El virus T, un maldito virus que altera molecularmente el organismo del individuo, modificándolo física y mentalmente, adaptándolo para un buen uso a espacios sumamente peligrosos e inhumanos. Los trastornos más básicos son mejor rendimiento atlético, buena agilidad, súper fuerza, capacidades mentales y los más aterrorizante; la inmortalidad.

El laboratorio del gobierno fabricó secretamente este poder bajo las órdenes del mismo estado, para así emplearlo en los cuerpos militares y poder tomar el control total del enemigos y además, del mundo en sí. Pero dado a las circunstancias, muchos ya se oponían al proyecto dado al uso de humanos como experimentos. Es por ese motivo que se realizó una gran batalla contra el país, una guerra sin fin, comandada por quienes serían al fin y al cabo, los destinados a tan maravilloso poder; el mismo ejercito del gobierno.

La liberación de los experimentos fue un arduo trabajo, dado a los múltiples establecimientos científicos del estado. Hubo muchas bajas por las tres partes en esta horrible batalla; el gobierno, el ejército y los experimentos.

Muchos fueron liberados, más no se supo nada de ellos. Los años pasaron y aquellas personas infectadas tuvieron descendencias, cual era un grave problema para el gobierno en sí. Debían eliminar todas las pruebas que lo acusarían por experimentar con seres humanos, por ende la recolección y eliminación de estos individuos se volvió una firme misión. Pero no contaban con la organización de renegados, conformado por los mismos quienes le hicieron una gran batalla anteriormente.

El ejército resguardo experimentos de primera y segunda generación, pero las bajas eran notorias poniendo en extinción a los infectados. Es por ello que la organización de renegados K-POWM, más la base secreta de la misma, KAPOWM, siguen luchando en esta interminable búsqueda por salvarlos y protegerlos


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La oscuridad de la noche, con un fino manto rojo escarlata apagándose en el horizonte, se hacía presente bajo las ruinas del que antiguamente era una ciudad cualquiera, con una población de gente normal que pasaba sus días y noches como si nada. Ahora aquellas calles eran adornadas por un silencio tan cálido, pero a la vez, mortal.

La brisa del aire rondaba por las calles desoladas, arrastrando consigo polvo y restos de basura como plásticos y uno que otros papeles de periódicos. Pero estos documentos, cuales recaían hace dos años atrás, llevaban consigo una importante y desgarradora noticia impresa en sus ya deteriorados planos.

Una guerra se había desatado entre países vecinos con respecto a Happy Tree.

La sombra de aquella batalla quedo plasmada en los derrumbes, edificaciones casi destruidas y las cenizas de las explosiones. Nada se podía mantener a pie salvo algunas casuchas de por ahí. Lo que ahora serviría como refugio para cualquier desgraciado que haya sobrevivido a esta tortura.

Pero repentinamente, el silencio fue destruido por pasos presurosos, gritos de espanto y una estruendosa balacera…

-¡deprisa, deténganlos!- los gritos de mandato provenían de muchos sujetos uniformados, con un camuflaje azul marino con franjas casi celestes, portando armas de última generación y lo más importante a describir, una insignia en la parte externa de sus antebrazos izquierdos. Aquel escudo llevaba grabado el nombre de su líder, aparte de tener un tigre como símbolo

-¡captúrenlos, no los dejen escapar!-uno de ellos, el general de la misión, dirigía una flota de tanques a todo terreno directo a las casuchas de la ciudad fantasma.

Cuando los vehículos se detuvieron, una horda de soldados armados hasta los dientes bajaron presurosos hacia los lugares que servían como refugio, sorprendiendo a muchos condenados, mujeres y niños de aquel lugar…

-¡disparen a discreción!- ante el mandato, muchos alaridos y suplicas se elevaron al cielo, para luego ser apagadas por los estruendosos silbidos de las balas-¡no se dejen engañan, solo disparen!-

-¡AYUDENNOS!- toda la gente corría como podía, salía de sus refugios en busca de otro mejor, pero casi todos fueron alcanzados por las balas que perforaron cabezas, hombros, estómagos, espaldas, pulmones y demás. Una masacre estaba creándose en ese pequeño espacio.

-¡sigan matando, no dejen uno solo vivo!- las ordenes era inquebrantables, además aquellos sujetos uniformados disfrutaban, gozaban, se deleitaban con arrebatar la vida de muchos inocentes, sea cual sea su edad.

El ruido de las balas comenzaba a apagarse, ya de por si todas las personas escondidas bajo las piedras habían sido eliminadas de la faz de la tierra...a excepción de un grupo de personas, cuales comenzaban a mover sus extremidades, indicando que su aliento volvía a sus cuerpos anteriormente inertes…

-¡tomen a esos sujetos y aprésenlos! ¡No se demoren!- cada soldado fue a los cuerpos que se movían, ya sea por dolor o por su resurrección

-da miedo ver estas cosas, parecen muertos vivientes- dijo un soldado, quien picaba con la culata del arma en la cabeza de un muerto renaciendo

-da igual, así son esos infelices. Date prisa y espósalo- su compañero le entrego los grilletes, pero no cualquiera. Estas tenían un color muy peculiar, un tono verde con un brillo morado

Cuando todos llevaron los cadáveres al centro, aguardaron unos segundos antes de contemplar tan escalofriante escena…

