"Munr."

Por B.B. Asmodeus.

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Fandom: How to Train Your Dragon, 1, 2 & 3, Dragons: Riders/Defenders of Berk, Dragons: Race to the Edge y Novelas de Cressida Cowell.

Parejas principales: Hiccup/Toothless, Tuffnut/Snotlout. Astrid/Eret/Stormfly (por ahora). Pre-Ruffnut/Cloudjumper. Menciones de Hiccup I/Wodensfang y de Hiccup II/Furious.

Advertencia general: Relaciones románticas entre dragón/humano.

Soundtrack:

"Archangel" de Two Steps from Hell.

"In the Air (Remix), de The Protomen.

Rating: Adult. Por descripciones gráficas de violencia y gore.

Categorías: Romance, Humor, Drama, Suspenso, Temas Espirituales, Hurt/Comfort, Fusión con los Libros, Acción/Aventura. Lemon. Uso de mitología y lenguaje Nórdico. (La verdad, esta historia se ha vuelto bien dark.)

Sinopsis: Post-HTTYD 2. Temporada 2 de Munr: Relaciones serán puestas a prueba para decidir de cuál lado estará cada Tribu en el Archipiélago Vikingo en la Guerra contra Furious.


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Parte:

XXXI

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"He esperado por este momento

Toda mi vida."

-Phil Collins.

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Una petición para los lectores:

POR FAVOR NO CULPEN A LA HISTORIA.

Hasta ahora podrán creer que los riesgos eran muy altos con la aparición del dragón Furious. Pero tiempos aún más oscuros se aproximan.

Contar historias, no había sido el fuerte de Wodensfang.

Volar había sido su gusto. ¡Volar, volar volar!

Sin embargo, siendo viejo como él, eventualmente había aprendido que, al pasar el tiempo, no quedaba otra cosa más que contar historias... Grabar en su memoria cada uno de esos sucesos que habían hecho la vida graciosa, peculiar y definitivamente no-aburrida.

Historias, había muchas. ¡Uf, anécdotas, Wodensfang conocía a millares!

Inicios y finales, comienzos y desenlaces. Amistades y desamores, ¡hazañas y tragedias! ¡Oh, las historias siempre se entrelazaban, nunca lineares, nunca aburridas!

Wodensfang había aprendido que nunca había un único protagonista en estas historias. ¡Las historias que sí valían la pena! Las historias podían acabar, pero volvían a empezar, y las acciones tenían consecuencias que se desenrollaban a través de los siglos, afectando hasta el más mínimo personaje de la narrativa.

Historias.

¡Wodensfang, conocía millares!

Por mil años, historias, había sido todo lo que Wodensfang había podía guardar en su interior.

Sólo historias, había podido custodiar, esperando a que su guardia acabara.

Sólo historias, esperar y desear por lo mejor.

Inicios y finales, comienzos y desenlaces.

Algo en común, sin embargo, siempre era digno de notar.

Una constante, siempre perduraba—

Toda historia, comenzaba con un Hiccup.

Toda historia comenzaba con un protagonista.

Un Hiccup con mucho coraje; con algo que demostrar. Un Hiccup con demasiado corazón de dragón.

Munr-Munr-Munr.

Verán, para los hombres, tener corazón de dragón no era común.

Y así, nacía siempre la primera turbulencia en cualquier historia.

Porque tener corazón de dragón conllevaba no encajar-no encajar-no encajar.

¡Un Hiccup Haddock nunca encajaba!

¡Un Hiccup rompía cosas, reglas, costumbres, y hasta corazones! Un Hiccup era sinónimo a problemas. Un Hiccup siempre revolucionaba.

Porque con un Hiccup, el mundo del hombre, era obligado a cambiar.

Cambiar-cambiar-cambiar.

La sangre de un Hiccup era pasión carmín, y su alma, fuego de dragón.

¡Pero, regresando a las historias!

"Ésta te gustará." Wodensfang le recitó al huevo a su cuidado. El fuego de la chimenea los mantenía tibios. Tibios y constantes. "Esta historia, verás, apenas comienza. Es nueva, y a la vez, cubierta en familiaridad. Es diferente, pero a la vez, honora al pasado. ¡Lo emocionante es su impredecibilidad! ¡Ni siquiera yo sé que pasará! Sólo puedo observar, ayudar, y esperar por lo mejor."

Pudo sentir curiosidad venir del huevo. Porque todos los Seadragonus eran curiosos por naturaleza.

"Se trata de amor." Wodensfang volteó hacia la ventana de la choza, viendo la luna llena. "¡Hay muchos tipos! Amor es algo muy potente, verás. ¡Contagioso! Humanos, dragones—¡todos lo sienten! No es algo tangible, más bien una sensación. Eléctrico, indomable. ¡Tu Sál la alimenta! Sin amor... Sin amor, te marchitas. Te apequeñas como yo. Sin amor, no habría historias como ésta. ¡Historia de valentía! Presta atención, querido Seadragonus, que hay muchos tipos de amor y te contaré cada una de ellas. Suceden al mismo tiempo, en el mismo instante, en el mismo segundo y si no prestas atención, te lo perderás."

La luna se tiñó de fuego afuera. De fuego y trueno.

Adentro, Wodensfang contó una historia...


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Una historia de lealtad

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"¡Látigo Afilado!"

El chillido ahogado se encajó en los oídos de Eret.

El Lobo Negro fue volcado en pleno vuelo, obligándolo a arruinar la perfección de su salto. El cuerpo masivo flaqueó sobre el suelo de forma torcida e inesperada.

Eret, pasmado, trató de reaccionar de forma atinada a la serie de eventos extraordinarios que no se detenían, con todos los demonios del Hel. Observó la forma del Lobo Arena—¿De Astrid? ¿En serio, Astrid? ¿O estaba, Eret, perdiendo la razón?—aun en posición de defensa frente a él, su lomo esponjado y sus colmillos al descubierto.

De manera increíble, el Lobo Negro comenzó a reincorporarse. Las espinas que habían cortado su pelaje brillaron con fluido, más no lo detuvieron. Sus ojos carmines parecieron brillar como el mismo fuego los rodeaba.

Con instintos bien entrenados, Eret detectó el sonido de alas sobre-volarlos en picada de nuevo.

"¡Otra vez, Windshear!"

La segunda oleada de espinas mostró ser más mortal que la primera.

Snotlout arrojó un hilo de porras victoriosas desde el lomo de Hookfang. "¡Oh, sí! ¡Muéstrales lo que tienes, Heather!"

El Lobo Negro fue clavado de sus patas traseras contra la tierra. Gruñó con impotencia, aun estirándose sus patas frontales para librarse de su inevitable final. Eret quedó atónito al presenciar a la bestia arrojar mordidas en su dirección. Su rabia iba más allá de una enfermedad animal—Eret reconoció inteligencia en la mirada del monstruo. Justo como la que Stormfly, o Toothless, había mostrado en interacción con sus jinetes.

Había un propósito claro en el animal. Su intensidad en alcanzar la carne de Eret iba más allá de disfrutarlo como bocadillo.

"¡No establezcas contacto visual!" Un grito femenino vino del cielo. "¡Algunos Fenrir pueden hipnotizar a los débiles de mente! ¡Windshear, de nuevo!"

Eret se puso de pie. Otra oleada de espinas atravesó el amplio lomo de la criatura, ahora sí extrayendo un aullido de sufrir de su hocico. Se desplomó contra sus mejores esfuerzos de lo contrario.

Se rehusaba a morir.

Eret se acercó.

El aullido se duplicó.

Otros aullidos respondieron, sumándose en cantidad.

"Rayos, está llamando a su manada." Eret sabía que estarían acabados si más lobos se les unían. Snotlout apenas podía mantener a raya a los lobos que intentaban escabullirse por la choza de Valka.

