Capítulo 3: "Los obstáculos de un viaje"

Hola de nuevo, para comenzar quiero agradecerle a yaivanessa7, camygon, Ana Victoria, YoNi, y a Ali por sus alentadores reviews, y si voy a continuar esta historia hasta el final, pero la próxima semana entro de nuevo a clases porque se terminan mis vacaciones y no tendré tanto tiempo para escribir, así que esta semana estoy escribiendo lo más que pueda, en cuanto a ti Ali, si supongo que puedo incluir a Rapunzel, bueno aquí está el tercer capítulo:

-¿Qué sucede Gerda que tiene que decirme?-preguntó la pelirroja-

-Alteza es que…uhm no sé cómo decirlo-dijo dudosa Gerda-

-Tranquila, no se preocupe tome asiento-dijo la princesa señalando un par de cómodas sillas de madera-

-Gracias señorita Anna. Verá hace unos momentos iba hacia la lavandería para buscar ropa para repartir a los ciudadanos como ordenó, y…escu…escuché al príncipe Hans hablando-dijo Gerda ligeramente asustada-

-¿De qué estaba hablando, y con quién hablaba?-preguntó extrañada la princesa-

-al parecer estaba hablando solo porque no oí otra voz, pero bueno al escuchar al príncipe Hans hablando no quería que su alteza pensase que lo estaba espiando, así que me oculté en una habitación cercana, y…y él estaba hablando de un plan-dijo Gerda que parecía a punto de un colapso nervioso-

-¿Un plan? ¿Qué decía en su plan? ¡A mí no me había dicho nada!-dijo Anna algo exasperada-

-Decía que él tenía mucha suerte porque todo estaba saliendo bien, que su majestad la reina Elsa casi lo arruina al no da…darle vuestra bendición para su boda, pe…pero que ahora iba a quedar como un héroe, y…y que la reina iba rectificar su error, o…o si no que ella tendría un acci…accidente. Lo lamento mucho alteza-dijo Gerda preocupada por la princesa, y a la vez ella temerosa con lágrimas en los ojos-

-No puede ser-dijo Anna con un hilo de voz-¿Gerda podría dejarme sola un momento?-preguntó Anna-

-por supuesto, majestad-dijo triste la mucama-

Cuando Gerda salió del cuarto la princesa se desplomó sobre su cama y comenzó a llorar derramando algunas lágrimas sobre la suave almohada.

¿Por qué a mí, por qué a mí? ¿Por quééééé? ¿Por qué uno tiene que sufrir tanto en una vida? Primero Elsa me rechaza durante trece años, luego mis padres tienen el accidente, y ahora cuando creo encontrar la felicidad ¡resulta una farsa todo!-se preguntaba a sí misma la princesa-tengo que advertirle a Elsa, ahora ella corre peligro y todo por mi culpa, ¿Por qué simplemente no espere a conocer a mi pareja un poco más, por qué la gente tiene que ser así de ambiciosa? Tengo que ir donde Elsa-dijo decidida la princesa-pero ya vendrá ella para acá, ¡¿ahora qué hago?!-se preguntó la princesa-

Mientras en los bosques que conducían a la montaña del norte, se encontraban algunos soldados buscando un refugio dónde pasar la noche:

-¡Busquen un lugar donde pasar la noche!-ordenó el duque de Weselton a sus soldados-

-A la orden majestad-dijeron al unísono los soldados

Un grupo de soldados avanzó y al rato regresaron:

-su alteza hemos encontrado una cabaña, el dueño dice que cerca de allí tiene un pequeño refugio y que encantado nos lo alquila-informó un soldado-

-muy bien, en marcha-dijo el duque avanzando con sus soldados. Pronto llegaron a la cabaña de Oaken. El grupo entró en la acogedora cabaña, pero una voz los sobresaltó:

-Yuju. Rebajas de verano, ofertas en ropa de verano, bronceadores, y calzado-dijo el vendedor desde el mostrador-

