en el Vínculo que importaba para él, no el de su primer encuentro.

Nada sucedió.

"Inútil. No estás haciendo lo que te pido. ¡Bah!"

"Estoy haciendo lo que puedo." Eret renegó.

"De acuerdo, no perdemos los estribos, ustedes dos." Hiccup los rondó con manos alzadas, conectando su mirada con la de Eret. "Eret, piensa en la forma que Stormfly te hace sentir. Lo que sea, por más difuso que el sentimiento sea. Piensa en aquella sensación especial… Aquella calidez, quizás. No lo sé… ¿Qué tal, la primera vez que volaron juntos?"

Eret mordió su labio inferior. Cerró sus ojos de nuevo.

No había tenido idea de que había estado haciendo al volar a Stormfly por los cielos. Había sido un torpe, totalmente fuera de su elemento, tanto como cuando había colgado de sus garras.

Había sido la experiencia más exhilarante de su vida.

"Mmm. Así que no estás equivocado, Haddock. Impresionante."

Eret ignoró la voz de la vieja Ragna. Ahora que el eco venía a su cabeza, Eret se dejó llevar por el recuerdo. La sensación del viento golpeando su rostro. Sus manos sudando al intentar sujetarse del arnés de la Nadder.

"¡Estás lleno de sorpresas!"

El peso brincando a sus espaldas le había dado alivio—control. Eret había encontrado algo más de balance, entre el caos.

La trompa de Stormfly había estado fría bajo sus dedos, por culpa de la trampa de Drago y la insolación. Las cadenas habían sido removidas con coraje, sintiendo una extrema humildad por la lealtad de una criatura como la Deadly Nadder. Eret no había estado acostumbrado a ser salvado. Siempre se había cuidado las espaldas él solo.

"Por Odín."

Los cuarzos que Ragna había colocado alrededor del cuerpo en recuperación de Stormfly y Eret, comenzaron a resplandecer. Cuatro ejes para atraparlos en el plano espiritual, según Ragna. Eret lo supo, porque su vibración se unió a la vibración de su propio corazón.

Un fenómeno encarnizado obró desde su interior. Eret apretó sus dientes contra la intensidad.

"Está funcionando."

La voz de Hiccup fue un ligero susurro. Eret quiso mandarle callar.

Una fuerza mayor a su cuerpo se encargó de expresar—un cuerpo inmaterial con base de agua marina y toda sensación de cariño recaudado en su ser.

Eret gimió, sintiendo un jalón de su pecho hacia el exterior. Al abrir sus ojos un gajo, distinguió algo brillando manifestándose frente a los presentes.

¿Era esto, de lo que Hiccup había estado hablando?

¿Su… Sál?

"Que extraño." Hiccup interceptó. "Así no lucía la última ocasión…"

"¿Qué? ¿D-De qué ha-hablas?" Eret tartamudeó con dificultad. ¿Estaba metiendo la pata hasta en hacer esto?

"No te alteres, Eret. Tranquilo…" Hiccup se escuchó más cerca de antes. "Sé que tienes miedo. Yo lo tuve por igual. No entendía qué era ese poder queriendo salir de mi pecho. No comprendía qué era lo que deseaba… Es un llamado, Eret. Sé que lo debes sentir. Tu Sál lo está demostrando. Está confundida. Es una tormenta atacándose a ella misma. Debes tranquilizarla."

Eret imaginó la tormenta. La venganza de las olas mismas en su alma.

"Llama por Stormfly. Ahora."

Eret pensó Chica-aquí-estoy-Todoestarábien-Porfavor.

"¡Stormfly! ¡Spitelout, ayúdame a sujetarla!"

Lo que prosiguió fue una avalancha de dolor.

Su cráneo explotó en agonía. Su espalda crujió. Eret sostuvo su cabeza—se abrazó a sí mismo—escuchó su propia voz vociferar en dolor.

FRÍO-FRÍO-FRÍO

—"Las veremos de nuevo. Estoy segura."

DOLOR-DOLOR-DOLOR

"Sus Sáls son inestables. ¡No recomiendo continuar, Hiccup Haddock!"

"¡Eret, no te detengas!"

ERET-ERET-ERET

Pronto, el llamado de Stormfly opacó cualquier otro sonido. Los sentidos de Eret fueron bloqueados, absortos únicamente en su conexión.

-Chica… Todo está bien. Déjame sostener tu dolor. Lo aguantaré por ti, pero necesitas tranquilizarte.

—"¡Buena chica!" Astrid hizo eco, su voz tiritando con orgullo. "¡Así es, Stormfly! ¡Lo estás haciendo muy bien! ¡Eres la mejor!"

Recuerdos.

Eret fue arrastrado a un mundo de ellos.

A través de los ojos de Stormfly, Eret tuvo la oportunidad de colmar los huecos. Las partes de la historia que no conocía.

Astrid había sido una chiquilla completamente distinta con lo que Eret se había tropezado en su cuartel destrozado por el Bewilderbeast. Divisó a una niñita infeliz con el mundo en general. Áspera. Salvaje. Una bravucona con Hiccup. Había sido cruel con los dragones. Stormfly ni siquiera había tenido un nombre, ante sus ojos. Por mucho tiempo sólo había sido un oponente para ellos, nada más.

Eventualmente, de una rebeldía entre vikingos y dragones, una amistad había sido forjada.

Diferentes escenarios corrieron por la mente de Eret. Imágenes, sonidos, emociones. Mezcladas sin orden, regidas por el mismo caos que reinaba dentro de Stormfly. Eret no tuvo la certeza de cómo ayudarla más allá de aguantar el dolor—el asalto físico y espiritual.

—TeProtegeréSiempreAstridHuyeDolorASTRID

—"No tienes remedio, 'Fly. ¿Espiando a Eret de nuevo, mientras entrena con Skullcrusher? ¡No puedo entenderlo, en serio! ¡El tipo es un pesado!"

Allí.

Calor.

Dulzura.

—Stormfly desprendió la primera pieza: un flujo de apego por un hombre extranjero. Su juguete favorito. Su amigo. El forajido que siempre olía a sal de mar, gentil cuando nadie prestaba atención—Eret se vio a sí mismo por los ojos de alguien más.

—Stormfly tenía todas sus sonrisas categorizadas, presa de su fascinación por el forajido. ¿Sus cambios de humor? Completamente analizados. Su marca de feromonas cubriéndolo por entero, después de cada separación y reencuentro, siendo la mayor muestra de lealtad que le podía ofrecer.

—Stormfly observaba a Eret pelear, comer, bailar, volar.

—Amar.

Eret se presenció a sí mismo abrazar a Astrid en las Islas Bog Burglar.

—Ofreciéndole a Stormfly premios detrás de las espaldas de su jinete.

—Astrid llorando en el bosque, tras tener su corazón roto por Hiccup, cubierta en las alas de la Nadder. El cariño de Stormfly fue palpable al dar consuelo a su más querida amiga. Su más querida polluela. "Nunca seré suficiente, Stormfly. ¿Por qué?"

—"¡Lo eres!" Fly' gorgoreó contra la melena de Astrid. "¡Astrid suficiente para cualquiera con ojos y buen gusto!"

