!Hola! Esta vez traigo una historia idea original de Kurenai, Nozomi y Yisus desarrollada por mi, Yisus a partir del deseo de que Makoto ya sea feliz [y de pasada ver a Himuro ukeando a Kisumi]. Es un crossover [me gustan los crossover, me casaré con uno(?)] de Free y Kuroko no Basuke. Las parejas protagonicas son Makoto x Kagami y Himuro x Kisumi. En este fic pueden llegar a odiar a un par de personajes, me disculpo por eso pero recuerden que se trata de un simple fic y no de la historia original [dondeHaruesunazorraynosotroslehacemosbudú] okno. Disfruten el fic.


Un montículo de cajas en una esquina, muebles cubiertos con sábanas y ese olor a polvo y guardado típico de los lugares deshabitados por tanto tiempo. Un abanico de techo tambaleaba, no había para más a pesar de que el calor apremiaba ya tendrían tiempo de pensar en ventilación, mientras la resignación. El sonido de los autos, la movida ciudad muy diferente a lo que estaban acostumbrados. El castaño estaba abrumado con solo andar en las calles pero ahora en ese lugar al que podría llamar hogar de forma temporal todo parecía más en calma. Miró a su compañero de piso desplomado en el suelo, cargar todas esas maletas y cosas por tantos pisos arriba definitivamente era un lío pero ya habían terminado.

Miró hacia la ventana que daba al balcón, era un cristal grande corredizo aunque este no tenía cortinas o persianas, deberán de conseguir alguno. Caminó a paso lento hasta abrir esta y dejar que el viento corriera hacia el interior de su hogar. El mismo hacia ondear sus hebras y relajarse, ponerse melancólico al recordar la brisa del mar, aquellos días felices, aquellas tardes caminando a la escuela en compañía.

—¡Basta! —un grito llamó su atención y notó a alguien en el balcón de a lado apenas separado por medio pilar. Al acercarse un poco más pudo ver a dos personas ahí —entiendo que desconfíes de él pero ¿Por qué desconfías de mí?

Una pelea, posiblemente una de pareja. Estaba mal escuchar pero era su casa y que los de a lado eligieran el balcón para gritarse sus conflictos era porque tal vez querían ser escuchados o tal vez no. El castaño suspiró y esas personas siguieron peleando.

—Tu sabes lo que él quiere…—dijo una voz más suave pero masculina ¿Eran hombres?. Hubo un silencio, uno profundo que por un momento el chico que escuchaba todo pensó que se habían ido.

—Se lo que él quiere….pero no sé lo que tú quieres de mi —dijo el de voz gruesa un poco más suave, algo rendido.

—Haz lo que quieras…—dijo el otro chico y escuchó como la ventana de a lado se abrió y cerró al instante dejando a Makoto con una sensación de haber escuchado eso antes. Se acercó al barandal y recargó los codos en el mismo para después girar la cabeza al balcón de a lado y mirar mejor a la persona que ahí estaba. Sus cabellos entre rojo y negro ondeaban también, piel tigreña, mirada dura y unos orbes rojizos con unas pequeñas lágrimas buscando salir y cuyo propósito fue obstruido por la mano que tallaron de ellos.

Tenía una expresión dolida, fuese lo que fuese la causa de la discusión supo que aquel chico estaba sufriendo mucho pues en su expresión y porte se leía todo eso. Entonces él giró el rostro y miró al castaño, sus ojos se encontraron en un instante del tiempo en el que ninguno pensaba que su destructivo pasado había sido así para construirles un camino hasta ese punto, hasta ese instante en que sus vistas chocaron.

El pelirrojo se sintió avergonzado de que aquel drama tuviese un espectador mientras que el otro le sonrió con dulzura haciéndole sentir aún más apenado. Iban a emitir una palabra, un saludo, una presentación, la primera cosa que se dirían pero un par de gritos llamándoles por su nombre desde el interior les interrumpió.

—¡Makoto!—gritó el chico desde dentro.

—¡Tigger!—se escuchó decir desde la otra casa y ambos miraron hacia dentro para después devolverse la mirada y hacer un pequeño mohín con la cabeza para entrar a sus respectivos hogares tras esa puerta corrediza.

El destino es muy incierto y cuando te lleva al fondo de la desesperación, cuando te ahoga y te hace sentir que no puedes más, te falta el aire, no puedes respirar, sientes morir pero a su vez sientes que te mantiene con vida para que sigas sufriendo, es entonces que te cruza con una brillante mirada como la tuya, que sufre como tú, que vive como tú y respira tú mismo aire. Para algo la vida nos prepara, por algo nos golpea con fuerza por que de ese 'algo' vienen más cosas, cosas mejores, cosas por las que vale la pena vivir.

