Capítulo 1

El sol brillaba y Bom seguía durmiendo. Tal vez se hubiera despertado más temprano sino fuera porque no pudo pegar el ojo toda la noche y como a las 7 de la mañana por fin logro conciliar el sueño. Pero no fue suficiente. Además no fue culpa suya que no durmiera en la noche. La culpa fue por la música que no paraba de sonar por todo el vecindario.

Era el cumpleaños de un vecino que había organizado la fiesta en plena noche. Y eso irrito mucho a Bom que estuvo a punto de salir de su casa e ir a denunciar al hombre con los policías para que lo arrestasen por bullero. No le gustaba la música a alto volumen. No soportaba el ruido estruendoso y lo peor de todo odiaba a la gente que eran indiferentes a las demás personas, como su vecino de a lado, que hizo una tonta fiesta de tarde sabiendo que todas las personas decentes estarían intentando dormir y aun así lo hizo con intención. Eso era lo que pensaba Bom de su molesto vecino.

Alguien entro con sigilo a la habitación de la chica y cerró la puerta tras de sí. En sus manos traía algo pequeño. Se acercó a la cama y se arrodillo frente a Bom. La observo un momento con tristeza pero luego sonrió con carisma. Alargo la mano derecha hacia ella para apartar un mechón de pelo que le cubría sin remedio parte del rostro. Nuevamente la contemplo pero esta vez con un brillo especial en los ojos. Con la otra mano dejo lo que había traído junto a las manos de la muchacha.

-Adiós Bom-dijo-No te olvidare nunca.

Se puso de pie sin hacer ruido y se volvió para marcharse. Cuando se alejaba no pudo reprimir el impulso de mirarla nuevamente antes de irse. Y así lo hizo una vez más. Sus labios sonrieron sin que pudiera evitarlo. Se dirigió a la puerta. Pero cuando estuvo a punto de abrirla se detuvo en seco al escuchar la voz de ella llamarle.

-Zagg ...

-No debiste a ver despertado tan pronto-menciono el muchacho por toda respuesta sin volverse.

-No puedo ignorar tu presencia sabiendo que tengo la capacidad de percibirte.-dijo Bom aun adormilada

El chico se voltio y sus miradas se cruzaran de manera directa. Zagg avanzo hasta ella y le dedico una sonrisa cálida. Bom también le sonrió. Se arrodillo junto a ella otra vez.

-Siempre he sentido que está mal que entre a tu cuarto sin antes tocar la puerta-dijo de repente el chico.-Y es por eso que te pido disculpas ahora.

-Pero A mi no me DIJO Bom.-materia-Eres mi amigo, mi mejor amigo.

-Eso es lo que me preocupa Bom-dijo Zagg con expresión seria-No debería ser así. Tú deberías hacer respetar tu espacio. No deberías permitir a ningún chico entrar a tu habitación sin antes conocer como es verdaderamente su personalidad. Deberías ser más egoísta en ese aspecto.

-Yo te conozco a ti de la misma forma que yo me conozco, con toda claridad-dijo la chica a la defensiva.-Además yo no tengo otros amigos aparte de ti. No debo preocuparme por eso.

-Claro que si-le reprocho Zagg-Iras a la preparatoria por tu beca en arte y tendrás que hacer amigos y amigas. Deberás aprender a escoger a tus amigos de corazón. Y no por su apariencia o trato bondadoso.

-Pero tú eres amable y bueno conmigo-dijo la muchacha sin entender muy bien a Zagg.

-Pero yo no voy a ser tus nuevos amigos. Lo que trato de decirte es que no debes fijarte en las personas por fuera sino por el interior. Y así escogerías a muy buenas amistades que te darán afecto. Buscar en el alma es buscar con el corazón.

-Está bien-dijo Bom con un suspiro.

Zagg sonrió de oreja a oreja. Le gustaba cuando ella entendía el mensaje que quería darle o al menos intentaba comprender.

-Gracias Zagg-dijo repentinamente Bom con la voz animada.

-¿Eh?

