Three-Shot Temporada IV: Inmates (10), Still (12), Alone (13).

Pairing: Daryl/Andrea.

Summary: Nuestras charlas son lo único que me mantiene cuerdo y la razón más contundente para declararme loco.

Advertencia: Los personajes y contenidos relacionados con la serie Walking Dead no pertenecen a la autora del fic, que utiliza estos elementos sólo por y para masturbación mental.


Inmates

No tengo ganas de hablar.

No tengo ganas de mirarte, no quiero escucharte, no quiero respirarte.

Quiero arte. Mirarte. Nada más. Tu figura de pie mirando burbujas en el arroyo que tuvimos que atravesar nadando alguna vez. Tu silueta dibujándose en la puesta de Sol que se formaba más nitida cada vez que te ibas a practicar tu puntería con Shane. Y volvías y te mirabas las manos, como quien mira un instrumento que acaba de formar una obra maestra.

No te costó mucho aprender a defenderte.

¿Recordarte? Recordarte... Te recuerdo.

Veo su pelo rubio desparramado sobre unas hojas secas y eso me traslada a tus rizos desestructurándose en la bolsa de dormir de mi carpa. Puntas quebradizas, de las que tanto te quejabas y luego sonrerías y te reías porque una ocurrencia así te parecía estúpida. Ocurrencia era una palabra que usabas cuando queríamos fabricar recetas de cocina imaginarias usando como ingrediente principal ardillas y crema de espárragos. Nuestra única fuente de alimento por días y días.

Suspira y cambia de posición, me da la espalda. Imagino que tu pelo podría haber crecido tanto como el de ella. Quizás un poco menos, pero ella no tiene tantas ondulaciones como tú. No es tan profunda como tú. Es inmadura... casi tanto como yo.

Hoy quiso comportarse como una niña tonta y me asusta que el personaje le guste tanto. Hemos perdido a todos, estamos solos, pero digo esto para engañarme. Tú nunca me has dejado, Andrea.

Te veo en cada rincón de mi cabeza, en cada hiedra venenosa, en cada flecha que no cambio por una respuesta.

La pregunta que nunca te hice.

Una noche intenté hablar con Michonne. Quise preguntarle por ese tiempo que ninguna de las dos se atrevía a rememorar. ¿Sufriste tanto como yo?

Me levanto porque ya descansé. No tengo ganas de agarrar la ballesta. Está cada día más pesada.

El hombro me duele y también el cuello. Es una concentración de pesadez que me rodea todo el deltoides.

Dije que no tenía ganas de hablarte pero se me hace imposible. Nuestras charlas son lo único que me mantiene cuerdo y la razón más contundente para declararme loco. Los zumbidos en mi oído izquierdo no hacen más que confirmármelo. Y yo... le hago caso.

Creo que Beth tiene sed...

(...)

La cuido como ese día me pediste. Te encontré abrazándola y ella salió corriendo espantada cuando me vio. No puedo creer que pensara que yo podría contarle a Rick y que Rick le contaría a su padre y que ella, así, saldría perdiendo. ¿Yo qué tenía que ver con ella y sus asuntos? Puta mierda, tengo una uña encarnada. Y no estás para decirme que me quite la mano de la boca. Un poco me da gracia eso, hasta que indefectiblemente me hace pensar solamente en que no estás. Punto. No estás.

Gracias por no dejar que se suicide. Ahora estaría más sólo aún.

Lori diciéndote que te alejes... lo siento, es algo que no puedo olvidar. Pobre mujer. No pudiste verla antes de morir. Realmente estaba feliz.

Un día vi que tenía la misma cara que tú esa tarde que pescaste con Amy. Beth también me recuerda a Amy. No sé si es más inocente que ella o no. Aún no hablamos mucho.

Cuando me pregunta en qué estoy pensando no sé qué contestarle. Si la vieras, sus ojos crecen cada día más. Cada vez ve mejor y pronto tendrá más criterio para hacer las cosas. Quiero creer que va a transformarse como tú, que llegaste a ni siquiera necesitarme. Aún me duele aquello. Yo sigo necesitándote. Y te tengo, pero no como quisiera. ¿Por qué te sigo necesitando? No estuviste junto a mí en los momentos más difíciles de mi vida... pero me convenciste de que todo eso me sucedió en el camino para encontrarte a ti.

Compro un segundo contigo y lo pago con mi vida si es necesario. Cuando te vi muriendo lo decidí.

¿Por qué te fuiste? ¿Fue fácil entregarse al final?

Estabas equivocada, te lo aseguro. Había más para hacer. En serio. Rick estaba ciego, eso era todo. Le faltaban meses para comenzar a pensar con claridad.