Cada uno de aquel grupo comenzaba a recobra su movimiento, su respiración, su pulso, su vida. Era así, estas personas eran portadores de tan milagroso e infernal virus T. la sangre que brotaba de sus cuerpos, las heridas abiertas, los agujeros que atravesaban sus órganos, todo eso…comenzaba a cerrarse y volvían a su función principal; mantener con vida a su dueño…

-veamos, ¿Qué tenemos esta noche?- el general, de unos aproximados 40 años, con un porte simple pero atrayente, era el líder de la brigada especial del comando más poderoso del mundo, de aquella organización que se hizo del poder de toda la tierra: la organización Tigger Imperium

-señor, el grupo consta de uno 14 experimentos, señor- confirmo uno de sus soldados. El general camino por entre los cuerpos ya resucitados de aquellos seres victimas de Tigger, observándolos detalladamente a cada uno

-escuchen desgraciados- dijo aumentando el volumen de su voz. Todos ahí elevaron sus cabezas para observarlo-pueden servirle a nuestro líder, cumplir sus mandamientos y vivir a consta de su régimen, o pueden morir ahora mismo, con la agonía más grande y dolorosa que pudieran sentir en toda su maldita vida- todos quedaron en silencio, mudos, ni siquiera se podía escuchar sus ajetreadas respiraciones.

Morir a manos de quien les daría un futuro, no tan noble y humano, pero al menos tendrían la esperanza de no quedar bajo tierra pese a su maldito poder. Pero por más tentador que suene, sus vidas serian una historia diferente a como lo deseaban. Ellos estaban conscientes que pronto, toda esa maldad que asesino a sus amigos, familia, personas muy importantes para ellos…vendría y acabaría con cada uno de esas sabandijas…

-¡¿y bien?! ¡Estoy esperando sus respuestas!- no espero otro segundo, solo fue y se puso frente a un infortunado al azar, solo para apuntarle a la cabeza una pistola- dime desgraciado, ¿vives o mueres?- elevó 4 dedos al aire y poco a poco, fue cerrándolo como en conteo para disparar

-yo…yo no/-pero no pronuncio más, con tan solo escuchar aquella palabra tan pequeña pero importante al final, el general no presto atención y como si nada, disparó una bala especial en la frente del condenado.

Muchos ahí comenzaron a temblar, sus cuerpos estaban tornándose helados, pese al tremendo calor que sofocaba a quien estuviera, inclusive, a esas horas de la noche sin abrigo o protección alguna.

El cuerpo del reciente difunto no volvió a dar muestras de vida, ni por más minutos que pasaran no regresaría a la vida. Aquella bala contenía el antídoto del virus…

-vuelvo a repetirlo, grupo de porquerías… ¡¿trabajaran para nuestro amo y señor Tigger Bozz o no?!- esta vez, la gente comenzó a temblar del miedo, la impotencia, la debilidad, pero no respondieron algo agradable para el general- muy bien, así será- no dio tiempo a nada, no desperdicio valiosos segundos. El arma fue descargada con una puntería sumamente perfecta en los cuerpos de las víctimas, específicamente en sus cráneos

-señor, encontramos a esta niña por los alrededores, cerca de la plaza principal- un soldado vino trayendo consigo, a rastras, a una niña de estatura mediana, contextura promedio pese a no notarse bien por sus harapos, de cabello negro azabache y uno bellos ojos chocolate claro. Por su forma de andar se diría que estaba cogiendo del lado izquierdo, además que su rostro estaba empañado de tanta mugre, barro, suciedad y demás

-veamos- el general se acercó a ella y con la punta de una navaja, elevo del mentón a la niña- oye, basura, ¿estas dispuesta a trabajar para Tigger Bozz?- no hubo palabras, tan solo un leve asentamiento de cabeza confirmo su participación- ¡vaya, esta niña si que tiene ganas de vivir! ¡Métanla al contenedor!-

-en seguida, señor- tomaron a la joven y la llevaron como un saco de papas hacia un vehículo especial- metete adefesio- ni bien cerró la puerta, el grupo de soldados se subieron a sus respectivos tanques y camionetas, dispuestos a marcharse a una de las bases del imperio.


Base central del perímetro "D" – Organización Tigger

El escenario, la costa sur este de las playas de lo que fue antes, Happy Tree. Un grupo de no más de 30 hombres, alistados con armas y trajes especiales, dirigía una cadena de personas completamente aterrorizadas adentro de la base, encadenados en pies y manos…

-¡vamos, muévanse infelices!- dijo un soldado apuntando a una mujer con un niño en sus brazos-¡no pierdan tiempo!-

-¿son todas las personas?- pregunto otro soldado

-sí, no quedan más por la zona, ya verificamos cada rincón- menciono el primero- ¡muévanse desgraciados!- en la fila, las personas caminaban descalzos, con las ropas desgarradas y heridos de gravedad. Muchos de ellos trataban de hacer el esfuerzo por avanzar, pero un pobre anciano callo de rodillas, deteniendo la larga fila de condenados

-oye, ese vejestorio esta por morir- dijo un tercer soldado. Su compañero, el primero en hablar, fue donde estaba el hombre y sin demora alguna, acribillo al senil sujeto frente a una joven de 12 años

-si no quieren acabar así, será mejor que muevan eso pies- su horrenda sonrisa atemorizaba a esas personas, pero el shock que sufrió esa niña por la muerte de su abuelo, hizo que la fila se detuviera sin remedio alguno-¡eh dicho que se muevan!- golpeo con la culata del arma en la cabeza de la pequeña, haciendo que esta cayera al suelo casi a punto de desmayarse-¡levántate maldito insecto!- sus patadas en el frágil cuerpo de esa criatura ponían en desesperación a los demás, los debilitaba en fe, no podían hacer nada más que escuchar el crujir de algunos huesos romperse en ese frágil cuerpecito