El muchacho presto atención y noto que era lo que trataba de agradecerle Bom en esos momentos. Sonrió feliz de que le gustara su regalo.

-Es muy lindo-dijo su amiga con voz aterciopelada. Acariciando al hámster que dormía en sus manos.

-Qué bueno que te guste Bom.

Bom puso al pequeño hámster a un lado y se volvió a su amigo.

-Eres el mejor amigo del mundo-dijo ella lanzándose a los brazos de Zagg para abrazarlo.

El muchacho la sostuvo entre sus brazos con firmeza. Pero se limitó a estar rígido. No quería que ella le tuviera tanto efecto. No podría soportarlo. Bom se dio cuenta de que las manos de Zagg que se suponía, reposaban en su espalda, apenas y la rozaba. Era como si no quisiera tocarla. Frunció el ceño. Y se apartó de su amigo con lentitud.

-¿Estas bien?-pregunto la chica.

Zagg se puso de pie y dirigió su mirada a la puerta que seguía estando cerrada.

-Cámbiate de ropa. He decidido que quiero pasar este día contigo.-dijo.

Zagg se retiró del cuarto para que su amiga se cambiara. Espero con paciencia en el pasillo. Suspiro compungido. No podía quedarse por más tiempo junto a ella. Aunque él lo quisiera, sabía que su momento llegaba. Y eso era lo que no hubiera querido aceptar. Sin embargo lo había aceptado sin replicar porque comprendía que debía ser así. Lo más doloroso para Zagg sería decirle a Bom que se iría. No sabía cómo ella reaccionaria ante esa noticia. Es por eso que había entrado a la habitación a hurtadillas cuando la muchacha dormía. Así podría entregarle el hámster como regalo sin que la chica se enterara. Tenía pensado irse en silencio. Pero no conto con que ella podría percibir su presencia. Estaba enterado de la capacidad de ella en sentirlo, pero simplemente se le había olvidado.

Sumido en sus pensamientos no se dio cuenta que lo estaban viendo con expresión critica.

-¿Qué haces ahí parado?-se escuchó la voz ronca de una mujer.

El chico alzo la cabeza rápidamente como movido por un resorte.

-¿Quién eres?-pregunto la otra persona.

El muchacho se dio cuenta que las dos personas que le habían hablado estaban con el ceño fruncido y con semblante serio. Se trataban de una mujer anciana y un chico de unos 17 años.

Se habían detenido a unos cuantos pasos frente a él.

-Bueno yo…..

-Tu no vives aquí le corto con brusquedad el joven que había venido con la anciana.-No eres de este país.

Zagg se sorprendió, que le hablara con desprecio. Pudo verlo en sus ojos.

-No-asintió Zagg con tranquilidad en la voz-Yo nací en Francia. Mis padres son franceses, Si a eso te refieres. Pero también me considero Coreano porque he vivido casi toda mi vida en corea.

-No te consideres como nosotros-gruño el muchacho-Porque no lo eres. A pesar de que tengas nacionalidad aquí sigues siendo un extranjero.

Zagg se encogió de hombros, dolido. Esas palabras le habían dado en lleno a su alma. Como si le hubieran clavado un puñal en el corazón. Pero aun así levanto la vista con firmeza. Su expresión seguía siendo amigable mas ahora tenía una mirada grave y al mismo tiempo sus ojos azules brillaban de forma indescifrable. Sonrió un poco.

-Vete-dijo solamente.

EL MUCHACHO ENTORNO LOS OJOS sorprendido. No entendía que estaba pasando pero de repente sintió un miedo horrible hacia Zagg. Luego sus pies empezaron a retroceder sin su consentimiento. Era como si una corriente fuerte de aire lo estuviera jalando hacia atrás. Dio media vuelta y desapareció.

-Nunca antes los he visto por aquí-dijo Zagg

-Nunca antes has estado tan despistado como ahora muchacho-menciono la mujer esta vez con voz suave.

-Tiene razón-concordó Zagg curvando sus labios en una sonrisa. Y sus ojos parecieron ablandar la expresión de su mirada

-Eres un Médium-Le devolvió la sonrisa con ojos brillantes-Has hecho un buen trabajo cuidándola. Pero supongo que sabes que ha llegado tu momento. Debes irte cuanto antes.

