Disfruten de la lectura ;)


Ave de Cenizas

Por:Chiara Polairix Edelstein


Capítulo 2: La Detención de los Dursley

—DURSLEY— gritaron los dos hombres hechos una furia atrayendo en el proceso a Maya, Pearl Gumshoe y la familia en general.

—Hay algo que quiera Explicar señor Dursley—le preguntó el fiscal e traje magenta.

—Este es mi cuarto—dijo el menor en un murmullo lo que hizo enfurecer más a los abogados.

—Este que ven aquí es nuestro sobrino Harry Potter, es un fenómeno y como tal, hay que disciplinarlo— gruño Vernon con los brazos cruzados.

— ¡El muestra signos de abuso! —Gritó Phoenix

—Gumshoe arreste a estos…animales—dijo Edgeworth con asco. — ¡Vamos a llamar a las autoridades! —

Minutos después los vecinos de Privet Drive asomados en sus ventanas observaban como una altanera Petunia y un poco cooperativo Vernon eran esposados y sacados a la fuerza de su hogar, mientras una ambulancia se iba del lugar, y un pesado Duddley Dursley era sacado a rastras e inconsciente por cuatro oficiales.

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Despertó con los rayos del sol colándose por la ventana, abrió los ojos sobresaltado y observo a su alrededor, se encontraba en lo que parecía ser la cama de un hospital, con cables que conectaban desde sus venas, a una máquina que hacía un ruido constante.

Al instante se dio cuenta ¡No estaba en casa de los Dursley!

En efecto se encontraba en un hospital de Londres.

— ¿Cómo te encuentras? — preguntó una persona que Harry por obvias razones no pudo ver más que borrosamente debido a la falta de sus lentes.

"Esa Voz" pensó el muchacho en su interior.

Al colocarse bien los lentes pudo distinguir la figura de un hombre joven, con veinticuatro años con el cabello gris peinado hacia atrás, los ojos grises y un traje magenta estilo elegante.

De pie allí se encontraba la persona que lo había sacado de ese infierno.

—Creo que no hemos sido formalmente presentados, soy Miles Edgeworth—dijo el fiscal.

—Harry Potter— respondió el niño.

— ¿Usted fue quien me saco de la casa de los Dursley? —preguntó el chico.

—En efecto muchacho, tengo entendido que lo que esas personas hacían contigo era inhumano, ningún niño debe ser tratado de esa manera— hablo Edgeworth

Pasaron algo de tiempo conversando de temas triviales, el clima de la ciudad, los diferentes tipos de té y sobre todo la nueva temporada de él Samurái de Acero.

—Concuerdo contigo Harry, la nueva temporada trae buenas expectativas, aunque los primeros avances no dejaron del todo convencido al público— argumento Edgeworth.

—Aunque si me permite decir el lenguaje Inglés es malísimo por mucho que me duela admitirlo, Inglaterra realiza muchas censuras hacía ciertos temas de Japón cambiando palabras por otras adecuadas a nuestro lenguaje cortando escenas que nos omiten detalles importantes de la trama— concluyó Harry antes de que el fiscal se despidiera prometiendo visitarlo mañana, o al menos eso alcano a escuchar antes de ser vencido por el sueño.

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Mientras Edgeworth recorría los pasillos que separaban las habitaciones del hotel, llego a su suite presidencial, con tonos rojo cereza y rosa pastel, con gran vista desde su balcón hacia el London Eye no podía dejar de pensar el pequeño niño de ojos verdes y con aspecto débil y decaído.

Aunque por fuera presentara ese aspecto, su mentalidad y madurez eran casi iguales a las de un adulto, acababa de comprobarlo con su debate sobre su serie de anime favorita, incluso estaban de acuerdo en que el doblaje americano era mejor que el londinense, aunque sus opiniones eran distintas, en cuanto a trama, personajes, horario de transmisión.

Suspiro pausadamente mientras sentía como alguien tocaba lentamente la puerta.

—Puedes entrar Wright— hablo el fiscal dando su autorización.

— ¿Cómo has sabido que era yo? —pregunto el abogado defensor

—Simple, tienes una forma de tocar la puerta bastante peculiar— le respondió neutralmente el de traje magenta.

Observando a alrededor de la ostentosa habitación su vista se había clavado en él la pequeña mesa del living llena de papeles pulcramente ordenados.

Miles siguieron de reojo lo que miraba su compañero, era una buena oportunidad que tenía que aprovechar.

— ¿Vas a llevar su caso a los tribunales? — pregunto el abogado después de unos minutos de silencio.

—Y todavía lo preguntas— le espeto el fiscal— No voy a dejar que su caso quede impune ante las autoridades, esos desgraciados deben de pagar por descargar su furia y prejuicios mal intencionados en un niño indefenso e inocente— respondió el de pelo gris con convicción, Phoenix internamente estuvo de acuerdo con esto sabía por parte de recuerdos de su niñez que Miles era sensible respecto al abuso infantil.

—Te ayudare—respondió Wright afirmativamente mientras el otro lo miraba extrañado.

—El abuso como tal es una injusticia y como tal es mí deber acabar con ellas, para eso están los amigos Edgeworth para ayudarse en las buenas y en las malas—

El fiscal se quedo un poco sorprendido sintiendo una pequeña emoción florecer en su interior e intentar subir por su garganta como si fuera una descarga eléctrica.

Se sonrieron inconscientemente antes de acordar presentar la demanda en el tribunal londinense, el castigo de esos cerdos tendría que suceder pronto y nada ni nadie los detendría lo juraban como que se llamaban Miles Edgeworth y Phoenix Wright. Abogado defensor y fiscal trabajando mano a mano por una causa en común.


Pido disculpas por la tardanza en la actualización de antemano espero que les haya gustado mucho el capítulo nos vemos pronto, se avecina algo grande, y la llegada de alguien complicara las cosas para todos.

Chiara P. Edelstein