-oye oye oye, detente o el jefe nos matara- interrumpió uno de sus compañeros- solo patéala para que se mueva, no para que muera-

-¡jah, estas monstruosidades no mueren, tan solo se hacen las victimas!- en efecto, tal como menciono el miserable soldado, el cuerpo del anciano comenzaba a moverse, dejando en claro que su alma había vuelto a su cuerpo-¿lo ves?-

-sea como sea, no debemos demorarnos más- este soldado fue directo al anciano quien comenzaba a renacer. Lo tomo de los brazos y lo ayudo a levantarse-si no quieres que te maten, mejor copera vejestorio-

-oigan, el jefe mando a esta porquería- uno de los soldados pertenecientes al escuadrón anterior, llevaba consigo a la joven de cabellos negro azabache, jalándola de la muñeca

-ponla con los demás- dijo el primer soldado, haciendo una seña en la fila.

-pónganle los grilletes- dijo el encargado de los rehenes

-¡ya, háganlos entrar!- ante la orden, una enorme puerta de acero e comenzó a mover, abriéndose de par en par finalizando con un estruendoso eco.

Los apresados comenzaron a caminar como podían, las heridas en sus cuerpos se regeneraban, pero no suficientemente rápido para ayudarlos en su andar.

Ya dentro de aquella instalación, los soldados guiaron a los apresados hacia un pasillo, oscuro y frio, de paredes blancas y metálicas con un ambiente mohoso. Estaban caminando debajo de la superficie.

Al final del pasaje, había una plaza inmensa con celdas individuales y grupales. Algunas estaban llenas con gente moribunda, maltratada, algunos lloraban y gemían del dolor y la desesperación, otras vacías en espera a sus víctimas. Estas serían para el nuevo grupo que ingresaba…

-métanlos a todos de una vez- uno que otro soldado comenzó a quitarles los grilletes a los presos, para luego adentrarlos en las celdas de barras oxidadas, suelo barroso y lleno de porquerías y bichos muertos.

Cada uno entraba como podía, el espacio era reducido y no había capacidad para más de 20 personas, lo cual, la larga fila era de 28 o 29…

-t-tengo…miedo…- decía la pequeña niña que fue golpeada en la cabeza anteriormente- abuelo…- giro para mirar al senil sujeto, este trataba de retener sus llantos-…abuelo…- volvió a decir la niña

-todos estamos muy asustados…-dijo aquella chica, quien minutos antes fue aprendida con los demás antes del ingreso a la base- es comprensible el estado de tu abuelo y el tuyo, pequeña-

-pero…e-es que…no quiero morir…- sus palabras fueron pronunciadas con amargas y gruesas lágrimas, cuales recorrieron su ya húmedo rostro de tanto dolor y sufrimiento

-ten por seguro, pequeña, que no morirás- esa joven llevo sus manos sobre la cabeza de la menor, frotándola con cariño, transmitiéndole un poco de tranquilidad- te lo prometo

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En las afueras, casi a 80 km de distancia a la redonda, la calma reinaba en la penumbra de la oscura noche, y la luna era el único medio posible para observar las afueras de la barrera, pero unos ojos mucho más capacitados para este medio, controlaban los movimientos de aquella cárcel en medio de la nada…

-los puestos son los mismos-dijo un soldado, camuflado en el verde follaje de aquel lugar. Controlaba los movimientos junto a un grupo de su sector

-estén atentos al radar, recuerden que cualquier cambio puede afectar la misión- menciono la voz del otro lado de la radio

-entendido señor-

-estos tipos son peligrosos, no parecen a los que combatimos anteriormente- uno de los miembros de ese grupo, observaba con unos binoculares especiales la barrera donde se encontraban unos soldados, resguardando el lugar desde sus cabinas

-capitán, pierda cuidado con nosotros, ante cualquier posible ataque, estamos más que listos-

-lo sé, solo que no me agrada el hecho de que hayan menos de esos desgraciados cuidando la base, a comparación de los demás- su vista no se apartaba de aquel punto, debía estar atento a cualquier cambio que se presentase

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Era una nave especial, reforzada para los ataques a distancia, armado de ponentes pero agiles cañones. Una nave diseñada únicamente para la seguridad y protección de sus tripulantes…

-estimamos un tiempo de 7 minutos, luego procederemos a ejecutar el plan-dijo uno de los del sector de comunicación

-den la orden a los demás grupos, que tengan conteo regresivo desde ahora- ordeno quien estaba al mando, la cabeza de aquella tripulación

-general, los frentes están cubiertos, el equipo especial está en camino, y la retaguardia está en espera de su orden-

-bien- el mencionado se acercó a un micrófono, conectado con las coordenadas de los grupos que se dijo antes- aquí general Rat…-

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El plano de la base mostraba a su espalda una gran fauna llena de lagos y pantanos. Dentro de estos lugares, un grupo de guerrilleros aguardaba la señal de su jefe

-aquí general Rat- todos prestaron atención a los auriculares implantados en el lado izquierdo de sus rostros, así evitarían la perdida de comunicación

-aquí 04, lista a sus órdenes- dijo una joven capitana, quien lideraba a un total de 35 guerrilleros

-vayan a su formación en seguida, 6 minutos y contando para ataque- la comunicación se cortó finalizando el mandato

-entendido- hizo lo mismo la líder del grupo- todos vayan a sus puestos, alertos a cualquier movimiento- todos los integrantes se esparcieron entre la vegetación del lugar, quedando invisibles a la vista- estoy lista, maestro-

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Dentro en las instalaciones…

-conteo de 6 minutos…- dijo la joven de ojos chocolates quien permanecía cerca de la pequeña niña

-¿6 minutos…?- pregunto la anterior

-si, 6 minutos para ser libres, pequeña- le respondió en un susurro, como transmitiéndole un poco de paz a ese mundo lleno de horror y pesadilla.

