Capítulo 5

¡Teddy Lupin la estaba besando! ¡A ella! Por un momento Lily no supo cómo reaccionar pero unos instantes después comenzó a devolverle el beso. Sabía que él estaba intentando probarle que no estaba enamorada, pero este beso sólo hizo que quisiera más.

"¡Ya basta Lily Luna Potter! ¡Disfrútalo porque no va a haber más! A partir de ahora él no existe para ti. Es un hermano y punto. Al igual que Albus o James"

Al final fue ella la que rompió el beso.

— Tenías razón. En realidad sólo te quiero como un hermano. Ha sido asqueroso. No te preocupes. Arreglaré todo con nuestra familia, no quiero que le cojan manía a un hermano mío, y no te molestaré más.

Dicho eso la pelirroja salió por la puerta dejando a un Ted Lupin muy confundido en su despacho.

Corrió hasta su sala común deseando que estuviera vacía. No le apetecía nada encontrarse con nadie. Sin embargo la suerte no estaba de su parte.

— Lily, ¿estás bien? — Le preguntó su hermano que la estaba esperando en las escaleras de la torre de Gryffindor.

Ella se secó los ojos con las mangas de su uniforme e intentó componer una sonrisa. Confiaba muchísimo en su hermano, pero él era algo sobreprotector a veces y no quería que la tomara con Teddy por su culpa. Y más cuando ya tenía cosas que arreglar con su tío y con su padre.

— No me mientas Lils. — Le advirtió el moreno.

Ella lo miró a sus grandes ojos verdes que le devolvieron la mirada con seriedad.

— No Albus, no estoy bien, pero no te preocupes, lo estaré.

— ¿Qué ha pasado? ¿Tiene algo que ver con Teddy?

Lily Potter lo miró preguntándose como sabía que el ahijado de su padre estaba involucrado. Él entendiendo su pregunta sacó un trozo de pergamino de su bolsillo.

— Yo… esto… Estaba preocupado por ti y… — Balbuceó el joven tendiéndoselo. La pelirroja tomó el papel y leyó en él la nota que hacía una hora le había enviado su "hermano Lupin". Sin embargo, contrariamente a lo que se esperaba no se enfadó. Últimamente su comportamiento había sido muy extraño y entendía que Albus se hubiera preocupado. Así que, sin ganas de mentir más decidió contarle parte de la verdad.

— Al igual que tú Teddy también estaba intranquilo por mí… Siento haber estado tan rara estos días. — Dijo con un susurro. Albus, viendo el estado en el que se encontraba la pequeña de la familia la abrazó fuertemente.

— Lils, ¿qué te ocurre? — Le volvió a preguntar.

Ella no pudo retener más las lágrimas y sollozó aferrándose al moreno como si en ello le fuera la vida.

— Me han roto el corazón en mil pedazos… Me lo han destruido, pisoteado y quemado.

Se quedaron allí abrazados mucho después del toque de queda, hasta que la profesora McGonagall los vio y los mando cada uno a su dormitorio sin ningún castigo.

El mes de septiembre fue pasando y con él el corazón de Lily fue volviéndose a forjar, pero esta vez oculto tras una pared de diamante. No iba a permitir que nadie le volviera a hacer daño. Las clases transcurrían con normalidad, sin embargo en DCAO ella y Hugo se sentaban atrás de todo. No es que evitara a Lupin pero tampoco quería horas y horas bajo su mirada.

Las pruebas del equipo de quidditch tuvieron lugar el último fin de semana del mes y para sorpresa de toda la familia Roxanne se hizo con el puesto que antes ostentaba Fred. Lucy por el contrario no se había presentado, pero es que tampoco es que le interesara el deporte especialmente.

Llegó la segunda semana de octubre y con ella la primera salida a Hogsmeade. La emoción se palpaba en el ambiente.

— ¡Merlín! Ya tenía ganas de salir de aquí. — Exclamó Hugo el jueves emocionado. Sin embargo no contaba con que la profesora Ayana, que daba transformaciones desde que MgGonagall se había convertido en directora, lo castigara por realizar magia en los pasillos.

— ¡No es justo! — Se iba quejando mientras caminaban hacia DCAO. Lily a su lado no podía parar de reír. En eso estaban que no se dieron cuenta de que llegaban cinco minutos tarde.

El profesor Lupin les echó la bronca pero fue incapaz de castigarlos al ver a la pelirroja con tal sonrisa en su cara. Se sintió extraño al darse cuenta de que eso significaba que ella lo había olvidado. Sin embargo, prefirió no pensar en ello.

— Bueno chicos, al igual que en las clases anteriores hoy vamos a practicar el encantamiento patronus. A ver si alguien consigue ya realizar uno corpóreo.

Como siempre Hugo y Lily trabajaban juntos. El problema es que el primero estaba de tan mal humor que ni si quiera le salía de la varita el humo plateado de siempre. La pelirroja por el contrario estaba de tan buen humor, no porque castigaran a su primo, sino porque había sido muy cómica la forma en la que lo habían pillado haciendo magia, que al tercer intento algo salió de su varita. Asombrada observó que el chorro plateado tomaba la forma de una pequeña rana. A pesar de que era de plata, como todos los patronus, se podía ver que en ella predominaba el color azul. Saltó alegremente por toda la clase haciendo que sus compañeros la miraran embobados.

Cuando desapareció Lily estaba tan sorprendida y confusa que no se dio cuenta de que todos la aplaudían y de que había ganado veinte puntos para Gryffindor.

