Disclaimer: Captain Tsubasa no me pertenece. Todos los personajes son propiedad de Youichi Takahashi y Tsuchida Pro. Anne Taylor es de mi propiedad.

Aclaración: Este primer capítulo viene del fanfic "Destino: Inusual Unión"


Autora: Suki90
Serie: Captain Tsubasa / Super Campeones.
Título: Cultivando una historia.
Capítulo 1: Como todo comenzó.


Habiendo terminado ese extenuante día de entrenamiento, el equipo del Newpi se dispuso a guardar todas sus cosas, era hora de retirarse. Por supuesto que esto incluía a los entusiastas porristas, quienes siempre estaban ahí para brindarles ánimo al momento de entrenar. Tras algunos minutos, cada uno de los muchachos se retiró, se desearon buenas noches y un seguro retorno a casa.

Al final tan sólo quedaron Oliver Atom, Benji Price y Patty Nakazawa, pues eran los respectivos "líderes" de sus equipos. Tras haberse asegurado de que no olvidaban nada, el pequeño grupo se dispuso a retirarse de igual forma a sus respectivos hogares. La plática que sostuvieron fue bastante entretenida, especialmente para los jugadores del equipo, pues se comentó sobre el nuevo ritmo que el entrenador estaba aplicando para el entrenamiento. Ambos notaban la diferencia y les parecía excelente.

Sin embargo dicha plática tendría que continuar otro día, ya que habían llegado a la intersección que separaría sus caminos. Cuando la joven porrista se despidió de cada uno, el pequeño genio del fútbol la detuvo rápidamente y se ofreció a acompañarla a casa. Por supuesto que esta propuesta sonrojó a la pequeña Patty, pues era bien sabido que tenía un ligero gusto por el muchacho de ojos grises.

Dicha escena logró sacarle una sonrisa al mayor de los tres. Para él era evidente el enamoramiento que tenía la joven porrista por su pequeño amigo, pero parecía ser que para el niño de ojos grises pasaba desapercibido este hecho.

Una vez habiéndose despedido, el portero del nuevo equipo decidió dar un pequeño paseo antes de llegar a casa. Ahora que estando solo se detuvo a pensar en lo que le depararía el futuro a su equipo, a él y a su sueño, el cual era ser el mejor guardameta de todo Japón, y por supuesto… del mundo.

Era claro que su sueño era grande, pero haría lo que fuera necesario para poder cumplir esa meta tan ambiciosa que se propuso desde pequeño. Ser el mejor conllevaba sacrificios, pero estaba listo para ello.

— ¡SOY UNA TONTA! —se escuchó de pronto.

Mentiría si dijera que aquello no lo sorprendió. Quien quiera que fuera la persona que soltó dicho grito tenía mucha fuerza en la voz, así que, algo curioso, se dedicó a buscar con la mirada a la persona responsable de haberle dado un pequeño vuelco en el corazón. Al hacerlo se dio entonces cuenta de dónde es que estaba. Llegó a estar tan sumido en sus pensamientos que no se percató que estaba frente al nuevo campo de fútbol, aquel en donde alguna vez vio entrenar a un grupo de chicas.

Con la seriedad que siempre lo ha caracterizado recorrió el campo con la mirada, siendo en ese momento en que se percató de la presencia de una jovencita frente a la portería. La muchacha en sí llevaba puesta ropa similar a la suya, indicando qué posición era la que la niña cubría.

Ahora que la veía con detenimiento, esa chica era…

— Soy una tonta… Una inútil… —susurró la joven de cabellos cafés, no aguantando más y dejando salir todas las lagrimas que sus ojos habían acumulado. Giró su rostro hacia el balón y lo tomó entre sus manos, alzándolo hacia su rostro—. Ya no puedo atraparte como antes. Cada vez que veo que te acercas me aterro y me paralizo… —confesó, bajando el esférico y su mirada con él—. Creo que lo mejor será… que deje el soccer de una buena vez, para siempre…

— ¿Te rindes así de fácil? —se escuchó decir por detrás.