Eret rio. Algo que no creyó que volvería a hacer, así de rápido.

—Astrid-Astrid-Astrid.

No hubo escape. Astrid estuvo en cada momento significante. Stormfly no consideraba su vida previa a conocerla, digna de tener mucho sentido. Astrid era su Humana. Su Hermana. Su Jinete.

La única Merecedora.

Hubo un quiebre de confusión dentro de Eret al asimilar aquel pensamiento. ¿La única…?

—"He luchado día y noche desde que lo conocimos, 'Fly. De un sin números de formas diferentes. Aun así, los sentimientos se mantienen aquí. Muy dentro. ¿Qué puedo hacer, cuando ya estoy cansada de luchar?"

Reconoció el estilo de peinado, así como la vestimenta de ese último recuerdo. Reconoció el sendero hacia la choza Hofferson, mientras vikinga y dragona caminaban con aire íntimo.

Anoche. Era anoche.

Eret presionó por más—Por fin llegaban al punto donde todo había comenzado. Eret casi pudo saborear el terror de regreso. Sólo un poco más…

—"Eres mi mejor amiga. Quiero ser honesta. ¿Quizás podamos competir y ver quién gana?"

—Ambas carcajearon, cada una a su manera. Stormfly correteó a la rubia por la plaza, más juguetona que realmente molesta. "¿Por qué no? ¡Dicen que todo es justo en el terreno de Freyja!"

—"No necesitas Competir." Stormfly tornó sus enormes ojos dorados a espaldas de Astrid—del fantasma—mirando directo a Eret. "Eret, Hijo de Eret, fue ganado desde el Inicio."

Las figuras comenzaron, a poco a poco, desvanecerse.

"¡No!" Eret gritó, sin voz, sólo con su Sál. "¡No te vayas, Stormfly! ¡Muéstrame qué sucedió después! ¡Muéstrame quién las lastimó!"

Ser sumergido en el océano helado fue una repetición de la fuerza que lo inmovilizó en los momentos que siguieron. El escenario terminó de difumarse, y fue imposible frenarlo, por más que Eret deseó aferrarse al último recuerdo.

Eret fue atrapado en una oscuridad inexplicable, su cuerpo siendo desnudando en contra de su voluntad a algo más crudo que simple desnudez.

A su Sál.

¿Era esto, Comunión? No se sentía como nada a lo que Hiccup había descrito. ¿Qué el dolor no debía cesar, no empeorar?

—La única Merecedora.

Incorpóreo, Eret berreó en el abismo. "Stormfly… Ayúdame, por favor. No puedo perderte tampoco. Eres lo único que me queda." Lo último que quedaba de ella. "Pelea. Sobrevive."

—La única Merecedora. Su Humana. Su Hermana. Su Jinete.

"Daría mi vida por ella, Storm'." Eret gruñó. "Me intercambiaría con ella frente a los Asir y los Vanir sin dudarlo, si tuviera la oportunidad."

Oh.

La tormenta invadiéndolo, de repente fue golpeada con otra tempestad. El descubrimiento fue algo que Eret no pudo negar, una vez que le fue clara la convicción de sus palabras.

Sí lo haría. Si pudiera, intercambiaría lugares con Astrid.

La tempestad creció, dominó su ser, la revelación causando una desconexión total de—


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Eret sintió el piso duro golpearle las espaldas, al caer de regreso.

"¡Eret!"

Frente a él, los rostros borrosos de Valka y Hiccup flotaron por un tiempo indefinido. Eret percibió manos jalarle de las pieles cubriendo su pecho.

"—qué sucedió? ¡Eret, reacciona! Funcionó, ¿cierto?"

"Hiccup, dale espacio para respirar-"

"Debió de funcionar, ¿cierto, Ragna? ¿Hicieron Comunión?"

"Pfft. ¿Acaso lucen hundidos en éxtasis y regocijo, Haddock?"

"¡Son Munr! ¡Debió de haber funcionado!"

"Suéltame." Eret parloteó con debilidad. Manoteó a Hiccup para que lo soltara, el techo de la choza dando ligeras vueltas. "A-Aléjate de mí." Manos quisieran auxiliarlo. Eret las ignoró, rotando su cuerpo sobre el piso hasta quedar boca abajo. Rogó porque las paredes dejaran de moverse.

Silencio se alargó por un momento.

Sobre uno de los puños de Eret, una pequeña mariposa multicolor encontró su lugar para aterrizar. Eret se fijó en ella, analizando el daño a sus delicadas alas. Reconoció que, a pesar de ello, la mariposa todavía se aferrada a aletear.

Eret sonrió. Extendió sus dedos con cuidado, sintiendo el alma de Stormfly deslizarse por su piel.

Eret se estremeció, reconocimiento el sentimiento volcando su Sál.

Esperanza.


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Stillhet.

Kald.

Hungersnød.

Mørke.

Silencio.

Frio.

Hambruna.

Tiniebla.

Hamr.

Hungr.

Muerte—Dolor.

Hamramr.


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"¿Todavía igual?"

Valka sonrió al ver a Cloudjumper saltar de la sorpresa. La cabeza del dragón dio un giro algo extremo, gorgoreando negativas desde el techo de la choza Thorston.

"Ah, vamos, Cloudjumper. Sé que estás preocupado por ella." Valka suspiró. "En estos tiempos despiadados, mostrar bondad por otros es un hilo de luz. Nunca hay que desprenderse de él."

Algo que Cloudjumper y ella nunca perderían, sería su mutua capacidad de medir sus estados de ánimos. Su compañero se mostró preocupado de inmediato. Saltó del techo Thorston para acercarse a su jinete en el suelo firme. Valka se dejó rodear por su inmenso cuerpo. Se permitió compartir la carga de sus incertidumbres en su amigo incondicional.

"¿Stormfly?"

Valka negó con su cabeza, cerrando sus ojos y con sus manos empuñadas en el trozo de piel de yak que utilizaba para asearse. "Todavía vive. Eret nos asegura que está luchando por su vida."

"¿Cómo sabe con Seguridad, Eret-Hijo-de-Eret?"

Valka suspiró. "Es una larga historia. Una que no me siento con ánimos de discutir." Aclaró su garganta. "Volviendo al tema de Ruffnut. Me imagino que has estado pendiente de su estado. ¿Sigue sin volver en sí?"

Un ojo amarillo parpadeó, un segundo después, también su gemelo. "Ruff-Nut persiste en Cascarón."

Valka asintió. "Encontrar a Astrid y a Stormfly debió haber sido horrible. Pobre chica. No la culpó por encontrar refugio en su propia mente. Desearía poder ayudarle con más que simples tónicos y tés, pero la recomendación de Gothi sigue siendo la misma. Nada sana mejor que el tiempo."

"¿Lo Crees, Valka? ¿En verdad lo Crees?"

Valka tragó saliva. "Algunas veces. Hay heridas que no merecen ser cerradas ni con el paso del tiempo."

En el comienzo del anochecer, el cuerno de Hela sonó por la villa. Valka pensó en su hijo, de manera inevitable. Finalmente, la señal se estaba dando al pueblo. Berk por fin podría comenzar con los ritos funerarios de su hermana caída.