Las puertas se abrieron y de ahí, un grupo de científicos salían con fólderes y pequeños estuches que contenían jeringas. Aquellos recipientes estaban de un tono verdoso medio morado…

-¡eso es…!- los ojos de la joven se abrieron de tal sorpresa, como si la cosa más increíble del mundo pasara en desfile para ella misma-escucha, pequeña…-dijo, mirando hacia su regazo donde se encontraba la niña

-me-me llamo Killha…-

-de acuerdo, Killha…escucha con atención…-

Mientras ambas hablaban en bajo volumen, uno de los científicos hizo una mueca a un soldado, como diciéndole que abriera la puerta de la celda. Todos ahí se alarmaron, quedaron más asustados de lo que estaban. El soldado se acercó a un hombre y lo esposó detrás de la espalda, para luego sacarlo y llevarlo al centro de la plaza…

-prepárenlo- dijo el mismo científico. El soldado le destrozo la manga derecha, dejando expuesta su piel herida y llena de rasguños, cuales se apreciaba que poco a poco el tejido se recuperaba

-¡preparen sus armas!- todos, incluyendo a las dos jóvenes, miraron con miedo en las direcciones donde los soldados apuntaban al pobre desgraciado. Este se quedó temblándole las rodillas, su cuerpo no paraba de agitarse por la rápida respiración

-¡¿q-que m-me harán?!- observaba atentamente a todos los soldados a su alrededor, también los de la planta alta-¡p-por favor, no me lastimen!- pero en ese momento, vio como uno de los científicos, más dos soldados, se le acercaban y el hombre de blanco le pinchaba una de esas tantas jeringas en el brazo, donde fue destruido su manga-¡¿q-que me ha/?!- en ese momento, su cuerpo comenzó a arderle sorpresivamente, un calor infernal recorría sus venas, sentía que le derretiría el cuerpo por completo, que se desintegraría por aquella sustancia en su organismo-¡PAREEEN!-

-¡sujétenlo!- indico uno de los doctores, que por su apariencia, era el médico general

Su cuerpo convulsionaba de tal forma, que pareciese que una criatura saldría de su pecho. Su corazón latía a mil por hora, el color de su piel se tornaba roja del caliente veneno en su sangre.

Todos observaban el macabro suceso, pero la joven trataba de mantener a la niña muy concentrada en sus palabras…

-¡¿me entiendes?!- ella tenía sujetando el rostro de la niña, impidiendo que viera tremendo espectáculo- ¡por favor, confía en mí!- esas palabras lograron recobrarle la atención a la pequeña- tan solo confía en mi…y en mis amigos…-

-lo…lo hare- sus ojos estaban muy abiertos, no podía separar los gritos de agonía de ese hombre de su concentración. El shock emocional que estaba recibiendo era muy grande.

El silencio fue sorpresivo para todos. Los gimoteos del pobre hombre estaban cesando poco a poco, el dolor se iba de su cuerpo con lentitud agonizante…

-revisen la prueba- otro doctos se acercó al sujeto tirado en el piso. Lo tomo de la muñeca y de un limpio y fino corte, le saco una buena cantidad de sangre- compruébenlo-

-en seguida doctor- el hombre de bata blanca coloco la sangre en un frasco con una sustancia cristalina en ella. Mesclo ambas sustancias y el aspecto del líquido cambio a un rojo escarlata- la prueba dio negativa- dijo sin restarle mucha importancia

-de acuerdo- con una sola mirada, el médico general le dio una orden al capitán presente- no sirve de nada-

Un estruendo, una cabeza perforada, gran cantidad de sangre bañando el polvoriento piso fue la gota que derramo el vaso. Todos gritaron de horror al ver decaer el cuerpo sin vida del pobre hombre. Sus ojos bien abiertos como platos blancos de cristal, reflejaban el rostro del culpable de su destino cruel…

-saquen al siguiente- el mismo soldado se encargó de tomar esta vez, al anciano de antes

-¡ABUELITO!- la niña trato de correr donde el senil sujeto, pero los brazos de la joven la retuvieron. Pese a ser una niña, su fuerza era considerable-¡NO ABUELITO, NO POR FAVOR!- gritaba en lagrimas

-basta…recuerda lo que te dije- el anciano se giró sobre sus talones, observando con seriedad a su preciada nieta- tan solo recuerda Killha…- sin más, el hombre camino con total calma al centro ensangrentado de la plaza

No podía hacer nada, por más que quisiera destruir a esos desgraciados, aquella joven quien resguardaba en un abrazo a la niña, no podía hacer nada sin sus compañeros

-chicos…por favor, apúrense…-

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Pese a la enorme luna, su brillante luz no dejo divisar a cierto grupo de personas, 14 para ser exactos, quienes venían en dirección a la base de Tigger…

