Morella

"Me muero, y sin embargo viviré."

Edgar Allan Poe, traducción Julio Cortázar.


Retazos

Hay burbujas en la bañera. Perfume de rosas y canela emana del agua, agita los brazos queriendo sentir más las esencias, porque si la nariz no pica, no tiene sentido. Alicia, su madre, desde el pasillo, se aproxima a ellas con una toalla.

Amy ya tiene que salir.

Andrea no entiende por qué la obligan a continuar bañándose con su hermana. Cada vez que le pregunta a su madre, está le responde que sus problemas respiratorios empeoran cada día desde que nació, pero eso no le parece suficiente justificación. Su cuerpo ya es muy diferente al de Amy, que siempre la mira raro y a ella las explicaciones de eso se le agotan.

Ya no quiero bañarme con ella, mamá. Quiero hacerlo sola. ¿Mamá? ¡Mamá!


El traqueteo de la puerta termina haciendo que ésta se abra y los tres supervivientes vean el panorama.

—¿Qué demonios ha pasado aquí? —pregunta Daryl cubriéndose la cara con el antebrazo. El olor del cuerpo inerte de Milton y la decena de atrocidades que allí se cometieron provoca que comience a toser.

—Llegamos tarde —anuncia Rick, abatido. Recorre el camino de sangre desde la puerta hasta el vientre de Milton.

Michonne, absorta en sus pensamientos, no deja de mirar la ventana.

—¿Qué sucede? —pregunta Rick.

—Andrea…

—¿Dónde está? —pregunta Daryl sumándose a la situación. La busca. —¡¿Dónde está?! —le pregunta directamente.

—Se ha ido…


Puede sentir las moléculas de oxígeno distribuirse a lo largo y ancho de sus pulmones. Puede sentir sus arterias llenarse de vida y esparcirla por cada recoveco de su cuerpo. Puede sentir cómo cada problema le importa menos y menos, y el rostro de Rick diciéndole que no es poco más que un recuerdo nuboso.

Se detiene un momento ante un retorcijón en su pie derecho. Una descarga eléctrica le sube por la pierna en el instante. Instintivamente la flexiona y la acerca hacia sí para observar lo sucedido. Oscurísimas gotas de sangre se escurren por la planta de su pie, forman delgados hilos como brazos de estrellas separándose y agrandándolas. Le arde, tiene miedo de que el barro y la tierra le provoquen una infección y una herida grave le prohíba continuar su huida.

Aún así entiende por qué debe detenerse.

Los pasos acercándose, el sonido, el olor característico. Hay uno que se acerca. Más pasos, los gruñidos, poco a poco, el tiempo se sucede y sospecha, más le parece que en lugar de gemidos son murmullos.

"El día que los caminantes aprendan a comunicarse, estaremos jodidos."

Pero los caminantes sí se comunican. Lo hacen con lenguaje aprendido y utilizado por ellos durante cientos de años, pero no poseen la capacidad de entenderse. Andrea intentó en vano suplir esos impedimentos, intentó razonar con ellos, intentó que se entendieran. Y fue inútil. Esos caminantes no quieren hacer otra cosa. Como sus hermanos lejanos sólo buscan de qué alimentarse, éstos caminantes sólo buscan de quién hacerlo, para saciar su venganza.

Limpia como puede la planta de su pie y lo levanta, esperando que la sangre se detenga. Mientras, observa que a lo lejos los brazos de los arbustos se mueven, avisándole que la distancia entre ella y él o ella, o ellos, disminuye.

No tiene con qué defenderse. Tiene que volver. Aún así, sin prisas se encamina a deshacer el trayecto recorrido. No vaya a ser que alguien la esté esperando…


¿Mamá?

Andrea pierde de repente cualquier apocamiento y sale desnuda de la bañera. Amy se asoma a través la cortina, con las manos aferradas a la tela, ignorando el estampado de sirenas sobre rocas que tanto llama siempre su atención.

¿Mamá, te encuentras bien?

Le pregunta y le hunde el dedo índice en el brazo una y otra vez.

La llama, y la concentración en la tarea provoca que no se inmute cuando el chapoteo de los pies de su hermana, completamente húmedos, que hasta de su pelo caen gotas y burbujas, se hace presente a su lado.

Mamá… no de nuermas…

¿Mamá? —Andrea apoya la mejilla en su pecho. La busca con el oído. —¿Mamá?


—¿Ido?

Daryl se acerca peligrosamente a Michonne.

—¡¿Y a dónde te parece que se fue?! —le grita.

Rick asume el control y los separa colocando algunos dedos sobre su hombro. Sus ojos sobre Michonne, quien, quiere convencerse, debe conocer más a Andrea que ellos dos juntos.

—Mírenlo —dice señalando el cuerpo de Milton. —Le han clavado un cuchillo para que no se reanime.

Daryl deposita una uña en su boca y se acerca hacia Milton, con el pie lo acomoda de forma que éste quede mirando hacia el techo.

Rick lo observa realizar todo el movimiento.

—Luego han salido por la ventana. Asumo que cuando nos escuchó forzar la entrada —explica la mujer con calma, caminando hacia el punto que señala como salida. Dirige hacia uno de los vidrios salientes la yema de su dedo y por éste, como reacción, sale limpia una gota de sangre.

—¿Y asumes que quien ha hecho todo esto fue… Andrea?

Michonne asiente, sin mirarlos. Su mente se pierde en el camino hacia el bosque y en el por qué de todo lo que sucede.

Dos palabras ocupan los pensamientos de Daryl. Sólo dos palabras. "Está viva."


Con el desandar comprueba que la cortadura de su pie tenía fecha un trecho largo detrás del punto en el que se encontraba cuando por fin notó sus consecuencias.

Sigue caminando y sigue rezando para no encontrarse con ningún caminante, de ninguno de los dos tipos, en su trayecto hacia el maltrecho edificio que le sirvió a Philip para sus interrogatorios poco útiles. Mientras, la idea de encontrarse nuevamente con el cuerpo de su amigo le revuelve las entrañas.

Desviándose del camino, para evitar a uno y otro de los muertos que se le cruzan, no puede evitar fracasar en el intento de eludir a los muertos que no caminan pero siguen teniendo un hueco, un pequeño y confortable hábitat en su corazón.

Sus pasos son firmes, siente que los tobillos se le hunden en la tierra y con cada pisada más tierra se acumula entre sus dedos y más siente que éstos le pesan. Teme no poder moverse más de un momento a otro y cuando ve, a lo lejos, el techo roto y las paredes remendadas de la cabaña suspira, expira y deja salir la frustración que siente por no estar del todo repuesta aún. No puede permitirse descansar, tiene que tomar el arma, colocarle el cargador, tomar alguna otra cosa que pueda perforar cráneos y…

El ruido de la puerta.

Ve cómo salen por un costado Rick y Daryl. Tyreese los sigue. Se pierden entre la entrada más cercana a una de las calles secundarias de Woodbury. Eran ellos. Armas en alto, desaparecen y Andrea siente que en el fondo comienza a extrañarlos, a necesitarlos.

Una mano en su nuca la petrifica.

—Se te olvidaba esto.