"Le ordené a Hiccup soplar el cuerno de Hela." Valka confesó en un susurro. "¿Fue ésa una crueldad de mi parte?"

"Quieres que Crezca. Quieres que Aprenda de ti."

"Quiero que le dé cara a las crueldades de este mundo para que esté listo a lo que se avecina." Valka talló su entrecejo, sintiendo un dolor expandiéndose. "Eso me coloca en una posición difícil de balancear… Como su madre, sólo quiero protegerlo. Pero como Jefa, es mi deber cultivar más responsabilidad en Hiccup. Sigue comportándose de manera impulsiva, sin pensar en las consecuencias… Dioses, sólo oye lo que digo, Cloudjumper." Una risa salió de su boca. Cayó en cuenta de la similitud entre Hiccup, y su persona. ¿Cómo escapar de su propia herencia? "Ahora entiendo las jaquecas de Stoick. Ser Jefa no es fácil. Especialmente cuando tus decisiones impactan a tu pueblo—a los dragones—al mismo tiempo que a tus seres queridos. No tengo idea de cómo lo hacía ver un trabajo sencillo."

"¡Valka! ¡Jefa Valka!"

Cloudjumper regresó de un salto al techo de los Thorston, dándole espacio a su jinete de atender los llamados de su pueblo.

Valka suspiró para sí. "El trabajo nunca termina, ¿eh, querido amigo?"

"Ve." Cloud' gorgoreó. "Aquí Estaré."

Valka le onduló una ceja, mirando hacia la alcoba de la melliza Ruffnut. Un lugar que había sido vigilado con recelo todo este tiempo. "Ya lo creo que sí."


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Snotlout hizo su escape, en cuanto tuvo oportunidad.

No era como si en realidad lo necesitaran. Tuffnut era muy bueno en ordenar a los aldeanos a hacer filas y respetar turnos, y Fishlegs en tomar notas. Snotlout sabía que escucharía los reproches mañana, si es que no antes.

No obstante, después de tres horas—TRES HORAS—de escuchar pedidos de sillas de montar de diferentes estilos. Después de tres horas de escuchar reportes del estado de los costales de distintos granos en las bodegas de Berk. Y lo más divertido de todo—Después de tres horas de escuchar sobre la importancia de aparear a todos los animales de granja, en preparación del invierno—¿Quién demonios no saldría corriendo?

En cuanto Fishlegs había estado distraído eligiendo sillas para Makus el Apestoso y su ridículo dragón, Snotlout se había arrastrado a pecho tierra por la Herrería de Gobber hasta encontrar la salida. Tuffnut había estado muy concentrado en alegar su punto a Makus, que las sillas con relleno de lana eran para niñitas, para notar su escape furtivo.

Luego, había escuchado el cuerno de Hela.

El anuncio oficial.

Berk estaba de luto.

Otra vez.

Fue entonces, que Snotlout decidió escabullarse al Gran Salón.

Entrar fue pan comido. No hubo señal ni de Toothless, ni de Hiccup.

Huh.

Adentro, los llantos de Arne Hofferson fueron reconocibles desde una de las mesas. Para su sorpresa, la misma Jefa Valka la acompañaba, murmurando consuelos.

Todo indicó que, a la pobre mujer ya se le había concebido su deseo.

Snotlout permaneció indeciso unos momentos, detrás de una de las columnas.

Una vez que cruzara la puerta, no habría vuelta atrás.

"Tengo que despedirme." Snotlout apretó sus ojos cerrados, luchando contra sus ganas de correr en dirección opuesta. "Vamos, Snotlout. No seas cobarde. Astrid te patearía el trasero si te viera ahora."

Haciendo todo lo posible por no atraer atención de ojos fisgones, Snotlout se escurrió de una columna a otra, hasta eventualmente, terminar en el pasillo trasero del Gran Salón.

El que daba directo a la Sala de Juntas.

El portón rechinó, al empujarlo hacia adentro.

En su primer vistazo de la Sala, notó que todas las antorchas estaban ardiendo con fuego. Con su corazón latiendo fuerte, Snotlout se obligó a entrar el resto del camino.

"¡Oh, vaya! Más visitas."

Snotlout se congeló.

Donde antes no había sido visible, la figura de Gobber pareció deslindarse de las sombras mismas, no luciendo muy sorprendido que digamos.

"Oh, debí haber dado la vuelta equivocada—" Snotlout ya estaba retrocediendo. "Esta definitivamente no es la bodega de cerveza."

"Vienes a decir adiós, ¿eh?"

Snotlout paró la retirada. No pudo conectar su mirada con la de Gobber, tanto era su pánico por haber sido atrapado en su plan.

Gobber caminó hacia él. Snotlout reconoció el aroma a aceite de oliva de sus manos. Aceite que seguramente había sido frotado en el cuerpo, para asegurarse que ardiera en la pira con facilidad.

En su periferia, Snotlout sintió el peso de la única manota de su ex tutor abrir el portón una franja más.

"Estaba alistándola. No querríamos que nuestra querida Astrid no luciera menos que impecable, ¿no crees?"

Snotlout bajó su mirada al suelo. La gentileza de la voz de Gobber no ayudó a retener sus ganas de tirarse al suelo y romper en llanto-poco-masculino. "Ella—Sí, creo que es lo que ella… desearía."

"Mm-hmm." Snotlout sintió entonces un suave empujón de su hombro. "Vamos, entonces. Despídete. Esperaré afuera."

Así, Snotlout quedo a solas.

Bueno, no completamente.

Astrid estaba acomodada en la mesa donde, en sinnúmeros de ocasiones, Snotlout la había visto escribir reportes de sus misiones. Su cuerpo estaba cubierto hasta su cintura. Su cabello colgaba de la mesa al haber sido deshecho de su gruesa trenza.

Al acercarse lo suficiente para ver su rostro, Snotlout pudo creer que se encontraba dormida.

Gobber la había preparado con un hermoso vestido blanco.

Snotlout levantó la manta, cubriéndola hasta el cuello. Había vendajes asomándose por debajo del vestido, señalando el daño que Snotlout no quería ver alrededor de su torso.

Snotlout infló su pecho, decidido.

"Prometo cuidar de ellos." Snotlout nunca había sido más honesto en su vida. Esperó que Astrid lo pudiera escuchar, desde el gran pasillo de Odín. Esperaba que Astrid le creyera. "Mantendré a los mellizos a raya. Le haré compañía a Fishlegs para que no se entristezca. Una vez que Stormfly se mejore, la sacaré a volar para que haga su ejercicio. Le compraré los pollos crudos en los mercados del mediterráneo que tanto le gustan. Ya verás… ¡tendré todo bajo control!"

La piel de Astrid no debería estar así de azul. Dioses.

"Cuidaré a Hiccup." Snotlout continuó. "Haré lo posible para que el dragón Furious no lo lastime, Astrid. Ni a Toothless." Porque si perdían a Toothless, sería perder a Hiccup por igual. "Sobre Eret… bueno. El hombre puede cuidarse solo. Pero sólo porque sé que le tienes cariño, le compartiré de mi profunda sabiduría todos los días. Lo convenceré de tomar otro dragón."

