He descubierto una zona de estadísticas que dicen que se me lee… Así que lectores anónimos, yo os quiero aunque no comentéis, que lo sepáis, pero si no comentáis no tenéis zombie.

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Yue: ¿Feo? Mmm… que no te oiga Nara. O mejor, que te oiga. A ver qué dice. Me alegra haber provocado ese cambio. Suerte con la búsqueda de cerebros, si dudas en EBay seguro que hay. Ahí hay de todo, o eso dicen.

BurdelAcustico: Cuanto lo siento, espero no sea nada grave. Si la vida te gasta bromas enciérrala en el baño. Sin papel higiénico. Ya verás como sufre la muy…

Me alegra que te gustara, a mi me encanta que sigas leyendo, realmente me motiva mucho. ^^

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Espero disfrutéis de este capítulo, siento el retraso pero tuve mi primer examen de facultad. Espera. Eso es dato personal. Olvidadlo.


Capítulo 5: Favores

Buggy observó a la apaleada Nara, quien tenía un gesto de arrepentimiento.

Las heridas se habían formado sobre las antiguas, lo que daba a la pobre chica un aspecto lamentable.

-¿Qué ha pasado? –dijo manteniendo la distancia al ver que la chica contenía las lágrimas.

-Los de la ciudad se han reído de mi pañuelo. Me lo han quitado porque decían que su sitio no era la cabeza, sino la basura.

En el barco no se oía ni un ruido, la tripulación se había ido a por provisiones.

-No te preocupes, te daré otro –dijo restándole importancia y sonriendo ante la tontería del asunto.

-No lo entiendes, era mi primer regalo –dijo pasándose la mano por el ojo morado- era importante para mí.

-¿Por qué no…?

-Como digas lo de las alas dimito de mi puesto, Buggy. Te aseguro que he luchado, pero como siempre no fue suficiente. Nunca es suficiente. Soy débil. Todavía- dijo mostrando en su voz una ira mal camuflada.

Buggy se dio media vuelta al comprender que no era buena idea dialogar en ese momento con ella.

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BXN…. BXN…. BXN…. BXN…. BXN…. BXN…. BXN…. BXN….

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-¿Esposa? ¿Cómo que esposa?- reaccionó primero el usuario de la cera.

-¿Estas casada?- preguntó realmente enfadado Buggy

-Bueno, no exactamente.-confesó la chica.

-¿Cómo que no exactamente? O estas casada, o no estás casada. No puedes estar más o menos casada. ¡No es una opción Nara! O se está muerto o no estás muerto, o estás casada, o no estás casada. Realmente sencillo ¿Estás o no lo estás?- el nerviosismo de Buggy se contagió a Nara.

-¿Pero a ti qué te importa? ¡Es mi vida!

-Joder, pues claro que es tu vida, pero somos amigos, creí que me lo habías contado todo, al menos un mínimo. –dijo eso último en un tono inaudible.

-¿Y por qué debería hacerlo? Te he contado lo que me interesaba, tengo mis propios secretos señor dominante, no esperarías en serio que te dijese hasta los pelos de mi nariz.

-Creí que el hecho de estar casada sería digno de mencionar. Por ser determinante en la existencia de una persona, más que nada.

-Pues se ve que yo no lo veo así. Maldita sea ¿a qué viene ese repentino interés por cada cosa que hago? En todos estos años no has hecho amago de contactar conmigo, no debería importarte. Ahora que lo pienso ni una llamada, ni una carta, ni rumores sobre que me buscabas…

-¡Tú tampoco!

-¡Estoy aquí! ¡¿No!?

-Y CASADA. ¿También tienes hijos o también los tienes más o menos?

- ¡Vete a la mierda! Al menos di el primer paso, si es por ti, como si estuvieras muerto. Eres un ególatra, un egoísta. Siempre el centro ¿verdad? ¡Pues adivina! No todo gira en torno a ti, payaso malnacido -dijo saliendo por la ventana cerrando la discusión.

Buggy, rojo de ira corrió a la repisa y la vio correr ya en la calle tumbando a todo el que se cruzaba con ella. Que fuese donde le diese la gana. Como siempre hacía. Si algo sabía de ella, es que siempre volvía, entonces Nara tendría que disculparse, vaya que sí.

-Guau, que intenso-dijo DoFlamingo aplaudiendo- me ha encantado. Supongo que es un buen momento para decir que no llegamos a casarnos. –Buggy giró ahora confundido- es decir, teníamos la ceremonia en marcha pero el cura se tiró por esa misma ventana mientras gritaba no se qué de antes morir que casar a unos locos borrachos.- el rubio de estilo discutible se sentó apoyando sus pies en la mesa- La verdad es que no habíamos bebido así en la vida, pero celebrábamos que la marina había descubierto donde se refugiaba Nara y me amenazaban con quitarme el título de Yonkō. Tal vez celebrar no sea la palabra…

Al parecer ni con ese título puedes recibir tantas semanas a una buscada por la justicia de recompensa con interrogantes. Y menos con sus antecedentes.