El dragón de nombre Windshear que había divisado de reojo, decidió aterrizar entre el Lobo Negro y su persona. De su lomo, la jinete cubierta en armadura y pieles apuntó directo al frente. "Atraviésalo, chica."

Eret dobló su rostro en evasión, impactado con el aguijón que penetró la cabeza del Lobo en inmensa velocidad. La cola del dragón metálico creó una serie de sonidos espeluznantes.

"Desagradable."

Un segundo acompañante se deslindó del dragón. A pesar de su expresión previa, una máscara estoica se dibujaba en su rostro. Al unírseles en tierra firme, sus ojos oscuros se clavaron en Eret con facilidad.

Cuando una mano fue ofrecida, Eret, todavía aturdido, la aceptó.

"Hola. Soy Thuggory. Debes ser nuevo."

"Ah. Pues."

"Vaya. Eres alto." Thuggory alzó su mentón, analizando la figura corpulenta de Eret reincorporarse. "Sí que eres nuevo. Hiccup no solía tener amigos más altos que Fishlegs la última vez que vine. Le daba un complejo."

"¡Heather! ¡Cuidado!" Snotlout los interrumpió, arrojando fuego para bloquear una franja de lobos acercándose del lado norte. "¿Cómo los detenemos?—Whoa, ¿Thuggory Meathead?"

"Oh. También Bocón está aquí." Thuggory saludó con un sencillo meneo de su mano derecha. "Felicidades por el vello facial."

Snotlout dejó salir un sonido bastante ofendido desde la circunferencia que estaba realizando en los cielos. "¡Ya te he dicho que no me llames así!"

"Bocón tiene razón, Princesa Berserker. Los lobos no se están deteniendo. ¿Por qué?"

"No lo entiendo… Su Alfa ha muerto… deberían…" La chica habló más para sí misma. "Dispersarse."

Eret gruñó, sosteniendo una rápida mirada con el nuevo joven. Thuggory no era más alto que Hiccup, aunque mucho más robusto. Estaba bien cubierto para el clima helado y era zurdo. Un extraordinario mazo que sostenía en la mano dominante lo demostraba. Si no estuvieran peleando, Eret preguntaría donde había obtenido tal belleza de arma.

A sus pies, un chillido atrajo su atención lejos del recién llegado.

Eret refinó sus prioridades.

Estaban siendo rodeados, por fin se percataron los tres vikingos. Actuando en instinto, armaron un círculo para cubrirse las espaldas mutuamente. No que sirviera de mucho, claro. Entre aullidos y el resplandor de múltiples ojos luminosos, Eret supo reconocer que estaban siendo superados en números.

Windshear arrojó más latigazos. Hookfang, más fuego.

El Lobo Arena avanzó directo al peligro.

Frente a él, la mirada de Eret perdió nitidez. "Astrid, no lo hagas."

La pelusa amarillenta se volvió borrosa a su mirada. Poco a poco, las sombras se adueñaron de su amiga, la loba empeñada en defenderlos, en protegerlos…

Eret trató de seguirla. Le fue imposible con las bestias bloqueando su camino. "Astrid, detente. No puedes ganarles."

"¿Astrid?" La nueva jinete respingó a sus espaldas, ojos acrecentados uniéndose a los de Eret por un segundo. "¿Qué acabas de… qué acabas de decir?"

Cojeando, Astrid fue víctima fácil cuando un lobo le brincó encima. Dos figuras cuadrúpedas rodaron por la arena, mientras más lobos empezaron a lloverles encima.

"¡Vamos, Hookfang, más fuego!"

Sin embargo, el Monstrous Nightmare presentó dificultad para producir más fuego al mismo ritmo que los lobos crearon un frente intransigente de ataque. Hookfang optó por el escape, volando de la choza de Valka para sacudirse. Eret alzó su sable con todos sus últimos esfuerzos unidos, rogando porque su vista dejara de oscurecerse.

En el calor del disputa, Eret perdió el vestigio de Astrid, de la Princesa Berserker, Thuggory Meathead, y del dragón hecho de metal.

Lo que reinó, fue el sonido de gruñidos y alaridos.


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Una historia de familia

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"Inmunes al agua, inmunes al fuego… Ooooh, Dioses. ¿Qué más podemos intentar?"

Tuffnut cortó las sogas de la catapulta. Los tres kilos de piedra solida dieron con el blanco de derrumbar la colina donde un grupo de lobos habían estado acechándolos. Los lobos se desplomaron directo al arrecife que daba al mar, después de que la tierra firme bajo sus patas se desmoronara.

Satisfecho, Tuffnut se tornó a Ingerman. "Eso pareció hacer el truco. ¡Ponlo en la lista buena!"

Meatlug regresó, cargando otra enorme piedra en sus garras. Entre ella y los otros cinco dragones carroñeros, la catapulta fue recargada para otro asalto.

Sobre ellos, ráfagas de fuego delinearon una línea de defensa por toda la orilla de los muelles. Fishlegs utilizó el mira-lejos de Hiccup para revisar el estado de los lobos que habían caído al mar. Tragó saliva, al ver que estos lobos en particular indicaron ser excelentes nadadores. "¡Están regresando a la tierra, Tuffnut! Oh, por Thor. ¿Qué podemos hacer?"

Tuffnut liberó otra descarga de la catapulta. "¡No lo sé, pero no los dejaré acercarse a mi hermana!"

La estrategia de Hiccup había sido clara: Denles con todo lo que tengamos a la mano, hasta identificar una debilidad. Conducir experimentos era una delicia para Fishlegs en un día común y corriente, pero este experimento estaba convirtiéndose en una pesadilla. ¿Lobos sobrealimentados, con inmunidad a los elementos? Hasta ahora, aquel momento Eureka que los sacaría de este embrollo era elusivo.

Derrotado, Fishlegs alzó las astas con banderillas color rojo, y azul—indicando los elementos del fuego y del agua para la vista de la aldea. Era la mejor forma para comunicarles sus descubrimientos. La banderilla gris fue alzada a la mitad inferior que las demás, dando una pequeña esperanza de que ataques a distancia por las catapultas al menos funcionaba en alentarlos. Hiccup y Valka entenderían su señal.

El plan de dejarse invadir, aunque improvisado, parecía la única alternativa. Los lobos estaban esparcidos por la isla y sería imposible atacar a cada uno de ellos de manera independiente. Tenían que atraerlos. Tenían que dejarlos aglomerarse en un solo punto. Sólo así, podrían los dragones acorralarlos y atacarlos, con todo lo que Fishlegs pudiera encontrar en su contra.

Mujeres y niños habían sido evacuados de inmediato a los túneles subterráneos, dejando a sólo valquirias y a vikingos más experimentadas en batalla como defensa alrededor de Berk. La prioridad de Valka había sido su pueblo. No había querido arriesgar de manera innecesaria a personas inocentes.

Y aunque ofrecerse como carnada nunca era divertido, ni Tuffnut, ni Fishlegs habían deseado abandonar el corazón de la batalla.

Gas fue disparado de una línea directa al cielo, persiguiendo el rastro de un lobo en pleno salto. La chispa de Belch siguió de inmediato, creando una explosión. La noche resplandeció, y los oídos de Fishlegs se taparon por el residuo de ésta.

Un chillido de dolor fue una buena pista, sin embargo.

De la explosión, Fishlegs observó pelusa volar por los aires. El desprendimiento, aunque mínimo, representó la primera posible debilidad ante el enemigo. ¿Qué tal si elevaban la escala de una explosión, para desprender de estos lobos, algo más vital que su pelo?

No era una bonita imagen mental—desmembramiento nunca lo era—pero a estas alturas, hasta el corazón blando estaba dispuesta a sopesar las consecuencias.

Estas criaturas, muy posiblemente habían sido los culpables de la muerte de Astrid.

