Disclaimer: Los personajes de One Piece que en esta historia se presenten, son propiedad de Eiichiro Oda, los demás son míos, solo míos muajajajja OCC*I LOVE FOREVER*

Es mi primer fic!

Aclaro que adoro al cabezón de Kid como a ningún otro personaje, así que si se ofenden porque lo empareje con una chica lame culos como esta, pueden darle el botoncito de atrás y leer otra historia que si les guste xD

Bueno, la verdad no tengo mucho que decirles, solo que esta historia involucra a muchos personajes de la serie, y a otros tantos que yo invente.

La idea es que la historia sea divertida y romántica al tiempo. Contiene lenguaje obsceno, que lastimosamente no puedo evitar escribir, situaciones raras, y una personalidad "femenina"-que lleva por supuesto la protagonista-un poco, o tal vez no tanto, salida de la realidad...

Es todo!

*Abajo hay mas nota*


PRÓLOGO...


Es horrible, es horrible, es horrible…

¿Por qué me hace esto? ¿Es que acaso me odia? ¿Ya no soy la pequeña y consentida niña de papi?

-¿¡Por qué!? ¡Acabamos de mudarnos!—Me quejaba por enésima vez frente al hombre que me dio la vida. Él estaba recostado como bulto sobre el sofá, mirando tele y haciendo zapping.

-Ya te lo dije, son cuestiones de trabajo—Respondió con esa tranquilidad y amenidad que lo caracterizaban. Estaba muy molesta, no entendía porque siempre teníamos que andar de un lado a otro, ya me sentía lo suficientemente nómada para que de nuevo tuviéramos que correr a otra ciudad.

-Maldición…sabes lo que odio tener que adaptarme a las cosas…-Me cruce de brazos y deje caer mi espalda sobre la columna de ladrillos, suspire. Habían muchas cosas que podía odiar en este mundo, pero en especial, había algo que encabeza esa lista de cosas repulsivas: La interacción con las personas.

Si, era una antisocial de mierda y mi padre ya me había reclamado mucho por ello, pues normal no era que una chica de mi edad sintiera sarpullido a cada momento en que trataran de hablarle…

En fin, eso es otro tema.

-Lo se hija, pero ya tienes 16…debes aprender que en esta vida, con esa actitud que te mandas, no lograras nada—Dijo aun sin mirarme, lo cual me fastidiaba y hacia enojar aun mas, parecía que la tele lo llevara hipnotizado.

-Tampoco capturando criminales—Espete cortante, pues que mi papa fuera policía y anduviera capturando gente que robaba apenas un mísero pan, no le serviría de a mucho a este mundo, o eso es lo que siempre pensé. Mi padre frunció el ceño y suspiro.

-Es el trabajo que yo escogí…

-Lo sé, y por eso mi madre…

Mierda, la cague.

Tuve el impulso de darme golpes contra la pared… Mi padre odiaba mi forma tan directa y sínica de ser, y por supuesto, yo también.

Es cierto. Mi madre murió por el trabajo que él llevaba, y recordárselo, es algo cruel de mi parte. Ya suficiente culpa y remordimiento se ha llevado por años mi pobre viejo.

-Lo siento, debes odiar tener una hija tan lengui suelta como yo—Me dolía recordar los momentos vividos con esa bella mujer, pero debía ser fuerte, y hasta ahora, un comentario de semejante magnitud no se me había salido.

-No te preocupes—Mi padre enarco una melancólica sonrisa en su rostro, y me miro con ternura—Entiendo que fue en cierta parte mi culpa, al fin y al cabo, los dos éramos igual de testarudos…

-Y me alegro de haber salido igual…

-Para nada, se quejó el—Apagando por fin la tele y posando su atención en mi—Porque necesito que me comprendas, y dejes de quejarte. Mi trabajo es importante, así que lo único que te pido es que toleres y aceptes mis decisiones. Eres mi hija, necesito que estés conmigo, y tu apoyo, es indispensable.

-Tsk—Chiste mi lengua, el viejo podía ser bien cursi cuando se lo proponía. Desvié la mirada al verme atacada por sus ojos canela de cachorrito en apuros, sí que sabía cómo avergonzarme—Esta bien viejo—Solté un bostezo y me encamine a la pequeña cocina que compartíamos en ese "algo" ameno hogar.