Fue en ese momento, tras cuatro barriles, que se me ocurrió que si estaba casada con ella no lo podían impedir. Los marines son muy suyos con los contratos. Nos pareció una idea grandiosa, y estuvimos a un par de segundos de conseguirlo. Pero no pudimos por el incidente del cura. Nos desmayamos al minuto y cuando despertamos dos días después nos echamos unas risas. Fin. Así que, payasito, relaja. -el grupo respiró aliviado a la vez salvo el capitán- Pero vayamos al grano ¿Qué quieres?

-No estoy seguro.

-Vete o cuéntame, no quiero perder tiempo, y menos contigo.

Si lo hago, Nara no solo tendrá que disculparse, será ella quien me deba un favor. Al diablo, el oportunismo gana.

-Quiero matar al padre de Nara.

-¿Rasshir?

-¿Sabes su nombre?

-No, digo lo primero en que pienso al ver tu asquerosa cara. ¡Pues claro que lo sé! Ayudé a Nara a encontrarlo, más de lo que tú sin duda hiciste por lo que he oído.

-Ella no me pidió ayuda. Estaba ocupada con su propio camino.

-¿Me intentas convencer de que eres un buen tipo? Nara no pide ayuda a nadie, deberías saberlo. Yo mismo me tuve que meter en medio para que no se matase en su búsqueda. Es realmente…- DoFlamingo chasqueó los dedos al no encontrar palabra.

-Tozuda. Y un dolor en el culo. Pero me importa. Nos importa. Finge que está bien, y no lo está, no hasta que ese tal Rasshir muera, no hay más que verla.

-Eso es cierto, la veo… no, ya la vi perdida hace un par de meses, pero ahora parece más intenso, y no me gusta nada su nueva constitución.

-¿Eh? ¿A qué te refieres? –los dos hombres de Buggy seguían la conversación atónitos girando la cabeza cada vez que uno hablaba, como si así pudieran enterarse mejor.

-¿No te has fijado? Oh, cierto- dijo volviendo a sonreír- No la has visto desde hace muuuuucho tiempo. -pinchó DoFlamingo. Sin embargo su sonrisa ladina se esfumó al momento- No sabría explicarlo, la verdad-se sirvió una copa- sus rasgos parecen más afilados, y tiene mirada de "bestia". La última vez que empezó con eso acabó transformándose. Y no quieres que ocurra eso, créeme. Esta vez no puedo colaborar, se que lo sabe… Ahora no es momento de que abandone mis asuntos.

-¿Has visto… cuando se transformaba?

-¿Bromeas? No, la dejé en una isla como me pidió. Tuve que atarla con mis cuerdas y me largué, por suerte fue con tiempo, no sería capaz de hacerlo si…

-¿No te entró curiosidad?- DoFlamingo refunfuñó ante la interrupción.

-Por supuesto, pero me dio a elegir. Nuestra amistad o verla. Y creo que acabaré viendo las consecuencias de su fruta tarde o temprano, soy el único que puede contenerla.

-¿Por qué me cuentas todo esto?

-¿Y por qué no? –DoFlamingo se levantó y quedó a escasos milímetros de Buggy- En realidad es para darte celos, eres bastante decepcionante y eso me molesta todavía más. Solo haces que comprenda menos a Nara. No entiendo por qué pierde el tiempo con semejante desperdicio, podría estar ayudándome a conquistar el mundo en las sombras, y sin embargo vuelve contigo, espero que sea una etapa con la que pretende reconciliarse con su pasado. Entre eso y que deje a su banda me está trastocando bastante. Como un yoyó, ida y vuelta, ida y vuelta.

-No te entiendo.

-Viniendo de ti no me extraña.- dijo volviendo a su sitio- Te ayudaré, por Nara. Ese hombre es un peligro para la comunidad pirata. Si es que lo podemos llamar comunidad. Mataremos dos pájaros con un hilo. –soltó una carcajada ante su propio chiste.

-Nara no se puede enterar.

-Dime algo que no sepa. Esto es por su bien, y como casi todo, es mejor si no llega a saberlo.

-Entonces coincidimos.-dijo dejando los nervios atrás.