-Gracias amable señor, pero nosotros solo venimos por el refugio que aceptó alquilar a unos de mis soldados hace un momento-dijo el Duque algo sobresaltado por el inesperado saludo del vendedor-

-Oh, entonces por favor acompáñenme-dijo el vendedor poniéndose de pie y caminando hacia el refugio cerca de su tienda-Oh si casi lo olvido, también le he alquilado el refugio a un caballero que necesitaba donde pasar la noche, espero que no sea molestia alguna-exclamó el alegre vendedor-

-Tranquilo señor, con tal de que ese caballero que menciona sea bien comportado, no creo que sea molestia-dijo el decimotercer príncipe de las Islas del Sur que llevaba un buen rato callado-

-Ok, por favor por aquí caballeros-dijo Oaken abriendo la puerta del refugio-¡AHHHHHH! Lo siento Kristoff-exclamó el vendedor cerrando sus ojos y apartando la vista al ver que Kristoff se estaba cambiando de ropa-

-¡AHHHHHH!-exclamó también Kristoff al ver que alguien disturbaba su privacidad-Oh lo siento, no importa, no importa, ya está, ya terminé-dijo el recolector de hielo, poniéndose rápidamente la camiseta, al ver que Oaken no estaba solo-¿Quiénes son ellos?-preguntó al ver que no estaban solos-

-Oh, ellos son un grupo de amables caballeros a los que también les alquilé el refugio, ¿Espero que no te importe?-preguntó Oaken algo nervioso por lo ocurrido-

-Claro que no, que pasen, que pasen, el refugio es lo suficientemente grande para todos, ¿No?-preguntó el rubio-

-Por supuesto-respondió el vendedor-Por favor pasen caballeros-invitó Oaken haciendo un gesto con la mano-Oh si casi lo olvido cobro por adelantado-dijo Oaken extendiendo su palma abierta en señal que quería recibir su paga-

-Páguenle al caballero-ordenó el Duque de Weselton, mientras un soldado le daba a Oaken una bolsita con monedas-

-Gracias, que disfruten su estadía-dijo contento el vendedor-

Cuando Oaken salió del refugio, todos los soldados allí presentes se dispusieron a planear las tácticas de ataque en caso de que la reina se opusiera a descongelar Arendelle:

-Yo digo que hagamos lo siguiente: yo iré a conversar con la bruja que tienen de reina estos ciudadanos-dijo el Duque recibiendo algunas protestas de parte de algunos soldados, incluyendo al decimotercer príncipe de las Islas del Sur (el cual obviamente fingía para que incluso los soldados pensaran que él apoyaba a la reina si es que él tenía que surgir a medidas drásticas si la reina se oponía a darle su bendición para su boda con la princesa Anna)-si ella no acepta descongelar a su reino, yo les daré una señal para que procedan a atacarla y ponerle las esposas rápidamente, la señal será que yo me pase la mano por el cabello eso si es que no acepta, y si acepta, daré un aplauso, así ella no se dará cuenta de lo que esas señales significan-dijo el Duque orgulloso de su brillante plan, y recibiendo algunos aplausos de la multitud-

-Es un gran plan, señor Duque, pero tiene…uhm…una pequeña falla-dijo Hans con una leve sonrisa maliciosa-

-¡¿QUÉ?!-dijo algo exaltado el orgulloso Duque-y se podría saber ¿cuál es esa falla?-preguntó el histérico Duque-

-Que usted no tiene una buena reputación con la reina, ya que usted mismo le llamó bruja a la reina Elsa-dijo Hans en un tono inocente-

-Es verdad señor, si usted va a hablar, ella podría sospechar desde el comienzo y todo el plan se arruinaría-dijo un soldado razonando lo que el príncipe acababa de decir-

-¿Y usted que sugiere príncipe Hans?-preguntó claramente disgustando el Duque-

-Yo sugiero que yo mismo en persona sea quien intente razonar con ella, señor Duque-dijo Hans-el Duque de Weselton se quedó un rato callado intentando ver si había algún error en ese plan, pero no encontró ninguno, así que de mala gana aceptó ese plan-

-Bien, bien, será mejor que usemos ese plan-dijo el Duque enfadado al no encontrar ningún error en ese nuevo plan-bueno señores, creo que esta sesión está concluida por ahora-dijo el Duque, con lo que todos se fueron a dormir a sus sacos.

