Disclaimer: Los personajes y el potterverso pertenecen a J.K Rowling

Este fic ha sido creado para los "Desafíos" del foro "La Noble y Ancestral Casa de los Black"

Pecados Capitales

—Sigue sin convencerme la idea—volvió a repetir Percy

—No entiendo a qué viene este arrepentimiento de última hora. Ya lo habíamos hablado.

Percy no dijo nada pero torció los labios en un gesto poco agradable.

—Ya lo habíamos hablado—insistió Audrey de forma enérgica.

—Querrás decir que tú y tu madre lo hablasteis ¿no?—contestó con retintín.

Audrey bufó y comenzó a ordenar los libros del salón:
—Que yo recuerde te mostraste de acuerdo en todo momento.

—Porque no se le puede llevar la contraria a tu madre. Es una…

— ¿Se puede saber qué te pasa?—le cortó Audrey—Molly también hizo la comunión y no tuviste reparos.

—Es diferente y tú lo sabes.

—Pues no, no lo sé—replicó posando fuertemente un libro sobre uno de los estantes—Serías tan amable de explicármelo.

—Molly es una niña independiente con carácter, en cambio Lucy…

—No puedes estar diciendo lo que estoy escuchando— sentenció Audrey mordiéndose los labios al tiempo que se reía irónicamente— ¿Lucy qué?

—Es una niña más vergonzosa, más retraída y sobre todo más inocente, ya ves cómo se pone cada vez que sus primos le gastan alguna "bromilla"

—No veo a dónde quieres ir a parar.

—Está claro ¿no?— contestó Percy desafiante.

—Ilumíname con tu sabiduría—repuso Audrey con sarcasmo y con la cara roja de ira.

—A Lucy le meterán en la cabeza todas esas absurdas ideas sobre Dios, Jesucristo, y eso de la resurrección en tres días y se lo creerá, igual que cree que si llena un caldero con sus lágrimas nacerá un unicornio, solo porque Louis se lo dijo. Molly, en cambio, es mucho más incrédula y tú lo sabes. A Lucy le van a llenar la cabeza de pajaritos— gritó sin pararse a respirar.

Audrey le miro perpleja, tragándose, un a una, las palabras que su marido acababa de pronunciar.

—Si eso es lo que realmente piensas de mis creencias y las de mi familia, no tengo nada más que hablar contigo—musitó.

Tiró los dos libros que sujetaba con la mano derecha encima del sofá y atravesó el pasillo para encerrarse en su habitación dando un fuerte portazo.

Percy se sentó en el sofá, al lado de las novelas abandonadas, y suspiró. Había metido la pata hasta el fono.

0—0

—Yo quiero ir a casa de la tía Hermione a jugar con Hugo—rezongó Lucy.

Audrey sonrió y le dio un beso en la mejilla.

—Vamos después de la clase de catecismo como siempre, ¿vale?

—No me gusta ir a catecismo, es un rollo—sentenció.

—No protestes tanto y date prisa que papá ya te está esperando en la chimenea. Y acuérdate de no decir nada sobre la magia.

—Que sí—respondió mecánicamente para luego bajar las escaleras corriendo.

0—0

La chimenea los arrojó a una pequeña casa, siempre vacía, propiedad de Charlie Weasley cuya red flu estaba conectada con la de todos los familiares Weasley y que se convertía en el medio más útil y usado para viajar al centro de Irlanda.

Los dos salieron de la casa y dando un pequeño paseo llegaron a un gran edificio de color blanco que tenía adosada una pequeña torre con una gran cruz en su punto más alto y dos enormes campanas.

—Pórtate bien—se despidió Percy con un beso en la cabeza de su hija.

Ella le sonrió y desapareció por una puerta lateral de la iglesia.

Lucy subió las escaleras corriendo, no quería llegar tarde a la clase. La señorita Potts era muy exigente. Pero para su desgracia cuando llego al segundo piso la puerta de acceso a las aulas estaba cerrada.

Suspiró resignada y llamó a la puerta. Una voz juvenil la invitó a pasar:

—Hola Lucy, me alegro de verte—la saludó una catequista joven de unos 20 años.

La mujer se encontraba de pie en medio de un montón de niños sentados en cojines que charlaban alegremente y dibujaban en una gran cartulina blanca.

—Gracias—contestó y siguió caminando para llegar a una puerta situada al final de la clase, maldiciendo su suerte porque no le hubiera tocado Anne como catequista.