Muy bien, primero me disculpo por no haber actualizado en tanto tiempo esta historia, pero lo bueno es que me encuentro nuevamente trabajando en ella, espero que el próximo capítulo no me tome tanto tiempo actualizar, en fin, vamos con el nuevo capítulo:

Cuando Diadoro entro al laboratorio de Gómez al día siguiente, encontró muchos aparatos regados por todo el suelo y a Gómez llorando.

-¿Gómez que está pasando aquí? ¿Y que es todo este desorden? ¿No sabes el significado de limpieza?

Gómez no respondió, solo le arrojo el periódico a Diadoro, este lo levantó del suelo y leyó el reportaje sobre los asesinatos.

-¿Qué es esto?

-El alienígena escapó y provoco una masacre jefe, debimos haberle matado cuando tuvimos la oportunidad, ahora está libre y está matando a gente inocente jefe, y somos los culpables jefe, ¡tenemos que encontrarlo y destruirlo!

-Gómez, no puedes echarle la culpa al pobre Alien, no tienes pruebas en su contra.

-Jefe no se necesitan pruebas, ¡fue el! ¿Quién más pudo haber sido? Esto no puede ser obra de un asesino es serie, tiene que ser él.

-Lo que dices son tonterías Gómez, y te lo probaré, esta misma noche iremos a buscarlo y verás que es solo una pobre criaturita asustada a la que no le prestaste atención y por eso escapó.

-Jefe no creo que sea una buena idea.

-Por eso yo soy el de las ideas y tú no.

Paco, Serio, Azul y Pilar habían estado toda la mañana buscando cualquier indicio del alienígena, con resultados muy pobres, no habían podido encontrar nada, ni un rastro, nada, en una de sus alocadas ideas, Pilar había sacado una grabadora y luego reprodujo la canción Mis Amigos los Marcianos de Enrique y Ana, Pilar bailaba al son de la música con una sonrisa mientras que los demás la miraban exhaustos y con mucha, confusión.

-Pilar, ¿podrías apagar eso?-Paco, con voz algo irritada.

-Paco, ¿no lo ves? Con esta música le daremos entender al alienígena que no somos enemigos, que queremos ser sus amigos.

-Em, Pilar-dijo Azul, más calmada que Paco-Creo que, lo que sea que estemos buscando, no quiere ser amigo.

-¿Cómo lo sabes?-Pilar.

-¿La masacre de anoche?

-Además-Serio-Dijiste, ¿alienígena?

-Sí, tardaron más de lo que esperaba, pero finalmente están aquí, llegaron con el meteorito.

-Ahora que lo mencionas-dijo Azul-La idea no es tan… descabellada.

-¿En verdad crees que estamos lidiando con un alíen?-Serio.

-Sí, no un marciano de color verde con antenas en la cabeza-dijo Azul-Pero, hay una posibilidad de que una forma de vida alienígena se haya estrellado contra nuestro planeta, la idea no me parece tan descabellada ahora que lo pienso bien…

-Genial-Paco-Ahora peleamos con alienígenas.

-Sí, pero, no creo que podamos enfrentarlo…

-¿Por qué no?

-Porque-Azul-Podemos vencer a los divinos al transformarnos, pero, si está cosa, es un ser de otro mundo, y es tan peligroso como la evidencia apunta, no habrá mucho que nosotros podamos hacer para pelear contra él.

Las palabras de Azul hicieron que el grupo guardara silencio, era verdad, en ese sentido, tenían las de perder si se encontraban cara a cara con el alienígena, una pelea cuerpo a cuerpo no sería lo ideal, y tendrían todas las de perder, además de que sin sus tótems, no podrían convertirse en animales lo que solo dificultaba las cosas, pero por otro lado, la policía no parecía tener idea de lo que estaban haciendo, además, ellos habían jurado proteger a la ciudad de Novanizza, y fallarían a su juramento si no hiciera, al menos un intento por atraparlo, por lo que fue Paco el primero en hablar.

-Solo… sigamos buscando, si lo encontramos, tal vez, se nos ocurra algo.

Nadie estaba de acuerdo con él, pero sabían que no iba a desistir, además, aunque ellos lo hicieran Paco no lo haría e iría por el alienígena solo, y eso era todo menos conveniente, eran un equipo y debían permanecer juntos, aún más en tiempos de crisis.

-Está bien-Azul-Así al menos tendremos una idea de a que nos enfrentamos.

Diadoro y Gómez estaban ahora en las alcantarillas de la ciudad, Gómez había dicho que era una buena idea buscar ahí porque al Alíen Z parecía gustarle los lugares húmedos y oscuros.

-Absorbió energía del sol-explico Gómez-Pero creo que no le gusta mucho la luz.