La de ojos purpura se sorprendió ante tal comentario, no por éste en sí… sino por quién lo había hecho. Reconocía esa voz, a pesar de sólo haberla escuchado una sola vez la recordaba perfectamente.

Giró su rostro hacia por dónde provenía la voz y entonces fue que lo vio

— Eres... Eres tú —susurró ella, viendo con detenimiento a Benji. Era tal y como vagamente lo recordaba, alto, moreno… de mirada firme pero cálida.

Ante tal respuesta Benji no pudo evitar sonreír levemente— Vaya, parece ser que si me recuerdas. Me sorprende, ya que sólo me viste por un instante —comentó.

— Tengo memoria fotográfica… —susurró ella un poco apenada.

— Impresionante —le respondió sin dejar de mirarla, lo cual hizo que la chica se sonrojara un poco más—. En fin, no es eso lo que quiero saber —volvió a decir, retomando el tema.

— Lo sé… —susurró de nuevo.

— ¿Entonces? —volvió a preguntar.

— Si escuchaste lo que dije entonces debes saber la respuesta —respondió ella con tristeza, volviendo a ver el balón que tenía en sus manos—. Ya no puedo atraparlo como antes, me atemorizo de tan sólo verlo acercarse a mí. Mis compañeras entienden la situación, Sienna me comprende… Pero yo no puedo seguir en el equipo con este problema, sólo las retrasaría —susurró, dejando caer el balón finalmente.

Benji al ver el balón en el suelo se hincó y lo tomó— ¿Sólo por eso? ¿Únicamente por eso dejarás de jugar el deporte que más te gusta? —le preguntó, observando primero el balón y luego a ella.

— Pero es que ya no puedo hacer nada —respondió—. Ya te lo dije, cada vez que veo el balón acercarse, me paralizo… No puedo mover ni un solo músculo de mi cuerpo —continuó explicando—. He intentado muchas veces controlar ese miedo, Sienna me ha ayudado pero el miedo no desaparece, y así no puedo jugar —declaró—. Es por eso… que dejaré el soccer.

— Dejar el soccer no hará que el miedo desaparezca —le respondió—. Sólo harás que este aumente y luego sea imposible que se vaya.

— Pero… Es que no puedo… —volvió a susurrar con la voz quebrada.

— Ese es el problema —comenzó él—. Si piensas que no puedes, entonces en efecto jamás vas a poder. Tienes que recordar el amor que le tienes al deporte, convencerte a ti misma que ese miedo que tienes no es más fuerte que tú. Además —respondió Benji, levantándose y tendiéndole la mano—, el balón es tu amigo y este jamás te haría daño... —finalizó este con una leve sonrisa.

Era impresionante, Sienna le dijo exactamente lo mismo hace unos cuantos días, pero por alguna extraña razón cuando este chico las decía… cobraban mucho más sentido. La pregunta era… ¿por qué? ¿En dónde radicaba la diferencia?

Sin despegar su mirada de la de él ni por un solo segundo alzó su mano y la tomó con delicadeza, causando así que Benji la ayudase finalmente a levantarse y le diera el balón de nuevo. Esta vio el esférico por un breve momento, como si lo estuviera analizando, para después posar sus ojos sobre el portero de nueva cuenta.

— ¿Sabes? Tienes razón. Necesito comenzar a creer en mí misma y recordar por qué es que entré en este equipo en primer lugar —explicó—. El soccer es mi vida y gracias a él he conocido a increíbles personas, como a mis compañeras de equipo, sus familias, y a ti por supuesto —esto último lo dijo con sus mejillas levemente sonrojadas—. De verdad te lo agradezco mucho.

Aquel comentario logró que el muchacho sintiera un poco caliente su rostro, y por inercia desvió un poco su rostro—. No… No hay de qué.