-Lo sé.-La voz del chico sonó serena.- A pesar de eso, me concedieron este día para despedirme.

-¿Se lo dirás a ella?-inquirió la anciana.

-Por supuesto. Pero me será difícil decirle que me voy de su lado para siempre cuando la tenga en frente.

-No me refería a eso-La expresión de la señora se volvió severa-Lo que trato de decirte es que si le tienes tanta confianza a esa muchacha para decirle sobre tu don. Contarle que eres un Médium.

Zagg suspiro.

-No lo he pensado jamás-dijo-Y no es que no le tenga confianza. Lo que sucede es que no vale la pena confesárselo cuando me voy a ir para no volver a verla más. Así debe ser. He nacido condenado

-Ten cuidado con los sentimientos de ella y prometerle cosas que no puedes cumplir-Fue lo último que dijo la mujer antes de girarse para marcharse.

Nuevamente Zagg se encontró solo en el pasillo.

-Zagg ...

El chico movió la cabeza.

La puerta se abrió en ese instante. Y Bom apareció.

-Señora-Bye Zagg

-Madre, Buenos Días-La muchacha sonrió.

-Buenos días hija.-respondió la mujer devolviéndole la sonrisa. Observo con atención la ropa que llevaba la joven- ¿Vas a salir?

Bom asintió con la cabeza.

-La invite a salir-explico Zagg con calma-Espero que no haya importunado en sus planes.

-De ninguna manera-dijo la madre de Bom-Pueden salir los dos sin remordimiento. Pero Bom no ha desayunado. Podrías esperar Zagg.

-Claro.-Zagg ladeo la cabeza.-Quizás le parezca impertinente, pero…

-Entiendo-le interrumpió la mujer con una amplia sonrisa que transmitía cariño maternal.-No has desayunado.

-No.

-¿Enserio? -exclamo Con Bom-sorpresa. ¿Qué descuidado los eres.

La muchacha movió la cabeza desaprobatoriamente de forma teatral. No pudo evitar reír entre dientes.

Esa acción no fue ignorada en ningún momento por su amigo y su madre. Zagg enrojeció avergonzado. Su madre en cambio le dirigió una mirada severa.

-Lo dices como si nunca te hubieras olvidado el desayunar-le soltó.-Si yo no le hubiera mencionado a Zagg que debías desayunar, estoy segura que nunca se te habría pasado por la cabeza ¿o sí?

-De qué lado estas. -refunfuño la chica

-Del justo-La señora cruzo los brazos con semblante serio.

-Por favor no discutan-dijo el chico.

Cuando Zagg y Bom terminaron de desayunar. La chica se levantó con entusiasmo de su silla y se volvió a su compañero. El muchacho le estaba dando su último sorbo a su vaso con leche, cuando ella le tomó del brazo y lo jalo con fuerza para que se para como ella. Zagg se sobre salto y por poco estuvo a punto de ahogarse al atorarse y votar el vaso al suelo. Él lo agarro a tiempo de que se le resbalara por completo de las manos, a pesar de que tocia. Bom pensó que estaba jugando con la tos así que con la otra mano le golpeo la espalda.

-¿Qué haces?-se quejó Zagg con voz ronca cuando fue capaz de hablar.

-Vámonos ya- apremio la joven volviendo a tirar de su brazo.

El chico dejo el vaso vacío en la mesa y suspiro. Se levantó. Y pronto ya se encontraba en la calle con Bom a su lado.

-¿A dónde vamos?-pregunto la chica con emoción

-Bueno…

-Zagg.

Los chicos se volvieron en una.

-Mamá ¿Qué quieres con Zagg?-quiso saber Bom

-Debo hablarle a él en privado-dijo la mujer con voz neutra.

-Pero…

-No te preocupes. Espérame en el parque. Yo te alcanzo-le sonrió con simpatía.

-Está bien.-dicho esto la chica se alejó despidiéndose de su madre.