Si no hacían algo, Ruffnut podía ser la siguiente. Sin olvidar a Stormfly, oh, pobre Stormfly luchando por su vida...

"¡SÍGUEME!" Fishlegs se volvió hacia Tuffnut, jalándolo hasta la forja de Gobber. "¡Rápido, Tuff'! ¿Dónde guarda Hiccup su reserva de baba de Monstruos Nightmare? Tú lo ayudas a guardarlo para los cartuchos de Inferno, ¿cierto?"

"Eh…" Tuffnut sobó su barba, una vez adentro. Se recargó en una de las sillas de montar inconclusa, con tres de sus rastas quemadas. "Siempre dice Que queden en la sombra, en un lugar seco, ni muy caluroso ni muy frío."

"Ajá." Fishlegs asintió, pendiendo de sus palabras.

Tuffnut se encogió de hombros. "Así que, obviamente la guardo en el lugar opuesto a lo que dice." Orgulloso de su pobre criterio, Tuffnut apuntó hacia las calderas que usaban para forjar. "Porque claro, la baba tiene que estar calientita, recién salida del hocico de Hookfang. ¡Duh!"

"Dioses, sólo por esta ocasión agradezco tu amor por desafiar a figuras de la autoridad." Fishlegs se apresuró a destapar uno de los barriles que Tuffnut indicó. "CLARO, pudimos volar en pedazos un día de estos, ¿pero cuando no estamos en peligro de ser volados en pedacitos por la estupidez de un Thorston?"

"Oi." Tuffnut se cruzó de brazos. Luego, una carcajada sabionda resopló por su narizotas. "Es para mantenerte en alerta siempre, gordito."

"Ayúdame a verter la saliva." Fishlegs sonrió, un plan formándose en su cabeza. "Necesitaremos cubetas, Tuffnut. MUCHAS CUBETAS."

"No es un buen momento para limpiar la forja, Fishlegs. Guarda tus fetiches para otra ocasión."

Fishlegs rodó sus ojos. "Tengo un plan. Sólo hazme caso, ¿quieres? ¡Llama a Cloudjumper! ¡Dile que es importante!"

Pobre Tuffnut, se miró indeciso entre la dirección de las cubetas y la salida de la forja para ir por el Stormcutter. El mismo Fishlegs se abofeteó su frente. "De acuerdo, acuerdo, primero una orden, luego la otra. ¡Ve por las cubetas, yo llamó a Cloudjumper! ¡Por el amor a los Dioses, apresúrate, Tuffnut!"

"¡BELCH! ¡Ven aquí, amigo!"

Cloudjumper no era difícil de encontrar. Su figura intimidante cubría los cielos de Berk en torbellinos de fuego.

"¡Yujú! ¡Cloudjumper, Jefa Valka!" Fishlegs tomó vuelo en Meatlug, batiendo sus brazos. "¡Vamos, amigo, necesito tu ayuda!"

"¡Fishlegs!"

La voz de Hiccup trajo alivio al corazón de Fishlegs. Meatlug hizo una curva en el aire para dirigirse a Toothless. "¡Hiccup! ¿Haz tenido suerte en encontrar la fuente de dónde provienen?"

Hiccup tenía su casco puesto. Toothless lucía bastante increpado por los dos. "Tristemente, todavía no. Tenemos dragones rastreadores en los niveles inferiores de Berk y otro escuadrón en los bosques de Raven Point. Miré tus banderillas, ¿en serio nada más los lastima?"

"Tengo..." Fishlegs tragó saliva. "Tengo una idea. Pero puede... ¿Puede que no te agrade del todo?"

"Por la manera en que la planteas, no está inspirando mucha confianza que digamos."

"Me refiero a que—Bueno." Fishlegs se armó de valor. -Recuerda, Hiccup puede ser razonable. Puede ser objetivo. "No suele ser tu estilo—Nuestro estilo."

"Por las barbas de Odín, Fishlegs." Hiccup expandió sus brazos, enfatizando al Ragnarok que estaba envolviéndolos. "Dime. Habla ya."

"Sanan de manera rápida. Quiero decir, los lobos, Hiccup. Por ello, su resistencia."

"Sí, yo también lo noté."

"Así que un ataque uno-a-uno no va funcionar nunca. Ocupamos una ofensiva a gran escala que los afecte. Que los incapacite... más permanentemente."

Hiccup guardó silencio por un momento.

Una serie de aullidos irrumpieron en la noche justo entonces. Fue terrorífico de escuchar.

El corazón de Fishlegs latía con la fuerza de tambores.

"Incapacitarlos de manera permanente." Hiccup levantó su casco, ¿pensativo? ¿Asqueado? ¿Aterrorizado, igual que él? Fishlegs no tuvo la mejor iluminación para determinarlo. "Muy bien. ¿Qué sugieres?"

Fishlegs se tornó a Toothless. "Señor Alfa. Reúne a una cantidad decente de Zipplebacks. Mientras tanto, necesitamos cubrir a estas bestias de las orejas hasta la última pata, de baba de Monstruous Nightmare."

Toothless gorgoreó con suspicacia. Hiccup, a pesar de su reserva, también mostró curiosidad.

Fishlegs sacó una de sus tarjetas de su cinturón. "Todavía no descifro cómo orillarlos a un sólo punto de encuentro, se escurren como hormigas—"

"No creo que eso continúe siendo un problema, joven Ingerman." Valka arribó junto con Cloudjumper, estirando su bastón. "Mire detrás suyo."

Fishlegs obedeció.

Increíblemente, sus plegarias a los Asir dieron frutos.

Llamados por la serie de aullidos provenientes del norte de Berk, los lobos comenzaban a movilizarse en la misma dirección.

"Por alguna razón, se están dirigiendo al lugar donde Stormfly se encuentra. No puede tratarse de una coincidencia. Quieren terminar lo que empezaron. Ma', sobre el plan de Fishlegs—"

Valka destapó su propio rostro de su mascara, inclinando su cabeza. "Lo escuché. Es lo mejor que podemos tener a nuestro favor de momento."

Porque Fishlegs conocía a su amigo como la palma de mano, supo leer las señales de una rabieta en desarrollo. Lo sorprendió, no obstante, lo veloz que Hiccup decidió no empecinarse en argumentar con su madre.

"De acuerdo. Toothless y yo juntaremos a los Zipplebacks. Regresaremos lo más pronto posible. ¡Vamos, Toothless!"


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Una historia de valentía

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Snotlout cayó al suelo y rodó. Sintió piedra filosa cortar la piel de sus brazos en la trifulca. Con un gruñido, se levantó para seguir girando su hacha, encajándola justo en el abdomen de un amigo peludo que había estado por hacerlo su bocadillo. "Toma esto, perro apestoso." Siseó entre dientes.

Siguió corriendo. Sus jadeos fue lo único que retumbó en sus orejas. Estaba bloqueando el resto de sus sentidos.

Cerca.

Casi llegaba.

Un lobo cayó del cielo. Bloqueó su camino, aunque para su sorpresa, la bestia no le prestó atención. Todo lo contrario, indicó seguir el mismo objetivo que Snotlout. Era difícil definir el tono de su pelaje, aunque su tamaño era bastante diminuto al tipo de sobrealimentados que lo habían tumbado del lomo de Hookfang.

Corrió con mayor ímpetu.

La entrada de la choza estaba ya abierta, con un lobo asomando su hocico a su interior.

"¡NO!" Aun en movimiento Snotlout lanzó su hacha, atrapando a otro lobo de la cola contra el marco de la puerta. "¡ALÉJATE DE ELLA!"

El lobo que le llevaba la delantera le dio una sorpresa. Brincó encima del lobo gris encajado a su hacha, aprovechando su estado vulnerable para atacarlo directo en la yugular.

Snotlout frenó en seco, helado por la escena.