-vigilen la zona de allá- dijo un soldado en la torre de la base

-en seguida- uno de sus cadetes estaba dirigiéndose al punto indicado cuando de pronto, de la nada, un disparo con silenciador acabo con su vida

-¿Qué sucede?- se preguntaba el primer soldado cuando lo vio detenerse, más grande fue sorpresa al ver que, cuando el cuerpo del cadete se desmoronaba al suelo, delante estaba la figura de un extraño personaje vestido de androide-¡alto las manos!- pero su mando no fue escuchado, ni siquiera pudo protestarle por ello. Una cuchilla atravesó su espalda dejándolo desangrar en el piso

El jefe de aquellos invasores dio órdenes en signos con sus manos de avanzar, dos a la derech la izquierda…

-tiempo a llegar al punto de encuentro; 2 minutos-

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-inyéctenle el suero- nuevamente la tortura recaía sobre el anciano. Todos trataban de apaciguarse, pero ver de nuevo tan desgarrador tormento en tan desdichado, y más que tener a su nieta como espectadora, era imposible contenerse. La joven no soltaba por nada a Killha, pese a sus inútiles esfuerzos por liberarse. Aunque golpear a tan miserable infeliz de blanco, ganas no le faltaban…

-en seguida- otro soldado, más joven y alto, se acercó al hombro del senil. Este aguardaba tranquilamente por su final hasta que, las palabras salidas de la boca de ese joven asesino lo sorprendió más de lo que esperaba-ya vienen…-esposó al anciano y se retiró-ya pueden inyectarle-

Un doctor fue con la jeringa en mano, quitando la tapa de la aguja para aplicarlo en la blanda y deteriorada piel…

-POWM!- un espeluznante disparo provoco la explosión de la jeringa en mano, haciendo también que el doctor saliera afectado y gravemente herido

-¡¿QUIÉN DIABLOS FUE?!- todos los soldado se pusieron en guardia, otros resguardaban a los científicos con sus cuerpos-¡ENCUENTREN AL INTRUSO!- pero nada fue como deseo, ya que las ventanas comenzaron a explotar en orden, corriendo de izquierda a derecha

Luego, una lluvia de gases multicolores y lacrimógenos abarcaron toda la plaza, impidiéndole a los científicos y soldados poder escapar con cuidado. Muchos se tropezaban y se lastimaban, otros caían y eran pisoteados por los demás hasta morir…

-¡EL ENEMIGO CRUZO LA BARRERA!- uno de los soldados corrió directo al puesto de la alarma, pero se detuvo ya que frente a él, con su baja estatura, el enemigo le hacía frente con una pistola apuntando a su cráneo

-jejejeje ni te atrevas a moverte, baaaka~-

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En la celda, donde estaba la pequeña Killha y la joven, un soldado se acercó a la puerta y como una ráfaga, rompió el candado con sus mortales garras de fiera…

-salgan de aquí- su presencia no intimidaba, pero su aura asesina se podía apreciar entre los presentes- corran hacia el sur, allá los ayudaremos- sin siquiera pensarlo dos veces, todas las personas de la celda corrieron despavoridos y llenos de esperanza.

Así fue en todas las celdas, muchos habían sido liberados y escapaban en la dirección indicada por ese alto, simpático, bien formado pero estúpido soldado

-holaaaa chibi-chaaan~-

-maestro Lummpy, esta es la niña- la joven de cabellos azabaches giro el cuerpo de la mencionada haciendo quedar su rostro visible al joven general. Este se acercó a ellas lentamente y tomo con mucho cuidado a la criatura

-buen trabajo, ahora podemos regresar a la nave. El jefe y el resto se encargara de los demás- dicho esto, ambos salieron a toda prisa de la celda, pero para su mala suerte, un enemigo del que tanto temían se interpuso en su camino

-hummm…- dijo en gruñido el joven maestro- creo que necesitaremos al pequeño después de todo- volvió a dejar a la niña en cuidado de la joven y luego, de su muñeca, saco un reloj especial

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-aquí general Lummpy, doy paso al grupo de guerrilla número dos, repito, doy paso a grupo de guerrilla numero dos-

-bueno muchachos, tenemos trabajo que hacer- este personaje, quien antes vigilaba a las afueras de la base, preparo a su equipo para su entrada a la batalla- no defraudemos al jefe, muchachos-

-a la orden, capitán Cuddles- dijeron todos sus hombres al unisono

Unas camionetas armadas hasta el capote, salieron de entre las plantas y consigo, llevo al grupo de guerrilla de Cuddles directo al punto de encuentro

-al parecer el maestro Lummpy se encontró con quien no deseábamos encontrarnos…pero en fin, así es la guerra-

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En la nave principal…

-señor, la alarma del general Lummpy dio paso al grupo del capitán Cuddles- dijo uno de los soldados de comunicación- al parecer se encontraron con un espécimen raro-

-¡demonios, lo que no queríamos siempre ocurre!- Rat dio un golpe en la mesa de control, marcando su ira en el metal- bueno, solo nos toca enviarlo- fu a una parte del panel y presiono un botón de comunicación- es tu día de suerte, encontraron un espécimen raro-

-¡¿en serio?! ¡Woohoo! ¡En seguida salgo para su encuentro!- se apagó la comunicación, Rat dio un suspiro y luego, se tiró en el asiento que tenía frente a una inmensa pantalla. En ella, se podía observar claramente el panorama