El silencio perduró por unos cuantos segundos, ninguno de los dos tenía mucho que decir al respecto. Las cosas estaban un poco más claras para la joven y eso era lo que a Benji le interesaba en realidad.

Tan absorto estuvo en sus pensamientos, que no se dio cuenta cuando ella se alzó su mano hacia a Benjí.

— ¿Huh?

— Desde la vez que nos vimos en aquella ambulancia, y desde la vez en que desperté en la habitación del hospital… Deseé con todo mi corazón verte de nuevo —comenzó a explicar—. Mi padre me hizo saber tu nombre, incluso me ayudó a averiguar en qué equipo jugabas, puesto que quería agradecerte todo lo que hiciste por mi —comentaba—. Pero las veces en las que fui a ver los entrenamientos te vi tan concentrado, tan metido en tu posición… Que no quise interrumpirte sólo para darte unas simples gracias…

Benji no dijo nada, sólo la escuchó atento.

— Pero ahora estás aquí y no puedo dejar pasar la oportunidad que el destino me dio para volverte a ver —finalizó—. Benji Price, acepta mi más sincero agradecimiento por todo lo que hiciste por mí a pesar de ser una extraña para ti, mi familia y yo te estaremos eternamente agradecidos por esto.

Benji sonrió ante tales palabras y finalmente tomó la mano de la jovencita— No fue nada, cualquier lo hubiera hecho.

— Pero fuiste tú, y para mi significó mucho —le respondió ella, apretando un poco más el agarre de su mano—. Permíteme presentarme formalmente. Mi nombre es Anne, Anne Taylor, es un placer conocerte.

— Benji Price —respondió él, sonriéndole de igual manera—. Sé que sabes cómo me llamo, pero la formalidad nunca está de más —comentó él, soltando finalmente la mano de Anne.

Anne asintió divertida— Tienes la boca llena de razón —le contestó.

— Me alegra, que finalmente dejemos de ser unos extraños el uno para el otro —comentó él, agradándole finalmente conocer el nombre de la joven a la que había ayudado y con la que estaba seguro estaba destinado a toparse.

Y es que había algo en esta chica, que lo hacía sentirse finalmente completo. No sabía qué era, pero así era como se sentía.

— Benji, para mí, el día que tú me ayudaste y me alentaste en la ambulancia… Dejaste de ser un extraño para mí —confesó Anne, dejando que un leve sonrojo cubriera sus mejillas.

Aquella imagen que Anne le dio, hizo que su corazón latiera un poco más de prisa de lo normal. ¿Sería así como Anego se sentiría al estar con Oliver?

Esa pregunta le sorprendió un poco. ¿Qué hacía pensando en ese tipo de cosas? Estaba bien que Anne le hiciera sentir cosas un tanto extrañas, pero tampoco era para tanto, apenas y la conocía en realidad…

Aunque eso no evitaba que su corazón se acelerara cada vez que viera su hermosa sonrisa.

Suspiro. Je, que complicado era este tipo de cosas.

— Si, tienes razón… Dejamos de ser unos extraños el uno para el otro desde hace un año —respondió él—. Lo único que hicimos ahora fue afirmar un poco ese hecho —comentó alegre, recibiendo como respuesta un asentimiento por parte de la Taylor.

Con aquel apretón de mano y aquellas sonrisas, fue como un enorme lazo entre dos deportistas comenzó a formarse. Este era el inicio de una bella historia.


Suki: Bueno, como se pudieron dar cuenta, este primer capítulo prácticamente viene de mi otro fanfic. Tienen que haber leído los primeros dos escritos si no se quieren perder.

Esta historia tendrá pequeñas narraciones de la relación de Benji y Anne, basándome en lo que pasó en el anime, al mismo tiempo que mezclo un poco lo del manga, no mucho.

Espero que esta nueva historia les agrade. ¡Nos vemos!

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Suki90, presentó.