Disclaimer: Captain Tsubasa no me pertenece. Todos los personajes son propiedad de Youichi Takahashi y Tsuchida Pro. Anne Taylor es de mi propiedad.


Autora: Suki90
Serie: Captain Tsubasa / Super Campeones.
Título: Cultivando una historia.
Capítulo 4:
Desacuerdos y promesas.


Golpeó con fuerza el sillón donde estaba sentado. Maldijo varias veces por lo bajo. Simplemente ya no podía soportarlo más, tenía que estar con su equipo… no ahí descansando una lesión, que para esas alturas ya no sentía tener.

Se debatió varias veces en las ocasiones, en las que Anne no estaba a su lado, si levantarse y arreglar todo para ir a Tokio; o quedarse ahí sentado, dejando que su lesión mejorase.

Era algo difícil. El portero Benji Price estaba en una enorme encrucijada. Por un lado estaba su orgullo como guardameta y su mayor sueño, ser el mejor de todos los porteros a nivel mundial y alzar a su país dentro de este maravilloso deporte como nunca antes se había hecho junto a su amigo Oliver, el as que lo había derrotado después de mucho tiempo.

Y por el otro estaban su lesión y su amiga Anne Taylor. Él sabía que si tomaba la decisión de irse a Tokio a competir con su equipo ella se molestaría, le gritaría y le haría muchos cuestionamientos, era una niña muy difícil de tratar cuando de su salud se hablaba. No es que estuviera en contra de eso, de hecho… estaba eternamente agradecido con ella, ya que la castaña se la pasaba mucho tiempo a su lado, cuidándolo y apoyándolo en lo que necesitara, no importando si era algo que él podía hacer por su propia cuenta.

Mientras pensaba, su rostro se posó nuevamente sobre la televisión, la cual dejaba ver el partido del equipo Newpi contra el Colegio Alemán, y es ahí donde el muchacho vio cómo Oliver parecía perdido y eso provocaba que sus compañeros tuvieran dificultades para ganarle al prodigio contra el que se enfrentaban:

Andy Johnson

Ese muchacho era impresionante, podía realizar jugadas de increíble elegancia en menos de un minuto. Sin duda alguna era un genio, incluso se podía decir que era mucho mejor que Oliver.

Pero él sabía que su amigo era un jugador nato, y tenía que superar esa barrera para poder ser el mejor junto a él.

No dejando de ver la pantalla, el portero apretó con fuerza las manos— Vamos Oliver… Reacciona — pensó con frustración al ver cómo era que Atom no se movía.

Mientras él observaba el partido con impotencia, la puerta de su habitación se abrió, dejando ver a una jovencita de cabello castaño, tez clara y ojos morados entrar con una bandeja en sus manos.

— Benji, tu madre dice que ya es hora de tu medicamento —comenta Anne, dejando la bandeja en la mesa que estaba al lado del sillón. A pesar de no haberle respondido, la muchacha se quedó a su lado, preparando lo que el portero debía tomar.

En ese momento, el narrador gritó con emoción desde el televisor: "¡GOL!", logrando captar su atención de inmediato, la que por supuesto se desvió después hacia al muchacho que tenía en frente después de dejar salir un "maldición" y apretaba el puño.

— Benji… —susurró con pesar. Podía imaginarse cómo se sentía al ver a su equipo comenzar a perder el partido.

— ¡Maldita sea Oliver, ¿qué estás haciendo?! —gritó con desespero, inclinándose hacia el frente aunque fuera un poco, pero sin levantarse del sillón.

Anne tan sólo no dijo nada, sabía que en esos momentos hablar con Benji sería imposible. Simplemente le pasó la medicina y el agua a su amigo, el cual la tomó sin siquiera verla y se la devolvió.

Pasaron unos cuantos minutos del partido, y como si fuera por arte de magia el joven Atom comenzó a reaccionar y a jugar como siempre, logrando con este efecto relajar a todos sus compañeros, y sin que él lo supiera, a Benji Price y a Anne Taylor.