-Debe estar muy solo y asustado el pobre-dijo Diadoro, como si estuviera hablando de un perrito.

Mientras que Gómez solo quería salir de ahí, el olor era horrible, lo extraño era que no se habían topado con ninguna rata, llevaban buscado por una hora y no se habían topado con ninguna alimaña, esto le preocupaba a Gómez, siempre estaba infestado de ratas, además, si su hipótesis era correcta, el alienígena apenas tenía solo un día de estar suelto, si ya había acabado con la población de ratas, Gómez no quería ni imaginarse que pasaría si se decidiera a acabar con la raza humana, peor aún, si se reproducía.

-La próxima vez deberás prestarle el doble de atención-indicaba Diadoro, iba caminando en frente de Gómez-Porque si no te voy a bajar el sueldo…

Diadoro se había resbalado había caído hacia las aguas negras.

-¡Jefe!-grito Diadoro mientras alumbraba con su linterna el lugar donde Diadoro había caído, rápidamente Diadoro apareció entre las aguas negras, tosiendo y moviendo los brazos.

-¡Esto es asqueroso!-grito Diadoro-¡Sácame de aquí!

-Ya voy jefe.

Gómez se puso de rodillas y extendió la mano para que Diadoro pudiese dársela, pero de repente, Diadoro grito y comenzó a ser arrastrado por algo que estaba en el agua, Gómez solo vio cómo su jefe se alejaba de él gritando por ayuda, Gómez se quedó congelado, no había nada que pudiera hacer para ayudarlo, Diadoro se hundió y algunas burbujas se vieron en la superficie del agua, luego, la sangre comenzó a cubrirla, Gómez se llevó una mano a la boca mientras las lágrimas le caían de los ojos, sintió un líquido cálido recorriéndole la entrepierna y manchándole los pantalones.

Luego, mientras la sangre continuaba esparciéndose por el agua, Gómez vio dos ojos rojos asomándose, eran muy brillosos y eran simplemente dos triángulos escalenos llenos de odio, deseosos de muerte.

Gómez se puso de pie, lo más rápido que sus piernas temblorosas le permitieron, y se echó a correr.

La noche había caído sobre Novanizza, la gente regresaba a su casa después del trabajo, mientras que los Combo Niños estaban en la azotea de un edificio viendo la ciudad, iluminada por las luces artificiales, en todo el día no habían encontrado nada, decepcionados, habían decidido tomar un descanso.

-Nada-dijo Paco desanimado.

-Lo sé-Azul-Bueno, tal vez, fue para bien.

-Solo espero que nada… ocurra-Serio-Casi vomite cuando leí la nota en el periódico.

-Sí, yo también -añadió Pilar, al igual que todos, estaba desanimada.

-Vamos a casa-Azul-Tal vez las cosas estén mejor en la mañana.

Estaban a punto de irse cuando de repente escucharon los gritos, provenientes del metro, esto hizo que todos fijaran la vista en la entrada, donde miles de personas salían corriendo, gritando, aterradas y algunas hasta llorando.

-¡Combo Niños vámonos!-dijo Paco recuperando los ánimos, aunque a decir verdad estaba más preocupado que animado.

Y así fue como se dirigieron hacia su primer encuentro con el Alíen Z.

El metro A había salido a las ocho en punto de la noche, a las ocho dos, antes de llegar a la siguiente estación, se había detenido bruscamente, algunos pasajeros tuvieron que agarrarse con fuerza de sus asientos, aunque algunos otros chocaron entre ellos.

El conductor, era un hombre viejo llamado Isaías, no tenía ni idea de lo que había pasado, simplemente, había ocurrido.

-Tranquilos, solo fue una falla técnica-tranquilizo a sus pasajeros a través del micrófono.

Intento poner la maquina en marcha de nuevo pero esta no respondió, pensó que el problema debía venir de afuera, por lo que abrió la puerta y bajo del vehículo con su linterna en la mano, alumbro las ruedas y por poco pega un grito, las ruedas estaban pegadas al carril con… una especia de pegamento, color verde pantano, no, no era pegamento, era cera, como la que producían los insectos, Isaías hizo una mueca de asco, luego, escucho un leve rugido detrás de él, la cosa más horrible que había escuchado en toda su vida, lentamente, volteo a ver hacia atrás, luego, lo único que vio fue oscuridad, lo último que sintió, fue como dos mandíbulas se cerraban alrededor de su cuello.