Fue en el verano antes de ingresar a la universidad que Makoto Tachibana viajó a Tokio para construir su propio camino, buscar su sendero. Cuando pensaba que la pasaría solo en aquel lugar sus pasos le llevaron a encontrarse con su viejo amigo Kisumi quien tenía el mismo plan de estudiar en aquellas tierras lejanas aunque algo preocupado por dejar a su hermano, sabía que se sentiría muy solo.

Kisumi le contó que tenía un apartamento disponible en buena localización que una tía le había prestado pero que pagar los servicios sería un problema para él solo así que podían compartir gastos. Esa era una excelente idea y además saber que habría un rostro familiar en aquellos lares le tranquilizaba.

Ahora en Tokio empezaría una nueva vida pero no significa que no iría a Iwatobi de vez en cuando pero estaba tan lejos ahora, tan distante que sentía que nunca le alcanzaría.

—¿Te estás poniendo melancólico? —dijo Kisumi sonriendo ladino. Makoto salió de sus pensamientos y miró al chico de cabellos rosáceos sacudirse la ropa y estirar el cuerpo.

—Los vecinos de a lado estaban discutiendo —comentó Makoto para cambiar de tema—pensaba que podríamos ir a saludar pero parece no ser un buen momento.

—¿Eh? ¿En serio? Vaya, que caos … espero que no sean problemáticos —dijo el chico alzando las manos mientras Makoto asentía.

—Creo que podríamos continuar con esto más tarde, necesito un baño y un descanso —el viaje hasta Tokio había sido largo y sentía algo entumecido el cuerpo. Era necesario refrescarse y dormir un poco.

—Yo me encargo de esto, no tengas cuidado —Makoto se lo agradeció y fue hacia el baño mientras Kisumi se relajaba y cuando iba a abrir una de las cajas la puerta sonó —Un momento —dejó el cutter de lado y fue esquivando cosas hasta la puerta. La abrió y miró a un azabache de piel blanquecina frente a él con un plato cubierto en aluminio en manos. Parpadeó, el chico era más bajo aunque ya estaba acostumbrado a que muchos lo fueran pero este entre todos los chicos emanaba un aire encantador.

—Buen día. Vivo en la casa de a lado y pues conoce el ritual —dijo divertido levantando el plato. Kisumi emitió una risa divertida ante las palabras del azabache y este respondió a su sonrisa —Soy Himuro Tatsuya.

—Kisumi— el azabache alzó una ceja por la forma en que aquello sonaba, ¿Apenas se presentaba y pedía algo como eso? Debía ser alguien muy liberal y excéntrico.

—Yo…—iba a decir algo pero Kisumi negó y empezó a reír puesto que esa confusión la tenían todos tras presentarse.

—Mi nombre es Kisumi, Shigino Kisumi …mucho gusto —Himuro suspiró ligeramente apenado y el otro de igual forma — ¿Gustas pasar?

—¿Eh? Bueno, dejé a mi hermano solo y llorando —el pelirrosa tomó el plato y esas palabras le recordaron a sí mismo y su relación con Hayato —pero será para otra ocasión.

—Claro, te devolveré el plato después, muchas gracias —Himuro alzó la mano y dio la vuelta entrando al departamento de a lado mientras Kisumi con una gran sonrisa entró a casa para destapar la comida. Era algo casero, tenía buen olor y permitiéndose un pellizco a la comida supo que también tenía buen sabor.

Realmente tenía miedo por la comida porque con los pocos dotes culinarios de él y Makoto seguro estarían comiendo comida chatarra a diario pero si su vecino cocinaba tan rico seguro podía darles algunos consejos. Makoto salió del baño con una toalla en la cintura y miró a Kisumi probando comida y este le hizo señas.

—Prueba esto, está riquísimo —dijo extendiendo el tenedor hacia Makoto quien se dejó alimentar por la rica pasta y sorprendido miró al otro— ¿Verdad?

—¿De dónde lo sacaste? —preguntó tomando asiento para comer también.

—El vecino lo trajo —dijo probando un poco más — ¿Y sabes? Estoy enamorado, su comida es tan buena que si fuera chica le pedía matrimonio ya.

—Kisumi, siempre tan imaginativo…—dijo Makoto entre risas —igual forma pudo haberlo hecho su madre o alguien así.

—Pues pueden empezarme a llamar papá —ambos rieron ante eso y siguieron comiendo gustosos el platillo.

Mientras en la casa de a lado Himuro buscaba a su hermano pero este parecía estar tomando un baño. Caminó hasta la puerta del mismo y se quedó ahí pegado con los ojos cerrados esperando hacerse escuchar.