Astrid permaneció inerte.

Snotlout acarició la corona de cabellos dorados con delicadeza. Dos lágrimas por fin se soltaron de sus ojos.

La puerta rechinó, indicando que tenía compañía.

Snotlout no se movió de su lugar.

Se escuchó el eco de una bota, al unísono de su un gacho muy conocido.

Snotlout se apresuró a limpiar su cara. ¡Diantres! ¿Por qué tenía que ser tan sentimental? Ahora, Hiccup lo miraría llorar y…

Un brazo flacucho lo rodeó.

Snotlout se ahogó en un sollozo inmediato. En instantes, su rostro se retacó en el hombro de su primo. "¡Rayos, Hiccup! ¿Qué no tienes una solución para esto? De todos tus brillantes planes… ¿Por qué…? ¿Por qué no pudiste…? Sólo esta vez…"

La rabieta morfó a una serie de gruñidos frustrados. Snotlout sintió sus mocos salirse de control. A pesar de lo asqueroso que debía sentirse, Hiccup no emitió alguna queja.

"Lo intenté." Hiccup masculló, cerca de la oreja de Snotlout.

Claro que Hiccup había intentado hacerle trampa a la muerte misma. Hiccup no sería Hiccup, de lo contrario.

"Pensé que sí averiguaba quien la había lastimado, tal vez... Podría encontrar una forma de revertirlo. De alguna forma. De alguna manera. Pero… fallé. Perdí esa ventana de oportunidad, Snotlout."

Gobber reapareció en el umbral. Carraspeó su garganta. "Es hora, chicos. La pira está lista. Debemos transportarla."

Snotlout se alejó de Hiccup. "¿Có-Cómo lo harán?"

"Usando una de las camillas donde transportamos heridos. ¡Claro, si Fishlegs logra encontrarla a tiempo! ¡Este muchacho vaya que se toma su tiempo!" Lo último, lo gritó al pasillo, metiendo presión al asunto. En reacción se escuchó un desastre de objetos hacer impacto al piso. Porque Fishlegs era de lo más torpe cuando se ponía emocional. "¡Más vale no hayas tumbado otro de mis escudos del Muro de los Héroes, Ingerman! Eres una amenazaba para mi sentido de decoración."

"¡L-L-o siento, Gobber!"

Hiccup suspiró. "Le ayudaré."

Snotlout asintió, no queriendo estar en este lugar un minuto más. "Sí, yo también."

Gobber había cojeado de regreso al Gran Salón, vociferando a Fishlegs las horas extras que trabajaría para él.

Hiccup fue el último en salir de la Sala de Juntas. Snotlout lo observó dar un último vistazo al cuer—A Astrid, antes de cerrar la puerta.

Snotlout notó que su primo no presentaba pista alguna de haber llorado.


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Silencio—Gritos.

Frio—Fuego ardiendo.

Hambruna—Saciedad.

Tiniebla—Luz.

Hamr—¡No! —Llevaba a dolor.

Hungr—¡No!—Llevaba a ruido.

A pensamientos.

Muerte—Vida.

¡Stillhet!

¡Kald!

¡Hungersnød!

¡Mørke!

¡Hungersnød!

Hambruna—¡Sin saciedad!

Hambre.

Frialdad.

Muerte.

No.

Luz! ¡Quiero luz, no oscuridad!"

Del éter, obtuvo una respuesta:

"Skipta hömum… ¡Og du skal aldri dø igjen!"


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Furious concibió el cambio en el mar.

Un sabor a sangre de antaño condensando la corriente; el delate de un nacimiento. Una convulsión, proviniendo del centro de la tierra, del corazón dentro del Archipiélago.

Otro Sello se había roto.

-"Un Alfa se ha levantado, Hermano."

Aquella vieja pulsión de enlace entre sus mentes transmitió sólo silencio. Wodensfang lo podía escuchar, sin embargo. Furious lo sabía muy bien. A pesar de un centenio, sus mentes seguían conectadas.

Su silencio apestoso a culpa, fue evidencia suficiente.

-"Oh, pero es lo que esperabas, ¿no es así?" El Seadragonus impulsó su trompa fuera de la marea, rugiendo a los cielos. -"¡Traidor! ¡Traidor a tu propia raza, Wodensfang!"

Wodensfang escogía a Hiccup-Horrendous-Haddock-Terceroen la Guerra-Que-Se-Aproximaba. Escogía dar las espaldas a su propia especie.

-"FuriousEl Segundo Sello se rompió cuando Volaste después de Cien Años. El Tercer Sello se rompió cuando mi Guardia fue terminada por la Sangre de Grimbeard. Lo que sigue, es sólo lo que está Destinado a Ser."

Furious conocía bien qué había roto el Primer Sello. Involucraba al Chico-Con-El-Nombre-Que-Alguna-Vez-Había-Amado, encontrando Comunión con el Alfa Night Fury.

Involucraba la repetición del Ciclo.

Furious se rehusó a ser esclavo del tan llamado Destino. La penitencia del Seadragonus Maximus a su merced ya había sido cumplida. No se regiría bajo su mando un día más.

–"Hazlo. Adelante. ¡Arma a Hiccup-Tercero de Escamas y Colmillos! Aun así, no lo salvarás. La Hora del Dragón está cerca… Mi promesa muere con cada anochecer. ¡Pero, mi ejército revive con cada amanecer! ¡Dile, Wodensfang! Dile… ¡QUE NO MOSTRARÉ PIEDAD!"

Esta vez, el silencio de Wodensfang fue ominoso.


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"¡Increíble! ¿Cuántos idiotas se necesitan para encontrar una bendita camilla?"

"Pero la encontramos, Gobber. Después de… ahem, varios intentos. ¡Pero lo hicimos!"

"¡Se sintieron como cien intentos, Fishlegs!" Gobber aventó la puerta con su pata de madera, sosteniendo la parte frontal de la camilla con su gancho. "¿Dónde se volvió a meter Hiccup?"

"Dará un discurso junto a Valka para abrir el Funeral. Necesitaba prepararse."

"Me suena a pretextos para evitar trabajo manual."

"¿Eh, Gobber?"

"¿Ahora qué, Fishlegs?"

"¿Dónde… está Astrid?"

"Cómo que, ¿dónde? ¿Qué acaso no ves que está justo-?"

Las barbas de Gobber tocaron al suelo, al girar su cabeza hacia la mesa.

Estaba vacía.

"-allí?"

La manta que había sido usada para cubrir al cuerpo estaba tirada en el piso. Gobber se rascó su nuca con confusión.

A su lado, prácticamente escuchó las rodillas de Fishlegs chocar juntas del miedo. "¿Podría ser que alguien más se la llevó?"

"¡No! Las órdenes de Valka fueron claras. Me asignó a mí personalmente para transportar el cuerpo a la pira."

"Bueno, tal vez su tía quiso hacerse cargo de la tarea. Digo, ¿quién podría culparla?"

Gobber dejó caer la camilla, en favor de acercarse a examinar la escena.