Lo peor es que ellos no entendieron lo que nos quisiste decir con lo que hiciste. Sólo vieron que morías y no supieron nunca para qué. Pero no voy a reprochar más, sólo voy a confesarte algo... Miré mal a Michonne muchos días después de eso. La terminaste queriendo más a ella que a mí, ¿no es cierto? No te culpo. Ella te dio todo lo que yo no supe. Cuando me volví a mirarte para despedirme ella no me dejó entrar y la odié. No sólo me había negado tu última mirada, también me negó recibir el último calor que tu cuerpo irradió. Puta.

Beth se levantó. El Sol va a ocultarse. Vamos a seguir caminando. Mientras, tomaré ramas para la fogata.

(...)

Me habla. Me muestra su esperanza. No sé cómo convencerme a mí mismo de que hablamos el mismo lenguaje.

Tú y yo compartimos un lenguaje por un tiempo. Llegaste a interpretar mis silencios con maestría y ni siquiera te felicité por ello.

No voy a hacerlo ahora. No quiero que tu ego crezca más.

Me mira. Espera que yo le responda. No sé qué ha propuesto. El crepitar de las llamas se ve hermoso esta noche. Me distrae y sólo advierto que se levantó cuando la veo irse. Miro el fuego. No quiero apagarlo. Me voy. La sigo.

Veo que caminaremos por horas.

(...)

No tengo ganas de jugar al gato que persigue al ratón, en serio. Ser un gato es, de todas formas, una hermosa sensación. Cuando nombrabas a tu gato yo imaginaba cómo era físicamente. Nunca me lo describiste. No me dijiste de qué color era, pero sé que lo dejaste en el albergue para mascotas antes de irte de viaje con tu hermana y que lo miraste a los ojos y casi cancelas todo sólo porque te pareció que le había salido una lágrima cuando le tiraste un beso. No le dijiste a Amy porque te dio pena, te dio pena que tu gato te importe más, al menos en ese momento. Eran superficialidades y lo sabes, pero te convenía culparte para poder castigarte un poco más.

Algunas cosas teníamos en común, tenías razón.

Va a amanecer. Beth está sudando casi tanto como yo. El frío que pasamos va a despertar fiebre al menos en alguno de los dos. Estoy casi seguro.

Te reirías si nos vieras. Caminamos como atados por hilos invisibles alrededor de los tobillos. De a tramos sincronizo los pies con los de ella para que andemos como soldados. Cuando contengo risa la ballesta me pesa más pero no importa. Es un dolor más, solamente.

Mirando el suelo estoy encontrando cosas interesantes. Acabamos de pasar por al lado de un llavero roto con un grabado del puente de Brooklyn y quiero vivir contigo en Nueva York. Una vez lo dijiste y desde entonces no puedo olvidarlo. Viviríamos en Nueva York, una vez que limpie los millones de caminantes que deben deambular por ahí. Estabas segura de que podría hacerlo. Inconsciente. Me dejaste tu huella.

Un momento. Huellas...

(...)

Dice que son de unos niños que solían vivir en la prisión. Ella los cuidaba. Está desvariando. Alguien tiene que pararla.

¿Fe? Fe...

Fe.

(...)

El negro que se abre paso entre los amarillos y rojos de las llamas me distrae una vez más. Está llorando ella. No quiero tocarla. Una vez lo hice mientras tú llorabas y la cosa no resultó muy bien. Encontró al niño que buscaba. Unos caminantes lo estaban comiendo. Eso creímos. Creo que no me importa en lo más mínimo.

No sé. ¿Tú qué harías?

Sé que la tengo que cuidar pero no tengo ganas. ¿Por qué no me pediste algo más fácil? Algo que yo pudiera hacer.

No vamos a morir, eso ya lo tengo muy claro. Partimos de la base de que morimos cuando nacimos y yo morí cuanto tú moriste, por lo que al menos ya morí dos veces… tú ganas, ya moriste dos o tres veces. Beth también, como cuatro o más. Muere a cada segundo en que no ve a nadie más que a mí. Seguimos respirando, moviéndonos, esa es la única diferencia que tenemos contigo. Aún así, no descansas. Lo siento, porque yo tengo la culpa, pero si tengo que seguir moviéndome, necesito un motor… te necesito a ti, y todo vuelve al inicio. No quiero necesitarte, no quiero verte, no quiero escucharte, susurrarte, quiero mirarte, tocarte. Quiero que te muevas, que respires, que me respondas, hablemos, discutir y que me leas la mirada, quiero que mueras a mi lado una vez más.