Zagg se acercó a la madre de Bom y cuando estuvo junto a ella, dijo.

-Qué se le ofrece-pregunto el chico.

-¿Le vas a decir a Bom que te iras?-inquirió la madre

-Eso pretendo-respondió el joven desviando la mirada.

-Quisiera que se lo digas lo más pronto posible. A si sería mucho mejor para ella y para ti.-menciono.

-Lo hare-dijo Zagg-Para mí también es lo más apropiado. No quisiera que esta situación se alargara por demasiado tiempo.

-Muy bien te deseo suerte.

-Gracias señora.

Zagg encontró a Bom sentada en un banco del parque con su cuaderno de dibujo en la mano izquierda y en la otra tenía su lápiz trazando algo en el papel. Camino hasta ella y se sentó a su lado. Ella no levanto la cabeza hacia el muchacho en ningún momento. Seguía concentrada en hacer un boceto del parque.

Zagg vio que estaba dibujando el paisaje que se extendía ante ellos. Se quedó fascinado por lo realista que era el dibujo de su amiga. Aunque no tanto, puesto que él estaba enterado del don de su amiga para dibujar con mucha profesionalidad.

Cuando termino de realizar el dibujo por fin se decidió a alzar la cabeza y mirar a su amigo a los ojos.

-Eres una artista nata-le alago el chico con una sonrisa radiante.

-Te agradezco el cumplido Zagg-Sus mejillas tomaron un leve tono rojizo. Bajo la cabeza.

-Yo no puedo ni hacer una línea recta con el lápiz sin antes temblar al intentar hacerlo. Soy un caso perdido en el dibujo.-Se recostó en el respaldo de la banca con los brazos detrás de la cabeza-No tengo nada de lo que pueda estar orgulloso.

-Debes tener un don. Todos nacemos con uno. A pesar de que sean diferentes para cada persona-comento la chica sin volverse a él.

-Debo tenerlo-asintió Zagg mirando al cielo que se alzaba ante su persona.

-No te gustaría averiguarlo.- En esta ocasión ella alzo la cabeza y lo miro.-No te gustaría saber cuál es tu don.

-No-dijo Zagg con sencillez-Es más fácil no enterarse de nada antes de lo previsto. No debes conocer tu destino hasta que estés listo para aceptarlo y enfrentarlo.

La muchacha no entendía las palabras de Zagg pero lo que si le quedaba claro era el hecho de que él no quería conocer su cualidad con que nació. No quiso insistir así que decidió cambiar de tema.

-¿Qué pasara cuando me vaya a la preparatoria y tú te quedes aquí?-su voz delato un tono de pena.

El chico la miro con melancolía al recordar lo que sucedería después de despedirse esa tarde de ella, por un momento pero luego sus ojos mostraron un brillo de comprensión. Esbozo una media sonrisa.

-Solo estaré lejos de ti-dijo-nuestra amistad no se va a romper.

-Pero será raro-menciono ella con nerviosismo.

Zagg se dio cuenta y la miro de manera interrogante. Bom le devolvió la mirada con un brillo indescifrable en los ojos. Se observaron durante unos segundos hasta que uno rompió el silencio.

-Recuerdas que siempre me decías cuanto te gustaría dibujarme. Pero yo me negaba. Pues ahora yo deseo que lo hagas.

-La chica se sorprendió.

-Lo dices ¿enserio?-pregunto la chica sin poder creérselo.-Puedo hacerlo.

El muchacho asintió con una sonrisa amplia en el rostro.

-Desde luego. De hecho si tú quieres puedes retratarme ahora en tu cuaderno de dibujo. No me moveré. Te lo prometo.

-Muy bien-accedió la chica con euforia.

Bom empezó a dibujar a Zagg en su cuaderno. Y como había dicho el muchacho, no se movió en ningún momento. Parecía una estatua tan rígida. Ni siquiera parecía que estuviera respirando. En realidad parecía una piedra. Lo cual era muy grato para la joven, ya que así podría avanzar más rápido al hacer un boceto de él. Cuando acabo sonrió satisfecha. Solo le había tomado 20 minutos terminarlo por completo con todos los detalles que había visto en Zagg.