-Gracias por comprenderme—Escuche su efusiva voz y luego unos pasos que terminaron frente a la nevera—Pero creo que tendremos que hacer unas compras antes de…

-Ni de mierda, no quiero tener que llevar tanto equipaje alla…es un coñazo meter todo eso en un taxi—Me queje recordando la última vez que parecíamos burros de carga, entrando todo eso a la departamento y por poco y el conductor vehículo nos muestra el dedo medio. Buscando en la alacena no encontré nada que comer esa noche, así que me resigne y le eche un vistazo al viejo—¿Algo comestible?

El negó con la cabeza, mirando resignado dentro de la nevera—Solo cosas para preparar.

-Viejo…sabes que me cae del culo cocinar…

-SI mi pequeña, pero tu padre está cansado y…¡Oye! ¡Deja de decir esas malas palabras!—Su actitud cambio de serena a alterada. No pude evitar carcajearme ante semejante imagen. Sip, admitía que era muy grosera en ciertas ocasiones, pero ya que, nada que hacer, así me habían criado los chicos del barrio.

-Tranquilo viejo…ve a la cama y ya te llevo un café, eso sí, deja esa tele que te tiene salido últimamente…es un lavado de cerebro—Me miro con un puchero, aquí la mocosa no parecía yo, si no el. Y es que la televisión para mí no era ninguna perita en dulce, eso era como meter tu cerebro en una licuadora junto con un montón de mierda—Viejo…

-Está bien—Resignado empezó a caminar, imagine que a su cuarto—Pero…¡Un último programa y es todo!

-Ay viejo…me llevas de los cojones…


Al otro día***

Tuvimos que levantarnos temprano, algo que realmente odiaba. Me metí de mala gana al baño, me di una ducha rápida y me vestí con lo primero que encontré en mi armario. A este punto, hasta un costal me servía para salir a la calle. Estaba cansada, tenía sueño, y a pesar de que hace mucho ya me había acostumbrado a mis ojeras, hoy parecía la vive imagen de la llorona buscando a sus hijos.

Agarre mi alborotado pelo azabache en una coleta y termine de alistar el equipaje. Mi padre parecía un crio corriendo de un lado a otro, gritándome a viva voz todo los planes que tenía para hacer conmigo. Yo solo rodaba los ojos y trataba de encajar todas mis pertenencias en una maleta pequeña, pues no es que tuviera mucho, y menos quisiera tener que llevarme 3 maletas encima, eso era una verdadera molestia cada vez que viajaba.

Cuando salimos, tomamos un taxi. Nuestra casera, una vieja que varias veces me acuso con mi padre a causa mis travesuras—habiéndonos mudado apenas hace unos meses—lloro a moco tendido y nos persigno más veces que el párroco de la iglesia.

-Oh mi niña…deja de escuchar esa música del demonio y vuélvete más femenina—Tenia mis manos agarradas entre las suyas, me sentí molesta y asqueada por la cercanía. Además… ¿Qué onda con ese tipo de sugerencias? Yo escuchaba lo que se me daba la gana, no lo que ese pedazo de pan francés me pedía.

-Vete a cocer vieja…

-¡Naomi!—Exclamo mi padre, muy avergonzado por cierto. La querida casera soltó mis manos y lanzo un bufido, levantando su cabeza como un cisne. Mi denominado progenitor me fulmino con la mirada, haciéndome señas de que me disculpara, yo solo sonreí falsamente y le di unos golpecitos en la espalda a la señora.

-Está bien, te aseguro que apenas llegue, voy a rezar, a tomar la ostia y…-No pude seguir hablando porque mi viejo me jalo del brazo y me posiciono detrás de todo el equipaje.

Esa tipa casi que me asesinaba con sus ojos verdes, le faltaba coger el crucifico que llevaba y ponérmelo en la cara—Perdóneme, en serio, agradecemos mucho su hospitalidad, es verdaderamente la mejor per…

Antes de que mi amado padre siguiera con la cursilería, subiéndole los humos a ese vejestorio, cerré la puerta y me adentre al vehículo que habíamos llamado. Decidí ponerme a escuchar música mientras el otro se dignaba a aparecer.