¿Un lobo atacando a su propia especie? La idea era casi insultante de pensar. Los lobos eran famosos por ser leales, centrados en sus manadas; en protegerse unos a los otros.

Sangre bañó el umbral de la choza de Valka, desafiando todo lo que Snotlout había leído de niño.

Al concluir su cacería, el lobo, carmín por la sangre que le había caído encima, se tornó a Snotlout.

Jorgenson adoptó una pose defensiva. "Oye, hiciste trampa. Ese maldito era mío." Al recibir un gruñido, Snotlout cambió de táctica. "Uh, de acuerdo... puedes quedártelo... ¡Podrías hacer un lindo tapete con él!" Avergonzado con su propia falta de agallas, Snotlout sacudió su cabeza. "Uh, no. Puedes gruñir todo lo que quieras, pero no dejaré que lastimes a Stormfly, ¿oíste? Le prometí a mi amiga que la cuidaría bien."

El lobo agachó sus patas frontales, adoptando la misma actitud del vikingo. O por lo menos, eso intentó. Snotlout detectó que la pata derecha estaba deformada en la punta. Era increíble que la bestia siguiera de pie. Sólo un ojo cerúleo se asomaba de la sangre pintando su cabeza peluda. ¿Lo había perdido? Auch.

"No te tengo miedo." Sus rodillas tambaleantes decían lo contrario. "Me he enfrentado a una lagartija gigante más escalofriante que tú y sobreviví para contar la hazaña. Un perrito como tú, ¡es cosa de nada!"

El lobo desnudó sus colmillos—sus gruñidos intensificándose.

Snotlout tragó saliva. Empuñó a Stormblade a escondidas, en lo bajo de su espalda. "¡Como quieras! ¡Oi, oi, oi, Snotlout Jorgenson al ataque!" Jorgenson se abalanzó en dirección de la choza.

Cerró sus ojos, preparándose para el impacto peludo, asqueroso, y muy probablemente, doloroso.


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"Verás, pequeño Seadragonus. Éstos son nuestros héroes. ¡Son valientes! ¡Son muy listos! Los humanos son astutos. Tienen trucos, planes, estrategias... ¡Se rehúsan a perder! El amor es de muchas formas, te lo dije. El amor por una amiga, por una hermana, por tu familia, por tu pueblo—todas van revueltas. No las puedes separar. Muchas formas, sí. Muchas formas.

El amor es sacrificio también. A veces, para proteger, tienes que sacrificar.

Hiccup Horrendous Haddock I, me lo enseñó."


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Una historia de sacrifico

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"Se trata de una fiebre pasajera. Es normal en estos tiempos fríos." Gobber consoló a Lagu Sharpspike, mientras sostenía a su recién nacido. "Debes tomar mucha agua, Lagu. Mantén tu distancia del pequeño diablillo mientras tanto, para no contagiarlo. ¿Dónde está ese marido tuyo? ¡Ozcar! ¡Vamos, hora de aprender a cambiar los calzones sucios de tu retoño!"

Gobber era un experto en pretender que nada especialmente tétrico sucedía frente a los más vulnerables, y esta no fue una excepción. Lagu lució más aliviada con su diagnóstico, y Ozcar probó ser buen marido al quitarle a Ozcar Jr. de los brazos, dejándola descansar.

Arne Hofferson esperó a que Lagu fuera despachado con su familia a uno de los nidos del hangar, ante de aportar su propia preocupación. "Es la quinta persona que se acerca contigo con estos síntomas, Gobber."

"Bah. Es sólo un par de resfriados y gente necesitada de atención. Nada de qué preocuparse. Siempre pasa cuando los encierras en algún refugio. Y con justa razón, los Hairy Hooligans no nacimos para estar amontonados aquí como conejos." Gobber limpió cerilla de su oreja derecha. Luego se le acercó a Arne lo suficiente para susurrarle. "Aunque, por si las dudas, siga manteniendo su distancia."

Arne, con sus enormes ojos enrojecidos por tanto llorar, asintió consternada. Gobber sintió una pena tremenda por la mujer de nueva cuenta. Le ofreció consuelo con su mano buena en su hombro.

La culpa le corrió.

¿Qué diría la mujer, cuando supiera que perdieron el cuerpo de su sobrina?

Afortunadamente, Hiccup y Toothless optaron por regresar en ese instante a los hangares. Aterrizaron de manera apresurada.

"Toothless, llama a todos los Zipplebacks." Hiccup caminó hacia Gobber, mientras el Nightfury prosiguió a rugir por el lugar. Tal jinete, tal dragón. "Fishlegs tiene un plan."

Gobber rodó sus ojos. "¡Pensé que ya teníamos uno!"

"Una continuación del plan original, Gobber. Hasta ahora los lobos son invulnerables al fuego, al agua, y casi a todo lo que les hemos arrojado. Excepto..."

"¿Excepto?" Gobber incitó.

Hiccup agarró viento bajo sus alas, entonces. "¡Desearía saber por qué están actuando de esta manera!"

"No tenemos tiempo para averiguarlo." En un buen día, Gobber era empático con las emociones colocando a Hiccup en conflicto. Pero ahora no era tiempo para debates morales de este tipo. "Contrólate, muchacho." Con una mirada analítica sobre los aldeanos cerca de ellos, Gobber guio a empujones a Hiccup hacia un recoveco más privado. No haría bien que oyeran y tuvieran más material para desafiar el liderazgo de los Haddock. "No puedes salvar a todos. Son ellos o nosotros, Hiccup. ¡Esos lobos están fuera de control! Seguramente fueron ellos los que atacaron a Astrid. ¿Querías respuestas? ¡Pues ya las tienes!"

De manera intencional, omitió el detalle del cuerpo de Astrid. De nada serviría distraer a Hiccup Haddock con más sentimentalismos.

Cuando Hiccup buscó por algo de consuelo, Gobber se forzó a no vacilar. "Dime sobre este plan."

Hiccup fue rodeado por Toothless al volver, la cola curveándose alrededor del chico con posesivo mandato. Los Zipplebacks estaban agrupándose detrás de ellos, aproximando a un tercio de los que vivían en los hangares.

Hiccup respiró profundo, sus dedos acariciando la trompa del dragón.

Gobber lo observó centrarse. Orgullo fue inescapable, al poder verlo crecer justo frente a sus ojos. Quizás, finalmente, las lecciones de Stoick estaban surgiendo resultados.

Al reabrir sus ojos, el verde de su mirada fue divisar el firmamento después de una nevada. "Buscamos por una debilidad. Bueno, la tenemos. La aprovecharemos y entonces... Les daremos con todo lo que tenemos."


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AHORA

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Stormblade voló de la mano de Snotlout Jorgenson, porque ese tajazo no correspondía con el Lobo Correcto.

Las cubetas de Fishlegs Ingerman fueron una Buena Idea.

Hiccup Horrendous Haddock III tomó una Decisión Difícil.

Tres cosas pasaron al mismo tiempo.

Justo como Wodensfang había predicho.

Sucedieron al mismo tiempo, en el mismo instante, en el mismo segundo, y si no prestas atención, te lo perderás.


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AHORA

(DE NUEVO)

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"¡¿Qué crees que estás haciendo?!"

El golpe lateral que lo arrastró fue monumental. El casco de Snotlout salió volando de su cabeza junto con Stormblade. Jorgenson, incrédulo, esperó a que su cabeza dejara de dar vueltas, para fijarse en el bloque humano que le había robado el momentum.

Eret, Hijo de Eret.

Por supuesto. ¡El mismísimo muro de músculo humano de Berk!

"¡Ow! ¿Qué estoy haciendo YO?"

"No la lastimes, Jorgenson. ¡Está ayudándonos!" Eret le arrojó de regreso su espada con una patada sobre la arena.

"¡Holaaaaa! Los lobos son nuestros enemigos, ¿recuerdas? ¡Quiere comerse a Stormfly!"