Aunque le gustó mucho como había quedado su dibujo. No pudo ignorar que se había demorado demasiado en realizarlo y su amigo había soportado estarse quieto solo para complacerla durante mucho rato. Y eso era algo que le hacía sentir culpable. Pero aun así se asombró mucho de que no moviera ningún musculo por bastante tiempo salvo para pestañear.

-No puedo creer que estuvieras tan quieto mientras te dibujaba. Parecías una estatua de verdad.-comento la chica.

-Eso no es problema para mí-dijo Zagg-Mis tíos desde los cinco años me han enseñado a quedarme quieto durante muchas horas para tener coordinación en los movimientos cuando caminaba.

-Vaya, nunca me imaginé que ellos hicieran eso contigo-comento ella.

-No me malentiendas.-se apresuró a decir Zagg.-Ellos lo hacían porque yo tenía problemas para caminar de pequeño. Y al estar quieto, aunque sea apoyado a algo, pero parado me hacía de alguna manera bien. Porque lograba que mis huesos y músculos se acostumbraran al peso de mi cuerpo.

-¿Y tus padres?-pregunto Bom intrigada.

-Cuando te conocí te dije que ellos habían vuelto a Francia por su trabajo. Yo me quede en corea porque según mi tía ellos querían que tuviera una vida tranquila aquí, y en Francia había muchos problemas con respecto a los bebes nacidos o de los primeros años.

-Entiendo.

-Pero eso no es importante ahora.-Zagg movió la cabeza para ver el cuaderno de Bom que reposaba en su regazo. La joven se dio cuenta y alzo el cuaderno.

-Quieres que te enseñe el dibujo-adivino

-La verdad no.-ladeo la cabeza- Es mejor que no lo vea. Guárdalo para ti.

-¿Por qué?-quiso saber la chica extrañada.

-Lo sabrás en su momento.-se puso de pie de un salto.-Vamos a caminar Bom.-invito.

-CLARO-dijo ella sin pensarlo.

Salieron del parque para adentrarse a las calle del pueblo. Caminaron en silencio. Zagg se movía entre la multitud serpenteando con una elegancia y facilidad propia de sí mismo. Sin preocuparse de chocarse con alguien. A pesar de que la gente caminaba presurosa e irritada ese día.

En cambio Bom si tenía problemas para seguir de cerca de Zagg. No solo porque el muchacho caminaba muy rápido sino también porque la gente la empujaba a ella casi con brusquedad sin qué en realidad se hubieran percatado en sí de la joven que intentaba no perder el pie entre todas las personas que amenazaban con tumbarla. De repente sintió que una mano se cerraba en su muñeca derecha y la jalaba arrastrándola contra su voluntad. La chica no entendía quien demonios intentaba llevársela a la fuerza. Pero estaba decidida a no dejarse intimidar. Por desgracia no podía verle porque la gente venía hacia ella como avalancha. Pero eso no detuvo su instinto de supervivencia. Empezó a debatirse como pudo pero fue inútil ya que esa persona tenía mucha fuerza. Entonces opto por morderle logrando así que la soltara. Se escuchó un gemido. Y por fin pudo ver al sujeto como había pensado.

Un chico se encontraba mirándola con seriedad al pie de un árbol. La gente había dejado de transitar por ese lado de la acera. Y solo sus miradas se encontraron como si solo eso importara en esos momentos. El joven lucia el pelo de color azul y las dos partes laterales estaban rasuradas. La parte frontal estaba prácticamente alborotada con el mechón del lado izquierdo curvado a la derecha. Traía una chaqueta de cuero, pantalón azules oscuros y zapatillas beis.

Sus ojos eran oscuros y tenía los labios en una mueca de disgusto. Sostenía su mano derecha con la otra que le masajeaba. Seguramente pensó la chica, por la mordedura que ella le había provocado. -Eres impulsiva-dijo él con desagrado

-¡¿Por qué me has jalado?!-grito Bom molesta sin hacer caso al comentario.