Mientras Kristoff que se había hecho el dormido, había estado escuchando todo el plan como un televidente escuchando su telenovela favorita en la tele. Miró a su alrededor y vio que el Duque se acostaba en un saco cerca del suyo, mientras el Duque se aseguraba que el príncipe Hans se encontraba ya dormido, susurró a un soldado-no importa que la reina acepte o no el plan, igual ponle las esposas, será una gran arma, y podré declarar la guerra en el reino que me plazca, pasa la voz únicamente a mis soldados, no quiero que ese príncipe Hans partidario de la reina se entere de que lastimaré a su querida reina-susurró el Duque. Kristoff estaba pensando si decir lo que acababa de escuchar a alguien o no, seguramente la gente de Arendelle no le creería a él, por favor quien le creería a él en vez de a alguien de la realeza, mientras que él simplemente era un humilde plebeyo, y ni siquiera vivía en Arendelle como para tener palabra allí, sólo conocía a poca gente del pueblo, a las personas que tenían otros negocios de los cuales necesitaban conservar sus productos, como la pescadería. Y tras esto se durmió.

Mientras en Arendelle una princesa se hallaba aún derramando unas cuantas lágrimas silenciosas, a lo que alguien tocó la puerta:

-Toc, toc, toc-se escuchó de la puerta-

-No quiero recibir visitas-exclamó la pelirroja-

-Ni siquiera a mí-dijo una chica de cabello negro corto y algo disparejo-

-¡Rapunzel!-dijo Anna-

-¡Anna!-dijo Rapunzel emocionada-

-Lo siento, es solo que yo…uhm yoooo…es solo que estoy pasando por una gran desilusión amo…amorosa-dijo Anna algo nerviosa por tener que tratar sobre ese tema-

-Oh, lo siento, pero sabes que puedes confiar en mí, siempre que tu hermana o tus padres no estaban, estuve yo para apoyarte-dijo Rapunzel sonriendo para darle ánimos a su prima, realmente la quería mucho, y sabía que si una pena era compartida, esta ya no sería tan dolorosa-

-Creo que tienes razón Rapunzel-dijo Anna decidida, y empezó a contarle todas sus penas: sobre Hans, sobre cuando ella creyó al fin haber encontrado la felicidad en esta vida, sobre lo que le contó Gerda sobre Hans. Rapunzel estuvo un rato en silencio razonando sobre todo el enredo de su prima, y llegó a la conclusión de que no podría saber si eso era cierto, ya que se lo había contado una criada, además como Anna lo describía, Hans parecía ser apuesto, y eso podría haber despertado los celos de esa criada. Y así se lo dijo:

-¿Tú crees?-preguntó Anna algo confundida, pues ahora ya no sabía a quién creerle, si a Gerda que había sido como una madre sustituta por tantos años, o a su prima favorita que había sido su apoyo por un año, luego que fue rescatada por Flynn-

Ya amanecía en el refugio, y todos los soldados y dignatarios que allí se encontraban se llevaron una gran sorpresa cuando salieron del refugio a continuar su viaje, no sin antes agradecer a Oaken por haber alquilado su refugio. Un soldado entró apresurado, regresando del baño:

-Señor Duque, le tengo malas noticias-dijo preocupado el soldado-

-¿Qué ocurre?-preguntó el Duque-

-Anoche hubo una tormenta, y…y algunos árboles se cayeron bloqueando nuestro camino-dijo el soldado temblando ligeramente esperando la reacción del Duque-

-¡Maldición! Seguro que esto fue obra de esa bruja reina-dijo el Duque enfadado-

Bueno una vez más los dejaré en suspenso, y perdón por no actualizar pronto pero les juro que no pude, me mandaron hartísimos deberes, y tuve que hacerlos antes de usar la compu, bueno hasta el próximo capítulo…