Con su gancho levantó la manta para inspeccionarla. De ella se desprendieron cabellos rubios, provocándole un escandaloso estornudo. Luego, Gobber encontró trozos de tela aun volando en el aire.

Trozos de tela blanca.

Trozos de un vestido.

La manta fue descartada. Gobber regresó a lado de Fishlegs, levantando su gancho para frenar los tartamudeos. "Fishlegs. No te muevas."

Fishlegs, inmediatamente, se movió, comenzando a arrastrar la camilla de vuelta a la salida. "¡Deberíamos ir a preguntarle a Valka! S-Sí, ella debe saber a dónde se llevaron."

Gobber encajó su pata de palo en la bota del muchacho. "Dije. No. Te. Muevas."

Cuando Fishlegs tragó saliva, lo escucharon hasta la plaza de Berk. ¿P-Por qué?"

Gobber ya tenía su mano en el interior de su bota, afianzándose en la daga que siempre escondía para emboscadas.

"Estamos siendo cazados."

Fishlegs, por fin, se quedó quieto. "¿Ca-cazados? ¿Por qué cosa?"

Gobber deseaba saberlo. Sin embargo, los vellos de su nuca parándose en atención era una señal inconfundible. Después de cazar dragones la mayoría de su vida, identificar depredadores cerca, fue natural para sus instintos vikingos. Gobber empujó a Fishlegs lentamente, indicándole que era hora de huir por donde habían llegado.

El gruñido, fue lo primero en manifestarse.

Tres antorchas fueron tumbadas al suelo.

Gobber extrajo su daga, sucesivamente que dio un fuerte empujón al lomo de Fishlegs.

Un alarido rompió la quietud.

Su daga fue tumbada de su mano.

"¡Mierda de yak!" Dolor desfiló por su brazo, agudo. Brusco. "¡Fishlegs, huye!"

El frente de su jubón fue jalado—Gobber fue arrojado contra la dirección opuesta, colapsando contra el escritorio de Valka. Su mirada se nubló por un momento. Gobber luchó por mantenerse conscientes, encontrando apoyo en lo que estuvo a su alcance—los mapas se rompieron a su empuje, contenedores de tinta fueron arrojados, manchándose las barbas en el proceso.

"¡Fish-Fishlegs!"

Por debajo del escritorio, lo vio.

El cuerpo de Ingerman acorralado, sangrando. Boca abajo, el muchacho, gimiendo del pavor.

Divisó la garra, estrujando la oronda espalda de su presa. Presenció su potencia, al ver el dolor reflejándose en las facciones del jinete.

Gobber se impulsó de pie con su gancho. De un salto, se apoderó de una antorcha todavía ardiendo.

La bestia chilló al ser golpeada con el fuego. Gobber no pausó, armándose de otra antorcha para repetir el ataque.

No engañó a la bestia con la misma trampa. Colmillos resplandecieron en las sombras, su advertencia mortal de mantener su distancia, siendo clara. Gobber conectó miradas con esferas cerúleas por un sólo respiro—antes de que la figura en cuatro apéndices encontrara escapatoria por el portón abierto.

Gobber cojeó directo con Fishlegs.

"¡Fishlegs! ¡Muchacho, háblame! ¡Dime que estás completo!"

"Cuatro… extremidades… todavía pegadas… a mi cuerpo." Fishlegs jadeó, después de ser reincorporado boca arriba. "No puedo… decir… lo mismo que mi dig-dignidad."

Gobber encontró un largo zarpazo en el costado derecho del rechoncho. De ahí provenía la sangre. Gobber le dio una palmada en el hombro, "¡Sobrevivirás! Es sólo un rasguño."

"G-Gobber. É-Ésa co-cosa… Ésa cosa e-era…"

"¡Un demonio, Fishlegs!" Una bestia que había devorado el cuerpo de su querida Astrid. Bestia inmunda. "¡Un maldito demonio que regresó a terminar el trabajo! ¡Levántate! ¡La aldea está en peligro!"

Gobber marchó con determinación hacia el muro donde la vieja hacha de Stoick había servido como lugar de honor.

Gobber no había creído que se vendría en la necesidad de sacarla de su retiro.

"Sólo una última ocasión, preciosa."

Al re-dirigirse a Fishlegs, sintió orgullo al verlo de pie. Ambos ignoraron el ligero olor a orina.

"Ya sabes qué hacer, Fishlegs. Sopla el cuerno de Heimdallr."


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Hungersnød.

Olores.

Colores.

Olores.

Sonidos.

Hambre.

-Tanta hambre.

Colores.

Sonidos.

-Corre.

Enemigo cerca.

-Corre.

¡Fuego!

-CORRE.

Sonidos.

Gritos.

-ESCÓNDETE.

El frio perduraba.

-Odio el frío.

Odio.

Furia.

Rabia—corriendo rojo.

La ensaña inyectó vida.

El frio se dispersó.

Perduró el hambre.

Olores.

Olor. Sangre.

Sangre.

Carne.

-"Vida."

Familia.

Manada.

El recuerdo vino. Rostros. Sentimientos.

Conexiones.

Dolor.

Terror.

-Stormfly.

Manada.


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"Pronto es Hora."

En el escritorio, Hiccup dejó de escribir. Si Toothless no tuviera certeza que el corazón de Hiccup latía, cualquier otro da-wingless lo confundiría con una estatua.

"Hiccup." Toothless insistió, bajando sus orejas en preocupación.

Hiccup enrolló el pergamino de su creación. "No estoy seguro si es mi mejor trabajo, a lo que discursos compete… Pero sería peor si intentara improvisar con un par de chistes de Snotlout."

El Night Fury olfateó el rollo de pergamino descansando en el escritorio. Olía a puro Hiccup. A sus manos.

Ante su proximidad, las yemas de su jinete acariciaron las escamas de su cabeza en un encuentro fugaz. No perduraron.

"Toothless." Vino el susurro. "¿Qué tal si no puedo hacerlo?"

Toothless odiaba a Hiccup en sufrimiento. Por borrar la angustia en su rostro, Toothless estuvo dispuesto a forjar una tregua entre los dos. "Eres Fuerte en modos que no ves. Un discurso es Fácil si no viene del corazón. Es Difícil cuando Sí."

Hiccup sostuvo su rostro en sus manos. "Sé que crucé una línea."

Toothless presionó el antebrazo del jinete con su trompa. "Lo Hiciste. Es lo que te gusta. Romper cosas. Líneas, cuadrados, círculos. Reglas, costumbres, navíos, catapultas, jaulas—"

"Habías estado esperando por el momento perfecto para ese golpe bajo, ¿verdad?" El rostro del muchacho fue revelado a su mirada de nuevo. Toothless obtuvo una ligera sonrisa. Sin embargo, oscuridad reinó las facciones de su frigg.

Hiccup aún no lloraba. Hiccup aún resistía. Por dentro.

"Tenías razón, ¿feliz? Fue un desastre. La Sál de Eret se… se congeló como hielo puro, en lugar de fundirse con la Sál de Stormfly. Lo que no me explico, es… ¿Por qué, Toothless? ¿Por qué no funcionó? ¡No lo comprendo!"

"No es TU asunto saberlo." Toothless bufó por su trompa. "Todavía no aprendes."