A la hora de la cena Hugo no había podido dejar de hablar de lo increíble que había sido hasta que todo su grupo de amigos se había enterado y salieron a los jardines para que Lily les enseñara su patronus. Ella lo convocó y todos observaron como brincaba por todos lados.

Lyssa y Lorcan, que conocían muchos animales tanto del mundo mágico como del de los muggles coincidieron en que era una rana dardo venenosa, uno de los animales más venenosos del mundo.

— No lo entiendo. ¿Por qué es una rana? No tiene ningún sentido. Ni si quiera sabía de la existencia de esta especie hasta ahora…

El resto se encogió de hombros. Nadie sabía porque los patronus eran como eran. Simplemente estaban sujetos a nuestras emociones y sentimientos.

La mañana del sábado amaneció nublada. Todos los alumnos de Hogwarts desde tercero hasta séptimo estaban emocionados por la primera salida a Hogsmeade. Los alumnos de sexto aprovecharon la mañana para ponerse al día con la cantidad enorme de deberes que tenían para así poder disfrutar de una maravillosa tarde en el pueblo. Mientras comían Lily se preguntaba con quién iría.

Aunque se llevaba bien con las chicas de su dormitorio sus amigos de verdad eran su familia y los Scamander, también estaban los Longbottom, pero los dos hijos de Neville y Hannah ya habían acabado Hogwarts.

Miró como Rose y Scorpius se sonreían y hablaban por lo bajo. Sabía que si les pedía si podía ir con ellos no le iban a decir que no, pero no creía poder soportar toda la tarde a la pareja. Lo mismo pasaba con Albus y Lyssa. Suspiró. Normalmente iría con Hugo y con Lorcan, pero como su primo estaba castigado el segundo había decidido quedarse en el castillo.

— ¡Tráeme un nuevo surtido de Sortilegios Weasley! — Le dijo el pelirrojo como despedida.

Salió al patio del castillo y se asombró al ver a Fred y a Frank junto con su hermano en el medio del lugar.

— ¡James! — Gritó emocionada mientras corría a abrazarlo. El aludido al verla abrió los brazos y la atrapó en ellos.

— Enana, te he echado de menos.

Se separaron y Lily abrazó al resto de los chicos.

— ¿Qué hacéis aquí? — Les preguntó.

— Yo quería hablar con Teddy acerca de un par de cosas de la Academia de Aurores, pero antes de nada quería saludaros a ti y a Albus.

La pelirroja sonrió.

— Albus iba a pasar la tarde con Lyssa así que no creo que lo pilles ya en el castillo. Si no me equivoco fueron los primeros en salir junto con Rose y Scor.

— Vaya, ¿aún siguen juntos? — Preguntó Fred asombrado.

— Que tú seas incapaz de tener una relación no significa que los demás no podamos hacerlo. — Le dijo James mientras entraba en el castillo. Ante eso los chicos no pudieron evitar reírse. El mayor de los Potter llevaba persiguiendo a Alice, la hermana de Frank desde hacía años y ella le seguía dando calabazas una y otra vez.

— Por cierto Lils, ¿sabes dónde está Roxy? Quería darle la enhorabuena por entrar en el equipo.

La aludida negó y Fred entró también en el castillo dejando a Frank y a Lily solos.

— ¿Te apetece ir a dar una vuelta? — Preguntó él mientras la joven asentía con la cabeza esbozando una sonrisa.

Mientras paseaban por Hogsmeade todas las chicas se les quedaban mirando. No era para menos. Frank era muy bien parecido. Había heredado el pelo rubio de su madre y era ancho de espaldas. También era muy alto. La gente decía que se parecía muy poco a su padre Neville, excepto tal vez en el carácter. Afortunadamente para él, quien estaba estudiando para ser auror, la torpe había sido su hermana.

Pasaron por la sucursal de Sortilegios Weasley donde la pelirroja se abasteció de todo lo necesario para realizar las bromas que entre Hugo y ella habían pensado.

— Vaya, parece que alguien se ha tomado muy en serio la tarea de llenar el colegio de bromas después de nosotros. — Bromeó su acompañante haciendo que se sonrojara.

— Yo… Esto… Son para Hugo. Supongo que para las navidades en la Madriguera…

Frank se echó a reír al ver como la pequeña de los Potter intentaba explicarse lo que causo que ella también se riera.

Juntos visitaron la casa de los gritos y luego fueron a tomar algo a Las Tres Escobas.

— Echaba de menos esto. — Dijo el futuro auror mientras tomaba un trago de su cerveza de mantequilla. — Además, pronto va a ser Halloween. ¿Ya sabes con quien vas a ir?

Lily negó con la cabeza. Ni si quiera había pensado en eso.

— No te preocupes, una chica tan guapa y dulce como tú seguro que encuentra pareja pronto. — Le guiñó un ojo Frank.

— Podías venir tú conmigo… — Susurró ella sin pensar.

Él sonrió seductoramente.

— Lo haría si aún estuviera en Hogwarts, créeme.

El resto de la tarde charlaron de cosas sin importancia y cuando llegó la hora de volver al castillo.

— Me lo he pasado muy bien esta tarde Lils. Si quieres, la próxima vez que puedas salir avísame y quedamos. — Se despidió el exalumno dándole un beso en la mejilla.

La pelirroja entró en el castillo con una gran sonrisa en la boca. Había sido una gran tarde.

Bueno bueno, parece que Frank anda de por medio. ¿Los habrá visto Teddy? ¿Y qué pensará nuestro querido metamorfomago de ellos?

Besos!