Eret no estaba solo. Heather los alcanzó igual de agitada, mirando entre Snotlout y el lobo que todavía gruñía en la entrada de la choza. Ambos habían tenido mejores días, cubierto de rasguños y otros fluidos asquerosos.

"¿Estás seguro...?" La chica se dirigió a Eret. "¿Estás, en verdad, seguro que se trata de...?"

"Sanan rápido. Por eso es difícil matarlos." Una mano se posó frente a las narices de Snotlout. La aceptó por inercia, pero al prestar mejor atención, despegó la palma de Thuggory de la suya.

"Eres tan raro." Snotlout le acusó, odiando a su propia cara por sonrojarse. "¿Desde cuándo Heather y tú son tan buenos amigos, Meathead?"

"Anguilas con tocino." Fue la enigmática respuesta.

Snotlout retrocedió un paso. "Gracias por reiterar mi punto."

"¡CHICOS!"

Windshear aterrizó, partiendo al grupo a la mitad. Sobre sus cabezas, Fishlegs, Meatlug y Tuffnut se les unieron.

"¡Chicos, vamos, salgamos de aquí! ¡No pueden estar aquí cuando todo empiece!"

Heather y Eret no se movieron. Snotlout empujó a Thuggory de su camino para acercarse a Meatlug. Entre más rápido volaran de aquí, mejor. "¿Han visto a Hookfang?"

Fishlegs y Tuffnut compartieron sorpresa por la pregunta. "N-No, Snotluot, pero estoy seguro que debe estar ayudando a Valka y a Cloudjumper..."

"¿Qué están esperando? Chicos, ¡salgan de aquí!" Hiccup se unió a la fiesta con la misma cara de constipación que había vestido todo el día. Toothless se mantuvo flotando a una distancia suficiente para que su jinete pudiera gritonearles. "¡No pueden permanecer en este lugar! ¡Ma' y Gobber no tardan en rociar este punto! ¡Vamos, Heather, Eret, suban a Windshear! Snotlout—"

Snotluot ya estaba encima de Meatlug. "Ups, lástima que ya no haya espacio para ti, Meathead."

Fue así que Hiccup fue avisado de la pequeña visita. "¿Thuggory? ¿Thuggory Meathead? Pero por todos los Dioses, ¿de qué se trata esto? ¡Bonito día que escoges para darnos una visita!"

Meathead fue igual de misterioso. "No ha sido por gusto."

"¡Hiccup, ustedes adelántense! Stormfly—"

"Por eso estoy aquí, Eret, venimos por ella."

"¡No! ¡No puedes moverla en el estado en el que se encuentra!"

"Escuchen. Es nuestra única oportunidad. Los lobos están aglomerándose justo aquí. La mejor parte es que tenemos un plan para deshacernos de ellos. ¿Pero para lograrlo? ¡No podemos estar en la línea de fuego!"

"Hiccup..."

"Entiendo tu preocupación, Eret. ¡Te prometo que Toothless será sumamente cuidadoso!"

"¡No podemos abandonar a Astrid tampoco!"

Snotlout rodó sus ojos desde su asiento en el trasero de Meatlug. "¿Astrid? ¡Su cuerpo está en el Gran Salón, tonto!"

"Um, sobre esa parte."

Así de fácil, Fishlegs se encontró siendo el nuevo foco de atención.

"¿No lo está?" Hiccup voló sobre Meatlug, removiendo su casco en su totalidad. Su rostro compartió la confusión que Snotlout comenzó a sentir. "Lo está, ¿qué no? Lo estaban preparando para los ritos funerales, el mismo Gobber me lo aseguró... ¿Fishlegs?"

Ingerman retorció sus dedos entre sí. "Este, verás. Es complicado de explicar, pero... Cuando Gobber y yo fuimos a recogerla, mmm... Ya no estaba donde la dejamos."

Hiccup y Snotlout compartieron un vistazo de indignación.

"¿A qué te refiere con que ya no estaba-?"

"¿Y hasta ahora me lo dices?" Hiccup, voz dura como el acero, tuvo más peso que el siseo incrédulo de Snotlout. "Decidieron escondérmelo."

"Gobber me pidió no mencionarlo. Hasta que, ya sabes... nos libráramos de esta pequeña invasión de lobos sobrealimentados."

"No puedo creerlo." Hiccup dejó salir una risa. Aunque de agradable, no tuvo nada. "No. Puedo. Creerlo."

"¡Sí, Fishlegs!" Tuffnut le dio un palmazo al rubio en la nuca. "Excelente trabajo en transportar a la ex novia de nuestro futuro Jefe. Para nada incómodo traerlo a relucir en el momento cuando vamos a encender la aldea en una mega bomba asesina."

"¡Hiccup, lo siento!"

"¡Astrid debería jalarte los pies por las noches por tu deshonor! ¡Va a cazar tu alma por el resto de sus días!"

"Tuffnut, cariño." Snotlout, con su atención fija en su primo, decidió tapar la boca de Tuffnut. "Ahora no." Un poco más y a Hiccup le crecería otra cabeza como Barf y Belch.

"No, tiene razón, Snotlout." El cuerpo de Hiccup pareció desinflarse sobre Toothless. "Freyja sabe que, a pesar de mis mejores esfuerzos, le he fallado a Astrid... en todas las formas que importaban."

"Ah, Hiccup. Antes de que sigas..."

"¡Te he fallado a ti también, Eret!" ¡Oh, Dioses! Estaba Hiccup a punto de romper el llanto? Snotlout sobó su sien. ¿Qué no estaban en proceso de huir por sus vidas? "¡Le he fallado a Stormfly! Quiero pedirte disculpas por haberte obligado a hacer Comunión con Stormfly! Aunque sean Munr, no significa que—"

"¡¿Eret y Stormfly son Munr?!" Fishlegs revivió con interés macabro, irguiéndose sobre Meatlug.

Eret se apresuró en retornarlo a su silla de montar, sin embargo. Empujó a Fishlegs para hablar con Hiccup directamente a la cara.

"Hiccup, por todo lo que es sagrado, te pido que cierres la boca. Y. Me. Escuches."

Hiccup se congeló, su mentón abierto en pleno discurso descontinuado. "De acuerdo. Lo estoy haciendo. Escucho. A ti."

"Astrid no está perdida." Eret giró sobre su eje, lento y enfático, captando la atención de todos los presentes. "Astrid, ella..."

Snotlout le siguió la corriente al grandote, cuando Eret estiró su brazo en dirección de la choza.

Hacia... el lobo.

El cual seguía haciendo guardia; bloqueando la entrada, o salida, a invasores.

"¿Astrid? ¿En verdad, eres tú?" Heather imploró, ahora cayendo de rodillas. Snotlout no entendió el motivo detrás de sus lágrimas. "Oh, amiga mía. Llegué muy tarde, lo siento."

Un mal presentimiento retorció las tripas de Snotlout. Resopló con incredulidad. "Espera, Eret. No querrás decir que..."

"Suena insólito, lo sé. Pero, ella me protegió, Hiccup. ¡A todos nosotros! Por ella, seguimos vivos, nos abrió un camino hasta acá porque sabía que Stormfly estaba en peligro.

Snotlout recordó que el Lobo en cuestión no había intentado lastimarlo. Sólo a su propia especie... ¿en nombre de Stormfly?

"Algunos caminos están trazados ya. Pero siempre hay espacio en la Historia para crearse desviaciones. O en muchos casos—Colisiones."

"A mí también." Snotlout agregó, esperanza tratando de colarse a su pecho. "Me ayudó a proteger a Stormfly. Asesinó a otro de su clase, sin tocarse el corazón perruno que ahora tiene."

"Su corazón." Heather se tornó hacia Eret. Su rostro estaba destrozado. "Eret, ¿que causó la transformación de Astrid? ¿Fue acaso por una fiebre?"