"Pero—"

"¡No te incumbe! No es tuyo, arreglar TODO, Hiccup. No es tuyo, FORJAR destinos de otros."

El puño de Hiccup aporreó el escritorio. "¡Sí me corresponde el querer protegerlos! ¡A cada uno de ustedes! Ah, no, y no intente sermonearme de que no siente la misma responsabilidad con los dragones de la aldea, Señor Alfa."

Toothless gruñó a lo bajo.

Hiccup levantó su mano a la vista del dragón, doblando cada nudillo a la par con los nombres saliendo de su boca. "Gobber, Astrid, Snotlout, Stormfly, los mellizos" -Mi padre, Skullcrusher- "Barf, Belch, Cloudjumper, Hookfang, mi madre..." Finalizando, Hiccup sacudió sus brazos con energía. "¡Todos forman parte de nuestra familia, Toothless! Nunca me daría por vencido, si se tratase de mantenerlos a salvo."

Toothless observó a Hiccup renegar, arrojar el pergamino y la tinta al piso, en ardor caprichoso.

Observó los dedos del da-wingless apretarse en puños, al ponerse de pie y vagar por la alcoba.

Mesuró la respiración entrecortada, tambaleante bajo el pecho protegido de armadura.

Para nada impresionado, Toothless rodó sus ojos.

Para completar el berrinche, Hiccup pateó la silla acomodada cerca del escritorio, tumbándola al piso. "¡Lo irónico es que, al parecer, lo único que hago al intentar ayudar, es empeorar las situaciones!"

¡Por Alfa y Omega, Toothless tuvo suficiente!

Su cola se zarandeó, dando justo en el blanco deseado: la cabeza de Hiccup Haddock Tercero.

"¡Ouch!"

Lástima no te Queda!"

Los ojos saltones de Hiccup fueron dos lunas, pasmadas en incredulidad. Masajeando su nuca, su Munr miró a Toothless como si de repente el Nightfury hubiera declarado irse a la Isla del Apareamiento todo el Invierno.

Por su cuenta.

". Falló plan disparatado. Todos fallamos. Ahora, ¡levántate! Ahora, ¡lucha!" Toothless se precipitó a atrapar a Hiccup con su cuerpo, creando un circulo de conexión alrededor de su jinete. "¡Pero, lucha Limpiamente, Hiccup!"

Su cabeza se onduló bajo la palma izquierda de su Munr, gorgoreando con insistencia. "Lucha por Justicia, como lo hiciste contra Furious. Protege a los necesitados. Oponte al Odio. Honra a Familia con amor, hasta a los Caídos."

Cabizbajo, Hiccup respiró hondo. Sus puños lentamente, respondieron a los empujones de Toothless, llamando por sus caricias. "No te pierdas en Ti, hasta no poder Encontrarte."

Los brazos de su jinete se anclaron a su cuello, retornando del abismo al que el mismo Hiccup se había arrojado.

"Toothless, es lo que intento hacer." Hiccup restregó sus lágrimas sobre las escamas de su confidente. "Pero… duele."

Al recibir los llantos que Hiccup, Toothless lo cubrió con sus alas. "Duele en mí también."

Hiccup lloró.

Toothless lo dejó.

-"No me preocuparía si fuera tú. Siempre me encontrarás, grandulón." Su Sál susurró a la de Toothless. -"Como yo te encontré."

Recuerdos fluyeron. Toothless, sometido ante Drago. Hiccup, volando sobre un Terrible Terror, para recuperarlo.

Sí.

Siempre se hallarían, uno al otro.

Un aullido.

Luego, otro.

Enemigo.

Reincorporándose, Toothless se enfocó en el mensaje asaltando sus oídos. Su nariz.

Un aroma foráneo que-no-pertenecía le acarició la trompa.

Enemigos. Cerca.

En su territorio.

"¿Toothless?" Hiccup se separó, buscando la expresión del dragón con más detenimiento. "¿Qué percibes?"

Un cuerno silbó por la aldea.

Alarma de Intruso.

El aroma extraño se intensificó.

Toothless refunfuñó. Regido por instinto, el Alfa se asentó en su ser. "Hiccup. Invasores."

Hiccup no dudó en montarlo.


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Eret decidió ser un cobarde.

No asistiría al funeral.

Stormfly lo necesitaba más.

Eso fue lo que se repitió, al reemplazar el turno de Valka, ignorando las miradas piadosas de Gothi.

No es como si fuera una mentira.

Stormfly, de hecho, necesitaba cercana supervisión en el estado en el que se encontraba.

Aunque Eret había fallado en muchas cosas, cuidar que Stormfly reposara con alguien cuidándole las espaldas—No, en eso, no la dejaría abajo.

"Siento mucho que mi alma no le caiga bien a la tuya." Eret pausó su narración de otra de sus aventuras de la niñez, para suspirar. "Dioses, se más grosero, ¿quieres? Insulta a la dama cuando está lastimada." Eret se rio de su propia reflexión, sentado cerca del lecho donde Stormfly dormía.

La Nadder estaba recuperando su color, lento pero seguro. Valka había dicho que, si su fiebre se rompía para el siguiente amanecer, eso definiría en gran parte la supervivencia de Stormfly.

Eret no quería que su amiga estuviera sola. No, si esta noche tenía tanto peso.

Eret rascó su pecho ligeramente. Aquella incomodidad que lo había perseguido desde su regreso a Berk persistía. ¿Pero, que no había intentado solucionarlo ya, sólo para ganarse una terrible decepción? ¿Por qué esta presión no cesaba?

"Supongo que no te aluciné aquella vez que caí al mar en Sinister. Tuve la sensación de que alguien estaba alentándome a no ahogarme. Eres toda una preocupona, 'Fly."

Un ronquido fue su respuesta.

Eret se levantó para acudir a la chimenea. Vertió algo de agua caliente en un recipiente para limpiar su rostro.

Después de secarse con una manta, Eret miró fijamente el fuego vivo, pensando en la pira que se había preparado.

"No tenía idea de que ella sintiera algo así por mí, Stormfly."

Astrid, la única merecedora.

La única merecedora de Eret, a ojos de la Nadder.

Era extraño pensarlo muy detenidamente, pero la evidencia estaba plantada en su mente. Los recuerdos de Stormfly habían apuntado directo a aquella dirección. Y sus pensamientos habían solidificado lo que Eret había sido ciego para ver por sí solo.

Astrid había albergado sentimientos por él.

Sentimientos románticos.

"Somos todo un par, ¿eh?" Eret regresó a lado de Stormfly.

¿Qué tanto importaba saberlo, hasta ahora?

"Cuando te recuperes, me tienes que contar cómo demonios pudo haber sucedido. No creí que fuera el tipo de vikingo de los gustos de Astrid. Digo, sólo mira a Hiccup. O a la Princesita Bog Burglar."

¿Por cuánto tiempo Astrid había experimentado sentimientos por él? ¿Antes, o después del efecto del Rebote? ¿Por qué no se lo había dicho?

Eret masajeó su sien. "Mencionó que había luchado contra tenerlos, en primer lugar. Lindo golpe a mi ego."