-espero que no se comporte como un tonto otra vez- dijo casi agotado por la decisión que tomo

-se-señor…sabe cómo es el Capitán…no espere mucha seriedad con él- todos los miembros de comunicación y los presentes sintieron un aura negativa sobre sus hombros, más Rat se irguió y dijo

-sea como sea, Did siempre termina la tarea que se le encomienda- esto último lo dijo con una sonrisa

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El grupo de científicos estaban tomando una camioneta junto a otros miembros del ejército de Tigger. Estos aguardaban a que los doctores salieran sanos y salvos de las instalaciones y pudieran escapar, como lo ordeno el líder supremo de toda la organización…

-¡apúrense!- grito el médico general-¡esos desgraciados pronto nos mataran!-

-jeehhh~- frente al enorme vehículo, una silueta se presentó quedando alumbrado por los focos de la camioneta-¿A dónde creen que van, imbéciles?- su coquetería infantil ponía nerviosos de cierta forma a los tripulantes del vehículo, pero sin importarle nada, el soldado frente a timón pisó el acelerador con todo, deseando atropellar a ese ser tan arrogante y malicioso-¡hey hermano, me quieren atropellar!-

-entonces dispara, Shifty- una bala viajo directamente al tubo de escape, provocando que la parte trasera de la camioneta explotara junto a otros científicos- no tenemos tiempo que perder, tarado- sus verdes ojos estaban protegidos por unas gafas especiales polarizadas

-¡jum, como digas idiota!- pero pese a la explosión, el vehículo no se detenía. El pie del difunto soldado estaba ahí, presionando con todo el acelerador. Lifty lo vio venir y dio unos pasos al costado, dándole el campo para que escapara

-¿eres idiota no?- dijo su hermano mayor

-ella dijo que le dejemos a esos infelices, además hermano…sabes cómo es esa mujer cuando se enoja~- con el recuerdo latente en su cabeza, tanto él como su mayor se abrazaron temblando notoriamente por el miedo

-ti-tienes razón, mejor dejémosle a esa loca obsesiva/compulsiva-

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La camioneta dio a parar chocando contra unos arbustos. Estos retuvieron de milagro un mortal golpe para el único individuo que quedaba con vida; el médico general…

-¡hijos de la mil puta…!- su cabeza le dolía, sentía la sangre salir de una herida muy abierta en su frente-juro que matare a estos bastardos con mis propias manos-

-¿Cuáles manos, bastard?- como un rayo, las garras de aquella bestia azul destrozaron los brazos del científico médico general, haciendo volar los trozos en el aire- un ser como tú…despreciable, no permitiré q toques a mis amigos-

El hombre comenzó a retorcerse del dolor, mientras aquella figura femenina esbelta y bien puesta, daba pasos hacia su presa, encargándose de atemorizarlo a más no poder

-¡po-por favor, n-no me lastimes!- el hombre retrocedía a gatas, como podía, pero llego al tope donde su espalda choco con una roca, dejándolo a merced de la bestia azul-¡TEN PIEDAD DE MI!-

-puede que la tenga, solo dime…donde esta Tigger- pero pronto, de la nada, un escuadrón de soldados apareció justo en frente de la peli azul, apuntándola directo a la cabeza

-¡jajajaja fenómeno de mierda! ¡Creíste que te saldrías con la tuya!- pese al número de enemigos en el campo, la bella demoniza solo correspondió a reír, una ligera pero atrayente sonrisa, cual reflejaba una pronta desgracia

-yo no cantaría victoria después de todo- el científico no comprendió al momento, pero al darse la vuelta, vio a todos sus hombres desparramados, desmembrados, sin vida detrás de él

-¡son unos monstruos/!- más sus palabras fueron silenciadas con la mano atravesada en su estómago, la garra de la peli azul retorcía las vísceras del sujeto mientras aun latía su corazón

-¡ustedes nos convirtieron en esto…!-dijo, al momento de jalar todo el estómago e intestinos del moribundo- somos sus creaciones, maldito bastardo- saco su mano y de un sacudón, limpio la sangre en su brazo

-Capitana, el Mayor espera su respuesta- uno de los guerrilleros del mando de Petunia, se acercó a esta y le entrego un radio especial

-dígame maestro-

-Petunia, debes dirigirte al sur de la base, los equipos de recuperación ya están en sus puestos con las personas rescatadas. Debes guiarlos-

-entendido maestro, iré de inmediato- cortó la comunicación- bien amigos, tenemos que proteger a la gente que salió de ese horrible lugar. Andando-

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-¡aagh!- un fuerte golpe provoco que el cuerpo del joven maestro diera a parar entre los fierros retorcidos de las celdas, además de atravesar su pierna derecha- maldito desgraciado…- dijo, limpiándose con su manga, la sangre que brotaba de la comisura de su labio

-maestro…- dijo la joven peli negro, quien aún aguardaba con la pequeña en brazos y el abuelo de esta

-tranquila, Cuddles y el Mayor están por llegar- sus palabras eran acompañadas de una cálida sonrisa, una segura y confiada sonrisa- tenemos que destruir a esta cosa, pero antes, lleva a esa niña y a su abuelo a un lugar seguro-

-si maestro- la joven camino con ambos experimentos hacia una esquina, donde nadie pudiera verlos- quiero que aguarden acá, pronto los llevaremos a un lugar mejor-

-neechan…- Killha tomo de la mano a la joven, esta se giró y antes de irse le dijo- te cuidado, neechan-