Eret frunció su ceño. "No. Fue atacada y no sobrevivió. Bueno, hasta ahora, claro—"

"¿Atacada?" Urgencia llevó a la chica a levantarse. "¿Fue mordida? Díganme, ¿había alguna parte desaparecida de su cuerpo?"

"Su corazón." Hiccup se reintegró a la conversación. Toothless aterrizó a tierra firme. "Al cuerpo de Astrid le faltaba su corazón."

"Dioses." Heather se miró pasmada. "Tal como lo predijo la bruja Excellinor. La vieja no estaba loca." Antes de dar oportunidad a ser atacada con más preguntas, la chica limpió su rostro. Su porte se endureció. Una característica común con Dagur. "Ahora sé por qué asesinar al Alfa de la manada no funcionó. Aquel Lobo Negro... él no era el verdadero Alfa."

Cuando Heather se volteó hacia Astrid, la loba chilló agudamente. Su ojo cerúleo reflejó su pesar; el dolor de sus extremidades, el cansancio de su cuerpo entero.

Gruñidos se escabulleron por las chozas rodeándolos. Thuggory fue el primero en tomar una posición de defensa, mazo listo.

De la parte trasera de la choza albergando a Stormfly, Cloudjumper mostró haberse hartado de esperarlos. Entre sus garras, el cuerpo de Stormfly colgaba bien sujeto. Sobre su lomo, Valka y Gothi cruzaron el firmamento, acelerando la misión de rescate.

La Loba, al ver al Stormcutter llevarse al tesoro que había custodiado, aulló.

Fue un aullido claramente distinto. Lleno de melancolía.

"Odín, mío. Astrid, eres tú." Fishlegs expresó, una lagrima cruzando su cachete. "Pero, ¿Cómo-?"

Los lobos atacaron, todos al unísono.

"¡Toothless, no uses tu plasma todavía! ¡Evádelos!"

"Vamos, Fishlegs, ordena a tu dragón que nos saque de aquí." Snotlout presionó a Tuffnut para que Fishlegs captara la señal. Tuffnut, aplastado contra la ancha espalda de Ingerman, dejó salir variar quejas incoherentes.

"P-Pero, Astrid. ¡No la podemos dejar!"

De nuevo, Snotlout escuchó alto, y claro.

"¡Maldición! ¡Hazlo, Gobber! ¡Rocíalos ahora mismo!" Hiccup fue omnipresente entre la carnicería, fluyendo por todas partes. Resultó desorientador.

Snotlout no podía hacer todo a la vez. Entre gritarle a Fishlegs, ¿y forcejear con otro lobo interesado en arrancarle la cabeza? ¡Apenas podía proteger su propio cuello!

Viscosidad cayó sobre su casco. Snotlout reconoció el olor—baba de Nightmare. Gas de Zippleback se combinó, al corto tiempo.

Oh.

Ahora, Snotlout entendía el plan.

No tuvo opción.

Pateó a Meatlug para que arrancara.

Uno de los lobos saltó para frenarlos. Snotlout actuó rápido, dirigiendo la hoja de Stormblade en dirección contraria al impulso de la criatura. Le sorprendió sentir la hoja atravesar la pelusa de la bestia con la suavidad de mantequilla, cuando su hacha había sufrido daños con cada navajazo, anteriormente.

Aún más increíble, fue ver el cuerpo del lobo desintegrarse ante el tejazo directo. El mango de Stormblade vibró en sus dedos, y por un instante, sintió el metal calentarse.

"¡CLOUDJUMPER, TOOTHLESS, AHORA!"

Partículas de tripas de lobo lo pintaron de casco a botas.

La consiguiente explosión, se encargó de eliminar cualquier otro rastro.


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ANTES DE CONTINUAR

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"Ugh, ¿por qué tanto escándalo?" Retorciéndose en su delicioso lecho de mantas, Ruffnut Thorston golpeó su almohada para ablandarla. "¡Dejen dormir, necesito recuperación para mi cutis!"

Su cama tembló.

Ruffnut gimió de sobresalto, al ser tumbada de su ambrosía.

Sólo podía haber un responsable por tanto alboroto.

"¡Tuffnut!" Ruffnut se levantó del piso enfurecida. "Oh, ahora sí te lo buscaste, hermanito. ¡Adiós a tu querida gallina, se convertirá en delicioso caldo de pollo!"

"Me temo que Tuff-Nut Thors-Ton está desafortunadamente ocupado en estos momentos."

Ruffnut parpadeó. Sus ojos se encontraban secos. Le dio comezón. Ruffnut los talló con fuerza. "¿Huh? ¿Tú qué sabes, oh misteriosa voz que nunca había escuchado?"

"De todo sé, un poco. Aunque en este tema, poseo una extraordinaria intuición a las maquinaciones que conllevo a tu inesperado despertar. Oh sí."

Ruffnut revisó la alcoba en la que se encontraba.

"Espera un momento. Esta no es mi cama." Estandartes pintados con cierto Night Fury fueron una gran pista, y Ruffnut hizo una mueca al darse cuenta que había estado durmiendo en la cama de Hiccup Haddock. "¡Ew!"

Estremecida, Ruffnut se abrazó a sí misma. ¿Quién sabía que tan seguido Hiccup y Toothless usaban esta cama? Tan solo pensarlo le daban ganas de darse una buena ducha con ácido.

La habitación tembló de nuevo.

"¡Whoa!" Ruffnut miró los reflejos ámbar por la ventana. Fuego. Se apresuró a colocarse sus botas de regreso. "¡No es justo! ¡Están explotando cosas sin mí!"

"Ése era el plan, Ruff-Nutt Thors-Ton. Mantenerte a salvo, mientras Hiccup Haddock explotaba co-sa-ss."

"Bueno, misteriosa voz que nunca he escuchado antes, los jinetes de dragones tenemos un pacto. Y este pacto es claro y sagrado: NUNCA DESATES EXPLOSIONES SIN LA SUPERVISIÓN DE RUFFNUT, O RECIBIRÁS UNA PATADA EN TUS PARTES PRIVADAS."

¡El olor a gas de Zippleback era inconfundible! Estaban explotando cosas y usando el conocimiento especializado de los Thorston, sin su aprobación.

Al estar en el segundo nivel de la choza, Ruffnut tambaleó hacia las escaleras—por alguna razón, sus rodillas se comportaron algo traicioneras—y si tumbó unas cuantas decoraciones en el camino, no estaba el histérico de Hiccup para quejarse.

"Ruff-Nut Thors-Ton, Hija de Vall-ha-la-ra-ma Fantasma de Plata. Gusto en conocerla."

Ruffnut sólo pensó en una respuesta para complementar lo dicho.

"...¿Huh?"

Se tornó a toda esquina de la sala, notando la chimenea encendida. Un lecho de paja y mantas se había acomodado frente a las llamas. Pareció un nido de alguna clase.

Porque un Thorston era temerario, se acercó al descubrimiento.

"Oh, sí. ¡Es un reencuentro, ahora recuerdo!" La voz prosiguió. Ruffnut observó el nido moverse. "Es difícil acordarme cuando sólo yo lo esperaba."

La manta se destapó.

Ruffnut pegó un grito de horror. "¡Oh por Odín! ¡Una cucaracha!"

La cucaracha poseía ojos ancianos. Era de las cucarachas más feas que había visto en su vida. Y eso que Ruffnut había visto muchas fealdades hasta ahora. ¡Y hablaba! "¡Uuuh, aléjate de mí! ¡Usaré mi bota, te lo advierto!"

"No soy una cucaracha, Ruff-Nut Thors-Ton. O ningún bicho en especial." La cucaracha no mostró miedo a su amenaza. Al contrario, un resoplido humeó de su trompa. "Los Seadragonus han sido llamado de muchas maneras, pero nunca cucarachas."