Los pasajeros curiosos, observaron por la ventana, solo para recibir el susto de su vida, el Alíen Z no solo había decapitado al conductor, luego lo había partido a la mitad y había azotado una de ellas, la mitad de las piernas, contra el ventanal, el cual se hizo añicos y las dos piernas entraron en el vagón, todos gritaron y se pegaron a las paredes, grave error, dos gigantescos colmillos atravesaron el metal de la pared, las personas que estaban en la pared gritaron y se alejaron lo más rápido que pudieron, los colmillos luego arrancaron la pared del resto del vagón y luego la lanzaron hacia la otra vía, luego, los tentáculos entraron en el compartimiento, y el Alíen Z rugió mientras que las personas gritaban y trataban de salir, pero el alienígena estaba preparado, de su boca salió una enorme lengua de color morada que era capaz de atravesar el acero, la lengua destrozo el cráneo de una mujer que trataba escapar, mientras la poco gente que había logrado escapar se dirigía hacia el otro vagón, el Alíen Z comenzó a seguirlos.

Paco, Pilar, Serio y Azul entraron en la estación cuando las personas que habían logrado escapar del tren corrían hacia ellos, ellos los ayudaron a calmarse hasta que escucharon un penetrante rugido en la dirección en la que el metro había partido.

-¡Vámonos!-dijo Paco, los demás asintieron con la cabeza y corrieron hacia donde el rugido se había escuchado.

Cuando alcanzaron el metro, el valor por poco se les cae a los pies, por primera vez estaban frente a frente contra el xenoformo.

El Alíen Z medía ahora dos metros, su color de piel era totalmente negro, como la noche, excepto por las ventosas de sus tentáculos, esas eran de color pantano, también sus dos colmillos eran de otro color, blancos como la nieve, a pesar de haber estado en lugares tan sucios, los dientes de su boca eran como los del gran tiburón blanco, y eran de color amarillo, sus ojos eran dos triángulos escalenos rojos, estaba en el último vagón del metro y había destrozado la salida, a sus tentáculos estaban los cadáveres de todas las personas que había asesinado, su boca estaba salpicada en sangre.

Al ver a los Combo Niños, rugió y esto hizo que todos retrocedieran un paso.

-Pilar-Paco.

-¿Si?-respondió Pilar asustada.

-¿Es un alíen?

-Sí.

El Alíen Z rugió y se abalanzo pero ellos lograron esquivarlo, a pesar del miedo, iban actuar rápido, después de fallar, el alienígena lanzo un tentáculo hacia Serio, pero este lo esquivo, luego trato de arremeter contra Azul pero ella logro agacharse antes de que el tentáculo la golpeara, en vez de golpear a Azul, el tentáculo golpeo la pared de hormigón.

Paco corrió hacia el Alíen y le dio una patada en la cara, este retrocedió ante el golpe, pero luego abrió mucho los ojos, ahora estaba furioso, junto dos de sus tentáculos y trato de aplastar a Paco, pero este salto sobre él y aterrizó en su cabeza, luego comenzó a golpearlo en los ojos, el alíen grito de dolor y se lo quitó de encima sujetándolo con sus tentáculos y lanzándolo lejos, por suerte Paco aterrizo de pie.

El Alíen estaba a punto de arremeter contra ellos de nuevo cuando Pilar le grito, estaba del otro lado de la vía, parada junto al riel.

-¡Oye tu marciano!-Pilar-¡Nunca tendrás mi cerebro!

El Alíen Z volteo a verla y rugió.

-¡Pilar muévete!-grito Paco nervioso.

-¡Confía en mí!-grito Pilar.

El Alíen Z lanzo uno de sus tentáculos contra Pilar, pero antes de que pudiera tocarla, Pilar sonrió y se movió a un lado, el tentáculo fue a pegar al riel y pronto, fue electrocutado y comenzó a rostizarse, el Alíen Z rugió lleno de dolor, incapaz de despegarse del riel, Pilar corrió a unirse al grupo mientras veían como el alienígena se quemaba lentamente, luego, logro despegar el tentáculo pero se quedó quieto, salía humo de él, y en todos lados olía a rostizado, el Alíen cayo hacia atrás y ya no se movió, los demás se quedaron en silencio, hasta que Paco y Serio se acercaron a él.

-¿Está muerto?-Paco.

-Eso creo-Serio.

El Alíen Z había dejado de moverse, lo único que se había salvado habían sido sus colmillos, los cuales estaban intactos, como si nada hubiera pasado, todo lo demás, estaba quemado.

Azul se acercó al cuerpo.

-Muerto-dijo, un poco aliviada-Rostizado.

-¡Les dije que no tendrían mi cerebro!-dijo Pilar dese atrás.

Se escucharon sirenas y pasos desde la estación.

-Vámonos-Azul-Nuestro trabajo termino.

Pero ninguno de ellos pudo evitar ver de nuevo hacia el vagón ensangrentado, al menos la carnicería había terminado.

Al menos eso era lo que pensaban…