—Tigger, lamento haberte ocasionado problemas —no recibió respuesta del otro —ya le llevé un poco de comida los vecinos y pues…creo que me iré.

—No lo hagas…—dijo el pelirrojo desde dentro.

—No quiero darte más problemas —la puerta se abrió repentinamente y su hermano estaba ahí con la toalla enrollada en la cintura y las leves gotas cayendo por su cuerpo —…en serio.

—Eres mi hermano y si Kuroko no puede aceptar eso no tiene caso seguirlo intentando —pasó de él antes de que siguiera hablando dejando a Himuro con un nudo en la garganta.

Todo ese drama que había hecho Kuroko era por que Kagami había aceptado que Himuro viviera en su apartamento. ¿Cómo rechazarlo? Era su hermano y necesitaba hospedaje además por quedar en la misma universidad las cosas se le facilitarían pero no, a Kuroko no le hacía feliz el hecho de que Himuro no solo viviera con él, estudiara junto a él sino que también jugaría a básquet con él.

Y Kuroko tenía motivos para dudar de las intenciones de Himuro pues cuando eran más jóvenes sabía que el azabache estaba interesado en él. A pesar de saberlo le pidió a Kagami que arreglasen sus diferencias y ahora resentía el peso de su error.

El verdadero problema aquí no era solamente eso, a menos para Kagami, la verdadera situación desesperante es que a pesar de los años tanto él como Kuroko no habían iniciado una relación. Ambos sabían lo que sentían, lo sabían muy bien, la gente a su alrededor los conocía y notaban ese amor pero cuando al fin Kagami se armó de valor fue rechazado por que Kuroko no quería lastimar a su amigo Aomine.

¿Aomine? ¿Herido por amor? Esa era una excusa muy mala otorgada por la indecisión del peliceleste pues, mientras Aomine iba por la vida metiéndose con lo que se moviera, Kuroko frenaba los intentos de conquista de Kagami por consideración al otro. Aun así se sentía con derecho de ir y enojarse porque él vivía con su hermano.

Los años habían pasado y ese amor puro e inocente de adolescencia se había deformado en pelea tras pelea ante un romance inconcluso y la espera por que Kuroko se decidiera estaba haciendo estragos en los niveles anímicos del pelirrojo. Su relación era básicamente un "No quiero estar contigo pero no quiero que estés con otros". Lo peor es que Kagami había acatado la orden dejando ir bellas oportunidades de ser feliz por alguien que pasó de ser su sombra a ser una amenaza a su propia autoestima.

Y el día caía en Tokio como caían los momentos, los recuerdos, el ayer y todo ese pasado ante sus parpados cansados. Himuro salió al balcón mirando las estrellas y al otro lado estaba Kisumi mirando de igual forma. Sus miradas se encontraron nuevamente y sonrieron.

—Estuvo muy rica la comida, te devolveré el plato —cuando iba a entrar Himuro le detuvo.

—No hay prisa, descuida. —Kisumi paró su andar y regresó a recargarse en el balcón.

—¿Cómo está tu hermanito? —preguntó. Himuro miró confundido y luego recordó haber mencionado a Taiga para acto seguido reír un poco.

—Lo siento es que 'Hermanito' suena gracioso cuando es solo un año menor —Kisumi entendió el porqué de su risa y la acompañó.

—No, bueno. Como dijiste que lloraba pensé que era pequeño ¿Le ha pasado algo?—preguntó recordando a su vez que Makoto le había contado que los vecinos habían discutido, tal vez tenía relación, tal vez no era de su incumbencia pero quería un tema para charlar.

—Mal de amores.

—¿Mal de amores? —preguntó Kisumi.

—Si…. Digamos que a Tigger no le ha ido bien en ese aspecto…tu sabes— Kisumi asintió.

—Se lo que es eso pero también se lo que es levantarse, tu hermano lo logrará…—dijo dándole confianza al otro para que no se preocupase más — por cierto, me he vuelto a enamorar, ese sazón que tenía la pasta es único ¿Lo ha preparado tu mamá?

—¿Eh? No, la he hecho yo —agradeció las palabras del otro, eran un halago.

—Entonces espero probar pronto más…—alzó una mano mientras entraba a casa —buenas noches, Himuro —abrió la puerta corrediza mientras el otro se quedó ahí de pie arrastrando las palabras.

—Buenas noches, Kisumi….


¿Eh? Les ha gustado, les gustará saber que ya tengo escritos 3 capitulos y que serán más que esos, habrá hard seguro que si. Apoyen la causa con un review para saber si les agrada la propuesta

-Yisus