-Solo intentaba alejarte de la multitud abrazadora-se defendió el chico con un gruñido-Pero veo que fue un error. Ahora entiendo que no debí interferir. Seguramente tú estás acostumbrada a ser empujada por la gente. Puedo ver que eres patética ridícula.

La chica había enfurecido en su interior y estaba a punto de arremeter contra ese insolente de pacotilla para golpearlo pero se detuvo en seco.

-No creo que sea de caballero decirle eso a una mujer ¿Verdad?-se escuchó una voz con tono neutro de tras del muchacho coreano.

Él se volvió y se encontró con un chico un poco más alto que él que lo miraba con expresión Pétrea y en su mirada había un brillo indescifrable. Se miraron el uno al otro como estudiándose. El chico coreano lo reconoció como un muchacho extranjero. Tenía el cabello castaño oscuro. Sus ojos eran azules tan claros que a la luz del sol parecían relucir como celestes. Tenía crecida un poco la barba. Su piel era blanca. Usaba una camisa de color blanco a cuadros cubierto por una casaca negra. Los pantalones los tenía blancos. Y zapatillas de igual manera blancas de planta baja.

El coreano formo en la comisura de sus labios una sonrisa torcida.

-Soy caballero con las mujeres.-asintió y añadió con intención- PERO ELLA NO ES UNA MUJER, más bien se trata de una chiquilla agresiva y muy impulsiva.

-Tengo 17 años-dijo de repente Zagg sereno.-Y por lo que veo tú no eres ni tanto mayor que yo y tampoco de Bom. Lo aprecio en tus facciones juveniles. Podrías tener entre 16 a 18 años ¿Me equivoco?

El chico no dijo nada.

-Bueno-prosiguió Zagg-en lo que a mi concierne un caballero de verdad no trataría así a una chiquilla como dices. Pero dime tú ¿Enserio crees que ser un caballero quiere decir que se fije por lo que ven sus ojos o puede ser que el caballero sincero en realidad ve a las personas a través del alma? Mediante los ojos

-Es posible que sea la segunda opción-dijo el joven y miro a Bom-Pero puedo ver en los ojos de ella controversia y miedo a la vez. Es patético.

Ladeo la cabeza hacia Zagg y sus labios volvieron a esbozar una sonrisa pero no torcida sino en esta ocasión parecía de burla.

-No siempre estarás con ella para defenderla. Pero cabe la opción de que la dejes cuando te aburras. Ya que no pareces un chico que este acostumbrado a lo mismo. Y por tus ropas debes de ser de familia adinerada en tu país. En cambio esta chica debe ser de este pueblo pequeño.

Su voz había sonado sarcástica pero Zagg pudo captar en el fondo un tono grave.

-¡¿Quién te crees que eres?!-estallo Bom furiosa.

El chico se volvió hacia ella y le mando una mirada impasible. Bom se estremeció involuntariamente.

-No tengo por qué decírtelo.

Dicho eso empezó a caminar sin más. Se alejó sin mirar hacia atrás en ningún segundo hasta desaparecer del campo de visión de los dos muchachos que miraban en la dirección por donde él se había marchado.

-Ese chico es un fanfarrón-dijo Bom fastidiada después de un rato.

-Siento haberte dejado sola entre la multitud-hablo Zagg apenado de verdad.

-Bueno… no importa. Yo fui la culpable. Soy muy lenta caminando.

-A partir de ahora no te dejare.-prometió.

-¿Estarás a mi lado siempre, Zagg?

El muchacho asintió con la cabeza.

-"Te prometo que estaré junto a ti hasta que ya no me necesites en este día"-pensó pero no lo dijo.

Zagg la tomo del brazo y la llevo esta vez con él caminando al paso de Bom para no hostigarla. Se detuvieron en una pastelería. Entraron y Zagg condujo a SU AMIGA HACIA UNA MESA. Le dijo que espera ahí y luego el muchacho fue a la recepción.

Bom se quedó sentada viendo sus dibujos esperando a su amigo. Pero de repente algo le llamo la atención. Una niña se encontraba de pie junto a ella. Daba la impresión de tener uno años. Miraba sus dibujos con interés.