Al final, después de un momento, mi padre subió en el puesto del copiloto, consiguiente de haber embutido las maletas al baúl—Buenos días, señor—Saludo al conductor.

-Buenas…-Le respondió de mala ostia este señor, y no le culpaba, los dos ya estábamos a estallar del aburrimiento de tanto esperar.

-Naomi—Mi padre me llamo, con una voz que no tenía muy buen presagio—Saluda al conductor…apuesto a que no lo has hecho… ¿Verdad?

-Joder…es ridículo que…

-Te enseñe modales, así que hazlo.

-Buenos diaaaaasssssssssssssssssss—Dije con todo el sarcasmo posible, anunciando que de buenos no tenían nada. Mirando aun por la ventana, alargue tanto la S que casi me quedo muda. El conductor solo lanzo un gruñido y comenzó a conducir.

El camino al aeropuerto era un dolor en el culo. Me quede dormida varias veces y mi papa me despertó a codazos, que sabrá el santo cielo como podía dármelos desde su asiento. Cuando al fin llegamos, tuve que bajar todas las maletas—Que eran como unas 6, yo solo había alistado 2 al final, mientras que mi papa se llevó hasta la ducha eléctrica—mientras él le pagaba al conductor.

-Déjame ayudarte—El viejo me colaboro con tres y yo lleve las otras más pequeñas. Después de agradécele con sarcasmo y hacerle cabrear por mis comentarios fuera de lugar, resultamos al fin en la sala de espera, o como se llame, para tomar el vuelo.

¡Ah! ¡Olvidaba decir!

El registrar las maletas fue un problema. Tal y como lo predije, el viejo se llevó hasta el alma de la casera ahí, así que nos obligaron a dejar algunas cosas. Después de los lloriqueos de mi papa, y que yo chantajeara al policía para que nos dejara recuperar algo, ahora sí, resultamos en la sala de espera.

Aún faltaba como menos 1 hora para el vuelo…

Yo ya tenía el culo hecho una plancha, así que me levante de la silla para ir al baño a echarme agua y buscar comida.

-Viejo, espérame aquí—Mi papa estaba tan engomado con su aparatejo, que solo asintió y siguió tecleando. Yo rodé mis ojos y me dispuse a buscar el baño. Al llegar, me eche agua en la cara, y agarre de nuevo con la banda, algunos mechones que caían a mi cara. Luego, salí directo a buscar algo de comer, pero me descojone—A pesar de no ser posible—al ver los precios que le ponían a la comida en ese jodido aeropuerto.

-Mierda…aquí una puta menta cuesta lo de un riñón en el mercado negro…

En fin. Luego volví, me distraje con algo de televisión—Dañina pero al menos sus estupideces me entretuvieron un rato—y anunciaron el vuelo, nada más y nada menos, que a la gran ciudad, Sabaody.

No conocía mucho de ella, tampoco me interesaba. Era una hora y media de vuelo, y en esa tediosa hora, en la que mi padre se la paso pidiendo café a la pobre azafata, en que un niño se vomitó y un bebe lloro como poseído por el demonio, yo me "entretuve" jugando videojuegos que la aereolinea acostumbraba a poner en los asientos de al frente.

En otro momento mi papa me dijo que todo estaba arreglado. Yo entraría a estudiar el lunes a la preparatoria, ya teníamos todo amoblado en el nuevo departamento, ropa, e incluso muchas de mis cosas, que quedaron en la casa con el dolor de mi alma—Pues no podía llevarlas todas o me partiría las pobres vértebras lumbares cargando eso—el las había mandado en otro vuelo.

Le reste importancia, la verdad lo único que quería era llegar a mi casa y dormir, ya suficientes nauseas tenía con ese olor a vomito del niño pequeño, y el bebe llorón ya me había dado migraña.

Mi sueño se cumplió mucho después…

Baje como un torpedo de allí, muchos se habían descargado al no haber aguantado el olor que desprendía el vómito del mocoso ese. Mi padre salió detrás de mí, contento, señalándome cada nuevo detalle de todo. Yo miraba con desinterés, las cosas parecían iguales a mi antigua ciudad. Recogimos las maletas de la cinta deslizante, de hecho, hubo un momento en el que no alcance a agarrar una, y mi padre se fue tras ella, entrado a la maquina por error, impulsado por la misma cinta…

Mi cara era un show. Menos mal lo sacaron de ese apretón. No me apetecía ver un montón de vísceras de mi padre esparcidas por el suelo. Me gustaban los cadáveres destripados, pero el de mi padre no, gracias.