Oh. "Eso explica la trompa."

"Eso explica muchas cosas, pronto aprenderás. Mi nombre es Wodensfang. Alguna vez fui gigantezco como tu Isla. ¡Pero todo envejece y se empequeñece!

"Supongo." La incredulidad en Ruffnut no se desvaneció. Comenzó a retroceder. "Linda, charla, Wodensfang la Cucaracha. Tengo asuntos que atender allá afuera, así que nos vemos luego, ¿eh?"

"La salida no es tan simple como esa puerta, me temo, Ruff-Nut."

La rubia ignoró a la cucaracha. Estiró su brazo, sostuvo la puerta y jaló de la mancuerna, esperando por el gas de su amado Barf rellenar su nariz.

Nada.

Más allá de la puerta, no hubo color. O sonido.

Sólo interminable oscuridad.

"Whoa, whoa, whoa. ¿Qué clase de brujería de Loki es ésta?" Asustada, Ruffnut cerró el portón de nuevo. Lo abrió por segunda ocasión, sólo para obtener el mismo resultado. "¡Pero, pude ver el fuego por la ventana!"

No había ventanas en la sala de la choza de Hiccup, así que no pudo divisar las llamas. El piso prosiguió con ligeros temblores, pero ni al abrir la puerta por tercera vez se cambió el panorama.

"Está bien, está bien. No hay razón para el pánico. ¿Seguiré dormida? ¿Qué cené para causarme esta indigestión? Piensa, Ruff." Sostuvo su cabeza en reflexión. "¿Chuletas ahumadas? Sabes que no te caen bien si las mezclas con sopa de calamar."

Ruffnut solía tener toda clase de sueños extraños. Esta, no sería la excepción.

"Inteligente, muy inteligente." Wodensfang se entrometió. "Un sueño es el mejor escondite."

Ruffnut sonrió. "¡Así que, estoy soñando! Lo sabía. ¿Pero por qué soñaría con la choza de Hiccup? ¡Bah! Supongo que solo ahí se encuentran cucarachas tan hablantinas como tú. Bien sabe Odín que Hiccup colecciona las cosas más extrañas del Archipiélago. ¡Nombrarlas, no es su fuerte tampoco!"

"Las mentes son peculiares, Srta. Ruff-Nut. No tan diferentes, las mentes de dragón y las de humanos. En nuestras mentes, soñamos para escapar, o para protegernos."

"¿Protegernos? ¿De qué, o qué?"

El inquilino arrugado levantó su trompa con más énfasis. "¡Sí, sí! ¿No lo has pensado? ¿Cuándo el mundo exterior es duro, no te gusta pensar en albergarte en algo cálido, suave, y conocido?"

Para ser una cucaracha, este tal Wodensfang era bueno para hablar en acertijos. "Supongo."

"Tal vez no debí. Tal vez sí. Pero, este sueño es muy profundo y Hiccup Tercero está preocupado. Este sueño es privado, y tal vez no debí... Pero, eres valiente de corazón, Ruff-Nut Thors-ton, como tus antepasados. Tu mente es creativa. Y Hiccup Tercero la necesita. La mente sufre a veces, verás. Y soñar ayuda a sanar. ¡Mira a tu alrededor! ¡Que meticulosidad!"

Ruffnut obedeció. Examinó su alrededor. Los escudos de Stoick, colgando en las paredes. El comedor de los Haddock, cubiertas en planos. La cama de piedra de Toothless, cerca de las escaleras. Las botas de Stoick descansado en la cercanía de la puerta.

"Tal vez algo anticuado, si me lo preguntas." Ruffnut sobó su mentón. Esta era una versión de la choza de los Haddock del pasado. Cuando Stoick todavía había sido Jefe, y la Academia de Dragones apenas arrancaba. La choza nueva de Hiccup era diferente; un lugar que los mellizos casi no frecuentaban en realidad.

"Lo anticuado no es lo importante. Sino el confort. Este es tu sueño porque te da seguridad navegarlo. ¡Gracias por hacerlo tan cálido! Los Seadragonus de mi edad, verás, somos de lenta circulación."

"De nada, supongo." ¿Qué clase de estúpido sueño era este, si no podía pelear? "¡Bueno, misterio resuelto! ¡Ruffnut, es tiempo de despertar! Vamos, chica." Ruffnut cerró sus ojos y lo deseó con todas sus fuerzas. Normalmente, siempre le funcionaba.

Nada sucedió.

Abrió sus ojos.

Wodensfang continuó observándola desde su nido.

Ruffnut suspiró. "¡Arg! ¿Ahora qué?"

"Este sueño no es común, verás. Es profundo. Oscuro. Denso. Como el mismo mar. Para salir, tendrás que nadar. Salir por esa puerta y atravesar la oscuridad. Yo ya hice mi parte, al visitarte. ¡Ahora te toca a ti!"

Se escuchaba fácil, pero el hacerlo tuvo a Ruffnut echándole vistazos a la puerta con incomodidad. "No lo sé. ¿Qué tal si esperamos un poquito más? Debe amanecer pronto. Barf no debe tardar en despertarme para darle desayuno."

"Este sueño no es común." Wodensfang repitió, ahora más solemne que antes. "Este sueño es una jaula y sólo tú podrás abrirla. Agradable, la oscuridad no lo es siempre. No es mala, sin embargo. La oscuridad puede ser lo que tú quieras que sea. Es tu mente. Es tu sueño. A veces, sólo nos queda arriesgarnos, y esperar por lo mejor."

La choza sufrió un temblor más intenso en ímpetu, que todos los temblores anteriores. Ruffnut escuchó ecos. Reconoció la voz de su hermano. La voz de Snotlout. Las palabras exactas no fueron distinguibles. Aun así, Ruffnut supo en lo hondo de su corazón, que la querían de regreso.

¿Cuándo no, esos dos idiotas no la necesitaban para sacarse sus cabezas de sus traseros?

Ruffnut se tornó a la puerta.

Avanzó, decidida.

La oscuridad persistía en el mismo lugar. Ew, lucía viscosa como los mocos de Meatlug.

Ni hablar.

No es como si no se hubiera cubierto de moco de Gronckle con anterioridad. Por decisión propia.

"Muy bien. ¡Tienes razón! ¡Es mi mente y la conquistaré! Soy una Thorston."

Si tragó saliva con esfuerzo y sus botas no se despegaron del suelo con tanta facilidad, la cucaracha no comentó al respecto. ¡Bien! Ruffnut no era ninguna cobarde. Sólo ocupaba preparación. Calentamiento. Sí, sus músculos estaban algo tiesos.

"Aquí voy. ¡Ahora sí! ¡Jerónimo!"

Saltó directo en la oscuridad.


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"¿Verdad que son valientes? Por favor no culpes a la historia, pequeño Seadragonus. La historia no lo puede evitar. No nos damos cuenta en su momento, pero en ocasiones la historia de la que todos somos parte no es solamente una historia de Vikingos, Dragones e Islas.

Es una historia de amor. De sus diferentes tipos.

Es una historia sobre cómo crecemos.

Y un detalle sobre crecer, una de las indisculpables e inevitables leyes es que algún día...

Algún día... Algún día.

Sucederá.

Lo siento, pero es verdad."


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LA VERDAD

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Lo anti-climático del asunto, era que la verdad no era tan interesante.

"He luchado día y noche desde que lo conocimos, 'Fly. De un sin números de formas diferentes. Aun así, los sentimientos se mantienen aquí. Muy dentro. ¿Qué puedo hacer, cuando ya estoy cansada de luchar?"

Stormfly había alzado su alas en invitación, gorgoreando en aliento.

"Oh, Stormfly." Astrid la había estrechado en sus brazos. "Eres mi mejor amiga. Quiero ser honesta. ¿Quizás podamos competir y ver quién gana?"