Como ya era usual, Stormfly no fue la mejor conversacionalista.

Eret estaba por resignarse a leer uno de los libros de Valka, cuando resonó la alarma por Berk. El cuerno más grueso y profundo, el de Heimdallr.

"Genial. ¿Ahora qué?" Eret se reincorporó, su mano yendo al sable que guardaba en su espalda baja. "La diversión continúa, chica."

Sonidos de conmoción no tardaron en manifestarse en las afuera de la choza de Valka. Eret abrió la puerta principal, y se sorprendió al notar a Snotlout haciendo guardia a pocos metros.

"¿Qué pasó ahora? ¿Por qué tanto alboroto?"

"Parece que tenemos una infestación, por lo que dice Gobber. Una manada de lobos anda merodeando por Berk."

Para enfatizar el reporte, una serie de aullidos orquestaron una canción peligrosa en el ambiente.

Que extraño. Eret desnudó su sable, ocupando el espacio a lado de Jorgenson. "Pensé que en Berk no había lobos. No es su hábitat."

"¡Ya somos dos!" Snotlout estaba listo con su espada nueva, bien empuñada en su mano derecha. "Pero, parece que los Dioses están aburridos últimamente. Dragones gigantes, Bersekers, Romanos, ¡y ahora Lobos! ¿Qué tal si incluyen unos cuantos krakens en el asunto para la próxima?" La queja fue dirigida al cielo. "Me encantaría unas botas de kraken. ¿Tú no, Eret?"

Eret lo ignoró. Dio una inspección rápida por la villa.

Los aldeanos y aldeanas entrenados para la batalla se estaban subiendo a sus dragones en preparación de ataques en tierra, mientras que Eret distinguió a miembros del patrullaje aéreo vigilando desde puntos clave en el cielo. Eret notó que estaban comportándose de manera más callada de lo usual. Algo tramaban.

Los aullidos se repitieron. "Se oyen cada vez más cerca."

Snotlout levantó su espada, haciendo trizas tripas imaginarias frente a su nariz. "¡Que vengan! ¡Quiero un abrigo nuevo!"

"En mi opinión, te importa mucho tu guardarropa. ¿Cómo puede ser, que no les teman a los dragones? En la larga cadena alimenticia, deben saber que estarían en las de perder."

"Mmm. Lo mismo dijo Hiccup. Toothless lucía bastante insultado que se atrevieran a invadir su territorio, así nomás."

"¿Dónde están ahora?"

Snotlout se encogió de hombros. "Escogieron irse más por un ataque camuflajeado. Están escondiéndose por ahí, queriendo atrapar a algunos de nuestros amigos peludos en acción." Ah, eso explicaba el comportamiento sospechoso de los aldeanos y los dragones. Querían devolverle la emboscada a la posible manada. "Valka y Cloudjumper fueron a dar la vuelta al perímetro de la Isla. Querían averiguar el origen de tanto amigo perruno. ¡Deben estar viniendo de alguna parte!"

Otro aullido. Al Este. Eret jaloneó a Snotlout para dirigirse a la parte trasera de la choza de Valka. "¡Vamos, por aquí!"

"¡Oye! ¿Quién te nombró el Jefe?"

Eret lo jaloneó de nuevo. "De acuerdo. Tú ve primero, Jefe. Están acercándose por el lado Este."

Snotlout le arrojó una expresión de reproche, antes de avanzar hacia la dirección que Eret apuntó. Ambos caminaron con sus armas listas.

"No me diga que tiene miedo, Señor Jefe. Pensé que después de encarar a un Seadragonus Maximus, un lobito sería nada para usted."

"Guarda silencio, lacayo. ¡Hookfang, cuida de Stormfly!"

Un remolino de fuego muy conocido aterrizó en el techo de la choza de Valka. Eret sonrió para sí, cuando oyó a Snotlout quejarse por la falta de sutileza del Monstruos Nightmare.

La choza de Valka había sido construida un poco más alejada de la plaza central de Berk, ya que Valka apreciaba su privacidad. Detrás, un arco rocoso cerraba el camino, y del lado opuesto solo encontrabas un acantilado directo al mar. Valka no criaba animales de granja, prefiriendo pescar junto a Cloudjumper. Así que, al explorar el terreno, sólo encontraron piezas descartadas de inventos de la mujer y unos cuantos barriles donde solía guardar salmón. La peste fue una gran delate de ello.

No hubo iluminación más que la de las estrellas, al rodear la choza, y Eret y Snotlout se reencontraron cerca del acantilado espalda-contra-espalda.

"Tus oídos comienzan a fallar con la avanzada edad, Eret."

Eret le dio un codazo. "Shhh."

Una rama fue pisada. Eret se concentró en reconocer otra repetición.

Lo hubo. Dos más.

Se estaba acercando.

Hookfang los sorprendió con su llamarada de fuego. Sin esperar una orden, el dragón se impulsó a los cielos.

Sólo para ser derribado en pleno vuelo.

"¡Hookfang!"

El Monstruos Nightmare se encendió a sí mismo para quitarse al depredador de encima, salvándose de ser arrastrado al mar. Con una sacudida, el dragón reincorporó el vuelo.

Eret estaba muy ocupado mirando justo lo que Hookfang se había quitado de encima, como para unirse al grito victorioso de Snotlout.

Éso, no era un lobo normal. ¡Un lobo no crecía al tamaño de un Skullion!

Gruñidos llegaron a sus oídos muy tarde. Eret se dio la vuelta hacia el arco rocoso que los acorralaba. Distinguió varias figuras cuatropeas asomarse desde lo alto de la colina de piedra.

Estaban rodeándolos.

"¡Hookfang, ven aquí, necesitamos un aventón!"

"No será lo suficientemente rápido." Eret siseó. "Prepárate, Snotlout."

"¿Dónde diablos están los refuerzos?"

"Creo que están ocupados con sus propias batallas."

Los lobos brincaron de la colina.

Hacia el techo de la choza de Valka.

Eret sintió su sangre congelarse. "¡NO!"

No pausó inclusive si la acción garantizaría su propio suicido. A sus espaldas, Snotlout emitió un alarido de combate, lanzándose junto a Eret al peligro. Pelusa grisácea se plantó de golpe en su camino—colmillos blancos sisearon frente a su rostro, y una garra que debería pertenecerle a un oso, aventó un zarpazo contra Eret.

Eret empujó a Snotlout al piso.

Pero, aunque Snotlout alcanzó a ser protegido, Eret no corrió la misma suerte.

Las pieles de su abrigo fueron jaladas por las garras.

Eret no pudo encajarse lo suficiente al suelo para no permitir ser atraído hacia la bestia. Sintió su cuerpo ser arrastrado contra su voluntad—Eret reaccionó por instinto, encajando su sable en lo que tuvo a su proximidad. Sintió la hoja del sable ceder, traspasar músculo. Eret sacó el sable y lo volvió a encajar.

Un zarpazo directo a su cabeza lo dejó viendo negro.

Por unos segundos.

Eret tosió sangre, su mirada luchando por tener idea de lo que estaba sucediendo. Creyó escuchar a Snotlout llamar su nombre, pero no estuvo seguro.