Tomamos un taxi de nuevo. Al ver la ciudad, esta tenía cara de que los pobres estaban mezclados con los ricos de una manera casi constante. Muchos edificios lujosos, casas vueltas mierda, incluso sectores que lucían bastante demacrados. Llegamos exhaustos, casi que arrastrándonos como caracoles por el piso. Era un edificio de unos 8 pisos, se veía apenas, de clase media como lo éramos los dos, en un barrio más o menos movidito. Mi padre tenía como un par de estrellas en los ojos, y babeaba, yo me sentí asqueada y le reste importancia a lo bonita que lucía la construcción. Solo entre, jadee aliviada por ver el ascensor, y embutí todas las maletas allí. Mi padre llego después de unos minutos, y menos mal que así fue, porque mi dedo ya estaba acalambrado de tanto mantener el botón presionado para que el ascensor no se cerrara. Traía cara de ponqué, unos papeles en mano y unas llaves plateadas.

Me dijo que marcara el piso 8. Llegamos allí, y nos detuvimos en el 801. Le rape la llave y la metí a la cerradura. Estaba muy cansada ya, solo quería llegar y lanzarme sobre alguna superficie blanda. Era lindo el nuevo lugar. Las paredes eran color crema, los muebles negros encuerados que amaba mi papa, una mesa de centro, el comedor, el lava-cerebros… Entre para encontrarme con una amplia cocina, demasiado limpia, los baños también amplios y blancuzcos. Deje las maletas tiradas y corrí a mi cuarto. Tal y como yo lo quería. Mis libros en orden, la cama, los videojuegos bien acomodados, mi amada consola, el televisor—Que solo usaba para conectar mi amada consola, aclaro—un nuevo armario, los carteles de música, todo perfecto…

Me lance a la esponjosa cama y de no ser por mi padre, que escandalosamente me exigió que fuera a ayudarle a ordenar, no me hubiera levantado.

-¡Naomi! ¡Ven a acá, no te salvas de ayudarme arreglar!

-Me cago en mi suerte.

Después de quejas, maldiciones por mi parte, regaños de mi padre y de haberme machucado el dedo gordo con uno que otro mueble que cambiamos de lugar, habíamos terminado. Mi papa me dio algo de jugo, que sabía más a agua con azúcar, pero eso servía. Luego acomodamos las maletas, nuestra ropa y demás…nos encontramos en la sala y caímos fulminados…

-Oh…Naomi…ha sido un día movidito ¿no?—Los dos terminamos como plastas en el suelo después de acomodar todo, respirábamos agitadamente, teníamos la misma postura, en fin, padre e hija éramos…

-Si…menos mal mañana es domingo…

-Espero te portes con juicio, sabes que debo trabajar—Confeso con voz de caída, para ninguno de los dos era un secreto que el viejo estaba cansado, pero aun no podía jubilarse.

-Bien—Ya estaba acostumbrada a que él se fuera así que no me queje—Yo me quedare aquí conociendo un poco la ciudad…

-Pero ya sabes, ten mucho cuidado, criminales hay por todas partes…

-Me lo dice un policía, ironía…

Nos reímos de estupideces que solo entre los dos entendemos. Estuve a punto de dormirme en el suelo, pero papa me llevo a cuestas a la cama.

Espero y esta ciudad no sea igual de aburrida que las demás, al menos es más grande, puede que traiga algo interesante…


CONTINUARA***


Eso fue todo!

Espero les haya gustado este primer cap, muchas gracias por leer.

Se que estuvo algo aburrido...pero apenas es una descripción de mas o menos como es el comportamiento, la vida de la chica, su padre con complejo de adolescente y demás...

No pondré fechas de actualización, al menos hasta no acomodar bien mi tiempo entre deberes y hobbies.

Así que...

Sin mas, creo que me ayudarían mucho si comentan.

Smell-ya...