-volveré- dicho esto, se fue directo a donde se disponía la pelea entre su maestro y el enemigo

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Aquel ser tan abominable, no era otra cosa más que un experimento de 3° generación, una criatura constituida con los genes robados por los niños anteriormente, hace dos años. Esta criatura no contaba con una boca u orejas o nariz, tan solo le era necesario los ojos y sus extremidades. Aparte no contaba con órganos reproductivos, por ende, estaba al total desnudo, tan solo su piel era su única vestimenta

En esta oportunidad, el joven maestro se enfrentaba no solo a uno, sino a 4 de esas cosas…

-veo que Tigger se le paso la mano creando estas cosas… ¡hay pero que horribles son!- dijo con tono de burla- bueno, que se esperaba de sus científicos- se colocó en posición de ataque, listo para cualquier movimiento sospechoso de sus contrincantes, mas estos no dieron signos de querer moverse- ¿qué esperan, horrendos?- dijo

-tu sincronía con el virus no es tan fuerte como atraerlos- detrás del peli celeste, aparecía el Mayor, el primer general de la brigada- si nos acercamos, esas cosas nos destrozarán, tenemos que ver sus movimientos-

-lo sé lo sé- detrás de ellos dos, hacia su aparición el joven capitán del segundo escuadrón de guerrilla; Cuddles. Al momento de que este entrara, lo 4 experimentos reaccionaron notoriamente, alertando la presencia del enemigo-no tenemos tiempo para esperar al idiota de Did, debemos manejárnoslas sin él-

-bueno, aquí vamos/- pero en ese preciso momento, las luces de toda la instalación fueron apagadas bruscamente. Un fuerte estruendo a la distancia se escuchó en las instalaciones, el reactor había explotado, dejando a la deriva todas las defensas del trio de combatientes- diablos-

-¡recuerden que esas cosas se mueven en la oscuridad, necesitamos a nuestra rastreadora!- dijo el Mayor mientras se colocaba su casco

-no se preocupen, estoy aquí- aquella joven de cabellos azabaches se dirigía directo al centro de los 3 hombres. De su cabeza saco unas pinzas y unas ligas, dejando caer una peluca negra, luego con cuidado, retiro de sus ojos unos lentes de contactos marrones- deje a la niña y a su abuelo en un lugar seguro-

-perfecto Flaky, ahora, contamos contigo para que nos guíes- dijo el joven maestro

-sí, maestro Lummpy- la joven peli roja se acomodó en el centro, calmada, tranquila, con los ojos cerrados-…ellos están en el techo-

Como unas bestias hambrientas, los experimentos se abalanzaron sobre los tres personajes, tratando de arrancarles la cabeza, los brazos, las piernas. Lummpy logro liberarse, mas fue muy lento ya que la criatura se colocó detrás de él y por unos milímetros más, lo atraviesa a la altura de sus pulmones.

El Mayor se las arreglaba con su armadura androide, pero le impedía un mejor manejo a la hora de atacar cuerpo a cuerpo. La criatura se abalanzaba constantemente sobre él, tratando de despojarle del casco para destrozarle la cabeza, pero los implementos escondidos en el traje, como cuchillas y demás, lo protegía por momento.

Cuddles la tenía más difícil. Siendo guerrillero contaba con el respaldo del camuflaje, pero aquellas cosas le seguían, sabían dónde estaba, por ende debía estar atento a las indicaciones de Flaky y a la par, protegerla de que uno de los dos experimentos no note su presencia…

-¡y la caballería ahhhh llegado!- el crujir de las ventanas despisto por momento a todos los presentes, dejando ver la entrada de una silueta completamente equipada de protecciones-¡¿Dónde están esas pestes?!-

-¡Did!- dijo Flaky, pero en aquel momento, uno de los especímenes que manejaba Cuddles, fue directo al encuentro de la joven peli roja

-¡Flaky cuidado!- dijo Cuddles, más no podía hacer nada porque uno de los experimentos lo tomó desprevenido y lo lanzo directo a los barrotes

-nadie toca a Flaky- aquel ente, pequeño ser dentro de la mente de la mencionada, hizo presencia justo a tiempo a detener el ataque del experimento-no mientras esté yo aquí- como cualquier cosa liviana que fuese, Flick lanzo por los aires al mutante haciéndolo herirse con los barrotes de las celdas próximas

-¿el ente de Flaky despertó?- pregunto el mayor, ya que este aún era incapaz de verlo

-así es, chibi-chan protegió a chibi-chan- respondió el maestro peli celeste mientras esquivaba los golpes de su contrincante

-¡ahora no es tiempo de hablar!- del otro lado, Cuddles contenía a su adversario lo más que podía-¡maldita peste!-le dio un golpe cerrado en la mandíbula del experimento, pero este ni sintió dolor alguno- temía que pasara esto otra vez…-

-Cuddles, recuerda su punto débil- dijo el Mayor, quien trataba de apuntarle a la cabeza a uno de los deformes

Cuddles tenía presionando del pecho al espécimen para que este no lograra lastimarlo. Mas el plan que tenía que realizar era peligroso; con tal velocidad, metió sus dos manos a donde se suponía debería estar su boca, para luego arrancar un órgano que palpitaba agitadamente; el corazón del experimento.