Ambas carcajearon, cada una a su manera. Stormfly correteó a la rubia por la plaza, más juguetona que realmente molesta. Para Astrid fue increíble haber exteriorizado uno de sus más profundos demonios del pasado. Y ver que Berk seguía de pie. Stormfly no la odiaba. "¿Por qué no? ¡Dicen que todo es justo en el terreno de Freyja!"

"No necesitas Competir." Stormfly tornó sus enormes ojos dorados a espaldas de Astrid, en la dirección de la colina donde se hospedaba el Gran Salón. "Eret, Hijo de Eret, fue ganado desde el Inicio."

Astrid Hofferson había tenido una buena noche. Había aligerado su corazón. Había encontrado resolución.

Había estado cansada. Muy cansada.

La verdad no era interesante. Astrid no había percibido a alguien sospechoso siguiéndolas. No había escuchado nada fuera de lo ordinario. Stormfly no había olfateado a ningún enemigo.

Cuando había entrado a su choza, había estado cansada, ojos cayendo, un bostezo naciendo en su boca.

La verdad era, que Astrid no había sentido dolor.

Porque había sucedido muy rápido.

No había encendido una fogata en la chimenea, así que la oscuridad había hecho nula la identidad de su atacante. Astrid había escuchado un gruñido de sobresalto de parte de la Deadly Nadder, sin la posibilidad de tranquilizarla con el contacto de su mano en sus escamas.

Astrid había sentido frio empoderarse de su pecho. Había escuchado los crujidos— Stormfly peleando.

Su propia sangre había estado caliente, al salpicarle el rostro. De espaldas contra el piso, aguijones largos habían aparecido en su linea de visión. Filosos.

"Con tu permiso. ¡Ya no necesitarás esto!"

Su esternón entumecido apenas había presentado obstáculo.

Después, nada.


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DESPUÉS

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Cuando Astrid abrió sus ojos por nueva cuenta, el mundo fue diferente.

FuriaHambreLibertad—

Astrid rugió.

Astrid olió el miedo— porque las emociones de otros ahora tenían sabor. Amargo. Múltiples zumbidos atacaron sus oídos, no dando pausa. Preguntaspreguntaspreguntaspreguntas.

Astrid buscó escapar.

Metal la frenó.

Barras. Metal. Obstáculos.

FuriaHambreLibertadSonidosPavorSangre.

"¡Te lastimarás más!—¡Alto!"

Coraje reinó sus venas. Astrid no sería presa. Astrid deseaba libertad. Su cuerpo embistió y embistió contra las barreras, ignorando el dolor mezclado con la adrenalina.

Imágenes flashearon su mente. Gritos. ¡Fuego!

Mucho fuego.

Manada— Aullidos, fuego, dolor, traición— Eres Alfa, protege, Eres Elegida, ataca— Muerte. Muerte.

Muerte.

Astrid recordó.

Explosión.

Manada—Aniquilada.

Habían pedido ayuda— Hugr a hugr. Astrid no había respondido. No-Manada. No-Manada, queriendo lastimar a Stormfly.

Astrid sólo—Sólo Stormfly. Proteger. Manada—Stormfly.

"No tenemos opción. Tendremos que sedarla antes que recupere su salud al completo. Esta jaula no será suficiente para contenerla."

"Haddock, no—"

Haddock.

Astrid chilló, una parte de su cabeza explotando en agonía. El nombre trajo dolor.

Sus músculos no respondieron de repente. Astrid chilló con más indignación. Haddock traidor. Rojo llenó su mirada. Furia sin medida.

Haddock. Asesino.

"No, Eret, ten cuidado."

"Hazte a un lado."

Presión en su cuello. Soporte. Olor a mar. "Descansa, Desquiciada. Estaré aquí cuando despiertes de nuevo. Lo prometo."

No. ¡No mørke! No otra vez.

"Sshh..."

Eret. Traidor. Astrid desnudó sus colmillos.

La furia la siguió a un estado de inconsciencia. Palpitando.

Esperando.


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AHORA SI, EL FINAL

(O EL COMIENZO DE TODO. OTRA VEZ)

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Cuando amaneció, Wodensfang estaba listo.

El huevo estaba durmiendo, todavía en reposo. Una de sus patas frontales se estiraba de manera adormilada, soñando en Nightfuries. Una raza tan extinta como ellos mismos. "¡Podemos continuar la historia en otra ocasión, querido Seadragonus. ¡Cuando salgas, la podrás vivir tu mismo!"

Aunque sus pequeñas alas estaban arrugadas y secas por el desuso, Wodensfang aun podía hacerlas trabajar. Su impulso del nido fue algo torpe. No obstante, emocionante. ¡Muy emocionante!

Hiccup Tercero estaba listo también.

Había hecho sacrificios. Había experimentado la tragedia. Había sido valiente. Por un instante—aunque breve y muy, muy pequeño—había hecho una decisión muy difícil. Su pueblo. Su gente. Sus seres queridos. Por un instante, aunque breve, los había escogido sobre sus propios deseos egoístas.

Entre llamas, Hiccup había sacrificado algo querido, por el buen común.

Wodensfang había esperado por lo mejor al terminar su Guardia. Suponía que esto podría considerarse un buen comienzo.

Las piezas estaban en sus lugares correctos. Wodensfang había empujado un par de ellas— o tal vez tres— pero el destino mismo había hecho el resto del trabajo.

Ya podían comenzar.

En menos de un año, Furious dejaría de hibernar en las tierras de hielo. Volvería para arrancar la Furia-Roja. ¡Debían estar listos!

Ya podían comenzar.

Wondensfang voló a las afueras de la choza de Hiccup Haddock Tercero. El sol fue un dulce beso sobre sus escamas frías.

Su ultimo amanecer disfrutado, había sido hace más de 103 años. Wodensfang los había extrañado, oh si.

"Es hora." El Seadragonus infló su pequeño pecho con aire fresco. "Sí, sí. Sé que la historia tiende a repetirse a sí misma. Pero, tengo esperanza." Más esperanza que en los últimos trecientos años, al menos.

Ya podían comenzar.


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Continuará…

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Mørke: Oscuridad.

NdA: Este capitulo... fue un experimento.

Espero no haya causado (mucha) confusión, simplemente me dejé llevar, ya saben. ¡Culpo a los libros! Su narrativa es muy divertida. Este fue mi intento patito de inyectarle un poco de cambio al estilo de siempre xD.

Sé que hay muchos cabos sueltos por ahora. AAAAARGH. Pero, por ahora, Furious tendrá que disfrutar su hibernación y dejar que Hiccup y Co. se preparen para la guerra. No será fácil. Y ahora con Fenrir-Werewolves-Lobitos asesinos en la mezcla, se tendrán que preguntar, ¿en conjunto, serán otro enemigo, o un potencial aliado?

En el próximo capitulo, Wodensfang por fin dejará salir algo de chisme sabroso sobre ciertas profecías y lecciones no aprendidas de los antepasados de Hiccup, así que no se lo pierdan. Mucha exposición, pero es necesaria. Y sobre Astrid...

¡Uy, me emociona mucho este nuevo plotline! ¿Volverá a ser humana? ¿Se quedara en forma licantrofa? ¿Por qué Heather sabe mucho de los Fenrir? ¿Quién es la bruja Excellinor?

¿Terminaré este fic dentro de la siguiente década?

Y sí, en efecto. Hiccup decidió activar la serie de explosiones para matar todos los lobos posibles, sabiendo muy bien que era posible que Astrid muriera de nuevo como daño colateral. Estoy orgullosa de él. Sóbate esos cojones recién caídos, Hiccup.

De nuevo, gracias a los que continúan leyendo este fic a pesar de la espera y los años. El 2020 apestó, esperemos este año no apeste tanto. Dejen review, es el mejor aliento que me pueden dar para algún día poder terminar este monstruo de historia.

Beshos.