Un segundo golpe lo aplastó contra la tierra, ahora en sentido contrario.

Aun así, Eret se aferró a su sable. Siguió presionándola. Sus dedos de su mano libre se aferraron al pelaje, pensando en Stormfly…

"No la… No la lastimen." Gruñó con impotencia. No supo definir si el ardor en su pecho se debió a sus heridas, o a su conexión con la Nadder. No sabía qué tipo de dolor preferiría. "¡No la toquen, malditos!"

Se forzó a abrir sus ojos, a enfocar su línea de visión. Saliva caliente cayó sobre su torso. Ugh.

Tal vez estaba soñando. Tal vez ya se había desmayado y esta batalla era un pigmento muy elaborado de su imaginación. Una pesadilla de su propia mente.

Porque no logró encontrar razón lógica para que un segundo lobo apareciera a espaldas de su opresor, mandíbulas abiertas—

—encajándose en el cuello del Lobo Gris.

Eret sintió las vibraciones del sonido, ante el alarido de dolor que nació.

El Lobo Gris fue arrancado de Eret.

Impactado, el navegante rodó sobre el piso, siguiéndole el rastro al combate.

El segundo lobo no compartía el mismo tono de pelaje. La oscuridad de la noche no ayudó a definir un color exacto, pero al menos Eret reconoció destellos color arena entre las duras revolcadas de ambas bestias.

El segundo lobo, además, era muy pequeño a comparación con su enemigo.

A pesar de tener el elemento sorpresa de su lado en un inicio, el Lobo Arena fue revolcado contra el arco de piedra en venganza. Chillidos vinieron de la criatura, pero no se rindió. Persistió en oponerse, mordiendo las patas del Lobo Gris desde su caída al piso.

"¡Así es! ¡Más le vale correr, apestosos perros!"

Snotlout.

Y Hookfang.

Defendiendo la choza de Valka. Gracias a Thor.

Eret trató de levantarse.

El Lobo Arena se escurrió de una mordida mortal a su estómago, usando su tamaño para ser ágil. Pateó al Lobo Gris, obligándolo a caer y ahora ser el cazador. Se fue directo a la yugular, apretando su trompa alrededor del cuello de su oponente. Lamentablemente, el Lobo Gris era demasiado grande. Su cuello era demasiado grueso, el pequeño lobo no tendría la suficiente fuerza para desangrarlo, mucho menos romperle su cuello.

Un tercer lobo negro, saltó de la colina. La distracción bastó para que el Lobo Gris recuperara fuerzas y quisiera volcar su cuerpo para levantarse.

Eret se abalanzó, su sable en lo alto.

Esta vez, se fue directo por la cabeza.

Ojos rojos se encontraron con los suyos al momento de la ejecución. El Lobo Gris emitió un sonido débil de dolor al ser atravesado de cabeza a lo bajo de la mandíbula. El Lobo Arena aprovechó el momento, encajando sus colmillos con renovado ímpetu.

Sangre salpicó al rostro de Eret, tibia.

El gruñido a sus espaldas, sin embargo, le avisó que seguían siendo presas.

Una llamarada de fuego cayó sobre el Lobo Negro. Fue increíble como el ataque no causó efecto.

El Lobo Negro atravesó las llamas, caminando directo hacia ellos.

Eret se obligó a levantarse, apoyándose de su sable sobre la tierra.

Luego parpadeó con sorpresa.

Bañado en sangre ajena, el Lobo Arena, cojeando de una pata frontal y de otra trasera, se posicionó frente él.

Eret se quedó sin aliento.

"¿Qué estás haciendo, estúpido animal? ¡Corre! ¡Aléjate de aquí! ¡No necesito tu ayuda!"

Era de lo más ridículo. ¡Algo como esto no podía estar sucediendo de nuevo! ¡No necesitaba ser salvado por criaturas con inexplicables lealtades!

"¡Corre, te matará!" Eret imploró. El ardor en su pecho había empeorado. Eret sentía su Sál calentarse, anunciando el preludio…

El Lobo Arena meneó su cabeza, ofreciendo su perfil.

Una gema azul resplandeció con al ámbar de las llamas—Un ojo cerúleo, delineado de comisura negruzca.

El contacto fue breve, pero la Sál de Eret se energizó. Ató el cabo suelto que su amo no pudo, por sí solo.

-"Tranquilo. Stormfly sólo está marcándote como parte de su familia. ¡Lo hace conmigo también!"

El descubrimiento, fue un golpe que lo tumbó de rodillas. "No…"

El Lobo Negro dobló sus patas, preparándose para el gran salto definitivo, y en segundos estuvo en el aire, precipitándose para caerles encima.

Nunca dispuesta a huir de una pelea, Astrid se encontró con el oponente de frente.


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Continuará…

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NdA: LES DIJE QUE CONFIARAN EN MI. LES DIJE QUE TENÍA UN PLAN. DESHONRA A SUS VACAS POR DUDAR DE MI.

Traducciones del noruego moderno y antiguo lenguaje nórdico:

Stillhet=Silencio.

Kald=Frío.

Hungersnød=Hambruna.

Mørke=Oscuridad.

*Hamr= (pronunciado como la palabra inglesa "hammer") se traduce literalmente como "forma" o "piel". El hamr es la forma o apariencia de uno, lo que otros perciben a través de la observación sensorial. Sin embargo, a diferencia de nuestra cosmovisión moderna, lo que perciben los sentidos no es absoluta e inalterablemente estático y fijo. De hecho, martillo es la palabra más crucial en el léxico nórdico antiguo del cambio de forma / shapeshifting.

*Hugr= Puede traducirse satisfactoriamente como "pensamiento" o "mente". Se corresponde con la personalidad y los procesos cognitivos conscientes de alguien y, por lo tanto, se superpone considerablemente con lo que hoy llamaríamos el "yo interior" de alguien.

El hugr generalmente permanece dentro de su "dueño", pero a veces puede crear efectos en personas lejanas con solo pensar en ellas de cierta manera. Esto es particularmente posible para las personas que se describen como portadores de un Hugr excepcionalmente fuerte.

*"Skipta hömum"= "Cambia de forma." La frase en nórdico antiguo que denota el proceso de cambio de forma es skipta hömum, "cambiar hamr", y la cualidad de poder realizar esta hazaña se llama hamramr, "de hamr fuerte".

Hamramr="de hamr fuerte."

"¡Og du skal aldri dø igjen!"=¡Y nunca volverás a morir!

Junto, sería: "Cambia de forma… ¡Y nunca volverás a morir!"

Les recomiendo volver a leer los POV de Astrid ya contando con estas traducciones. Da un efecto más completo a la compresión de su transformación.

Skullion: Referencia a uno de los dragones de los libros. Aproximadamente del tamaño de un Rumblehorn.

Heimdallr: En la mitología nórdica, Heimdallr es un dios que posee el cuerno resonante Gjallarhorn, es dueño del caballo de crin dorada Gulltoppr, es llamado el más blanco de los dioses, tiene dientes de oro y es hijo de Nueve Madres (que pueden representar olas personificadas).

*Referencias: "The Viking Spirit" de Daniel McCoy.