"Mentiras"

"-¿Qué sucede?-"me pregunté desesperado. Todo a mí alrededor se encontraba en un profundo silencio siendo acompañado de una densa y fría oscuridad. Sentía como mi cuello, muñecas y tobillos se encontraban sujetos fuertemente por "algo" que impedía que me moviera con total libertad (lo más probable es que fuesen cadenas de metal, pero no estoy seguro, estando aquí apenas si puedo ver donde están mis manos). Además de todo, un dolor agudo dentro de mi pecho hacía que me fuese difícil respirar, era como si una rata estuviese escarbando en mi pecho para salir de mis entrañas por un poco de aire fresco... el dolor era insoportable, jamás en mi vida había sentido algo parecido a eso.

-¡Ayuda!- grité con todas mis fuerzas. Era inútil y lo sabía bien, no había nadie más en ese misterioso espacio que no fuera yo y mi eterna soledad andante.

¿Y si todo esto no era más que una ilusión? Después de todo, toda mi vida fue así…

Desde pequeño había sido engañado: mi madre siempre me golpeaba y me gritaba para después venir y pedirme disculpas diciendo entre sollozos "no lo volveré a hacer", siendo que era lo primero que volvía a hacer…

Después, cuando fui adoptado junto con Kido y Seto por la familia Tateyama, creí que por fin mi vida iba a estar llena de felicidad, para después enterarme de que nos habían adoptado sólo por nuestros "ojos rojos" y que además, la única persona que desde un principio nos quiso de verdad se iba a suicidar "para que fuéramos felices".

En resumen, mi vida había sido tragedia tras tragedia, fingiendo entre momentos que era la más feliz de todas.

¿Una cruel ilusión?, quizás.

-No puedes mentir para siempre- dijo de repente una voz desconocida, sacándome al instante de mis pensamientos.

-Pero, si mentir es mi especialidad- dije forzando una sonrisa a la nada.

El dolor en mi pecho aumentó drásticamente, haciendo que me encorvara y me quejara en voz baja, ¿qué me estaba pasando?, ¿qué era todo eso?

-Tus mentiras han consumido toda tu alma, dejando sólo fragmentos de lo que una vez fue tu esencia, la verdad pronto saldrá a la luz y te vencerá- siguió diciendo aquella misteriosa voz.

-¿Cuál verdad? Todo lo existente es una vil mentira creada por los humanos, buscando manipular a los demás para hacerles creer algo que no es real- grité con cierta rabia acumulada en mi interior. ¿Quién se creía ése? Nadie venía y le hablaba al mentiroso sobre verdades.

En ese instante pude sentir como "algo" se abría paso por mis entrañas para salir de mi pecho, desgarrando toda la piel y rompiendo alguna que otra costilla. Grité entre dientes, tratando de aguantarme el dolor, las lágrimas aún seguían saliendo al igual que mi sangre, empapando toda mi ropa; aquella asquerosa voz no dejaba de burlarse de mi sufrimiento.

-¡¿Qué es lo que quieres?!-

-Que lo aceptes-

-¡¿Aceptar qué carajo?!-

El dolor seguía aumentando con cada palabra y respiración que salía de mi boca, ya no lo soportaba.

-Acepta tu verdad-

-Jaja ¿Es una broma cierto?-

-¿Crees que esto es una broma?- Una fuerte punzada en mi corazón hizo que cayera al suelo, mi respiración era cada vez más pausada, y la sangre no dejaba de fluir.

Miré con odio a la nada, encontrándome en ésta a una peculiar serpiente negra con ojos como si fuesen rubíes, sonriéndome y diciendo "te lo dije pequeño mentiroso".

Mis párpados se cerraron al instante.


Después de vivir tanto tiempo engañado, con una máscara de felicidad eterna pegada a tu rostro, cuando la realidad llega y la ilusión se rompe, sólo quedan fragmentos de lo que una vez fue tu felicidad, trayendo consigo sólo dolor y heridas abiertas.


"-Muchos me llaman cobarde por no mostrar mi verdadero rostro, pero si lo hiciera sólo causaría lástima, y eso es una de las cosas que más odio en la vida.-"