Lujuria

La catequista hizo una pequeña pausa antes de introducir el siguiente pecado capital, siempre le había parecido incomodo hablar de lujuria y más delante de los niños.

—Luego tenemos la lujuria, seguido por la envidia…

—¿Lujaria? ¿Qué es eso?— interrumpió de nuevo el niño rubio.

—Lujuria— corrigió la mujer de forma brusca, y después de una pausa añadió—la lujuria es cuando un hombre y una mujer están mucho tiempo juntos y además se besan y se acarician sin estar casados.

— ¿En la boca?—preguntó Lucy

—Sí en la boca— confirmó la catequista.

Automáticamente a la niña se le vino a l cabeza la imagen de lo que había visto el último día del curso de Hogwarts cuando había ido con sus padres a recoger a sus primos a la estación.

Una algarabía de cabezas pelirrojas se saludaban, abrazaban y gritaban ocupando gran parte de los andenes 9 y 10, agotando la paciencia del personal de la estación:

Pueden quitar todos estos baúles de aquí y dejar paso—les imploró un guardia de la estación.

Por supuesto—contesto el abuelo Weasley educadamente.

Pero al intentar mover uno de los carritos éste se desvió y chocó contra otro, tirando al suelo la lechuza de Fred y su baúl. Con el golpe el baúl se abrió y toda su ropa quedó desperdigada por el suelo de la estación. La lechuza comenzó a ulular como una loca.

El circo ya se ha ido de la ciudad— gritó el guardia de seguridad rojo de la ira— recojan todo esto inmediatamente y váyanse, están cortando el paso a la gente que quiere coger los trenes.

La familia Weasley al completó intento arreglar el estropicio, pero al intentar hacerlo todos al mismo tiempo se estorbaban más que se ayudaban. Era una pena que no se pudiera usar la magia delante de los muggles.

Lucy tiró de la camiseta de su madre para que ésta le hiciera caso:

Mamá necesito ir al baño

¿Ahora?

Sí, me hago pis— explicó cruzando las piernas y dando saltitos.

Mira el baño está allí—Audrey señaló con el dedo índice la puerta de los aseos—Vas y vuelves aquí tú sola ¿Entendido?

No te entretengas y ten cuidado.

Sí mamá.

Lucy caminó hasta los baños y entro en el lavabo de señoras, no había cola pero los dos váteres tenían la puerta cerrada. De uno de ellos salían ruidos extraños y palabras entrecortadas.

Mientras esperaba la pequeña creyó reconocer las voces de los ocupantes del aseo del que procedían los ruidos:

¿Ted? ¿Victorie?—preguntó en voz baja.

Al no recibir respuesta empujó un poco la puerta y se quedó atónita al ver a su prima y a Ted medio desnudos besándose por todas partes.

Sin mediar palabra dio media vuelta y volvió con su madre, se le había olvidado que tenía ganas de hacer pis.