-Son muy bonitos-comento.-Son tuyos ¿Verdad?

-Si-DIJO

-Están hermosos pero le faltan color-opino la niña

-Lo que sucede es que no los he pintado aun. No he tenido tiempo.-Su voz sonó con suavidad.

-Oh ya entiendo.

-Jung Sok-se escuchó la voz de una mujer.

Bom y la niña se volvieron y vieron a una mujer en la entrada. Observaba hacia ellas.

-Es mi mamá-dijo la niña.

-Deberías IRTE con ella. Parece que usted espera.

-Es verdad.-miro a Bom sonriendo-Me gustó mucho conocerte. Adiós.

-Adiós-se despidió la chica.

La pequeña se fue corriendo hasta su madre y las dos seguidamente salieron del local.

Bom se quedó viendo la entrada pensativa. Luego tomo su cuaderno. Y arranco una hoja de este. Se dirigió a la entrada para salir y alcanzar a la niña. Cuando estuvo fuera miro a todos los costados tratando de encontrarla con la mirada. La vio cruzando la calle de tras de su madre. Iba a llamarla pero no lo hizo. Era mejor esperar a que cruzara la calle y luego ella también lo haría y cuando estarían juntas le daría la hoja que había arrancado. Pero algo sucedió.

La niña se detuvo en medio del camino y se agacho. Pareciera que se estuviera amarrando las cuerdas de los zapatos. Su madre ya había cruzado al otro extremo sin percatarse que la niña se había quedado muy retrasada. La luz del semáforo cambio de posición indicando que arrancaran los carros pero la niña seguía agachada sin haberse percatado de eso. Por fortuna los vehículos la vieron y pasaron a su lado. Un conductor enojado le grito. Entonces la niña pareció captar el mensaje alzando la cabeza. Su madre también se percató de eso y se volvió en redondo.

-Jung Sok-grito la madre con desesperación

La niña se puso de pie rápidamente empezando a caminar en dirección a su madre presurosa. Iba a correr pero de repente apareció un camión que iba a mucha velocidad. La niña lo vio y se quedó paralizada en ese momento por el terror. Su ama iba a ir hacia ella pero las personas que estaban cerca de ella la detuvieron. Quiso desasirse del agarre de esas personas pero no pudo y comenzó a gritar el nombre de la pequeña para que reaccionara y se moviera de ahí pero la niña no la escuchaba

Bom no se lo pensó dos veces y corrió hacia la niña. Llego junto a ella lo más rápido que pudo. El camión se encontraba cerca pero la joven calcula que podrían librarse de el vehículo si corrían lo más pronto posible. Bom sacudió a la niña para que despertara de su letargo pero no funcionaba entonces opto por llevársela tirando de su brazo. La niña no opuso resistencia pero sus pies le flaquearon y se tropezó. Se hubiera caído al suelo de no ser porque Bom la sostuvo para que no pasara eso. El camión ya se encontraba encima de ellas bañándolas con su sombra.

La chica nuevamente jalo a la niña de la mano pero se dio cuenta de que temblaba violentamente. De pronto una mano la agarro del hombro y con la otra a la niña de la espalda. Movió la cabeza y vio a Zagg que la miraba con seriedad.

-Tú no debes morir Bom y tampoco la niña.

Zagg cargo a la niña con un brazo y su mano izquierda la estrecho con la mano de Bom. Él la llevo corriendo al casi al otro extremo del pavimento. Pero el camión estaba a unos escasos centímetros de ellos. Zagg en un rápido movimiento le entrego a la pequeña a Bom y le obligo a que le dé la espalda. El joven empujo a la muchacha con fuerza para que se saliera del camino una centésima antes de que el vehículo impactara contra Zagg de una manera espantosa.

Bom cayó en la acera con la niña abrazada a ella. Escucho el golpe y el chirrido de las ruedas al frenar. Se volvió y aprecio al camión unos metros más adelante estacionado en curva y el cuerpo de Zagg mas allá tirado.