-Solo en esto, inútil. Estoy preocupado por Nara. Quiero decir que siempre ha tenido una extraña fascinación por matar a la menor provocación, eso nunca me ha preocupado. -Buggy levantó la ceja ante esa confesión, no era exactamente el reucuerdo que tenía él- Es algo más profundo que eso, como te he dicho, tiene que ver con esa fruta. Es cierto que la mayoría son marines y si no lo hiciese ellos la apresarían, pero a veces creo que solo se convirtió en pirata para tener una escusa, para asesinar.

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BXN…. BXN…. BXN…. BXN…. BXN…. BXN…. BXN…. BXN….

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Nara observó cómo sus manos volvían a la normalidad, eso había estado cerca. Muy cerca. Por fin los últimos vestigios de garra desaparecieron y decidió dar un paseo para calmarse.

Se le estaba yendo de las manos, literalmente.

En teoría debían pasar todavía un par de meses, pero su condición parecía asegurar que sería en una semana. No. Imposible.

Con gesto automático sacó el pequeño bote de su bolsillo y sin mirar se tragó tres pastillas.

Me tocaba una, dos por el arrebato, tres por si acaso. Vamos, Nara, solo un poco más, debes aguantar.

Nara resopló poco aliviada y comenzó a correr para descargar energía sin saber que era observada.

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BXN…. BXN…. BXN…. BXN…. BXN…. BXN…. BXN…. BXN….

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-Supongo que no soy quien para criticar-dijo apurando la copa-cada uno tenemos nuestra debilidad.

Recuerdo la insistencia de un vicealmirante, ella le avisó de que si no se retiraba le despellejaría, tal cual, y él se aventuró a preguntar que por qué esa matanza de sus hombres. Obviamente intentaba ganar tiempo para que llegaran refuerzos.

Efectivamente, ella respondió que era pirata y no necesitaba explicaciones, pero, por si le interesaba, que solo se limitaba a defenderse, que acabaría con los que se le pusieran por delante. Dijo más cosas pero yo estaba ocupado conteniendo al enemigo.

Recuerdo que cuando acabé giré para ver si Nara necesitaba ayuda y él acababa de desenvainar, no hizo otro movimiento aparte de caer inerte ante Nara, pero en su rostro muerto aun se veía ira. Ella en cambio sonreía más que aliviada.

-Hablas más de lo que creía-comentó Buggy incómodo. Ya anochecía.

-Y tú menos de lo que cuentan. –tiró el vaso al suelo- Sin duda somos piratas pero a veces me pregunto si para serlo nos debe fallar algo-dijo golpeándose la cabeza- traición, ira, dolor, codicia, orgullo, ansia de más y más hasta morir. ¿Es eso el precio a pagar? ¿Somos felices? ¿O solo libres?

-La felicidad-dijo Nara apoyada en el marco-para nosotros al menos, reside en la libertad. Intrínsecamente unidas. Siempre puedes renunciar, DoFlamingo, nadie te lo echará en cara, nadie te obliga a seguir este camino. ¿A qué viene eso? Creí que hablarías de negocios.

-Y yo que estabas fuera.

-Me he cansado de dar vueltas.-dijo evitando al payaso.

-La marina no tardará en saber tu estancia con Buggy, si no quieres estropear sus planes y título, con toda la parafernalia incluida, deberías irte en un par de días de su barco.

-Lo sé, lo sé. Dios, pareces un envidioso.

DoFlamingo rodó los ojos y se puso a su lado.

-Me has pillado, no niegues nuestro amor. Lo harás más difícil.

-Debo hacerlo, es nuestro destino. Además… -Nara se cortó, no por el grupo que miraba fijamente la escena cómica o por la extraña impasividad de Buggy, era por algo más importante, y fue frunciendo el ceño hasta preocupar a los presentes.

Olfateó intensamente el aire, como para comprobar si estaba en lo cierto.

-¿Algo va mal?-preguntó Mr3.

-Estoy oliendo a un muerto. Un muerto importante.

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BXN…. BXN…. BXN…. BXN…. BXN…. BXN…. BXN…. BXN….

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Nara sintió un suave golpe en la cabeza. Su pañuelo. Se dio media vuelta emocionada encontrándose con el peliazul que fingía desinterés por su reacción.

-¡Buggy! ¿Cómo lo has hecho?

-Eso da igual; lo importante es que tienes el asqueroso trapo.

-¡GRACIAS!- y antes de poder reaccionar Buggy sintió el abrazo de la chica.

Se puso colorado y la intentó apartar sin mucho éxito.

-Ya, ya… solo no lo vuelvas a perder.

-Te juro –dijo anudándoselo- que no volverá a pasar.

Mientras la chica se iba dando saltos el joven peliazul repasó en su mente la cantidad de tiempo extra que necesitaría para recuperar el dinero y los mapas que había utilizado como soborno. Soltó un gruñido ante la solución y desapareció por el mismo camino que ella.

Mujeres... - pensó Buggy.