Varias cuestiones sucedieron en el partido, como por ejemplo, se supo finalmente que Andy Johnson, el prodigio del Colegio Alemán, padecía de una delicada enfermedad del corazón y que esa había sido la razón principal por la que Oliver había actuado extraño durante el juego.

Todos estaban sorprendidos, jamás se hubieran imaginado que un jugador tan impresionante como Johnson pudiera jugar como lo hizo con una enfermedad tan peligrosa que podía acabar con su vida si se sobre-esforzaba. Pero a la vez era algo admirable, pues el muchacho simplemente no quería darse por vencido y dejar el deporte que más amaba por algo que estaba seguro que podía controlar.

Finalmente el Newpi gan contra el Colegio Alemán, lo que al fin les daba la oportunidad de enfrentarse al Colegio Franco Canadiense, contra Steve Hyuga, el rival que Benji Price estaba deseando enfrentar.

Era el partido siguiente, suficiente razón para tomar una decisión.

De la nada el muchacho se levantó de forma brusca, sorprendiendo a Anne— ¿Be-Benji? —llamó con sorpresa.

— Lo siento Anne, pero me iré a Tokio mañana —le dijo con decisión, no dejando de ver el televisor en donde se podía ver el final del partido.

Los ojos morados de la muchacha se abrieron como platos, no podía creer lo que estaba escuchando— Pe… ¡¿Pero qué tontería estás diciendo Benji?! —le gritó con molestia al mismo tiempo en que el portero apagaba el televisor— ¡Pensé que había quedado claro lo que el doctor te dijo!

— Lo sé Anne, pero no puedo defraudar a mi equipo, a mis amigos… —le dijo antes de fijar su mirada en ella—. Tengo que ir.

— ¡¿Y qué hay de tu lesión?! —volvió a gritar molesta, apretando sus puños sobre su pecho, dando un paso hacia él.

Miró con seriedad su pie, el cual seguía vendado, y habló— Gracias a la medicina mi tobillo ya no me duele. Puedo pararme y caminar sin problemas.

— ¡El que puedas hacer eso no quiere decir que ya estés bien! —volvió a decir la castaña, intentando contener las lágrimas que querían salir de sus ojos, cuando se molestaba y no hacía entender a la otra persona, como efecto secundario sus ojos dejaban que aquel líquido salado comenzara a brotar— ¡Razona!

El morocho la observó durante algunos segundos, sintiéndose mal por ser la razón de que esas lagrimas estuvieran a punto de salir, sin embargo… retiró su mirada y se dirigió hacia su closet, para después sacar un morral.

— Lo siento Anne, ya tomé una decisión… —susurró con seriedad.

La castaña de ojos morados finalmente dejó salir aquellas gruesas lágrimas que había intentado retener. Deshizo el agarre de sus puños y sin decirle nada al muchacho que le estaba dando la espalda, salió de su habitación sin dirigirle la palabra.

Benji miró por sobre su hombro con seriedad, pero a pesar de eso, en sus ojos se podía observar una plegaria, la cual era… que su querida amiga, lo perdonara por tomar esta decisión sin consultarla ni tomar en cuenta su opinión.

Al día siguiente, muy temprano, el portero del Newpi se dirigía hacia la parada del autobús que lo llevaría fuera de la ciudad de Nankatsu y lo dirigiría hacia Tokio para poder estar junto a sus amigos y ganarle a Steve Hyuuga del Franco Canadiense.

Llegó a la parada y se sentó sin más para esperarlo, debía llegar dentro de poco aunque fuera muy temprano. Así que, mientras lo esperaba, su mente comenzó a vagar dentro de él.

Recordó lo que sucedió el día anterior, y lo molesta que se había mostrado Anne con su decisión. Hasta un punto podía entenderla, es decir, la muchacha no hablaba sin saber… ella misma había experimentado una lesión y debió esperar algún tiempo para poder jugar de nuevo. Sabía que la joven tenía razón… pero sencillamente su orgullo como portero no podía dejar de lado ese desafío, tenía que participar en ese partido.

Abrió sus ojos y miró su morral— Espero que puedas perdonarme, Anne —susurró.

