-¿Qué?-dijo la muchacha sin poder creerlo.-Eso es algo tonto-agrego.

-Es verdad pero para Daensug no es ridículo. Él ve a las mujeres de diferente manera, supongo que debe tener sus razones.

-Oye a que le tienes miedo-le hablo Bom a Daenasug luego de un rato de Verlo alejarse y caerse tras tropezarse con sus propios pasos. Ella avanzo hacia él lentamente.

-¡Vete!, ¡vete!-grito con fuerza-¡Por favor no te acerques!

El joven puso sus brazos en forma de x ante su rostro como tratando de protegerse.

Bom se detuvo bruscamente, como si se hubiera acordado de algo importante.

-No te lastimare-dijo Bom despacio.

-¿Qué has dicho, Bom?-pregunto SeungRi confundido.- ¿Por qué le dices eso?

-Creo saber la razón por la que se comporta así-dijo-Pero necesito preguntarte. ¿Cómo es que se comporta este chico con las mujeres cuando no está ebrio?

-Bueno, su comportamiento es evasivo. Se aleja de las mujeres, como escapándose de ellas o si se trata de una ocasión en donde es prescindible hablarles se comporta medroso.

-No es diferente ahora-dedujo la chica.

-Aja pero en estas circunstancias su temor se le nota mucho más.-dijo Daensug.

-Tienes razón-concordó ella.

-Como ha bebido no va a poder manejar el auto-dijo De pronto SeungRI-Debemos llevarle a su casa.

-¿Debemos?-dijo Bom arrastrando las palabras. Y volviéndose- ¿Por qué tengo que ir con ustedes?

-Necesito tu ayuda-dijo el chico.-Enserio.

-¿Por qué?-pregunto ella con seriedad.

-El no querrá que lo lleve a su casa-dijo el chico-Es por eso que te pido que me acompañes. Daensug no podrá mostrarse fastidioso si tú vienes con nosotros.

-Pero él le tiene miedo a las mujeres.

-Precisamente. Tú eres una mujer. Y te tiene miedo. Eso es un problema. Pero a veces ese inconveniente podemos voltearlo a nuestro favor.

-¿Qué quieres decir?-quiso saber la muchacha.

-Pues veras. Como Daensug te tiene miedo. Puedes ordenarle cosas.-explico el chico.

-¿De verdad?

-No lo sé-confeso el chico-Pero no perdemos nada con intentarlo ¿no?-sonrió.

-Entonces era una suposición-la chica se llevó la mano derecha al rostro.- No nos servirá.

-Pero…

Bom se giró hacia Daensug pero no lo vio en el suelo.

-¿Dónde está?

Bom miro a su alrededor y lo encontró tratando de alejarse corriendo de forma extraña. Cuando avanzaba lo hacía en zigzag y eso era por qué estaba mareado. Se detuvo en un poste de luz en una esquina en donde se doblaba.

-Voy por él-dijo de pronto SeungRi quien también se había dado cuenta de que Daensug trataba de escapar.

Corrió en dirección a su amigo para alcanzarlo y detenerlo. Bom en ese momento tuvo un mal presentimiento. Sentía que algo malo iba a suceder. Y por alguna razón desconocida empezó a ir tras SeungRi.

Daensug corría con torpeza para cruzar la calle y para alejarse de esa mujer lo más que podía. No podía entenderlo. Esa mujer se parecía mucho a ella. Y su voz era idéntica. Sin embargo no pueden ser la misma persona. Ya que ella había muerto, estaba seguro de eso. El muchacho sacudió la cabeza.

-No puede ser… esa mujer falleció hace años. No puede seguir con vida. Es imposible.-susurro el muchacho caminando con dificultad por qué las piernas le temblaban y con las uñas de los dedos incrustados en su cabello.

Cuando SeungRi estaba a punto de llegar con Daensug sucedió algo inesperado. Daensug ya había cruzado un carril pero le faltaba otro para llegar al otro extremo de la cuadra. Y cuando estaba a punto de cruzar apareció un auto.

SeungRi advirtió el automóvil y estaba por correr hacia su amigo para ayudarle pero aguien lo detuvo. Le jalaron del brazo. El muchacho se volvió con brusquedad y vio a Bom que le miraba con un brillo extraño en la mirada.

-¿Qué haces? Por qué me detienes-dijo el chico con desesperación.

-No lo hagas-dijo Bom.

-¿Qué?-soltó él sorprendido-Se va a morir si no hago algo.

Bom le soltó pero fue ella quien avanzo. Daensug no se encontraba lejos. Estaba cerca pero ya se había metido a la pista. El auto estaba acercándose y si el joven no se detenía iban a atropellarlo.

-Daensug detente-grito SeungRi con toda la fuerza de sus pulmones.

El chico no lo escucho.

Bom sentía que podía detener a ese chico pero no sabía cómo hacerlo. Entonces en su mente se escuchó una palabra. Era apenas un murmullo lejano pero fue capaz de escucharlo.

-¡Siéntate!-grito ella instintivamente sin poder evitarlo.

Y de manera increíble Daensug se estrelló contra el suelo como si se hubiera caído. Pero fue tan repentino que hasta el mismo se sorprendió. Fue como si una fuerza extraña lo llevara hacia abajo como si le cayeran rocas encima. Pero por fortuna se fue de espalda.

El vehículo cruzo ante el joven por unos cuantos centímetros. Y luego se alejó hasta desaparecer.