Tomo la pieza de carne y la arranco con todas sus fuerzas, antes que la fosa fuera constituida por colmillos parecidos a los de un tiburón…

-¡demonios!- dijo al momento de atorarse uno de sus prendedores de la muñeca en la recién creada boca del mutante-¡no me morderás!- elevo un pie al rostro del experimento y con la fuerza ejercida, logro librarse y llevarse de paso el corazón. El mutante cayó muerto.

Por otra parte, el Mayor junto a Lummpy se las arreglaban con dos más, quienes por desgracia no contaban con el mismo punto débil…

-apuesto mi almuerzo que están en sus bolas~- dijo Lummpy, señalando el lugar mencionado a uno de los especímenes

-¡deja de hablar estupideces y mátalo de una vez!- el Mayor tenia ciertos problemas dado a su falta de movimientos restringidos por su armadura-¡dales en el pulmón izquierdo!-haciendo caso a su superior, Lummpy y el mismo Mayor dieron el golpe en el punto indicado

La garra del maestro y el puño del general dieron con acertados al encontrarse con el órgano principal de los mutantes.

En otro espacio de las instalaciones, Did y Flick actuaban contra el último mutante, más este era un tanto especial. Dado a su marca impresa en su espalda, se decía que era un experimento con el ADN de uno de los niños, ya sea guerrillero, guerrero o escudero…

-descartemos el que sea como yo- dijo Did- no protegió a sus amigos esos- refiriéndose a los 3 mutantes

-eso nos deja guerrero o guerrillero- Flick se mantenía atento ante cualquier posible ataque sorpresivo o directo del adversario-sus ataques son directos, pero sus movimientos son muy agiles como para ser un guerrero-

-bueno, no lo averiguaremos estando quietos- Did fue el primero, de un rápido movimiento dio un golpe a la zona baja de la rodilla, provocando que el espécimen tropezara y callera de rodillas-¡ahora Flick!- el joven peli rojo corrió directo al mutante y de una sola patada, descalabró el esternón de su lugar

no reacciono ante el ataque inmediatamente, es un guerrillero!- ante lo dicho por el ente de Flaky, Did resguardo al mencionado detrás de él, mientras aguardaba la llegada de sus compañeros

-¡dense prisa, esa cosa es un guerrillero!- dijo Did, mientras el mutante se acomodaba los huesos salidos de lugar

-¡no dejen que escape, debemos eliminarlo de una vez!- el Mayor y los demás corrían a toda prisa directo al experimento, más este logro recuperarse y moverse de su lugar hacia una zona oscura, cubierta de cajas y demás-¡maldita sea!-

-¡déjeme buscarlo, no podrá conmigo!- Did estuvo a punto de ir detrás, pero el Mayor lo detuvo

-no te atrevas a desobedecer mis órdenes, además…- miro hacia donde se ocultó el espécimen- el modo guerrillero es el más difícil…-

-¡diablos!- no pudieron darla vuelta, debían salir de ahí pero con los ojos en la espalda

-Flick, deja que Flaky salga- dijo el joven maestro

-esa cosa nos está observando, salgamos lo más rápido de acá- no fue necesario repetirlo otra vez, sus pasos fueron presurosos hacia la salida, más Flick no dejaba de mirar hacia atrás, vigilando que esa cosa no se acercara a ellos-¡corran!-

*****slash*****

La base estaba en llamas, el incendio se alzaba hasta el oscuro firmamento, no había posibilidad alguna de que las almas dentro de ese incendio lograran escapara, no las normales.

La nave que transportaría a los presos estaba esperando por ellos, cerca de la pradera donde crecía un vasto follaje, perfecto para servir de camuflaje al vehículo. Ahí, las tropas de guerrilla de Petunia, acompañada del general Rat, guiaban a los infortunados que fueron presa de la organización más poderosa de la nueva era…

-¡Petunia!- Cuddles bajo rápidamente de una camioneta especial, donde también venían sus compañeros y aquella niña y su abuelo, rescatados por Flaky-¡Petunia que todos estén listos, no quiero que nadie se pierda!-

-no te preocupes, las personas están aseguradas en los conteiners, el transporte esta encendido, listo para marcharnos-

-perfecto, entonces daré la señal para marcharnos…hubo un espécimen guerrillero en la base- dicho esto la bella peli azul se giró sobre si, un tanto alarmada-por suerte no salimos heridos, pero tuvimos que dejarlo ir…fueron órdenes del Mayor-

-¡desgraciados, malditos infelices! ¡Se atrevieron a usar nuestros cuerpos para sacar bestias como esas…!-su ira y rabia paso a ser un suspiro más tranquilizante, tomo aire y exhalo de nuevo, calmándose poco a poco

-Petunia, sabes que no puedes exaltarte de esa manera- dijo su amigo

-lo se…es que…la rabia que tengo es tan grande-

-¡bien muchachos, es hora de irnos!- ante el mandato del general, todos los que se encontraban presentes fueron a sus respectivas movilidades, listos para regresar a su refugio central…


*****slash de autora*****

Welcome a este nuevo fic, la continuación de LMNV (la muerte en nuestras vidas)

No quiero emocionar tanto a nadie, pero este fic tomara más tiempo de lo esperado en completarse dado a situaciones laborales y creatividad, pero no lo dejare, ténganlo por seguro

Agradezco a todos los que me siguieron en la una y en la dos, pidiéndome la tercera parte de la historia, y como muestra de mi agradecimiento, les entrego lo que tanto deseaban :D

Esta historia tendrá modificaciones según avance la historia, asi que si se pierden tan solo díganmelo :3