— Si quieres que te perdone, tienes que ganarle a ese necio de Steve Hyuga —dijo alguien por detrás suyo, sorprendiendo al morocho de sobre manera.

Benji se giró levemente y detrás de él pudo ver a la chica que había ocupado sus pensamientos todos esos minutos junto a una mochila que cargaba en su hombro. ¿Pero qué estaba haciendo ahí?

— ¿Pero qué…? —intentó plantear el portero, pero fue interrumpido.

— La pregunta es necia, Price —le dijo antes de cruzar la banca y sentarse en ella—. Voy a ir contigo.

— ¿Qué? —aquella respuesta lo sorprendió en demasía— ¿Pero qué tonterías dices, niña?

Girando su rostro hacia él, con una expresión molesta, le respondió— Las mismas que me dijiste tu ayer. Así que ni se te ocurra decirme que me regrese porque no lo voy a hacer — dijo tajantemente, lo que dejó callado al portero.

— Pe-Pero… ¿y tus padres? ¿Saben que te irás a Tokio? —le preguntó, buscando la forma de regresarla.

En realidad no había un motivo por el cual tuviera que hacerlo, ya que según sabía, el grupito de amigos de Oliver también estaba allá y podría estar con ellos sin problemas, pero el problema eran los padres de ella, después de aquel accidente se habían vuelto demasiado sobre protectores con ella, y les daría un infarto si no ven a su hija.

Posando su mirada sobre la calle nuevamente, y con una media sonrisa, esta le responde— Por supuesto Price. Me permitieron ir a Tokio sin ningún problema.

—- ¿Y eso?

— Simplemente les dije que me habías rogado de rodillas para que te acompañara, pues no querías irte tu solo, y que yo como buena amiga no había podido negarme —expresó, dramatizando toda la escena, dejando a un Benji Price con la boca abierta.

Posó una palma sobre su rostro y no pudo evitar soltar una pequeña risa al ver la actuación de su amiga, todo aquello quería decir que sólo les había dejado una nota, que no sabían nada y que probablemente lo llamarían más tarde para preguntar si estaba con él, añadiendo que les diera una explicación.

Pero bueno, ese era el menor de los males, a final de cuentas. Suspiró con cansancio y picó la frente de su amiga con un dedo, jugando levemente con ella— De acuerdo pequeña mentirosa, puedes venir.

— No es que necesitara de tu permiso, Price —le dijo cruzando sus brazos sobre su pecho.

— Pero a cambio de eso, cuando lleguemos a Tokio, te irás directamente con la bola de amigos de Oliver, los porristas de siempre; y por supuesto, llamarás a tus padres y me deslindarás de toda responsabilidad —le dijo, mientras tomaba su morral de la banca, ya que escuchaba como el autobús se acercaba.

Sobando su frente mientras veía a Benji, sonrío con cansancio y no pudo hacer nada más que asentir— Ya, de acuerdo, de acuerdo, llegando me iré con los amigos de Oliver y le llamaré a mis padres para deslindarte de haberme persuadido… ¿Contento? —preguntó, al mismo tiempo en que tomaba su mochila.

Con una sonrisa ladeada, el portero le quitaba la mochila a la muchacha y comenzaba a subir al autobús que ya estaba frente a ellos con las puertas abiertas— Bastante. Andando pequeña mentirosa.

— ¡Síguele con ese sobrenombre y no llegarás a Tokio en condiciones! —gritó antes de subirse al autobús, siendo aquello lo último que se escuchó aquella silenciosa mañana en la ciudad de Nankatsu.


Suki: Si, ya sé… no tengo perdón de Dios. Ya sé que me tardé un buen de tiempo, pero a final de cuentas la inspiración no llegaba y no podía escribir forzando mi mente. Pero bueno, ya salió esto, me gustó cómo quedó y espero que a ustedes también les guste. ¡Espero no tardarme más! Sé que no me dejan comentarios, pero estoy segura de que me leen y eso basta. Así que, nos estaremos viendo.

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Suki90, presentó.